La DOP Torta del Casar cierra la X ‘Primavera en la Ruta el Sabor de un Territorio’ con más de 17.000 viajeros

El Con­se­jo Regu­la­dor de la Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da (DOP) Tor­ta del Casar ha cerra­do la X edi­ción de la ‘Pri­ma­ve­ra en la Ruta el Sabor de un Terri­to­rio’ con un balan­ce de via­je­ros esti­ma­do por enci­ma de los 17.000. La ini­cia­ti­va, que se cele­bró del 21 de mar­zo al 7 de junio ha reci­bi­do una “gran aco­gi­da” por par­te de los visi­tan­tes y los esta­ble­ci­mien­tos cola­bo­ra­do­res.

 

El direc­tor de la DOP Tor­ta del Casar, Javier Muñoz, ha expre­sa­do que “supo­ne un gran orgu­llodes­pe­dir el déci­mo ani­ver­sa­rio de esta cam­pa­ña con estas cifras, que mues­tran que la apues­ta del Con­se­jo Regu­la­dor por ligar la Tor­ta del Casar al turis­mo en Extre­ma­du­ra, un motor cla­ve para su eco­no­mía y la pro­mo­ción de su patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co, fue un acier­to”.

 

Con el obje­ti­vo de dar a cono­cer la rique­za cul­tu­ral, pai­sa­jís­ti­ca y gas­tro­nó­mi­ca del terri­to­rio de la Tor­ta del Casar duran­te los meses de pri­ma­ve­ra, la Deno­mi­na­ción de Ori­gen pone en mar­cha cada año esta ini­cia­ti­va, que inte­gra cin­co reco­rri­dosdife­ren­tes con expe­rien­cias gra­tui­tas que tie­nen al que­so ampa­ra­do en el cen­tro. Para ello, cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de algu­nos de los hote­les y res­tau­ran­tes más emble­má­ti­cos de la zona vin­cu­la­da a la ela­bo­ra­ción de la Tor­ta del Casar.

La última edición de la campaña ha logrado cerca de 300 registros en el Club Torta del Casar, la red de socios de la Denominación de Origen

 

Este año se han adhe­ri­do a la ‘Pri­ma­ve­ra en la Ruta el Sabor de un Terri­to­rio’ die­ci­sie­te esta­ble­ci­mien­tos sin­gu­la­res de la región. Ubi­ca­dos en edi­fi­cios his­tó­ri­cos como pala­cios rena­cen­tis­tas, con­ven­tos o anti­guas casas nobles; o en espa­cios de inte­rés natu­ral como la dehe­sa extre­me­ña, los hote­les y res­tau­ran­tes cola­bo­ra­do­res apues­tan por una gas­tro­no­mía de cali­dad iden­ti­ta­ria del terri­to­rio, basa­da en pro­duc­tos loca­les con Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da como la Tor­ta del Casar.

 

“Se tra­ta del mejor alia­do para una ini­cia­ti­va como esta, que bus­ca aden­trar al via­je­ro en el terri­to­rio a tra­vés de una de sus gran­des señas de iden­ti­dad: la gas­tro­no­mía, en la que el que­so ampa­ra­do hace de anfi­trión. Des­de las coci­nas de estos res­tau­ran­tes, los turis­tas pue­den des­cu­brir los pro­duc­tos y el saber hacer pro­pios de esta zona de la mano de algu­nos de sus gran­des exper­tos culi­na­rios” ha indi­ca­do Muñoz. 

 

Duran­te la cam­pa­ña de 2026, los esta­ble­ci­mien­tos cola­bo­ra­do­res regis­tra­ron una ocu­pa­ción esti­ma­da de 9.365 habi­ta­cio­nes, lo que supo­ne más de 17.000 via­je­ros. Los datos se extraen de una encues­ta rea­li­za­da a los hote­les al cie­rre de la ini­cia­ti­va, que mues­tra tam­bién la satis­fac­ción de estos con este pro­yec­to. En este sen­ti­do, se ha alcan­za­do una valo­ra­ción media de 4,5 pun­tos sobre 5, y los par­ti­ci­pan­tes se decla­ran en su mayo­ría “total­men­te satis­fe­chos”.

 

Entre los aspec­tos mejor valo­ra­dos por los esta­ble­ci­mien­tos des­ta­can “la pro­mo­ción turís­ti­ca, el incre­men­to de la visi­bi­li­dad y la mejo­ra de la ima­gen de mar­ca”, según refle­jan las res­pues­tas de la encues­ta. Asi­mis­mo, exis­te un con­sen­so en que la par­ti­ci­pa­ción en la ini­cia­ti­va “suma valor al des­tino”.

El director de la DOP Torta del Casar, Javier Muñoz, ha expresado que “supone un gran orgullo despedir el décimo aniversario con estas cifras, que muestran su contribución al desarrollo del turismo en la región”

 

En la mis­ma línea, la cali­dad de los que­sos sumi­nis­tra­dos por la DOP Tor­ta del Casar ha obte­ni­do una res­pues­ta “muy posi­ti­va” por par­te de los res­tau­ran­tes, con una valo­ra­ción de 4,9 pun­tos sobre 5. En total, la Deno­mi­na­ción de Ori­gen ha hecho entre­ga de 150 kilos de pro­duc­to ampa­ra­do entre los cola­bo­ra­do­res para la ela­bo­ra­ción de cer­ca de 5.000 degus­ta­cio­nes en for­ma de ape­ri­ti­vos para clien­tes regis­tra­dos y más de 600 pla­tos ven­di­dos.

 

Asi­mis­mo, la satis­fac­ción de los visi­tan­tes con esta cam­pa­ña se ha vis­to refle­ja­da en el núme­ro de regis­tros alcan­za­dos en el Club Tor­ta del Casar, la red de socios de la DOP. Duran­te los meses de pri­ma­ve­ra, se han suma­do un total de 283 regis­tros, un 490% más que en la edi­ción ante­rior. A tra­vés de este ser­vi­cio de fide­li­za­ción, que ya cuen­ta con 1.168 miem­bros, se ofre­ce a los mis­mos una serie de ven­ta­jas en las expe­rien­cias orga­ni­za­das a lo lar­go del año por la Deno­mi­na­ción de Ori­gen.

 

Final­men­te, y con moti­vo del déci­mo ani­ver­sa­rio, la DOP Tor­ta del Casar ha orga­ni­za­do por pri­me­ra vez este año una ruta en moto a tra­vés de la Reser­va de la Bios­fe­ra Trans­fron­te­ri­za Tajo inter­na­cio­nal. La expe­rien­cia, que une turis­mo, gas­tro­no­mía y motor, reci­bió una gran aco­gi­da en su pri­me­ra edi­ción, alcan­zan­do el núme­ro com­ple­to de ins­crip­cio­nes.

 

Con­se­jo Regu­la­dor de la Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da (D.O.P.) Tor­ta del Casar

Los que­sos D.O.P. Tor­ta del Casar se ela­bo­ran úni­ca­men­te en las que­se­rías ins­cri­tas en los regis­tros del Con­se­jo Regu­la­dor, que día a día tra­ba­ja para garan­ti­zar el ori­gen y la cali­dad de esta, con­tro­lan­do la pure­za del pro­ce­so de ela­bo­ra­ción para la ple­na segu­ri­dad y con­fian­za de los con­su­mi­do­res.

 

La Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da ampa­ra este que­so de anti­gua tra­di­ción y cua­li­da­des sin­gu­la­res y dife­ren­cia­do­ras. Por eso, cuan­do se quie­ra dis­fru­tar de un autén­ti­co que­so D.O.P. Tor­ta del Casar, hay que bus­car su exclu­si­va eti­que­ta de con­trol en la que se une el logo­ti­po del Con­se­jo Regu­la­dor al de la Unión Euro­pea, úni­ca garan­tía de que la elec­ción rea­li­za­da y el reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal.

Receta muy fácil de la salsa con Pimentón de la Vera DOP que querrás usar para todo

La his­to­ria del pimien­to (de don­de pro­ce­de el Pimen­tón de la Vera) se pier­de en la memo­ria de los tiem­pos de Amé­ri­ca y es Colón quien la tra­jo en 1493 a Espa­ña en su ter­cer via­je como posi­ble sus­ti­tu­to de la pimien­ta que se traía de Orien­te. Es en el siglo XV cuan­do los frai­les del Monas­te­rio de Gua­da­lu­pe cul­ti­va­ron el pimien­to y lo exten­die­ron a otros monas­te­rios de la mis­ma orden has­ta lle­gar has­ta el Monas­te­rio de Yus­te (don­de se reti­ró Car­los V de Ale­ma­nia y I de Espa­ña) en la comar­ca extre­me­ña de la Vera. El pimen­tón tuvo una gran poder eco­nó­mi­co para esta comar­ca al ser nece­sa­rio su uso para las cha­ci­nas. Su seca­do a humo y moli­dos en moli­nos de pie­dra es lo que aca­ban de dar­le su sabor carac­te­rís­ti­co y que lo dife­ren­cia de otros pimen­to­nes. Según el pimien­to usa­do ten­dre­mos dife­ren­tes mati­ces de sabor como dul­ce, agri­dul­ce o pican­te. 

Está reco­no­ci­do como DOP por la Unión Euro­pea des­de el 2007 como garan­tía de cali­dad, arte­sa­nía y ela­bo­ra­ción tra­di­cio­nal. 

Rece­ta:

Ingre­dien­tes: 

AOVE varie­dad arbe­qui­na (más sua­ve) 

una cebo­lla, 2 gajos de ajo y pere­jil

Pimen­tón dul­ce (o pican­te al gus­to)

1 ó 2 cucha­ra­das sope­ras de hari­na para espe­sar

1 vaso de vino blan­co (pue­de ser un vaso de agua). Pre­fe­ri­mos el vino blan­co por­que le apor­ta­rá mati­ces y ade­más lue­go te lo bebe­rás.

1 kilo de meji­llo­nes (alme­jas o cual­quier otro bival­vo)

Pan 

Ela­bo­ra­ción

Pica­mos la cebo­lla, el ajo y pere­jil todo muy fino y lo pone­mos en una sar­tén con un cho­rri­to de AOVE. A fue­go sua­ve duran­te 5 minu­tos has­ta que esté dora­da la cebo­lla y el ajo, anña­dién­do­le el pimen­tón dul­ce (o pican­te según sea tu gus­to) para que tome color. Se le aña­de la hari­na y vamos remo­vien­do para que no se for­me gru­mos. Aña­di­mos el vaso de vino blan­co. Se deja a fue­go sua­ve y mien­tas vamos remo­vien­do has­ta que espe­se a nues­tro gus­to. 

En la sal­sa pone­mos los meji­llo­nes pre­via­men­te lim­pios y has­ta que se abran, Una vez abier­to ya los pue­des comer. Y un buen pan para mojar a dis­cre­ción.

Buen pro­ve­cho.

Queso de Acehúche DOP: tradición y sabor elaborado con leche de cabra cruda en Extremadura

El Que­so de Acehú­che DOP for­ma par­te de la deno­mi­na­ción de ori­gen pro­te­gi­da auto­ri­za­da por la Comu­ni­dad Euro­pea y que su soli­ci­tud de ins­crip­ción del nom­bre “Que­so de Acehú­che” se remon­ta a junio de 2019 cuan­do la “Aso­cia­ción de Pro­duc­to­res de Caprino y Que­so de Acehú­che” pidió for­mal­men­te en el Regis­tro de Deno­mi­na­cio­nes de Ori­gen Pro­te­gi­das (DOP) de la Unión Euro­pea. Todo un reco­no­ci­mien­to a este pro­duc­to de cali­dad.

Este que­so extre­me­ño se ela­bo­ra exclu­si­va­men­te a base de leche cru­da para man­te­ner todos sus mati­ces de sabor y aro­ma, de cabras per­te­ne­cien­tes a las razas Mur­cia­na-Gra­na­di­na, Flo­ri­da, Mala­gue­ña, Vera­ta y Retin­ta, ade­más de los cru­ces posi­bles entre ellas. La leche para su ela­bo­ra­ción pro­ce­de de explo­ta­cio­nes gana­de­ras que están auto­ri­za­das y den­tro de la zona geo­grá­fi­ca regu­la­da por la DOP. Se tra­ta de un gana­do tra­di­cio­nal muy liga­do al terri­to­rio y adap­ta­do a las con­di­cio­nes natu­ra­les del mis­mo. 

Los reba­ños de cabras pas­tan en exten­si­vo o semi­ex­ten­si­vo con prác­ti­cas tra­di­cio­na­les de apro­ve­cha­mien­to de los recur­sos natu­ra­les del terri­to­rio, es decir se ali­men­tan en exten­si­vo de la vege­ta­ción espon­tá­nea que se encuen­tra en el camino y para el semi­ex­ten­si­vo se com­ple­men­ta a base de heno, paja, cerea­les, alfal­fa, veza y ave­na pro­ce­den­tes de la siem­bra. La ali­men­ta­ción del exten­si­vo tie­ne un doble bene­fi­cio, por un lado ayu­da a lim­piar el terreno de male­za por don­de pasan, algo así como cabras bom­be­ras que hacen una labor de man­te­ni­mien­to por allí don­de pasan, así como el abo­na­do natu­ral a par­tir de su boñi­ga, crean­do sue­los vivos y fér­ti­les y de esta for­ma man­te­ner el orden natu­ral del eco­sis­te­ma. Si hay que dar­les ali­men­ta­ción suple­men­ta­ria por par­tos, lac­tan­cia o épo­cas  de esca­sez de ali­men­tos pro­vo­ca­dos por las sequías, se le pue­de dar forra­jes, paja y com­pues­tos, inte­gra­dos por cerea­les, legu­mi­no­sas y semi­llas. 

La coagulación es enzimática y madurada al menos 60 días tal como indica el pliego de condiciones del Consejo Regulador

La leche que se obtie­ne del orde­ño es cru­da, no estan­da­ri­za­da, lim­pia y sin impu­res­zas, y en un tiem­po máxi­mo de 2 horas, se trans­for­ma en que­so o refri­ge­ra­da a una tem­pe­ra­tu­ra máxi­ma de 4ºC. La reco­gi­da y trans­por­te de la leche se rea­li­za en con­di­cio­nes higié­ni­cas impe­ca­bles que garan­ti­zan su cali­dad sin supe­rar los 10ºC duran­te todo el tra­yec­to. 

El Que­so de Acehú­che DOP sola­men­te se ela­bo­ra y madu­ra en las que­se­rías ins­cri­tas en los regis­tros del Con­se­jo Regu­la­dor y que cum­plen todas las con­di­cio­nes sani­ta­rias para fabri­car este exce­len­te pro­duc­to con leche cru­da de cabra, como es tener un tan­que de frío exclu­si­vo para la recep­ción y con­ser­va­ción de la leche has­ta su pos­te­rior tra­ta­mien­to y trans­for­ma­ción en que­so.

El sis­te­ma de ela­bo­ra­ción del Que­so de Acehú­che DOP sigue las prác­ti­cas tra­di­cio­na­les, y que el pro­duc­tor a base de su cono­ci­mien­to adqui­ri­do con la prác­ti­ca rea­li­za todo el pro­ce­so a par­tir de la coa­gu­la­ción enzi­má­ti­ca de la leche tem­pla­da median­te la adi­ción de cua­jo en las dosis tra­di­cio­na­les. Una vez obte­ni­da la cua­ja­da se some­te a cor­tes suce­si­vos has­ta obte­ner un grano de tama­ño ópti­mo. La cua­ja­da pasa al mol­dea­do, intro­du­cién­do­la manual­men­te en mol­des con el tama­ño estan­da­ri­za­do. Segui­da­men­te se hace un pren­sa­do sua­ve que pro­du­ce un bajo desue­ra­do, y pro­vo­ca una pas­ta algo blan­da y oca­sio­nal­men­te fun­den­te. Tras el des­mol­da­do se sala el que­so y pue­de ser a mano o median­te inmer­sión en sal­mue­ra, usán­do­se exclu­si­va­men­te sal común. Final­men­te se pasa a la fase de madu­ra­ción, en las que se pue­den dar cor­te­zas reme­lo­sas que son las res­pon­sa­bles del aro­ma lige­ra­men­te pútri­do. Esta fase dura al menos 60 días en con­di­cio­nes de tem­pe­ra­tu­ra y hume­dad con­tro­la­das.

El Queso de Acehúche DOP se elabora con la leche de cabras en las queserías registradas en el Consejo Regulador

Duran­te la madu­ra­ción se podrá uti­li­zar la téc­ni­ca tra­di­cio­nal del “sobao” cuan­do ya se está for­man­do la cor­te­za. Y que con­sis­te en lavar los que­sos con las manos hume­de­ci­das con agua, uno a uno, por las dos caras y los bor­des, con el fin de con­se­guir que la cor­te­za sea lisa, homo­gé­nea y con aris­tas redon­dea­das. 

Tan­to la pro­duc­ción de la leche como su ela­bo­ra­ción se ciñe a la zona cen­tro-oes­te de la pro­vin­cia de Cáce­res y más con­cre­ta­men­te a los muni­ci­pios de las comar­cas Tajo-Salor-Almon­te y Valle del Ala­gón, como son Acehú­che (que le da nom­bre), Alcán­ta­ra, Rio­lo­bos, y Zar­za la Mayo­re entre otros pue­blos.

A nivel visual es fácil­men­te reco­no­ci­ble por su eti­que­ta que así lo indi­ca pero igual­men­te por su for­ma cilín­dri­ca y sus caras casi pla­nas. Su peso osci­la entre los 200 y los 1.200 gra­mos. Su diá­me­tro tie­ne que ser como míni­mo de 7 cm y la rela­ción altura/diámetro máxi­ma del 50% 

A nivel orga­no­lép­ti­co su cor­te­za va des­de el ama­rai­llo al ocre oscu­ro y con una lige­ra rugo­si­dad. Duran­te el pro­ce­so de madu­ra­ción se pue­de gene­rar una fina capa vis­co­sa o pega­jo­sa que le da per­so­na­li­dad. Su pre­sen­ta­ción pue­de ser al natu­ral, con pimen­tón o unta­da con acei­te. Las pie­zas que se hayan tra­ta­do con la téc­ni­ca del sobao pre­sen­ta­rán una cor­te­za lisa y aris­tas redon­dea­das. 

Su color inte­rior irá des­de el blan­co has­ta el mar­fil. Su estruc­tu­ra no tie­ne grie­tas, es com­pac­ta y uni­for­me. Si apa­re­cen ojos serán peque­ños y redon­dea­dos y repar­ti­dos des­igual­men­te por toda la pas­ta. 

Ya en boca su tex­tu­ra resul­ta blan­da, lige­ra­men­te fun­den­te, gra­sa, adhe­ren­te y poco gra­nu­lo­sa. De sabor sala­do bajo, áci­do medio, amar­go bajo y pican­te bajo. En las pie­zas de mayor madu­ra­ción estas notas esta­rán más acu­sa­das, pro­pio del tiem­po trans­cu­rri­do. 

En nariz, es de inten­si­dad media-alta pro­pia de la leche de cabra.

Reco­men­da­ble sacar­lo media hora antes de la neve­ra para que se atem­pe­re.

Su pre­sen­ta­ción para el con­su­mo incor­po­ra eti­que­tas de cer­ti­fi­ca­ción que garan­ti­zan su ori­gen y tra­za­bi­li­dad. 

El Con­se­jo Regu­la­dor ha esta­ble­ci­do para la Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da un logo­ti­po y una eti­que­ta de cer­ti­fi­ca­ción, que incor­po­ra una codi­fi­ca­ción alfa­nu­mé­ri­ca corre­la­ti­va y úni­ca para cada que­so, la men­ción ‘Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da Que­so de Acehú­che’ y si corres­pon­de, la men­ción “Sobao”.

El eti­que­ta­do final del Que­so de Acehú­che DOP está com­pues­to por la eti­que­ta comer­cial de la Indus­tria Que­se­ra y la eti­que­ta de cer­ti­fi­ca­ción, que se sitúa sobre cada que­so cali­fi­ca­do o frac­ción del mis­mo, de for­ma inse­pa­ra­ble e inde­le­ble (que no se pue­da borrar), sien­do el ope­ra­dor cer­ti­fi­ca­do res­pon­sa­ble final de su buen uso.

Que­se­rías auto­ri­za­das en el siguien­te link https://quesodeacehuche.org/­lis­ta­do-de-ela­bo­ra­do­re­s/

Más infor­ma­ción del plie­go de con­di­cio­nes, esta­tu­tos y regla­men­to en la web de Que­so de Acehú­che DOP

Corpus de la Cuina Catalana es el libro inventario más completo del patrimonio culinario catalán

El pasa­do día 8 de abril (miér­co­les) se hará la pre­sen­ta­ción de la cuar­ta edi­ción del Cor­pus de
la Coci­na Cata­la­na, el inven­ta­rio más com­ple­to de nues­tro patri­mo­nio culi­na­rio. La pre­sen­ta­ción se
hará a las 12:30 horas al Para­nin­fo del edi­fi­cio his­tó­ri­co de la Uni­ver­si­tat de Bar­ce­lo­na.
La pre­sen­ta­ción irá a car­go de varios miem­bros del equi­po redac­tor de la obra y del
Comi­té Cien­tí­fi­co del Ins­ti­tu­to del Patri­mo­nio Culi­na­rio Cata­lán. Tam­bién par­ti­ci­pa­rá el coci­ne­ro y
comu­ni­ca­dor Marc Ribas, padrino de esta edi­ción del Cor­pus, y gran defen­sor de la coci­na
tra­di­cio­nal cata­la­na y de los pro­duc­tos de pro­xi­mi­dad.

La nue­va edi­ción del Cor­pus de la Coci­na Cata­la­na, coedi­ta­da por el Ins­ti­tu­to del Patri­mo­nio
Culi­na­rio Cata­lán (como las ante­rio­res), la edi­to­rial Arpa y Aho­ra Libros, lle­ga con más nove­da­des
que nun­ca. A las casi 1.200 rece­tas que inclu­ye la obra, y man­te­nien­do el máxi­mo rigor cien­tí­fi­co
que lo carac­te­ri­za, el nue­vo Cor­pus incor­po­ra más de 300 fichas de pro­duc­tos que ana­li­zan
en pro­fun­di­dad todos los ingre­dien­tes de nues­tra coci­na: una nue­va apor­ta­ción cien­tí­fi­ca que es
un recur­so úni­co para enten­der la base mate­rial del patri­mo­nio –ani­ma­les acuá­ti­cos y terres­tres,
vege­ta­les y hon­gos– con sus nom­bres, ori­gen y pre­sen­cia, fre­cuen­cia y rol culi­na­rio.

Para con­sul­tar la obra

El Cor­pus de la Coci­na Cata­la­na es la obra de refe­ren­cia del patri­mo­nio culi­na­rio cata­lán. Es
algo más que un libro de rece­tas: es un inven­ta­rio sis­te­má­ti­co de la coci­na tra­di­cio­nal
cata­la­na. Según Mas­si­mo Mon­ta­na­ri, cate­drá­ti­co de la Uni­ver­si­dad de Bolo­nia, y con­si­de­ra­do
uno de los máxi­mos exper­tos mun­dia­les en His­to­ria de la Ali­men­ta­ción, el Cor­pus de la Coci­na
Cata­la­na es “una obra úni­ca a Euro­pa en el ámbi­to de las publi­ca­cio­nes sobre coci­na
’tra­di­cio­nal’, sobre todo por la mane­ra de enfo­car un tema deli­ca­do, pues­to que la varie­dad de las
rece­tas ‘tra­di­cio­na­les’, en el momen­to en que se codi­fi­can y escri­ben, inevi­ta­ble­men­te
algo se pier­de”.

España celebrará por primera vez un Concurso Nacional de Cocina con Vino, una competición que situará al vino como protagonista de la alta gastronomía

Por pri­me­ra vez, Espa­ña con­ta­rá con un Con­cur­so Nacio­nal de Coci­na con Vino, una com­pe­ti­ción de ámbi­to esta­tal que reu­ni­rá a algu­nos de los mejo­res coci­ne­ros del país para demos­trar su talen­to uti­li­zan­do el vino como ingre­dien­te prin­ci­pal de sus ela­bo­ra­cio­nes.
La pri­me­ra edi­ción se cele­bra­rá el pró­xi­mo 27 de octu­bre de 2026 en Gas­tró­no­ma – Feria Gas­tro­nó­mi­ca del Medi­te­rrá­neo, fru­to del acuer­do de cola­bo­ra­ción alcan­za­do entre la Aso­cia­ción Espa­ño­la de Perio­dis­tas y Escri­to­res del Vino (AEPEV) y Gas­tró­no­ma, dos enti­da­des com­pro­me­ti­das con la pro­mo­ción de la gas­tro­no­mía y la cul­tu­ra del vino.


El cam­peo­na­to nace con la voca­ción de con­ver­tir­se en una cita de refe­ren­cia den­tro del calen­da­rio gas­tro­nó­mi­co nacio­nal, ponien­do en valor el enor­me poten­cial culi­na­rio del vino, no solo como com­pa­ñe­ro de mesa, sino como un ingre­dien­te capaz de apor­tar per­so­na­li­dad, téc­ni­ca y crea­ti­vi­dad a la coci­na con­tem­po­rá­nea. La his­to­ria y el terri­to­rio ya deter­mi­na­ron el uso del vino en la coci­na; este cer­ta­men pre­ten­de tam­bién incluir la coci­na en el rela­to del vino.
El vino se armo­ni­za con la comi­da y, en COCINA CON VINO, ade­más, se inte­gra como ingre­dien­te.
Duran­te la com­pe­ti­ción, los par­ti­ci­pan­tes ela­bo­ra­rán rece­tas ori­gi­na­les en las que el vino ten­drá un papel pro­ta­go­nis­ta, con­tan­do para ello con la cola­bo­ra­ción de dife­ren­tes bode­gas espa­ño­las, cuyos vinos esta­rán pre­sen­tes en las ela­bo­ra­cio­nes y con­tri­bui­rán a mos­trar la extra­or­di­na­ria diver­si­dad viti­vi­ní­co­la de nues­tro país. 
La gran final reu­ni­rá a des­ta­ca­dos pro­fe­sio­na­les de la coci­na ante un jura­do inte­gra­do por reco­no­ci­dos coci­ne­ros, perio­dis­tas gas­tro­nó­mi­cos, espe­cia­lis­tas del vino y pro­fe­sio­na­les del sec­tor, que valo­ra­rán tan­to la cali­dad téc­ni­ca como la crea­ti­vi­dad y la inte­gra­ción del vino en cada pro­pues­ta.
El cam­peo­na­to esta­rá dota­do con 10.000 euros en pre­mios, una de las mayo­res cuan­tías eco­nó­mi­cas de un cer­ta­men gas­tro­nó­mi­co de estas carac­te­rís­ti­cas en Espa­ña, refor­zan­do así su atrac­ti­vo y su voca­ción de con­ver­tir­se en una refe­ren­cia para los pro­fe­sio­na­les.
Las bases de par­ti­ci­pa­ción y el calen­da­rio de ins­crip­cio­nes se darán a cono­cer pró­xi­ma­men­te, abrien­do la con­vo­ca­to­ria a coci­ne­ros de todo el terri­to­rio nacio­nal en la web del con­cur­so www.cocinaconvino.es

Restaurante Maymanta de cocina peruana situado en el rooftop del Grand Hyatt Barcelona hace cocina de allí con productos de aquí

Des­de la terra­za del piso 19 con sus pues­tas de sol increí­ble del @grandhyattbarcelona el chef @omarmalpartidau en su res­tau­ran­te @maymantabcn nos da la bien­ve­ni­da a la gas­tro­no­mía del Perú y más con­cre­ta­men­te a la Cos­ta, la Sie­rra y la Sel­va del Perú que son pun­to de par­ti­da, pero se inte­gran de for­ma natu­ral con el Medi­te­rrá­neo, su pro­duc­to, su rit­mo y su cul­tu­ra. Tra­di­ción y terri­to­rio para lograr una fusión de sabor, tex­tu­ras, aro­mas y colo­res.

Al abrir su car­ta lo pri­me­ro que lee­mos es que esta­mos en la Ruta 2 que es la con­so­li­da­ción “de nues­tra iden­ti­dad gas­tro­nó­mi­ca: una pro­pues­ta más sóli­da, sere­na y cons­cien­te, que hon­ra pro­fun­da­men­te las raí­ces de la coci­na perua­na” y de esta for­ma la car­ta se divi­de en 5 gran­des apar­ta­dos

Del tapeo crio­llo nos pedi­mos la deli­cio­sa cro­que­ta lime­ña de pollo, ají ama­ri­llo, par­me­sano y ceni­zas de cebo­lla


Y tor­ti­ta de cho­clo a la anda­lu­za con un gui­ño a esa tor­ti­lla de cama­ro­nes del sur acom­pa­ña­do de tar­tar de gam­ba roja y mayo­ne­sa ace­vi­cha­da de cora­les. Explo­sión de sabor y tex­tu­ras


De la ruta cevi­che­ra nos pedi­mos un cevi­che piu­rano a base de mero, zumo de lima, ají limo fres­co, zaran­da­ja (tipo de fri­jol) bonia­to al Jos­per, yuca y chi­fles (lámi­nas de plá­tano fri­tas)


De los crio­lla­zos que son los incon­di­cio­na­les sabo­res del Perú y pedi­mos el lomo (solo­mi­llo) sal­ta­do (sal­tea­do) al wok, con cebo­lla y toma­te tate­ma­dos (asa­do), pata­ta ama­ri­lla cru­jien­te y deli­cio­so arroz con cho­clo (maíz)


Y por últi­mo de las Influen­cias (lo de aquí y lo de allá en un solo boca­do) cane­lón de ají ama­ri­llo relleno de rus­ti­do de pollo de payés, cre­mo­so de ají de galli­na gra­ti­na­do, tru­fa y demi-gla­cé de ave


Del apar­ta­do Cor­tes de Mar y Tie­rra ya no pudi­mos pedir nada y que­da pen­dien­te de otra visi­ta
Y ya en la sec­ción de pos­tre un flan con notas ahu­ma­das que guar­da­mos en nues­tra memo­ria más poé­ti­ca y hedo­nis­ta de dul­ce de leche, cru­jien­te de vai­ni­lla y cane­la

Vaji­llas arte­sa­nal ins­pi­ra­da en los colo­res de la sie­rra y coc­te­le­ría de des­ti­la­dos loca­les ser­vi­dos en copas que recrean tótems de la mile­na­ria cul­tu­ra Cha­vín

El uni­ver­so Mal­par­ti­da se com­ple­men­ta con acti­vi­da­des como Ver­be­na los sába­dos con la invi­ta­ción de un chef y Pacha­ma­ma los domin­gos de verano que fusio­na músi­ca, entre­te­ni­mien­to y su pre­mia­da coc­te­le­ría de autor.

@maymantabcn
👨‍🍳 @omarmalpartida
📍Pl. Pius XII, 4. Plan­ta 19 roof­top del @grandhyattbarcelona
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⏰ de lunes a domin­go de 13h a 1h
Reser­vas des­de la web May­man­ta

Miguel A. Torres publica sus memorias: “Una vida entre viñedos”

Miguel Agus­tín Torres ha pre­sen­ta­do su libro ‘Una vida entre viñe­dos’, publi­ca­do por Edi­to­rial Pla­ne­ta. En esta obra, una de las gran­des figu­ras del mun­do del vino repa­sa sus memo­rias y reco­rre su tra­yec­to­ria entre viñas y bode­gas, ofre­cien­do un tes­ti­mo­nio sin­gu­lar sobre la pro­fun­da trans­for­ma­ción del sec­tor viti­vi­ní­co­la en Espa­ña y en el res­to del mun­do. ‘Una vida entre viñe­dos’ ofre­ce al lec­tor, al mis­mo tiem­po, la his­to­ria de una empre­sa fami­liar y la cró­ni­ca de una épo­ca de cam­bios deci­si­vos para el vino espa­ñol.

Con una escri­tu­ra muy cer­ca­na y refle­xi­va, Miguel A. Torres com­par­te su tra­yec­to­ria des­de los pri­me­ros recuer­dos fami­lia­res en Vila­fran­ca del Pene­dès, su for­ma­ción en la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lo­na y la Uni­ver­si­dad de Dijon, su incor­po­ra­ción tem­pra­na a la bode­ga fami­liar y el pro­ce­so de moder­ni­za­ción que lle­vó a Fami­lia Torres a con­ver­tir­se en un refe­ren­te inter­na­cio­nal en inno­va­ción eno­ló­gi­ca, recu­pe­ra­ción de varie­da­des autóc­to­nas y sos­te­ni­bi­li­dad ambien­tal.

Miguel A. Torres expli­ca que “Tuve la suer­te de nacer en una fami­lia dedi­ca­da al vino des­de hacía varias gene­ra­cio­nes. Con estas memo­rias he que­ri­do com­par­tir no solo la his­to­ria de nues­tra bode­ga, sino tam­bién el amor por la viña, la res­pon­sa­bi­li­dad con el futu­ro del pla­ne­ta y la con­vic­ción de que el vino, dis­fru­ta­do con mode­ra­ción y liga­do a la gas­tro­no­mía, enri­que­ce la vida y las rela­cio­nes huma­nas. Todo este camino no habría sido posi­ble sin mi mujer Wal­traud, cuyo apo­yo y com­pli­ci­dad han sido fun­da­men­ta­les; por eso este libro está dedi­ca­do a ella”. 

En el pró­lo­go del libro, Pedro Balles­te­ros, Mas­ter of Wine, comen­ta que “Estas memo­rias son nece­sa­ria­men­te incom­ple­tas. Miguel no lo ha con­ta­do todo, ni tam­po­co lo ha hecho todo. Su men­te pro­di­gio­sa aún le depa­ra nume­ro­sas deci­sio­nes por tomar y nue­vas ideas por con­ce­bir”.

«Miguel A. Torres nos ofre­ce en sus memo­rias la cró­ni­ca pre­ci­sa de un perío­do en el que todo cam­bió en el sec­tor del vino espa­ñol. Y él fue vec­tor e ins­pi­ra­ción de muchos de esos cam­bios. Cam­bios radi­ca­les, que hoy se han con­ver­ti­do, como cual­quier buen cam­bio, en algo que nos pare­ce habi­tual, obvio. Por ejem­plo, Miguel con­vir­tió una empre­sa de nego­cian­tes de vino en uno de los mayo­res empo­rios vití­co­las de Espa­ña. Esto es, hoy por hoy, bas­tan­te común, solo hay que obser­var la polí­ti­ca de adqui­si­ción masi­va de viñe­dos por par­te de la mayo­ría de las gran­des empre­sas viní­co­las espa­ño­las.

En la déca­da de 1970, sin embar­go, aque­llo sig­ni­fi­ca­ba un cam­bio bru­tal de para­dig­ma, con impli­ca­cio­nes sobre la estruc­tu­ra de cos­tes que esta­ban lejos de resul­tar evi­den­tes. Sus­ti­tuir un mode­lo cons­trui­do sobre el cor­to pla­zo y el patri­mo­nio inmo­bi­lia­rio por un sis­te­ma en que la pro­pie­dad agrí­co­la, con su nece­si­dad por el lar­go pla­zo y sus már­ge­nes estre­chos, fue­ra pre­do­mi­nan­te, era un desa­fío de pri­mer orden.

Miguel lo lle­vó a cabo, con­tra vien­to y marea, pro­ba­ble­men­te no por nece­si­dad empre­sa­rial, sino por con­vic­ción inte­lec­tual. No lo hizo ni des­de la ins­pi­ra­ción ni des­de la moda, sino des­de lafor­ma­ción y la racio­na­li­dad. Le cos­tó pacien­cia y esfuer­zo hacer­lo, inclu­so dolor. Sacó su pri­mer gran viñe­do casi por arte de magia, de un peda­zo de tie­rra al lado de casa: Mas la Pla­na, que a la pos­tre le daría reco­no­ci­mien­to mun­dial, aun­que enton­ces bajo otro nom­bre —Gran Coro­nas Eti­que­ta Negra—, por­que en aque­lla épo­ca lo de mas sona­ba dema­sia­do rús­ti­co.

Algún día, alguien dirá que lo hizo por­que ¡qué terru­ño hay más gran­de que el de la infan­cia! Poraho­ra, que­dé­mo­nos con algo que, bien pen­sa­do, es aún mejor: supo apro­ve­char lo que tenía. Me gus­ta la lec­ción que Miguel da a los fun­da­men­ta­lis­tas del terroir de últi­mo minu­to, a esos fata­lis­tas que se lle­nan la boca de pla­cas tec­tó­ni­cas y océa­nos extin­tos, pre­ten­dien­do que el vino lo dic­ta una natu­ra­le­za a la que lla­man madre, aun­que lue­go ale­guen que se por­ta como un padras­tro arbi­tra­rio, deci­dien­do, por enci­ma de cual­quier capa­ci­dad huma­na qué es bueno y qué no lo es.

Miguel siem­pre ha enten­di­do el vino como lo que tie­ne que ser para alguien que lo pro­du­ce: un nego­cio. Bajo esta pers­pec­ti­va, ha sido y es un visio­na­rio de ten­den­cias, tan­to pre­sen­tes como futu­ras. Plan­tó sus caber­nets, en los años sesen­ta, tan­to por amor a su país de for­ma­ción, Fran­cia, como por­que Espa­ña vivía el pun­to más inten­so de su secu­lar com­ple­jo de infe­rio­ri­dad fren­te al país vecino. Bas­tan­tes años des­pués, en los ochen­ta, aún aún se ense­ña­ba en la uni­ver­si­dad que nues­tras varie­da­des ¡cómo no!el tem­pra­ni­llo, la «niña boni­ta») eran de cali­dad infe­rior a las fran­ce­sas, y que lo mejor que podía­mos hacer era arran­car­las. El caso es que esas varie­da­des, bien tra­ta­das, pue­den­dar vinos exce­len­tes, y Miguel pue­de estar orgu­llo­so de sus Mas La Pla­na, Fran­so­la, Mil­man­da y, mi favo­ri­to, Reser­va Real. Tam­bién fue inno­va­dor en implan­tar algo que hoy resul­ta uni­ver­sal: el con­trol de las tem­pe­ra­tu­ras. Su Viña Sol es hijo tan­to del frío de los depó­si­tos como del calor de los viñe­dos del Pene­dès. Fran­cia, siem­pre Fran­cia, mar­có su segun­da gran inno­va­ción per­so­nal y visio­na­ria: la recu­pe­ra­ción de cepas autóc­to­nas cata­la­nas. Un pro­ce­so lar­guí­si­mo, con bajas pro­ba­bi­li­da­des de éxi­to, que, sin embar­go, cua­ren­ta años des­pués, ha dado como resul­ta­do vinos exce­len­tes, como los de for­ca­da, que­rol y moneu, por ejem­plo. Aun­que esto resul­ta casi secun­da­rio fren­te al gran impac­to que ha teni­do en el ámbi­to cata­lán y nacio­nal. Hoy or hoy, admi­nis­tra­cio­nes regio­na­les cas­te­lla­nas, valen­cia­nas, anda­lu­zas, galle­gas y rio­ja­nas dedi­can ilu­sión y esfuer­zos a la recu­pe­ra­ción de sus pro­pias varie­da­des. Pero no exis­te en Espa­ña nin­gu­na bode­ga que pue­da com­pe­tir con Torres en méri­tos de inves­ti­ga­ción y recu­pe­ra­ción del patri­mo­nio gené­ti­co autóc­tono de sus viñas. Como ya ocu­rría en la déca­da de 1980, Torres sigue sien­do un pio­ne­ro en este cam­po.

Y lle­ga­mos a su, por aho­ra, últi­ma gran inno­va­ción, a la más recien­te expre­sión de su visión de futu­ro. Hablo de su lide­raz­go en el sec­tor en la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co. Hablo tam­bién de lo que pro­ba­ble­men­te sea su pri­me­ra derro­ta: que el cam­bio cli­má­ti­co ya está entre noso­tros, con su baga­je de muer­te y mise­ria, que es, al final, lo que más cuen­ta. Escri­bo bajo el impac­to de las recien­tes gotas frías en Valen­cia; bajo la inca­pa­ci­dad colec­ti­va para pro­po­ner res­pues­tas sen­sa­tas a una inmi­gra­ción pro­vo­ca­da por ham­bru­nas iné­di­tas; bajo la pena de ver morir len­ta­men­te viñe­dos clá­si­cos espa­ño­les, ven­ci­dos por una sequía que ya no es un acci­den­te, sino par­te del cli­ma.

Miguel se ha deja­do la gar­gan­ta recla­man­do que nues­tro sec­tor reac­cio­na­ra. Le ha cos­ta­do — soy tes­ti­go direc­to— muchos esfuer­zos y no pocos dis­gus­tos. Pero lo ha con­se­gui­do. Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action, su ini­cia­ti­va de miti­ga­ción basa­da en la reduc­ción de emi­sio­nes, crea­da hace cin­co años jun­to a Jack­son Family Wines, en Cali­for­nia, no para de atraer a nue­vas bode­gas. Ade­más, se tra­ta de una ini­cia­ti­va glo­bal, gra­cias al her­ma­na­mien­to con bode­gas esta­dou­ni­den­ses. En soli­ta­rio no deten­dre­mos el cam­bio cli­má­ti­co: somos dema­sia­do peque­ños. Pero sí pode­mos asu­mir nues­tra con­tri­bu­ción al esfuer­zo colec­ti­vo y situar­nos en una mejor posi­ción para exi­gir a los Esta­dos y a las gran­des cor­po­ra­cio­nes que cum­plan con su deber hacia la huma­ni­dad.

Por­que de eso se tra­ta, no de pre­ten­der sal­var un pla­ne­ta que segui­rá per­fec­ta­men­te bien el día que ya no este­mos, por si aún que­da­ba algu­na duda».

«Tuve la suer­te de nacer en una fami­lia dedi­ca­da al vino des­de hacía varias gene­ra­cio­nes. Muchos años des­pués, en la Uni­ver­si­dad de Bor­go­ña, en Dijon, en las cla­ses del pro­fe­sor Jac­ques Ber­ge­ret, fui des­cu­brien­do mi ver­da­de­ra pasión por el vino. Des­cu­brir el encan­to de la viña en flor y los suti­les aro­mas que ema­nan de los viñe­dos. Ver los raci­mos colo­rear­se duran­te el enve­ro y, más tar­de, tras la ven­di­mia, cómo el mos­to lle­ga, mila­gro­sa­men­te, a con­ver­tir­se en vino. Un vino des­ti­na­do a pre­si­dir nues­tras mesas y a hacer más pla­cen­te­ras nues­tras vidas. Toda­vía hay quie­nes pre­ten­den incluir el vino en la cate­go­ría de los alcoho­les, se equi­vo­can. Que­re­mos que el vino se con­su­ma siem­pre con mode­ra­ción y acom­pa­ñan­do los ali­men­tos, de mane­ra que pue­da ser asi­mi­la­da de for­ma natu­ral a lo lar­go de las horas siguien­tes. De este modo, enri­que­ce la gas­tro­no­mía, faci­li­ta las rela­cio­nes y apor­ta una sana feli­ci­dad. Quien nos dedi­ca­mos a la vid y al vino tam­bién nos sen­ti­mos afor­tu­na­dos de poder trans­mi­tir este men­sa­je a tan­ta gen­te en todo el mun­do”.

EL ORIGEN DE LAS PRIMERAS GRANDES MARCAS DE LA FAMILIA

Si la mar­ca Coro­nas ya exis­tía des­de tiem­pos del abue­lo Juan, fue mi padre quien fue crean­do as gran­des mar­cas tra­di­cio­na­les de la casa. Así nacie­ron Viña Sol —ya men­cio­nad ante­rior­men­te—, pero tam­bién el rosa­do De Cas­ta y, sobre todo, la más impor­tan­te de todas, San­gre de Toro. Los bran­dis Torres 5 y Torres 10 exis­tían ya des­de la déca­da de 1940, pero mi padre creó des­pués el Fon­te­nac y el Hors d’Age, que hoy se cono­ce como Torres 20.

El Hors d’Age con­si­guió ser prác­ti­ca­men­te idén­ti­co a los bue­nos cog­nacs de la épo­ca. A prin­ci­pio, me encar­ga­ba per­so­nal­men­te de la des­ti­la­ción de los vinos, uti­li­zan­do un peque­ño alam­bi­que de seis­cien­tos litros en la des­ti­le­ría de Vila­fran­ca. Para la crian­za del brandy tra­ji­mos barri­cas de roble de Tro­nçais y Limou­sin, las mis­mas varie­da­des que uti­li­za­ban los más repu­tados cog­nacs. Con el paso de los años y con la ayu­da de la fami­lia Mares­té, se alcan­zó final­men­te una cali­dad extra­or­di­na­ria, que com­pa­rá­ba­mos a cie­gas —y con legí­ti­mo orgu­llo— con la de sus homó­lo­gos fran­ce­ses.

LOS PRIMEROS VINOS TINTOS DE ELABORACIÓN PROPIA

En para­le­lo a la mejo­ra de los vinos blan­cos, empe­za­mos tam­bién a ela­bo­rar vinos tin­tos. En lugar de adqui­rir vinos ela­bo­ra­dos a coope­ra­ti­vas o alma­ce­nis­tas, opta­mos por com­prar uva selec­cio­na­da de cari­ñe­na, tem­pra­ni­llo y gar­na­cha.

Sin embar­go, nos encon­tra­mos con un pro­ble­ma impor­tan­te: entre los viti­cul­to­res esta­ba muy arrai­ga­da una cul­tu­ra pro­duc­ti­va orien­ta­da al vino espu­mo­so que más tar­de se deno­mi­na­ría “cava” Esta­ban acos­tum­bra­dos a tra­ba­jar con ren­di­mien­tos de 10.000 kilos por hec­tá­rea, o inclu­so más, y apli­ca­ban esos mis­mos cri­te­rios a las cepas tin­tas. Cos­tó mucho tiem­po con­ven­cer­los de que era nece­sa­rio redu­cir la pro­duc­ción y que, para com­pen­sar esa menor can­ti­dad, les paga­ría­mos un pre­cio más alto por la uva.

Recuer­do espe­cial­men­te un día en que visi­té a un viti­cul­tor no lejos de Vila­fran­ca. Tras reco­rrer el viñe­do, ya en su casa, pude expli­car­le nues­tros cri­te­rios, y tan­to el padre como el hijo pare­cían estar de acuer­do. Ini­cié enton­ces el camino de regre­so, pero al dar­me cuen­ta de que había olvi­da­do allí una libre­ta con mis ano­ta­cio­nes, vol­ví apre­su­ra­da­men­te. Al entrar de nue­vo en la casa pude oír como el padre le decía al hijo: «¡No hagas caso de lo que dice Torres! Tene­mos que seguir lle­van­do el viñe­do como siem­pre».

Los vinos tin­tos tam­bién mejo­ra­ron mucho cuan­do empe­za­mos a ela­bo­rar­los en nues­tra bode­ga, espe­cial­men­te tras la inau­gu­ra­ción, a prin­ci­pios de la déca­da de 1970, de la pri­me­ra bode­ga en Pacs. En pocos años pasa­mos así de adqui­rir vinos ya ela­bo­ra­dos a pro­du­cir­los ínte­gra­men­te en nues­tras pro­pias ins­ta­la­cio­nes.

Miguel A. Torres nos ofrece la crónica precisa de un período en el que todo cambió en el sector del vino español. Torres sigue siendo un pionero en este campo: en innovación enológica, en recuperación de variedades ancestrales y en sostenibilidad ambiental

Con los años, el port­fo­lio de vinos de la casa fue amplián­do­se: el San Valen­tín lle­gó en la déca­da de 1960 y, en 1976, se aña­dió el Viña Esme­ral­da, un vino blan­co y aro­má­ti­co que obtu­vo un gran éxi­to de inme­dia­to… y que, ade­más, había sido fru­to del azar. Cada año, antes de la ven­di­mia, como hacía cual­quier enó­lo­go de la épo­ca, tenía que ela­bo­rar un «pie de cuba», es decir, unmos­to en fer­men­ta­ción con una alta pre­sen­cia de leva­du­ras. Para tal fin, recu­rría a la uva mos­ca­tel de un parrón situa­do en un patio de la calle Sarrie­ra de Vila­fran­ca —¡que toda­vía exis­te!—. La mos­ca­tel madu­ra siem­pre unas cuan­tas sema­nas antes que el res­to de las uvas; por ello, regu­lar­men­te pren­sá­ba­mos unos cuan­tos kilos en el labo­ra­to­rio. Había obser­va­do que el vino resul­tan­te pre­sen­ta­ba sis­te­má­ti­ca­men­te un aro­ma muy intere­san­te, con toda la fru­tal tipi­ci­dad de esa cepa. Así que me deci­dí a hacer una prue­ba en el mer­ca­do, adqui­rien­do uva mos­ca­tel de la zona de Sit­ges.

Fue­ron ape­nas unos 15.000 kilos, con los que ela­bo­ra­mos entre once mil y doce mil bote­llas, que estu­vie­ron lis­tas a fina­les de ese mis­mo año. Se envia­ron mues­tras a algu­nos repre­sen­tan­tes de la casa y, para nues­tra sor­pre­sa, en pocos días se ago­ta­ron las exis­ten­cias.

Y mien­tras tan­to, incen­ti­va­mos al máxi­mo a los viti­cul­to­res cata­la­nes que cono­cía­mos para que cul­ti­va­ran mos­ca­tel de Ale­jan­dría o mos­ca­tel de grano peque­ño, garan­ti­zán­do­les la com­pra de sus futu­ras pro­duc­cio­nes y ase­gu­rán­do­les así el mayor inte­rés posi­ble. Gra­cias a ello, año tras año pudi­mos incre­men­tar la ofer­ta de Viña Esme­ral­da, un vino que había con­se­gui­do sedu­cir a pare­jas de todas las eda­des con su gla­mur.

En más de una oca­sión escu­ché a algún matri­mo­nio ase­gu­rar­me que se había pro­me­ti­do gra­cias a este vino. Toda­vía hoy, trans­cu­rri­dos tan­tos años, Viña Esme­ral­da con­ti­núa pro­por­cio­nan­do pla­cer a todos aque­llos que lo dis­fru­tan y faci­li­tan­do encuen­tros y rela­cio­nes.

La bode­ga Wal­traud

Duran­te mucho tiem­po, la visi­ta a nues­tra casa solía dejar a nues­tros visi­tan­tes algo des­en­can­ta­dos. Y es que la bode­ga de Pacs no era más que una vas­ta exten­sión de cubas de ace­ro inoxi­da­ble —unas 1.000 apro­xi­ma­da­men­te—, y no se enten­día que en aque­llas ins­ta­la­cio­nes tan fun­cio­na­les pudie­ran ela­bo­rar­se gran­des vinos.

Por este moti­vo, en 2006 deci­di­mos ini­ciar las obras de una nue­va bode­ga, con­ce­bi­da para adap­tar­se al desa­fío del cam­bio cli­má­ti­co, com­ple­ta­men­te sub­te­rrá­nea y con un dise­ño armó­ni­co y pres­ti­gio­so que cui­dó per­so­nal­men­te Wal­traud, diri­gi­do con gran acier­to por el arqui­tec­to Javier Bar­ba.

La pri­me­ra fase se inau­gu­ró en 2008 y, en los años pos­te­rio­res, se fue­ron com­ple­tan­do las ins­ta­la­cio­nes, don­de hoy se ela­bo­ran y enve­je­cen algu­nos de nues­tros mejo­res vinos, como Mil­man­da, Fran­so­la, Mas la Pla­na, Grans Murad­les y Reser­va Real, entre otros.

Más infor­ma­ción en la web de Fami­lia Torres y sobre el libro de Memo­rias

Y en la edi­to­rial Pla­ne­ta Gas­tro

Familia Torres se une a la comunidad global B Corp™

Fami­lia Torres se une a la comu­ni­dad glo­bal B Corp tras cum­plir con los están­da­res reque­ri­dos para esta cer­ti­fi­ca­ción, con una pun­tua­ción de 121,3 pun­tos, muy por enci­ma del míni­mo reque­ri­do (de 80). Es así como la bode­ga se incor­po­ra al movi­mien­to glo­bal de más de 10.000 empre­sas que impul­san una eco­no­mía inclu­si­va, equi­ta­ti­va y rege­ne­ra­ti­va.

Des­de abril de 2026, B Lab, la orga­ni­za­ción que impul­sa este movi­mien­to empre­sa­rial, reco­no­ce que todas las bode­gas de Fami­lia Torres, des­de Espa­ña has­ta Chi­le, don­de ela­bo­ra sus vinos, des­ti­la­dos, acei­tes y vina­gres, cum­plen los altos están­da­res nece­sa­rios para ser Empre­sa B Corp, tan­to en desem­pe­ño social y medioam­bien­tal como en trans­pa­ren­cia y res­pon­sa­bi­li­dad legal.

Un mode­lo de nego­cio rege­ne­ra­ti­vo y resi­lien­te

La cer­ti­fi­ca­ción B Corp reco­no­ce que el mode­lo de nego­cio de Fami­lia Torres gene­ra impac­to posi­ti­vo direc­ta­men­te des­de su acti­vi­dad prin­ci­pal, gra­cias al impul­so de la viti­cul­tu­ra rege­ne­ra­ti­va y eco­ló­gi­ca y a la ela­bo­ra­ción de vinos orgá­ni­cos, entre otras ini­cia­ti­vas. Se tra­ta de un mode­lo de nego­cio rege­ne­ra­ti­vo que no se limi­ta a redu­cir daños, sino que aspi­ra a rege­ne­rar eco­sis­te­mas, comu­ni­da­des y recur­sos natu­ra­les, con­tri­bu­yen­do a la salud de los sue­los, la bio­di­ver­si­dad y el teji­do socio­eco­nó­mi­co local.

Las bodegas de Familia Torres en España y Chile obtienen la certificación B Corp con una puntuación de 121,3 puntos, muy por encima del mínimo requerido (de 80 puntos)

Este desem­pe­ño se ve refor­za­do por prác­ti­cas agrí­co­las inno­va­do­ras, polí­ti­cas acti­vas de ges­tión del agua y con­ser­va­ción del sue­lo, así como por su lide­raz­go en acción cli­má­ti­ca y pro­tec­ción de la bio­di­ver­si­dad a tra­vés de su pro­gra­ma ambien­tal “Torres & Earth”. En las últi­mas déca­das, la bode­ga ha uti­li­za­do la inno­va­ción en sos­te­ni­bi­li­dad como una palan­ca para aumen­tar la resi­lien­cia a lar­go pla­zo y gene­rar valor tan­to para la com­pa­ñía como para su entorno, un enfo­que que se mate­ria­li­za en ini­cia­ti­vas como el pro­yec­to de recu­pe­ra­ción de varie­da­des ances­tra­les, ini­cia­do en los años 80. 

Asi­mis­mo, B Corp otor­ga una ele­va­da pun­tua­ción a la for­ma de tra­ba­jar de Fami­lia Torres y la reco­no­ce como como un mode­lo de actua­ción res­pon­sa­ble y ali­nea­da con sus valo­res, basa­da en polí­ti­cas y prác­ti­cas ope­ra­ti­vas que mejo­ran de for­ma con­ti­nua el impac­to en gober­nan­za, per­so­nas, medio ambien­te, entorno y cade­na de valor. Ade­más de impul­sar el desa­rro­llo eco­nó­mi­co local y gene­rar un impac­to posi­ti­vo en el terri­to­rio, la bode­ga fami­liar ha cofun­da­do orga­ni­za­cio­nes de alcan­ce inter­na­cio­nal que pro­mue­ven la sos­te­ni­bi­li­dad en el sec­tor del vino, como IWCA (Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action) y la AVR (Aso­cia­ción de Viti­cul­tu­ra Rege­ne­ra­ti­va).

Mireia Torres, direc­to­ra de Inno­va­ción y Sos­te­ni­bi­li­dad de Fami­lia Torres, des­ta­ca el carác­ter colec­ti­vo del logro y el papel de B Corp como motor de trans­for­ma­ción: “B corp nos ayu­da a inte­grar la sos­te­ni­bi­li­dad social, medioam­bien­tal y finan­cie­ra en cada deci­sión y a seguir impul­san­do la mejo­ra con­ti­nua en aque­lla que hace­mos. En mi nom­bre y en el de toda mi fami­lia, qui­sie­ra expre­sar nues­tro más sin­ce­ro agra­de­ci­mien­to a todos los cola­bo­ra­do­res y cola­bo­ra­do­ras que, con su com­pro­mi­so y el lide­raz­go de nues­tro direc­tor gene­ral, Fabri­ce Duc­ces­chi, han hecho posi­ble este hito.”

Este hito contribuye a dar forma y visibilidad al propósito de Familia Torres: “Pasión por crear momentos de alegría y conectar a las personas para un mundo mejor“

Lucas Hun­ter, Direc­tor Eje­cu­ti­vo Inte­ri­no de B Lab Spain, afir­ma: “Esta­mos encan­ta­dos de dar la bien­ve­ni­da a Fami­lia Torres a la comu­ni­dad B Corp. Esta comu­ni­dad tra­ba­ja para redu­cir la des­igual­dad, res­pe­tar y rege­ne­rar el medio ambien­te, for­ta­le­cer las comu­ni­da­des y crear empleos de alta cali­dad con dig­ni­dad y pro­pó­si­to. Fami­lia Torres es un nue­vo miem­bro de la comu­ni­dad B Corp, que demues­tra con su ejem­plo cómo se pue­den alcan­zar estos resul­ta­dos”.

B Corp no es un pun­to de lle­ga­da, sino un paso más en la hoja de ruta de Fami­lia Torres, una fami­lia que suma cin­co gene­ra­cio­nes dedi­ca­das al cul­ti­vo de la vid y a la ela­bo­ra­ción de vinos y des­ti­la­dos, aunan­do la tra­di­ción here­da­da con una apues­ta cons­tan­te por la inno­va­ción. Miguel Torres M., miem­bro de la quin­ta gene­ra­ción lo resu­me así: “Como viti­cul­to­res y bode­gue­ros, en mi fami­lia siem­pre hemos tra­ba­ja­do des­de el res­pe­to a la tie­rra y al entorno. Ser B Corp no cam­bia nues­tro ADN, pero sí lo for­ma­li­za y lo hace más visi­ble ante clien­tes y con­su­mi­do­res de todo el mun­do. Esta cer­ti­fi­ca­ción nos ani­ma a seguir uti­li­zan­do nues­tras viñas y bode­gas como una fuer­za trans­for­ma­do­ra al ser­vi­cio de las per­so­nas y del entorno, ali­nea­dos con nues­tro pro­pó­si­to de crear momen­tos de ale­gría y conec­tar a las per­so­nas para un mun­do mejor.

*Duran­te el pro­ce­so para la obten­ción de la cer­ti­fi­ca­ción B Corp, Fami­lia Torres ha con­ta­do con el apo­yo de ACCIÓ, la agen­cia para el cre­ci­mien­to de las empre­sas de la Gene­ra­li­tat de Cata­lun­ya, a tra­vés de la línea de cre­ci­mien­to y cam­bio estra­té­gi­co, orien­ta­da a pro­mo­ver la sos­te­ni­bi­li­dad en la empre­sa median­te la inno­va­ción.                                                                                                        

Fami­lia Torres esta arrai­ga­da en la tra­di­ción vití­co­la del Pene­dès des­de el siglo XVI, la Fami­lia Torres fun­dó su bode­ga en Vila­fran­ca del Pene­dès en 1870. Cada gene­ra­ción ha trans­mi­ti­do la pasión por la cul­tu­ra del vino, com­bi­nan­do el res­pe­to por la tie­rra y el lega­do fami­liar con una fir­me apues­ta por la inno­va­ción. Hoy, la quin­ta gene­ra­ción se foca­li­za en la ela­bo­ra­ción de vinos de viñe­dos sin­gu­la­res y fin­cas his­tó­ri­cas, la recu­pe­ra­ción de varie­da­des ances­tra­les y la viti­cul­tu­ra rege­ne­ra­ti­va para hacer fren­te al cam­bio cli­má­ti­co, así como en la pre­ser­va­ción y comu­ni­ca­ción de este lega­do a tra­vés de expe­rien­cias enotu­rís­ti­cas. Ade­más, la fami­lia sigue ela­bo­ran­do una reco­no­ci­da selec­ción de bran­dis y otros des­ti­la­dos de pres­ti­gio inter­na­cio­nal, jun­to a pro­duc­tos ali­men­ta­rios como acei­tes y vina­gres. La lucha con­tra la emer­gen­cia cli­má­ti­ca es, des­de 2008, uno de sus ejes de actua­ción, median­te accio­nes de adap­ta­ción y miti­ga­ción para redu­cir las emi­sio­nes de CO2. Fami­lia Torres cuen­ta con viñe­dos y bode­gas en Pene­dès, Con­ca de Bar­be­rà, Prio­rat y Cos­ters del Segre; en las prin­ci­pa­les zonas viní­co­las espa­ño­las –Rio­ja, Ribe­ra del Due­ro, Rue­da y Rías Bai­xas–, así como en Chi­le.

Más infor­ma­ción en la web de Fami­lia Torres

ELANIO alza el vuelo en FERRATUS: nace un nuevo blanco en Ribera (en tierra de tintos) con alma libre y luz propia

Una nue­va ela­bo­ra­ción naci­da de Albi­llo Mayor pro­ce­den­te de viñe­do joven. Un blan­co fres­co, des­en­fa­da­do y lumi­no­so, pen­sa­do para dis­fru­tar sin arti­fi­cios y mos­trar la mira­da más libre de la bode­ga.

FERRATUS alza el vue­lo con ELANIO 2025, un nue­vo blan­co que suma una voz más joven, fres­ca y direc­ta al uni­ver­so de la bode­ga. Una pro­pues­ta naci­da en Ribe­ra para dis­fru­tar con natu­ra­li­dad, sin arti­fi­cios, y para expre­sar una cara más lige­ra, libre y lumi­no­sa de la Albi­llo Mayor.

Con este lan­za­mien­to, la bode­ga com­ple­ta su gama de blan­cos y pro­po­ne dos lec­tu­ras dis­tin­tas de la varie­dad. Por un lado, FERRATUS BLANCO, una ela­bo­ra­ción más par­ti­cu­lar y com­ple­ja, pro­ce­den­te de viña vie­ja; por otro, este nue­vo vino, naci­do de viñe­do joven, que bus­ca una expre­sión más des­en­fa­da­da, acce­si­ble y pen­sa­da para el dis­fru­te coti­diano.

Su nom­bre pro­ce­de de un ave de silue­ta ele­gan­te y vue­lo lige­ro, sím­bo­lo de liber­tad, agi­li­dad y mira­da pre­ci­sa sobre el pai­sa­je. Esa ima­gen mar­ca tam­bién el carác­ter de este blan­co: sutil, ver­sá­til, fres­co y lumi­no­so, con una ele­gan­cia natu­ral y una for­ma más espon­tá­nea de mirar Ribe­ra.

La uva se cul­ti­va en su mayo­ría en el Pago de Vale­ra, en el entorno de La Horra y Roa, en Bur­gos, don­de la bode­ga posee un viñe­do joven plan­ta­do por ella mis­ma. Sus sue­los, con arci­lla en pro­fun­di­dad, super­fi­cie cal­cá­rea, pre­sen­cia de car­bo­na­tos y mate­ria­les alu­via­les de la vega del Due­ro, apor­tan dre­na­je, ten­sión y equi­li­brio.

En el cam­po se tra­ba­ja con una viti­cul­tu­ra res­pe­tuo­sa, sin adi­ción de abo­nos mine­ra­les, her­bi­ci­das ni insec­ti­ci­das, bus­can­do pre­ser­var la auten­ti­ci­dad del pai­sa­je y obte­ner una expre­sión lim­pia del ori­gen. La ven­di­mia se rea­li­za de for­ma manual, en cajas de 14 kilos, con selec­ción en mesa.

En bode­ga, este blan­co se ela­bo­ra con mace­ra­ción peli­cu­lar a 8 ºCdu­ran­te 12–24 horas, segui­da de pren­sa­do y des­fan­ga­do natu­ral. La fer­men­ta­ción tie­ne lugar en depó­si­tos de ace­ro inoxi­da­ble con lías finas, con el obje­ti­vo de con­ser­var la fres­cu­ra, la tex­tu­ra y la deli­ca­de­za varie­tal. El resul­ta­do es un vino de 13% vol., pen­sa­do para ser­vir­se entre 6 y 8 ºC.

ELANIO es un blan­co infor­mal en el mejor sen­ti­do de la pala­bra: ele­gan­te, direc­to y con­tem­po­rá­neo. Un vino para abrir al sol, com­par­tir sin pri­sa y dis­fru­tar de una copa fres­ca, sin­ce­ra y con per­so­na­li­dad.

ELANIO 2025 está dis­po­ni­ble en for­ma­to 750 ml, con un PVP reco­men­da­do de 11€. Al tra­tar­se de su pri­me­ra aña­da, la pro­duc­ción está limi­ta­da a 3.900 bote­llas.

NOTA DE CATA

• Color ama­ri­llo paja muy páli­do, con deli­ca­dos refle­jos ver­do­sos que evo­can su juven­tud. Lim­pio, bri­llan­te y trans­lú­ci­do, con una lumi­no­si­dad muy atrac­ti­va en copa.

• Nariz sutil y ele­gan­te, don­de la fru­ta apa­re­ce deli­ca­da­men­te inte­gra­da en un con­jun­to armó­ni­co. Se apre­cian finas notas de fru­ta blan­ca fres­ca, pera de agua, piel de man­za­na y un sutil recuer­do de melo­co­tón blan­co, envuel­tas en mati­ces flo­ra­les de rosa blan­ca, flor de almen­dro y man­za­ni­lla sil­ves­tre, con un ele­gan­te fon­do bal­sá­mi­co y de hier­bas de cam­po.

• Entra­da sua­ve y redon­da, con aci­dez bien inte­gra­da y fres­ca. Boca equi­li­bra­da, armó­ni­ca y sedo­sa. Final lige­ra­men­te amar­go, pro­pio de la varie­dad, lim­pio y per­sis­ten­te.

MARIDAJE Y MOMENTO DE CONSUMO

ELANIO es un blan­co pen­sa­do, ante todo, para el ape­ri­ti­vo y para esos momen­tos de dis­fru­te infor­mal en los que ape­te­ce una copa fres­ca, ele­gan­te y sin com­pli­ca­cio­nes.

Por su per­fil sutil y sedo­so, fun­cio­na espe­cial­men­te bien con sopas frías y cre­mas blan­cas sua­ves, como ajo­blan­co, vichys­soi­se o ela­bo­ra­cio­nes de almen­dra y ver­du­ras de tem­po­ra­da. Tam­bién acom­pa­ña con natu­ra­li­dad pro­duc­tos del mar como la gam­ba blan­ca de Huel­va, el maris­co a la plan­cha y el pes­ca­di­to fri­to, des­de ace­días, pes­ca­di­lla o cho­pi­tos has­ta sepia y cala­ma­res.

Su deli­ca­de­za lo hace muy ver­sá­til con que­sos fres­cos y de pas­ta blan­da, así como con embu­ti­dos finos sin pimen­tón, como mor­ta­de­la de Bolo­nia, fuet, jamón de York o jamón de Par­ma. En coci­na sen­ci­lla, encuen­tra una armo­nía ama­ble con car­nes sua­ves como pollo, pavo o ter­ne­ra en ela­bo­ra­cio­nes lige­ras.

En cla­ve dul­ce, pue­de sor­pren­der con cho­co­la­te blan­co y pos­tres cre­mo­sos, como hela­dos de vai­ni­lla, galle­ta Lotus o coo­kies & cream, don­de su fres­cu­ra equi­li­bra la untuo­si­dad y el dul­zor.

Art Laietà celebra 25 vendimias con más de 500 profesionales del sector

Art Laie­tà (cono­ci­da duran­te años como Alta Ale­lla) cele­bró el pasa­do 9 de junio de 2026, 25 ven­di­mias acom­pa­ña­da por 500 pro­fe­sio­na­les del sec­tor viti­vi­ní­co­la. Aun­que el pro­yec­to comen­zó hace 35 años, los pri­me­ros vinos y cavas no lle­ga­ron al mer­ca­do has­ta 2001. Una tra­yec­to­ria que no solo habla de tiem­po, sino tam­bién de cohe­ren­cia y fide­li­dad a una mane­ra de enten­der el vino: arrai­ga­da al terri­to­rio, res­pe­tuo­sa con la natu­ra­le­za y com­pro­me­ti­da con la expre­sión del pai­sa­je de Ale­lla.

El encuen­tro pro­fe­sio­nal per­mi­tió a los asis­ten­tes des­cu­brir algu­nos de los espa­cios más emble­má­ti­cos de la bode­ga, como la Cava Vella, don­de repo­san los cavas de lar­ga crian­za; el Celler de les Aus, esce­na­rio de las catas; y los nue­vos viñe­dos de la fin­ca Cal Regent. El Celler de les Aus aco­gió la mayor par­te de las catas de la jor­na­da. La pri­me­ra fue la Cata del Cant dels Ocells (Can­to de los Pája­ros), diri­gi­da por Mireia Pujol-Bus­quets, segun­da gene­ra­ción de Art Laie­tà, el perio­dis­ta Jor­di Luque y el orni­tó­lo­go Pere Alzi­na. Duran­te la sesión se degus­ta­ron los vinos Puput, Talla­rol y Mer­la, mien­tras los asis­ten­tes des­cu­brían estas espe­cies que habi­tan en el Par­que Natu­ral de la Serra­la­da de Mari­na y sus can­tos.

A con­ti­nua­ción, tuvo lugar la cata Ópe­ra Ver­ti­cal de Cau d’en Genís, con las aña­das 2024, 2021 y 2014, diri­gi­da por el sumi­ller de Ale­lla Marc Gua­llar y mari­da­da con tres pie­zas de ópe­ra inter­pre­ta­das por la mez­zo­so­prano Hele­na Res­su­rreição y la pia­nis­ta Oria­na Kemel­ma­jer.

El fun­da­dor de la bode­ga, Josep Maria Pujol-Bus­quets, y el pri­mer Mas­ter of Wine cata­lán, Álva­ro Ribal­ta, pro­ta­go­ni­za­ron la ter­ce­ra cata, una ver­ti­cal en la que se degus­ta­ron seis aña­das de los cavas de colec­ción AA10 y AA5.

Y para los aman­tes de los vinos dul­ces, el Cen­tro de Enotu­ris­mo aco­gió un show de cho­co­la­te mari­da­do con el vino Dolç Mata­ró (aña­das 2023 y 2010), a car­go de Miquel Anto­ja, chef y fun­da­dor de Food­lo­na, y Mireia Pujol-Bus­quets.

Durante la jornada profesional organizada por la familia Pujol-Busquets
se reunieron en su bodega periodistas y profesionales de la restauración y la
distribución

Home­na­je a Javier Pagés y otras acti­vi­da­des. Más allá de las catas, la bode­ga aco­gió nume­ro­sas acti­vi­da­des duran­te toda la jor­na­da. Degus­ta­ción de todas las refe­ren­cias de Art Laie­tà, pro­pues­tas gas­tro­nó­mi­cas de chefs y res­tau­ran­tes de pro­xi­mi­dad, visi­tas a los nue­vos viñe­dos, cata de vinos selec­cio­na­dos de todas las bode­gas de Gran­des Pagos de Espa­ña, arte en direc­to sobre los Oeuf de Beau­ne y la pre­sen­ta­ción de la últi­ma nove­dad de la bode­ga: su pri­mer vino low-alcohol de Maca­beo (8 % vol.).

Al medio­día se vivió un momen­to muy espe­cial duran­te un acto sor­pre­sa en el que Mireia y Josep Maria Pujol-Bus­quets rin­die­ron home­na­je a Javier Pagés, pre­si­den­te en fun­cio­nes de la D.O. Cava, por la labor rea­li­za­da duran­te los últi­mos ocho años. En el acto par­ti­ci­pó tam­bién Joa­quim Tosas en repre­sen­ta­ción de la Aso­cia­ción de Ela­bo­ra­do­res de Cava (AECa­va).

El DJ Axel Pi (Sido­nie) puso el bro­che final a la cele­bra­ción en la Terra­za Mira­dor, en un ambien­te fes­ti­vo y cer­cano, con los pája­ros sobre­vo­lan­do los viñe­dos y el mar como telón de fon­do.

La bodega conmemoró un cuarto de siglo de trayectoria con diversas
actividades que reafirman su compromiso con el territorio, el paisaje y la
identidad de Alella

Res­guar­da­da por el Par­que Natu­ral Serra­la­da de Mari­na, jun­to al Medi­te­rrá­neo y a esca­sos kiló­me­tros de Bar­ce­lo­na, se encuen­tra Art Laie­tà, el pro­yec­to fami­liar ini­cia­do en 1991 por Josep Maria Pujol-Bus­quets jun­to a su espo­sa Cris­ti­na Gui­llén, y que aho­ra con­ti­núa con su hija Mireia. La fami­lia siem­pre ha tra­ba­ja­do bajo los prin­ci­pios de la agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca, recu­pe­ran­do viñe­dos anti­guos de más de 65 años y pre­ser­van­do varie­da­des tra­di­cio­na­les como la Pan­sa Blan­ca (Xarel·lo) y la Mata­ró (Monas­trell). Los viñe­dos, plan­ta­dos en lade­ras y terra­zas, se sitúan en Ale­lla, Teià y Tia­na, cuna del cava de cali­dad des­de prin­ci­pios del siglo XX. Actual­men­te, la bode­ga ges­tio­na 68 hec­tá­reas de viñe­do pro­pio y pre­vé alcan­zar más de 80 hec­tá­reas en pro­duc­ción en 2028, con un mode­lo basa­do en el con­trol de todo el pro­ce­so, el res­pe­to por el terri­to­rio y el com­pro­mi­so con la sos­te­ni­bi­li­dad.

La jornada también sirvió para recordar la nueva identidad de la bodega con
el cambio de nombre de Alta Alella a Art Laietà, una decisión que reivindica
la artesanía y el origen

En 2017, Vall­ci­re­ra fue reco­no­ci­da como Para­je Cali­fi­ca­do por el Con­se­jo Regu­la­dor de la DO Cava, una dis­tin­ción que recom­pen­sa años de tra­ba­jo ela­bo­ran­do cavas de alta cali­dad, con per­so­na­li­dad pro­pia y pro­fun­da­men­te liga­dos al terri­to­rio. Ade­más, se tra­ta del úni­co Para­je Cali­fi­ca­do eco­ló­gi­co des­de sus orí­ge­nes y situa­do en un par­que natu­ral, un reco­no­ci­mien­to a la zona viti­vi­ní­co­la de Ale­lla por sus carac­te­rís­ti­cas edá­fi­cas, cli­má­ti­cas, oro­grá­fi­cas e his­tó­ri­cas excep­cio­na­les y sin­gu­la­res. El año 2022 tam­bién fue cla­ve para la bode­ga, ya que la DO Cava le otor­gó el sello de Ela­bo­ra­dor Inte­gral —garan­tía de tra­za­bi­li­dad y ori­gen—, cer­ti­fi­can­do el carác­ter dife­ren­cial del terri­to­rio Serra de Mar. Con esta nue­va zoni­fi­ca­ción y la inclu­sión de la bode­ga en
Gran­des Pagos de Espa­ña en 2024, se pone en valor el lega­do y la sin­gu­la­ri­dad del entorno de Art Laie­tà.


Para­le­la­men­te, como pri­mer ela­bo­ra­dor de cava sin sul­fi­tos del Con­se­jo Regu­la­dor (des­de la ven­di­mia de 2006), la fami­lia sigue fir­me en su obje­ti­vo de ofre­cer los mejo­res vinos natu­ra­les bajo la línea del Celler de les Aus. Mireia Pujol-Bus­quets, segun­da gene­ra­ción y direc­to­ra adjun­ta, quien lide­ra la apues­ta de la bode­ga por la sos­te­ni­bi­li­dad. En 2025, con la cele­bra­ción de 20 ven­di­mias sin sul­fi­tos, esta tra­yec­to­ria fue reco­no­ci­da con el Pre­mio a la Mejor Ini­cia­ti­va Joven en los Pre­mios BBVA a los Mejo­res Pro­duc­to­res Sos­te­ni­bles, otor­ga­do por un jura­do for­ma­do por BBVA y El Celler de Can Roca. “Arte­sa­nía y ori­gen” defi­nen la esen­cia de Art Laie­tà: una bode­ga fami­liar diná­mi­ca, que avan­za con entu­sias­mo y ambi­ción de mejo­ra, don­de la visión de Josep Maria y el impul­so de Mireia se unen para crear vinos y cavas que expre­san con auten­ti­ci­dad la iden­ti­dad del terri­to­rio.

ART LAIETÀ (Alta Ale­lla)
Camí Baix de Tia­na, s/n
Ale­lla 08328
Tel: +34 93 469 37 20
Más infor­ma­ción en la web de Art Laie­tà