Por primera vez, España contará con un Concurso Nacional de Cocina con Vino, una competición de ámbito estatal que reunirá a algunos de los mejores cocineros del país para demostrar su talento utilizando el vino como ingrediente principal de sus elaboraciones. La primera edición se celebrará el próximo 27 de octubre de 2026 en Gastrónoma – Feria Gastronómica del Mediterráneo, fruto del acuerdo de colaboración alcanzado entre la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) y Gastrónoma, dos entidades comprometidas con la promoción de la gastronomía y la cultura del vino.
El campeonato nace con la vocación de convertirse en una cita de referencia dentro del calendario gastronómico nacional, poniendo en valor el enorme potencial culinario del vino, no solo como compañero de mesa, sino como un ingrediente capaz de aportar personalidad, técnica y creatividad a la cocina contemporánea. La historia y el territorio ya determinaron el uso del vino en la cocina; este certamen pretende también incluir la cocina en el relato del vino. El vino se armoniza con la comida y, en COCINA CON VINO, además, se integra como ingrediente. Durante la competición, los participantes elaborarán recetas originales en las que el vino tendrá un papel protagonista, contando para ello con la colaboración de diferentes bodegas españolas, cuyos vinos estarán presentes en las elaboraciones y contribuirán a mostrar la extraordinaria diversidad vitivinícola de nuestro país. La gran final reunirá a destacados profesionales de la cocina ante un jurado integrado por reconocidos cocineros, periodistas gastronómicos, especialistas del vino y profesionales del sector, que valorarán tanto la calidad técnica como la creatividad y la integración del vino en cada propuesta. El campeonato estará dotado con 10.000 euros en premios, una de las mayores cuantías económicas de un certamen gastronómico de estas características en España, reforzando así su atractivo y su vocación de convertirse en una referencia para los profesionales. Las bases de participación y el calendario de inscripciones se darán a conocer próximamente, abriendo la convocatoria a cocineros de todo el territorio nacional en la web del concurso www.cocinaconvino.es
Desde la terraza del piso 19 con sus puestas de sol increíble del @grandhyattbarcelona el chef @omarmalpartidau en su restaurante @maymantabcn nos da la bienvenida a la gastronomía del Perú y más concretamente a la Costa, la Sierra y la Selva del Perú que son punto de partida, pero se integran de forma natural con el Mediterráneo, su producto, su ritmo y su cultura. Tradición y territorio para lograr una fusión de sabor, texturas, aromas y colores.
Al abrir su carta lo primero que leemos es que estamos en la Ruta 2 que es la consolidación “de nuestra identidad gastronómica: una propuesta más sólida, serena y consciente, que honra profundamente las raíces de la cocina peruana” y de esta forma la carta se divide en 5 grandes apartados
Del tapeo criollo nos pedimos la deliciosa croqueta limeña de pollo, ají amarillo, parmesano y cenizas de cebolla
Y tortita de choclo a la andaluza con un guiño a esa tortilla de camarones del sur acompañado de tartar de gamba roja y mayonesa acevichada de corales. Explosión de sabor y texturas
De la ruta cevichera nos pedimos un ceviche piurano a base de mero, zumo de lima, ají limo fresco, zarandaja (tipo de frijol) boniato al Josper, yuca y chifles (láminas de plátano fritas)
De los criollazos que son los incondicionales sabores del Perú y pedimos el lomo (solomillo) saltado (salteado) al wok, con cebolla y tomate tatemados (asado), patata amarilla crujiente y delicioso arroz con choclo (maíz)
Y por último de las Influencias (lo de aquí y lo de allá en un solo bocado) canelón de ají amarillo relleno de rustido de pollo de payés, cremoso de ají de gallina gratinado, trufa y demi-glacé de ave
Del apartado Cortes de Mar y Tierra ya no pudimos pedir nada y queda pendiente de otra visita Y ya en la sección de postre un flan con notas ahumadas que guardamos en nuestra memoria más poética y hedonista de dulce de leche, crujiente de vainilla y canela
Vajillas artesanal inspirada en los colores de la sierra y coctelería de destilados locales servidos en copas que recrean tótems de la milenaria cultura Chavín
El universo Malpartida se complementa con actividades como Verbena los sábados con la invitación de un chef y Pachamama los domingos de verano que fusiona música, entretenimiento y su premiada coctelería de autor.
@maymantabcn 👨🍳 @omarmalpartida 📍Pl. Pius XII, 4. Planta 19 rooftop del @grandhyattbarcelona ☎️ 614 357 187 ⏰ de lunes a domingo de 13h a 1h Reservas desde la web Maymanta
Miguel Agustín Torres ha presentado su libro ‘Una vida entre viñedos’, publicado por Editorial Planeta. En esta obra, una de las grandes figuras del mundo del vino repasa sus memorias y recorre su trayectoria entre viñas y bodegas, ofreciendo un testimonio singular sobre la profunda transformación del sector vitivinícola en España y en el resto del mundo. ‘Una vida entre viñedos’ ofrece al lector, al mismo tiempo, la historia de una empresa familiar y la crónica de una época de cambios decisivos para el vino español.
Con una escritura muy cercana y reflexiva, Miguel A. Torres comparte su trayectoria desde los primeros recuerdos familiares en Vilafranca del Penedès, su formación en la Universidad de Barcelona y la Universidad de Dijon, su incorporación temprana a la bodega familiar y el proceso de modernización que llevó a Familia Torresa convertirse en un referente internacional en innovación enológica, recuperación de variedades autóctonas y sostenibilidad ambiental.
Miguel A. Torres explica que “Tuve la suerte de nacer en una familia dedicada al vino desde hacía varias generaciones. Con estas memorias he querido compartir no solo la historia de nuestra bodega, sino también el amor por la viña, la responsabilidad con el futuro del planeta y la convicción de que el vino, disfrutado con moderación y ligado a la gastronomía, enriquece la vida y las relaciones humanas. Todo este camino no habría sido posible sin mi mujer Waltraud, cuyo apoyo y complicidad han sido fundamentales; por eso este libro está dedicado a ella”.
En el prólogo del libro, Pedro Ballesteros, Master of Wine, comenta que “Estas memorias son necesariamente incompletas. Miguel no lo ha contado todo, ni tampoco lo ha hecho todo. Su mente prodigiosa aún le depara numerosas decisiones por tomar y nuevas ideas por concebir”.
«Miguel A. Torres nos ofrece en sus memorias la crónica precisa de un período en el que todo cambió en el sector del vino español. Y él fue vector e inspiración de muchos de esos cambios. Cambios radicales, que hoy se han convertido, como cualquier buen cambio, en algo que nos parece habitual, obvio. Por ejemplo, Miguel convirtió una empresa de negociantes de vino en uno de los mayores emporios vitícolas de España. Esto es, hoy por hoy, bastante común, solo hay que observar la política de adquisición masiva de viñedos por parte de la mayoría de las grandes empresas vinícolas españolas.
En la década de 1970, sin embargo, aquello significaba un cambio brutal de paradigma, con implicaciones sobre la estructura de costes que estaban lejos de resultar evidentes. Sustituir un modelo construido sobre el corto plazo y el patrimonio inmobiliario por un sistema en que la propiedad agrícola, con su necesidad por el largo plazo y sus márgenes estrechos, fuera predominante, era un desafío de primer orden.
Miguel lo llevó a cabo, contra viento y marea, probablemente no por necesidad empresarial, sino por convicción intelectual. No lo hizo ni desde la inspiración ni desde la moda, sino desde laformación y la racionalidad. Le costó paciencia y esfuerzo hacerlo, incluso dolor. Sacó su primer gran viñedo casi por arte de magia, de un pedazo de tierra al lado de casa: Mas la Plana, que a la postre le daría reconocimiento mundial, aunque entonces bajo otro nombre —Gran Coronas Etiqueta Negra—, porque en aquella época lo de mas sonaba demasiado rústico.
Algún día, alguien dirá que lo hizo porque ¡qué terruño hay más grande que el de la infancia! Porahora, quedémonos con algo que, bien pensado, es aún mejor: supo aprovechar lo que tenía. Me gusta la lección que Miguel da a los fundamentalistas del terroir de último minuto, a esos fatalistas que se llenan la boca de placas tectónicas y océanos extintos, pretendiendo que el vino lo dicta una naturaleza a la que llaman madre, aunque luego aleguen que se porta como un padrastro arbitrario, decidiendo, por encima de cualquier capacidad humana qué es bueno y qué no lo es.
Miguel siempre ha entendido el vino como lo que tiene que ser para alguien que lo produce: un negocio. Bajo esta perspectiva, ha sido y es un visionario de tendencias, tanto presentes como futuras. Plantó sus cabernets, en los años sesenta, tanto por amor a su país de formación, Francia, como porque España vivía el punto más intenso de su secular complejo de inferioridad frente al país vecino. Bastantes años después, en los ochenta, aún aún se enseñaba en la universidad que nuestras variedades ¡cómo no!el tempranillo, la «niña bonita») eran de calidad inferior a las francesas, y que lo mejor que podíamos hacer era arrancarlas. El caso es que esas variedades, bien tratadas, puedendar vinos excelentes, y Miguel puede estar orgulloso de sus Mas La Plana, Fransola, Milmanda y, mi favorito, Reserva Real. También fue innovador en implantar algo que hoy resulta universal: el control de las temperaturas. Su Viña Sol es hijo tanto del frío de los depósitos como del calor de los viñedos del Penedès. Francia, siempre Francia, marcó su segunda gran innovación personal y visionaria: la recuperación de cepas autóctonas catalanas. Un proceso larguísimo, con bajas probabilidades de éxito, que, sin embargo, cuarenta años después, ha dado como resultado vinos excelentes, como los de forcada, querol y moneu, por ejemplo. Aunque esto resulta casi secundario frente al gran impacto que ha tenido en el ámbito catalán y nacional. Hoy or hoy, administraciones regionales castellanas, valencianas, andaluzas, gallegas y riojanas dedican ilusión y esfuerzos a la recuperación de sus propias variedades. Pero no existe en España ninguna bodega que pueda competir con Torres en méritos de investigación y recuperación del patrimonio genético autóctono de sus viñas. Como ya ocurría en la década de 1980, Torres sigue siendo un pionero en este campo.
Y llegamos a su, por ahora, última gran innovación, a la más reciente expresión de su visión de futuro. Hablo de su liderazgo en el sector en la lucha contra el cambio climático. Hablo también de lo que probablemente sea su primera derrota: que el cambio climático ya está entre nosotros, con su bagaje de muerte y miseria, que es, al final, lo que más cuenta. Escribo bajo el impacto de las recientes gotas frías en Valencia; bajo la incapacidad colectiva para proponer respuestas sensatas a una inmigración provocada por hambrunas inéditas; bajo la pena de ver morir lentamente viñedos clásicos españoles, vencidos por una sequía que ya no es un accidente, sino parte del clima.
Miguel se ha dejado la garganta reclamando que nuestro sector reaccionara. Le ha costado — soy testigo directo— muchos esfuerzos y no pocos disgustos. Pero lo ha conseguido. International Wineries for Climate Action, su iniciativa de mitigación basada en la reducción de emisiones, creada hace cinco años junto a Jackson Family Wines, en California, no para de atraer a nuevas bodegas. Además, se trata de una iniciativa global, gracias al hermanamiento con bodegas estadounidenses. En solitario no detendremos el cambio climático: somos demasiado pequeños. Pero sí podemos asumir nuestra contribución al esfuerzo colectivo y situarnos en una mejor posición para exigir a los Estados y a las grandes corporaciones que cumplan con su deber hacia la humanidad.
Porque de eso se trata, no de pretender salvar un planeta que seguirá perfectamente bien el día que ya no estemos, por si aún quedaba alguna duda».
«Tuve la suerte de nacer en una familia dedicada al vino desde hacía varias generaciones. Muchos años después, en la Universidad de Borgoña, en Dijon, en las clases del profesor Jacques Bergeret, fui descubriendo mi verdadera pasión por el vino. Descubrir el encanto de la viña en flor y los sutiles aromas que emanan de los viñedos. Ver los racimos colorearse durante el envero y, más tarde, tras la vendimia, cómo el mosto llega, milagrosamente, a convertirse en vino. Un vino destinado a presidir nuestras mesas y a hacer más placenteras nuestras vidas. Todavía hay quienes pretenden incluir el vino en la categoría de los alcoholes, se equivocan. Queremos que el vino se consuma siempre con moderación y acompañando los alimentos, de manera que pueda ser asimilada de forma natural a lo largo de las horas siguientes. De este modo, enriquece la gastronomía, facilita las relaciones y aporta una sana felicidad. Quien nos dedicamos a la vid y al vino también nos sentimos afortunados de poder transmitir este mensaje a tanta gente en todo el mundo”.
EL ORIGEN DE LAS PRIMERAS GRANDES MARCAS DE LA FAMILIA
Si la marca Coronas ya existía desde tiempos del abuelo Juan, fue mi padre quien fue creando as grandes marcas tradicionales de la casa. Así nacieron Viña Sol —ya mencionad anteriormente—, pero también el rosado De Casta y, sobre todo, la más importante de todas, Sangre de Toro. Los brandis Torres 5 y Torres 10 existían ya desde la década de 1940, pero mi padre creó después el Fontenac y el Hors d’Age, que hoy se conoce como Torres 20.
El Hors d’Age consiguió ser prácticamente idéntico a los buenos cognacs de la época. A principio, me encargaba personalmente de la destilación de los vinos, utilizando un pequeño alambique de seiscientos litros en la destilería de Vilafranca. Para la crianza del brandy trajimos barricas de roble de Tronçais y Limousin, las mismas variedades que utilizaban los más reputados cognacs. Con el paso de los años y con la ayuda de la familia Maresté, se alcanzó finalmente una calidad extraordinaria, que comparábamos a ciegas —y con legítimo orgullo— con la de sus homólogos franceses.
LOS PRIMEROS VINOS TINTOS DE ELABORACIÓN PROPIA
En paralelo a la mejora de los vinos blancos, empezamos también a elaborar vinos tintos. En lugar de adquirir vinos elaborados a cooperativas o almacenistas, optamos por comprar uva seleccionada de cariñena, tempranillo y garnacha.
Sin embargo, nos encontramos con un problema importante: entre los viticultores estaba muy arraigada una cultura productiva orientada al vino espumoso que más tarde se denominaría “cava” Estaban acostumbrados a trabajar con rendimientos de 10.000 kilos por hectárea, o incluso más, y aplicaban esos mismos criterios a las cepas tintas. Costó mucho tiempo convencerlos de que era necesario reducir la producción y que, para compensar esa menor cantidad, les pagaríamos un precio más alto por la uva.
Recuerdo especialmente un día en que visité a un viticultor no lejos de Vilafranca. Tras recorrer el viñedo, ya en su casa, pude explicarle nuestros criterios, y tanto el padre como el hijo parecían estar de acuerdo. Inicié entonces el camino de regreso, pero al darme cuenta de que había olvidado allí una libreta con mis anotaciones, volví apresuradamente. Al entrar de nuevo en la casa pude oír como el padre le decía al hijo: «¡No hagas caso de lo que dice Torres! Tenemos que seguir llevando el viñedo como siempre».
Los vinos tintos también mejoraron mucho cuando empezamos a elaborarlos en nuestra bodega, especialmente tras la inauguración, a principios de la década de 1970, de la primera bodega en Pacs. En pocos años pasamos así de adquirir vinos ya elaborados a producirlos íntegramente en nuestras propias instalaciones.
Miguel A. Torres nos ofrece la crónica precisa de un período en el que todo cambió en el sector del vino español. Torres sigue siendo un pionero en este campo: en innovación enológica, en recuperación de variedades ancestrales y en sostenibilidad ambiental
Con los años, el portfolio de vinos de la casa fue ampliándose: el San Valentín llegó en la década de 1960 y, en 1976, se añadió el Viña Esmeralda, un vino blanco y aromático que obtuvo un gran éxito de inmediato… y que, además, había sido fruto del azar. Cada año, antes de la vendimia, como hacía cualquier enólogo de la época, tenía que elaborar un «pie de cuba», es decir, unmosto en fermentación con una alta presencia de levaduras. Para tal fin, recurría a la uva moscatel de un parrón situado en un patio de la calle Sarriera de Vilafranca —¡que todavía existe!—. La moscatel madura siempre unas cuantas semanas antes que el resto de las uvas; por ello, regularmente prensábamos unos cuantos kilos en el laboratorio. Había observado que el vino resultante presentaba sistemáticamente un aroma muy interesante, con toda la frutal tipicidad de esa cepa. Así que me decidí a hacer una prueba en el mercado, adquiriendo uva moscatel de la zona de Sitges.
Fueron apenas unos 15.000 kilos, con los que elaboramos entre once mil y doce mil botellas, que estuvieron listas a finales de ese mismo año. Se enviaron muestras a algunos representantes de la casa y, para nuestra sorpresa, en pocos días se agotaron las existencias.
Y mientras tanto, incentivamos al máximo a los viticultores catalanes que conocíamos para que cultivaran moscatel de Alejandría o moscatel de grano pequeño, garantizándoles la compra de sus futuras producciones y asegurándoles así el mayor interés posible. Gracias a ello, año tras año pudimos incrementar la oferta de Viña Esmeralda, un vino que había conseguido seducir a parejas de todas las edades con su glamur.
En más de una ocasión escuché a algún matrimonio asegurarme que se había prometido gracias a este vino. Todavía hoy, transcurridos tantos años, Viña Esmeralda continúa proporcionando placer a todos aquellos que lo disfrutan y facilitando encuentros y relaciones.
La bodega Waltraud
Durante mucho tiempo, la visita a nuestra casa solía dejar a nuestros visitantes algo desencantados. Y es que la bodega de Pacs no era más que una vasta extensión de cubas de acero inoxidable —unas 1.000 aproximadamente—, y no se entendía que en aquellas instalaciones tan funcionales pudieran elaborarse grandes vinos.
Por este motivo, en 2006 decidimos iniciar las obras de una nueva bodega, concebida para adaptarse al desafío del cambio climático, completamente subterránea y con un diseño armónico y prestigioso que cuidó personalmente Waltraud, dirigido con gran acierto por el arquitecto Javier Barba.
La primera fase se inauguró en 2008 y, en los años posteriores, se fueron completando las instalaciones, donde hoy se elaboran y envejecen algunos de nuestros mejores vinos, como Milmanda, Fransola, Mas la Plana, Grans Muradles y Reserva Real, entre otros.
Familia Torres se une a la comunidad global B Corp tras cumplir con los estándares requeridos para esta certificación, con una puntuación de 121,3 puntos, muy por encima del mínimo requerido (de 80). Es así como la bodega se incorpora al movimiento global de más de 10.000 empresas que impulsan una economía inclusiva, equitativa y regenerativa.
Desde abril de 2026, B Lab, la organización que impulsa este movimiento empresarial, reconoce que todas las bodegas de Familia Torres, desde España hasta Chile, donde elabora sus vinos, destilados, aceites y vinagres, cumplen los altos estándares necesarios para ser Empresa B Corp, tanto en desempeño social y medioambiental como en transparencia y responsabilidad legal.
Un modelo de negocio regenerativo y resiliente
La certificación B Corp reconoce que el modelo de negocio de Familia Torres genera impacto positivo directamente desde su actividad principal, gracias al impulso de la viticultura regenerativa y ecológica y a la elaboración de vinos orgánicos, entre otras iniciativas. Se trata de un modelo de negocio regenerativo que no se limita a reducir daños, sino que aspira a regenerar ecosistemas, comunidades y recursos naturales, contribuyendo a la salud de los suelos, la biodiversidad y el tejido socioeconómico local.
Las bodegas de Familia Torres en España y Chile obtienen la certificación B Corp con una puntuación de 121,3 puntos, muy por encima del mínimo requerido (de 80 puntos)
Este desempeño se ve reforzado por prácticas agrícolas innovadoras, políticas activas de gestión del agua y conservación del suelo, así como por su liderazgo en acción climática y protección de la biodiversidad a través de su programa ambiental “Torres & Earth”. En las últimas décadas, la bodega ha utilizado la innovación en sostenibilidad como una palanca para aumentar la resiliencia a largo plazo y generar valor tanto para la compañía como para su entorno, un enfoque que se materializa en iniciativas como el proyecto de recuperación de variedades ancestrales, iniciado en los años 80.
Asimismo, B Corp otorga una elevada puntuación a la forma de trabajar de Familia Torres y la reconoce como como un modelo de actuaciónresponsable y alineada con sus valores, basada en políticas y prácticas operativas que mejoran de forma continua el impacto en gobernanza, personas, medio ambiente, entorno y cadena de valor. Además de impulsar el desarrollo económico local y generar un impacto positivo en el territorio, la bodega familiar ha cofundado organizaciones de alcance internacional que promueven la sostenibilidad en el sector del vino, como IWCA (International Wineries for Climate Action) y la AVR (Asociación de Viticultura Regenerativa).
Mireia Torres, directora de Innovación y Sostenibilidad de Familia Torres, destaca el carácter colectivo del logro y el papel de B Corp como motor de transformación: “B corp nos ayuda a integrar la sostenibilidad social, medioambiental y financiera en cada decisión y a seguir impulsando la mejora continua en aquella que hacemos. En mi nombre y en el de toda mi familia, quisiera expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los colaboradores y colaboradoras que, con su compromiso y el liderazgo de nuestro director general, Fabrice Ducceschi, han hecho posible este hito.”
Este hito contribuye a dar forma y visibilidad al propósito de Familia Torres: “Pasión por crear momentos de alegría y conectar a las personas para un mundo mejor“
Lucas Hunter, Director Ejecutivo Interino de B Lab Spain, afirma: “Estamos encantados de dar la bienvenida a Familia Torres a la comunidad B Corp. Esta comunidad trabaja para reducir la desigualdad, respetar y regenerar el medio ambiente, fortalecer las comunidades y crear empleos de alta calidad con dignidad y propósito. Familia Torres es un nuevo miembro de la comunidad B Corp, que demuestra con su ejemplo cómo se pueden alcanzar estos resultados”.
B Corp no es un punto de llegada, sino un paso más en la hoja de ruta de Familia Torres, una familia que suma cinco generaciones dedicadas al cultivo de la vid y a la elaboración de vinos y destilados, aunando la tradición heredada con una apuesta constante por la innovación. Miguel Torres M., miembro de la quinta generación lo resume así: “Como viticultores y bodegueros, en mi familia siempre hemos trabajado desde el respeto a la tierra y al entorno. Ser B Corp no cambia nuestro ADN, pero sí lo formaliza y lo hace más visible ante clientes y consumidores de todo el mundo. Esta certificación nos anima a seguir utilizando nuestras viñas y bodegas como una fuerza transformadora al servicio de las personas y del entorno, alineados con nuestro propósito de crear momentos de alegría y conectar a las personas para un mundo mejor.”
*Durante el proceso para la obtención de la certificación B Corp, Familia Torres ha contado con el apoyo de ACCIÓ, la agencia para el crecimiento de las empresas de la Generalitat de Catalunya, a través de la línea de crecimiento y cambio estratégico, orientada a promover la sostenibilidad en la empresa mediante la innovación.
Familia Torres esta arraigada en la tradición vitícola del Penedès desde el siglo XVI, la Familia Torres fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870. Cada generación ha transmitido la pasión por la cultura del vino, combinando el respeto por la tierra y el legado familiar con una firme apuesta por la innovación. Hoy, la quinta generación se focaliza en la elaboración de vinos de viñedos singulares y fincas históricas, la recuperación de variedades ancestrales y la viticultura regenerativa para hacer frente al cambio climático, así como en la preservación y comunicación de este legado a través de experiencias enoturísticas. Además, la familia sigue elaborando una reconocida selección de brandis y otros destilados de prestigio internacional, junto a productos alimentarios como aceites y vinagres. La lucha contra la emergencia climática es, desde 2008, uno de sus ejes de actuación, mediante acciones de adaptación y mitigación para reducir las emisiones de CO2. Familia Torres cuenta con viñedos y bodegas en Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre; en las principales zonas vinícolas españolas –Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas–, así como en Chile.
Una nueva elaboración nacida de Albillo Mayor procedente de viñedo joven. Un blanco fresco, desenfadado y luminoso, pensado para disfrutar sin artificios y mostrar la mirada más libre de la bodega.
FERRATUS alza el vuelo con ELANIO 2025, un nuevo blanco que suma una voz más joven, fresca y directa al universo de la bodega. Una propuesta nacida en Ribera para disfrutar con naturalidad, sin artificios, y para expresar una cara más ligera, libre y luminosa de la Albillo Mayor.
Con este lanzamiento, la bodega completa su gama de blancos y propone dos lecturas distintas de la variedad. Por un lado, FERRATUS BLANCO, una elaboración más particular y compleja, procedente de viña vieja; por otro, este nuevo vino, nacido de viñedo joven, que busca una expresión más desenfadada, accesible y pensada para el disfrute cotidiano.
Su nombre procede de un ave de silueta elegante y vuelo ligero, símbolo de libertad, agilidad y mirada precisa sobre el paisaje. Esa imagen marca también el carácter de este blanco: sutil, versátil, fresco y luminoso, con una elegancia natural y una forma más espontánea de mirar Ribera.
La uva se cultiva en su mayoría en el Pago de Valera, en el entorno de La Horra y Roa, en Burgos, donde la bodega posee un viñedo joven plantado por ella misma. Sus suelos, con arcilla en profundidad, superficie calcárea, presencia de carbonatos y materiales aluviales de la vega del Duero, aportan drenaje, tensión y equilibrio.
En el campo se trabaja con una viticultura respetuosa, sin adición de abonos minerales, herbicidas ni insecticidas, buscando preservar la autenticidad del paisaje y obtener una expresión limpia del origen. La vendimia se realiza de forma manual, en cajas de 14 kilos, con selección en mesa.
En bodega, este blanco se elabora con maceración pelicular a 8 ºCdurante 12–24 horas, seguida de prensado y desfangado natural. La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable con lías finas, con el objetivo de conservar la frescura, la textura y la delicadeza varietal. El resultado es un vino de 13% vol., pensado para servirse entre 6 y 8 ºC.
ELANIO es un blanco informal en el mejor sentido de la palabra: elegante, directo y contemporáneo. Un vino para abrir al sol, compartir sin prisa y disfrutar de una copa fresca, sincera y con personalidad.
ELANIO 2025 está disponible en formato 750 ml, con un PVP recomendado de 11€. Al tratarse de su primera añada, la producción está limitada a 3.900 botellas.
NOTA DE CATA
• Color amarillo paja muy pálido, con delicados reflejos verdosos que evocan su juventud. Limpio, brillante y translúcido, con una luminosidad muy atractiva en copa.
• Nariz sutil y elegante, donde la fruta aparece delicadamente integrada en un conjunto armónico. Se aprecian finas notas de fruta blanca fresca, pera de agua, piel de manzana y un sutil recuerdo de melocotón blanco, envueltas en matices florales de rosa blanca, flor de almendro y manzanilla silvestre, con un elegante fondo balsámico y de hierbas de campo.
• Entrada suave y redonda, con acidez bien integrada y fresca. Boca equilibrada, armónica y sedosa. Final ligeramente amargo, propio de la variedad, limpio y persistente.
MARIDAJE Y MOMENTO DE CONSUMO
ELANIO es un blanco pensado, ante todo, para el aperitivo y para esos momentos de disfrute informal en los que apetece una copa fresca, elegante y sin complicaciones.
Por su perfil sutil y sedoso, funciona especialmente bien con sopas frías y cremas blancas suaves, como ajoblanco, vichyssoise o elaboraciones de almendra y verduras de temporada. También acompaña con naturalidad productos del mar como la gamba blanca de Huelva, el marisco a la plancha y el pescadito frito, desde acedías, pescadilla o chopitos hasta sepia y calamares.
Su delicadeza lo hace muy versátil con quesos frescos y de pasta blanda, así como con embutidos finos sin pimentón, como mortadela de Bolonia, fuet, jamón de York o jamón de Parma. En cocina sencilla, encuentra una armonía amable con carnes suaves como pollo, pavo o ternera en elaboraciones ligeras.
En clave dulce, puede sorprender con chocolate blanco y postres cremosos, como helados de vainilla, galleta Lotus o cookies & cream, donde su frescura equilibra la untuosidad y el dulzor.
Art Laietà (conocida durante años como Alta Alella) celebró el pasado 9 de junio de 2026, 25 vendimias acompañada por 500 profesionales del sector vitivinícola. Aunque el proyecto comenzó hace 35 años, los primeros vinos y cavas no llegaron al mercado hasta 2001. Una trayectoria que no solo habla de tiempo, sino también de coherencia y fidelidad a una manera de entender el vino: arraigada al territorio, respetuosa con la naturaleza y comprometida con la expresión del paisaje de Alella.
El encuentro profesional permitió a los asistentes descubrir algunos de los espacios más emblemáticos de la bodega, como la Cava Vella, donde reposan los cavas de larga crianza; el Celler de les Aus, escenario de las catas; y los nuevos viñedos de la finca Cal Regent. El Celler de les Aus acogió la mayor parte de las catas de la jornada. La primera fue la Cata del Cant dels Ocells (Canto de los Pájaros), dirigida por Mireia Pujol-Busquets, segunda generación de Art Laietà, el periodista Jordi Luque y el ornitólogo Pere Alzina. Durante la sesión se degustaron los vinos Puput, Tallarol y Merla, mientras los asistentes descubrían estas especies que habitan en el Parque Natural de la Serralada de Marina y sus cantos.
A continuación, tuvo lugar la cata Ópera Vertical de Cau d’en Genís, con las añadas 2024, 2021 y 2014, dirigida por el sumiller de Alella Marc Guallar y maridada con tres piezas de ópera interpretadas por la mezzosoprano Helena Ressurreição y la pianista Oriana Kemelmajer.
El fundador de la bodega, Josep Maria Pujol-Busquets, y el primer Master of Wine catalán, Álvaro Ribalta, protagonizaron la tercera cata, una vertical en la que se degustaron seis añadas de los cavas de colección AA10 y AA5.
Y para los amantes de los vinos dulces, el Centro de Enoturismo acogió un show de chocolate maridado con el vino Dolç Mataró (añadas 2023 y 2010), a cargo de Miquel Antoja, chef y fundador de Foodlona, y Mireia Pujol-Busquets.
Durante la jornada profesional organizada por la familia Pujol-Busquets se reunieron en su bodega periodistas y profesionales de la restauración y la distribución
Homenaje a Javier Pagés y otras actividades. Más allá de las catas, la bodega acogió numerosas actividades durante toda la jornada. Degustación de todas las referencias de Art Laietà, propuestas gastronómicas de chefs y restaurantes de proximidad, visitas a los nuevos viñedos, cata de vinos seleccionados de todas las bodegas de Grandes Pagos de España, arte en directo sobre los Oeuf de Beaune y la presentación de la última novedad de la bodega: su primer vino low-alcohol de Macabeo (8 % vol.).
Al mediodía se vivió un momento muy especial durante un acto sorpresa en el que Mireia y Josep Maria Pujol-Busquets rindieron homenaje a Javier Pagés, presidente en funciones de la D.O. Cava, por la labor realizada durante los últimos ocho años. En el acto participó también Joaquim Tosas en representación de la Asociación de Elaboradores de Cava (AECava).
El DJ Axel Pi (Sidonie) puso el broche final a la celebración en la Terraza Mirador, en un ambiente festivo y cercano, con los pájaros sobrevolando los viñedos y el mar como telón de fondo.
La bodega conmemoró un cuarto de siglo de trayectoria con diversas actividades que reafirman su compromiso con el territorio, el paisaje y la identidad de Alella
Resguardada por el Parque Natural Serralada de Marina, junto al Mediterráneo y a escasos kilómetros de Barcelona, se encuentra Art Laietà, el proyecto familiar iniciado en 1991 por Josep Maria Pujol-Busquets junto a su esposa Cristina Guillén, y que ahora continúa con su hija Mireia. La familia siempre ha trabajado bajo los principios de la agricultura ecológica, recuperando viñedos antiguos de más de 65 años y preservando variedades tradicionales como la Pansa Blanca (Xarel·lo) y la Mataró (Monastrell). Los viñedos, plantados en laderas y terrazas, se sitúan en Alella, Teià y Tiana, cuna del cava de calidad desde principios del siglo XX. Actualmente, la bodega gestiona 68 hectáreas de viñedo propio y prevé alcanzar más de 80 hectáreas en producción en 2028, con un modelo basado en el control de todo el proceso, el respeto por el territorio y el compromiso con la sostenibilidad.
La jornada también sirvió para recordar la nueva identidad de la bodega con el cambio de nombre de Alta Alella a Art Laietà, una decisión que reivindica la artesanía y el origen
En 2017, Vallcirera fue reconocida como Paraje Calificado por el Consejo Regulador de la DO Cava, una distinción que recompensa años de trabajo elaborando cavas de alta calidad, con personalidad propia y profundamente ligados al territorio. Además, se trata del único Paraje Calificado ecológico desde sus orígenes y situado en un parque natural, un reconocimiento a la zona vitivinícola de Alella por sus características edáficas, climáticas, orográficas e históricas excepcionales y singulares. El año 2022 también fue clave para la bodega, ya que la DO Cava le otorgó el sello de Elaborador Integral —garantía de trazabilidad y origen—, certificando el carácter diferencial del territorio Serra de Mar. Con esta nueva zonificación y la inclusión de la bodega en Grandes Pagos de España en 2024, se pone en valor el legado y la singularidad del entorno de Art Laietà.
Paralelamente, como primer elaborador de cava sin sulfitos del Consejo Regulador (desde la vendimia de 2006), la familia sigue firme en su objetivo de ofrecer los mejores vinos naturales bajo la línea del Celler de les Aus. Mireia Pujol-Busquets, segunda generación y directora adjunta, quien lidera la apuesta de la bodega por la sostenibilidad. En 2025, con la celebración de 20 vendimias sin sulfitos, esta trayectoria fue reconocida con el Premio a la Mejor Iniciativa Joven en los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles, otorgado por un jurado formado por BBVA y El Celler de Can Roca. “Artesanía y origen” definen la esencia de Art Laietà: una bodega familiar dinámica, que avanza con entusiasmo y ambición de mejora, donde la visión de Josep Maria y el impulso de Mireia se unen para crear vinos y cavas que expresan con autenticidad la identidad del territorio.
ART LAIETÀ (Alta Alella) Camí Baix de Tiana, s/n Alella 08328 Tel: +34 93 469 37 20 Más información en la web de Art Laietà
Hyatt Regency Barcelona Tower celebra en 2026 su 20o aniversario, dos décadas en las que el establecimiento se ha consolidado como uno de los grandes iconos hoteleros del área metropolitana de Barcelona. Desde su inauguración en 2006 como Hesperia Tower hasta su actual etapa bajo la marca Hyatt Regency, el hotel ha sido protagonista de la evolución de la ciudad como uno de los principales destinos europeos para congresos, eventos y turismo de alto valor añadido
Diseñado por el aclamado arquitecto británico Richard Rogers, Premio Pritzker (se trata del principal galardón y de mayor prestigio internacional para honrar a un arquitecto en el mundo y se refiere a él como el Nobel de Arquitectura), el edificio se ha convertido en una de las siluetas más reconocibles del skyline barcelonés. Con 105 metros de altura, 29 plantas y su característica cúpula acristalada con vistas panorámicas de 360 grados, el establecimiento ha sabido combinar arquitectura, innovación y hospitalidad para convertirse en un referente nacional e internacional.
Diseñado por el prestigioso arquitecto Richard Rogers, el hotel se ha convertido en un icono del skyline de la ciudad y un referente de diseño y vanguardia donde celebrar el auténtico estilo de vida barcelonés
Uno de los momentos más relevantes en la historia reciente del establecimiento tuvo lugar en 2019, cuando Hyatt Hotels Corporation y Hesperia World alcanzaron un acuerdo estratégico para introducir la marca Hyatt Regency en España. Tras un ambicioso proceso de transformación y reposicionamiento, el hotel reabrió en 2020 como Hyatt Regency Barcelona Tower, convirtiéndose en el primer Hyatt Regency de Barcelona y el segundo de España. Este cambio supuso un impulso decisivo para su internacionalización, reforzando su presencia en los principales mercados emisores y consolidando su posicionamiento tanto en el segmento corporativo como en el vacacional.
La renovación incorporó mejoras sustanciales en diseño, tecnología y experiencia de cliente. Entre los elementos más distintivos destaca su espectacular lobby, presidido por una pantalla LED de gran formato, considerada una de las mayores instaladas en un hotel de Europa, concebida como eje de experiencias inmersivas para eventos y encuentros corporativos.
Actualmente, Hyatt Regency Barcelona Tower dispone de 280 habitaciones, incluidas 41 suites, y espacios exclusivos como Regency Club, concebido como un auténtico “hotel dentro del hotel” para viajeros premium.
Si existe un ámbito en el que Hyatt Regency Barcelona Tower se ha convertido en una referencia indiscutible es el de reuniones, congresos y eventos, consolidando su liderazgo en el segmento MICE. Con más de 5.000 m² de espacios versátiles, capacidad para hasta 1.800 asistentes y un auditorio con aforo para 500 personas, el hotel constituye uno de los mayores centros de congresos integrados en un establecimiento hotelero de Barcelona. Sus instalaciones y su propuesta tecnológica han permitido albergar algunos de los encuentros corporativos e institucionales más relevantes de las últimas dos décadas.
El emblemático establecimiento, propiedad de Grupo Inversor Hesperia, conmemora dos décadas de dos décadas redefiniendo la hospitalidad premium, la alta gastronomía y el sector MICE en la ciudad Condal
A lo largo de su trayectoria, el hotel ha sido escenario de congresos internacionales, convenciones, lanzamientos y eventos de gran formato para marcas de prestigio mundial como Prada, Swarovski, Paco Rabanne —que eligió el establecimiento para la presentación de su fragancia Olympea— o Aston Martin. Propiedad de Grupo Inversor Hesperia y gestionado por Hesperia World, el hotel ha desempeñado un papel clave tanto en el desarrollo empresarial de L’Hospitalet de Llobregat como en la consolidación de Barcelona como destino global de negocios, contribuyendo activamente a la dinamización económica y a la atracción de visitantes de alto impacto para la ciudad.
“Celebrar los 20 años de Hyatt Regency Barcelona Tower es reconocer la evolución de un proyecto que ha sido capaz de anticiparse a las necesidades del sector y consolidarse como un referente absoluto en el segmento MICE y del turismo experiencial en Barcelona. Este aniversario no solo pone en valor nuestra historia, sino también nuestra capacidad de innovación y nuestra apuesta por seguir siendo un motor clave para el posicionamiento de la ciudad como destino internacional de referencia para viajeros corporativos y de ocio”, afirma Gonzalo Alcáraz, Director General de Negocio de Hesperia World.
Es el punto de encuentro de los grandes protagonistas de la escena internacional por su ubicación estratégica del hotel, a pocos minutos del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, del recinto de Fira Barcelona Gran Via y del centro de la ciudad, ha sido determinante para posicionarlo como uno de los principales hubs hoteleros para el viajero de negocios internacional. A lo largo de estos veinte años, el establecimiento ha acogido a destacadas personalidades del ámbito institucional, empresarial, cultural y deportivo. Entre sus huéspedes figuran Su Majestad el Rey Felipe VI, la infanta Cristina de Borbón y el cineasta Peter Jackson, además de numerosos líderes empresariales, creadores de contenido e invitados internacionales. El hotel también se ha consolidado como alojamiento habitual de equipos y deportistas de primer nivel, acogiendo a las selecciones españolas masculina y femenina de fútbol, así como a clubes como el Real Madrid, Athletic Club, RC Celta y Manchester United, entre otros.
La excelencia gastronómica y de ocio han formado parte del ADN del hotel desde sus orígenes. Su historia culinaria alcanzó uno de sus hitos más importantes con EVO, el emblemático restaurante liderado por el chef Santi Santamaría, que obtuvo una estrella Michelin y situó al entonces Hesperia Tower entre las referencias gastronómicas de la ciudad. Hoy esa vocación continúa a través de una propuesta experiencial y en constante evolución. En el centro de ella se encuentra el restaurante Terrum, un espacio donde la gastronomía contemporánea y el producto local son los grandes protagonistas, tanto para el viajero internacional como para el residente, con su popular propuesta de menú ejecutivo.
Por otro lado, en el corazón del hotel, Axis Lounge & Terrace sorprende con su concepto de cocina mediterránea relajada y una destacada coctelería de autor en un espacio singular en el lobby del hotel. La oferta se completa con propuestas diferenciales como Le Petit Chef, una experiencia inmersiva y sensorial que combina narrativa, puesta en escena y alta cocina para ofrecer un viaje culinario único, en el que cada plato forma parte de una historia que se desarrolla ante el comensal. Asimismo, espacios como Fuego Terrace & Grill amplían la propuesta hacia el exterior, especialmente durante la temporada estival. Ubicado en la terraza de Axis, este concepto apuesta por una experiencia gastronómica al aire libre con el grill como protagonista, incorporando la innovadora propuesta de cocina a la brasa en base al concepto Yakiniku japonés, convirtiendo cada comida en un momento participativo y diferencial.
Además, iniciativas como su brunch lifestyle, la piscina y sus amplios espacios exteriores han convertido al hotel en uno de los puntos de encuentro más atractivos de la ciudad, consolidando su posicionamiento como un auténtico oasis urbano donde convergen gastronomía, ocio y estilo de vida. Es el escenario de grandes acontecimientos y producciones audiovisuales gracias a su singular arquitectura y a sus espacios de inspiración cinematográfica, Hyatt Regency Barcelona Tower se ha convertido también en una localización de referencia para la industria audiovisual.
Entre las producciones desarrolladas en sus instalaciones destacan la serie El Inocente de Netflix, protagonizada por Mario Casas, la gala final de Eufòria de TV3, Operación Triunfo 2017 —edición que descubrió a Aitana— y el videoclip Al filo de la irrealidad de David Bustamante.
Más allá de su actividad hotelera y empresarial, Hyatt Regency Barcelona Tower ha mantenido durante estos veinte años un firme compromiso con la sociedad. El establecimiento ha acogido numerosas galas benéficas y eventos solidarios impulsados por organizaciones como Fundación Mi Pequeño Deseo, Fundación Alba Pérez, la Associació Catalana de la Síndrome X Fràgil, Fundación Kike Osborne o Con ELA, reforzando su papel como espacio de encuentro para iniciativas con impacto social positivo.
El pasado 2 de julio de 2026 se celebraron los 20 años de un icono de vanguardia, la gran noche de Hyatt Regency Barcelona Tower. Se reunieron representantes del ámbito institucional, empresarial, cultural y social de Barcelona. Concebida como una auténtica declaración de estilo, la velada incluyó experiencias gastronómicas exclusivas, showcookings, activaciones especiales, música en directo y una cuidada propuesta de coctelería. La noche culminó con espectaculares intervenciones artísticas y una impresionante torre de chocolate con la silueta del hotel, firmada por Enric Rovira. Con esta celebración, Hyatt Regency Barcelona Tower rindió homenaje a veinte años de historia marcados por la innovación, la excelencia, la hospitalidad premium y el espíritu cosmopolita que han definido su trayectoria, al tiempo que reafirmó su vocación de seguir liderando el futuro de la hotelería, los grandes eventos y las experiencias de alto valor en Barcelona.
Hesperia World es la operadora de Grupo Inversor Hesperia (GIHSA) y responsable de la gestión operativa de todos los activos del grupo en España y Andorra, además de cinco hoteles de marca Hesperia en Venezuela. Actualmente gestiona 27 hoteles activos de 3, 4 y 5 estrellas que suman cerca de 5.000 habitaciones. Como gestora multimarca, opera establecimientos urbanos bajo la marca Hesperia y, gracias a acuerdos estratégicos con Hyatt, también bajo las marcas Hyatt Regency y Grand Hyatt. En el segmento vacacional opera resorts bajo marca Hesperia y la enseña de Hyatt Inclusive Collection, Secrets Resorts & Spas. Para más información de todo el grupo en la web de Hesperia
Hyatt Regency Barcelona Tower. Avda. Gran Vía de l’Hospitalet, 144. L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) Teléfono 934 135 000. Más información en la web del Hotel
Concluía la segunda edición del Congreso Internacional de Turismo Gastronómico no Urbano Discover-Eat, organizado por Vocento Gastronomía y promovido por el Gobierno de Castilla-La Mancha, con un llamamiento a proteger y reconocer el patrimonio gastronómico de las zonas rurales, a ofrecer experiencias al visitante que lo vinculen al territorio, a diseñar un nuevo agroturismo que tenga en cuenta el producto artesano y la cultura tradicional, y a no perder de vista la hospitalidad. A través del conocimiento de expertos turísticos como Lindsey Gallagher, presidenta y CEO de Visit Napa Valley y Erik Wolf, director ejecutivo de la World Food Travel Association, o con ejemplos de proyectos exitosos, como el de la recuperación de la Tabernas do Alto Tâmega (Portugal), este foro internacional ha trazado en estos tres días el camino a seguir para que la gastronomía siga actuando como elemento dinamizador del turismo rural. Lo resumía en la clausura del congreso el director del mismo, Benjamín Lana: “la gastronomía tiene la capacidad de conectar personas, y personas con territorios, y es el fermento sobre el que puede crecer el futuro de lo rural”.
La hospitalidad, la colaboración entre vecinos y una constante capacidad de adaptación, claves en el futuro del gastroturismo rural
La última jornada de Discover-Eat ha tenido lugar en un espacio que condensa muchos de los atractivos que se han detallado en este foro como mecanismos de atracción para el turismo rural: un entorno auténtico, un restaurante de alta gastronomía con una propuesta ligada al territorio, una oferta lúdica diferenciada y experiencial, un proyecto sostenible … Se trata del Molino de Alcuneza, hotel boutique Relais & Châteaux y restaurante Michelin. Precisamente, ha sido el chef del Molino de Alcuneza*, Samuel Moreno, quien ha iniciado la mañana con un taller de pan artesanal, al final del cual los congresistas asistentes han podido llevarse a casa su propia pieza. Una actividad que bien podría englobarse en el nuevo paradigma de agroturismo rural, un tema del que se ha hablado en la mesa redonda que ha contado con la participación de Carlos Fernández, chef en Kàran Bistró (Pozoblanco, Córdoba); Salvador Fernández, chef en Borrego (Bullas, Murcia); Amaranta Rodríguez, directora y jefa de sala de Culler de Pau** (O Grove, Galicia, España); y José Álvarez, chef en La Costa* (El Ejido, Almería).
Con estos restauradores ubicados en zonas fuera de los circuitos turísticos masivos Discover-Eat ha abordado los retos del nuevo gastroturismo. El alojamiento es en muchos casos uno de ellos, ya que son establecimientos en zonas mal comunicadas o con un turismo muy estacional. Ante ello, muchos han optado por ofrecer “una buena mesa y también una buena cama”, explicaba Salvador Fernández. Un camino que también ha emprendido Culler de Pau donde los apartamentos rurales son “una prolongación natural del restaurante”, decía su directora. Pero, tal como apuntaba, José Álvarez el reto mayor es quizás “la constante necesidad de reinventarse, de buscar nuevas maneras de atraer al cliente”. Como base a todo ello, volvían a ponerse de acuerdo los participantes de esta tertulia, destacar que no se puede perder de vista el entorno, porque “si queremos vender territorio, tenemos que ir de la mano de nuestros vecinos, productores, artesanos”. Por último, el chef murciano reivindicaba la fuerza de los destinos rurales frente a la uniformidad del turismo urbano, en el que actualmente “las ciudades son una calcomanía una de la otra”.
Los territorios gastronómicos premium se construyen en base a “un relato, un producto identitario de calidad y reteniendo el talento local”
Algunas de las claves para conseguir que el turista opte por un destino no urbano podrían encontrarse en los inicios del turismo, en el siglo XVIII, tal como ha contado el doctor en Historia Felipe Vidales. El catedrático ha mirado al pasado para explicar cómo los diarios de los primeros viajeros ‑básicamente políticos y científicos de la élite- “nos permiten repensar el turismo actual”. Los viajes de la época eran largos, con lo cual “la gente iba descubriendo a medida que iba viajando, no existían los destinos”; de esto deberíamos aprender y “huir de los destinos manidos, de las grandes ciudades y descubrir nuevos territorios”. Asimismo, reflexionaba el historiador sobre hasta qué punto debemos acomodarnos al turista: “antes se daba al visitante lo que había, no lo que éste demandaba”.
Durante Discover-Eat se ha hablado reiteradamente del poder que tiene la gastronomía para ser motor de cambio en las zonas rurales pero ¿cómo conseguirlo?. Ha ofrecido algunos consejos Carmelo Bosque, chef y propietario de Lillas Pastia*, representante culinario de la provincia española que ha sufrido una de las revoluciones gastronómicas más recientes, Huesca. Huesca ‑que además acogerá la gala de la Guía Michelin el año que viene- “concentra 8 estrellas Michelin con tan sólo 250.000 habitantes”; pero Carmelo quería dejar muy claro que “las estrellas son la consecuencia, no la causa” del éxito. Afianzar una región, gastronómicamente hablando, pasa antes por “cocinar a fuego lento el territorio, tener un relato, un producto de identidad de calidad y buscar la excelencia “. Basado en la propia experiencia oscense, el chef de Lillas Pastia también advertía que se tiene que “retener el talento”, ofrecer oportunidades y crear un ecosistema, una red, porque “no somos competencia entre nosotros, nos retroalimentamos, nos ayudamos, y esa es la manera de que el territorio avance”. Complementaba también esa lista de consejos el consultor y formador de hostelería Alfredo Lachos con la importancia de la hospitalidad: “el paisaje atrae, la gastronomía emociona, pero no hay que perder de vista el factor humano. Son las personas las que hacen que el visitante quiera volver”. La gente de un territorio es también su patrimonio.
El enoturismo se abre a experiencias cada vez más inmersivas, como vendimiar o pisadas a pie, para atraer al visitante
La unión de cocina y vino es binomio de dinamización en muchas zonas rurales, algo que en Castilla-La Mancha ‑el viñedo más grande del mundo- coge, si cabe, más sentido. Del papel del enoturismo se ha hablado también en Discover-Eat con Sandra Luque, directora técnica del Grupo Pago del Vicario (Porzuna, Ciudad Real); María Cristina Barrero, directora de enoturismo de Bodegas Martúe (Campo de la Guardia, Toledo); Víctor Fuentes, director comercial de Finca Río Negro; y Juan Miguel Tolosa, copropietario de Pagos de Familia Vega Tolosa y presidente de la Ruta del Vino de la Manchuela (Casas-Ibáñez, Albacete). Precisamente, el ser la zona vitivinícola más extensa impone la necesidad de la diferenciación, algo que según Sandra Luque “se puede construir con el enoturismo, ya que ofrece una cercanía que permite explicarte”. Añadía Víctor Fuentes que estas actividades suponen también una oportunidad para “romper barreras y sacudir el esnobismo que a veces hay en el sector”. Coincidían todos los bodegueros en afirmar que el enoturismo ‑como todo en el mundo rural- no funciona por sí solo, “cuanto más actividades se pueden ofrecer en una zona, más gente vendrá”. Desde su sector, aportan actividades cada vez más inmersivas como son la participación en las vendimias o pisadas a pie.
La Trufa Negra de Teruel acaba de hacer historia al convertirse en la primera trufa negra reconocida por la Unión Europea como Indicación Geográfica Protegida (IGP). Un aval internacional que blinda a nuestro gran diamante gastronómico como una figura de calidad diferenciada única en el mundo.
Teruel no solo lidera la producción con más de las dos terceras partes del total nacional , sino que ahora cuenta con el máximo reconocimiento a su sabor, su aroma penetrante y al trabajo de nuestros truficultores.
Un éxito impulsado por la asociación ATRUTER, que lleva desde 1997 defendiendo y promoviendo la cultura de la truficultura en la provincia.
En una ciudad donde el vermut forma parte de la identidad cultural y social, nace 1925 Vermutería, el nuevo espacio gastronómico del Hotel METT de Barcelona que recupera el ritual del aperitivo desde una perspectiva actual, sofisticada y profundamente conectada con la tradición local. Más que un bar, 1925 Vermutería se concibe como una experiencia que celebra el tiempo compartido, la gastronomía informal de calidad y la esencia mediterránea. Y, todo ello, a través de unas vistas panorámicas inmejorables.
El próximo 17 de julio entre las 18h y las 22h se realizará un evento único en la terraza de 1925 Vermutería del Hotel Mett de Barcelona. Se trata de una edición de cócteles exclusivos, en colaboración con Ketel One Vodka, que combina elegancia y personalidad, creados para marcar el ritmo y acompañar las vistas y la esencia de la terraza de 1925 Vermutería. El invitado para esta ocasión tan especial es Diogo Rodrigues Almeida de la coctelería Monk Barcelona.
Inspirada en la edad dorada de las vermuterías barcelonesas —lugares donde la conversación, el encuentro y la pausa eran protagonistas—, la propuesta combina nostalgia y modernidad en un entorno cuidadosamente diseñado para reinterpretar el pasado sin renunciar a una estética contemporánea. Reimagina el aperitivo como un ritual de conexión. Conservas selectas, tapas auténticas y recetas inspiradas en la forma tradicional catalana de comer, se presentan con una ejecución contemporánea, manteniendo el equilibrio entre nostalgia y modernidad.
La carta se centra en tapas y platos para compartir, un homenaje a los bares más queridos de Barcelona: gildas, croquetas de jamón ibérico, tortilla española, escalivada y bacalao con garbanzos, clásicos que invitan a compartir y conversar, perfectos para saciar el apetito mientras se saborea lentamente la copa perfecta. En 1925 Vermutería, se invita a los clientes a reunirse y reconectar. Es el lugar ideal para disfrutar «hacer el vermut» a diario, con una preciosa barra y unas vistas extraordinarias. Ya sea como parada para un aperitivo informal, un encuentro entre amigos o una escapada gastronómica con vistas privilegiadas sobre la ciudad, la vermutería propone un ritmo diferente, donde la pausa y el disfrute se convierten en protagonistas.
Sobre METT Barcelona Ubicado en un edificio histórico con más de un siglo de historia y declarado hotel monumento, METT Barcelona es un hotel de gran lujo cinco estrellas que reinterpreta la hospitalidad lifestyle desde una mirada mediterránea, contemporánea y experiencial. Tras una transformación integral que respeta su arquitectura noucentista y lo proyecta hacia el futuro, el hotel ofrece 70 habitaciones y suites, dos piscinas (una interior y una exterior), un área de spa & fitness con el exclusivo Valmont Red Carpet Spa, club privado, salones para eventos y una vibrante propuesta gastronómica abierta a la ciudad, con espacios como el Restaurante Mediterráneo, 1925 Vermutería o el Florida Lounge by Lladró. Gestionado por Sunset Hospitality Group (SHG), METT Barcelona apuesta por un modelo de “casa abierta” que invita a residentes y viajeros a compartir un mismo escenario de bienestar, cultura y hospitalidad auténtica, en el corazón del skyline barcelonés.
Sobre Sunset Hospitality Group (SHG) es un grupo multinacional líder en hospitalidad lifestyle, con una amplia cartera que abarca hoteles y resorts, restauración, daylife, vida nocturna, social gaming y clubes para miembros. SHG opera en 112 establecimientos en 26 países, con el compromiso de ofrecer experiencias de hospitalidad auténticas y diversas que reúnen a las personas en todo el mundo.
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