Las nuevas añadas de los vinos de la colección Antología Miquel Torres. Los vinos más emblemáticos de la Familia Torres

Fami­lia Torres, que des­de hace 150 años ela­bo­ra vinos de gran reco­no­ci­mien­to nacio­nal e inter­na­cio­nal, pre­sen­tó a pren­sa espe­cia­li­za­da el pasa­do 21 de sep­tiem­bre, las nue­vas aña­das de los vinos más icó­ni­cos de esta bode­ga fami­liar.

Loa cin­co vinos de la colec­ción Anto­lo­gía Miguel Torres

Los vinos que com­po­nen esta selec­ta colec­ción Anto­lo­gía Miguel Torres del 2020 son: Mil­man­da 2017, Mas La Pla­na 2016, Reser­va Real 2016, Grans Mura­lles 2016 y la nue­va incor­po­ra­ción a esta exclu­si­va selec­ción de Mas de la Rosa 2017. Estos vinos se carac­te­ri­zan por su ela­bo­ra­ción cui­da­da, pro­ce­den­tes de viñas eco­ló­gi­cas y con una per­so­na­li­dad pro­pia que repre­sen­ta al terri­to­rio, el pai­sa­je al cual per­te­ne­cen y a la uva que ha ser­vi­do de base.

Miquel Torres Mac­zas­sek es la quin­ta gene­ra­ción de Fami­lia Torres que cum­ple 150 años en este 2020

Miquel Torres Maczassek hablando en la presenteación
Miquel Torres Mac­zas­sek

Miquel Torres Mac­zas­sek, quin­ta gene­ra­ción de Fami­lia Torres que cum­ple 150 años en este 2020, fue el encar­ga­do de expli­car uno a uno los vinos de la colec­ción Anto­lo­gía, y lo que repre­sen­tan cada uno de ellos para la Fami­lia Torres, y que se resu­men en sus pala­bras: “son vinos naci­dos en viñas sin­gu­la­res, fin­cas his­tó­ri­cas o ela­bo­ra­dos con varie­da­des recu­pe­ra­das”. A su lado estu­vo acom­pa­ña­do de Josep Saba­rich, direc­tor téc­ni­co, que se encar­gó de deta­llar las carac­te­rís­ti­cas tan­to de las uvas, del sue­lo y de la cli­ma­to­lo­gía de los años en cues­tión. Ele­men­tos que dan carác­ter a cada uno de los vinos por­que cada año es dife­ren­te al otro.

Josep Sabarich explicando las características técnicas de los vinos Antología Miguel Torres
Josep Saba­rich

Los vinos de la Con­ca de Bar­be­rà

Mil­man­da 2017 en la DO Con­ca de Bar­be­rà está liga­da a la recu­pe­ra­ción del cas­ti­llo de Mil­man­da por Fami­lia Torres, ya que for­mó par­te en la Edad Media de la ruta de cas­ti­llos que ser­vían de cobi­jo a los cris­tia­nos en los tiem­pos de la Recon­quis­ta. Se cul­ti­va la uva char­don­nay en sue­lo de car­bo­na­to cál­ci­co con gran capa­ci­dad para rete­ner agua, y que por ser fres­cos sua­vi­zan los rigo­res calu­ro­sos del cli­ma medi­te­rrá­neo.

Grans Mura­lles 2016 de la DO Con­ca de Bar­be­rà, se ela­bo­ra a par­tir de las uvas gar­na­cha, cari­ñe­na, monas­trell, y las varie­da­des recu­pe­ra­das garró y que­rol. El nom­bre de este vino hace refe­ren­cia a las mura­llas que pro­te­gían el Monas­te­rio de Poblet de las gue­rras y mer­ce­na­rios de épo­cas pre­té­ri­tas. En la actua­li­dad se pue­den apre­ciar ese gran muro jun­to a las viñas de Fami­lia Torres como recuer­do de su pasa­do defen­si­vo. Grans Mura­lles 2016 está situa­do entre los 50 mejo­res vinos del mun­do según los pre­mios Decan­ter con 97 pun­tos. Reva­li­da por segun­do año con­se­cu­ti­vo el títu­lo de “Best in Show” en el mayor cer­ta­men inter­na­cio­nal de vinos y que se ha cele­bra­do en la capi­tal del Táme­sis. Es uno de los 4 vinos espa­ño­les en con­se­guir la máxi­ma dis­tin­ción entre las 16.500 refe­ren­cias de todo el mun­do. 

Los vinos más emble­má­ti­cos en el Pene­dès

Mas La Pla­na 2016 en la DO Pene­dès es un mono­va­rie­tal de caber­net sau­vig­non. Su vino ante­ce­sor Gran Coro­nas Eti­que­ta Negra 1970 supu­so poner una pica en Flan­des, mejor dicho en París, ya que en las Olim­pia­das del vino de 1979 cele­bra­das en la capi­tal del Sena, cons­ti­tu­yó un antes y un des­pués al con­se­guir impo­ner­se al res­to de vinos galos que com­pe­tían en este pres­ti­gio­so con­cur­so orga­ni­za­do por la revis­ta Gault Millau, des­tru­yen­do el mito impe­ran­te de la épo­ca de que la uva caber­net sau­vig­non sola­men­te se desa­rro­lla­ba correc­ta­men­te en Bur­deos. En la fin­ca que se cul­ti­va este vino mara­vi­llo­so se están rea­li­zan­do accio­nes para aumen­tar la bio­di­ver­si­tad con un corre­dor bio­ló­gi­co, cubier­ta vege­tal, insec­ta­rio, trac­tor eléc­tri­co, labran­za a caba­llo, zona para las tan bene­fi­cio­sas abe­jas, etc. Este vino pasa por barri­cas de roble fran­cés nue­vas duran­te 18 meses.

Reser­va Real 2016 de la DO Pene­dès. Se ela­bo­ra con los mejo­res raci­mos de caber­net sau­vig­non, caber­net franc y mer­lot de la viña Les Arnes que son sola­men­te 4 hec­tá­reas. Este exclu­si­vo vino nació en 1995 coin­ci­dien­do con la visi­ta real a la bode­ga coin­ci­dien­do con el 125 ani­ver­sa­rio.

El vino icono del Prio­rat

Mas de la Rosa 2017 de la DOQ Prio­rat. Se ela­bo­ra con las uvas cari­ñe­na y gar­na­cha pro­ce­den­te de una his­tó­ri­ca fin­ca en Porre­ra, recien­te­men­te pro­pie­dad de la Fami­lia Torres. Viñas con más de 80 años plan­ta­das en sola­men­te 1,86 hec­tá­reas hace que sea un vino de edi­ción muy limi­ta­da. Se con­ser­va den­tro de la fin­ca la casa dón­de se hacía el vino anti­gua­men­te.

Pro­yec­tos y obje­ti­vos

Tras la pre­sen­ta­ción el Sr. Miquel Torres expli­có los nue­vos pro­yec­tos de la bode­ga como plan­tar viña en El Tos­sal, en la zona más alta del Prio­rat por­que han encon­tra­do ves­ti­gios de que aquí se hacía vino anti­gua­men­te. Los obje­ti­vos para la pró­xi­ma déca­da son la reduc­ción de un 55% de la emsio­nes de CO2 por bote­lla con res­pec­to al 2008, cola­bo­ran­do con los pro­vee­do­res para que sigan este camino, ins­ta­la­ción de foto­vol­tai­ca, cal­de­ra de bio­ma­sa, arqui­tec­tu­ra bio­cli­má­ti­ca, mejo­ra del ais­la­mien­to y la efi­cien­cia ener­gé­ti­ca, pro­yec­to de refo­res­ta­ción, etc. Obje­ti­vos muy ambi­cio­sos pero que son posi­bles, si que­re­mos con­se­guir un mun­do mucho más sos­te­ni­ble.

Fami­lia Torres es miem­bro de la exclu­si­va aso­cia­ción Pri­mum Fami­liae, for­ma­da por 12 fami­lias de viti­cul­to­res que lle­van más de 100 años ela­bo­ran­do pres­ti­gio­sos vinos. Ade­más es la fun­da­do­ra de la Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action, fomen­tan­do la peda­go­gía de la des­car­bo­ni­za­ción del sec­tor.

Más infor­ma­ción de Fami­lia Torres en su web https://www.torres.es/es/somos/la-familia

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Enoturismo en El Bierzo (León). Sus bodegas y sus uvas más representativas

Cuan­do hagas Enotu­ris­mo en El Bier­zo tie­nes que cono­cer la men­cía y la gode­llo que son las uvas rei­nas de esta comar­ca leo­ne­sa

Cru­ce de cami­nos de pere­gri­nos en la comar­ca leo­ne­sa del Bier­zo. Allí se unen al fran­cés, la del man­za­nal, el olvi­da­do y la de invierno. Una zona que reúne monas­te­rios, cas­ti­llos tem­pla­rios de Pon­fe­rra­da, pue­blos de pie­dra de mon­ta­ña, bos­ques de robles y cas­ta­ños cen­te­na­rios que son un espec­tácu­lo visual en el roji­zo y ocre oto­ño. Escon­de el para­je de Las Médu­las, una anti­gua explo­ta­ción mine­ra de oro a cie­lo abier­to de la épo­ca de los roma­nos. Fue decla­ra­da por la UNESCO en 1997 como Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad. Por su par­te, Los Anca­res es Reser­va de la Bios­fe­ra por la UNESCO des­de el 2006. Todo esto, jun­to con sus vinos de men­cía y gode­llo, es El Bier­zo, con mucha his­to­ria vivi­da y aún más que con­tar.

Se trata de hummus de garbanzo, rábanos, espárragos, zanahorias, empanadas y dos botellas de vino. Enoturismo en El Bierzo
Hum­mus de gar­ban­zo de Pro­duc­tos La Huer­ta de Fresno y vinos Tile­nus La Flo­ri­da y Gode­lia selec­ción gode­llo

El Bierzo se sitúa al oeste de la provincia de León

El Bier­zo, al oes­te la pro­vin­cia de León, ha sido una zona tra­di­cio­nal­men­te mine­ra e indus­trial. De ese pasa­do mine­ro de Las Médu­las y tras ago­tar sus exis­ten­cias de oro, los roma­nos nos deja­ron como lega­do un pai­sa­je irreal pero úni­co, con cana­les que encau­za­ban el torren­te del agua ero­sio­nan­do las mon­ta­ñas para des­ha­cer­las y extraer su mine­ral dora­do. A par­tir de aquí sur­gie­ron espon­tá­nea­men­te lagos como el de Carru­ce­do o el de Somi­do que reco­gían las aguas sobran­tes dan­do lugar a hume­da­les espon­tá­neos que crea­ron un eco­sis­te­ma pro­pio. Hay que cami­nar por la sen­da de las Vali­ñas entre un bos­que de cas­ta­ños cen­te­na­rios, picos de las mon­ta­ñas, gale­rías y los res­tos de la explo­ta­ción roma­na. Subir al Mira­dor de Ore­llán nos per­mi­te tener una vis­ta pano­rá­mi­ca pri­vi­le­gia­da de Las Médu­las.

Enoturismo en El Bierzo: su patrimonio cultural

Siguien­do con la esca­pa­da a la natu­ra­le­za los Mon­tes Aqui­lia­nos nos harán refle­xio­nar sobre noso­tros mis­mos por su car­ga de espi­ri­tua­li­dad. Su cer­ca­nía al cie­lo lo con­vir­tió en el lugar pre­fe­ri­do para refu­giar­se del mun­da­nal rui­do por ermi­ta­ños y ana­co­re­tas des­de el siglo V has­ta la Edad Media. El Valle del Silen­cio con el Monas­te­rio de San Pedro de Mon­tes y la igle­sia mozá­ra­be de San­tia­go de Peñal­ba son la prue­ba pétrea de su pasa­do reli­gio­so. El Cam­po de las Dan­zas don­de los veci­nos astu­res cele­bra­ban sus ances­tra­les ritos y algún que otro aque­la­rre. La Cum­bre del Morre­de­ro es la pre­fe­ri­da por los esquia­do­res cuan­do el man­to níveo la cubre en el seve­ro invierno leo­nés.

También se puede disfrutar de la naturaleza al realizar Enoturismo en El Bierzo

Y la vida sal­va­je de uro­ga­llos, osos, lobos y cor­zos se escon­de entre los bos­ques de Los Anca­res, don­de tam­bién encon­tra­mos las pallo­zas que son edi­fi­ca­cio­nes ante­rio­res a los roma­nos don­de vivían las per­so­nas y el gana­do com­par­tien­do espa­cio. Impres­cin­di­ble reco­rrer el Haye­do de Bus­ma­yor a tra­vés de una ruta de 7 kiló­me­tros des­cu­brien­do cas­ca­das de agua. Segu­ra­men­te el oto­ño sea la épo­ca más poé­ti­ca para visi­tar este haye­do.

Gra­cias a la pro­mo­ción del popu­lar perio­dis­ta y locu­tor de radio Luis del Olmo (natu­ral de Pon­fe­rra­da) cono­ce­mos los espa­ño­les el boti­llo, como el pro­duc­to más pecu­liar y pro­ta­go­nis­ta de la gas­tro­no­mía ber­cia­na. Reco­no­ci­do con el sello de Indi­ca­ción Geo­grá­fi­ca Pro­te­gi­da (IGP) se ela­bo­ra con por­cio­nes de cos­ti­lla, rabo, espi­na­zo, pale­ta, carri­lle­ra y len­gua. Los pimien­tos asa­dos del Bier­zo son tam­bién IGP y el per­fec­to acom­pa­ña­mien­to de pla­tos de car­ne y pes­ca­do, ade­más de pro­duc­to impres­cin­di­ble de las empa­na­das. La ter­ne­ra del Bier­zo está reco­no­ci­da como Mar­ca de Garan­tía. Cere­zas, cas­ta­ñas, man­za­nas reine­tas y peras con­fe­ren­cias son tam­bién par­te del patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co de cali­dad del Bier­zo.

La importancia de la religión en el cultivo de la vid en El Bierzo

La Orden del Cís­ter fue la encar­ga­da de exten­der el cul­ti­vo del vino y su ela­bo­ra­ción des­de su base en el Monas­te­rio de San­ta María de Carra­ce­do. Se ha man­te­ni­do en el tiem­po gra­cias a su micro­cli­ma por su situa­ción pri­vi­le­gia­da rodea­da de mon­ta­ñas que la han pro­te­gi­do del frío y húme­do vien­to del Atlán­ti­co por el oes­te, así como de los rigo­res de la mese­ta cas­te­lla­na por el este. Uni­do a su sue­lo de piza­rra, gra­ni­to y are­na ha per­mi­ti­do que en sus tie­rras se cul­ti­ven uvas como men­cía y gar­na­cha tin­ta para los vinos negros, y Doña Blan­ca, gode­llo, palo­mino y mal­va­sía para lo vinos blan­cos. Jun­to a estas uvas auto­ri­za­das por la DO Bier­zo, se acep­tan, pen­dien­tes de apro­ba­ción por la Jun­ta de Cas­ti­lla y León, uvas expe­ri­men­ta­les forá­neas como la tem­pra­ni­llo, mer­lot y caber­net sau­vig­non.

La DO Bier­zo se cons­ti­tu­yó en 1989 para agru­par y cer­ti­fi­car la cali­dad de los vinos de la zona. El últi­mo paso ha sido admi­tir la sali­da al mer­ca­do de los Vinos de Villa y Vinos de Para­je que expre­san la sin­gu­la­ri­dad de esos terri­to­rios don­de se cul­ti­va la viña.

Uvas tradicionales en El Bierzo: mencía y godello

Uvas tra­di­cio­na­les a cono­cer cuan­do hagas Enotu­ris­mo en El Bier­zo:

La men­cía se uti­li­za para la ela­bo­ra­ción de vinos aro­má­ti­cos y afru­ta­dos, de inten­so color y que se pue­de usar para su crian­za en barri­cas por su capa­ci­dad de enve­je­ci­mien­to que en boca ten­drán un paso sua­ve ater­cio­pe­la­do. Raci­mos peque­ños y com­pac­tos, de piel grue­sa. Los mos­tos tie­nen un color rojo gra­na­te, de ele­va­do azú­car y baja aci­dez. Sus vinos saben a cere­zas, moras, arán­da­nos, rega­liz y gra­na­da. Ideal para acom­pa­ñar ver­du­ras, legum­bres, car­nes rojas y que­sos cura­dos.

La gode­llo nos dará vinos con una aci­dez y un nivel de alcohol tiran­do a ele­va­do. De sabor sua­ve a miel y un amar­gor ele­gan­te. Si se fer­men­tan y crían en barri­cas de roble desa­rro­lla­rán aro­mas más com­ple­jos de fru­tas, flo­res y de almen­dras.

Enoturismo en El Bierzo: sus bodegas

Dos bode­gas que son un ejem­plo de su labor para situar la DO Bier­zo en el mapa nacio­nal e inter­na­cio­nal son. Bode­gas Gode­lia que ela­bo­ran vinos con las varie­da­des prin­ci­pa­les de la DO, com­ple­ta­da con pro­pues­tas de enotu­ris­mo de visi­tas a las ins­ta­la­cio­nes y degus­ta­cio­nes de sus vinos más repre­sen­ta­ti­vos o la tien­da onli­ne de ven­ta de sus vinos y packs don­de el vino se une a la expe­rien­cia de dis­fru­tar­lo con una table­ta de cho­co­la­te que repro­du­ce los aro­mas de esos vinos selec­cio­na­dos.

Botellas de vino. Enoturismo en El Bierzo
Vinos de Bode­gas Gode­lia y Tile­nus de Bode­gas Este­fa­nía

Bode­gas Este­fa­nía ela­bo­ra dife­ren­tes tipos de vinos con ambas uvas como pro­ta­go­nis­ta en sus 40 hec­tá­reas de cepas cen­te­na­rias. Su nom­bre comer­cial es Tile­nus que es el nom­bre del dios cel­ta Teleno (Mar­te en la mito­lo­gía roma­na) y es todo un home­na­je a la épo­ca de los roma­nos cuan­do explo­ta­ron el yaci­mien­to aurí­fe­ro de Las Médu­las y como reco­no­ci­mien­to en sus eti­que­tas está gra­ba­da una mone­da roma­na que fue encon­tra­da en uno de los viñe­dos.

Más infor­ma­ción en gene­ral (rutas, acti­vi­da­des, tien­das, alo­ja­mien­to y res­tau­ran­tes) en la web de enotu­ris­mo del Bier­zo http://bierzoenoturismo.com

Comida típica de León y vino Tilenus
Ceci­na de León IGP, pimien­tos entre­ca­llaos de La Huer­ta de Fresno acom­pa­ña­do de una copa de vino de Tile­nus de Bode­gas Este­fa­nía

Larga tradición vinícola en El Bierzo

Lis­ta de Bode­gas que inte­gran el enotu­ris­mo del Bier­zo: Bode­gas Adriá, Bode­ga Cua­tro Pasos, Bode­gas y Viñe­dos Cas­tro Ven­to­sa, Bode­gas Pei­que, Vinos Val­tui­lle, Bode­gas Pit­ta­cum, Bode­ga Enci­ma Wines, Bode­gas Domi­nio de Tares, Bode­gas Gan­ce­do, Bode­ga Pérez Cara­més, Bode­gas Gode­lia, Bode­gas Losa­da Vinos de Fin­ca, Viñas del Bier­zo, Bode­ga Casar de Bur­bia, Bode­ga del Abad, Pala­cio de Cane­do y Bode­gas Este­fa­nía. Para más infor­ma­ción de las acti­vi­da­des de las bode­gas que for­man par­te del enotu­ris­mo del Bier­zo en http://bierzoenoturismo.com/organiza-tu-viaje/

Más infor­ma­ción de https://www.godelia.es Anti­gua Carre­te­ra N‑VI, Km. 403,5. 24547 Pie­ros / Cacabe­los. (León) Espa­ña. Telé­fono +34 987 54 62 79

Más infor­ma­ción de https://www.mgwinesgroup.com/bodegas-estefania/ Ctra. de Dehe­sas a Posa­da del Bier­zo, 24390 Pon­fe­rra­da (León) Espa­ña. Telé­fono +34 987 420 015

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Abadal Picapoll y las propuestas de Vinoteca Origen

La pica­poll es una varie­dad local y tra­di­cio­nal de la zona del Bages, don­de se está recu­pe­ran­do su cul­ti­vo. Una uva que expre­sa el terroir, que dicen los fran­ce­ses, mejor que nin­gu­na otra, dón­de está plan­ta­da des­de hace siglos.

La varie­dad pica­poll se fue aban­do­nan­do por su gran pro­duc­ti­vi­dad pero con poca con­cen­tra­ción de aro­mas. En el caso del Bages y con­cre­ta­men­te entre 1899 y 1890, era la varie­dad más exten­sa de la comar­ca. Des­de 1930, en esta comar­ca así como en el res­to de Cata­lun­ya se entró en un pro­ce­so de reduc­ción del cul­ti­vo viní­co­la que­dan­do un cul­ti­vo resi­dual de pica­poll en todo el terri­to­rio cata­lán, que por otro lado y gra­cias a sus con­di­cio­nes de adap­ta­ción está es la zona más ópti­ma para su cul­ti­vo y don­de mejor se expre­sa.

Vinya Abadal

Viña Aba­dal

 

La uva pica­poll pro­ce­de de raci­mos peque­ños y com­pac­tos, con bayas esfé­ri­cas peque­ñas que sue­len pre­sen­tar mar­cas o “pica­das” en la piel, de don­de le vie­ne el nom­bre. Sus vinos tie­nen un color ver­de-dora­do, con un buen cuer­po y sabor a limón.

Aba­dal, la emble­má­ti­ca bode­ga fami­liar del Bages, no ha para­do por recu­pe­rar esta uva, la pica­poll, como seña de iden­ti­dad de esta comar­ca cata­la­na y que está adhe­ri­da a la D.O. Pla de Bages, has­ta pre­sen­tar uno de sus vinos ense­ña bajo el nom­bre de Aba­dal Pica­poll y ela­bo­ra­da 100% con esta varie­dad de uva.

 

Abadal Picapoll

Aba­dal Pica­poll

 

La nota de cata de la pro­pia bode­ga defi­ne este vino como “sin­gu­lar, ele­gan­te y seduc­tor, com­bi­na las notas cítri­cas, la fru­ta blan­ca (piña y alba­ri­co­que) y las notas flo­ra­les del entorno bos­co­so (hino­jo, lavan­da y men­ta). La fer­men­ta­ción y crian­za de 3 meses sobre lías, le con­fie­ren volu­men y com­ple­ji­dad al vino”.

La crí­ti­ca inter­na­cio­nal y nacio­nal ha cali­fi­ca­do Aba­dal Pica­poll 2018 con 90 pun­tos en la pres­ti­gio­sa Decan­ter, 92 por James Suc­kling, el crí­ti­co esta­dou­ni­den­se de vinos y ciga­rros y ex edi­tor senior de la ofi­ci­na euro­pea de Wine Spec­ta­tor, y con 91 por la guía Peñín de nues­tro país.

Para tomar en cual­quier momen­to del día, y por supues­to para acom­pa­ñar pla­tos de pas­ta, arro­ces y pes­ca­do. Mi pro­pues­ta de mari­da­je es con unos ber­be­re­chos y con cala­ma­res a la roma­na, sus notas cítri­cas acom­pa­ñan a los ber­be­re­chos y lim­pian nues­tra boca del exce­so de gra­sa de los cala­ma­res invi­tán­do­nos a seguir dis­fru­tan­do de estos boca­dos pro­ce­den­tes del mar.

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Aba­dal Pica­poll armo­ni­za­do con ber­be­re­chos y cala­ma­res a la roma­na

 

La bode­ga fami­liar Aba­dal bus­ca ela­bo­rar vinos que expre­sen la sin­gu­la­ri­dad de su pai­sa­je de la zona cen­tro de Cata­lun­ya, con sus viñe­dos en terra­za para com­pen­sar los des­ni­ve­les del terreno, rodea­das de bos­ques que le apor­tan sus notas tan par­ti­cu­la­res de soto­bos­que y de bal­sá­mi­cos, sobre el sue­lo de arci­lla con abun­dan­te pie­dra y usan­do las varie­da­des tra­di­cio­na­les pica­poll y man­dó que for­man par­te de los cul­ti­vos his­tó­ri­cos de este terri­to­rio.

Bodega Abadal

Bode­ga Aba­dal

 

Aba­dal fue fun­da­da en 1983 por Valen­tín Roque­ta, alre­de­dor de la masía Roque­ta. Una his­to­ria fami­liar de viti­cul­to­res que se remon­ta has­ta el siglo XII, más con­cre­ta­men­te en 1199, aun­que exis­ten ves­ti­gios de tra­ba­jos rela­cio­na­dos con la vid ya en la épo­ca roma­na. Los docu­men­tos que con­fir­man estos tra­ba­jos de viti­cul­tu­ra se sitúan en la Masía Roque­ta, situa­da en San­ta María d’Hor­ta d’A­vin­yó, don­de se encuen­tran pren­sas, depó­si­tos de pie­dra, laga­res y otros ins­tru­men­tos de esta épo­ca pre­té­ri­ta. El ini­cio de la acti­vi­dad comer­cial de la fami­lia fue cuan­do Ramón Roque­ta Torren­tó en 1898 se tras­la­dó a Man­re­sa y fun­dó la bode­ga Ramón Roque­ta, per­te­ne­cien­te a la D.O. Cata­lun­ya. Ya en 1983 se sons­ti­tu­yó Aba­dal, de la D.O. Pla de Bages. Más ade­lan­te ven­drían otros pro­yec­tos de la fami­lia Roque­ta.

Den­tro de la web Vino­te­ca Ori­gen pode­mos encon­trar vinos de 3 DO dife­ren­tes: Pla de Bages, Terra Alta y  Cata­lun­ya. Las dife­ren­tes mar­cas del gru­po como son la pro­pia Aba­dal que nos ocu­pa, Lafou, Ramón Roque­ta, Sagris­tía, Mas­sa­lu­ca, La Picos­sa, Vin­ya Nos­tra, Syne­ra y el Acei­te Mas Oli­ve­ras. El elen­co de varie­da­des de uvas tam­bién es amplio como: caber­net franc, caber­net sau­vig­non, char­don­nay, gar­na­cha blan­ca, gar­na­cha negra, maca­beo, man­dó, mer­lot, more­ni­llo, pica­poll, sam­só, sau­vig­non blan­co, syrah, sumoll, tem­pra­ni­llo y xarel.lo. Edi­cio­nes limi­ta­das y en cajas para rega­lar por­que siem­pre hay una bue­na excu­sa para obse­quiar vino, ya sean las fies­tas de Navi­dad, un ani­ver­sa­rio, una cele­bra­ción o como gene­ro­sa mues­tra de agra­de­ci­mien­to.

Códi­go espe­cial de des­cuen­to de un 10% en la web Vino­te­ca Ori­gen con el códi­go HEDONISTA10

© 2019 José María Toro. All rights reser­ved

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Experto en vinos en 24 horas de la mano de Jancis Robinson y de Planeta Gastro

Tras la lec­tu­ra voraz y casi inin­te­rrum­pi­da de esta obra de la edi­to­ra del Oxford Com­pa­nion of Wine y colum­nis­ta sema­nal en el Finan­cial Times (no sé cuál de estos dos de sus car­gos envi­dio ‑sana­men­te- más), Jan­cis Robin­son, me que­do con la sen­sa­ción de haber asis­ti­do una cla­se inten­si­va de más­ter, a una cla­se magis­tral, ya que es un libro de faci­lí­si­ma lec­tu­ra que se pue­de devo­rar en unas horas o bien degus­tar­lo en unas pocas más.

El libro cons­ta de algo más de 150 pági­nas dis­tri­bui­das en 6 sen­ci­llos blo­ques: una intro­duc­ción bási­ca, cómo ele­gir y cómo catar, cómo selec­cio­nar según la comi­da o la oca­sión y cuán­to gas­tar, qué ins­tru­men­tal exis­te y cómo tra­tar el vino, qué varie­da­des de uva hay y final­men­te cuá­les son las regio­nes viní­co­las exis­ten­tes a nivel mun­dial. A modo de resu­men y para con­so­li­dar el cono­ci­mien­to adqui­ri­do se inclu­ye al final  de la obra un glo­sa­rio de tér­mi­nos con sus defi­ni­cio­nes.

Algu­nas de las curio­si­da­des que se apren­den a lo lar­go de esta lec­tu­ra, y que si no sabía­mos, que­da­rán vagan­do duran­te un tiem­po en nues­tro pen­sa­mien­to son, por ejem­plo, que si no fue­ra por la piel de la uva todos los vinos serían blan­cos. O que inge­rir alca­cho­fas es incom­pa­ti­ble (en cuan­to a mari­da­je se refie­re) con un buen vino. O que el tama­ño per­fec­to de una bote­lla de vino es la de 1,5 litros cono­ci­da como mag­num, y hay un buen moti­vo para ello (tie­ne que ver con la oxi­ge­na­ción del vino, pero ¡no lo des­ve­la­re­mos!). O cómo saber si somos “super­ca­ta­do­res” por nues­tro núme­ro de papi­las gus­ta­ti­vas – tene­mos un 25% de posi­bi­li­da­des de ser­lo – y la impor­tan­cia del olfa­to. O tam­bién que hay vinos, como el Opor­to, que tie­nen mar­gen de mejo­ra has­ta los 40 años. O inclu­so, cómo uti­li­zar nues­tro calor cor­po­ral para calen­tar el vino en caso de emer­gen­cia.

Ade­más de estas muchí­si­mas curio­si­da­des apren­de­re­mos con­se­jos prác­ti­cos, como por ejem­plo, que el pre­cio que debe­ría­mos pagar por una bote­lla no debe­ría ser infe­rior a 12 euros ni supe­rior a 40, o que para el alma­ce­na­je la luz y el olor son malos y la hume­dad es bue­na, o que debe­ría­mos uti­li­zar las tien­das per­so­na­li­za­das de barrio y las redes socia­les para dejar­nos ser per­fec­ta y per­so­na­li­za­da­men­te acon­se­ja­dos.

Experto en vinos en 24 horas de Jancis Robinson. Planeta Gastro

Exper­to en vino en 24 horas de Jan­cis Robin­son

 

En cuan­to a la pro­ce­den­cia del vino, nos dare­mos cuen­ta de la suer­te que tene­mos de haber naci­do aquí en Espa­ña, con nues­tra DOCa Rio­ja, pero aún así,  nos que­da­rá cla­ro que el mejor vino es el fran­cés, con Fran­cia sien­do la cuna del vino y gran pro­duc­to­ra jun­to con Ita­lia. En Espa­ña tene­mos mucha super­fi­cie con las vides cre­cien­do a sus anchas, y EEUU es el pri­mer mer­ca­do con­su­mi­dor. La auto­ra, ade­más, dis­tin­gue entre “vie­jo mun­do” y “nue­vo mun­do” y hace que refle­xio­ne­mos, nos pare­mos a pen­sar, y nos demos cuen­ta de que ha habi­do una expan­sión hacia nue­vos paí­ses pro­duc­to­res en los últi­mos 40 años que se han cons­ti­tui­do como un copiar y pegar de lo mejor de cada región y varie­dad, des­de Euro­pa hacia Amé­ri­ca y Ocea­nía.

Por lo que res­pec­ta a las varie­da­des de uva, según la admi­ra­da auto­ra, bas­ta­ría con cono­cer unos 10 tipos ‑de los 1300 que hay- y un adje­ti­vo para cada varie­dad, ya que de esta mane­ra podria­mos mane­jar­nos y com­pren­der muchí­si­mas cosas: Caber­net Sau­vig­non, Mer­lot, Char­don­nay, Pinot Noir son varie­da­des apre­cia­das y pre­ci­sa­men­te las que se han ido replan­tan­do en el nue­vo mun­do, pero cada país tie­ne sus pecu­lia­ri­da­des, por ejem­plo, en Espa­ña tene­mos nues­tro tem­pra­ni­llo, Por­tu­gal con­su­me sus rarí­si­mas varie­da­des y en Geor­gia fer­men­tan sus varie­da­des espe­cí­fi­cas ente­rra­das en unas ollas de barro.

Muy útil es la visión que nos trans­mi­te la auto­ra casi al final del libro, sobre pre­sen­te y futu­ro, y es que las dife­ren­cias entre pro­duc­to­res a nivel mun­dial se han redu­ci­do y los pro­duc­to­res de nue­vo mun­do han per­fec­cio­na­do los pro­ce­sos con su tec­no­lo­gía y lim­pie­za. Las nue­vas gene­ra­cio­nes han afi­na­do sus gus­tos y algu­nos pro­duc­to­res tra­ba­jan para que el vino no exce­da de 12 o 13 gra­dos, redu­cien­do el sabor de made­ra con la sus­ti­tu­ción de barri­les por tan­ques de hor­mi­gón o ace­ro y eli­mi­nan­do el tapón de cor­cho por el ries­go de corrom­per el vino. Lo que se hará común entre todos los pro­duc­to­res es inten­tar trans­mi­tir la expre­sión de un lugar, del terroir o terru­ño, con una míni­ma inter­ven­ción en bode­ga, lo que hará que algu­nos ten­gan que reci­clar­se.

Con un esti­lo moti­va­cio­nal, la auto­ra Jan­cis Robin­son ani­ma a los no ini­cia­dos a apro­ve­char esa ven­ta­ja de no tener ideas pre­con­ce­bi­das, a uti­li­zar su pro­pio len­gua­je para des­cri­bir lo que sien­ten en sus catas y les da pau­tas para encon­trar la máxi­ma rela­ción cali­dad-pre­cio en sus adqui­si­cio­nes. Para los exper­tos, apor­ta algu­nas opi­nio­nes per­so­na­les e infor­ma­ción actua­li­za­dí­si­ma sobre las varie­da­des de uva y su loca­li­za­ción mun­dial. Pero este es un libro, en mi opi­nión, sobre todo para aque­llos que sim­ple­men­te hemos sido toca­dos por el vino, en algún sen­ti­do, por algu­na de sus face­tas, y lo que­rría­mos saber todo de él, y por mie­do al ridícu­lo no nos atre­vía­mos a pre­gun­tar. Al aca­bar la lec­tu­ra nos sen­ti­mos posee­do­res de un mayor cono­ci­mien­to y tam­bién y por qué no, con anéc­do­tas que con­tar a nues­tros ami­gos duran­te las comi­das, sin­tién­do­nos ver­da­de­ros exper­tos con una bue­na base para ser­lo y con una visión amplia que hará que degus­te­mos esos sor­bos con toda su ple­ni­tud. En defi­ni­ti­va, este es un libro para todos, que deja con la sen­sa­ción de haber acu­di­do a una cata magis­tral con exper­tos y con esa ilu­sión con­ta­gia­da. Dan ganas de releer­lo y esta vez con la copa Richard Bren­don — de la que la auto­ra se des­ha­ce en elo­gios — en nues­tras manos.

“Exper­to en vinos en 24 horas”, de la Edi­to­rial Pla­ne­ta Gas­tro, a la ven­ta en el Cor­te Inglés, Fnac, La Casa del Libro, y demás libre­rías.

© 2019 Raquel Carrio. All rights reser­ved. 

Cavas 10 d’Abril en El Petit Celler

El pasa­do jue­ves 20 de abril, El Petit Celler (Beetho­ven 8, Bar­ce­lo­na) siguien­do su intere­san­te y atrac­ti­va pro­pues­ta de catas y acti­vi­da­des rela­cio­na­das con el mun­do del vino y el cava, se encar­gó de traer a la ciu­dad con­dal a 10 d’Abril, una joven pero sabia bode­ga pro­ce­den­te de Sant Llo­re­nç d’Hortons, muni­ci­pio situa­do en el Alt Pene­dès, Bar­ce­lo­na. Como por su ori­gen se pue­de cole­gir, per­te­ne­cen a la D.O. Pene­dès así como a la D.O. Cava.

La D.O. Pene­dès, situa­da entre la cor­di­lle­ra Pre­li­to­ral y las lla­nu­ras de la cos­ta medi­te­rrá­nea, se carac­te­ri­za por una gran rique­za en micro­cli­mas debi­do a su pro­xi­mi­dad lito­ral y a su alti­tud. Con un cli­ma medi­te­rrá­neo, la zona del Pene­dès Marí­ti­mo (Baix Pene­dès y Garraf) es más tem­pla­da por la influen­cia y pro­xi­mi­dad del mar, mien­tras  que el Pene­dès Supe­rior (Alt Pene­dès, Alt Camp, Anoia y Baix Llo­bre­gat) con más pre­ci­pi­ta­cio­nes, pre­sen­ta  mayor dife­ren­cia entre tem­pe­ra­tu­ras máxi­mas y míni­mas. El Pene­dès Cen­tral (Alt Pene­dès) es la sín­te­sis de ambos micro­cli­mas.

En cuan­to a sus vinos, la D.O. Pene­dès se carac­te­ri­za por la uti­li­za­ción de una vas­ta varie­dad de uva como son el xarel·lo, la pare­lla­da o el maca­beo, entre otras, en blan­cos, y el mer­lot, el ull de lle­bre o la monas­trell en tin­tos.

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Cavas y vinos de 10 d’A­bril

Cavas 10 d’Abril  da una vuel­ta de tuer­ca a los vinos y cavas de esta D.O. y, man­te­nien­do sus orí­ge­nes, se cen­tra en la ela­bo­ra­ción de unos cal­dos de autor con per­so­na­li­dad pro­pia. Para ello, apues­ta por una agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca y una ela­bo­ra­ción arte­sa­nal que garan­ti­zan mati­ces úni­cos y dife­ren­tes en cada línea de pro­duc­to.

Jau­me Raven­tós y Javier Her­nán­dez, cabe­zas visi­bles de 10 d’Abril, fue­ron los encar­ga­dos de expo­ner los siguien­tes vinos y cavas:

  • Vino blan­co Cáli­da (20% mus­cat y 80% gewürz­tra­mi­ner): Ela­bo­ra­do a par­tir de una ven­di­mia noc­tur­na para una madu­ra­ción a baja tem­pe­ra­tu­ra de la uva, Cáli­da se mues­tra ante los ojos con un tono áureo, de inten­si­dad media y con pin­ce­la­das ver­do­sas. En nariz, ofre­ce aro­mas prin­ci­pal­men­te flo­ra­les como el jaz­mín o la rosa, jun­to con toques de melo­co­tón. En boca, no es tan golo­so como a prio­ri se podría espe­rar, sino que hace gala de esa aci­dez pro­pia del Pene­dés. Sedo­so y fres­co, per­sis­te lar­ga­men­te en el pala­dar. Acom­pa­ña­ría de for­ma ideal a pla­tos de maris­co, ensa­la­das y pes­ca­dos. Se pue­de decir que Cáli­da es un vino que trans­mi­te cal­ma, la cal­ma de la noche cam­pes­tre del Pene­dés.
  • Vino blan­co Picu Picu EM8 (Emma 8) (100% xarel·lo): Pro­ce­den­te de viñas de unos 50 años, este mono­va­rie­tal se cul­ti­va de for­ma eco­ló­gi­ca a 300 metros de alti­tud en sue­lo cal­cá­reo y pedre­go­so. Si bien su fer­men­ta­ción tie­ne lugar en tan­ques de ace­ro inoxi­da­ble, es el paso por barri­cas nue­vas de cas­ta­ño el que le apor­ta esos suti­les toques bal­sá­mi­cos, pero, y gra­cias al no abu­sar de la made­ra, sin per­der los aro­mas esen­cia­les del xarel·lo. Con un color ama­ri­llo cer­cano al dora­do mate, indi­ca que fiel al tipo de agri­cul­tu­ra que prac­ti­can en 10 d’Abril, no se han aña­di­do cla­ri­fi­can­tes ni se ha pro­ce­di­do a fil­tra­cio­nes. Los aro­mas varie­ta­les fres­cos como el alba­ri­co­que jun­to con grá­ci­les notas de crian­za en cas­ta­ño como ahu­ma­dos o vai­ni­lla, fon­dos tos­ta­dos y otros mati­ces dul­ces se baten en due­lo en las fosas nasa­les, mien­tras que su paso por boca es ancho y estruc­tu­ra­do, fres­co, pero con toques áci­dos resul­ta­do del beso de la made­ra cas­ta­ña. Picu Picu EM8 se tra­ta de un vino pecu­liar, que huye de la indi­fe­ren­cia y del xarel·lo joven, casan­do de mane­ra ópti­ma con gran varie­dad de pla­tos de la coci­na de pro­xi­mi­dad medi­te­rrá­nea como arro­ces, xato­na­das o esquei­xa­das.
  • Cava Reser­va Clos de l’Albert (40% maca­beo, 40% xarel·lo y 20% pare­lla­da): Fer­men­ta­do en dos tiem­pos, una pri­me­ra fer­men­ta­ción de las tres varie­da­des por sepa­ra­do en ace­ro inoxi­da­ble con leva­du­ras autóc­to­nas del Pene­dés, y una segun­da en bote­lla a tem­pe­ra­tu­ra cons­tan­te de 14 y 15°C, Clos de l’Albert se tra­ta de un cava hon­ra­do, en el que se ha bus­ca­do el con­trol y el equi­li­brio en el car­bó­ni­co. Ofre­ce un color ama­ri­llo con refle­jos dora­dos y una bur­bu­ja ele­gan­te, fina y per­sis­ten­te. En nariz, la man­za­na Gol­den y la ver­de son las pro­ta­go­nis­tas jun­to a deri­va­dos de su crian­za como la almen­dra tos­ta­da. En el pala­dar, pre­su­me de un muy buen equi­li­brio en el que no hay exce­sos de aci­dez. Con toques de pas­te­le­ría en el post gus­to y un pun­to lác­ti­co nada abu­si­vo, es exce­len­te como ape­ri­ti­vo y como paje de pes­ca­dos, maris­cos y car­nes blan­cas.
  • Cava Gran Reser­va Terrers de Cal Bayés (40% maca­beo, 50% xarel·lo y 40% pare­lla­da): Un brut natu­re lle­va­do al lími­te. Sus tres varie­da­des se fer­men­tan por sepa­ra­do per­mi­tien­do al xarel·lo man­te­ner sus aro­mas pri­ma­rios y mejo­rar las carac­te­rís­ti­cas espu­man­tes y a la maca­beo apor­tar un per­fil aro­má­ti­co inten­so y com­ple­jo que da ese per­fu­me tan dis­tin­ti­vo. El color, en gran par­te debi­do a esta últi­ma varie­dad, es de un ama­ri­llo tos­ta­do con una bur­bu­ja fina y de des­pren­di­mien­to len­to. En nariz, fru­tas al horno y con­fi­ta­das ins­pi­ran pai­sa­jes fres­cos y rús­ti­cos mien­tras que su paso por boca es equi­li­bra­do y sua­ve, seco pero dul­ce, per­sis­ten­te y lar­go. Se tra­ta de un cava para ser toma­do de prin­ci­pio a fin, des­de el ape­ri­ti­vo has­ta los pos­tres.

Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bagés

Cava Gran Reser­va Terrers de Cal Bayés

  • Cava Gran Reser­va Masia Les For­ques (100% xarel·lo): Una exce­len­cia pro­ce­den­te de viñe­dos vie­jos situa­dos en sue­los de natu­ra­le­za cal­cá­rea en pleno cora­zón del Pene­dés. Con una pro­duc­ti­vi­dad muy baja, todas las viñas se cul­ti­van sin her­bi­ci­das ni insec­ti­ci­das res­pe­tan­do así la bio­di­ver­si­dad y el medio ambien­te. La fer­men­ta­ción de la fru­ta se lle­va a cabo en inoxi­da­ble a muy baja tem­pe­ra­tu­ra. Tras esta fer­men­ta­ción, se deja cer­ca de 12 días en lías de xarel·lo para pasar a otra fer­men­ta­ción a base de una leva­du­ra de la fami­lia y otra impor­ta­da de Cham­pag­ne que le otor­ga un toque dife­ren­cial a la ulte­rior crian­za. Este Gran Reser­va mues­tra un tono ama­ri­llo paji­zo con refle­jos dora­dos, con rosa­rio de bur­bu­jas finas, per­sis­ten­tes y len­tas. Tan­to en nariz como en boca, se com­por­ta de mane­ra simi­lar: notas cre­mo­sas de fru­ta madu­ra y vai­ni­lla con­vi­ven con fon­dos tos­ta­dos y un com­ple­jo ahu­ma­do que deno­ta una lar­ga crian­za. Es pre­ci­sa­men­te este ahu­ma­do tan espe­cial e inten­so el que hace de Masia Les For­ques un cava con una capa­ci­dad inhe­ren­te para dife­ren­ciar­se del res­to. Cavia­res, pes­ca­dos sal­sea­dos, car­nes y que­sos cura­dos se sen­ti­rán orgu­llo­sos de ser acom­pa­ña­dos por este cava.
  • Vino tin­to Picu Picu 9 (85% mer­lot y 15% ull de lle­bre): Cria­do en barri­cas de roble fran­cés y pos­te­rior­men­te en bote­lla, es un tin­to en el que se ha bus­ca­do sobre­to­do la fres­cu­ra y la lige­re­za. De un atrac­ti­vo rojo bri­llan­te pero sin exce­so de color, Picu Picu 9 recuer­da a bos­que, a jar­di­nes de jaz­mín y a tos­ta­dos. En boca, se mues­tra joven pero sin olvi­dar su crian­za en barri­ca que le apor­ta esos mati­ces de vai­ni­lla y de fru­tos secos, mien­tras que la pos­te­rior en bote­lla le hace ser un vino lige­ro y estruc­tu­ra­do. Picu Picu 9 se tra­ta de un vino ver­sá­til, apro­pia­do para acom­pa­ñar car­nes, segun­dos pla­tos e inclu­so para el copeo puro y duro (error, el copeo nun­ca es duro), que nació de una nue­va expe­rien­cia y que tie­ne pin­ta de per­du­rar en el mun­do viní­co­la.

Vino tinto Picu Picu número 9

Vin­to tin­to Picu Picu nº 9

10 d’Abril se rei­vin­di­can como unos hace­do­res espe­cia­les, con­cien­cia­dos con el carác­ter que tie­ne que poseer un vino o un cava del Pene­dès al mis­mo tiem­po que se rigen por unos prin­ci­pios en los que pri­man el res­pe­to al medio ambien­te y la sin­gu­la­ri­dad de la pro­pia bode­ga. En pala­bras de Jau­me, «se coope­ra con paye­ses para ade­cuar la viña vie­ja a la fina­li­dad de la bode­ga», y ese pro­pó­si­to no es otro que el de sor­pren­der, ilu­sio­nar y crear unas altas expec­ta­ti­vas que, con el tiem­po, cum­pli­rán.

Más infor­ma­ción de la bode­ga en Cavas 10 d’A­bril Para saber más del catá­lo­go de refe­ren­cias así como de las acti­vi­da­des futu­ras de la vino­te­ca orga­ni­za­do­ra en El Petit Celler  del Carrer Beetho­ven, 8 Bar­ce­lo­na 08021 Telé­fono 932 008 260

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved.

Cata de Cavas y Vinos de Castillo Perelada

El pasa­do 8 de mar­zo, el emble­má­ti­co Hotel W Bar­ce­lo­na, fue el esce­na­rio per­fec­to para la extra­or­di­na­ria pre­sen­ta­ción y cata de cavas y vinos del Grup Pera­la­da (D.O. Empor­dà) a manos de Ale­jan­dro Rodrí­guez.

Hablar de los cal­dos del Cas­ti­llo de Pere­la­da es hablar de his­to­ria, de tra­di­ción fami­liar y de arte.

Si bien la ela­bo­ra­ción de vinos en dicho encla­ve data de la Edad Media, no sería has­ta 1923   en el que Miquel Mateu, polí­ti­co, apa­sio­na­do del arte y la cul­tu­ra, e hijo del que fue­ra cofun­da­dor de His­pano-Sui­za Damián Mateu, com­pra­ra el con­jun­to monu­men­tal del Cas­ti­llo de Pere­la­da para con­ver­tir­lo en un refe­ren­te artís­ti­co y, por supues­to, para revi­ta­li­zar una impor­tan­te tra­di­ción viti­vi­ní­co­la pre­sen­te en la zona del Empor­dà.

En 1972, Artu­ro Suqué, yerno de Miquel Mateu, lide­ra­ría una trans­for­ma­ción enfo­ca­da en la cali­dad y en la meta de hacer de Pere­la­da una de las más pres­ti­gio­sas bode­gas del país. A par­te, jun­to a su espo­sa Car­men Mateu, inau­gu­ra­ría el reco­no­ci­do inter­na­cio­nal­men­te Fes­ti­val del Cas­tell de Pere­la­da por el que han pasa­do infi­ni­dad de gran­des artis­tas y músi­cos.

Hoy en día, Javier Suqué Mateu se encar­ga de diri­gir el rum­bo de este gran navío apos­tan­do por vinos de cali­dad, plan­tan­do y adqui­rien­do nue­vos viñe­dos y enfa­ti­zan­do la impor­tan­cia del I+D median­te una cons­tan­te inves­ti­ga­ción en tie­rras ampur­da­ne­sas con la fina­li­dad de apro­ve­char esas cua­li­da­des geo­fí­si­cas y cli­ma­to­ló­gi­cas que ofre­ce este terri­to­rio tan ama­do por Sal­va­dor Dalí.

En cuan­to a la D.O. Empor­dà, se carac­te­ri­za por una hete­ro­ge­nei­dad en la tie­rra en la que pri­man la tex­tu­ra are­no­sa y la pobre­za en mate­ria orgá­ni­ca. Sue­len ser sue­los áci­dos que se sitúan des­de el nivel del mar has­ta una altu­ra cer­ca­na a los 260 metros. El cli­ma dis­fru­ta del vien­to de tra­mon­ta­na, que con­tri­bu­ye de mane­ra acti­va a la bue­na salud de las viñas. Con invier­nos sua­ves y vera­nos calu­ro­sos pero tem­pla­dos por el Medi­te­rrá­neo, la tem­pe­ra­tu­ra se sitúa entre los 14 y los 16°C, per­mi­tien­do el cul­ti­vo de varie­da­des de ciclo medio y lar­go. Refe­ren­te a los viñe­dos, son de anti­gua implan­ta­ción, si bien en los últi­mos años se ha ido reno­van­do para adop­tar cier­tos cam­bios varie­ta­les. Las uvas que pre­do­mi­nan son prin­ci­pal­men­te cari­ñe­na y gar­na­cha negra en tin­tos, y gar­na­cha blan­ca y roja jun­to a  maca­beo en blan­cos.

vinos y cavas de Castillo de Perelada

Para esta cata se pre­sen­ta­ron los siguien­tes cavas y vinos:

-Cava Stars Touch of Rosé 2014 (90% gar­na­cha y 10% pinot noir): sien­do un home­na­je a todas esas estre­llas que han pasa­do y pasa­rán por el Fes­ti­val Cas­tell de Pere­la­da, este cava ela­bo­ra­do a par­tir de uvas selec­cio­na­das bajo la D.O. Cava, ofre­ce un color páli­do y rosá­ceo, así como finas bur­bu­jas con for­ma­ción de coro­na. Moderno y agra­da­ble, se mues­tra muy flo­ral en boca, seco, pero con vida áci­da. La pre­sen­cia de fru­ta blan­ca es más que nota­ble.

-Només Gar­natxa Blan­ca 2016 (100% gar­na­cha blan­ca): con uvas pro­ce­den­tes de viñe­dos de entre cin­cuen­ta y sesen­ta años situa­dos en la fin­ca Pont de Molins, se obtie­ne este mono­va­rie­tal com­ple­jo y con alma de man­za­na. A la vis­ta, pre­sen­ta un color ama­ri­llo páli­do con lige­ros toques ver­do­sos. En boca ofre­ce cier­to amar­gor y un gran reco­rri­do. Un cla­ro ejem­plo de lo que es un vino con per­so­na­li­dad.

-Collec­tion Blanc 2015 (64% char­don­nay y 63% sau­vig­non blanc): este joven de cabe­llo rubio bri­llan­te, rebel­de e inten­so debe bue­na par­te de su per­so­na­li­dad a un 5% de char­don­nay que duran­te el 2015 vivió inten­sa­men­te en barri­ca de aca­cia, adqui­rien­do un lige­ro y pecu­liar toque de made­ra que se suma­ría a un per­fu­me de fru­tas dul­ces y tro­pi­ca­les. En boca es redon­do y fres­co, con un lige­ro pun­to car­bó­ni­co.

-Fin­ca Espo­lla 2012 (50% syrah, 30% monas­trell, 8% caber­net sau­vig­non, 6% gar­na­cha y 6% sam­só): con una exten­sión de 21 hec­tá­reas, Fin­ca Espo­lla se sitúa en Les Albe­res, cer­ca de los Piri­neos, y tie­ne como prin­ci­pal carac­te­rís­ti­ca un sue­lo negro, áci­do y piza­rro­so. Este leal escu­de­ro de las car­nes “cor­tas” (pies, carri­lle­ras…) des­ta­ca por un color rojo rubí de capa alta. Encon­tra­mos abun­dan­tes aro­mas de fru­tas rojas, así como a bal­sá­mi­cos. En boca es ele­gan­te y con una aci­dez pro­pia de la tie­rra de la que pro­ce­de.

-Fin­ca Mala­veï­na 2013 (46% mer­lot, 21% caber­net sau­vig­non, 12% caber­net franc, 11% syrah y 10% gar­na­cha): uno de los buques insig­nia de Pere­la­da, esta «bue­na veci­na» nace de 19 hec­tá­reas de arci­lla roji­za y de can­tos roda­dos. Mues­tra en su ros­tro un bello color rojo cere­za y des­pren­de un aro­ma a fru­tos negros con toques tos­ta­dos. Sus besos son redon­dos, car­no­sos, casi cre­mo­sos, y lige­ra­men­te áci­dos, son besos que per­du­ran. Esta veci­na enve­je­ce­rá, por supues­to, pero lo hará de la mejor for­ma, ena­mo­ran­do de nue­vo.

-Aires de Gar­bet 2013 (100% gar­na­cha): De una con­jun­ción dada por el Medi­te­rrá­neo, la cali­dez del sol, la tra­mon­ta­na y el sue­lo piza­rro­so de la fin­ca Gar­bet sur­ge este esplen­di­do tin­to pla­ga­do de recuer­dos a hier­bas medi­te­rrá­neas, bal­sá­mi­cos, torre­fac­tos, mine­ra­les y fru­tos rojos. Pre­sen­ta unos tani­nos madu­ros y sedo­sos, así como un paso por boca agra­da­ble y exten­so. Igual que Fin­ca Mala­veï­na, pre­sen­ta un enve­je­ci­mien­to con buen poten­cial.

-Cava Gran Claus­tro 2012 (45% pinot noir, 45% char­don­nay y 10% xarel·lo): ela­bo­ra­do arte­sa­nal­men­te, se cria­ba en su ori­gen en las bode­gas del claus­tro situa­do jun­to al Cas­ti­llo Pere­la­da. Se tra­ta de un cava bas­tan­te acham­pa­na­do, de apa­rien­cia color ama­ri­llo paja con refle­jos ver­do­sos y bri­llan­tes. Su bur­bu­ja es fina y con­ti­nua, y su sabor, seco y sua­ve, deja ves­ti­gios afru­ta­dos.

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved 

Menú degustación modernista dentro de la Restaurant Lover Week en Restaurante Galaxó del Hotel Casa Fuster

«Per­fec­to Sr. Domé­nech, si usted me con­fir­ma que ya tie­ne todos per­mi­sos nece­sa­rios para la edi­fi­ca­ción, pro­ce­da a ello. Avi­sa­ré a la Sra. Fabra para que se per­so­ne en su des­pa­cho y pue­dan con­cre­tar los deta­lles de la obra.»

Así, tras col­gar su pecu­liar y rús­ti­co Gower-Bell, Mariano Fus­ter i Fus­ter, caba­lle­ro de la alta socie­dad mallor­qui­na, pin­tor e indus­trial, segu­ra­men­te habría dado el vis­to bueno al plan­tea­mien­to ofre­ci­do por el res­pe­ta­do arqui­tec­to bar­ce­lo­nés Lluís Domé­nech i Mon­ta­ner para la cons­truc­ción en 1905 de uno de los edi­fi­cios moder­nis­tas más exclu­si­vos y ele­gan­tes de la capi­tal cata­la­na: La Casa Fus­ter.

Situa­do en el núme­ro 132 del con­cu­rri­do Paseo de Gra­cia, el Hotel Casa Fus­ter escon­de bajo su sinuo­sa y mar­mó­rea arqui­tec­tu­ra el res­tau­ran­te Gala­xó. En cla­ro home­na­je a quién fue­ra el señor de la casa, Mariano Fus­ter, el local adquie­re el nom­bre de la cum­bre mallor­qui­na Puig de Galatzó dan­do a enten­der un carác­ter medi­te­rrá­neo que se aúna en per­fec­ta con­so­nan­cia con la van­guar­dia encar­na­da en el espí­ri­tu moder­nis­ta que rezu­ma cada rin­cón del hotel. En pala­bras de Oriol Cani­llas (chef) y Mireia Pelli­cer (maî­tre som­me­lier) «Nues­tra gas­tro­no­mía apues­ta por el pro­duc­to medi­te­rrá­neo, mati­za­do con gus­tos exó­ti­cos. Prio­ri­za­mos el sabor tra­di­cio­nal y la minu­cio­sa com­bi­na­ción de gus­tos; ade­más de una estu­dia­da selec­ción cro­má­ti­ca acor­de con el perio­do moder­nis­ta al que per­te­ne­ce este emble­má­ti­co edi­fi­cio».

Nada más atra­ve­sar la arca­da del Hotel Casa Fus­ter, la sen­sa­ción de via­jar a otra épo­ca e inclu­so a otra dimen­sión, se apo­de­ra del espí­ri­tu de uno. Mobi­lia­rio dota­do de vida gra­cias a sus for­mas orgá­ni­cas, pomos for­ja­dos que ins­pi­ran natu­ra­le­za, jarro­nes que bai­lan al son de tenues luces rega­lan­do mís­ti­cos reflejos…Todo ello da la bien­ve­ni­da, invi­tan­do a aden­trar­se en lo pro­fun­do de este bos­que de már­mol, for­ja y made­ra. Ya en la plan­ta noble, Gala­xó se deja ver tími­da­men­te al final de un dis­tri­bui­dor que lóbre­go, como si fue­ra el momen­to en el que se besan los pár­pa­dos para ini­ciar un boni­to y oní­ri­co via­je, es el encar­ga­do de con­du­cir al comen­sal a su des­tino. El Hada de Azú­car dan­za y dan­za.

Una vez en su inte­rior, un techo que evo­ca un ondu­lan­te mar de pla­ta aco­ge en su fon­do las mesas dis­pues­tas con bas­tan­te espa­cio entre sí para que cada expe­rien­cia sea úni­ca, ínti­ma e inol­vi­da­ble.

Gar­gan­tues­cos arcos de már­mol hacen la fun­ción de guar­dia­nes y de sepa­rar las dife­ren­tes sec­cio­nes del Gala­xó. Mis­te­rio­sos espe­jos añe­jos y que­bra­dos pare­cen por­ta­les a uni­ver­sos de Carroll. Amplios ven­ta­na­les son cubier­tos por impo­nen­tes cor­ti­nas mora­das que como cata­ra­tas de vino, caen y se fun­den en un vacío que esca­pa a la vis­ta de la per­so­na ya sen­ta­da alre­de­dor de unas mesas siem­pre acom­pa­ña­das por escul­tu­ras y moti­vos moder­nis­tas.

Tras un ape­ri­ti­vo de bien­ve­ni­da del chef con­sis­ten­te en un sua­ve gua­ca­mo­le con gam­bas y una selec­ción de sales: la sutil sal rosa del Hima­la­ya, la Flor de Sal con hibis­co y la pode­ro­sa y oscu­ra sal vol­cá­ni­ca de Hawaï, acom­pa­ña­das con pan blan­co y de nue­ces, y de un exce­len­te AOVE como es el leri­dano y eco­ló­gi­co Uma­mi, se pro­ce­dió a la degus­ta­ción de los siguien­tes pla­tos:

aperitivo

Ape­ri­ti­vo moder­nis­ta. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

-Pica Pica Moder­nis­ta, ele­gan­te y colo­ri­da com­po­si­ción for­ma­da por:

      -Drac del Parc Güell (Cane­lón de cala­ba­cín relleno de mató y vina­gre­ta de pimien­tos de colo­res): un tren­ca­dís a base de vina­gre­ta de pimien­tos mul­ti­co­lo­res cubre a un dra­gón de sua­ve cala­ba­cín que guar­da en su inte­rior una nube de lige­ro reque­són.

    -Vidrie­res Moder­nis­tes (Tar­tar de sal­món con gela­ti­nas de pimien­to, pepino y toma­te): un tar­tar de sal­món fina­men­te cor­ta­do, que evi­ta así la malo­gra­da tex­tu­ra de puré, cobi­ja­do por un méz­clum de hojas jóve­nes al que cada boca­do va son­sa­can­do peque­ños secre­tos de pala­dar. Las gela­ti­nas, dife­ren­cia­das y lle­nas de sabor, apor­tan ese aspec­to visual que le con­fie­re el nom­bre al pla­to.

      -Sagra­da Fami­lia (pata­ta bra­va): unir dos con­cep­tos tan arrai­ga­dos como son las pata­tas bra­vas con uno de los sím­bo­los emble­má­ti­cos no solo del moder­nis­mo cata­lán, sino de la pro­pia iden­ti­dad bar­ce­lo­ne­sa, es todo un acier­to. Más aún cuan­do se da la pri­me­ra den­te­lla­da y la lava de este peque­ño vol­cán empie­za a ver­ter­se por sus cos­ta­dos al mis­mo tiem­po que hace pre­sen­cia en las papi­las del comen­sal.

Un pri­mer pla­to digno de un mural de Mucha en el que colo­res y sabo­res vuel­ven a recor­dar que no se está en un res­tau­ran­te cual­quie­ra. Se acom­pa­ña con un Pri­mer Brut Natu­re de Pere Ven­tu­ra (xarel.lo, pare­lla­da y maca­beo), que apor­ta refle­jos dora­dos y bri­llan­tes.

-Mer­lu­za en suquet de cho­co­la­te con pas­tel de pata­ta y bole­tus: una cama de espon­jo­sas pata­tas es tes­ti­go de este curio­so idi­lio. No se sabe cuán­do el cacao empe­zó su rela­ción con la sire­na, lo que sí es más que evi­den­te es que recos­ta­dos en esos coji­nes de bole­tus, man­tie­nen una rela­ción de ensue­ño, casi prohi­bi­da, que sella­ron con un blan­co e inten­so Prín­ci­pe de Via­na D.O. Nava­rra (char­don­nay). Shos­ta­ko­vich habría com­pues­to una sui­te para esta pare­ja sin dudar­lo.

-Fri­can­dó de ter­ne­ra al ver­mut con naran­jas fres­cas y oli­vas negras: o como el pla­to se trans­for­ma en un cam­po de bata­lla por ver cuál de los ingre­dien­tes per­ma­ne­ce más tiem­po en la men­te y en el gus­to del comen­sal. La pode­ro­sa pero deli­ca­da ter­ne­ra avan­za impa­ra­ble para ganar­se el pues­to de pala­dín moder­nis­ta, “lás­ti­ma” que una naran­ja que no se deja ame­dren­tar por una car­ne tan fina y dul­ce, des­ha­ga todo ese sabor para suplan­tar­lo por un fres­cor lige­ra­men­te áci­do. Esto pro­vo­ca un tira y aflo­ja en el que el comen­sal está desean­do pro­bar otro boca­do de la pri­me­ra para obli­gar al cítri­co a actuar. Has­ta aquí todo sería más o menos sen­ci­llo si no fue­ra por­que otro ele­men­to entra en dis­cor­dia: de for­ma fur­ti­va, las oli­vas negras hacen acto de pre­sen­cia dan­do peque­ñas esto­ca­das tos­ta­das en el pala­dar. Han veni­do, y lo hacen para que­dar­se. Un tin­to joven de Jar­dins Monas­trell D.O. Empor­dà (gar­na­cha, mer­lot, syrah y caber­net sua­vig­non) es tes­ti­go de tan cruen­ta bata­lla.

-Casa Fus­ter (semi­es­fe­ra de mous­se de cho­co­la­te con leche y baño de cho­co­la­te blan­co): líneas cur­vas moder­nis­tas para pre­sen­tar un pos­tre poten­te a la par que lige­ro y, por supues­to, dul­ce. Una pie­za que se podría extra­po­lar al cam­po de la arqui­tec­tu­ra y enca­jar per­fec­ta­men­te en cual­quier obra de Josep Puig i Cada­falch.

postre,

Semi­es­fe­ra de mous­se de cho­co­la­te con leche y baño de cho­co­la­te blan­co. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

Tras esta degus­ta­ción, se con­clu­ye que Gala­xó es un uni­ver­so para­le­lo, un por­tal al pasa­do ¿o tal vez al futu­ro? En defi­ni­ti­va, se pue­de decir que Gala­xó es un lugar para soñar.

Gala­xó for­ma par­te de la Res­tau­rant Lover Week orga­ni­za­da por Atrá­pa­lo. Del tres al doce de mar­zo, una selec­ción de res­tau­ran­tes de Madrid y Bar­ce­lo­na ofre­ce­rán menús exclu­si­vos a un pre­cio ase­qui­ble e infe­rior al habi­tual: 24 euros más IVA y un euro muy espe­cial que irá des­ti­na­do a cola­bo­rar con la ONG Accem y ayu­dar así a refu­gia­dos y a las per­so­nas más des­fa­vo­re­ci­das.

Más infor­ma­ción y reser­vas en Atrá­pa­lo

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved 

Minimalismo y Hedonismo

¿Tér­mi­nos con­tra­pues­tos? En abso­lu­to. Al menos así ocu­rre en mi caso: cada día nece­si­to menos cosas mate­ria­les y más expe­rien­cias vivas para ser feliz.  Lo veo cuan­do alzo la mira­da. Mi piso y mis arma­rios se vacían pro­gre­si­va­men­te mien­tras mi cora­zón y mi alma van lle­nán­do­se de recuer­dos, via­jes y viven­cias. He de reco­no­cer que ha sido una trans­for­ma­ción len­ta y que aún que­dan algu­nas cami­se­tas con la eti­que­ta pues­ta que me da pena tirar aun­que lle­ven tres años en el rope­ro. Sin embar­go, estoy con­ven­ci­da de que, a pun­to de cum­plir los cua­ren­ta, he entra­do en una pro­gre­sión mini­ma­lis­ta en la que ya no hay vuel­ta atrás: nece­si­to menos ropa y menos tras­tos de todo tipo en casa.
Me ago­bia tan­to ele­men­to inú­til y repe­ti­do revo­lo­tean­do cual agui­lu­cho a mi alre­de­dor. Odio los botes de cham­pú a medio lle­nar enci­ma del pla­to de ducha y no sopor­to las toa­llas bor­da­das y los tra­pos de coci­na inun­dan­do las gave­tas ¿Y que me dicen de la colec­ción de tup­per que nun­ca retor­nan vacíos a casa de mamá? ¡Lar­go de aquí malan­dri­nes inva­so­res! La “ope­ra­ción mini­mal” va a aca­bar con todos uste­des. Por pesa­dos.

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Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Sien­do sin­ce­ros, no soy un espí­ri­tu puro ni lo pre­ten­do. Sé que acos­tum­brar­me a no pasear de vez en cuan­do por los cen­tros comer­cia­les de mi ciu­dad será un tra­ba­ji­llo duro aun­que admi­to que tam­po­co ten­go la inten­ción de con­ver­tir­me en una dis­ci­pli­na­da ráca­na. No me gus­tan los extre­mos y no voy a com­prar­me un tris­te uni­for­me negro para negar­me un ves­ti­do boni­to o un collar de cuan­do en cuan­do. Ade­más, aun­que sue­ne a tópi­co, todos sabe­mos que esa sen­sa­ción de estre­nar unos zapa­tos nue­vos o un per­fu­me, sobre todo para muchas muje­res, es casi orgás­mi­ca. Bueno, casi no, lo es a cien­cia cier­ta y lo he sen­ti­do en mis car­nes. Sin embar­go, en los últi­mos tiem­pos cuan­do un momen­to de con­su­mis­mo irra­cio­nal inva­de mi cere­bro y esbo­zo una son­ri­sa malé­fi­ca mien­tras con­tem­plo la tar­je­ta de cré­di­to, res­pi­ro pen­san­do en la lige­re­za subli­me de unos arma­rios bien orde­na­dos y sien­to un ali­vio recon­for­tan­te. Así, sin ape­nas dar­te cuen­ta, resul­ta que, cuan­do empie­zas a  “abra­zar la fe mini­ma­lis­ta”, deseas menos cachi­va­ches ron­dan­do por las habi­ta­cio­nes de tu casa y tu men­te,  tie­nes la cabe­za más des­pe­ja­da y, enci­ma,  más tiem­po y dine­ro para delei­tar­te con pla­ce­res más reales y vibran­tes que un bol­so de piel de potro.
Las cosas que me gus­tan de ver­dad y que aho­ra dis­fru­to ple­na­men­te no lle­nan mis cajo­nes. Bueno, algu­nas sí, como mis libros. Pero eso, por aho­ra, es irre­nun­cia­ble. Una tar­de con mi her­ma­na, una bote­lla de Mer­lot, esca­par­se lejos el fin de sema­na o una cena espe­cial en casa son dis­fru­tes “lim­pios”.  Se gozan, se sien­ten a tope en el múscu­lo car­dia­co y no traen pol­vo a las estan­te­rías.
Inten­to ser mini­ma­lis­ta pero no renun­cio a los mara­vi­llo­sos momen­tos de hedo­nis­mo que me rega­la la vida. Todo lo con­tra­rio. Los acep­to con abso­lu­ta con­cien­cia de la suer­te que ten­go y doy las gra­cias cada noche a las estre­llas. Jus­to por eso, en este pun­to del camino, pre­fie­ro rodear­me de más expe­rien­cias y menos obje­tos. De hecho, si por casua­li­dad algu­nos de mis alle­ga­dos leen estas refle­xio­nes, apro­ve­cho para enviar­les un men­sa­je cla­ro y cari­ño­so. Como diría mi ado­ra­do can­tau­tor Ismael Serrano: “fami­lia­res y ami­gos”, aho­ra que se acer­ca la Navi­dad y mi cum­plea­ños, por favor no se gas­ten un euro en arti­lu­gios inne­ce­sa­rios. No se sien­tan mal. De veras que eso que están pen­san­do aun­que sea pre­cio­so no me hace fal­ta. Lo pro­me­to. Si a pesar de mi fran­ca adver­ten­cia, aún desean tener un peque­ño e inme­re­ci­do deta­lle con­mi­go, ¿qué tal si que­da­mos un rati­to y nos echa­mos unas risas con una bue­na copa de vino en la mano? ¿qué les pare­ce si me coci­nan unas galle­ti­tas sin glu­ten, com­par­ti­mos
una table­ta de cho­co­la­te negro o dis­fru­ta­mos de un con­cier­to de jazz en un bar per­di­do? Aun­que me bas­ta con un “te pien­so”, me encan­ta­ría.
BSO de este post Suce­de que a veces de Ismael Serrano.
© 2015 Noe­mi Mar­tin. Todos los dere­chos reser­va­dos

Viñachy, la bebida chyspeante

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Aún que­da verano para dis­fru­tar­lo y sabo­rear­lo. Me resis­to numan­ti­na­men­te a creer que hay pro­duc­tos y viven­cias que son sola­men­te para una esta­ción del año ‑obvia­men­te sino hay un cata­clis­mo o un cam­bio cli­má­ti­co a la vis­ta, segui­re­mos esquian­do en invierno y bañán­do­nos en la pla­ya en verano- para todo lo demás pode­mos jugar a adap­tar­lo con más o menos sen­ti­do, sin rom­per el orden natu­ral de las cosas, es decir sin actuar con­tra natu­ra. Ver­bi­gra­cia pode­mos comer hela­do de turrón en verano o pode­mos beber­nos una cer­ve­za bien fría en invierno y no por ello el cos­mos se tie­ne que rom­per en peda­zos.

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Mi des­cu­bri­mien­to tar­dío, ya avan­za­do el verano, en uno de los ana­que­les de la estan­te­ría de mi tien­da favo­ri­ta y pro­vee­do­ra habi­tual de mi des­pen­sa y de mi cava, de esta nove­do­sa bebi­da ela­bo­ra­da a base de Vichy Cata­lán con los vinos de la pre­mia­da bode­ga Casa de la Viña de la D.O. Val­de­pe­ñas, ha sido toda una reve­la­ción en el sen­ti­do de cubrir una nece­si­dad que hacía tiem­po iba anhe­lan­do. Y me expli­co lo que quie­ro decir, por un lado bus­ca­ba una bebi­da para ofre­cer a mis más jóve­nes invi­ta­dos y tam­bién para aque­llos amigos/as que no beben nada de alcohol ‑unos teme­ro­sos por sus efec­tos cola­te­ra­les, inclui­das mul­tas de trá­fi­co, y otros por su deter­mi­na­ción de odio vis­ce­ral a todos los eflu­vios etí­li­cos-  y por otro lado, que­ría algo  refres­can­te y lige­ro,  apro­pia­do para la épo­ca de calor, que me siri­vie­ra tan­to para ese momen­to dis­ten­di­do y des­en­fa­da­do del ape­ri­ti­vo, como para acom­pa­ñar pla­tos más lige­ros pro­pios del verano pero tam­bién del res­to del año.
De la con­trac­ción de estas dos gran­des mar­cas, ya cita­das ante­rior­men­te, se ha cons­trui­do este sim­pá­tio nom­bre que repre­sen­ta el idea­rio de esta nove­do­sa empre­sa: ViñaChy. Una bebi­da chys­pean­te, con bur­bu­jas y de poca gra­dua­ción con sólo 7%. Vie­ne con fuer­za para rom­per cli­chés y este­ro­ti­pos que están arrai­ga­dos en el ima­gi­na­rio colec­ti­vo, pre­sen­tán­do­se como una bebi­da opti­mis­ta, jovial, ale­gre y rompe­dora para dis­fru­tar social­men­te con mode­ra­ción.

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ViñaChy blan­co chys­pean­te: está ela­bo­ra­do con las varie­da­des char­don­nay, sau­vig­non blanc y maca­beo de Casa de la Viña jun­to a Vichy Cata­lán para obte­ner un vino de color ama­ri­llo con lige­ros refle­jos ver­do­sos, en boca es golo­so con aro­mas de fru­ta topi­cal, en espe­cial fru­ta de la pasión y tam­bién a peras madu­ras. Ideal para acom­pa­ñar ape­ri­ti­vos, maris­cos, aves y pes­ca­dos a la plan­cha y tam­bién arro­ces de maris­co.

ViñaChy rosa­do chys­pean­te: es el resul­ta­do de la unión de las uvas petit ver­dot y tem­pra­ni­llo de Casa de la Viña a Vichy Cata­lán para con­se­guir un vino de color rosa­do, aro­mas dul­ces y embria­ga­do­res a fram­bue­sa, en boca es fres­co. Para mari­dar con un sal­món ahu­ma­do, pes­ca­dos a la plan­cha, arro­ces y con tar­tas recu­bier­tas de fru­tas de bos­que.

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ViñaChy tin­to chys­pean­te: naci­da de la mez­cla de uvas mer­lot y tem­pra­ni­llo de la Casa de la Viña y Vichy Cata­lán para lograr un color rojo cere­za y ribe­tes de un boni­to vio­lá­ceo car­de­na­li­cio que se escon­de deba­jo de la espu­ma de las bur­bu­jas. Aro­mas de fru­tas negras del bos­que. En boca tie­ne un paso fácil y agra­da­ble. Para enno­viar con algún pla­to coci­na­do de pavo, pollo o cer­do ade­re­za­do con fru­tas como la pera, alba­ri­co­ques o inclu­so higos.