Hay momentos en los que la cultura debe decidir si se limita a entretener o si, por el contrario, asume la responsabilidad de intervenir en la conversación colectiva. En un contexto internacional marcado por guerras, desplazamientos forzados, muros que vuelven a levantarse y discursos que banalizan conquistas democráticas que parecían consolidadas, Perifèria Cultural vuelve a tomar partido. Lo hace fiel a su espíritu fundacional —cultura , terruño y gastronomía— y con una edición que convierte la memoria, la creación compartida y el arraigo en el país en hilo conductor de un proyecto cada vez más sólido, más amplio y necesario.

Éste es el latido de una edición que se ha presentado hoy en la Asociación Cultural Els Lluïsos de Gràcia y que desplegará más de 100 espectáculos en 35 municipios y 45 jornadas , articulados a partir de las tres dimensiones que definen el proyecto — periferia artística, perifería geográfica y periferia Voluntariamente directos . Directas en la forma de programar, en la forma de relacionarse con el público y en la voluntad de poner en el centro lo que demasiado a menudo queda en los márgenes: la cultura de raíz, el campesinado, la lengua y la memoria compartida. “Decía Manuel de Pedrolo que la cultura está viva en la medida en que es conflictiva. La presente edición del ciclo Periferia Cultural la hemos querido construir sobre este fundamento, que compartimos plenamente, para convertirla en una proclama que recorra diversos territorios de los Países Catalanes donde estaremos presentes” , defiende Francesc Ribera “Titot”, director artístico del Periferia Cultural
Comisariado por el chef Sergi de Meià el Periferia Cultural presenta una propuesta arraigada en cada paisaje a través de nombres como de Héctor Holgado, Jordi Parés, Javier Latorre o La Cocina la Lore, convirtiendo cada comida en una expresión cultural propia de cada territorio
Una producción propia para mirar de cara a la memoria
La gran apuesta artística y conceptual de esta edición es Guerra, exilio, revancha , una producción propia concebida como un ejercicio de memoria activa . Con Joan Lluís Bozzo como rapsoda y Annabel Villalonga poniendo voz y guitarra a un relato construido con canciones de guerra, exilio y revancha, una propuesta de poesía y prosa significativa que recorrerá Corbera d’Ebre, Argelers y Porreres , tres espacios cargados de memoria histórica y democrática dentro de los países de habla catalana.
La elección de escenarios es intencionada. Corbera simboliza la devastación de la guerra; Argelers, la humillación del exilio y la pérdida de dignidad en los campos de refugiados; y Porreres, la represión sistemática ejercida sobre la población civil y el silencio impuesto durante décadas. El espectáculo es un homenaje a las víctimas de la guerra y la represiónfranquista ya la recuperación de las fosas comunes como gesto de reparación democrática: recuperar nombres, historias y dignidad . Una llamada de alerta a un pasado que revive y se levanta.
Lejos de buscar un relato reconfortante, Guerra, exilio, revancha inquiere directamente al espectador. No quiere cerrar heridas; quiere recordar que existen. Y, sobre todo, recordar que la memoria no es un ejercicio nostálgico, sino una herramienta de vigilancia frente a cualquier tentación autoritaria de borrar los derechos sociales y humanos.
Este mismo hilo habla con Llach Gener 76 , otra de las grandes citas de este año en el ciclo, con Manel Camp, Joan Reig y Gemma Humet devolviéndonos un momento fundacional de la memoria musical y política reciente en campos abiertos y fuera de los circuitos habituales, acurrucándolo en la proximidad, en el país y en una escucha compartida.
Más de 100 espectáculos, 35 municipios y 45 jornadas consolidan la edición más ambiciosa del Perifèria Cultural
Producciones propias, diálogo y riesgo creativo
Sin embargo, reducir esta edición sólo a su dimensión memorialística sería quedarse corto. Fiel a su espíritu fundacional, Periferia Cultural sigue reivindicándose como un ejercicio de encuentro, experimentación y celebración cultural compartida , donde la creación propia convive con formatos singulares y propuestas concebidas para romper moldes.
Lo demuestran los Teva-Meva , una de las producciones propias más singulares del programa: una propuesta en la que dos artistas construyen un relato compartido a través de las canciones, respondiéndose, contradiciéndose y acompañándose hasta convertir el concierto en una pieza narrativa viva. Cada canción no es sólo una interpretación; es una conversación y un hilo que se va atando en directo ante el público.
Este mismo espíritu toma forma en alianzas creativas ideadas en exclusiva para Perifèria , encuentros artísticos singulares que sólo pueden ocurrir aquí: Miquel Gil con Miquela Lladó, Carles Belda con Feliu Ventura o Joan Garriga con Alidé Sans, además de una nueva apuesta por la canción improvisada con propuestas como Cor de Carxofa, crítica y profundamente popular.
La programación amplía también su alcance escénico incorporando, por primera vez, propuestas teatrales habitualmente pensadas para salas y recintos cerrados en rincones del país donde este tipo de oferta cultural raramente llega . Es el caso de piezas como Acorar , de Toni Gomila, Pot de Plom , La balada d’en Solé Sugranyes o las propuestas de la Cía Pepa Plana, en una apuesta clara por acercar formatos escénicos a lugares que a menudo quedan fuera de los grandes circuitos culturales.
Además, después de estrenarse con fuerza el año pasado, los Rostits Perifèrics ganan continuidad dentro del ciclo como espacio de palabra libre, humor y pensamiento compartido, con voces como Esperanceta, David Cols, Elisenda Pineda o Ferran Aixalà, entre otros, reforzando este carácter plural, transversal y profundamente vivo.
Todo ello camina con una programación que volverá a reunir algunas de las voces más singulares de las poblaciones de habla catalana , con nombres como Pepet y Marieta, Arturo Gaya, María del Mar Bonet, Eduardo Iniesta, Juan Isaac, Judith Neddermann, David Carabén, Bikimel o Montse Castellà , entre otros muchos, pintando un mapa sonoro plural compartida.
La producción propia Guerra, exilio, revancha, con Joan Lluís Bozzo y Annabel Villalonga, será el plato for de una edición con propuestas originales y la incorporación de Mallorca, Matarraña, la Terra Alta y la Catalunya del Nord como nuevas sedes
Cuando la cultura pasa también por la mesa
Si la memoria es uno de los pilares de esta edición, el terruño sigue siendo su alma . Periferia defiende una forma de hacer cultura que no se puede desligar del paisaje que lo acoge ni de los alimentos que lo sostienen. Aquí la gastronomía no es un complemento ni un maridaje ornamental: es una parte esencial del relato , una forma de explicar el país desde el gusto, desde el producto y desde la comunidad que lo trabaja.
Cada cita del ciclo se piensa también desde la cocina, con propuestas construidas a partir del producto local, la temporalidad, los saberes populares y la vinculación directa con productores y productoras de las regiones . Sentarse en la mesa forma parte de la experiencia cultural: es compartir espacio, conversación e identidad. Es entender que detrás de un plato hay un hilo de historia sudada sobre los campos y frente a los fogones que nos cuenta como pueblo. Periferia reivindica abiertamente y con entusiasmo esta biodiversidad, memoria culinaria y una forma de habitar el terruño.
Esta evocación gastronómica, comisariada por Sergi de Meià , tomará forma a través de cocinas arraigadas en cada paisaje y de nombres como Héctor Holgado en el Penedès, Jordi Parés en La Selva, Xavier Latorre en Isil o La Cocina la Lore en la Terra Alta , cocineros y proyectos que aportarán una lectura propia de cada del relato cultural . “La tierra también habla a través de lo que comemos. Cada producto, cada receta y cada paisaje cuentan una historia colectiva. En Periferia, la gastronomía no acompaña a la cultura: es cultura en sí misma”, resume Meià, chef y asesor gastronómico del ciclo.
Gastronomía del país, con buena comida, pensada y agendada; y nuevos abonos de fin de semana completan una experiencia cultural arraigada y voluntariamente directa
Mallorca: una incorporación natural en el relato compartido
Otra de las grandes novedades de esta edición es la presencia de Mallorca como nueva sede del ciclo, algo que Periferia vive como una reparación . La incorporación de la isla refuerza la circulación cultural en los Països Catalans y suma nueva gente, nuevos rincones y una mirada insular que enriquece aún más el relato del proyecto.
La presencia de nombres como Biel Majoral, una de las grandes voces de la canción popular mallorquina, o, el ya mencionado, Toni Gomila con Acorar —una pieza ya emblemática sobre lengua, identidad y desaparición de un mundo— refuerza ese diálogo y nudo atado de tierra, cultura y talante . Asimismo, pueblos como Porreres, Mancor de la Vall y Llubí se incorporan al mapa periférico, ampliando un proyecto que sigue haciendo del margen un espacio de centralidad cultural.
Pero la apertura de esta nueva etapa no termina aquí . Esta edición amplía también su radio de acción hacia nuevas demarcaciones como la Matarraña, la Terra Alta y la Catalunya Nord , ensanchando aún más una geografía cultural que Periferia cose desde hace años a partir de las periferias, conectando paisajes, acentos y comunidades a menudo alejadas de los grandes circuitos, pero centrales en la construcción de un imaginario compartido.
Una experiencia para vivir y compartir
Más allá de la programación, Perifèria propone una forma diferente de vivir la cultura. Por eso, este año incorpora nuevos abonos de fin de semana , concebidos para que el público pueda recorrer los Països Catalans con otra perspectiva y otro ritmo: detenerse, sentarse a la mesa y dejar que cultura, paisaje y gastronomía dialoguen entre sí. No se trata sólo de asistir a un espectáculo; se trata de habitar un sitio , aunque sea sólo durante unas horas o un par de días.
Esta misma idea de cultura compartida se traslada también a Perifèria Canalla , la línea familiar del ciclo, que refuerza su apuesta por una cultura intergeneracional con propuestas de circo, con la carpa del Circo La Riota, y la incorporación de juegos tradicionales de la mano de la Cía l’Anònima, entre otros, recuperando formas de encuentro colectiva que conectan memoria popular.
Porque el Periferia no se construye sólo desde los escenarios . Se construye también desde la conversación que se alarga después de un concierto, desde la mesa compartida , desde el paisaje que acompaña cada propuesta y desde esta forma tan particular de entender la cultura como una vivencia completa , arraigada en el lugar donde pasa y abierta a todas las generaciones.
En tiempos convulsos, Perifèria Cultural levanta la voz reivindicando otra forma de ser y de hacer : más lenta, más consciente y más conectada con lo que nos sostiene. La memoria que nos cuenta, la tierra que nos alimenta y la cultura que nos reúne . Porque, al fin y al cabo, quizás hacer país empieza exactamente aquí: donde un espectáculo, un paisaje y una mesa compartida nos recuerdan quiénes somos.
Concebido como un ciclo de cultura, terruño y gastronomía, Perifèria Cultural nace en 2021 para reivindicar el espacio cultural de los Països Catalans a través de la música y la gastronomía del conjunto del país.
Perifèria Cultural llena la geografía catalana con conciertos y actividades culturales localizados en ubicaciones periféricas con el objetivo de ejercer de altavoz de la gastronomía, la cultura de los Països Catalans.
Más información, toda la programación y la compra de entradas en la web de Perifèria Cultural
















