La terraza de 1925 Vermutería en el elegante Hotel METT de Barcelona se viste de gala para una edición especial de cócteles el próximo 17 de julio

En una ciu­dad don­de el ver­mut for­ma par­te de la iden­ti­dad cul­tu­ral y social, nace 1925 Ver­mu­te­ría, el nue­vo espa­cio gas­tro­nó­mi­co del Hotel METT de Bar­ce­lo­na que recu­pe­ra el ritual del ape­ri­ti­vo des­de una pers­pec­ti­va actual, sofis­ti­ca­da y pro­fun­da­men­te conec­ta­da con la tra­di­ción local. Más que un bar, 1925 Ver­mu­te­ría se con­ci­be como una expe­rien­cia que cele­bra el tiem­po com­par­ti­do, la gas­tro­no­mía infor­mal de cali­dad y la esen­cia medi­te­rrá­nea. Y, todo ello, a tra­vés de unas vis­tas pano­rá­mi­cas inme­jo­ra­bles.

El pró­xi­mo 17 de julio entre las 18h y las 22h se rea­li­za­rá un even­to úni­co en la terra­za de 1925 Ver­mu­te­ría del Hotel Mett de Bar­ce­lo­na. Se tra­ta de una edi­ción de cóc­te­les exclu­si­vos, en cola­bo­ra­ción con Ketel One Vod­ka, que com­bi­na ele­gan­cia y per­so­na­li­dad, crea­dos para mar­car el rit­mo y acom­pa­ñar las vis­tas y la esen­cia de la terra­za de 1925 Ver­mu­te­ría. El invi­ta­do para esta oca­sión tan espe­cial es Dio­go Rodri­gues Almei­da de la coc­te­le­ría Monk Bar­ce­lo­na.

Ins­pi­ra­da en la edad dora­da de las ver­mu­te­rías bar­ce­lo­ne­sas —luga­res don­de la con­ver­sa­ción, el encuen­tro y la pau­sa eran pro­ta­go­nis­tas—, la pro­pues­ta com­bi­na nos­tal­gia y moder­ni­dad en un entorno cui­da­do­sa­men­te dise­ña­do para rein­ter­pre­tar el pasa­do sin renun­ciar a una esté­ti­ca con­tem­po­rá­nea. Reima­gi­na el ape­ri­ti­vo como un ritual de cone­xión. Con­ser­vas selec­tas, tapas autén­ti­cas y rece­tas ins­pi­ra­das en la for­ma tra­di­cio­nal cata­la­na de comer, se pre­sen­tan con una eje­cu­ción con­tem­po­rá­nea, man­te­nien­do el equi­li­brio entre nos­tal­gia y moder­ni­dad.

La car­ta se cen­tra en tapas y pla­tos para com­par­tir, un home­na­je a los bares más que­ri­dos de Bar­ce­lo­na: gil­das, cro­que­tas de jamón ibé­ri­co, tor­ti­lla espa­ño­la, esca­li­va­da y baca­lao con gar­ban­zos, clá­si­cos que invi­tan a com­par­tir y con­ver­sar, per­fec­tos para saciar el ape­ti­to mien­tras se sabo­rea len­ta­men­te la copa per­fec­ta. En 1925 Ver­mu­te­ría, se invi­ta a los clien­tes a reu­nir­se y reco­nec­tar. Es el lugar ideal para dis­fru­tar «hacer el ver­mut» a dia­rio, con una pre­cio­sa barra y unas vis­tas extra­or­di­na­rias. Ya sea como para­da para un ape­ri­ti­vo infor­mal, un encuen­tro entre ami­gos o una esca­pa­da gas­tro­nó­mi­ca con vis­tas pri­vi­le­gia­das sobre la ciu­dad, la ver­mu­te­ría pro­po­ne un rit­mo dife­ren­te, don­de la pau­sa y el dis­fru­te se con­vier­ten en pro­ta­go­nis­tas.

Sobre METT Bar­ce­lo­na Ubi­ca­do en un edi­fi­cio his­tó­ri­co con más de un siglo de his­to­ria y decla­ra­do hotel monu­men­to, METT Bar­ce­lo­na es un hotel de gran lujo cin­co estre­llas que rein­ter­pre­ta la hos­pi­ta­li­dad lifesty­le des­de una mira­da medi­te­rrá­nea, con­tem­po­rá­nea y expe­rien­cial. Tras una trans­for­ma­ción inte­gral que res­pe­ta su arqui­tec­tu­ra nou­cen­tis­ta y lo pro­yec­ta hacia el futu­ro, el hotel ofre­ce 70 habi­ta­cio­nes y sui­tes, dos pis­ci­nas (una inte­rior y una exte­rior), un área de spa & fit­ness con el exclu­si­vo Val­mont Red Car­pet Spa, club pri­va­do, salo­nes para even­tos y una vibran­te pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca abier­ta a la ciu­dad, con espa­cios como el Res­tau­ran­te Medi­te­rrá­neo, 1925 Ver­mu­te­ría o el Flo­ri­da Loun­ge by Lla­dró. Ges­tio­na­do por Sun­set Hos­pi­ta­lity Group (SHG), METT Bar­ce­lo­na apues­ta por un mode­lo de “casa abier­ta” que invi­ta a resi­den­tes y via­je­ros a com­par­tir un mis­mo esce­na­rio de bien­es­tar, cul­tu­ra y hos­pi­ta­li­dad autén­ti­ca, en el cora­zón del sky­li­ne bar­ce­lo­nés.

Sobre Sun­set Hos­pi­ta­lity Group (SHG) es un gru­po mul­ti­na­cio­nal líder en hos­pi­ta­li­dad lifesty­le, con una amplia car­te­ra que abar­ca hote­les y resorts, res­tau­ra­ción, day­li­fe, vida noc­tur­na, social gaming y clu­bes para miem­bros. SHG ope­ra en 112 esta­ble­ci­mien­tos en 26 paí­ses, con el com­pro­mi­so de ofre­cer expe­rien­cias de hos­pi­ta­li­dad autén­ti­cas y diver­sas que reúnen a las per­so­nas en todo el mun­do.

Segundo día de Discover-Eat. El turismo rural busca aliados también en las estrellas

Dis­co­ver-Eat, el Con­gre­so Inter­na­cio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co no Urbano, ha reca­la­do en su segun­da jor­na­da en Cogo­llu­do (Gua­da­la­ja­ra), con­cre­ta­men­te en las Bode­gas Río Negro, don­de los con­gre­sis­tas han teni­do la opor­tu­ni­dad de seguir apren­dien­do sobre las posi­bi­li­da­des que ofre­ce la gas­tro­no­mía como motor del turis­mo y la eco­no­mía rural.

Orga­ni­za­do por Vocen­to Gas­tro­no­mía y pro­mo­vi­do por el Gobierno de Cas­ti­lla-La Man­cha, este foro inter­na­cio­nal ha segui­do mos­tran­do casos de éxi­tos de des­ti­nos rura­les que han creí­do en su cul­tu­ra gas­tro­nó­mi­ca como estra­te­gia de dife­ren­cia­ción. Mues­tra de ello ha sido la expe­rien­cia de Natasha Neda­nos­ka, coci­ne­ra, agri­cul­to­ra y pro­pie­ta­ria del Agro­tu­ris­mo Pirus­ti­ja Neda­nos­ki (Ram­ne, Mace­do­nia del Nor­te). Esta pro­fe­so­ra de len­gua recon­ver­ti­da en empre­sa­ria de turis­mo rural ofre­ce en su fin­ca una expe­rien­cia inmer­si­va culi­na­ria que demues­tra la hos­pi­ta­li­dad de los Bal­ca­nes. “No hace­mos más que lo que hacían nues­tros abue­los cuan­do tenían hués­pe­des: los aco­ge­mos, les damos de comer, les hace­mos sen­tir uno de los nues­tros”, expli­ca Natasha sobre su pro­yec­to. Más allá de tener la posi­bi­li­dad de degus­tar pro­duc­tos y coci­na mace­do­nia, en Pirus­ti­ja Neda­nos­ki el visi­tan­te pue­de aten­der “cla­ses de coci­na, reco­ger las hor­ta­li­zas del huer­to, hacer que­so, reco­ger hue­vos en el corral” en una fin­ca que tie­ne como filo­so­fía el auto­abas­te­ci­mien­to. En defi­ni­ti­va, una expe­rien­cia total que entron­ca con el nue­vo turis­mo que bus­ca una cone­xión real con el terri­to­rio que visi­ta, un víncu­lo que la gas­tro­no­mía favo­re­ce.

La gastronomía se posiciona como el canal ideal para ofrecer al visitante la conexión con el territorio que busca con su viaje

Y de una fin­ca de agro­tu­ris­mo en Mace­do­nia, Dis­co­ver-Eat ha via­ja­do a las taber­nas del Alto Tâme­ga, en Por­tu­gal. De la mano del chef Vítor Adão (Plano, Lis­boa) y la exper­ta en desa­rro­llo rural y comu­ni­ca­ción Tere­sa Vivas, los asis­ten­tes a este foro inter­na­cio­nal han podi­do des­cu­brir el valor que tie­nen como patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co y cul­tu­ral las taber­nas tra­di­cio­na­les de esta zona del Trás-os-Mon­tes por­tu­gués. El pro­yec­to ‘Taber­nas do Alto Tâme­ga’, ini­cia­do en 2004, es una red de res­tau­ran­tes rús­ti­cos y fami­lia­res que sir­ven pro­duc­tos 100% loca­les y de tem­po­ra­da. Una red que se creó con el obje­ti­vo de “revi­ta­li­zar esas casas que iban deca­yen­do y con ello temía­mos per­der un patri­mo­nio increí­ble”, expli­ca­ba Tere­sa Vivas. La recu­pe­ra­ción de estos espa­cios, ade­más de apo­yar la pro­duc­ción de razas autóc­to­nas (como el cer­do bísa­ro o la cabra serra­na tras­mon­ta­na), tam­bién “ha pro­pi­cia­do la lle­ga­da de una nue­va gene­ra­ción de res­tau­ra­do­res y coci­ne­ros que han sabi­do enten­der muy bien el terri­to­rio y tra­ba­jan en cola­bo­ra­ción con los pro­duc­to­res”, des­ta­ca­ba Víc­tor. Un pro­yec­to que demues­tra la fuer­za de la unión y la cola­bo­ra­ción en terri­to­rios rura­les y que ilus­tra que el futu­ro de estas zonas es posi­ble si exis­ten pro­yec­tos intere­san­tes. “El futu­ro de la gas­tro­no­mía y la pro­duc­ción local de esta zona, gra­cias a este pro­yec­to, está aho­ra garan­ti­za­do”, afir­ma­ba ali­via­da Vivas. 

Inci­día en la idea de unión Mar­ta Igle­sias, crea­do­ra de con­te­ni­do y direc­to­ra del pro­yec­to ‘Un lugar en la Ribe­ra’ (La Agui­le­ra, Bur­gos) que pro­po­ne expe­rien­cias enotu­rís­ti­cas y gas­tro­nó­mi­cas a tra­vés de comi­das en gru­pos. Con la idea de “crear siner­gias entre el talen­to de la zona y ‘obli­gar­nos’ a jun­tar­nos”, este pro­yec­to per­mi­te al visi­tan­te cono­cer pro­duc­tos autóc­to­nos y com­par­tir­los con los pro­pios coci­ne­ros y viti­cul­to­res de la Ribe­ra. “La idea es que el que ven­ga de fue­ra pue­da vivir la Ribe­ra con noso­tros”, expli­ca­ba Mar­ta, quien ade­más reve­la­ba que la úni­ca vía de comu­ni­ca­ción de esta ini­cia­ti­va es a tra­vés de las redes socia­les. Para­le­la­men­te, el habi­tan­te de la Ribe­ra lle­ga a enten­der a tra­vés de los ojos del turis­ta “que lo que para noso­tros es el día a día es algo espe­cial, úni­co, que nos dife­ren­cia”, reve­la­ba Igle­sias. 

Alrededor de productos autóctonos e identitarios, como el whisky o los quesos, el turismo gastronómico construye atractivos internacionales

¿Qué nos hace deci­dir un des­tino?Tal como se ha pues­to de relie­ve en la segun­da jor­na­da de Dis­co­ver-Eat, en oca­sio­nes, más que una expe­rien­cia es un pro­duc­to lo que ejer­ce de ‘anzue­lo’ para atraer visi­tan­tes a una zona. Es el caso, por ejem­plo, del whisky en Islay (Ìle en gaé­li­co), una peque­ña isla en el oes­te de Esco­cia con muchas des­ti­le­rías de este licor. Con Flo­ren­ce Grey y Ben Sha­kes­pea­re, res­pec­ti­va­men­te pre­si­den­ta y miem­bro del Comi­té Orga­ni­za­dor del fes­ti­val Fèis Ìle, los asis­ten­tes al con­gre­so han podi­do cono­cer de pri­me­ra mano cómo la cele­bra­ción de un fes­ti­val sobre el whisky tie­ne impac­to en la isla más allá de las des­ti­le­rías. “El whisky es el imán que atrae al visi­tan­te, que una vez en la isla tie­ne la posi­bi­li­dad de des­cu­brir todo lo que tene­mos que ofre­cer”, con­ta­ba Ben Sha­kes­pea­re. De hecho, tal como apun­ta­ba Flo­ren­ce Grey, el moti­vo ini­cial de la crea­ción del fes­ti­val hace 40 años fue el de “ense­ñar a los visi­tan­tes la cul­tu­ra de nues­tra isla: nues­tras pla­yas, nues­tro maris­co… Fue­ron las des­ti­le­rías las que vie­ron en el fes­ti­val una opor­tu­ni­dad de pro­mo­ción de su pro­duc­to”. Una rela­ción que se ha mos­tra­do fruc­tí­fe­ra con un fes­ti­val ple­na­men­te asen­ta­do -”ya tene­mos todas las reser­vas para el año que vie­ne com­ple­tas”- y un impac­to eco­nó­mi­co en varios sec­to­res de la isla, ya que el fes­ti­val no solo ofre­ce acti­vi­da­des rela­cio­na­das con el whisky sino que tam­bién hay actos gas­tro­nó­mi­cos, cul­tu­ra­les… “El hilo con­duc­tor del fes­ti­val es el whisky pero en reali­dad habla de noso­tros, de nues­tra comu­ni­dad, de la cul­tu­ra de las per­so­nas de la isla de Ìle”, resu­mía Grey.

Otro pro­duc­to que está ganan­do peso como polo de atrac­ción, por lo que tie­ne de pro­duc­to arte­sano y liga­do a un terri­to­rio, es el que­so. En una mesa redon­da con pro­duc­to­res de varias par­tes de Espa­ña, se ha deba­ti­do tam­bién en Dis­co­ver-Eat de la nece­si­dad de recu­pe­rar téc­ni­cas de pas­to­reo que per­mi­tan ela­bo­rar pro­duc­tos de cali­dad que se con­vier­ten en pro­duc­tos turís­ti­cos en sí mis­mos. Mode­ra­dos por el direc­tor del con­gre­so, Ben­ja­mín Lana, han com­par­ti­do sus expe­rien­cias Jesús ‘Suso’ Mazai­ra, socio y cofun­da­dor de Airas Moniz (Chan­ta­da, Lugo); Juan Oca­ña Mateo, gana­de­ro en Cres­te­lli­na (Casa­res, Mála­ga, Espa­ña); José María Alon­so Ruiz, pre­si­den­te de Que­Red y pro­pie­ta­rio de la Que­se­ría Que­so­ba (San­gas, Can­ta­bria); y Luis de la Vega Yri­sarry,direc­tor de ven­tas en Que­se­ría Fin­ca Val­di­vie­so (Alcá­zar de San Juan, Ciu­dad Real). El cabre­ro mala­gue­ño recla­ma­ba que el con­su­mi­dor ten­ga conciencia:“es impor­tan­te expli­car­le el pro­duc­to para que lo valo­re, así como el tra­ba­jo del cam­po”; de lo con­tra­rio, son ofi­cios y pro­duc­tos arte­sa­nos des­ti­na­dos a des­apa­re­cer. Por ello, muchos de ellos han opta­do por abrir las puer­tas de sus casas a los clien­tes. Coin­ci­dían todos en afir­mar que aho­ra ya vivi­mos un cam­bio -“esta­mos en un momen­to muy dul­ce”, decía Suso Mazai­ra- y esta­mos enten­dien­do que “todos somos res­pon­sa­bles de pre­ser­var el patri­mo­nio, loca­les y visi­tan­tes, pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res”. 

“Todos somos responsables de la conservación de nuestro patrimonio”, enfatizan los productores artesanos en Discover-Eat, “desde el local al visitante”

Por últi­mo, Dis­co­ver-Eat ha que­ri­do tam­bién ilus­trar la nece­si­dad de inno­var y ampliar acti­vi­da­des, inclu­so en nego­cios que ya fun­cio­nan, para man­te­ner el inte­rés de los entor­nos rura­les como des­ti­nos turís­ti­cos. En una ter­tu­lia en la que han par­ti­ci­pa­do Blan­ca Moreno, co-pro­pie­ta­ria y direc­to­ra del hotel Molino de Alcu­ne­za (Alcu­ne­za, Gua­da­la­ja­ra); Juan Jesús Val­de­la­na, CEO de Bode­gas Val­de­la­na (Elcie­go, Ála­va); y Susa­na Malón, físi­ca espe­cia­li­za­da en con­ta­mi­na­ción lumí­ni­ca y cali­dad del cie­lo noc­turno; se ha podi­do ver cómo la obser­va­ción de estre­llas es un nue­vo ali­cien­te para el turis­mo en entorno no urba­nos. “Nues­tro cie­lo tam­bién es nues­tro patri­mo­nio”, ase­gu­ra­ba Blan­ca Moreno. La copro­pie­ta­ria del Molino de Alcu­ne­za ha expli­ca­do cómo este hotel bou­ti­que, ha con­ver­ti­do el cie­lo noc­turno en uno de sus prin­ci­pa­les acti­vos, ya que la obser­va­ción de estre­llas “ha pasa­do de ser una acti­vi­dad com­ple­men­ta­ria a un argu­men­to de reser­va”. Adap­tan­do la ilu­mi­na­ción, “más sua­ve, más cáli­da, orien­ta­da hacia aba­jo”, se con­si­gue tam­bién un efec­to más rela­jan­te y de comu­nión con el entorno, rela­ta­ba. En este sen­ti­do, la astro­fí­si­ca recor­da­ba que la con­ta­mi­na­ción lumí­ni­ca “a pesar de no gene­rar aler­tas ins­tin­ti­vas (no sue­na, no hue­le), afec­ta al rit­mo cir­ca­diano humano y a los ciclos vita­les de otros seres vivos”. Por su par­te, en Bode­gas Val­de­la­na se ha apos­ta­do por los “mari­da­jes este­la­res”, que orga­ni­za­dos en julio y agos­to per­mi­ten “cono­cer la his­to­ria de las estre­llas tejien­do un rela­to con un vino y una can­ción”. Así pues, median­te la obser­va­ción del cie­lo o mari­da­jes noc­tur­nos, el turis­mo rural bus­ca alia­dos tam­bién en las estre­llas.

Arroceria Dalirium inspirada en el genial Dalí acaba de abrir en l’Eixample de Barcelona

Arro­ce­ria Dali­rium es la nue­va arro­ce­ría y coc­te­le­ría de l’Eixample que rin­de home­na­je al mun­do más oní­ri­co de Dalí, al que can­tó Mecano años atrás con su bigo­te roco­co­co y deli­rio colo­ris­ta.

El come­dor prin­ci­pal es un tri­bu­to al autor de la céle­bre fra­se “El surrea­lis­mo soy yo” con foto­gra­fías de todos los tama­ños tan­to de él como de su obra. El rojo domi­na todo el espa­cio alcan­zan­do cotas tea­tra­les en el lava­bo que repre­sen­ta un came­rino muy dali­niano (inclui­das manos salien­do de la pared que casi te van a tocar). Una gran pae­lla pin­ta­da repre­sen­tan­do una de sus obras (por delan­te y por detrás) le aca­ba de dar ese aire melo­dra­má­ti­co tan par­ti­cu­lar que sola­men­te Dalí era capaz de con­se­guir. El res­to de mor­ta­les nun­ca lo con­se­gui­re­mos. Al final del come­dor coci­na a la vis­ta para ver cómo se pre­pa­ra a fue­go len­to los arro­ces y fideuás.

Pla­tos de arro­ces y fideuás y entran­tes a base de tapas, ensa­la­das, tor­ti­llas, embu­ti­dos y que­sos entre otros.

Para hacer boca y espe­rar los 25 minu­tos de rigor de la pre­pa­ra­ción al momen­to de nues­tro arroz pedi­mos:
Fri­tu­ra cru­jien­te de boque­ro­nes con su pan con toma­te.


Cala­ma­res a la anda­lu­za lige­ra­men­te enha­ri­na­dos y fri­tos al pun­to para con­se­guir esa tex­tu­ra cru­jien­te por fue­ra y tier­nos por den­tro. Acom­pa­ña­do de alio­li sua­ve.


Arroz a la llau­na mari­ne­ro con alio­li. El arroz se repar­te por toda la ban­de­ja para con­se­guir que que­de una capa fina, cru­jien­te y lle­na de sabor. Maris­co pela­do y tacos de lomo de baca­lao desala­do y gra­ti­na­dos con alio­li.

De pos­tre cre­ma cata­la­na con su fina capa cara­me­li­za­da que le da esa tex­tu­ra cru­jien­te. Para nues­tra siguien­te visi­ta pedi­re­mos el pos­tre vie­juno “pija­ma” que está com­pues­to de mini flan case­ro, melo­co­tón en almí­bar, hela­do de vai­ni­lla y un toque de nata mon­ta­da.

Cóc­te­les con y sin alcohol con nom­bres alre­de­dor de Dalí, el surrea­lis­mo y Cada­qués.

Arro­ce­ria Dali­rium
Gru­po Pae­lle­ria Gau­dí
📍Ari­bau, 30. Bar­ce­lo­na
☎️ 934 738 838
⏰ todos los días de 12h a 23:45h.
Menús de gru­pos. Más infor­ma­ción en la web de Arro­ce­ria Dali­rium

La Barra del Solomillo: la opción informal del restaurante Solomillo de Barcelona

Ale­xan­dra Bar­ce­lo­na Hotel es uno de los 10 hote­les gas­tro­nó­mi­cos de Bar­ce­lo­na que reafir­ma su pro­pues­ta con el Res­tau­ran­te Solo­mi­llo espe­cia­li­za­do en dife­ren­tes tipos car­nes al peso, pun­to de coc­ción al gus­to y con guar­ni­ción o sin y tam­bién pue­des ele­gir la sal­sa. Pues bien, a pie de calle está La Barra del Solo­mi­llo don­de en un ambien­te infor­mal y más diná­mi­co que su her­mano mayor del pri­mer piso pue­des dis­fru­tar de tablas de embu­ti­dos y jamón de Jose­li­to, que­sos, embu­ti­dos cata­la­nes del pres­ti­gio­so Cal Tomàs, tapas, ensa­la­das fres­cas, ham­bur­gue­sas, plan­cha­dos de focac­cia y pla­ti­llos de Solo­mi­llo como los dados de solo­mi­llo sal­tea­dos con foie poê­lée.

Alre­de­dor de la barra cen­tral, en la mesa alta para com­par­tir o en su terra­za exte­rior es per­fec­to para comer, cenar o tar­dear, ade­más por su cén­tri­ca situa­ción entre Ram­bla Cata­lun­ya y Pas­seig de Grà­cia

Pedi­mos en La Barra del Solo­mi­llo
Tabla de 3 que­sos arte­sa­nos cata­la­nes


Toma­te de tem­po­ra­da (hay que apro­ve­char que aho­ra es cuan­do tie­nen sabor) con burra­ta y albaha­ca. Un pla­to fres­co para hacer más lle­va­de­ro los calo­res del verano.


Espec­ta­cu­lar tar­tar de sal­món. Como ape­te­cen los pla­tos fríos y aún más cuan­do tie­ne sabor y deli­ca­de­za como éste.


Dúo de brio­che de steak tar­tar.


Y una exce­len­te y cre­mo­sa tar­ta de que­so como pos­tre para fina­li­zar dul­ce­men­te esta comi­da.

La Barra del Solo­mi­llo el her­mano peque­ño de @solomillorestaurante
📍C/ Mallor­ca, 251. Bar­ce­lo­na
☎️ 934 677 755
Reser­vas des­de la web del res­tau­ran­te Solo­mi­llo

El restaurante Brisa en el Palau del Mar de Barcelona especializado en arroces y fideuás es un rincón mediterráneo para disfrutar frente al puerto de Barcelona

El nom­bre del res­tau­ran­te Bri­sa en el Palau del Mar de Bar­ce­lo­na hace alu­sión a ese vien­to sua­ve que nos hace un poco más lle­va­de­ros los días de caní­cu­la, espe­cial­men­te cuan­do cami­na­mos jun­to al mar.

Está situa­do en los bajos del Palau de Mar (anti­guo depó­si­to por­tua­rio des­ti­na­do a alma­ce­nar las mer­can­cías que lle­ga­ban por mar y que tie­nen mucha simi­li­tud con los famo­sos docks de Lon­dres o Liver­pool) en en el Port Vell con vis­tas direc­tas a los bar­cos atra­ca­dos del puer­to. Con una terra­za exte­rior con som­bra muy agra­da­ble a base de bre­zo y per­sia­nas ali­can­ti­nas que deja pasar la luz y el aire pero no el sol. Todo un rin­cón medi­te­rrá­neo que con­ser­va esa esen­cia que nos gus­ta: comi­das o cenas fami­lia­res, de ami­gos que com­par­ten mesa y alar­gan la con­ver­sa­ción con su car­ta de cóc­te­les y de via­je­ros que saben dón­de van y apre­cian un deli­cio­so arroz jun­to al mar.

Coci­na a base de pes­ca­dos fres­cos de lon­ja, ver­du­ras de tem­po­ra­da, arro­ces y fideuás muy bien tra­ba­ja­das y una bra­sa en con­ti­nuo fun­cio­na­mien­to.

Pro­ba­mos en el res­tau­ran­te Bri­sa
Zam­bu­ri­ñas con man­te­qui­lla de hier­bas


Cala­ma­res a la anda­lu­za con mayo­ne­sa de kim­chi que le da ese toque áci­do (que nos ayu­da a refres­car des­pués de cada boca­do fri­to) y pun­zan­te que nos ale­gra y nos hace adic­to.


Pan con toma­te que no fal­te.

Fideuá de sepia, alme­jas y gam­bas. Deli­cio­sa.


De pos­tre coulant de té mat­cha y cho­co­la­te blan­co

@brisapalaudemar
📍Plaça de Pau Vila, 1 (Palau de Mar) Bar­ce­lo­na
☎️ 931 311 549
⏰ abier­to todos los días des­de las 11h. De domin­go a jue­ves has­ta las 00h y vier­nes y sába­do has­ta las 00:30h
Reser­vas des­de la web

Museo Territorial Campos del Renacimiento cumple su V aniversario revalorizando su rico patrimonio cultural en Tierra de Campos (Palencia)

El Museo Terri­to­rial Cam­pos del Rena­ci­mien­to es un pro­yec­to expo­si­ti­vo sin­gu­lar que bus­ca reva­lo­ri­zar el impor­tan­te patri­mo­nio cul­tu­ral que alber­ga la comar­ca palen­ti­na de Tie­rra de Cam­pos.  Se tra­ta de una ini­cia­ti­va cul­tu­ral fru­to del tra­ba­jo con­jun­to de la Dió­ce­sis de Palen­cia y la Dipu­tación de Palen­cia, que se ha vis­to enri­que­ci­da con la cola­bo­ra­ción de la Fun­da­ción Las Eda­des del Hom­bre y el apo­yo de la Jun­ta de Cas­ti­lla y León.

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Cuna del Rena­ci­mien­to en Espa­ña

La comar­ca de Tie­rra de Cam­pos des­ta­ca por ser cuna de la revo­lu­ción artís­ti­ca y cul­tu­ral que supu­so el Rena­ci­mien­to en la penín­su­la ibé­ri­ca. En cua­tro de sus loca­li­da­des (Bece­rril de Cam­pos, Pare­des de Nava, Cis­ne­ros y Fuen­tes de Nava) se pue­de ver una de las mayo­res con­cen­tra­cio­nes de arte rena­cen­tis­ta de nues­tro país. Loca­li­da­des don­de nacie­ron, vivie­ron y tra­ba­ja­ron en sus talle­res algu­nos de los pro­ta­go­nis­tas fun­da­men­ta­les para enten­der el Rena­ci­mien­to en Espa­ña. Cam­pos del Rena­ci­mien­to, por lo tan­to, ofre­ce una opor­tu­ni­dad excep­cio­nal de visi­tar pie­zas de arte úni­cas en los luga­res don­de fue­ron con­ce­bi­das, ade­más de reco­rrer los mis­mos espa­cios en los que con­vi­vie­ron Pedro y Alon­so Berru­gue­te, Jor­ge Man­ri­que, Ale­jo de Vahía o Fran­cis­co Giral­te en estas cua­tro loca­li­da­des.  

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El Museo Terri­to­rial Cam­pos del Rena­ci­mien­to es una herra­mien­ta indis­pen­sa­ble para enten­der cómo el Rena­ci­mien­to cam­bió la for­ma de vivir la fe y de mirar el mun­do a tra­vés de un nue­vo huma­nis­mo que da vida, espa­cio y sen­ti­mien­to a cada obra de arte. Este perio­do es, sin duda, cla­ve para enten­der el arte tal y como hoy lo cono­ce­mos. El Rena­ci­mien­to, en con­tra­po­si­ción con el medie­vo, bus­ca el rea­lis­mo huma­ni­zan­do. Esta bús­que­da de lo humano influ­ye en todas las artes y es espe­cial­men­te visi­ble en la pin­tu­ra y escul­tu­ra que pue­de des­cu­brir­se en el museo terri­to­rial.  

Un pro­yec­to sin­gu­lar  

Cam­pos del Rena­ci­mien­to nace de la unión de los museos parro­quia­les de Bece­rril de Cam­pos, Pare­des de Nava, Cis­ne­ros y Fuen­tes de Nava en un iti­ne­ra­rio expo­si­ti­vo sin­gu­lar que supo­ne orde­nar un inmen­so catá­lo­go artís­ti­co rena­cen­tis­ta de incal­cu­la­ble valor. Esta fusión en un museo terri­to­rial cons­ti­tu­ye un reco­rri­do de unos 50 kiló­me­tros que nos lle­va a cada una de las cin­co eta­pas que con­fi­gu­ran las cin­co igle­sias sedes del museo: la igle­sia de San­ta María, en Bece­rril de Cam­pos; San­ta Eula­lia, en Pare­des de Nava; las igle­sias de San Pedro, por un lado, y San Facun­do y San Pri­mi­ti­vo, por otro, en Cis­ne­ros; y, por últi­mo, la igle­sia San­ta María, en Fuen­tes de Nava. Cin­co empla­za­mien­tos, en sí mis­mos un impor­tan­te recla­mo monu­men­tal, que aco­gen en su inte­rior pin­tu­ras, escul­tu­ras, docu­men­tos y otros obje­tos artís­ti­cos que per­mi­ten acer­car la his­to­ria y rique­za patri­mo­nial de Tie­rra de Cam­pos al públi­co visi­tan­te en un per­fec­to diá­lo­go entre arte, fe y cul­tu­ra. Una expe­rien­cia terri­to­rial que per­mi­te no solo cono­cer el inmen­so patri­mo­nio artís­ti­co que ate­so­ra el museo sino des­cu­brir tam­bién los impor­tan­tes recur­sos turís­ti­cos y patri­mo­nia­les de las cin­co loca­li­da­des que lo alber­gan.   

Un tesoro de obras de arte renacentistas en el corazón de Palencia

Aun­que las visi­tas a los tem­plos pue­den rea­li­zar­se de mane­ra inde­pen­dien­te, Cam­pos del Rena­ci­mien­to es, en sí mis­mo, una ruta cul­tu­ral y patri­mo­nial en un museo repar­ti­do en cua­tro loca­li­da­des y cin­co sedes. Con­cre­ta­men­te, el iti­ne­ra­rio se ha con­fi­gu­ra­do de la siguien­te mane­ra:  

Bece­rril de Cam­pos

El pun­to de par­ti­da de Cam­pos del Rena­ci­mien­to es la loca­li­dad de Bece­rril de Cam­pos, muni­ci­pio his­tó­ri­co situa­do a 15 kiló­me­tros al noroes­te de la capi­tal palen­ti­na. Allí encon­tra­mos la Igle­sia de San­ta María, que aco­ge la pro­pues­ta expo­si­ti­va titu­la­da ‘Tie­rra de María’. Esta igle­sia alber­ga obras de Pedro Berru­gue­te y una impor­tan­te colec­ción de quien fue­ra vecino de la loca­li­dad, Ale­jo de Vahía. Esta pri­me­ra sede, ya con­ver­ti­da en museo en el año 1973, cuen­ta, ade­más, con tallas de Juan de Juni y Fran­cis­co Giral­te y se carac­te­ri­za por ser un edi­fi­cio en el que apre­cia su esti­lo pre­do­mi­nan­te­men­te góti­co jun­to a res­tos romá­ni­cos e incor­po­ra­cio­nes rena­cen­tis­tas y barro­cas.

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Ade­más de visi­tar la sede del museo en esta loca­li­dad, se pue­den dis­fru­tar otros atrac­ti­vos artís­ti­cos de altí­si­mo valor: como la pla­za por­ti­ca­da de Bece­rril, los res­tos de su anti­gua mura­lla, la igle­sia mudé­jar de San Mar­tín, la igle­sia de San Miguel o la de San Pedro Cul­tu­ral.

Para­da obli­ga­to­ria es tam­bién el Canal de Cas­ti­lla a su paso por la loca­li­dad, don­de se pue­de ver uno de sus tres rama­les, el deno­mi­na­do Ramal de Cam­pos. Este se inte­gra de mane­ra ple­na en el cas­co urbano de Bece­rril y, sobre él, está edi­fi­ca­do el Puen­te de San Juan.

Pare­des de Nava

El segun­do hito de esta ruta expo­si­ti­va lle­va el nom­bre de ‘Cris­to y su Igle­sia’ y lo encon­tra­mos en la igle­sia de San­ta Eula­lia de Pare­des de Nava, res­tau­ra­da para este pro­yec­to. En su torre se pue­den dis­tin­guir dife­ren­tes esti­los, como el romá­ni­co, góti­co y mudé­jar, y en su inte­rior aco­ge un impre­sio­nan­te con­jun­to de pin­tu­ras, escul­tu­ras, docu­men­tos y orfe­bre­ría, así como una colec­ción de ves­ti­men­tas litúr­gi­cas úni­ca. Esta segun­da mues­tra se ubi­ca en las salas que rodean el tem­plo en sus lados nor­te y sur y fina­li­za ante una de las joyas de este reco­rri­do: las pin­tu­ras de Reyes de Judá, en el reta­blo mayor de la igle­sia, la obra maes­tra de Pedro Berru­gue­te. Des­ta­can en la serie el Rey David, de pene­tran­te mira­da, el Rey Salo­món y el Rey Eze­quías. Y fren­te al altar, en uno de los late­ra­les, tam­bién se pue­de ver otra de las mara­vi­llas de este tem­plo: su órgano, data­do en 1780 y obra de Tadeo Orte­ga, uno de los maes­tros orga­ne­ros más des­ta­ca­dos de Cas­ti­lla y autor de un buen núme­ro de órga­nos barro­cos de la pro­vin­cia de Palen­cia.  

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Esta segun­da para­da nos per­mi­ti­rá reco­rrer las calles del que fue­ra el muni­ci­pio con más habi­tan­tes de la pro­vin­cia de Palen­cia has­ta bien entra­do el siglo XX y cono­cer mejor a dos de sus hijos: Pedro y Alon­so Berru­gue­te, que desa­rro­lla­ron allí gran par­te de su carre­ra; así como de una de las gran­des figu­ras de la lite­ra­tu­ra rena­cen­tis­ta: Jor­ge Man­ri­que.

Ade­más de la Igle­sia de San­ta Eula­lia, es impres­cin­di­ble cono­cer tam­bién las igle­sias de San Mar­tín, de San­ta María o de San Juan; el con­ven­to de San­ta Brí­gi­da; las ermi­tas de la Vera Cruz y de Nues­tra Seño­ra del Car­men o las caso­nas seño­ria­les pre­sen­tes en las calles del muni­ci­pio.

Cis­ne­ros

Nues­tra Igle­sia’ es el epí­gra­fe que da nom­bre a las pie­zas expues­tas en esta ter­ce­ra para­da de la mues­tra, que están ubi­ca­das, en este caso, en las naves de dos tem­plos habi­li­ta­dos e inter­ve­ni­dos para for­mar par­te del iti­ne­ra­rio museís­ti­co. En la pri­me­ra de las sedes que se pue­den visi­tar, la igle­sia de San Facun­do y San Pri­mi­ti­vo, se encuen­tra un cen­tro de inter­pre­ta­ción de las techum­bres mudé­ja­res y en el pres­bi­te­rio de la segun­da, la igle­sia de San Pedro, pue­de ver­se una pro­yec­ción audio­vi­sual bajo el gran­dio­so reta­blo mayor de Fran­cis­co Giral­te. Des­ta­ca en esta visi­ta la impor­tan­cia de la figu­ra del Car­de­nal Cis­ne­ros, quien lle­gó a gober­nar la Coro­na de Cas­ti­lla en dos oca­sio­nes y cuyos ante­pa­sa­dos pro­ve­nían de esta villa. Esta figu­ra que será eje vehi­cu­lar de este tra­mo expo­si­ti­vo.

La segun­da sede en Cis­ne­ros, igle­sia dedi­ca­da a San Pedro, pre­sen­ta un dis­cur­so narra­ti­vo orga­ni­za­do en tres blo­ques. El pri­me­ro de ellos nos aden­tra en la his­to­ria de la loca­li­dad des­de los pri­me­ros pobla­do­res, hacien­do refe­ren­cia a los perio­dos de mayor apo­geo eco­nó­mi­co y artís­ti­co. El segun­do apar­ta­do es el más amplio y está inte­gra­do por un nume­ro­so con­jun­to de obras de arte, fun­da­men­tal­men­te escul­tu­ras, que nos ser­vi­rán para enten­der la impor­tan­cia que ha teni­do la Igle­sia para las gen­tes de estas tie­rras. Final­men­te, el ter­cer blo­que inclu­ye una bue­na mues­tra de pie­zas de orfe­bre­ría.

Fuen­tes de Nava

El iti­ne­ra­rio museís­ti­co hace su últi­ma para­da en Fuen­tes de Nava, loca­li­dad que lle­gó a con­tar con has­ta cin­co igle­sias. La últi­ma sede de Cam­pos del Rena­ci­mien­to se encuen­tra en la igle­sia de San­ta María. Entre los innu­me­ra­bles teso­ros que alber­ga este tem­plo des­ta­can su arte­so­na­do mudé­jar poli­cro­ma­do, con una mag­ní­fi­ca con­ser­va­ción tras su res­tau­ra­ción, o la escul­tu­ra de la Asun­ción rea­li­za­da por Ale­jo de Vahía.  

En Fuen­tes de Nava des­ta­ca tam­bién la torre de la igle­sia de San Pedro, de 65 metros y de esti­lo tar­do­gó­ti­co. Esta torre cam­pa­na­rio es cono­ci­da como la ‘Estre­lla de Cam­pos’ y es la ima­gen más carac­te­rís­ti­ca de este muni­ci­pio terra­cam­pino. En el inte­rior del tem­plo, des­ta­ca su reta­blo mayor, obra de Juan de Val­ma­se­da, así como otras obras de Alon­so Berru­gue­te y Juan de Villol­do, entre otros.

Muy cer­ca de Fuen­tes de Nava se encuen­tra, ade­más, el hume­dal de la Lagu­na de la Nava, cono­ci­do popu­lar­men­te como ‘Mar de Cam­pos’, que for­ma par­te del Espa­cio Natu­ral la Nava y Cam­pos de Palen­cia y en la que habi­tan 254 espe­cies de aves dife­ren­tes.

Cin­co sedes en cua­tro muni­ci­pios que ofre­cen la opor­tu­ni­dad de cono­cer mejor la eta­pa his­tó­ri­ca de mayor esplen­dor de esta comar­ca palen­ti­na y que supo­nen un via­je por el arte, la cul­tu­ra y la fe. El Museo Terri­to­rial Cam­pos del Rena­ci­mien­to es, por lo tan­to, un pro­yec­to común crea­do como dina­mi­za­dor cul­tu­ral en las cua­tro loca­li­da­des que for­man par­te del iti­ne­ra­rio expo­si­ti­vo.

Más infor­ma­ción, hora­rios y com­pra de entra­das en la web de Cam­pos del Rena­ci­mien­to

Vuelven los maridajes estelares en Bodegas Valdelana en la Rioja Alavesa: cata de vinos bajo el cielo estrellado

Des­de hace más de una déca­da, cada verano, Juan Jesús Val­de­la­na y Juan Val­de­la­na, padre e hijo, invi­tan a los aman­tes del vino a un via­je mági­co bajo el cie­lo noc­turno del Jar­dín de las Varie­da­des, don­de las cons­te­la­cio­nes y los vinos de la fami­lia se encuen­tran y cuen­tan his­to­rias.

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Este even­to ha sido galar­do­na­do como Best Of Mejor Expe­rien­cia Enotu­rís­ti­ca, un reco­no­ci­mien­to que ava­la la exclu­si­vi­dad y la cali­dad de una pro­pues­ta que solo pue­de dis­fru­tar­se en Bode­gas Val­de­la­na.

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El even­to dura unas 4 horas y comien­za a las 19:30 h. en la bode­ga anti­gua, don­de los asis­ten­tes pue­den dis­fru­tar de una visi­ta en uno de sus edi­fi­cios del siglo XV.

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Ter­mi­na­do el tour por el museo, el even­to con­ti­núa en el Jar­dín de las Varie­da­des, un bal­cón sobre el río Ebro loca­li­za­do a 2 kiló­me­tros de la bode­ga. Allí, entre viñe­dos, se sir­ve una cena y una selec­ción de vinos Fami­lia Val­de­la­na mien­tras atar­de­ce en este para­je de Rio­ja Ala­ve­sa. ¡Y todo acom­pa­ña­do de músi­ca en direc­to!

Cuan­do el sol cae, se apro­ve­cha la ausen­cia de con­ta­mi­na­ción lumí­ni­ca para ini­ciar la cata este­lar. Se degus­tan has­ta cin­co vinos de Bode­gas Val­de­la­na guia­dos por Juan­je y Juan Val­de­la­na, que conec­tan las cons­te­la­cio­nes con la his­to­ria y cul­tu­ra del vino ayu­da­dos de un láser espe­cial que ópti­ca­men­te alcan­za la estre­lla para que pue­das seguir la luz del láser para que la iden­ti­fi­ques correc­ta­men­te.

Infor­ma­ción prác­ti­ca

Los Mari­da­jes Este­la­res de Bode­gas Val­de­la­na se cele­bra­rán los sába­dos 11, 18 y 25 de julio, y el 1 y 8 de agos­to.

Las pla­zas son limi­ta­das y el pre­cio de la entra­da es de 79 euros.

Reser­va de entra­das: tien­da onli­ne https://www.bodegasvaldelana.com/­tien­da/­ma­ri­da­je-este­la­r/, lla­man­do al 945606055 o al 620217411 o escri­bien­do un email a reservas@bodegasvaldelana.com.

Bode­gas Val­de­la­na. Puen­te Barrihue­lo, 67–69, 01340, Elcie­go, Ála­va Tel: 945 606 055 y 620 217 411 y en la web de Bode­gas Val­de­la­na

Skywine Experience: el Mirador Torre Glòries ofrece un brindis con el mejor atardecer de Barcelona

Bar­ce­lo­na tie­ne muchas for­mas de dis­fru­tar­se, pero pocas tan espe­cia­les como ver­la trans­for­mar­se con la luz del atar­de­cer des­de las altu­ras. Con esta pre­mi­sa nace Sky­wi­ne Expe­rien­ce, la nue­va pro­pues­ta del Mira­dor Torre Glò­ries, que invi­ta a des­cu­brir la ciu­dad a 125 metros de altu­ra mien­tras se degus­tan dos vinos espu­mo­sos Cor­pin­nat y un vino blan­co de la reco­no­ci­da fami­lia Reca­re­do en un entorno incom­pa­ra­ble. Con el Medi­te­rrá­neo al fon­do, la silue­ta de la Sagra­da Famí­lia domi­nan­do el hori­zon­te y el per­fil de Coll­se­ro­la cerran­do el pai­sa­je, la expe­rien­cia con­vier­te uno de los momen­tos más mági­cos del día en una pro­pues­ta sen­so­rial don­de arqui­tec­tu­ra, pai­sa­je y eno­lo­gía se unen para ofre­cer una nue­va mane­ra de vivir la ciu­dad.

El atar­de­cer se sir­ve en copa: Bar­ce­lo­na des­cor­cha su brin­dis más alto con Reca­re­do. Dis­po­ni­ble de jue­ves a domin­go entre el 2 de julio y el 20 de sep­tiem­bre, Sky­wi­ne Expe­rien­ce se cele­bra­rá entre las 19:00 y las 21:30 horas, coin­ci­dien­do con la pues­ta de sol. Cada trein­ta minu­tos ten­drá lugar una cata guia­da en la que los asis­ten­tes podrán des­cu­brir tres vinos de dis­tin­tos pro­yec­tos de la fami­lia Reca­re­do — Mira­nius, vino blan­co 100% xarel·lo de Celler Cre­do; el Cor­pin­nat Reca­re­do l’Infinit 2023: un Cor­pin­nat que pre­sen­ta una com­bi­na­ción vibran­te y sin­gu­lar de varie­da­des loca­les, don­de bur­bu­ja y aci­dez se entre­la­zan para dar vida a un espu­mo­so ori­gi­nal, ver­sá­til y con gran per­so­na­li­dad; y el Cor­pin­nat Reca­re­do l’Infinit 2021, don­de la deli­ca­de­za afru­ta­da de la gar­na­cha negra se entre­la­za con el carác­ter más rús­ti­co del xarel·lo, invi­tán­do­nos a dis­fru­tar de un espu­mo­so vibran­te. Más que una cata de vinos, la pro­pues­ta invi­ta a dete­ner el tiem­po y con­tem­plar Bar­ce­lo­na des­de una pers­pec­ti­va pri­vi­le­gia­da, acom­pa­ñan­do la tran­si­ción entre el día y la noche con una selec­ción de refe­ren­cias que refle­jan la esen­cia del pai­sa­je medi­te­rrá­neo.

La nueva propuesta arranca este 2 de julio y podrá disfrutarse de jueves a domingo durante todo el verano. Además, los martes de verano, el acceso a Cloud Cities Barcelona será gratuito para todos los visitantes del Mirador Torre Glòries

Reca­re­do se defi­ne por tres con­cep­tos: tra­di­ción, terri­to­rio y sos­te­ni­bi­li­dad. Viti­cul­to­res y ela­bo­ra­do­res de vino espu­mo­so Cor­pin­nat con más de cien años de his­to­ria, son refe­ren­tes inter­na­cio­na­les de la viti­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca y bio­di­ná­mi­ca. La fami­lia Reca­re­do repre­sen­ta una for­ma de enten­der el vino basa­da en el res­pe­to por el terri­to­rio, la ela­bo­ra­ción arte­sa­nal y el com­pro­mi­so con el pai­sa­je. Los tres vinos selec­cio­na­dos para la expe­rien­cia han sido esco­gi­dos para acom­pa­ñar este reco­rri­do visual y sen­so­rial sobre la ciu­dad, esta­ble­cien­do un diá­lo­go entre el patri­mo­nio viti­vi­ní­co­la cata­lán y uno de los ico­nos arqui­tec­tó­ni­cos de Bar­ce­lo­na. Los asis­ten­tes podrán degus­tar dos Cor­pin­nats y un vino blan­co: Mira­nius 2024 de Celler Cre­do, Reca­re­do l’Infinit 2023 y el Reca­re­do l’Infinit 2021, una selec­ción pen­sa­da para acom­pa­ñar una expe­rien­cia sen­so­rial don­de pai­sa­je, arqui­tec­tu­ra y eno­lo­gía dia­lo­gan en un mis­mo espa­cio. En 1924, Josep Mata Cape­lla­des se ini­ció en el uni­ver­so de los vinos espu­mo­sos como apren­diz del remo­vi­do y degüe­lle de bote­llas en Sant Sadur­ní d’Anoia. Aquel pri­mer paso mar­có el ini­cio de una his­to­ria de empren­di­mien­to y com­pro­mi­so con el terri­to­rio que hoy con­ti­núa en la ter­ce­ra gene­ra­ción de la fami­lia Reca­re­do. Des­de los ini­cios, su filo­so­fía se ha basa­do en el res­pe­to por el viñe­do y la ela­bo­ra­ción arte­sa­nal de vinos espu­mo­sos Brut Natu­re de aña­da, con degüe­lle manual y lar­gas crian­zas. Cien años des­pués, man­tie­nen vivo el espí­ri­tu inno­va­dor de su fun­da­dor a tra­vés de pro­yec­tos que explo­ran el Pene­dès des­de dife­ren­tes mira­das, pero con una mis­ma esen­cia: auten­ti­ci­dad y sos­te­ni­bi­li­dad.

El mejor bal­cón para con­tem­plar la ciu­dad está situa­do en la plan­ta 30 de la Torre Glò­ries. El Mira­dor ofre­ce una pano­rá­mi­ca de 360º gra­dos sobre Bar­ce­lo­na que per­mi­te con­tem­plar algu­nos de sus gran­des ico­nos urba­nos des­de una pers­pec­ti­va úni­ca: la Sagra­da Famí­lia, el lito­ral medi­te­rrá­neo, Mont­juïc, la sie­rra de Coll­se­ro­la o la reno­va­da Plaça de les Glò­ries. Sky­wi­ne Expe­rien­ce apro­ve­cha pre­ci­sa­men­te el ins­tan­te en que la ciu­dad se trans­for­ma con la luz dora­da del atar­de­cer para con­ver­tir la visi­ta en una expe­rien­cia úni­ca, don­de el pai­sa­je urbano se con­vier­te en el ver­da­de­ro pro­ta­go­nis­ta.

Un verano para redes­cu­brir Bar­ce­lo­na es la pro­pues­ta espe­cial del Mira­dor Torre Glò­ries, que tam­bién ofre­ce­rá acce­so gra­tui­to a Cloud Cities Bar­ce­lo­na todos los mar­tes de verano, entre el 7 de julio y el 15 de sep­tiem­bre. La escul­tu­ra lúdi­ca crea­da por Tomás Sara­ceno, sus­pen­di­da en el inte­rior de la cúpu­la de la torre, per­mi­ti­rá a los visi­tan­tes com­ple­tar su expe­rien­cia con una pro­pues­ta artís­ti­ca úni­ca en Euro­pa.

La familia Recaredo, una de las bodegas fundadoras de Corpinnat, se une al espacio que ofrece una nueva mirada sobre Barcelona en una cata experiencial al atardecer, con vistas privilegiadas a 125 metros de altura

El Mira­dor Torre Glò­ries fue inau­gu­ra­do en mayo de 2022. Ha reci­bi­do más de medio millón de visi­tan­tes de todas par­tes del mun­do gra­cias a sus vis­tas de 360º gra­dos y a 125 metros de alza­da. El espa­cio está con­ce­bi­do como un doble mira­dor que ofre­ce una expe­rien­cia para redes­cu­brir Bar­ce­lo­na a tra­vés de una nue­va pers­pec­ti­va, ya sea des­de la plan­ta 30 o des­de las expo­si­cio­nes artís­ti­cas de la plan­ta ‑1. Ade­más en la cúpu­la de la Torre Glò­ries se encuen­tra la obra inver­si­va Cloud Cities de Bar­ce­lo­na de Tomás Sara­ceno. Asi­mis­mo, el Mira­dor Torre Glò­ries ha reci­bi­do nume­ro­sos reco­no­ci­mien­tos des­de su aper­tu­ra, entre las cua­les des­ta­can su inclu­sión en la World Fede­ra­tion of Great Towers el 2024; el Pre­mio Del­fí d’Or dels Can­nes Cor­po­ra­te Media & TV Awards 2023; la dis­tin­ció como Recien­to más Inno­va­dor de Espa­ña en 2022 (Tiqets); y la Mejor Expe­rien­cia de Usua­ri 2022 (Tou­rism Inno­va­tion Award).

Más infor­ma­ción, pla­ni­fi­ca­ción de la visi­ta y com­pra de entra­das en la web de Mira­dor Torre Glo­ríes Avin­gu­da Dia­go­nal 209, Bar­ce­lo­na

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Referentes internacionales defienden en la primera jornada de la II Edición de Discover-Eat el patrimonio gastronómico como palanca estratégica del turismo rural

La pues­ta en valor del patri­mo­nio pro­pio, la auten­ti­ci­dad y la sos­te­ni­bi­li­dad han sido temas cla­ves de la pri­me­ra jor­na­da de la segun­da edi­ción de Dis­co­ver-Eat, un forum inter­na­cio­nal con el turis­mo gas­tro­nó­mi­co no urbano como pro­ta­go­nis­ta y que reca­la en Cas­ti­lla-La Man­cha has­ta el pró­xi­mo miér­co­les 1 de julio. Con exper­tos en turis­mo como los ase­so­res inter­na­cio­na­les Erik Wolf, Lind­sey Gallagher o Hubert Gone­ra que han apor­ta­do ideas sobre la opti­mi­za­ción de los recur­sos de los des­ti­nos turís­ti­cos en entor­nos rura­les, así como con la par­ti­ci­pa­ción de los chefs Enri­que Pérez y Vicent Gui­me­rà o el hela­de­ro arte­sano ita­liano Fran­co di Ior­gi, que han expli­ca­do el valor de la auten­ti­ci­dad de sus pro­pues­tas, Dis­co­ver-Eat afian­za su posi­ción como foro de deba­te de las nue­vas ten­den­cias en gas­tro­tu­ris­mo rural. 

De la mano de Vocen­to Gas­tro­no­mía y pro­mo­vi­do por el Gobierno de Cas­ti­lla-La Man­cha, Dis­co­ver-Eat tie­ne como prin­ci­pal obje­ti­vo “dar un empu­jón al desa­rro­llo del medio rural a tra­vés del turis­mo y la gas­tro­no­mía”, tal como indi­ca­ba duran­te la inau­gu­ra­ción del con­gre­so Arantxa Pérez Gil, direc­to­ra gene­ral de Turis­mo, Comer­cio y Arte­sa­nía de la Jun­ta de Cas­ti­lla-La Man­cha. Una idea sobre la que inci­día el direc­tor gene­ral de Vocen­to Gas­tro­no­mía, Ben­ja­mín Lana, al aña­dir que “no solo se tra­ta de atraer turis­tas sino tam­bién de crear bue­nos entor­nos para vivir”. Terri­to­rios como el de Sigüen­za y sus peda­nías ‑que aco­ge este con­gre­so en 2026- y para los cua­les, en pala­bras de su alcal­de­sa María Jesús Merino, “es muy impor­tan­te ser sede de incia­ti­vas como Dis­co­ver-Eat por la visi­bi­li­dad que nos otor­ga”. Por su par­te, la con­se­je­ra de Eco­no­mía, Empre­sas y Empleo de Cas­ti­lla-La Man­cha, Patri­cia Fran­co, ponía el acen­to en el esfuer­zo del sec­tor gas­tro­nó­mi­co de la comu­ni­dad, “sin el cual este con­gre­so y todo lo bueno que nos trae­rá no esta­rían ocu­rrien­do”. 

Los expertos  turísticos Erik Wolf, Lindsey Gallagher y Hubert Gonera reivindican el valor del patrimonio gastronómico y cultural para asentar una oferta turística diferenciada y de calidad

Con el mar­co incom­pa­ra­ble de la igle­sia de San­tia­go de Sigüen­za, Dis­co­ver-Eat arran­ca­ba la sesión mati­nal con la refle­xión de Erik Wolf, direc­tor eje­cu­ti­vo de la World Food Tra­vel Asso­cia­tion, sobre la impor­tan­cia de que el turis­mo gas­tro­nó­mi­co sea motor para hacer un terri­to­rio más habi­ta­ble. “El visi­tan­te nece­si­ta  moti­vos para ir, el habi­tan­te para que­dar­se”, resu­mía Wolf. Para ello, este ase­sor turís­ti­co des­ta­ca­ba la nece­si­dad “de poner en valor el pro­pio patri­mo­nio”, un pri­mer paso que acti­va un engra­na­je que pasa por “el reco­no­ci­mien­to del patri­mo­nio, el orgu­llo ‑lo que lle­va a cui­dar­lo y dar­lo a conocer‑, la cola­bo­ra­ción entre varios agen­tes que impli­ca tra­ba­jar jun­tos y que sur­jan nue­vas opor­tu­ni­da­des, para así lle­gar a la habi­ta­bi­li­dad y la cons­truc­ción de luga­res en los que se pue­de vivir”. En este sen­ti­do, Erik Wolf ase­gu­ra­ba que Espa­ña “tie­ne el patri­mo­nio (gas­tro­nó­mi­ca­men­te hablan­do) pero sufre una cri­sis de reco­no­ci­mien­to” que no lo hace visi­ble, “y el poten­cial visi­tan­te no pue­de bus­car lo que no sabe que exis­te”, con­cluía. Denun­cia­ba que la ima­gen inter­na­cio­nal de la gas­tro­no­mía espa­ño­la está redu­ci­da a tópi­cos —pae­lla, san­gría, tapas— mien­tras per­ma­ne­ce ocul­ta una rique­za inmen­sa de embu­ti­dos, que­sos, coci­dos, vinos y pro­duc­tos agrí­co­las de altí­si­ma cali­dad.  

Una visi­bi­li­dad que a veces inclu­so es nece­sa­ria a esca­la nacio­nal, según expli­ca­ba Rubén Pérez, direc­tor de ope­ra­cio­nes en Rus­ti­cae, con­sul­to­ra de alo­ja­mien­tos con encan­to en entor­nos rura­les. Pérez apor­ta­ba tam­bién otro dato intere­san­te en rela­ción con el futu­ro de los entor­nos no urba­nos: “de las cifras gene­ra­les de ocu­pa­ción turís­ti­ca, sólo el 40% corres­pon­de a zonas rura­les, con lo cual hay mucho mar­gen para seguir cre­cien­do”. Una ven­ta­na de opor­tu­ni­dad que los des­ti­nos rura­les deben apro­ve­char para ofre­cer “un turis­mo menos masi­fi­ca­do, más vin­cu­la­do al terri­to­rio y liga­do a la cali­dad de la expe­rien­cia”.

La provincia de Manabí (Ecuador), Región Mundial de la Gastronomía 2026, demuestra el poder transformador y de unión de la gastronomía en sociedades desfavorecidas

Crear esa mar­ca turís­ti­ca que hace que te esco­jan como des­tino es esen­cial en este pro­ce­so, algo sobre lo que ha habla­do Lind­sey Gallagher, pre­si­den­ta y CEO de Visit Napa Valley, una orga­ni­za­ción de mar­ke­ting de des­ti­nos que tra­ba­ja para man­te­ner a este valle cali­for­niano como la pri­me­ra des­ti­na­ción turís­ti­ca del esta­do. Gallagher coin­ci­día con Erik Wolf en la impor­tan­cia de la con­ser­va­ción y valo­ri­za­ción del patri­mo­nio, ejem­plo de ello es “la pro­tec­ción de las 94.000 hec­tá­reas de viñe­do del valle, nues­tro prin­ci­pal atrac­ti­vo turís­ti­co”, pero tam­bién des­ta­ca­ba el tra­ba­jar para “maxi­mi­zar el impac­to eco­nó­mi­co de esos visi­tan­tes”. En este sen­ti­do, la CEO de Visit Napa Valley expli­ca­ba que es esen­cial crear ini­cia­ti­vas atrac­ti­vas para “bus­car un equi­li­brio entre resi­den­te y visi­tan­te: des­es­ta­cio­na­li­zan­do el turis­mo para mini­mi­zar su impac­to en la comu­ni­dad, o dis­per­sán­do­lo geo­grá­fi­ca­men­te para que las cin­co ciu­da­des del valle se vean bene­fi­cia­das por el flu­jo turís­ti­co”. Como ejem­plo gas­tro­nó­mi­co de estas ini­cia­ti­vas men­cio­na­ba el ‘Res­tau­rant Month’, con acti­vi­da­des en res­tau­ran­tes duran­te un mes con pocas visi­tas como es enero.

Otro ejem­plo de opti­mi­za­ción del turis­mo eno­ló­gi­co lo ha ofre­ci­do Hubert Gone­ra, CEO de Land­brand e impul­sor del Plan Nacio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co de Polo­nia. Gone­ra ase­gu­ra­ba que el futu­ro del turis­mo pasa por com­bi­nar el fac­tor gas­tro­nó­mi­co, con la sos­te­ni­bi­li­dad y con la fuer­za rege­ne­ra­ti­va del pro­pio turis­mo. Bajo la pre­mi­sa de que “for­mar par­te de la tri­bu que nos reci­be y vin­cu­lar­nos a ella, nos hace sen­tir mejor”, Hubert Gone­ra afir­ma que el turis­mo de expe­rien­cias que nos per­mi­te “dejar el lugar que visi­ta­mos mejor de como lo encon­tra­mos” es una vía que mere­ce la pena explo­rar en un momen­to en que el visi­tan­te quie­re des­cu­brir nue­vas mane­ras de rela­cio­nar­se con los terri­to­rios. En su natal Polo­nia, Gone­ra ha pues­to en mar­cha un pro­yec­to con cua­tro bode­gas que per­mi­te a los visi­tan­tes inte­grar­se en su tra­ba­jo dia­rio des­de varias pers­pec­ti­vas y según la épo­ca del año: “el hués­ped tra­ba­ja con el due­ño de la bode­ga codo a codo, cono­ce el pro­ce­so, par­ti­ci­pa en él y ade­más ofre­ce feed­back sobre la acti­vi­dad”. Una expe­rien­cia que va más allá de la inmer­sión, “per­mi­te poner­se en la piel del otro y des­cu­brir el lugar de una for­ma úni­ca”. 

Los chefs Enrique Pérez (El Doncel*) y Vicent Guimerà (Antic Molí*) reivindican la gastronomía como expresión de un territorio y su memoria sensorial. Descubrir el sabor de cada lugar

Jus­ta­men­te la uni­ci­dad, lo que dife­ren­cia un lugar de otro, es pre­ci­sa­men­te otro de los gran­des moti­vos para esco­ger un des­tino. Algo en lo que la gas­tro­no­mía tie­ne mucho que apor­tar. Mues­tra de ello son las pro­pues­tas culi­na­rias que Enri­que Pérez (El Don­cel*) y Vicent Gui­me­rà (Antic Molí*), des­de Sigüen­za (Gua­da­la­ja­ra) y Ull­de­co­na (Tarra­go­na) res­pec­ti­va­men­te, ofre­cen a sus visi­tan­tes. “Coci­nar es expre­sar cómo sien­tes tu tie­rra, cómo te rela­cio­nas con ella, con sus pro­duc­to­res”, expli­ca­ba el chef cas­te­llano-man­che­go. Para Enri­que Pérez es esen­cial para cono­cer un lugar, sabo­rear­lo, “venir a comer el gar­ban­zo ver­de cuan­do es su épo­ca y enten­der que tie­ne que ser así”. Coin­ci­día con él Gui­me­rà, quien aña­día que “la coci­na de un res­tau­ran­te se enri­que­ce con su entorno”; algo esen­cial para Vicent quien vive en el Del­ta de l’Ebro, zona de inter­sec­ción de cul­tu­ra de ls gen­tes de Cata­lu­ña, País Valen­ciano y Ara­gón.  Apro­ve­cha­ban tam­bién los coci­ne­ros para rei­vin­di­car ser más escu­cha­dos por las admi­nis­tra­cio­nes por­que “para comer terri­to­rio es nece­sa­rio que ese terri­to­rio exis­ta y no hacer­lo des­apa­re­cer bajo pro­tec­cio­nes y legis­la­cio­nes que a veces no tie­nen sen­ti­do y nos pri­van de muchos pro­duc­tos. Habría más diver­si­dad culi­na­ria si se habla­se con el terri­to­rio”, adver­tían.

Y de la mis­ma mane­ra que para comer el gar­ban­zo ver­de, nada mejor que ir a Sigüen­za; o para dis­fru­tar de la gale­ra, lo suyo es irse al Del­ta del Ebro, si uno quie­re pro­bar el Tar­tu­fo ten­drá que ir a Piz­zo Cala­bro.  Fran­co di Ior­gi, segun­da gene­ra­ción de la hela­de­ría cala­bre­se Erco­le y casa madre del Tar­tu­fo, ase­gu­ra­ba en Dis­co­ver-Eat que “la mane­ra de ofre­cer algo genuino y de cali­dad es man­te­ner su ela­bo­ra­ción arte­sa­nal”. Una decla­ra­ción de inten­cio­nes de un maes­tro hela­de­ro que se ha nega­do a indus­tria­li­zar la pro­duc­ción de este hela­do que se ha con­ver­ti­do en todo un emble­ma del pue­blo cos­te­ro de Piz­zo Cala­bro y que ha sido el cul­pa­ble que año tras año se haya incre­men­ta­do su núme­ro de visi­tan­tes. 

Cerra­ba la pri­me­ra jor­na­da de Dis­co­ver-Eat, Ora­zio Belle­ti­ni (direc­tor de la Fun­da­ción Fue­gos, Ecua­dor) expli­can­do la expe­rien­cia de la pro­vin­cia ecua­to­ria­na de Mana­bí para con­ver­tir­se en Región Mun­dial de la Gas­tro­no­mía. Mana­bí es una “región muy rica en bio­di­ver­si­dad y cul­tu­ra pero esto no se ha tra­du­ci­do en bien­es­tar para sus gen­tes”, recor­da­ba Belle­ti­ni a la audien­cia mien­tras enu­me­ra­ba que todos los pro­duc­tos por los que Ecua­dor es cono­ci­do inter­na­cio­nal­men­te pro­vie­nen de esa región: el caco, el atún, el cama­rón… Jus­ta­men­te esa rique­za gas­tro­nó­mi­ca, pero tam­bién su lega­do his­tó­ri­co y cul­tu­ral ha per­mi­ti­do a Mana­bí con­ver­tir­se en 2026 en Región Mun­dial de la Gas­tro­no­mía. Con una iden­ti­dad culi­na­ria en la que las muje­res son guar­dia­nas de la tra­di­ción pre­ser­van­do el lega­do culi­na­rio, y en la que se han con­ser­van téc­ni­cas y pro­duc­tos mile­na­rios, Mana­bí apues­ta aho­ra por la edu­ca­ción y la for­ma­ción de futu­ro, pre­ci­sa­men­te para dar valor gas­tro­nó­mi­co a tra­vés de la inno­va­ción a toda esa rica des­pen­sa. Un pro­yec­to que repre­sen­ta el poder trans­for­ma­dor de la gas­tro­no­mía en un terri­to­rio que se está rege­ne­ran­do social y turís­ti­ca­men­te. 

Colmado Carpanta en Barcelona es el restaurante que rinde homenaje al personaje de cómic del mismo nombre

@colmadocarpanta es todo un home­na­je al per­so­na­je de cómic Car­pan­ta que tenía su hoja ente­ra en la revis­ta Pul­gar­ci­to. Y como lo defi­ne la RAE se tra­ta de una for­ma colo­quial de refe­rir­se al ham­bre vio­len­ta y de esta for­ma el per­so­na­je Car­pan­ta que en cada his­to­rie­ta bus­ca­ba comer y a ser posi­ble un pollo asa­do (uno de los pla­tos estre­lla de @colmadocarpanta) pero que al final siem­pre aca­ba­ba con el estó­ma­go vacío.

Era la for­ma sutil de su autor y dibu­jan­te Josep Esco­bar de cri­ti­car y denun­ciar (sin que la cen­su­ra le dije­se nada) la esca­sez, el racio­na­mien­to y las difi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas de la épo­ca de pos­gue­rra sobre todo en las ciu­da­des.

Hacien­do alu­sión a esa épo­ca y como cons­ta en su bio de IG hacen una coci­na vie­ju­na de pla­tos reco­no­ci­bles, de las que nos hacían nues­tras madres o abue­las. Vaji­lla marrón Dura­lex acor­de a la épo­ca y cubier­tos de man­go rojo todo muy cohe­ren­te con los pla­tos que pro­ba­mos

@colmadocarpanta comen­zó como una tien­da de comi­da para lle­var, espe­cial­men­te pollos a l’ast y a peti­ción de los clien­tes se ani­ma­ron con una peque­ña e incó­mo­da barra has­ta que en octu­bre 2025 con­si­guie­ron el local adjun­to don­de situa­ron el actual come­dor

Los pro­pie­ta­rios son dos ami­gos de toda la vida que en sus que­da­da segu­ri­dad siem­pre salía el mis­mo tema de con­ver­sa­ción “tene­mos que mon­tar algo” y lle­gó el local per­fec­to para hacer reali­dad sus sue­ños. Son Gui­llem Pico que es el chef y Adrián López que es el cabe­za pen­san­te y al fren­te de la sala. Los dos con una idea muy cla­ra de ofre­cer pla­tos de siem­pre y que tl comen­sal tuvie­ra esa sen­sa­ción de la “mag­da­le­na de Proust” de comer un pla­to que le recor­da­rá a su madre o a su abue­la o en la ver­sión Dis­ney del seve­ro crí­ti­co Anton Ego comien­do un humil­de pla­to de rata­toui­lle

Pla­tos vie­ju­nos de toda la vida que pro­ba­mos

Del apar­ta­do de ape­ri­ti­vos: cro­que­ta de pollo, buñue­lo de baca­lao y pan con toma­te.


Para acom­pa­ñar y refres­car una ensa­la­da de toma­tes y cebo­lla.

Unos pue­rros que siem­pre entran bien.


La Tor­ti­lla de pata­tas hecha al momen­to con o sin cebo­lla, a tu gus­to. Que para gus­tos los colo­res (Pan­to­ne, cla­ro)


De los pla­tos hechos con amor maca­rro­nes al car­de­nal y tier­ní­si­mas y deli­cio­sa la carri­lle­ra de cer­do con man­za­na y cebo­lli­ta.


Para el pos­tre un con­tun­den­te y deli­cio­so flan de los que dejan hue­lla en la memo­ria gus­ta­ti­va

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