Taller de Gin-tonic Premium 5th Gin en El Petit Celler de Barcelona.

Recientemente se celebró en El Petit Celler de Barcelona un magnífico y didáctico taller de Gin-tonic Premium con el elenco de ginebrar 5th Gin del grupo Destil.leries del Maresme Brands magistralmente impartido por Jordi Boada.
Amenas explicaciones teóricas sobre el novedoso sistema de elaboración que pasa por 3 destilaciones y que se infusiona con botánicos y frutas hasta obtener originales y llamativos colores y sabores para seguir a continuación con la degustación de las 4 ginebras disponibles en el mercado de esta marca de Arenys de Munt. Los nombres elegidos para cada una de ellas son todo un guiño a los 4 elementos básicos de la naturaleza.
La floral 5th Water, de color azul turquesa brillante e hipnotizante. Aromas herbáceos y especiados. Muy agradable en boca que recuerda a las notas florales, dominando el enebro y el coriandro. Para acompañar con un tartar de pescado o carne y ahumados.
La golosa 5th Fire, indicada para todos los que rehúyen del acentuado sabor amargo. De magnético color rosa, aromas en nariz a frutas del bosque, fresa y grosella, con retrogusto amargo de enebro. Para armonizar con unos bombones o incluso con un hojaldre de frutas del bosque obviamente.
www.bloghedonista.com

Fotografía de Alvaro Quintana

La cítrica 5th Earth, para los incondicionales del limón. De un color amarillo intenso, que ya nos predispone a pensar en los aromas que esconde. En boca la acidez domina con un retrogusto de mandarina dulce. Para maridar con frituras de pescado para que la acidez nos limpie la boca tras cada sorbo.

La 5th Air o ginebra base, es una London dry gin muy pura a partir de la cual se elabora toda la gama. Es la más neutra pero a la vez la que da más juego. De color transparente y ribetes plata, en nariz aromas de enebro y en boca es suave con alguna nota amarga. Perfecta para casar con comida japonesa y marisco cocido.

Los precios de esta gama de ginebra, de elegante diseño, gira en torno a los 20 euros.

BSO Faded el tema del noruego Alan Walker cantado por la frágil voz de Iselim Solheim.

© 2016 Todos los derechos reservados

La botella original de color ámbar de Pilsner Urquell

Pilsner Urquell, originaria de Pilsen en la región checa de Bohemia, puede decir con orgullo que es la primera cerveza tipo Pilsner de la historia. La receta original de 1842 -formulada por primera vez por Josef Groll en la cervecería Pilsen’s Burgess Brewery–  se ha mantenido intacta en los más de 170 años de existencia. De gran popularidad mundial desde sus inicios, sólo ha estado interrumpido su fulgurante éxito por las tenebrosas épocas de las Guerras Mundiales y posteriormente por la sordidez de un bloqueo político, renaciendo en los últimos tiempos como ave Fénix para situarse en el lugar que le corresponde y por encima de modas pasajeras.

www.bloghedonista.com

Cerveza Pilsner Urquell en su botella original de color ámbar.

Los componentes básicos de esta cerveza rubia que le dan personalidad propia son por un lado el agua suave utilizada para su elaboración que hace que no persista el amargor característico de esta bebida. En segundo lugar el aroma floral del lúpulo noble denominado Saaz que le da color amarillo, responsable a su vez de la calidad y abundancia de la espuma, y también del sabor refrescante y amargo. El tercer punto es el intenso sabor a malta por el uso de la maceración en la decocción. Y por último, el uso de levaduras de fermentación a baja temperatura mediante la utilización de este tipo de hongo unicelular de tipo lager, almacenando posteriormente el producto en los subterráneos (lagern) donde una temperatura fresca y estable va madurando la cerveza poco a poco.

Esta más que centenaria cervecera da una vuelta a su origen artesanal, recuperando los envases de color ámbar del inicio, porque evitan alteraciones de su contenido provocadas por la luz y también se cambia el diseño de la etiqueta en línea con los marbetes usados durante todo este tiempo. Todo un guiño de retorno a los inicios que no ha pasado desapercibido por sus consumidores habituales y fieles seguidores de la marca que valoran en gran manera esa honestidad de la cervecera checa.

© 2016 José María Toro. Todos los derechos reservados

 

Vino para dos. Capítulo 14

Lo admito. Después de protagonizar la escena con Julia me siento agotada, vacía. La Condesa Zaleska, hija del Conde Drácula, me ha vampirizado en una sola toma. Quiero estar en casa, en mi cama, en mi espacio. Necesito tumbarme al sol, ahuyentar a los ángeles oscuros que me rondan y dejar de sonreír para Jai un instante.

Respiro. Días surrealistas y sentimientos encontrados al doblar la esquina del alma. Empiezo a ser consciente de donde me encuentro. También sigo arrancando los pétalos de mi esquizofrénica margarita mental. ¿Espero a Jai o abandono el tablero de ajedrez? Los relojes blandos de Dalí se derriten en mi pecho. Salto del blanco al negro en locura transitoria.

Reconozco que durante esta huída frenética me he sentido valiosa. Es lo que tiene transformarse en el oscuro objeto de deseo –tal vez claro- de un hombre al que idolatras. Cuando Jai me mira me siento bella. Cuando me escucha, inteligente. Me encanta tropezarme con sus ojos asombrados y su dentadura brillante al atender cualquiera de mis ocurrencias. Y que se ría. Y que me revuelva el cabello pensando que estoy loca. Las historias que conoce mi familia y he contado mil veces a mis amigos, son nuevas para él. Los vinos, los sabores, los aromas compartidos, los lugares que pisamos…El sexo cada noche. La vida se vuelve un vestido a estrenar y eso me gusta después de acumular tanta ropa sucia en mi corazón-lavadora.

Sin embargo, a pesar de todo, en muchos momentos me descubro como el traje largo de fin de año que acabará sucio tras bailar toda la noche. Con quemaduras de cigarro, con las lentejuelas rodando por el suelo y guardado en el armario hasta la próxima ocasión. Si la hay. Ahora que estoy sola me siento así. Sé que suena extraño pero son demasiadas emociones condensadas en tan poco tiempo. Y me estoy ahogando aquí, en una nube, junto al muelle de San Francisco.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Miro a mi alrededor y por fin me decido. Las fotos de Jai con Julia por todos los rincones del salón me provocan, me pinchan. Maldita polaroid. Compraré los billetes para largarme a Tenerife lo antes posible. Si Jai resuelve sus conflictos familiares, vuelve a la Isla y quiere verme, allí estaré:  esperándole para compartir océanos y acrobacias. Si prefiere quedarse con su hermana y los tacones “Empire State” de Julia, regresaré a mi vida de siempre e intentaré encontrar a alguien normal. Si es que existe alguien normal en este planeta delirante.

Después de unos minutos concentrada, localizo un billete para mañana a las tres de la tarde. Lo tendré en mis manos antes de que Jai vuelva del hospital, así no podrá convencerme para me quede unos días en la ciudad. No sé como estará Claudia pero ahora sólo puedo pensar en mí. El peón retrocede y regresa a la casilla de salida. No hay vuelta atrás. Le doy al botón de reservar, pongo el número de mi  pasaporte, la tarjeta de crédito y el mail. Correo recibido en décimas de segundo. En unas horas estaré volando: jet lag sobre jet lag, éxodo y exilio.

Con el pasaje comprado me meto en la bañera. Chet Baker me frota la espalda y me susurra “Everything depends on you”: todo depende de ti. Suena su trompeta. Heroína en mis venas. Cojo un bote con gel de vainilla y canela y me lleno de espuma hasta la punta de las orejas. Luego me doy cuenta de que el jabón debe ser de Julia porque es el olor que impregna  el  apartamento. Sin pensarlo, agarro con fuerza el mango de la ducha y me desinfecto con agua hirviendo a presión.  Me arde la piel. Es el rastro escarlata de la reina rubia.

Me pongo los vaqueros y mi abrigo azul marino para bajar a la calle. Junto al edificio hay una cafetería vegana moderna y luminosa: “Love in the sea”. Me tomo un té con leche de soja y un carrot cake. Al fondo, el local tiene una pequeña tienda con ropa étnica y bisutería de plata: el típico espacio hippy-chic. Me pruebo un vestido de seda color burdeos con aire japonés,  ajustado hasta la rodilla con aberturas laterales. Esta hecho para mí. Se pega a mi cuerpo como si formara parte de mi piel pero es elegante y sutil. Creo que es lo mejor que puedo encontrar para nuestra despedida esta noche, al fin y al cabo me he comportado como una especie de geisha desde que nos conocimos. Junto con el vestido me llevo un par de zapatos, un pantalón negro, dos camisetas blancas, un collar de lapislázuli y un abrigo de paño. Luego cruzo la acera y entro en una corsetería. Arraso con el escaparate. No sé para qué.

Subo de nuevo al apartamento, después de pasear un rato junto al embarcadero. Me pesa el cuerpo como si hubiera subido cinco kilos del golpe. Dejo las bolsas en un rincón y me tomo la tercera copa de vino de la tarde. Mientras la última gota roza mi garganta, defino mi última jugada en el tablero. Cuando venga Jai le preguntaré si me quiere. Sin vueltas, sin recodos. Necesito saberlo antes de irme.

BSO: Everything depens on you de Chet Baker

© 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

Vino para dos. Capítulo 13

Cinco segundos de silencio. Escáner mutuo.

Ella con un vestido negro ajustado y tacones “Empire State”. Labios rojos, cabello rubio perfecto y bolso de Chanel: portada del “Vogue”.

Yo luciendo una manta de cuadros escoceses aderezada con una camiseta de Jai, calcetines de deporte y pelo revuelto. Restos de croissant en la comisura de los labios: papel de periódico arrugado.

Mientras las miradas se cruzan en asalto de sables, en mi cabeza suena la banda sonora de Vértigo. Pura intuición. Aplausos, por favor. Necesito aliento para protagonizar esta escena.

-¿Y tú quién eres? Tienes una pinta horrible, me dice Julia.

Inglés americano, caída de pestañas. Desdén agresivo y cara de repulsión. Los idiomas no son mi fuerte pero puedo entenderla perfectamente.

-Soy una amiga de Jai. ¿Quién eres tú?.

Lo sé, por supuesto. Pero en este instante saco mi osadía a flote. Normalmente habita dormida en lo más profundo de mi océano particular pero en casos extremos sale a la superficie a modo de salvavidas.

Ella me mira orgullosa, despectiva, humillante, fría, soberbia y todo el saco de sinónimos del diccionario: «No sé qué haces aquí, niña. I´m his wife». Esto último también puedo traducirlo inmediatamente: «Soy su esposa».

De repente un tablero de ajedrez se cuela en mi cabeza. Fogonazos en blanco y negro. Julia se erige en la reina. Yo soy un simple peón. El rey, en el hospital, visitando al caballo desbocado. No pienso jugar la partida. Como una torre de marfil me elevo altiva: -Sí, lo eres.  Pero, por lo que me han contado, sólo hasta que Jai arregle los papeles del divorcio. Por cierto, cuando bajes las escaleras, ten cuidado con los tacones. No te vayas a torcer un tobillo, querida.

Cierro la puerta de golpe. Imagino a Scarlett O’Hara  en  «Lo que el viento se llevó» haciendo lo mismo. Por primera vez en mi vida me siento una auténtica diva del celuloide y me río. Estoy temblando. Luego me asomo por la mirilla. La reina del Vogue saca su teléfono rosa y hace una llamada que no recibe respuesta. Después otra y otra. Está unos minutos rondando mi madriguera y al final se marcha. Ella y su cara de odio. Como una loba enferma.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Reflexiono sobre mi interpretación y camino hasta la cocina silbando. Me sirvo una copa de vino californiano de la botella que había abierto Jai y elijo a Nina Simone para brindar con ella en este momento de éxtasis supremo. Suena en mi móvil «The other woman»: La otra mujer. Soy inmensamente feliz durante unos segundos.

Al terminar la canción, descenso a toda velocidad en mi montaña rusa emocional. Looping sin cinturón de seguridad y rompo a llorar estruendosamente. No sé que estoy haciendo en San Francisco con un tipo que ni siquiera me ha dicho «te quiero». Tal vez es pronto pero lo necesito. Me estoy volviendo loca, supongo.

Las lágrimas resbalan por mi rostro y caen sobre la manta. Gotas gigantes post-adrenalina. Me siento sola y empiezo a pensar si volver a Tenerife sería una opción mejor que esperar a que Jai Ackerman resuelva su vida y decida si formo parte de ella. Tengo miedo de que me haya mentido. Me aterroriza hundirme en el mar.

En ese momento recuerdo los viernes en los que acudía sin falta a nuestro restaurante junto al Atlántico para verle cenar desde la distancia. Me sentía satisfecha simplemente con observar al actor desconocido con su copa en la mano. Ahora he perdido la noción del tiempo y la perspectiva. ¿Qué estoy haciendo en esta casa en medio de todos estos personajes extraños?

Sigue conmigo Nina Simone: intensa y vulnerable. Cojo el teléfono y empiezo a mirar vuelos de vuelta a España. Quizá pueda regresar ahora mismo a casa.

BSO:  The other woman de Nina Simone

© 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

 

Un hotelito con alma

Érase una vez una hermosa casa señorial canaria del siglo XVIII que con el paso de los años se convirtió en un hotelito rural cálido y apacible llamado “Hotel Emblemático San Marcos”

Situado en el precioso municipio de Icod de los Vinos, al norte de Tenerife, la casita contaba con seis habitaciones, a cual más bella, que recibía a viajeros de todo el mundo dispuestos a disfrutar de un alojamiento con personalidad única. Las habitaciones, con extraordinarios techos de madera, estaban decoradas con mimo para que sus moradores pudieran descansar en un entorno relajante y especial. Al abrir las ventanas, podían divisarse paisajes verdes y oír a los gallitos cantar al amanecer. Salas de lectura con excelentes pinturas y un delicado patio interior adornado con flores completaban el pequeño paraíso icodense.

www.bloghedonista.com

Hotel Emblemático San Macos. Fotografía de Noemi Martin

Los desayunos en la casa se servían en una cómoda estancia conocida como  “La Bodeguita”. Eran sencillos pero completos, ideales para empezar el día con ánimo y ganas de recorrer la Isla. Fruta fresca, embutidos, huevos, pan, bizcochos, zumo, yogurt  y café recién hecho -primorosamente servidos- despertaban al viajero, tras la calma de la noche en las calles contiguas.

www.bloghedonista.com

Hotel Emblemático San Marcos. Fotografía de Noemi Martin

Cerca del Hotel, regentado por gente amable y sonriente, los lugareños paseaban felices al amparo del Drago Milenario, un árbol anciano y mágico a cuya sangre se atribuían propiedades curativas y alrededor del cual giraban numerosas leyendas.  Además, el pueblo contaba con encantadoras plazas e  iglesias y una gruta volcánica llamada “La Cueva del Viento” que maravillaba a todos los visitantes.

www.bloghedonista.com

Hotel Emblemático San Marcos. Fotografía de Noemi Martin

Lo mejor de esta breve historia sin rematar es que -aunque pudiera parecerlo- no forma parte de la fantasía de una soñadora incorregible sino que es una realidad adorable de la que podrás disfrutar cuando te apetezca. El Hotel Emblemático San Marcos existe, tiene alma propia, y te espera risueño en el tranquilo municipio de Icod de los Vinos.

www.bloghedonista.com

Hotel Emblemático San Marcos. Fotografía de Noemi Martin

Si lo visitas, te parecerá estar inmerso en el escenario de un colorido cuento canario. Retrocederás en el tiempo mientras tus pies suben los peldaños de madera de la escalera interior para llegar a tu estancia. Estoy segura de que será inolvidable escribir el final de este relato con tu experiencia que, además, podrás rematar probando los deliciosos caldos de la zona.

El norte de la Isla de Tenerife tiene un encanto especial y este hotelito guarda su esencia entre sus paredes de piedra. Un gran descubrimiento que me apetecía compartir con todos los amigos hedonistas.

Hotel Emblemático San Marcos C/ Hércules, 11 Icod de los Vinos 38430. Santa Cruz de Tenerife. España. Tel. 922 816 509

BSO de este post Las transeúntes de Jorge Drexler

 © 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

 

 

Vino para dos. Capítulo 12

Estamos al otro lado del mundo y el frío del Oeste irrumpe en mis huesos al bajar por la escalerilla del avión. Noto como crujen mis rodillas mientras la realidad me toca en el hombro: ¿Estás ahí,  pequeña Ana?

Recorro el aeropuerto con el equipaje de mano que hice en Tenerife diez días atrás, cuando cené por primera vez en casa de Jai. Menos de dos semanas que parecen media vida concentrada en unos sorbos de Petrus.

Después de pasar los controles de seguridad, tomamos un taxi al apartamento. Jai le da la dirección al conductor con voz temblorosa: 238 Cervantes Boulevard, en el barrio de Marina. Sorprendentemente las llaves siempre viajan con él, en su bolsillo, atadas con un lazo de seda verde, aunque haga dos años que no pise San Francisco.

Jai está nervioso y apenas habla durante el trayecto. Sólo aprieta mi mano de cuando en cuando. El hombre seco y duro con la mandíbula de Gregory Peck tiene la mirada húmeda y líneas marcadas alrededor de los ojos. Podrían ser las horas de avión pero me confiesa que está angustiado e inquieto. Julia no le ha dado demasiados detalles sobre el estado de salud de su hermana pero ha sido como si la llamada hubiera borrado el pasado y sus recelos de un plumazo. Jai tenía que estar con ella en este momento. Lo tuvo claro en el primer segundo. Su madre había muerto hacía cinco años y a su padrastro y padre de Claudia lo imagina en su bodega de Napa, al margen de todo, como siempre.

Son las cinco de la tarde y el taxi nos deja en el apartamento. Hora del té, tiempo del tú. Miro a mi alrededor y vuelvo a sentirme en una película. Esta vez soy espectadora, no protagonista. ¿Adivina quién viene a cenar esta noche? Así es mi vida en los últimos tiempos. De plató en plató. De cine en cine. Hoy toca Vértigo.

El edificio es un pequeño e inmaculado bloque de tres plantas junto al antiguo puerto pesquero de la ciudad. Puedo oír el mar. El azul, como la música y el vino, siempre nos acompaña. Esta vez se presenta en forma de Pacífico penetrante y potente. Al abrir la puerta, el espacio, moderno y enorme, huele a vainilla y canela. Parece imposible que allí no viva nadie desde hace meses. Debe ser el rastro de Julia impregnado en cada grieta.

Dejamos las maletas en la puerta y pasamos al salón. Jai intenta disimular la emoción. Yo espero en la esquina junto a un sofá rojo, incapaz de sentarme. Contemplo la escena. Veo a un hombre-niño en su primer día de guardería: perdido, escudriñándolo todo con sus ojos caramelo. Un David de Miguel Angel asustado. La cara B de un vinilo a la deriva.

Jai me llama y vamos a la cocina con la bolsa de pasteles que hemos comprado en el aeropuerto. Desaparece y vuelve con una botella de vino.

-Aún siguen ahí, me dice. Me alegro de que no se las hayan bebido todas.

Intento no mirar demasiado los detalles que me rodean. Hay fotos familiares por todos lados. Jai coge una que está  pegada en la nevera: él en medio de dos mujeres que se repiten en los portarretratos que he visto de refilón, a cual más bella.

-Son ellas, me cuenta. Yo asiento y por las descripciones cinematográficas que me ha dado previamente, puedo distinguirlas perfectamente. Julia es la rubia elegante y sensual con vestido corto y escotado. Su hermana Claudia, la morena delgada con los ojos de Jai y chaqueta de cuero negra.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Tomamos una copa de vino californiano con unos pequeños croissants franceses, mientras suena  John Coltrane en el tocadisco del salón. Curiosa merienda para apaciguar el jet lag y la ansiedad de Jai. La mía está aparcada, encerrada en el segundo piso de mi cerebro, como si esto no fuera conmigo. Ahora formo parte del público. Los guionistas me han dejado fuera por un momento.

Después de nuestra atípica hora del té, Jai se va directo a la ducha.  Mientras, yo me quedo en el sofá oyendo música y leyendo una revista de moda en inglés. Tendré que ponerme al día. Estoy hecha un desastre. Levanto la vista unos segundos y asumo que me encuentro en una casa llena de fantasmas.

El protagonista de mi historia aparece a los diez minutos.  Está impecable, sobrio y más atractivo que nunca: camisa azul marina y abrigo gris en la mano. Perfume a madera y ámbar. Vaqueros y mirada enigmática. Voz de locutor de radio: -me voy al hospital a ver a Claudia. Si te apetece, date un baño. Y si quieres, en lo que vuelvo, puedes pasear por la zona y comprar algo de ropa. Imagino que todas tus camisetas, como las mías, tienen que ir directas a la lavadora. Intentaré no tardar demasiado.

Jai me da un beso en los labios y una copia de las llaves del apartamento con una J que cuelga de una argolla dorada. Intuyo que pertenece a Julia. Cierra la puerta y me quedo sola. Sigo repasando la revista para no mirar demasiado a mi alrededor. Le doy al off a mi curiosidad. Al final me quedo dormida unos instantes.

De repente me despierta el timbre de la puerta. Supongo que es Jai que se ha olvidado algo. No pienso. Estoy aún en modo avión. Cruzo el salón envuelta en la manta de cuadros del sofá y voy directa a la puerta de la entrada. Cuando la abro me encuentro con Julia y sus ojos feroces de frente.

BSO: In a sentimental mood de John Coltrane.

 © 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

Le Bouchon by Giuseppe (Mercer Hoteles Barcelona)

www.bloghedonista.com

Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

El Barri Gótic de Barcelona es un distrito urbano de excepción cargado de historia que ya es historia (valga la redundancia), que guarda celosamente rincones inigualables, con iglesias y edificios civiles de un pasado glorioso entre sus calles laberínticas y estrechas, con nombres que evocan un ayer memorable, de monjes guerreros como el Carrer dels Templers (Calle de los Templarios), de un pasado judío como el Carrer del Call, el paso de la Inquisición como lo recuerda el escudo del Museu Marés del Carrer dels Comtes y que pasa muchas veces desapercibido, o calles que evocan el martirio sufrido por los primeros cristianos defendiendo su fe como la Baixada de Santa Eulalia. Es en esta barriada, entre vestigios de la antigüedad que asoman por doquier, donde se alza Mercer Hotel Barcelona en un edificio felizmente recuperado por el prestigioso e internacionalmente conocido arquitecto Rafael Moneo, que ha sabido integrar como nadie restos de las antiguas fortificaciones romanas con una estructura de estilo gótico y recuperando sabiamente frescos originales en una de sus salas, para convertir este hotel en una experiencia única e inigualable para sus huéspedes.

www.bloghedonista.com

Le Bouchon by Giuseppe Iannotti. Mercer Hoteles Barcelona

Sólo en este marco incomparable con personalidad que brilla con luz propia, podía integrarse la cocina del chef Giuseppe Iannoti, natural de Telese Terme y dónde tiene su restaurante Krèsios, en la italiana provincia de Benevento. Un cocinero que ha venido para quedarse y fusionar su cocina con la autóctona. Lo suyo por los fogones es de una vocación precoz, desde los 6 años. Los avatares de la vida le llevó a graduarse en Ingeniería Informática lo cual le ha añadido un conocimiento transversal a su particular manera de entender la cocina, como él la define basada en la «búsqueda, la inspiración, la imaginación y la espontaneidad» Premiado con el galardón de «Giovanne dell’anno» by l’Espresso y el «Premio vent’anni» de San Pellegrino. Está considerado como uno de los Jóvenes Restauradores de Europa. Además está condecorado desde el 2013 con una estrella Michelin. Ha tansportado su aplaudida y reconocida cocina moderna, con toques clásicos pero elegantes, desde la Campania hasta la ciudad de Barcino. Un guiño de la historia. Desde comienzos del 2016 gestiona toda la restauración de este emblemático hotel boutique 5 estrellas.

Un primer acercamiento a su cocina más desenfadada y casual es en Le Bouchon by Giuseppe, dónde sus raíces italianas enraizan con la nuestra más popular de tapas o lo que vienen siendo platos pequeños, creando una simbiosis muy enriquecedora. Con entrada directa desde el hotel o desde la calle, abierta a todo el mundo hospedados o no, tras su gran portón de madera de unos 3 metros de altura y que da paso a un espacio diáfano y amplio, de techos altos, con grandes vigas de madera que se apoyan en anchas paredes construidas con grandes piedras. Suelo de madera que le da calidez contrastanto con los fríos pedruscos, una iluminación tenue, mesas de madera alternan con las de mármol blanco, aunque mi preferida es la alargada que invita a compartir con desconocidos turistas de paso, y por supuesto para grupos. De una estética reversionada y reconvertida de los antiguos bares de barrio que abundan por toda la ciudad Condal. Su insinuante colección colorista de sifones que convidan a parar y hacer el vermut previo a la comida, con ristras de ajos y tomates de penjar (colgar) a la vista para pedir irreflenamente ese pan con tomate tan sabroso y tan nuestro. No pasan desapercibidas las 3 simpáticas cabezas de toro, cuál trofeos, un cartel de una corrida taurina benéfica del mítico gran espada José Tomás o los espejos de la pared con la descripción de los platos principales escritas a mano con rotulador blanco especial para vidrio con ese caligrafía tan peculiar, anárquica pero bonita a la vez, que nos recuerda un tiempo pretérito en el cual las horas pasaban más lentamente que ahora, con bonitos mensajes que nos dibujan sonrisas como «con vergüenza ni se come ni se almuerza» o  expresiones muy catalanas como «a la taula i al llit al primer crit» (a la mesa y a la cama al primer aviso)

www.bloghedonista.com

Chips de patatas cortadas a mano acompañado de sus salsas ketchup, mayonesa y barbacoa. En Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

Platos degustados:

Deliciosos chips de patata cortadas a mano acompañado de sus salsas ketchup, mayonesa y de barbacoa.

Vitello tonnato cocinado a baja temperatura relleno de huevo duro con alcaparras y atún en aceite.

www.bloghedonista.com

Hamburguesa de vaca vieja y de sepia. En Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

Divertida hamburguesa de sepia con lechuga cortada en juliana, mayonesa, ajo y cítricos. Pan negro elaborado con la propia tinta de la sepia.

Sabrosa hamburguesa de vaca vieja acompañada de cebolla, bacon, queso, champiñones, mostaza, ricotta y eneldo. Cocinada a 40ºC para no perder los jugos de la carne.

www.bloghedonista.com

Gnocchis de patata, tomates y almejas. En Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

Vibrantes gnocchis de patata, tomate y almejas.

Un plato clásico y memorable, que además es la especialidad del chef Giuseppe Iannotti, son las albóndigas en ragú con carne de cerdo y ternera, elaborando su salsa con 3 tipos de tomate. Para mojar pan sin ningún remordimiento, hasta dejar el plato bien rebañado. Un pan que merece mención especial por su calidad y por estar preparado con levadura madre con más de 75 años de existencia.

www.bloghedonista.com

Albóndigas en ragú. En Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

La parte dulce recoge la más pura tradición del sur del país de la bota como el babá al ron con crema y amarena.

www.bloghedonista.com

Babà al ron. Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

El clásico e imperdible tiramisú con melindros al café, crumbles de cacao, crema inglesa, sifón de mascarpone con una textura etérea y café en polvo.

www.bloghedonista.com

Tiramisú. Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

Pastiera, un pastel típico napolitano, preparado con ricotta, crema inglesa de vainilla, y aromas cítricos de naranja y limón para conseguir un postre ligero y refrescante.

www.bloghedonista.com

Pastiera napolitana. Le Bouchon by Giuseppe. Mercer Hoteles Barcelona.

Para acompañar los postres con un chupito de Il Liquore Strega, infusionado con aproximadamente 70 hierbas y especias provenientes de todos el mundo, según una antigua y secreta receta de tradición familiar. Ligero sabor amargo para contrastar con el dulce.

Menú business los mediodías a 25 euros. Precio medio 25-30 euros.

Mercer Hoteles Barcelona Carrer dels Lledó, 7 08002 Barcelona Tel. 933 107 480

 © 2016 José María Toro. Todos los derechos reservados

 

 

 

 

 

 

 

Va de vida, va de versos…

Vida

Vida que vuela volando buena

va caminando subiendo cuestas.

Vida que vuela volando buena

acariciando y borrando penas.

 

Vida que vuela de mis amores, dame tu mano de seis colores.

Corre curiosa por callejones llenos de flores y de canciones.

Vida de azúcar y de limones, vida de vinos y vividores.

Vida vivida con mil dolores, vida del cielo de los ratones.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Amor

El amor enamorado es por todos condenado.

El amor correspondido te tiene siempre vendido.

El amor a su manera es siempre feroz espera.

Enamórate de ti y diles “kikirikí”.

 

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Esperanza 

Verde como una manzana, da saltos como una rana.

Agárrala de una pata, que esté quieta y no se vaya.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Valentía

Sigue el camino de corazones y no te pares en los rincones.

 

Paz

No está en Alcatraz, esa paz mi paz.

No está tan lejana ni es tan extranjera,

esa paz,  mi paz, es mi prisionera.

 

Sube por mi sangre, vive en mi cabeza.

Esa paz guerrera no me deja ilesa.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Amistad

Amiga, amigable, amistosa, amiga:

pan calentito con mantequilla,

vino con queso, tardes de fiesta,

llora mi amiga mientras te alejas.

 

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Alegría

Mira que bonita y como le queda el vestido malva con las azucenas.

Mira su sonrisa y esos ojos grandes y ese pelo al viento y esos dos volantes.

Mira lo que puedas pero con cuidado, que no se dé cuenta de que estás mirando.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Fe 

Fa, fe, fi, fo,fu:

fe que tienes tú

Fa, fe, fi, fu, fo:

Fe que tengo yo.

 

Tranquilidad

No me molesten dice el cartel que a mí me dieron este hotel.

No me molestes, no seas pesado: los calzoncillos están lavados.

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Amabilidad

Pase usted primero dice el caballero a esa hermosa dama que no es un florero.

Siéntese tranquila que yo me levanto promete el muchacho sin ningún espanto.

Le llevo la compra, le dejo pasar, le agarro la puerta cuando vaya a entrar.

Qué gusto, qué rico. Me encanta esta gente.

Qué bueno, qué suerte. Sed amables siempre.

 

Generosidad

No me seas rata, no metas la pata: el ser generoso es el mejor gozo.

Regala sonrisas, sal de tu agujero, vive alegremente y abre el monedero.

 

Optimismo

Todo saldrá bien. Vivirás cien años. Amor y alegría te darán la mano.

La salud de hierro; plata en el bolsillo; corazón de oro. ¿Pa qué más, mi niño?

 

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

Lealtad

Estaré a tu lado decía mi amigo.

Estaré a tu lado, vencido o hundido.

Sin piernas sin brazos y hasta sin cabeza.

Si me necesitas no me iré de fiesta.

 

Agradecimiento

Igual que a la luna se lo doy al viento,

por tenerte cerca en todo momento

www.bloghedonista.com

Fotografía de Noemi Martin

 

Aceptación

Esto es lo que hay. No busques afuera.

Acepta la vida. Esa es la manera.

 

BSO Sonríe de Rosana

© 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

Cafè Mandacarú. (Poble Sec) Barcelona

El barcelonés barrio del Poble Sec está en continua transformación. De ser un barrio dormitorio de obreros con una situación privilegiada, por su cercanía al centro geográfico de la ciudad y también a uno de los pulmones verdes de la Ciudad Condal que es la montaña de Montjuïc, ha pasado a convertirse en un vibrante hervidero de nuevas tendencias. Una barriada de calles estrechas y que aún conserva esa sensación de pueblo con sus casas de poca altura y dónde los vecinos se siguen saludando por el nombre. Los locales de este popular distrito están viviendo una metamorfosis muy interesante a nivel gastronómico, de vinos, cultural y musical como es el caso de Cafè Mandacarú que une estas 4 ofertas muy hedonistas en un solo local, y que recoge fielmente el ideario de sus fundadores. Han creado un espacio que es un bar à vins, se sirven tapas y platillos vegetarianos, es también un gin & cocktail bar y programa regularmente conciertos de música en directo. Todo este marco incomparable se ha gestado a partir de la enriquecedora mezcla de culturas y de intereses de sus fundadores: la diseñadora gráfica brasileña Sheila y el músico catalán Cristian.

www.bloghedonista.com

Interior. Foto gentileza de Cafè Mandacarú.

La pared izquierda de la entrada es toda una declaración de intenciones de amor por la pintura, impresiona porque está totalmente cubierta de cuadros heredados del abuelo del propietario y que son copias de grandes pintores clásicos, de temática religiosa, bodegones y alguna escena costumbrista burguesa de épocas pretéritas muy interesante. Un segundo espacio, estrátegicamente situado en el centro del local por su acústica, está ocupado por un flamante piano de cola y una tarima a modo de escenario para conciertos en vivo de jazz, pop o de sensual música brasileira, de músicos itinerantes de primer nivel consagrados en los escenarios internacionales y nacionales así como también de jóvenes promesas. Finalmente se pasa al comedor de paredes desnudas mostrando sin rubor las piedras originales a la vista que le aporta mucha naturalidad  al conjunto. Bóvedas de vuelta catalana con vigas de madera que le dan calidez. No pasa desapercibida la gran puerta de madera de aire modernista en una de las paredes, junto con los recoletos rincones con sillones y la escalera en hierro forjado que le otorgan personalidad y carácter.

El origen del nombre del local hace referencia al mandacarú que es la flor de una especie de cactus originario de Brasil que habita en zonas desérticas. Popularmente se cree que al florecer es pronóstico de lluvia y por tanto está asociado por similitud a la fertilidad y la esperanza. También es protagonista de la canción «O Xote das Meninas» del músico Luiz Gonzaga.

Practican una cocina vegetariana gourmet, es decir bajo esta premisa gastronómica crean deliciosos platos saludables con una cuidada presentación.

Platos y vinos degustados:

www.bloghedonista.com

Dueto de hummus de garbanzos y lentejas. Fotografía gentileza de Cafè Mandacarú.

Aperitivos: Blinis con crema de alcachofas y caviar de tomate. Hummus de lentejas y garbanzos. Cava María Rigol Ordi Reserva Brut.

www.bloghedonista.com

Croquetas de espinacas a la catalana y croquetas de 3 quesos. Fotografía gentileza de Cafè Mandacarú

Tapas: Croquetas de espinacas a la catalana. Croquetas de 3 quesos y Boniatos bravos. Casados con Abadal Picapoll de Bodegas Abadal.

www.bloghedonista.com

Boniatos bravos. Fotografía gentileza de Cafè Mandacarú

Refrescante tartar mediterráneo de tomates a la mostaza, aguacate, alcaparras y germinados. Delicia de patata confitada y cebolla caramelizada al romero con queso de cabra gratinado. Ennoviado con un vino natural: La Germana de Cellers Pascona. Vino de Pueblo (Montsant) Aromas de manzana.

www.bloghedonista.com

Tarta mediterráneo de tomates a la mostaza, aguacate, alcaparras y germinados. Fotografía gentileza de Cafè Mandacarú

Para limpiar de sabores: original gazpacho de remolacha, aceite de cilantro y nieve de queso fresco.

www.bloghedonista.com

Canelones de verduritas con bechamel especial del chef. Fotografía gentileza de Cafè Mandacarú.

Platillos: canelones de verduritas con bechamel especial del chef. Espectacular risotto de olivas negras, tomates secos y albahaca. Armonizado con Atrepat. Molí dels Capellans. Conca de Barberà.

www.bloghedonista.com

Estofado ahumado de garbanzos con níscalos (rovellons) Fotografía gentileza de Cafè Mandacarú

Vibrante estofado ahumado de garbanzos con níscalos (rovellons) con Nuet. VallDolina. Penedés.

Postre: Panacotta de castañas con confitura de boniatos y naranjas. Acompañado de Carratell Ranci del Montsant. Capçanes.

Cocina abierta a partir de las 19h. Sábados y domingos abren también al mediodía. Menú musical por 37,60 euros. Productos gastronómicos y enológicos de proximidad para la creación de platos y para maridajes con los vinos de la carta. Interesante oferta de cocktails como afterwork, previamente a la cena, o como primera copa de la noche, elaborados por Cristian, que pasó un período de aprendizaje de más de dos años en la cocktelería Gimlet del Born.

Cafè Mandacarú Carrer Magalhães, 35 Barcelona 08004 teléfono 93 441 40 17

BSO de este post O Xote das Meninas de Luiz Gonzaga. No podía ser de otra manera

© 2016 José María Toro. Todos los derechos reservados

 

 

Tenerife, Isla hedonista

 

www.bloghedonista.com

Tenerife. Fotografía de Noemi Martin

Surgió en medio del Atlántico para hacer las delicias de los enamorados del buen vivir. Estoy segura de que es su cometido. Si hay una isla en el Planeta que merece el título de «Hedonista mayor del reino», sin duda, es ésta desde donde escribo.

Ser hedonista en Tenerife es muy sencillo. No es publicidad barata ni proselitismo isleño. Lo afirmo con objetividad absoluta porque me encanta ser feliz y llevo siéndolo en este lugar durante cuatro décadas. Y cada día disfruto más de sus rincones sorprendentes y de su marco azul.

www.bloghedonista.com

Tenerife. Fotografía de Noemi Martin

Ser hedonista en Tenerife es facilísimo. No hace falta que te esfuerces: el placer y la belleza te rodean. En el mes de febrero aún más. Estamos en Carnaval y la gente sonríe entre lentejuelas y pelucas de colores. No importa que hayas pasado un mal día, que tu madre esté enferma o tu contrato sea precario. Tampoco que te haya dejado tu novio o tengas un sarpullido en la cara por hincharte a chocolate. Para eso está el maquillaje y las caretas. En esta Isla la alegría te perseguirá hasta encontrarte de frente. No huyas, cobarde.

Ser hedonista en Tenerife está chupado. Tienes a tu disposición un sol espléndido durante casi todos los días del año. Vitamina D por un tubo, abajo el dolor de huesitos  y los catarros. Puedes tumbarte en una playa de arena suave cual lagarto vividor. O darte un baño los fines de semana. O hacer surf, buceo o vela. También sentarte en una terracita tranquila a tomar un café o una cerveza mientras el astro rey te contempla y tú le susurras al oído: ¡gracias por calentarme tan bien, querido!

www.bloghedonista.com

Tenerife. Fotografía de Noemi Martin

Ser hedonista en Tenerife es un juego de niños…o de mayores. ¿A quién no le gusta un buen vino? En esta Isla coleccionamos caldos sabrosos y «guachinches» por doquier.  Somos expertos en saborear con placer una «carne fiesta» con «una cuarta» o un plato de queso de cabra acompañados de una conversación amigable y una mano en el hombro. ¿Y qué me dicen de unas papitas arrugadas con mojo y pescado salado?

Ser  hedonista en Tenerife es lo más normal del mundo. Porque puedes respirar y entusiasmarte mientras recorres senderos que bordean paisajes increíbles. Porque el cielo está limpio y las estrellas se distinguen en la noche. Porque un Volcán grandioso nos cuida desde lo alto, entre un mar de nubes y retamas.

www.bloghedonista.com

Tenerife. Fotografía de Noemi Martin

Ser hedonista en Tenerife es muy factible. Teatro, conciertos de música clásica, jazz o rock, un Auditorio brillante a la orilla del mar, museos,  exposiciones de fotografía, festivales varios y mucha sed de cultura.

Ser hedonista en Tenerife está tirado. Los canarios somos cariñosos y cercanos. No hay mayor placer sensorial que recrearse en los rincones de esta acuarela gigante,  su gastronomía, sus vinos y su miel, recorriéndola con un isleño afable.

www.bloghedonista.com

Tenerife. Fotografía de Noemi Martin

Así que totalmente convencida de que la oferta,  además de tentadora es real,  lanzo una invitación al aire: amigos hedonistas del planeta Tierra (y de otros si se tercia), aquí les esperamos.

Sean felices.

BSO de este post Huellas del cantautor tinerfeño Pedro Guerra

© 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

A %d blogueros les gusta esto: