España celebrará por primera vez un Concurso Nacional de Cocina con Vino, una competición que situará al vino como protagonista de la alta gastronomía

Por pri­me­ra vez, Espa­ña con­ta­rá con un Con­cur­so Nacio­nal de Coci­na con Vino, una com­pe­ti­ción de ámbi­to esta­tal que reu­ni­rá a algu­nos de los mejo­res coci­ne­ros del país para demos­trar su talen­to uti­li­zan­do el vino como ingre­dien­te prin­ci­pal de sus ela­bo­ra­cio­nes.
La pri­me­ra edi­ción se cele­bra­rá el pró­xi­mo 27 de octu­bre de 2026 en Gas­tró­no­ma – Feria Gas­tro­nó­mi­ca del Medi­te­rrá­neo, fru­to del acuer­do de cola­bo­ra­ción alcan­za­do entre la Aso­cia­ción Espa­ño­la de Perio­dis­tas y Escri­to­res del Vino (AEPEV) y Gas­tró­no­ma, dos enti­da­des com­pro­me­ti­das con la pro­mo­ción de la gas­tro­no­mía y la cul­tu­ra del vino.


El cam­peo­na­to nace con la voca­ción de con­ver­tir­se en una cita de refe­ren­cia den­tro del calen­da­rio gas­tro­nó­mi­co nacio­nal, ponien­do en valor el enor­me poten­cial culi­na­rio del vino, no solo como com­pa­ñe­ro de mesa, sino como un ingre­dien­te capaz de apor­tar per­so­na­li­dad, téc­ni­ca y crea­ti­vi­dad a la coci­na con­tem­po­rá­nea. La his­to­ria y el terri­to­rio ya deter­mi­na­ron el uso del vino en la coci­na; este cer­ta­men pre­ten­de tam­bién incluir la coci­na en el rela­to del vino.
El vino se armo­ni­za con la comi­da y, en COCINA CON VINO, ade­más, se inte­gra como ingre­dien­te.
Duran­te la com­pe­ti­ción, los par­ti­ci­pan­tes ela­bo­ra­rán rece­tas ori­gi­na­les en las que el vino ten­drá un papel pro­ta­go­nis­ta, con­tan­do para ello con la cola­bo­ra­ción de dife­ren­tes bode­gas espa­ño­las, cuyos vinos esta­rán pre­sen­tes en las ela­bo­ra­cio­nes y con­tri­bui­rán a mos­trar la extra­or­di­na­ria diver­si­dad viti­vi­ní­co­la de nues­tro país. 
La gran final reu­ni­rá a des­ta­ca­dos pro­fe­sio­na­les de la coci­na ante un jura­do inte­gra­do por reco­no­ci­dos coci­ne­ros, perio­dis­tas gas­tro­nó­mi­cos, espe­cia­lis­tas del vino y pro­fe­sio­na­les del sec­tor, que valo­ra­rán tan­to la cali­dad téc­ni­ca como la crea­ti­vi­dad y la inte­gra­ción del vino en cada pro­pues­ta.
El cam­peo­na­to esta­rá dota­do con 10.000 euros en pre­mios, una de las mayo­res cuan­tías eco­nó­mi­cas de un cer­ta­men gas­tro­nó­mi­co de estas carac­te­rís­ti­cas en Espa­ña, refor­zan­do así su atrac­ti­vo y su voca­ción de con­ver­tir­se en una refe­ren­cia para los pro­fe­sio­na­les.
Las bases de par­ti­ci­pa­ción y el calen­da­rio de ins­crip­cio­nes se darán a cono­cer pró­xi­ma­men­te, abrien­do la con­vo­ca­to­ria a coci­ne­ros de todo el terri­to­rio nacio­nal en la web del con­cur­so www.cocinaconvino.es

Restaurante Maymanta de cocina peruana situado en el rooftop del Grand Hyatt Barcelona hace cocina de allí con productos de aquí

Des­de la terra­za del piso 19 con sus pues­tas de sol increí­ble del @grandhyattbarcelona el chef @omarmalpartidau en su res­tau­ran­te @maymantabcn nos da la bien­ve­ni­da a la gas­tro­no­mía del Perú y más con­cre­ta­men­te a la Cos­ta, la Sie­rra y la Sel­va del Perú que son pun­to de par­ti­da, pero se inte­gran de for­ma natu­ral con el Medi­te­rrá­neo, su pro­duc­to, su rit­mo y su cul­tu­ra. Tra­di­ción y terri­to­rio para lograr una fusión de sabor, tex­tu­ras, aro­mas y colo­res.

Al abrir su car­ta lo pri­me­ro que lee­mos es que esta­mos en la Ruta 2 que es la con­so­li­da­ción “de nues­tra iden­ti­dad gas­tro­nó­mi­ca: una pro­pues­ta más sóli­da, sere­na y cons­cien­te, que hon­ra pro­fun­da­men­te las raí­ces de la coci­na perua­na” y de esta for­ma la car­ta se divi­de en 5 gran­des apar­ta­dos

Del tapeo crio­llo nos pedi­mos la deli­cio­sa cro­que­ta lime­ña de pollo, ají ama­ri­llo, par­me­sano y ceni­zas de cebo­lla


Y tor­ti­ta de cho­clo a la anda­lu­za con un gui­ño a esa tor­ti­lla de cama­ro­nes del sur acom­pa­ña­do de tar­tar de gam­ba roja y mayo­ne­sa ace­vi­cha­da de cora­les. Explo­sión de sabor y tex­tu­ras


De la ruta cevi­che­ra nos pedi­mos un cevi­che piu­rano a base de mero, zumo de lima, ají limo fres­co, zaran­da­ja (tipo de fri­jol) bonia­to al Jos­per, yuca y chi­fles (lámi­nas de plá­tano fri­tas)


De los crio­lla­zos que son los incon­di­cio­na­les sabo­res del Perú y pedi­mos el lomo (solo­mi­llo) sal­ta­do (sal­tea­do) al wok, con cebo­lla y toma­te tate­ma­dos (asa­do), pata­ta ama­ri­lla cru­jien­te y deli­cio­so arroz con cho­clo (maíz)


Y por últi­mo de las Influen­cias (lo de aquí y lo de allá en un solo boca­do) cane­lón de ají ama­ri­llo relleno de rus­ti­do de pollo de payés, cre­mo­so de ají de galli­na gra­ti­na­do, tru­fa y demi-gla­cé de ave


Del apar­ta­do Cor­tes de Mar y Tie­rra ya no pudi­mos pedir nada y que­da pen­dien­te de otra visi­ta
Y ya en la sec­ción de pos­tre un flan con notas ahu­ma­das que guar­da­mos en nues­tra memo­ria más poé­ti­ca y hedo­nis­ta de dul­ce de leche, cru­jien­te de vai­ni­lla y cane­la

Vaji­llas arte­sa­nal ins­pi­ra­da en los colo­res de la sie­rra y coc­te­le­ría de des­ti­la­dos loca­les ser­vi­dos en copas que recrean tótems de la mile­na­ria cul­tu­ra Cha­vín

El uni­ver­so Mal­par­ti­da se com­ple­men­ta con acti­vi­da­des como Ver­be­na los sába­dos con la invi­ta­ción de un chef y Pacha­ma­ma los domin­gos de verano que fusio­na músi­ca, entre­te­ni­mien­to y su pre­mia­da coc­te­le­ría de autor.

@maymantabcn
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Reser­vas des­de la web May­man­ta

Miguel A. Torres publica sus memorias: “Una vida entre viñedos”

Miguel Agus­tín Torres ha pre­sen­ta­do su libro ‘Una vida entre viñe­dos’, publi­ca­do por Edi­to­rial Pla­ne­ta. En esta obra, una de las gran­des figu­ras del mun­do del vino repa­sa sus memo­rias y reco­rre su tra­yec­to­ria entre viñas y bode­gas, ofre­cien­do un tes­ti­mo­nio sin­gu­lar sobre la pro­fun­da trans­for­ma­ción del sec­tor viti­vi­ní­co­la en Espa­ña y en el res­to del mun­do. ‘Una vida entre viñe­dos’ ofre­ce al lec­tor, al mis­mo tiem­po, la his­to­ria de una empre­sa fami­liar y la cró­ni­ca de una épo­ca de cam­bios deci­si­vos para el vino espa­ñol.

Con una escri­tu­ra muy cer­ca­na y refle­xi­va, Miguel A. Torres com­par­te su tra­yec­to­ria des­de los pri­me­ros recuer­dos fami­lia­res en Vila­fran­ca del Pene­dès, su for­ma­ción en la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lo­na y la Uni­ver­si­dad de Dijon, su incor­po­ra­ción tem­pra­na a la bode­ga fami­liar y el pro­ce­so de moder­ni­za­ción que lle­vó a Fami­lia Torres a con­ver­tir­se en un refe­ren­te inter­na­cio­nal en inno­va­ción eno­ló­gi­ca, recu­pe­ra­ción de varie­da­des autóc­to­nas y sos­te­ni­bi­li­dad ambien­tal.

Miguel A. Torres expli­ca que “Tuve la suer­te de nacer en una fami­lia dedi­ca­da al vino des­de hacía varias gene­ra­cio­nes. Con estas memo­rias he que­ri­do com­par­tir no solo la his­to­ria de nues­tra bode­ga, sino tam­bién el amor por la viña, la res­pon­sa­bi­li­dad con el futu­ro del pla­ne­ta y la con­vic­ción de que el vino, dis­fru­ta­do con mode­ra­ción y liga­do a la gas­tro­no­mía, enri­que­ce la vida y las rela­cio­nes huma­nas. Todo este camino no habría sido posi­ble sin mi mujer Wal­traud, cuyo apo­yo y com­pli­ci­dad han sido fun­da­men­ta­les; por eso este libro está dedi­ca­do a ella”. 

En el pró­lo­go del libro, Pedro Balles­te­ros, Mas­ter of Wine, comen­ta que “Estas memo­rias son nece­sa­ria­men­te incom­ple­tas. Miguel no lo ha con­ta­do todo, ni tam­po­co lo ha hecho todo. Su men­te pro­di­gio­sa aún le depa­ra nume­ro­sas deci­sio­nes por tomar y nue­vas ideas por con­ce­bir”.

«Miguel A. Torres nos ofre­ce en sus memo­rias la cró­ni­ca pre­ci­sa de un perío­do en el que todo cam­bió en el sec­tor del vino espa­ñol. Y él fue vec­tor e ins­pi­ra­ción de muchos de esos cam­bios. Cam­bios radi­ca­les, que hoy se han con­ver­ti­do, como cual­quier buen cam­bio, en algo que nos pare­ce habi­tual, obvio. Por ejem­plo, Miguel con­vir­tió una empre­sa de nego­cian­tes de vino en uno de los mayo­res empo­rios vití­co­las de Espa­ña. Esto es, hoy por hoy, bas­tan­te común, solo hay que obser­var la polí­ti­ca de adqui­si­ción masi­va de viñe­dos por par­te de la mayo­ría de las gran­des empre­sas viní­co­las espa­ño­las.

En la déca­da de 1970, sin embar­go, aque­llo sig­ni­fi­ca­ba un cam­bio bru­tal de para­dig­ma, con impli­ca­cio­nes sobre la estruc­tu­ra de cos­tes que esta­ban lejos de resul­tar evi­den­tes. Sus­ti­tuir un mode­lo cons­trui­do sobre el cor­to pla­zo y el patri­mo­nio inmo­bi­lia­rio por un sis­te­ma en que la pro­pie­dad agrí­co­la, con su nece­si­dad por el lar­go pla­zo y sus már­ge­nes estre­chos, fue­ra pre­do­mi­nan­te, era un desa­fío de pri­mer orden.

Miguel lo lle­vó a cabo, con­tra vien­to y marea, pro­ba­ble­men­te no por nece­si­dad empre­sa­rial, sino por con­vic­ción inte­lec­tual. No lo hizo ni des­de la ins­pi­ra­ción ni des­de la moda, sino des­de lafor­ma­ción y la racio­na­li­dad. Le cos­tó pacien­cia y esfuer­zo hacer­lo, inclu­so dolor. Sacó su pri­mer gran viñe­do casi por arte de magia, de un peda­zo de tie­rra al lado de casa: Mas la Pla­na, que a la pos­tre le daría reco­no­ci­mien­to mun­dial, aun­que enton­ces bajo otro nom­bre —Gran Coro­nas Eti­que­ta Negra—, por­que en aque­lla épo­ca lo de mas sona­ba dema­sia­do rús­ti­co.

Algún día, alguien dirá que lo hizo por­que ¡qué terru­ño hay más gran­de que el de la infan­cia! Poraho­ra, que­dé­mo­nos con algo que, bien pen­sa­do, es aún mejor: supo apro­ve­char lo que tenía. Me gus­ta la lec­ción que Miguel da a los fun­da­men­ta­lis­tas del terroir de últi­mo minu­to, a esos fata­lis­tas que se lle­nan la boca de pla­cas tec­tó­ni­cas y océa­nos extin­tos, pre­ten­dien­do que el vino lo dic­ta una natu­ra­le­za a la que lla­man madre, aun­que lue­go ale­guen que se por­ta como un padras­tro arbi­tra­rio, deci­dien­do, por enci­ma de cual­quier capa­ci­dad huma­na qué es bueno y qué no lo es.

Miguel siem­pre ha enten­di­do el vino como lo que tie­ne que ser para alguien que lo pro­du­ce: un nego­cio. Bajo esta pers­pec­ti­va, ha sido y es un visio­na­rio de ten­den­cias, tan­to pre­sen­tes como futu­ras. Plan­tó sus caber­nets, en los años sesen­ta, tan­to por amor a su país de for­ma­ción, Fran­cia, como por­que Espa­ña vivía el pun­to más inten­so de su secu­lar com­ple­jo de infe­rio­ri­dad fren­te al país vecino. Bas­tan­tes años des­pués, en los ochen­ta, aún aún se ense­ña­ba en la uni­ver­si­dad que nues­tras varie­da­des ¡cómo no!el tem­pra­ni­llo, la «niña boni­ta») eran de cali­dad infe­rior a las fran­ce­sas, y que lo mejor que podía­mos hacer era arran­car­las. El caso es que esas varie­da­des, bien tra­ta­das, pue­den­dar vinos exce­len­tes, y Miguel pue­de estar orgu­llo­so de sus Mas La Pla­na, Fran­so­la, Mil­man­da y, mi favo­ri­to, Reser­va Real. Tam­bién fue inno­va­dor en implan­tar algo que hoy resul­ta uni­ver­sal: el con­trol de las tem­pe­ra­tu­ras. Su Viña Sol es hijo tan­to del frío de los depó­si­tos como del calor de los viñe­dos del Pene­dès. Fran­cia, siem­pre Fran­cia, mar­có su segun­da gran inno­va­ción per­so­nal y visio­na­ria: la recu­pe­ra­ción de cepas autóc­to­nas cata­la­nas. Un pro­ce­so lar­guí­si­mo, con bajas pro­ba­bi­li­da­des de éxi­to, que, sin embar­go, cua­ren­ta años des­pués, ha dado como resul­ta­do vinos exce­len­tes, como los de for­ca­da, que­rol y moneu, por ejem­plo. Aun­que esto resul­ta casi secun­da­rio fren­te al gran impac­to que ha teni­do en el ámbi­to cata­lán y nacio­nal. Hoy or hoy, admi­nis­tra­cio­nes regio­na­les cas­te­lla­nas, valen­cia­nas, anda­lu­zas, galle­gas y rio­ja­nas dedi­can ilu­sión y esfuer­zos a la recu­pe­ra­ción de sus pro­pias varie­da­des. Pero no exis­te en Espa­ña nin­gu­na bode­ga que pue­da com­pe­tir con Torres en méri­tos de inves­ti­ga­ción y recu­pe­ra­ción del patri­mo­nio gené­ti­co autóc­tono de sus viñas. Como ya ocu­rría en la déca­da de 1980, Torres sigue sien­do un pio­ne­ro en este cam­po.

Y lle­ga­mos a su, por aho­ra, últi­ma gran inno­va­ción, a la más recien­te expre­sión de su visión de futu­ro. Hablo de su lide­raz­go en el sec­tor en la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co. Hablo tam­bién de lo que pro­ba­ble­men­te sea su pri­me­ra derro­ta: que el cam­bio cli­má­ti­co ya está entre noso­tros, con su baga­je de muer­te y mise­ria, que es, al final, lo que más cuen­ta. Escri­bo bajo el impac­to de las recien­tes gotas frías en Valen­cia; bajo la inca­pa­ci­dad colec­ti­va para pro­po­ner res­pues­tas sen­sa­tas a una inmi­gra­ción pro­vo­ca­da por ham­bru­nas iné­di­tas; bajo la pena de ver morir len­ta­men­te viñe­dos clá­si­cos espa­ño­les, ven­ci­dos por una sequía que ya no es un acci­den­te, sino par­te del cli­ma.

Miguel se ha deja­do la gar­gan­ta recla­man­do que nues­tro sec­tor reac­cio­na­ra. Le ha cos­ta­do — soy tes­ti­go direc­to— muchos esfuer­zos y no pocos dis­gus­tos. Pero lo ha con­se­gui­do. Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action, su ini­cia­ti­va de miti­ga­ción basa­da en la reduc­ción de emi­sio­nes, crea­da hace cin­co años jun­to a Jack­son Family Wines, en Cali­for­nia, no para de atraer a nue­vas bode­gas. Ade­más, se tra­ta de una ini­cia­ti­va glo­bal, gra­cias al her­ma­na­mien­to con bode­gas esta­dou­ni­den­ses. En soli­ta­rio no deten­dre­mos el cam­bio cli­má­ti­co: somos dema­sia­do peque­ños. Pero sí pode­mos asu­mir nues­tra con­tri­bu­ción al esfuer­zo colec­ti­vo y situar­nos en una mejor posi­ción para exi­gir a los Esta­dos y a las gran­des cor­po­ra­cio­nes que cum­plan con su deber hacia la huma­ni­dad.

Por­que de eso se tra­ta, no de pre­ten­der sal­var un pla­ne­ta que segui­rá per­fec­ta­men­te bien el día que ya no este­mos, por si aún que­da­ba algu­na duda».

«Tuve la suer­te de nacer en una fami­lia dedi­ca­da al vino des­de hacía varias gene­ra­cio­nes. Muchos años des­pués, en la Uni­ver­si­dad de Bor­go­ña, en Dijon, en las cla­ses del pro­fe­sor Jac­ques Ber­ge­ret, fui des­cu­brien­do mi ver­da­de­ra pasión por el vino. Des­cu­brir el encan­to de la viña en flor y los suti­les aro­mas que ema­nan de los viñe­dos. Ver los raci­mos colo­rear­se duran­te el enve­ro y, más tar­de, tras la ven­di­mia, cómo el mos­to lle­ga, mila­gro­sa­men­te, a con­ver­tir­se en vino. Un vino des­ti­na­do a pre­si­dir nues­tras mesas y a hacer más pla­cen­te­ras nues­tras vidas. Toda­vía hay quie­nes pre­ten­den incluir el vino en la cate­go­ría de los alcoho­les, se equi­vo­can. Que­re­mos que el vino se con­su­ma siem­pre con mode­ra­ción y acom­pa­ñan­do los ali­men­tos, de mane­ra que pue­da ser asi­mi­la­da de for­ma natu­ral a lo lar­go de las horas siguien­tes. De este modo, enri­que­ce la gas­tro­no­mía, faci­li­ta las rela­cio­nes y apor­ta una sana feli­ci­dad. Quien nos dedi­ca­mos a la vid y al vino tam­bién nos sen­ti­mos afor­tu­na­dos de poder trans­mi­tir este men­sa­je a tan­ta gen­te en todo el mun­do”.

EL ORIGEN DE LAS PRIMERAS GRANDES MARCAS DE LA FAMILIA

Si la mar­ca Coro­nas ya exis­tía des­de tiem­pos del abue­lo Juan, fue mi padre quien fue crean­do as gran­des mar­cas tra­di­cio­na­les de la casa. Así nacie­ron Viña Sol —ya men­cio­nad ante­rior­men­te—, pero tam­bién el rosa­do De Cas­ta y, sobre todo, la más impor­tan­te de todas, San­gre de Toro. Los bran­dis Torres 5 y Torres 10 exis­tían ya des­de la déca­da de 1940, pero mi padre creó des­pués el Fon­te­nac y el Hors d’Age, que hoy se cono­ce como Torres 20.

El Hors d’Age con­si­guió ser prác­ti­ca­men­te idén­ti­co a los bue­nos cog­nacs de la épo­ca. A prin­ci­pio, me encar­ga­ba per­so­nal­men­te de la des­ti­la­ción de los vinos, uti­li­zan­do un peque­ño alam­bi­que de seis­cien­tos litros en la des­ti­le­ría de Vila­fran­ca. Para la crian­za del brandy tra­ji­mos barri­cas de roble de Tro­nçais y Limou­sin, las mis­mas varie­da­des que uti­li­za­ban los más repu­tados cog­nacs. Con el paso de los años y con la ayu­da de la fami­lia Mares­té, se alcan­zó final­men­te una cali­dad extra­or­di­na­ria, que com­pa­rá­ba­mos a cie­gas —y con legí­ti­mo orgu­llo— con la de sus homó­lo­gos fran­ce­ses.

LOS PRIMEROS VINOS TINTOS DE ELABORACIÓN PROPIA

En para­le­lo a la mejo­ra de los vinos blan­cos, empe­za­mos tam­bién a ela­bo­rar vinos tin­tos. En lugar de adqui­rir vinos ela­bo­ra­dos a coope­ra­ti­vas o alma­ce­nis­tas, opta­mos por com­prar uva selec­cio­na­da de cari­ñe­na, tem­pra­ni­llo y gar­na­cha.

Sin embar­go, nos encon­tra­mos con un pro­ble­ma impor­tan­te: entre los viti­cul­to­res esta­ba muy arrai­ga­da una cul­tu­ra pro­duc­ti­va orien­ta­da al vino espu­mo­so que más tar­de se deno­mi­na­ría “cava” Esta­ban acos­tum­bra­dos a tra­ba­jar con ren­di­mien­tos de 10.000 kilos por hec­tá­rea, o inclu­so más, y apli­ca­ban esos mis­mos cri­te­rios a las cepas tin­tas. Cos­tó mucho tiem­po con­ven­cer­los de que era nece­sa­rio redu­cir la pro­duc­ción y que, para com­pen­sar esa menor can­ti­dad, les paga­ría­mos un pre­cio más alto por la uva.

Recuer­do espe­cial­men­te un día en que visi­té a un viti­cul­tor no lejos de Vila­fran­ca. Tras reco­rrer el viñe­do, ya en su casa, pude expli­car­le nues­tros cri­te­rios, y tan­to el padre como el hijo pare­cían estar de acuer­do. Ini­cié enton­ces el camino de regre­so, pero al dar­me cuen­ta de que había olvi­da­do allí una libre­ta con mis ano­ta­cio­nes, vol­ví apre­su­ra­da­men­te. Al entrar de nue­vo en la casa pude oír como el padre le decía al hijo: «¡No hagas caso de lo que dice Torres! Tene­mos que seguir lle­van­do el viñe­do como siem­pre».

Los vinos tin­tos tam­bién mejo­ra­ron mucho cuan­do empe­za­mos a ela­bo­rar­los en nues­tra bode­ga, espe­cial­men­te tras la inau­gu­ra­ción, a prin­ci­pios de la déca­da de 1970, de la pri­me­ra bode­ga en Pacs. En pocos años pasa­mos así de adqui­rir vinos ya ela­bo­ra­dos a pro­du­cir­los ínte­gra­men­te en nues­tras pro­pias ins­ta­la­cio­nes.

Miguel A. Torres nos ofrece la crónica precisa de un período en el que todo cambió en el sector del vino español. Torres sigue siendo un pionero en este campo: en innovación enológica, en recuperación de variedades ancestrales y en sostenibilidad ambiental

Con los años, el port­fo­lio de vinos de la casa fue amplián­do­se: el San Valen­tín lle­gó en la déca­da de 1960 y, en 1976, se aña­dió el Viña Esme­ral­da, un vino blan­co y aro­má­ti­co que obtu­vo un gran éxi­to de inme­dia­to… y que, ade­más, había sido fru­to del azar. Cada año, antes de la ven­di­mia, como hacía cual­quier enó­lo­go de la épo­ca, tenía que ela­bo­rar un «pie de cuba», es decir, unmos­to en fer­men­ta­ción con una alta pre­sen­cia de leva­du­ras. Para tal fin, recu­rría a la uva mos­ca­tel de un parrón situa­do en un patio de la calle Sarrie­ra de Vila­fran­ca —¡que toda­vía exis­te!—. La mos­ca­tel madu­ra siem­pre unas cuan­tas sema­nas antes que el res­to de las uvas; por ello, regu­lar­men­te pren­sá­ba­mos unos cuan­tos kilos en el labo­ra­to­rio. Había obser­va­do que el vino resul­tan­te pre­sen­ta­ba sis­te­má­ti­ca­men­te un aro­ma muy intere­san­te, con toda la fru­tal tipi­ci­dad de esa cepa. Así que me deci­dí a hacer una prue­ba en el mer­ca­do, adqui­rien­do uva mos­ca­tel de la zona de Sit­ges.

Fue­ron ape­nas unos 15.000 kilos, con los que ela­bo­ra­mos entre once mil y doce mil bote­llas, que estu­vie­ron lis­tas a fina­les de ese mis­mo año. Se envia­ron mues­tras a algu­nos repre­sen­tan­tes de la casa y, para nues­tra sor­pre­sa, en pocos días se ago­ta­ron las exis­ten­cias.

Y mien­tras tan­to, incen­ti­va­mos al máxi­mo a los viti­cul­to­res cata­la­nes que cono­cía­mos para que cul­ti­va­ran mos­ca­tel de Ale­jan­dría o mos­ca­tel de grano peque­ño, garan­ti­zán­do­les la com­pra de sus futu­ras pro­duc­cio­nes y ase­gu­rán­do­les así el mayor inte­rés posi­ble. Gra­cias a ello, año tras año pudi­mos incre­men­tar la ofer­ta de Viña Esme­ral­da, un vino que había con­se­gui­do sedu­cir a pare­jas de todas las eda­des con su gla­mur.

En más de una oca­sión escu­ché a algún matri­mo­nio ase­gu­rar­me que se había pro­me­ti­do gra­cias a este vino. Toda­vía hoy, trans­cu­rri­dos tan­tos años, Viña Esme­ral­da con­ti­núa pro­por­cio­nan­do pla­cer a todos aque­llos que lo dis­fru­tan y faci­li­tan­do encuen­tros y rela­cio­nes.

La bode­ga Wal­traud

Duran­te mucho tiem­po, la visi­ta a nues­tra casa solía dejar a nues­tros visi­tan­tes algo des­en­can­ta­dos. Y es que la bode­ga de Pacs no era más que una vas­ta exten­sión de cubas de ace­ro inoxi­da­ble —unas 1.000 apro­xi­ma­da­men­te—, y no se enten­día que en aque­llas ins­ta­la­cio­nes tan fun­cio­na­les pudie­ran ela­bo­rar­se gran­des vinos.

Por este moti­vo, en 2006 deci­di­mos ini­ciar las obras de una nue­va bode­ga, con­ce­bi­da para adap­tar­se al desa­fío del cam­bio cli­má­ti­co, com­ple­ta­men­te sub­te­rrá­nea y con un dise­ño armó­ni­co y pres­ti­gio­so que cui­dó per­so­nal­men­te Wal­traud, diri­gi­do con gran acier­to por el arqui­tec­to Javier Bar­ba.

La pri­me­ra fase se inau­gu­ró en 2008 y, en los años pos­te­rio­res, se fue­ron com­ple­tan­do las ins­ta­la­cio­nes, don­de hoy se ela­bo­ran y enve­je­cen algu­nos de nues­tros mejo­res vinos, como Mil­man­da, Fran­so­la, Mas la Pla­na, Grans Murad­les y Reser­va Real, entre otros.

Más infor­ma­ción en la web de Fami­lia Torres y sobre el libro de Memo­rias

Y en la edi­to­rial Pla­ne­ta Gas­tro

Familia Torres se une a la comunidad global B Corp™

Fami­lia Torres se une a la comu­ni­dad glo­bal B Corp tras cum­plir con los están­da­res reque­ri­dos para esta cer­ti­fi­ca­ción, con una pun­tua­ción de 121,3 pun­tos, muy por enci­ma del míni­mo reque­ri­do (de 80). Es así como la bode­ga se incor­po­ra al movi­mien­to glo­bal de más de 10.000 empre­sas que impul­san una eco­no­mía inclu­si­va, equi­ta­ti­va y rege­ne­ra­ti­va.

Des­de abril de 2026, B Lab, la orga­ni­za­ción que impul­sa este movi­mien­to empre­sa­rial, reco­no­ce que todas las bode­gas de Fami­lia Torres, des­de Espa­ña has­ta Chi­le, don­de ela­bo­ra sus vinos, des­ti­la­dos, acei­tes y vina­gres, cum­plen los altos están­da­res nece­sa­rios para ser Empre­sa B Corp, tan­to en desem­pe­ño social y medioam­bien­tal como en trans­pa­ren­cia y res­pon­sa­bi­li­dad legal.

Un mode­lo de nego­cio rege­ne­ra­ti­vo y resi­lien­te

La cer­ti­fi­ca­ción B Corp reco­no­ce que el mode­lo de nego­cio de Fami­lia Torres gene­ra impac­to posi­ti­vo direc­ta­men­te des­de su acti­vi­dad prin­ci­pal, gra­cias al impul­so de la viti­cul­tu­ra rege­ne­ra­ti­va y eco­ló­gi­ca y a la ela­bo­ra­ción de vinos orgá­ni­cos, entre otras ini­cia­ti­vas. Se tra­ta de un mode­lo de nego­cio rege­ne­ra­ti­vo que no se limi­ta a redu­cir daños, sino que aspi­ra a rege­ne­rar eco­sis­te­mas, comu­ni­da­des y recur­sos natu­ra­les, con­tri­bu­yen­do a la salud de los sue­los, la bio­di­ver­si­dad y el teji­do socio­eco­nó­mi­co local.

Las bodegas de Familia Torres en España y Chile obtienen la certificación B Corp con una puntuación de 121,3 puntos, muy por encima del mínimo requerido (de 80 puntos)

Este desem­pe­ño se ve refor­za­do por prác­ti­cas agrí­co­las inno­va­do­ras, polí­ti­cas acti­vas de ges­tión del agua y con­ser­va­ción del sue­lo, así como por su lide­raz­go en acción cli­má­ti­ca y pro­tec­ción de la bio­di­ver­si­dad a tra­vés de su pro­gra­ma ambien­tal “Torres & Earth”. En las últi­mas déca­das, la bode­ga ha uti­li­za­do la inno­va­ción en sos­te­ni­bi­li­dad como una palan­ca para aumen­tar la resi­lien­cia a lar­go pla­zo y gene­rar valor tan­to para la com­pa­ñía como para su entorno, un enfo­que que se mate­ria­li­za en ini­cia­ti­vas como el pro­yec­to de recu­pe­ra­ción de varie­da­des ances­tra­les, ini­cia­do en los años 80. 

Asi­mis­mo, B Corp otor­ga una ele­va­da pun­tua­ción a la for­ma de tra­ba­jar de Fami­lia Torres y la reco­no­ce como como un mode­lo de actua­ción res­pon­sa­ble y ali­nea­da con sus valo­res, basa­da en polí­ti­cas y prác­ti­cas ope­ra­ti­vas que mejo­ran de for­ma con­ti­nua el impac­to en gober­nan­za, per­so­nas, medio ambien­te, entorno y cade­na de valor. Ade­más de impul­sar el desa­rro­llo eco­nó­mi­co local y gene­rar un impac­to posi­ti­vo en el terri­to­rio, la bode­ga fami­liar ha cofun­da­do orga­ni­za­cio­nes de alcan­ce inter­na­cio­nal que pro­mue­ven la sos­te­ni­bi­li­dad en el sec­tor del vino, como IWCA (Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action) y la AVR (Aso­cia­ción de Viti­cul­tu­ra Rege­ne­ra­ti­va).

Mireia Torres, direc­to­ra de Inno­va­ción y Sos­te­ni­bi­li­dad de Fami­lia Torres, des­ta­ca el carác­ter colec­ti­vo del logro y el papel de B Corp como motor de trans­for­ma­ción: “B corp nos ayu­da a inte­grar la sos­te­ni­bi­li­dad social, medioam­bien­tal y finan­cie­ra en cada deci­sión y a seguir impul­san­do la mejo­ra con­ti­nua en aque­lla que hace­mos. En mi nom­bre y en el de toda mi fami­lia, qui­sie­ra expre­sar nues­tro más sin­ce­ro agra­de­ci­mien­to a todos los cola­bo­ra­do­res y cola­bo­ra­do­ras que, con su com­pro­mi­so y el lide­raz­go de nues­tro direc­tor gene­ral, Fabri­ce Duc­ces­chi, han hecho posi­ble este hito.”

Este hito contribuye a dar forma y visibilidad al propósito de Familia Torres: “Pasión por crear momentos de alegría y conectar a las personas para un mundo mejor“

Lucas Hun­ter, Direc­tor Eje­cu­ti­vo Inte­ri­no de B Lab Spain, afir­ma: “Esta­mos encan­ta­dos de dar la bien­ve­ni­da a Fami­lia Torres a la comu­ni­dad B Corp. Esta comu­ni­dad tra­ba­ja para redu­cir la des­igual­dad, res­pe­tar y rege­ne­rar el medio ambien­te, for­ta­le­cer las comu­ni­da­des y crear empleos de alta cali­dad con dig­ni­dad y pro­pó­si­to. Fami­lia Torres es un nue­vo miem­bro de la comu­ni­dad B Corp, que demues­tra con su ejem­plo cómo se pue­den alcan­zar estos resul­ta­dos”.

B Corp no es un pun­to de lle­ga­da, sino un paso más en la hoja de ruta de Fami­lia Torres, una fami­lia que suma cin­co gene­ra­cio­nes dedi­ca­das al cul­ti­vo de la vid y a la ela­bo­ra­ción de vinos y des­ti­la­dos, aunan­do la tra­di­ción here­da­da con una apues­ta cons­tan­te por la inno­va­ción. Miguel Torres M., miem­bro de la quin­ta gene­ra­ción lo resu­me así: “Como viti­cul­to­res y bode­gue­ros, en mi fami­lia siem­pre hemos tra­ba­ja­do des­de el res­pe­to a la tie­rra y al entorno. Ser B Corp no cam­bia nues­tro ADN, pero sí lo for­ma­li­za y lo hace más visi­ble ante clien­tes y con­su­mi­do­res de todo el mun­do. Esta cer­ti­fi­ca­ción nos ani­ma a seguir uti­li­zan­do nues­tras viñas y bode­gas como una fuer­za trans­for­ma­do­ra al ser­vi­cio de las per­so­nas y del entorno, ali­nea­dos con nues­tro pro­pó­si­to de crear momen­tos de ale­gría y conec­tar a las per­so­nas para un mun­do mejor.

*Duran­te el pro­ce­so para la obten­ción de la cer­ti­fi­ca­ción B Corp, Fami­lia Torres ha con­ta­do con el apo­yo de ACCIÓ, la agen­cia para el cre­ci­mien­to de las empre­sas de la Gene­ra­li­tat de Cata­lun­ya, a tra­vés de la línea de cre­ci­mien­to y cam­bio estra­té­gi­co, orien­ta­da a pro­mo­ver la sos­te­ni­bi­li­dad en la empre­sa median­te la inno­va­ción.                                                                                                        

Fami­lia Torres esta arrai­ga­da en la tra­di­ción vití­co­la del Pene­dès des­de el siglo XVI, la Fami­lia Torres fun­dó su bode­ga en Vila­fran­ca del Pene­dès en 1870. Cada gene­ra­ción ha trans­mi­ti­do la pasión por la cul­tu­ra del vino, com­bi­nan­do el res­pe­to por la tie­rra y el lega­do fami­liar con una fir­me apues­ta por la inno­va­ción. Hoy, la quin­ta gene­ra­ción se foca­li­za en la ela­bo­ra­ción de vinos de viñe­dos sin­gu­la­res y fin­cas his­tó­ri­cas, la recu­pe­ra­ción de varie­da­des ances­tra­les y la viti­cul­tu­ra rege­ne­ra­ti­va para hacer fren­te al cam­bio cli­má­ti­co, así como en la pre­ser­va­ción y comu­ni­ca­ción de este lega­do a tra­vés de expe­rien­cias enotu­rís­ti­cas. Ade­más, la fami­lia sigue ela­bo­ran­do una reco­no­ci­da selec­ción de bran­dis y otros des­ti­la­dos de pres­ti­gio inter­na­cio­nal, jun­to a pro­duc­tos ali­men­ta­rios como acei­tes y vina­gres. La lucha con­tra la emer­gen­cia cli­má­ti­ca es, des­de 2008, uno de sus ejes de actua­ción, median­te accio­nes de adap­ta­ción y miti­ga­ción para redu­cir las emi­sio­nes de CO2. Fami­lia Torres cuen­ta con viñe­dos y bode­gas en Pene­dès, Con­ca de Bar­be­rà, Prio­rat y Cos­ters del Segre; en las prin­ci­pa­les zonas viní­co­las espa­ño­las –Rio­ja, Ribe­ra del Due­ro, Rue­da y Rías Bai­xas–, así como en Chi­le.

Más infor­ma­ción en la web de Fami­lia Torres

ELANIO alza el vuelo en FERRATUS: nace un nuevo blanco en Ribera (en tierra de tintos) con alma libre y luz propia

Una nue­va ela­bo­ra­ción naci­da de Albi­llo Mayor pro­ce­den­te de viñe­do joven. Un blan­co fres­co, des­en­fa­da­do y lumi­no­so, pen­sa­do para dis­fru­tar sin arti­fi­cios y mos­trar la mira­da más libre de la bode­ga.

FERRATUS alza el vue­lo con ELANIO 2025, un nue­vo blan­co que suma una voz más joven, fres­ca y direc­ta al uni­ver­so de la bode­ga. Una pro­pues­ta naci­da en Ribe­ra para dis­fru­tar con natu­ra­li­dad, sin arti­fi­cios, y para expre­sar una cara más lige­ra, libre y lumi­no­sa de la Albi­llo Mayor.

Con este lan­za­mien­to, la bode­ga com­ple­ta su gama de blan­cos y pro­po­ne dos lec­tu­ras dis­tin­tas de la varie­dad. Por un lado, FERRATUS BLANCO, una ela­bo­ra­ción más par­ti­cu­lar y com­ple­ja, pro­ce­den­te de viña vie­ja; por otro, este nue­vo vino, naci­do de viñe­do joven, que bus­ca una expre­sión más des­en­fa­da­da, acce­si­ble y pen­sa­da para el dis­fru­te coti­diano.

Su nom­bre pro­ce­de de un ave de silue­ta ele­gan­te y vue­lo lige­ro, sím­bo­lo de liber­tad, agi­li­dad y mira­da pre­ci­sa sobre el pai­sa­je. Esa ima­gen mar­ca tam­bién el carác­ter de este blan­co: sutil, ver­sá­til, fres­co y lumi­no­so, con una ele­gan­cia natu­ral y una for­ma más espon­tá­nea de mirar Ribe­ra.

La uva se cul­ti­va en su mayo­ría en el Pago de Vale­ra, en el entorno de La Horra y Roa, en Bur­gos, don­de la bode­ga posee un viñe­do joven plan­ta­do por ella mis­ma. Sus sue­los, con arci­lla en pro­fun­di­dad, super­fi­cie cal­cá­rea, pre­sen­cia de car­bo­na­tos y mate­ria­les alu­via­les de la vega del Due­ro, apor­tan dre­na­je, ten­sión y equi­li­brio.

En el cam­po se tra­ba­ja con una viti­cul­tu­ra res­pe­tuo­sa, sin adi­ción de abo­nos mine­ra­les, her­bi­ci­das ni insec­ti­ci­das, bus­can­do pre­ser­var la auten­ti­ci­dad del pai­sa­je y obte­ner una expre­sión lim­pia del ori­gen. La ven­di­mia se rea­li­za de for­ma manual, en cajas de 14 kilos, con selec­ción en mesa.

En bode­ga, este blan­co se ela­bo­ra con mace­ra­ción peli­cu­lar a 8 ºCdu­ran­te 12–24 horas, segui­da de pren­sa­do y des­fan­ga­do natu­ral. La fer­men­ta­ción tie­ne lugar en depó­si­tos de ace­ro inoxi­da­ble con lías finas, con el obje­ti­vo de con­ser­var la fres­cu­ra, la tex­tu­ra y la deli­ca­de­za varie­tal. El resul­ta­do es un vino de 13% vol., pen­sa­do para ser­vir­se entre 6 y 8 ºC.

ELANIO es un blan­co infor­mal en el mejor sen­ti­do de la pala­bra: ele­gan­te, direc­to y con­tem­po­rá­neo. Un vino para abrir al sol, com­par­tir sin pri­sa y dis­fru­tar de una copa fres­ca, sin­ce­ra y con per­so­na­li­dad.

ELANIO 2025 está dis­po­ni­ble en for­ma­to 750 ml, con un PVP reco­men­da­do de 11€. Al tra­tar­se de su pri­me­ra aña­da, la pro­duc­ción está limi­ta­da a 3.900 bote­llas.

NOTA DE CATA

• Color ama­ri­llo paja muy páli­do, con deli­ca­dos refle­jos ver­do­sos que evo­can su juven­tud. Lim­pio, bri­llan­te y trans­lú­ci­do, con una lumi­no­si­dad muy atrac­ti­va en copa.

• Nariz sutil y ele­gan­te, don­de la fru­ta apa­re­ce deli­ca­da­men­te inte­gra­da en un con­jun­to armó­ni­co. Se apre­cian finas notas de fru­ta blan­ca fres­ca, pera de agua, piel de man­za­na y un sutil recuer­do de melo­co­tón blan­co, envuel­tas en mati­ces flo­ra­les de rosa blan­ca, flor de almen­dro y man­za­ni­lla sil­ves­tre, con un ele­gan­te fon­do bal­sá­mi­co y de hier­bas de cam­po.

• Entra­da sua­ve y redon­da, con aci­dez bien inte­gra­da y fres­ca. Boca equi­li­bra­da, armó­ni­ca y sedo­sa. Final lige­ra­men­te amar­go, pro­pio de la varie­dad, lim­pio y per­sis­ten­te.

MARIDAJE Y MOMENTO DE CONSUMO

ELANIO es un blan­co pen­sa­do, ante todo, para el ape­ri­ti­vo y para esos momen­tos de dis­fru­te infor­mal en los que ape­te­ce una copa fres­ca, ele­gan­te y sin com­pli­ca­cio­nes.

Por su per­fil sutil y sedo­so, fun­cio­na espe­cial­men­te bien con sopas frías y cre­mas blan­cas sua­ves, como ajo­blan­co, vichys­soi­se o ela­bo­ra­cio­nes de almen­dra y ver­du­ras de tem­po­ra­da. Tam­bién acom­pa­ña con natu­ra­li­dad pro­duc­tos del mar como la gam­ba blan­ca de Huel­va, el maris­co a la plan­cha y el pes­ca­di­to fri­to, des­de ace­días, pes­ca­di­lla o cho­pi­tos has­ta sepia y cala­ma­res.

Su deli­ca­de­za lo hace muy ver­sá­til con que­sos fres­cos y de pas­ta blan­da, así como con embu­ti­dos finos sin pimen­tón, como mor­ta­de­la de Bolo­nia, fuet, jamón de York o jamón de Par­ma. En coci­na sen­ci­lla, encuen­tra una armo­nía ama­ble con car­nes sua­ves como pollo, pavo o ter­ne­ra en ela­bo­ra­cio­nes lige­ras.

En cla­ve dul­ce, pue­de sor­pren­der con cho­co­la­te blan­co y pos­tres cre­mo­sos, como hela­dos de vai­ni­lla, galle­ta Lotus o coo­kies & cream, don­de su fres­cu­ra equi­li­bra la untuo­si­dad y el dul­zor.

Art Laietà celebra 25 vendimias con más de 500 profesionales del sector

Art Laie­tà (cono­ci­da duran­te años como Alta Ale­lla) cele­bró el pasa­do 9 de junio de 2026, 25 ven­di­mias acom­pa­ña­da por 500 pro­fe­sio­na­les del sec­tor viti­vi­ní­co­la. Aun­que el pro­yec­to comen­zó hace 35 años, los pri­me­ros vinos y cavas no lle­ga­ron al mer­ca­do has­ta 2001. Una tra­yec­to­ria que no solo habla de tiem­po, sino tam­bién de cohe­ren­cia y fide­li­dad a una mane­ra de enten­der el vino: arrai­ga­da al terri­to­rio, res­pe­tuo­sa con la natu­ra­le­za y com­pro­me­ti­da con la expre­sión del pai­sa­je de Ale­lla.

El encuen­tro pro­fe­sio­nal per­mi­tió a los asis­ten­tes des­cu­brir algu­nos de los espa­cios más emble­má­ti­cos de la bode­ga, como la Cava Vella, don­de repo­san los cavas de lar­ga crian­za; el Celler de les Aus, esce­na­rio de las catas; y los nue­vos viñe­dos de la fin­ca Cal Regent. El Celler de les Aus aco­gió la mayor par­te de las catas de la jor­na­da. La pri­me­ra fue la Cata del Cant dels Ocells (Can­to de los Pája­ros), diri­gi­da por Mireia Pujol-Bus­quets, segun­da gene­ra­ción de Art Laie­tà, el perio­dis­ta Jor­di Luque y el orni­tó­lo­go Pere Alzi­na. Duran­te la sesión se degus­ta­ron los vinos Puput, Talla­rol y Mer­la, mien­tras los asis­ten­tes des­cu­brían estas espe­cies que habi­tan en el Par­que Natu­ral de la Serra­la­da de Mari­na y sus can­tos.

A con­ti­nua­ción, tuvo lugar la cata Ópe­ra Ver­ti­cal de Cau d’en Genís, con las aña­das 2024, 2021 y 2014, diri­gi­da por el sumi­ller de Ale­lla Marc Gua­llar y mari­da­da con tres pie­zas de ópe­ra inter­pre­ta­das por la mez­zo­so­prano Hele­na Res­su­rreição y la pia­nis­ta Oria­na Kemel­ma­jer.

El fun­da­dor de la bode­ga, Josep Maria Pujol-Bus­quets, y el pri­mer Mas­ter of Wine cata­lán, Álva­ro Ribal­ta, pro­ta­go­ni­za­ron la ter­ce­ra cata, una ver­ti­cal en la que se degus­ta­ron seis aña­das de los cavas de colec­ción AA10 y AA5.

Y para los aman­tes de los vinos dul­ces, el Cen­tro de Enotu­ris­mo aco­gió un show de cho­co­la­te mari­da­do con el vino Dolç Mata­ró (aña­das 2023 y 2010), a car­go de Miquel Anto­ja, chef y fun­da­dor de Food­lo­na, y Mireia Pujol-Bus­quets.

Durante la jornada profesional organizada por la familia Pujol-Busquets
se reunieron en su bodega periodistas y profesionales de la restauración y la
distribución

Home­na­je a Javier Pagés y otras acti­vi­da­des. Más allá de las catas, la bode­ga aco­gió nume­ro­sas acti­vi­da­des duran­te toda la jor­na­da. Degus­ta­ción de todas las refe­ren­cias de Art Laie­tà, pro­pues­tas gas­tro­nó­mi­cas de chefs y res­tau­ran­tes de pro­xi­mi­dad, visi­tas a los nue­vos viñe­dos, cata de vinos selec­cio­na­dos de todas las bode­gas de Gran­des Pagos de Espa­ña, arte en direc­to sobre los Oeuf de Beau­ne y la pre­sen­ta­ción de la últi­ma nove­dad de la bode­ga: su pri­mer vino low-alcohol de Maca­beo (8 % vol.).

Al medio­día se vivió un momen­to muy espe­cial duran­te un acto sor­pre­sa en el que Mireia y Josep Maria Pujol-Bus­quets rin­die­ron home­na­je a Javier Pagés, pre­si­den­te en fun­cio­nes de la D.O. Cava, por la labor rea­li­za­da duran­te los últi­mos ocho años. En el acto par­ti­ci­pó tam­bién Joa­quim Tosas en repre­sen­ta­ción de la Aso­cia­ción de Ela­bo­ra­do­res de Cava (AECa­va).

El DJ Axel Pi (Sido­nie) puso el bro­che final a la cele­bra­ción en la Terra­za Mira­dor, en un ambien­te fes­ti­vo y cer­cano, con los pája­ros sobre­vo­lan­do los viñe­dos y el mar como telón de fon­do.

La bodega conmemoró un cuarto de siglo de trayectoria con diversas
actividades que reafirman su compromiso con el territorio, el paisaje y la
identidad de Alella

Res­guar­da­da por el Par­que Natu­ral Serra­la­da de Mari­na, jun­to al Medi­te­rrá­neo y a esca­sos kiló­me­tros de Bar­ce­lo­na, se encuen­tra Art Laie­tà, el pro­yec­to fami­liar ini­cia­do en 1991 por Josep Maria Pujol-Bus­quets jun­to a su espo­sa Cris­ti­na Gui­llén, y que aho­ra con­ti­núa con su hija Mireia. La fami­lia siem­pre ha tra­ba­ja­do bajo los prin­ci­pios de la agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca, recu­pe­ran­do viñe­dos anti­guos de más de 65 años y pre­ser­van­do varie­da­des tra­di­cio­na­les como la Pan­sa Blan­ca (Xarel·lo) y la Mata­ró (Monas­trell). Los viñe­dos, plan­ta­dos en lade­ras y terra­zas, se sitúan en Ale­lla, Teià y Tia­na, cuna del cava de cali­dad des­de prin­ci­pios del siglo XX. Actual­men­te, la bode­ga ges­tio­na 68 hec­tá­reas de viñe­do pro­pio y pre­vé alcan­zar más de 80 hec­tá­reas en pro­duc­ción en 2028, con un mode­lo basa­do en el con­trol de todo el pro­ce­so, el res­pe­to por el terri­to­rio y el com­pro­mi­so con la sos­te­ni­bi­li­dad.

La jornada también sirvió para recordar la nueva identidad de la bodega con
el cambio de nombre de Alta Alella a Art Laietà, una decisión que reivindica
la artesanía y el origen

En 2017, Vall­ci­re­ra fue reco­no­ci­da como Para­je Cali­fi­ca­do por el Con­se­jo Regu­la­dor de la DO Cava, una dis­tin­ción que recom­pen­sa años de tra­ba­jo ela­bo­ran­do cavas de alta cali­dad, con per­so­na­li­dad pro­pia y pro­fun­da­men­te liga­dos al terri­to­rio. Ade­más, se tra­ta del úni­co Para­je Cali­fi­ca­do eco­ló­gi­co des­de sus orí­ge­nes y situa­do en un par­que natu­ral, un reco­no­ci­mien­to a la zona viti­vi­ní­co­la de Ale­lla por sus carac­te­rís­ti­cas edá­fi­cas, cli­má­ti­cas, oro­grá­fi­cas e his­tó­ri­cas excep­cio­na­les y sin­gu­la­res. El año 2022 tam­bién fue cla­ve para la bode­ga, ya que la DO Cava le otor­gó el sello de Ela­bo­ra­dor Inte­gral —garan­tía de tra­za­bi­li­dad y ori­gen—, cer­ti­fi­can­do el carác­ter dife­ren­cial del terri­to­rio Serra de Mar. Con esta nue­va zoni­fi­ca­ción y la inclu­sión de la bode­ga en
Gran­des Pagos de Espa­ña en 2024, se pone en valor el lega­do y la sin­gu­la­ri­dad del entorno de Art Laie­tà.


Para­le­la­men­te, como pri­mer ela­bo­ra­dor de cava sin sul­fi­tos del Con­se­jo Regu­la­dor (des­de la ven­di­mia de 2006), la fami­lia sigue fir­me en su obje­ti­vo de ofre­cer los mejo­res vinos natu­ra­les bajo la línea del Celler de les Aus. Mireia Pujol-Bus­quets, segun­da gene­ra­ción y direc­to­ra adjun­ta, quien lide­ra la apues­ta de la bode­ga por la sos­te­ni­bi­li­dad. En 2025, con la cele­bra­ción de 20 ven­di­mias sin sul­fi­tos, esta tra­yec­to­ria fue reco­no­ci­da con el Pre­mio a la Mejor Ini­cia­ti­va Joven en los Pre­mios BBVA a los Mejo­res Pro­duc­to­res Sos­te­ni­bles, otor­ga­do por un jura­do for­ma­do por BBVA y El Celler de Can Roca. “Arte­sa­nía y ori­gen” defi­nen la esen­cia de Art Laie­tà: una bode­ga fami­liar diná­mi­ca, que avan­za con entu­sias­mo y ambi­ción de mejo­ra, don­de la visión de Josep Maria y el impul­so de Mireia se unen para crear vinos y cavas que expre­san con auten­ti­ci­dad la iden­ti­dad del terri­to­rio.

ART LAIETÀ (Alta Ale­lla)
Camí Baix de Tia­na, s/n
Ale­lla 08328
Tel: +34 93 469 37 20
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Hyatt Regency Barcelona Tower celebra 20 años como icono hotelero y referente MICE en Barcelona

Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower cele­bra en 2026 su 20o ani­ver­sa­rio, dos déca­das en las que el esta­ble­ci­mien­to se ha con­so­li­da­do como uno de los gran­des ico­nos hote­le­ros del área metro­po­li­ta­na de Bar­ce­lo­na. Des­de su inau­gu­ra­ción en 2006 como Hes­pe­ria Tower has­ta su actual eta­pa bajo la mar­ca Hyatt Regency, el hotel ha sido pro­ta­go­nis­ta de la evo­lu­ción de la ciu­dad como uno de los prin­ci­pa­les des­ti­nos euro­peos para con­gre­sos, even­tos y turis­mo de alto valor aña­di­do

Dise­ña­do por el acla­ma­do arqui­tec­to bri­tá­ni­co Richard Rogers, Pre­mio Pritz­ker (se tra­ta del prin­ci­pal galar­dón y de mayor pres­ti­gio inter­na­cio­nal para hon­rar a un arqui­tec­to en el mun­do y se refie­re a él como el Nobel de Arqui­tec­tu­ra), el edi­fi­cio se ha con­ver­ti­do en una de las silue­tas más reco­no­ci­bles del sky­li­ne bar­ce­lo­nés. Con 105 metros de altu­ra, 29 plan­tas y su carac­te­rís­ti­ca cúpu­la acris­ta­la­da con vis­tas pano­rá­mi­cas de 360 gra­dos, el esta­ble­ci­mien­to ha sabi­do com­bi­nar arqui­tec­tu­ra, inno­va­ción y hos­pi­ta­li­dad para con­ver­tir­se en un refe­ren­te nacio­nal e inter­na­cio­nal.

Diseñado por el prestigioso arquitecto Richard Rogers, el hotel se ha convertido en un icono del skyline de la ciudad y un referente de diseño y vanguardia donde celebrar el auténtico estilo de vida barcelonés

Uno de los momen­tos más rele­van­tes en la his­to­ria recien­te del esta­ble­ci­mien­to tuvo lugar en 2019, cuan­do Hyatt Hotels Cor­po­ra­tion y Hes­pe­ria World alcan­za­ron un acuer­do estra­té­gi­co para intro­du­cir la mar­ca Hyatt Regency en Espa­ña. Tras un ambi­cio­so pro­ce­so de trans­for­ma­ción y repo­si­cio­na­mien­to, el hotel reabrió en 2020 como Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower, con­vir­tién­do­se en el pri­mer Hyatt Regency de Bar­ce­lo­na y el segun­do de Espa­ña. Este cam­bio supu­so un impul­so deci­si­vo para su inter­na­cio­na­li­za­ción, refor­zan­do su pre­sen­cia en los prin­ci­pa­les mer­ca­dos emi­so­res y con­so­li­dan­do su posi­cio­na­mien­to tan­to en el seg­men­to cor­po­ra­ti­vo como en el vaca­cio­nal.

La reno­va­ción incor­po­ró mejo­ras sus­tan­cia­les en dise­ño, tec­no­lo­gía y expe­rien­cia de clien­te. Entre los ele­men­tos más dis­tin­ti­vos des­ta­ca su espec­ta­cu­lar lobby, pre­si­di­do por una pan­ta­lla LED de gran for­ma­to, con­si­de­ra­da una de las mayo­res ins­ta­la­das en un hotel de Euro­pa, con­ce­bi­da como eje de expe­rien­cias inmer­si­vas para even­tos y encuen­tros cor­po­ra­ti­vos.

Actual­men­te, Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower dis­po­ne de 280 habi­ta­cio­nes, inclui­das 41 sui­tes, y espa­cios exclu­si­vos como Regency Club, con­ce­bi­do como un autén­ti­co “hotel den­tro del hotel” para via­je­ros pre­mium.

Si exis­te un ámbi­to en el que Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower se ha con­ver­ti­do en una refe­ren­cia indis­cu­ti­ble es el de reunio­nes, con­gre­sos y even­tos, con­so­li­dan­do su lide­raz­go en el seg­men­to MICE. Con más de 5.000 m² de espa­cios ver­sá­ti­les, capa­ci­dad para has­ta 1.800 asis­ten­tes y un audi­to­rio con afo­ro para 500 per­so­nas, el hotel cons­ti­tu­ye uno de los mayo­res cen­tros de con­gre­sos inte­gra­dos en un esta­ble­ci­mien­to hote­le­ro de Bar­ce­lo­na. Sus ins­ta­la­cio­nes y su pro­pues­ta tec­no­ló­gi­ca han per­mi­ti­do alber­gar algu­nos de los encuen­tros cor­po­ra­ti­vos e ins­ti­tu­cio­na­les más rele­van­tes de las últi­mas dos déca­das.

El emblemático establecimiento, propiedad de Grupo Inversor Hesperia, conmemora dos décadas de dos décadas redefiniendo la hospitalidad premium, la alta gastronomía y el sector MICE en la ciudad Condal

A lo lar­go de su tra­yec­to­ria, el hotel ha sido esce­na­rio de con­gre­sos inter­na­cio­na­les, con­ven­cio­nes, lan­za­mien­tos y even­tos de gran for­ma­to para mar­cas de pres­ti­gio mun­dial como Pra­da, Swa­rovs­ki, Paco Raban­ne —que eli­gió el esta­ble­ci­mien­to para la pre­sen­ta­ción de su fra­gan­cia Olym­pea— o Aston Mar­tin. Pro­pie­dad de Gru­po Inver­sor Hes­pe­ria y ges­tio­na­do por Hes­pe­ria World, el hotel ha desem­pe­ña­do un papel cla­ve tan­to en el desa­rro­llo empre­sa­rial de L’Hospitalet de Llo­bre­gat como en la con­so­li­da­ción de Bar­ce­lo­na como des­tino glo­bal de nego­cios, con­tri­bu­yen­do acti­va­men­te a la dina­mi­za­ción eco­nó­mi­ca y a la atrac­ción de visi­tan­tes de alto impac­to para la ciu­dad.

“Cele­brar los 20 años de Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower es reco­no­cer la evo­lu­ción de un pro­yec­to que ha sido capaz de anti­ci­par­se a las nece­si­da­des del sec­tor y con­so­li­dar­se como un refe­ren­te abso­lu­to en el seg­men­to MICE y del turis­mo expe­rien­cial en Bar­ce­lo­na. Este ani­ver­sa­rio no solo pone en valor nues­tra his­to­ria, sino tam­bién nues­tra capa­ci­dad de inno­va­ción y nues­tra apues­ta por seguir sien­do un motor cla­ve para el posi­cio­na­mien­to de la ciu­dad como des­tino inter­na­cio­nal de refe­ren­cia para via­je­ros cor­po­ra­ti­vos y de ocio”, afir­ma Gon­za­lo Alcá­raz, Direc­tor Gene­ral de Nego­cio de Hes­pe­ria World.

Es el pun­to de encuen­tro de los gran­des pro­ta­go­nis­tas de la esce­na inter­na­cio­nal por su ubi­ca­ción estra­té­gi­ca del hotel, a pocos minu­tos del Aero­puer­to Josep Tarra­de­llas Bar­ce­lo­na-El Prat, del recin­to de Fira Bar­ce­lo­na Gran Via y del cen­tro de la ciu­dad, ha sido deter­mi­nan­te para posi­cio­nar­lo como uno de los prin­ci­pa­les hubs hote­le­ros para el via­je­ro de nego­cios inter­na­cio­nal. A lo lar­go de estos vein­te años, el esta­ble­ci­mien­to ha aco­gi­do a des­ta­ca­das per­so­na­li­da­des del ámbi­to ins­ti­tu­cio­nal, empre­sa­rial, cul­tu­ral y depor­ti­vo. Entre sus hués­pe­des figu­ran Su Majes­tad el Rey Feli­pe VI, la infan­ta Cris­ti­na de Bor­bón y el cineas­ta Peter Jack­son, ade­más de nume­ro­sos líde­res empre­sa­ria­les, crea­do­res de con­te­ni­do e invi­ta­dos inter­na­cio­na­les. El hotel tam­bién se ha con­so­li­da­do como alo­ja­mien­to habi­tual de equi­pos y depor­tis­tas de pri­mer nivel, aco­gien­do a las selec­cio­nes espa­ño­las mas­cu­li­na y feme­ni­na de fút­bol, así como a clu­bes como el Real Madrid, Ath­le­tic Club, RC Cel­ta y Man­ches­ter Uni­ted, entre otros.

La exce­len­cia gas­tro­nó­mi­ca y de ocio han for­ma­do par­te del ADN del hotel des­de sus orí­ge­nes. Su his­to­ria culi­na­ria alcan­zó uno de sus hitos más impor­tan­tes con EVO, el emble­má­ti­co res­tau­ran­te lide­ra­do por el chef San­ti San­ta­ma­ría, que obtu­vo una estre­lla Miche­lin y situó al enton­ces Hes­pe­ria Tower entre las refe­ren­cias gas­tro­nó­mi­cas de la ciu­dad. Hoy esa voca­ción con­ti­núa a tra­vés de una pro­pues­ta expe­rien­cial y en cons­tan­te evo­lu­ción. En el cen­tro de ella se encuen­tra el res­tau­ran­te Terrum, un espa­cio don­de la gas­tro­no­mía con­tem­po­rá­nea y el pro­duc­to local son los gran­des pro­ta­go­nis­tas, tan­to para el via­je­ro inter­na­cio­nal como para el resi­den­te, con su popu­lar pro­pues­ta de menú eje­cu­ti­vo.

Por otro lado, en el cora­zón del hotel, Axis Loun­ge & Terra­ce sor­pren­de con su con­cep­to de coci­na medi­te­rrá­nea rela­ja­da y una des­ta­ca­da coc­te­le­ría de autor en un espa­cio sin­gu­lar en el lobby del hotel. La ofer­ta se com­ple­ta con pro­pues­tas dife­ren­cia­les como Le Petit Chef, una expe­rien­cia inmer­si­va y sen­so­rial que com­bi­na narra­ti­va, pues­ta en esce­na y alta coci­na para ofre­cer un via­je culi­na­rio úni­co, en el que cada pla­to for­ma par­te de una his­to­ria que se desa­rro­lla ante el comen­sal. Asi­mis­mo, espa­cios como Fue­go Terra­ce & Grill amplían la pro­pues­ta hacia el exte­rior, espe­cial­men­te duran­te la tem­po­ra­da esti­val. Ubi­ca­do en la terra­za de Axis, este con­cep­to apues­ta por una expe­rien­cia gas­tro­nó­mi­ca al aire libre con el grill como pro­ta­go­nis­ta, incor­po­ran­do la inno­va­do­ra pro­pues­ta de coci­na a la bra­sa en base al con­cep­to Yaki­ni­ku japo­nés, con­vir­tien­do cada comi­da en un momen­to par­ti­ci­pa­ti­vo y dife­ren­cial.

Ade­más, ini­cia­ti­vas como su brunch lifesty­le, la pis­ci­na y sus amplios espa­cios exte­rio­res han con­ver­ti­do al hotel en uno de los pun­tos de encuen­tro más atrac­ti­vos de la ciu­dad, con­so­li­dan­do su posi­cio­na­mien­to como un autén­ti­co oasis urbano don­de con­ver­gen gas­tro­no­mía, ocio y esti­lo de vida. Es el esce­na­rio de gran­des acon­te­ci­mien­tos y pro­duc­cio­nes audio­vi­sua­les gra­cias a su sin­gu­lar arqui­tec­tu­ra y a sus espa­cios de ins­pi­ra­ción cine­ma­to­grá­fi­ca, Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower se ha con­ver­ti­do tam­bién en una loca­li­za­ción de refe­ren­cia para la indus­tria audio­vi­sual.

Entre las pro­duc­cio­nes desa­rro­lla­das en sus ins­ta­la­cio­nes des­ta­can la serie El Ino­cen­te de Net­flix, pro­ta­go­ni­za­da por Mario Casas, la gala final de Eufò­ria de TV3, Ope­ra­ción Triun­fo 2017 —edi­ción que des­cu­brió a Aita­na— y el video­clip Al filo de la irrea­li­dad de David Bus­ta­man­te.

Más allá de su acti­vi­dad hote­le­ra y empre­sa­rial, Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower ha man­te­ni­do duran­te estos vein­te años un fir­me com­pro­mi­so con la socie­dad. El esta­ble­ci­mien­to ha aco­gi­do nume­ro­sas galas bené­fi­cas y even­tos soli­da­rios impul­sa­dos por orga­ni­za­cio­nes como Fun­da­ción Mi Peque­ño Deseo, Fun­da­ción Alba Pérez, la Asso­cia­ció Cata­la­na de la Sín­dro­me X Frà­gil, Fun­da­ción Kike Osbor­ne o Con ELA, refor­zan­do su papel como espa­cio de encuen­tro para ini­cia­ti­vas con impac­to social posi­ti­vo.


El pasa­do 2 de julio de 2026 se cele­bra­ron los 20 años de un icono de van­guar­dia, la gran noche de Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower. Se reu­nie­ron repre­sen­tan­tes del ámbi­to ins­ti­tu­cio­nal, empre­sa­rial, cul­tu­ral y social de Bar­ce­lo­na. Con­ce­bi­da como una autén­ti­ca decla­ra­ción de esti­lo, la vela­da inclu­yó expe­rien­cias gas­tro­nó­mi­cas exclu­si­vas, show­coo­kings, acti­va­cio­nes espe­cia­les, músi­ca en direc­to y una cui­da­da pro­pues­ta de coc­te­le­ría. La noche cul­mi­nó con espec­ta­cu­la­res inter­ven­cio­nes artís­ti­cas y una impre­sio­nan­te torre de cho­co­la­te con la silue­ta del hotel, fir­ma­da por Enric Rovi­ra. Con esta cele­bra­ción, Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower rin­dió home­na­je a vein­te años de his­to­ria mar­ca­dos por la inno­va­ción, la exce­len­cia, la hos­pi­ta­li­dad pre­mium y el espí­ri­tu cos­mo­po­li­ta que han defi­ni­do su tra­yec­to­ria, al tiem­po que reafir­mó su voca­ción de seguir lide­ran­do el futu­ro de la hote­le­ría, los gran­des even­tos y las expe­rien­cias de alto valor en Bar­ce­lo­na.

Hes­pe­ria World es la ope­ra­do­ra de Gru­po Inver­sor Hes­pe­ria (GIHSA) y res­pon­sa­ble de la ges­tión ope­ra­ti­va de todos los acti­vos del gru­po en Espa­ña y Ando­rra, ade­más de cin­co hote­les de mar­ca Hes­pe­ria en Vene­zue­la. Actual­men­te ges­tio­na 27 hote­les acti­vos de 3, 4 y 5 estre­llas que suman cer­ca de 5.000 habi­ta­cio­nes. Como ges­to­ra mul­ti­mar­ca, ope­ra esta­ble­ci­mien­tos urba­nos bajo la mar­ca Hes­pe­ria y, gra­cias a acuer­dos estra­té­gi­cos con Hyatt, tam­bién bajo las mar­cas Hyatt Regency y Grand Hyatt. En el seg­men­to vaca­cio­nal ope­ra resorts bajo mar­ca Hes­pe­ria y la ense­ña de Hyatt Inclu­si­ve Collec­tion, Secrets Resorts & Spas. Para más infor­ma­ción de todo el gru­po en la web de Hes­pe­ria

Hyatt Regency Bar­ce­lo­na Tower. Avda. Gran Vía de l’Hos­pi­ta­let, 144. L’Hos­pi­ta­let de Llo­bre­gat (Bar­ce­lo­na) Telé­fono 934 135 000. Más infor­ma­ción en la web del Hotel

Discover-Eat finaliza su segunda edición trazando caminos para conseguir mejores pueblos y territorios gastronómicos con futuro

Con­cluía la segun­da edi­ción del Con­gre­so Inter­na­cio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co no Urbano Dis­co­ver-Eat, orga­ni­za­do por Vocen­to Gas­tro­no­mía y pro­mo­vi­do por el Gobierno de Cas­ti­lla-La Man­cha, con un lla­ma­mien­to a pro­te­ger y reco­no­cer el patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co de las zonas rura­les, a ofre­cer expe­rien­cias al visi­tan­te que lo vin­cu­len al terri­to­rio, a dise­ñar un nue­vo agro­tu­ris­mo que ten­ga en cuen­ta el pro­duc­to arte­sano y la cul­tu­ra tra­di­cio­nal, y a no per­der de vis­ta la hos­pi­ta­li­dad. A tra­vés del cono­ci­mien­to de exper­tos turís­ti­cos como Lind­sey Gallagher, pre­si­den­ta y CEO de Visit Napa Valley y Erik Wolf, direc­tor eje­cu­ti­vo de la World Food Tra­vel Asso­cia­tion, o con ejem­plos de pro­yec­tos exi­to­sos, como el de la recu­pe­ra­ción de la Taber­nas do Alto Tâme­ga (Por­tu­gal), este foro inter­na­cio­nal ha tra­za­do en estos tres días el camino a seguir para que la gas­tro­no­mía siga actuan­do como ele­men­to dina­mi­za­dor del turis­mo rural. Lo resu­mía en la clau­su­ra del con­gre­so el direc­tor del mis­mo, Ben­ja­mín Lana: “la gas­tro­no­mía tie­ne la capa­ci­dad de conec­tar per­so­nas, y per­so­nas con terri­to­rios, y es el fer­men­to sobre el que pue­de cre­cer el futu­ro de lo rural”. 

La hospitalidad, la colaboración entre vecinos y una constante capacidad de adaptación, claves en el futuro del gastroturismo rural

La últi­ma jor­na­da de Dis­co­ver-Eat ha teni­do lugar en un espa­cio que con­den­sa muchos de los atrac­ti­vos que se han deta­lla­do en este foro como meca­nis­mos de atrac­ción para el turis­mo rural: un entorno autén­ti­co, un res­tau­ran­te de alta gas­tro­no­mía con una pro­pues­ta liga­da al terri­to­rio, una ofer­ta lúdi­ca dife­ren­cia­da y expe­rien­cial, un pro­yec­to sos­te­ni­ble … Se tra­ta del Molino de Alcu­ne­za, hotel bou­ti­que Relais & Châ­teaux y res­tau­ran­te Miche­lin. Pre­ci­sa­men­te, ha sido el chef del Molino de Alcu­ne­za*, Samuel Moreno, quien ha ini­cia­do la maña­na con un taller de pan arte­sa­nal, al final del cual los con­gre­sis­tas asis­ten­tes han podi­do lle­var­se a casa su pro­pia pie­za. Una acti­vi­dad que bien podría englo­bar­se en el nue­vo para­dig­ma de agro­tu­ris­mo rural, un tema del que se ha habla­do en la mesa redon­da que ha con­ta­do con la par­ti­ci­pa­ción de Car­los Fer­nán­dez, chef en Kàran Bis­tró (Pozo­blan­co, Cór­do­ba); Sal­va­dor Fer­nán­dez, chef en Borre­go (Bullas, Mur­cia); Ama­ran­ta Rodrí­guez, direc­to­ra y jefa de sala de Culler de Pau** (O Gro­ve, Gali­cia, Espa­ña); y José Álva­rez, chef en La Cos­ta* (El Eji­do, Alme­ría).

Con estos res­tau­ra­do­res ubi­ca­dos en zonas fue­ra de los cir­cui­tos turís­ti­cos masi­vos Dis­co­ver-Eat ha abor­da­do los retos del nue­vo gas­tro­tu­ris­mo. El alo­ja­mien­to es en muchos casos uno de ellos, ya que son esta­ble­ci­mien­tos en zonas mal comu­ni­ca­das o con un turis­mo muy esta­cio­nal. Ante ello, muchos han opta­do por ofre­cer “una bue­na mesa y tam­bién una bue­na cama”, expli­ca­ba Sal­va­dor Fer­nán­dez. Un camino que tam­bién ha empren­di­do Culler de Pau don­de los apar­ta­men­tos rura­les son “una pro­lon­ga­ción natu­ral del res­tau­ran­te”, decía su direc­to­ra. Pero, tal como apun­ta­ba, José Álva­rez el reto mayor es qui­zás “la cons­tan­te nece­si­dad de rein­ven­tar­se, de bus­car nue­vas mane­ras de atraer al clien­te”. Como base a todo ello, vol­vían a poner­se de acuer­do los par­ti­ci­pan­tes de esta ter­tu­lia, des­ta­car que no se pue­de per­der de vis­ta el entorno, por­que “si que­re­mos ven­der terri­to­rio, tene­mos que ir de la mano de nues­tros veci­nos, pro­duc­to­res, arte­sa­nos”. Por últi­mo, el chef mur­ciano rei­vin­di­ca­ba la fuer­za de los des­ti­nos rura­les fren­te a la uni­for­mi­dad del turis­mo urbano, en el que actual­men­te “las ciu­da­des son una cal­co­ma­nía una de la otra”.

Los territorios gastronómicos premium se construyen en base a “un relato, un producto identitario de calidad y reteniendo el talento local”

Algu­nas de las cla­ves para con­se­guir que el turis­ta opte por un des­tino no urbano podrían encon­trar­se en los ini­cios del turis­mo, en el siglo XVIII, tal como ha con­ta­do el doc­tor en His­to­ria Feli­pe Vida­les. El cate­drá­ti­co ha mira­do al pasa­do para expli­car cómo los dia­rios de los pri­me­ros via­je­ros ‑bási­ca­men­te polí­ti­cos y cien­tí­fi­cos de la éli­te- “nos per­mi­ten repen­sar el turis­mo actual”. Los via­jes de la épo­ca eran lar­gos, con lo cual “la gen­te iba des­cu­brien­do a medi­da que iba via­jan­do, no exis­tían los des­ti­nos”; de esto debe­ría­mos apren­der y “huir de los des­ti­nos mani­dos, de las gran­des ciu­da­des y des­cu­brir nue­vos terri­to­rios”. Asi­mis­mo, refle­xio­na­ba el his­to­ria­dor sobre has­ta qué pun­to debe­mos aco­mo­dar­nos al turis­ta: “antes se daba al visi­tan­te lo que había, no lo que éste deman­da­ba”. 

Duran­te Dis­co­ver-Eat se ha habla­do reite­ra­da­men­te del poder que tie­ne la gas­tro­no­mía para ser motor de cam­bio en las zonas rura­les pero ¿cómo con­se­guir­lo?. Ha ofre­ci­do algu­nos con­se­jos Car­me­lo Bos­que, chef y pro­pie­ta­rio de Lillas Pas­tia*, repre­sen­tan­te culi­na­rio de la pro­vin­cia espa­ño­la que ha sufri­do una de las revo­lu­cio­nes gas­tro­nó­mi­cas más recien­tes, Hues­ca. Hues­ca ‑que ade­más aco­ge­rá la gala de la Guía Miche­lin el año que vie­ne- “con­cen­tra 8 estre­llas Miche­lin con tan sólo 250.000 habi­tan­tes”; pero Car­me­lo que­ría dejar muy cla­ro que “las estre­llas son la con­se­cuen­cia, no la cau­sa” del éxi­to. Afian­zar una región, gas­tro­nó­mi­ca­men­te hablan­do, pasa antes por “coci­nar a fue­go len­to el terri­to­rio, tener un rela­to, un pro­duc­to de iden­ti­dad de cali­dad y bus­car la exce­len­cia “. Basa­do en la pro­pia expe­rien­cia oscen­se, el chef de Lillas Pas­tia tam­bién adver­tía que se tie­ne que “rete­ner el talen­to”, ofre­cer opor­tu­ni­da­des y crear un eco­sis­te­ma, una red, por­que “no somos com­pe­ten­cia entre noso­tros, nos retro­ali­men­ta­mos, nos ayu­da­mos, y esa es la mane­ra de que el terri­to­rio avan­ce”. Com­ple­men­ta­ba tam­bién esa lis­ta de con­se­jos el con­sul­tor y for­ma­dor de hos­te­le­ría Alfre­do Lachos con la impor­tan­cia de la hos­pi­ta­li­dad: “el pai­sa­je atrae, la gas­tro­no­mía emo­cio­na, pero no hay que per­der de vis­ta el fac­tor humano. Son las per­so­nas las que hacen que el visi­tan­te quie­ra vol­ver”. La gen­te de un terri­to­rio es tam­bién su patri­mo­nio.


El enoturismo se abre a experiencias cada vez más inmersivas, como vendimiar o pisadas a pie, para atraer al visitante

La unión de coci­na y vino es bino­mio de dina­mi­za­ción en muchas zonas rura­les, algo que en Cas­ti­lla-La Man­cha ‑el viñe­do más gran­de del mun­do- coge, si cabe, más sen­ti­do. Del papel del enotu­ris­mo se ha habla­do tam­bién en Dis­co­ver-Eat con San­dra Luque, direc­to­ra téc­ni­ca del Gru­po Pago del Vica­rio (Por­zu­na, Ciu­dad Real); María Cris­ti­na Barre­ro, direc­to­ra de enotu­ris­mo de Bode­gas Mar­túe (Cam­po de la Guar­dia, Tole­do); Víc­tor Fuen­tes, direc­tor comer­cial de Fin­ca Río Negro; y Juan Miguel Tolo­sa, copro­pie­ta­rio de Pagos de Fami­lia Vega Tolo­sa y pre­si­den­te de la Ruta del Vino de la Man­chue­la (Casas-Ibá­ñez, Alba­ce­te). Pre­ci­sa­men­te, el ser la zona viti­vi­ní­co­la más exten­sa impo­ne la nece­si­dad de la dife­ren­cia­ción, algo que según San­dra Luque “se pue­de cons­truir con el enotu­ris­mo, ya que ofre­ce una cer­ca­nía que per­mi­te expli­car­te”. Aña­día Víc­tor Fuen­tes que estas acti­vi­da­des supo­nen tam­bién una opor­tu­ni­dad para “rom­per barre­ras y sacu­dir el esno­bis­mo que a veces hay en el sec­tor”. Coin­ci­dían todos los bode­gue­ros en afir­mar que el enotu­ris­mo ‑como todo en el mun­do rural- no fun­cio­na por sí solo, “cuan­to más acti­vi­da­des se pue­den ofre­cer en una zona, más gen­te ven­drá”. Des­de su sec­tor, apor­tan acti­vi­da­des cada vez más inmer­si­vas como son la par­ti­ci­pa­ción en las ven­di­mias o pisa­das a pie. 

La Trufa Negra de Teruel consigue la IGP y hace brillar a la producción agroalimentaria de Aragón en Europa

La Tru­fa Negra de Teruel aca­ba de hacer his­to­ria al con­ver­tir­se en la pri­me­ra tru­fa negra reco­no­ci­da por la Unión Euro­pea como Indi­ca­ción Geo­grá­fi­ca Pro­te­gi­da (IGP). Un aval inter­na­cio­nal que blin­da a nues­tro gran dia­man­te gas­tro­nó­mi­co como una figu­ra de cali­dad dife­ren­cia­da úni­ca en el mun­do.

Teruel no solo lide­ra la pro­duc­ción con más de las dos ter­ce­ras par­tes del total nacio­nal , sino que aho­ra cuen­ta con el máxi­mo reco­no­ci­mien­to a su sabor, su aro­ma pene­tran­te y al tra­ba­jo de nues­tros tru­fi­cul­to­res.

Un éxi­to impul­sa­do por la aso­cia­ción ATRUTER, que lle­va des­de 1997 defen­dien­do y pro­mo­vien­do la cul­tu­ra de la tru­fi­cul­tu­ra en la pro­vin­cia.

La terraza de 1925 Vermutería en el elegante Hotel METT de Barcelona se viste de gala para una edición especial de cócteles el próximo 17 de julio

En una ciu­dad don­de el ver­mut for­ma par­te de la iden­ti­dad cul­tu­ral y social, nace 1925 Ver­mu­te­ría, el nue­vo espa­cio gas­tro­nó­mi­co del Hotel METT de Bar­ce­lo­na que recu­pe­ra el ritual del ape­ri­ti­vo des­de una pers­pec­ti­va actual, sofis­ti­ca­da y pro­fun­da­men­te conec­ta­da con la tra­di­ción local. Más que un bar, 1925 Ver­mu­te­ría se con­ci­be como una expe­rien­cia que cele­bra el tiem­po com­par­ti­do, la gas­tro­no­mía infor­mal de cali­dad y la esen­cia medi­te­rrá­nea. Y, todo ello, a tra­vés de unas vis­tas pano­rá­mi­cas inme­jo­ra­bles.

El pró­xi­mo 17 de julio entre las 18h y las 22h se rea­li­za­rá un even­to úni­co en la terra­za de 1925 Ver­mu­te­ría del Hotel Mett de Bar­ce­lo­na. Se tra­ta de una edi­ción de cóc­te­les exclu­si­vos, en cola­bo­ra­ción con Ketel One Vod­ka, que com­bi­na ele­gan­cia y per­so­na­li­dad, crea­dos para mar­car el rit­mo y acom­pa­ñar las vis­tas y la esen­cia de la terra­za de 1925 Ver­mu­te­ría. El invi­ta­do para esta oca­sión tan espe­cial es Dio­go Rodri­gues Almei­da de la coc­te­le­ría Monk Bar­ce­lo­na.

Ins­pi­ra­da en la edad dora­da de las ver­mu­te­rías bar­ce­lo­ne­sas —luga­res don­de la con­ver­sa­ción, el encuen­tro y la pau­sa eran pro­ta­go­nis­tas—, la pro­pues­ta com­bi­na nos­tal­gia y moder­ni­dad en un entorno cui­da­do­sa­men­te dise­ña­do para rein­ter­pre­tar el pasa­do sin renun­ciar a una esté­ti­ca con­tem­po­rá­nea. Reima­gi­na el ape­ri­ti­vo como un ritual de cone­xión. Con­ser­vas selec­tas, tapas autén­ti­cas y rece­tas ins­pi­ra­das en la for­ma tra­di­cio­nal cata­la­na de comer, se pre­sen­tan con una eje­cu­ción con­tem­po­rá­nea, man­te­nien­do el equi­li­brio entre nos­tal­gia y moder­ni­dad.

La car­ta se cen­tra en tapas y pla­tos para com­par­tir, un home­na­je a los bares más que­ri­dos de Bar­ce­lo­na: gil­das, cro­que­tas de jamón ibé­ri­co, tor­ti­lla espa­ño­la, esca­li­va­da y baca­lao con gar­ban­zos, clá­si­cos que invi­tan a com­par­tir y con­ver­sar, per­fec­tos para saciar el ape­ti­to mien­tras se sabo­rea len­ta­men­te la copa per­fec­ta. En 1925 Ver­mu­te­ría, se invi­ta a los clien­tes a reu­nir­se y reco­nec­tar. Es el lugar ideal para dis­fru­tar «hacer el ver­mut» a dia­rio, con una pre­cio­sa barra y unas vis­tas extra­or­di­na­rias. Ya sea como para­da para un ape­ri­ti­vo infor­mal, un encuen­tro entre ami­gos o una esca­pa­da gas­tro­nó­mi­ca con vis­tas pri­vi­le­gia­das sobre la ciu­dad, la ver­mu­te­ría pro­po­ne un rit­mo dife­ren­te, don­de la pau­sa y el dis­fru­te se con­vier­ten en pro­ta­go­nis­tas.

Sobre METT Bar­ce­lo­na Ubi­ca­do en un edi­fi­cio his­tó­ri­co con más de un siglo de his­to­ria y decla­ra­do hotel monu­men­to, METT Bar­ce­lo­na es un hotel de gran lujo cin­co estre­llas que rein­ter­pre­ta la hos­pi­ta­li­dad lifesty­le des­de una mira­da medi­te­rrá­nea, con­tem­po­rá­nea y expe­rien­cial. Tras una trans­for­ma­ción inte­gral que res­pe­ta su arqui­tec­tu­ra nou­cen­tis­ta y lo pro­yec­ta hacia el futu­ro, el hotel ofre­ce 70 habi­ta­cio­nes y sui­tes, dos pis­ci­nas (una inte­rior y una exte­rior), un área de spa & fit­ness con el exclu­si­vo Val­mont Red Car­pet Spa, club pri­va­do, salo­nes para even­tos y una vibran­te pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca abier­ta a la ciu­dad, con espa­cios como el Res­tau­ran­te Medi­te­rrá­neo, 1925 Ver­mu­te­ría o el Flo­ri­da Loun­ge by Lla­dró. Ges­tio­na­do por Sun­set Hos­pi­ta­lity Group (SHG), METT Bar­ce­lo­na apues­ta por un mode­lo de “casa abier­ta” que invi­ta a resi­den­tes y via­je­ros a com­par­tir un mis­mo esce­na­rio de bien­es­tar, cul­tu­ra y hos­pi­ta­li­dad autén­ti­ca, en el cora­zón del sky­li­ne bar­ce­lo­nés.

Sobre Sun­set Hos­pi­ta­lity Group (SHG) es un gru­po mul­ti­na­cio­nal líder en hos­pi­ta­li­dad lifesty­le, con una amplia car­te­ra que abar­ca hote­les y resorts, res­tau­ra­ción, day­li­fe, vida noc­tur­na, social gaming y clu­bes para miem­bros. SHG ope­ra en 112 esta­ble­ci­mien­tos en 26 paí­ses, con el com­pro­mi­so de ofre­cer expe­rien­cias de hos­pi­ta­li­dad autén­ti­cas y diver­sas que reúnen a las per­so­nas en todo el mun­do.