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¿Cuidamos de Santa Cruz de Tenerife?

Desde hace algunos años tengo un sueño. Me encantaría que mi ciudad, Santa Cruz de Tenerife, se convirtiera en una de las más limpias y sostenibles del planeta. Quizá es una de mis tantas ideas descabelladas pero estoy segura de que no es un imposible. Si Honolulu en Hawái  lo ha conseguido, mi fantástica ciudad y sus habitantes también son capaces.

Cuando paseo por sus calles y barrios los visualizo impolutos como las avenidas de Singapur y Adelaida, donde casi podrías comer sobre la acera. También ideo sistemas para que el aire que respiramos sea tan puro como el de las Montañas Rocosas y diseño mentalmente inmensos y saludables espacios verdes. Hasta tengo preparada una tarima imaginaria para instalarla en el Parque García Sanabria, al estilo de Hyde Park,  para que los transeúntes puedan improvisar discursos a media tarde. Sería genial poder escuchar a nuestros vecinos contar sus propuestas.

Parque García Sanabria

Parque García Sanabria

 

A veces, mientras recorro la Avenida de Anaga,  me descubro planificando el tráfico: más piernas y menos ruedas, amigos. ¿De verdad necesitamos ir al gimnasio en coche para luego hacer una hora de cinta? En otras ocasiones, sobre todo cuando bajo las bolsas de basura,  invento campañas de reciclaje con el anhelo de que lleguemos a ser como San Francisco y sus ciudadanos, los más concienciados del mundo en la separación de residuos. También, ¿cómo no? ingenio fórmulas para convertirnos en una “ciudad slow” donde el consumo mayoritario sea el de productos de cercanía o kilómetro cero y donde nos tomemos la vida más pausadamente.

La campaña que acaba de lanzar el Ayuntamiento de Santa Cruz me gusta. Es sencilla pero clara:  tu ciudad, tu casa. ¿La cuidamos juntos? La conciencia ciudadana es sin duda el arma más potente para conseguir que el lugar que habitamos sea cada día más brillante y más vivo. Además, están las “multas grandes para pequeñas faltas”, como hacen en Calgary y con las que estoy absolutamente de acuerdo, pero bueno podríamos empezar por ilusionarnos con mimar nuestro entorno, ¿no?  Es más bonito. Y más poético.

Tenemos la suerte de habitar una ciudad preciosa y hospitalaria dentro de una isla maravillosa. La calidad de vida, el clima y el mar nos acompañan cada día. ¿Qué tal si nos comprometemos un poquito para que vivir y visitar Santa Cruz sea una experiencia aún más hedonista?

© 2019 Noemi Martin. All rights reserved

 

 

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El joven chef Diego Dato es el encargado de gestionar la cocina del restaurante Melvin, el tercero abierto por Martín Berasategui en la isla de Tenerife y noveno en España

El joven chef Diego Dato es el hombre de confianza de Martín Berasategui para gobernar los fogones del Restaurante Melvin, el tercero abierto en la isla afortunada de Tenerife y noveno en España. Los dos anteriores abiertos en la isla canaria son M.B., con dos estrellas Michelin y Txoko en el cercano resort de lujo Abama Tenerife. Hay que sumarle dos restaurantes en el País Vasco: el que lleva su nombre, Martín Berasategui, con tres estrellas Michelin y Eme Be Garrote en Donosti. Cuatro más en Barcelona: Lasarte con 3 estrellas de la famosa guía roja francesa gastronómica, Hallo cocktail Bar, Restaurante Oría y el restaurante Fonda España. Además asesora a otros 3 restaurantes en México y dos en República Dominicana.

Restaurante Melvin

Restaurante Melvin

 

Ubicado en el soleado y privilegiado sur de Tenerife, dentro del elegante complejo de apartamentos Las Terrazas de Abama (de la compañía My Way Hotels & Resorts), con vistas imperdibles e impagables al Océano Atlántico y a la próxima isla de La Gomera, que da la sensación de que casi se puede tocar por el juego de la perspectiva, y donde las puestas de sol se convierten en pura poesía, y los platos de este joven chef se fusionan en perfecta armonía con tanta belleza.

 

Restaurante Melvin

Restaurante Melvin

 

La cocina elegida para este tercer restaurante es una fusión de mediterránea con el sabor de los asadores donostiarras que vieron crecer al chef del “garrote” y que es el único cocinero español que tiene actualmente es su curriculum 8 estrellas Michelin. Mimo por el producto, dando prioridad a la materia prima canaria de proximidad, para crear platos de alta cocina completado con una buena oferta de carnes y pescados a la brasa.

Restaurante Melvin

Restaurante Melvin

 

El chef Dato es originario del levante español y por tanto ha crecido entre arroces de su Elche natal, con una formación de campanillas entre grandes espadas de los pucheros y sartenes como el malogrado Santi Santamaría y su mentor Martín Berasategui que desde hace poco le ha dado la alternativa en el Restaurante Melvin, después de su paso por los otros dos restaurantes del grupo en Canarias: M.B. y Txoko.

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El chef Diego Dato. Restaurante Melvin. Fotografía gentileza de Mandarina Comunicación

 

El nombre escogido para el restaurante no ha sido casual, sino que es un claro tributo a Melvin Villarroel, el arquitecto boliviano que creó esta área turística dándole personalidad propia y con el propósito de que perdurase en el tiempo con el máximo respeto posible al entorno.

De su interiorismo destaca la cocina vista para crear una cercanía con los comensales y puedan ser testigos de todo lo que se cuece dentro. Colores naturales para maderas y tapicerías y otorgarle ese plus de calidez y a la par elegante. La terraza exterior al aire libre es maravillosa a cualquier hora del día, pero es especialmente mágica con la caída del sol y con la iluminación nocturna.

  • Croqueta de jamón.
  • Mantequilla de cebolla caramelizada.
  • Base de arroz socarrat con chipirón y su tinta y queso rallado.
  • Pan blanco, focaccia de chorizo y pan de Martin (higos y pasas).
Aperitivos en Restaurante Melvin

Aperitivos: croqueta de jamón, mantequilla de cebolla caramelizasa, base de arroz socarrat con chipirón y su tinta, queso rallado y pan blanco, focaccia de chorizo y pan de Martín (higos y pasas). Restaurante Melvin

 

  • Refrescante salmorejo de cerezas y tomate canario con polvo de queso fresco (Burgo de Arias), anchoas del Cantábrico, pepinillo encurtido y cereza troceada.
Salmorejo de cerezas

Salmorejo de cerezas

 

  • Impresionante ensaladilla rusa de pulpo sobre “Causa” limeña ligeramente picante, sobre base de patata, crema de zanahoria y tierra de aceituna negra.
Ensaladilla rusa

Ensaladilla rusa

 

  • Steak tartar de solomillo gallego sobre gofres de patata.
Steak tartar

Steak tartar de solomillo gallego sobre gofres de patata. Restaurante Melvin

 

  • Tagliatelle meloso de calamar con camarones, crema americana y puré de batatas con ajo asado.
Tagliatelle de calamar

Tagliatelle de calamar

 

  • Almejas gallegas estilo “La Abuela” con ajo y vino blanco.
Almejas gallegas

Almejas gallegas estilo “la Abuela” con ajo y vino blanco. Restaurante Melvin

 

  • Fish & chips “Melvin” con salsa tártara. Seguramente las mejores del mundo mundial.
Fish & Chips

Fish & Chips

 

  • Tentadora paella de cerdo ibérico con ajos tiernos y garbanzos.
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Paella de cerdo ibérico con ajos tiernos y garbanzos. Restaurante Melvin

 

  • Terrina de cordero, huesos de pasta fresca con duxelle de hierbas y puré de apio trufado

    Terrina de cordero

    Terrina de cordero

 

  • Esferas de melón en caipiriña con helado de cáscara de limón y sopa de yogur.
Esferas de melón

Esferas de melón

 

Restaurante Melvin en Las Terrazas de Abama. Carretera General del Sur TF-47 Km.8,9 Guía de Isora. Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias.

© 2018 Nuria Tejedor. All rights reserved.

El Hierro: te mereces esta Isla

En medio del Océano Atlántico hay una isla, o mejor, un continente pequeñito dónde la paz se viste de azul. Este reducto divino alejado de la urgencia y los ruidos se llama El Hierro y es la menor de las Canarias. 
 
El Hierro, Reserva de la Biosfera y Geoparque, es por mérito propio, sinónimo de paz y sosiego. Algo así como un monasterio gigante con aguas cristalinas donde el buceo se convierte en arte, cielos nítidos para hacer parapente, cumbres donde respirar aire limpio, vinos deliciosos y un queso ahumado espectacular. Así que si estás agotado y necesitas un retiro urgente, olvida los cantos gregorianos. Tienes una opción mucho más divertida, completa y volcánica en el Archipiélago Canario. Por mar y aire, el paraíso está a tu disposición. Aquí tienes un boceto. Ven y pinta el resto.
 
El Hierro. Fotografía de Noemi Martin

Embarcadero de las Puntas. Fotografía de Noemi Martin

 
Valverde, El Pinar y La Frontera son los tres municipios que conforman la organización de El Hierro. En el primero se sitúa la capital de la Isla, el Puerto de la Estaca y el aeropuerto. Además,  un original pueblo pesquero donde iniciar tus chapuzones insulares, el Tamaduste. 
 
El Tamaduste. Fotografía de Noemi Martin

El Tamaduste. Fotografía de Noemi Martin

 

También en el municipio de Valverde, es imprescindible tomar un café o disfrutar de una estupenda cena en el Mirador de la Peña, obra del famoso arquitecto canario César Manrique y un prodigio de integración de arquitectura y naturaleza. Desde su terraza, podrás divisar la costa isleña y los Roques de Salmor, santuario de los lagartos gigantes de la Isla, especie en peligro de extinción.  
 
Mirador obra de César Manrique

Vista desde el Mirador de la Peña obra de César Manrique. Fotografía de Noemi Martin

 
Desde aquí,  muy cerca, un lugar realmente mágico. Leyenda, tradición y poesía cuelgan de las ramas del mítico Árbol Garoé, un til (no tilo) encargado de atraer la lluvia y abastecer de agua a la Isla durante siglos. Hoy en su lugar y después de su desaparición por culpa de un huracán, encontramos un árbol de su misma especie. No dejes de visitarlo porque el sitio, cargado de energía ancestral, sigue siendo fascinante.
 
Árbol Garoé

Árbol Garoé. Fotografía de Noemi Martin

 

Al Norte de la Isla, recorre el municipio de La Frontera. En los alrededores de esta animada localidad encontrarás lugares inolvidables como el Charco Azul, las piscinas naturales de las Macetas o el Lagartario del Ecomuseo de Guinea. También las famosas sabinas milenarias, árboles de formas dispares moldeados con gracia  al capricho de los vientos alisios. Si además, pasas un domingo por el pueblo, aprovecha para comprar quesadillas –el dulce a base de queso típico de la Isla-, mermeladas  y fruta ecológica en el mercadillo mañanero. También, cómo no, tómate unos vinos en alguno de los restaurantes y tascas de la zona. El Hierro ofrece caldos deliciosos, producto de una tradición fundamental en la economía de la Isla que se remonta al siglo XVI cuando el inglés John Hill plantó el primer viñedo en tierra herreña. Disfruta de los blancos secos y afrutados, de los tintos potentes y de los amables vinos dulces.  

 
Tanajara 2010 vino tinto de El Hierro

Tanajara 2010 vino tinto de El Hierro. Fotografía de Noemi Martin

   
En El Pinar, el tercer municipio de El Hierro, es visita fundamental un punto de relevancia histórica y geográfica: el Faro de Orchilla, recogido por la cartografía en una esquina de La Tierra desde la época de Claudio Ptolomeo. También los franceses establecieron el meridiano cero en dicha punta en 1634, antes de que a partir de 1884 lo fuera Greenwich. De ahí que El Hierro -el extremo más occidental del mundo hasta el descubrimiento de América-  sea conocida también como la Isla del Meridiano. Además, como dato curioso, El Pinar es el municipio más alejado de la capital del país de la que dista 1.916 km en línea recta.
        
Faro de Orchilla

Faro de Orchilla. Fotografía de Noemi Martin

 
Para los amantes de los fondos marinos, un lugar para archivar en la retina es el conocido como Mar de las Calmas en La Restinga: fondos nítidos con una increíble biodiversidad donde en 2011 un volcán submarino, el Tagoro,  estuvo activo durante casi tres meses. Para los de tierra adentro, este pequeño pueblo es un buen enclave para saborear la calma herreña con un pescadito y una copa de vino a la orilla del mar. De entrante o postre un trozo del queso de cabra ecológico Los Barrancos, del famoso Herreño o del Campos Viejos,  nuestros favoritos.
 
Queso de cabra ecológico elaborado con leche cruda.

Queso de cabra tierno ecológico. Elaborado con leche cruda, de la miniquesería El Barranco

 

También en La Restinga, dentro de El Pinar, aprovecha y disfruta de un baño al abrigo de la lava en las piscinas naturales de Tacorón. No podrás borrar de tus recuerdos viajeros la puesta de sol entre volcanes y agua transparente. 

 
Piscinas naturales de Tacorón

Piscinas naturales de Tacorón. Fotografía de Noemi Martin

 

Para alojarte, tienes numerosas casitas rurales dispersas por la Isla. Algunas, como la preciosa Agua Nueva, admiten mascotas. También puedes alojarte en el delicioso Parador de El Hierro, a pie de playa o en el balneario Pozo de la Salud donde con sus aguas minero-medicinales saldrás como nuevo. El hotel Punta Grande, conocido como el hotel más pequeño del mundo por haber aparecido en el Libro Guinness como tal en 1989, es un establecimiento emblemático situado en un entorno de cuento: el embarcadero de las Puntas.       
 
Hotel Punta Grande.

Hotel Punta Grande. Fotografía de Noemi Martin

 
Aunque no seas creyente, no te marches de esta encantadora Isla sin visitar la ermita de la Virgen de los Reyes. Cada cuatro años, en 2017 ha tocado, la imagen sale del santuario en el Parque Natural de la Dehesa y recorre los pueblos de la Isla acompañada de sus bailarines, al son de chácaras (castañuelas) y tambores. Cuenta la historia que en 1546 un barco que se dirigía hacia América pasó junto a las costas isleñas quedando varado en el Mar de las Calmas. Cuando los alimentos se terminaron, los pastores de El Hierro surtieron de víveres a los marineros que a cambio entregaron, en agradecimiento, una imagen de la Virgen María. En ese momento, dice la leyenda, una suave brisa comenzó a sopar y el barco pudo alejarse camino al Nuevo Mundo.
Ermita de Nuestra Señora de los Reyes

Ermita de Nuestra Señora de los Reyes. Fotografía de Noemi Martin

 

Queda claro que El Hierro por su historia y sus paisajes es una isla milagrosa, sobre todo si necesitas cargar tu batería vital. Así que, no te lo pienses y aprovecha su alquimia disponible en cualquier época  del año: descansa, toma sol, escucha el silencio, mira las estrellas, pasea por sus montes, come bien, vive…
Sé feliz. Te mereces esta Isla.
© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.
 

La Gomera: silba un deseo

Si estás preparando una escapada y eres incapaz de decidirte entre la playa y el monte. Si buscas un destino natural con un toque de historia y tradición. Si estás estresado. Si eres amante de la buena gastronomía, los deportes náuticos y el senderismo. Si en definitiva eres un alma libre, para en seco y reserva tu billete al paraíso: has encontrado el lugar perfecto. La  pequeña isla de La Gomera, declarada reserva de la Biosfera por la Unesco, ha sido puesta en el mapa sólo para ti.

Retrocedamos en el tiempo. Estamos en 1492 y Cristóbal Colón pasa por La Gomera, arregla el timón de la Pinta y de paso tiene un affaire con la bellísima señora de la Isla, Beatriz de Bobadilla,  antigua amante de Fernando el Católico y conocida como “la dama sangrienta”. Vaya mezcla. Parece que el famoso conquistador, regresaría a la Isla en otra expedición a buscar aprovisionamiento, según se dice también de tipo carnal. Culebrones aparte, de aquella época, la de la conquista y la lucha aborigen queda como memoria en piedra la Torre del Conde, refugio de la elite señorial, que podrás visitar en San Sebastián, la capital de la Isla,  junto con la Casa de la Aduana y la Casa de Colón.

Valle Gran Rey. Fotografía de Noemi Martin

Valle Gran Rey. Fotografía de Noemi Martin

Además de una interesante y curiosa historia por la que transitar, la Gomera cuenta con una extraordinaria red de senderos de la que disfrutar. Mas de seiscientos kilómetros que discurren entre barrancos, caminos serpenteantes,  nubes arrastradas por los vientos alisios y una hermosa vegetación liderada por laurisilva canaria, un tipo de bosque subtropical que encuentra su máxima expresión en el inigualable Parque Nacional de Garajonay. Disfruta de los paisajes, respira aire puro y descansa en alguna de las pequeñas ermitas y caseríos que salpican los caminos gomeros.

Si después de un largo paseo, se empieza a mover algo en tu interior, la gastronomía isleña alimentará tus antojos más profundos. Los dulces y los salados. La repostería de la Isla es uno de sus mayores atractivos. Nadie puede resistirse a los rosquetes de manteca, la torta bilana y las famosas galletas gomeras, puro vicio con sabor a tradición. La miel de palma es otro de los “must” de La Gomera: la savia de la palmera, conocida como guarapo, se recoge y se cuece durante horas. El resultado es un delicioso y original manjar que además de aderezar los platos más sugerentes, cuenta con múltiples propiedades medicinales. Si además de dulce tu cuerpo te pide algo contundente y con sabor potente prueba el almogrote. Este “paté” de queso añejo de cabra u oveja con un toque picante, más o menos fuerte, no te dejará indiferente. Combínalo con un vino de la Isla, un plato de potaje de berros con gofio y un pescadito fresco con mojo verde y te aseguro que empezarás a silbar de alegría. Quién sabe si con la emoción del momento, te animas a aprender silbo gomero: un maravilloso lenguaje que surca laderas y barrancos y que forma parte del patrimonio cultural del Archipiélago.

Playa de Santiago. Fotografía de Noemi Martin

Playa de Santiago. Fotografía de Noemi Martin

Además de naturaleza salvaje en espectaculares bosques como el del Cedro, en el municipio de Hermigua, la Gomera tiene una costa atractiva en la que tomar sol casi todo el año, darte un buen baño en aguas cristalinas y hacer deporte. Noventa kilómetros en los que encontrarás brillantes playas de arena negra y pueblos animados como Valle Gran Rey y Playa Santiago donde disfrutar de la gastronomía de la zona y poner el off a todas tus obligaciones diarias. Incluso las más complicadas. Y si no, que se lo pregunten a la canciller Ángela Merkel, asidua y enamorada de esta isla desde los años setenta.

No importa lo que estés buscando. No importa que aún no lo sepas. Deja de leer. Silba un deseo y encuéntralo en La Gomera.

BSO Sílbame de Samuel Bento con Rogelio Botanz y Benito Cabrera.

© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.

 

Matías i Torres. El vino volcánico de una mujer valiente

Cerca del mar y apegado a la tierra. Al amparo de volcanes y  pino canario. Así, entre cepas viejas, crece el vino de una mujer valiente: el vino “Matías i Torres”. Victoria, la quinta generación de esta familia amante de los viñedos, es cálida, humilde y cercana. Como su sonrisa franca. Habla con emoción del vino, de defender las pequeñas cosas, de mantener contra vientos, tempestades y algún que otro incendio malvado, la tradición y la esencia. Victoria se mancha las manos y se quema bajo el sol atlántico. No es fácil para una mujer joven apostar por un oficio tan complejo en una isla pequeña. Y sobre todo hacerlo bien. Porque el vino de “Matías i Torres” atrapa y embelesa. Por eso, y aunque la producción es limitada, se bebe en Estados Unidos, Alemania, Francia o Japón. También en lugares míticos como el Celler de Can Roca, entre muchos otros.

Listán Prieto de Bodega Matías i Torres. Fotografía de Noemi Martin

Como en todo lo importante, el secreto es poner el alma y dejarla en cada surco, en cada vendimia, en cada poda. Este vino tiene cuerpo. Y cara de una artista esperando lluvia. También espíritu canario: el del hermoso municipio de Fuencaliente, en el sur de la isla de La Palma. Es elegante, sutil y original. Joven y cargado de historia, la de una de las bodegas más antiguas de Canarias, fundada en 1885.

Malvasía aromática, diego o bujariego centenario, albillo criollo, listán prieto, negramoll: uvas singulares que duermen en toneles de roble y castaño junto a dos preciosos lagares de madera de tea: la prensa tradicional de origen romano usada en el Archipiélago y que aún emplea Victoria en sus vinos únicos mientras escucha a Nina Simone o Abbey Lincoln.

Vinos atlánticos, musicales, volcánicos. Vinos femeninos y osados. Vinos sin sexo. Vinos artesanales y deliciosos. Vinos isleños e internacionales. Vinos, siempre vinos. Y hechos con el alma.

© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.

 

Comer entre sal y volcanes

El Jardín de la Sal es un lugar único en el planeta. Puedo afirmarlo sin miedo a equivocarme. Por un lado, las salinas de Fuencaliente: donde el mar deja su alma y su esencia. Por otro, los volcanes Teneguía y San Antonio y los ecos de sus lamentos en forma de lava. Más allá, entre el basalto, dos faros expectantes.

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Salinas marinas de Fuencaliente. Fotografía de Noemi Martin

Viajamos a la isla de La Palma y los escenarios maravillosos se superponen como los sabrosos platos que se preparan en este restaurante inaugurado en el año 2013 en el municipio vitivinícola de Fuencaliente. En su menú podrás encontrar platos como el pulpo braseado con papas arrugadas, queso artesano con mojo, langostinos a la sal, ensaladas con productos de cercanía, pescado del día y un sinfín de delicias con aroma a océano y cocina canaria. Recuerda además que la sal, elemento esencial del paisaje, también formará parte de tu mesa y podrás degustar diversos tipos de este fabuloso producto natural.

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Pulpo braseado con papas arrugadas. Foto de Noemi Martin

La carta de vinos que ofrece este original restaurante combina caldos de la tierra como el potente tinto Teneguía o el delicado malvasía de Matías i Torres, con clásicos riojas o riberas. La recomendación, sin duda, es la de probar los vinos isleños. Estamos en  territorio de bodegas y volcanes, de verde y azul mar y hay que experimentar aromas y sensaciones mientras escuchas de fondo el sonido de las olas.

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Fotografía de Noemi Martin

Los postres no se quedan atrás. De nuevo, mezcla de sabores y texturas con un toque canario. De hecho, el restaurante ha sido nominado para “Mejor Cocina Canaria (moderna y tradicional)”, en la VI Edición de los Premios Regionales de Gastronomía “Qué Bueno Canarias Heineken”.

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Fotografía de Noemi Martin

Después de sentarme a comer y disfrutar en el Jardín de la Sal tras un paseo por las salinas y su historia de medio siglo, la recomendación es clara: parada obligatoria si viajas a la preciosa isla de La Palma. Productos locales, servicio amable, precio medio y entorno mágico. Además, un detalle absolutamente “zen”: mi móvil no tuvo cobertura en ningún momento y espero que el tuyo tampoco. Así que, si pasas por este rinconcito encantador,  prepárate a disfrutar de un rato de felicidad sin interrupciones. Qué maravilla.

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Exterior del Restaurante El Jardín de la Sal. Fotografía de Noemi Martin

Restaurante El Jardín de la Sal Carretera La Costa-El Faro, 5. 38740, Fuencaliente de la Palma, Tel.: 922979800 Horario de 11 a 18 H

© 2016 Noemi Martin. All rights reserved 

Un hotelito con alma

Érase una vez una hermosa casa señorial canaria del siglo XVIII que con el paso de los años se convirtió en un hotelito rural cálido y apacible llamado “Hotel Emblemático San Marcos”

Situado en el precioso municipio de Icod de los Vinos, al norte de Tenerife, la casita contaba con seis habitaciones, a cual más bella, que recibía a viajeros de todo el mundo dispuestos a disfrutar de un alojamiento con personalidad única. Las habitaciones, con extraordinarios techos de madera, estaban decoradas con mimo para que sus moradores pudieran descansar en un entorno relajante y especial. Al abrir las ventanas, podían divisarse paisajes verdes y oír a los gallitos cantar al amanecer. Salas de lectura con excelentes pinturas y un delicado patio interior adornado con flores completaban el pequeño paraíso icodense.

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Hotel Emblemático San Macos. Fotografía de Noemi Martin

Los desayunos en la casa se servían en una cómoda estancia conocida como  “La Bodeguita”. Eran sencillos pero completos, ideales para empezar el día con ánimo y ganas de recorrer la Isla. Fruta fresca, embutidos, huevos, pan, bizcochos, zumo, yogurt  y café recién hecho -primorosamente servidos- despertaban al viajero, tras la calma de la noche en las calles contiguas.

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Hotel Emblemático San Marcos. Fotografía de Noemi Martin

Cerca del Hotel, regentado por gente amable y sonriente, los lugareños paseaban felices al amparo del Drago Milenario, un árbol anciano y mágico a cuya sangre se atribuían propiedades curativas y alrededor del cual giraban numerosas leyendas.  Además, el pueblo contaba con encantadoras plazas e  iglesias y una gruta volcánica llamada “La Cueva del Viento” que maravillaba a todos los visitantes.

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Hotel Emblemático San Marcos. Fotografía de Noemi Martin

Lo mejor de esta breve historia sin rematar es que -aunque pudiera parecerlo- no forma parte de la fantasía de una soñadora incorregible sino que es una realidad adorable de la que podrás disfrutar cuando te apetezca. El Hotel Emblemático San Marcos existe, tiene alma propia, y te espera risueño en el tranquilo municipio de Icod de los Vinos.

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Hotel Emblemático San Marcos. Fotografía de Noemi Martin

Si lo visitas, te parecerá estar inmerso en el escenario de un colorido cuento canario. Retrocederás en el tiempo mientras tus pies suben los peldaños de madera de la escalera interior para llegar a tu estancia. Estoy segura de que será inolvidable escribir el final de este relato con tu experiencia que, además, podrás rematar probando los deliciosos caldos de la zona.

El norte de la Isla de Tenerife tiene un encanto especial y este hotelito guarda su esencia entre sus paredes de piedra. Un gran descubrimiento que me apetecía compartir con todos los amigos hedonistas.

Hotel Emblemático San Marcos C/ Hércules, 11 Icod de los Vinos 38430. Santa Cruz de Tenerife. España. Tel. 922 816 509

BSO de este post Las transeúntes de Jorge Drexler

 © 2016 Noemi Martin. Todos los derechos reservados

 

 

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