La Fillaboa 1898 de Masaveu Bodegas

Este vino, La Fillaboa 1898 albariño 2010, es la apuesta más personal, arriesgada y atrevida de la enóloga, Isabel Salgado, de Bodegas Fillaboa amparada en la DO Rías Baixas. A partir de esta cosecha excepcional optó por experimentar su evolución y las posibilidades que podía dar apartando un depósito de acero inoxidable del proceso normal que se realizaba cada año. La enóloga seguro que tuvo muchas dudas, noches sin dormir y más de un sudor frío de quirófano recorriendo lentamente su espinazo cuando tomó esta difícil decisión. Muchas lecturas, muchos experimentos escuchados a otros, pero en ese momento se lo jugaba al todo o nada, como en una ruleta rusa del Gran Casino de Mónaco. O se tiraban todos esos litros de vino con el tiempo y se corría un tupido velo para no volver a jugar a ser alquimista en mucho tiempo, o todo salía bien y se comenzaría a hablar de esa añada, haciendo historia con reconocimientos en concursos nacionales e internacionales y por supuesto porque sería el principio de una nueva era de hacer vinos en esta icónica bodega gallega.

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Han sido 6 largos años de impaciente espera, con mediciones continuas como si de un frágil paciente en la UCI se tratase: niveles de oxígeno, acidez, levaduras, control de temperatura. Resultados que iban aseverando que todo iba bien, porque la voluntad del destino es que todo llegara a buen puerto.

Para su elaboración se seleccionó un coupage de uva 100% albariño de 8 parcelas con suelos de textura franco-arenosa, de buen drenaje y abundancia de canto rodado. La vinificación se realizó mediante despalillado, prensado y desfangado estático. La fermentación alcohólica se comenzó en 14ºC para finalizar en 15ºC. La crianza sobre lías finas. En el depósito se realizaron batonages periódicos para mantener las lías en suspensión y evitar las temidas oxidaciones que pudieran perjudicar al vino, como consecuencia se ha conseguido mayor volumen y redondez en boca para disfrutar en algunas de las 1.784 botellas que ha dado de sí este experimento. Es un albariño que mantiene la frescura de los jóvenes y a la vez la complejidad y elegancia de los grandes vinos blancos que se elaboran en otras latitudes.

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El nombre elegido para esta genialidad tenía que estar a la altura, escogiendo el año 1898 que conmemoraba el primer viaje de los vinos de albariño de esta bodega, denominada entonces “Vino del Condado de la Fillaboa“,  cruzando el Océano Atlántico rumbo a Cuba.

Nota de cata:

  • Visual: de color amarillo pajizo con tonalidades doradas, limpio y brillante.
  • Nariz: aromas tostados, a fruta muy madura como los albaricoques, a orejones, a panadería de sus lías y alguna nota balsámica.
  • Boca: una acidez muy bien integrada con volumen y larga persistencia.

Fillaboa está dentro del grupo de Masaveu Bodegas junto con Murua en la Rioja Alavesa, Pagos de Araiz en Navarra, Leda en Vino de la Tierra de Castilla y León y Valverán en Asturias.

Bodegas Fillaboa

Masaveu Bodegas

© 2017 José María Toro. All rights reserved.

 

 

Cena maridaje de vinos de la Bodega Conde de los Andes en Quillo Bar organizado por Idyllica

El pasado 16 de mayo, tuvo lugar de manos de Idyllica, una exclusiva cena maridaje en la que el alma de los vinos de Bodegas Ollauri-Conde de los Andes (DOCa Rioja) sobrevoló cada mesa, cada rincón, de Quillo Bar.

El joven y «canalla» establecimiento situado en el número 2 de la calle Rec Comtal de El Born/La Ribera se caracteriza por aunar conceptos que van de la alta cocina hasta el tapeo o los platillos, todo ello bajo el duende del flamenco y la elegancia y naturalidad del mimbre, la madera y la obra vista.

El interior de Quillo Bar, sobre todo su comedor principal, presume de un estilismo amante del sur de España pero que no huye de la Barcelona industrial y moderna. Sillas de mimbre y de metal se concentran alrededor de mesas de madera recuperada, las cuales, bajo el cobijo de arcadas de ladrillo antiguo y robustas tuberías de ventilación, se rinden al «quejío», a la fuerza y a los acordes de guitarra que parecen provenir del gran mural que gobierna la pared principal realizado por Patricio Hidalgo.

Mural de Patricio Hidalgo.

Mural de Patricio Hidalgo. Fotografía de Aarón González

En cuanto a su carta, supervisada por Jordi Asensio, tocado por la mano de Martín Berasategui, Quillo Bar ofrece un amplio y variado surtido de tapas, sofisticados platillos, tradicionales molletes andaluces y contundentes, pero a la vez delicados platos y arroces. Todos ellos elaborados con productos de alta calidad y mirando siempre al sur del país.

Sita en Ollauri, en el corazón de la Rioja Alta, Conde de los Andes es una bodega única, a la que su historia, la magia y misterio de sus calados subterráneos y su arquitectura, han convertido en una joya de enorme valor patrimonial.

Los vinos de la Bodega Conde de los Andes

Los vinos de la Bodega Conde de los Andes. Fotografía de Aarón González

Integrada en Muriel Wines, vive con ilusión un renacimiento en el que respetando la cultura vinícola de la tierra riojana y aprovechando la calidad de viñedos viejos de tempranillo y viura, elabora nuevos vinos, tanto tintos como blancos y semidulces plenos de frescura y complejidad a la vez que asume la responsabilidad de seguir conservando miles de misteriosas botellas procedentes de antiguas añadas que se conservan desde 1892 en galerías de las que mana la ancestral cultura del vino.

Los platos y vinos degustados en esta cena maridaje fueron:

Ostra a la brasa con granizado de pepino acompañada de un Conde de los Andes Blanco 2015 (100% viura): Un primer bocado fresco y exótico que se caracteriza por unas fases gustativas bien diferenciadas: la primera con predominio de ahumados y una segunda en la que el granizado de pepino refresca el paladar. El blanco acompañante se trata de una novedad de Conde de los Andes. Fermentado y madurado en barricas nuevas de roble francés de grano fino, a la vista se presenta con un color amarillo pálido con reflejos dorados. En nariz, predominan cítricos, flores blancas, vainilla y tostados propios de su maduración en madera. Su paso por boca es estructurado, con buena acidez y con un postgusto persistente y jugoso.

Ostra a la brasa.

Ostra a la brasa. Fotografía de Aarón González

Tataki de atún rojo con salmorejo acompañado por un Conde de los Andes Blanco 2013 (100% viura): un plato en el que la suavidad de un atún rojo se fusiona con el potente sabor y ligeramente avinagrado de esa crema tan cordobesa como es el salmorejo. Su blanco acólito ha fermentado y madurado de forma similar a su hermano más joven, por lo que respeta ese tono áureo y una nariz muy parecida. En boca, pese a comportarse de forma similar, este 2013 se muestra con más cuerpo, más «crujiente».

Tataki de atún

Tataki de atún. Fotografía de Aarón González

Carpaccio de presa ibérica con virutas de foie secundado por un Conde de los Andes Blanco 1983 (90% viura, 10% malvasía): dos fuerzas naturales de sabor se unen para recibir en el paladar a un vino muy especial. Con una vendimia muy temprana, hasta dos semanas antes que el resto de productores riojanos, se ha conseguido un caldo con menor madurez y mayor capacidad de envejecimiento. Tras 24 meses en barricas usadas de roble americano, se embotelló, permaneciendo un mínimo de dos años en los calados antes de su comercialización. Al ojo, muestra un amarillo pálido con vivos reflejos. En su fase olfativa, si bien predominan los aromas florales, de acacia y limón, van apareciendo matices cremosos, de pastelería y una sutil vainilla. Su paso por boca se caracteriza por ofrecer sensaciones frutales con notas de madera, miel, hinojo y fruta madura, así como una cremosidad abundante y una ligera acidez que «mata» con precisión las grasas que la presa y el foie hayan dejado tras su bocado.

Pulpo a la brasa sobre papas «arrugás» y mojo maridado con un Conde de los Andes Tinto 2013 (100% tempranillo): poderoso plato que evoca a las Islas Canarias en el que el cefalópodo absorbe aromas y gustos del carbón para acompañarse de unas papas tiernas bañadas de un mojo que no cae en el exceso. El tinto se ha fermentado en inoxidable durante 21 días y criado 14 meses en roble francés y 12 meses en botella. Presenta un intenso y brillante color rojo cereza y en nariz es rico en aromas con frutos rojos, fruta madura y matorral de sotobosque. En su fase gustativa, se muestra muy fresco, estructurado y persistente.

Canelón de rostit con toques de jamón acompañado de un Conde de los Andes Tinto 2001 (100% tempranillo): un sabroso canelón cuyo sabor recuerda a cenas al lado de una lumbre en frescas noches campestres de la sierra subbética. El excepcional escudero de este plato posee una fermentación 25 días en depósitos de acero inoxidable y una crianza de 20 a 24 meses en barricas de roble francés y americano, y más de 12 años en botella. Este rubí líquido ofrece un abanico de aromas que, de una forma envolvente y compleja, se apoderan de las fosas nasales como son la fruta negra madura, especias, tabaco o hierbas de monte bajo. En el paladar, es estructurado y suave, largo y profundo, un placer.

Rabo de toro al vino tinto con gambas y jengibre casado con un Conde de los Andes Tinto 1970 (80% tempranillo, 20% de garnacha, mazuelo y graciano): Sin duda uno de los matrimonios más sólidos y fuertes que puede uno encontrar. Un rabo de toro cubierto por su propio velo, meloso, cuyo enérgico sabor se potencia mediante unos toques de tinto y jengibre para coronarse con la sapidez del marisco. El imperioso tinto que lo abraza permaneció entre 12 y 18 meses en depósitos de madera, reposando antes de ser criado en barricas usadas de roble americano durante un periodo de entre 48 y 60 meses. Con un embotellado que data del 1977, aguardó un mínimo de 3 años en el botellero antes de comercializarse previa solicitud de compra. A los ojos, es de un rubí amarronado con reflejos de ámbar y cobre mate, escaseando en brillo. Al olfato, recuerda a licor en un inicio jugando con la nuez moscada y reminiscencias de naranja, hierbas aromáticas y hojas secas. En boca, aún posee frescura acompañada de una buena acidez. Se perciben notas de vainilla y caramelo.

Rabo de toro

Rabo de toro. Fotografía de Aarón González

Tarta tibia de queso con Conde de los Andes Semidulce 2003 (100% viura): toda una delicia para los queseros muy queseros. Un postre que lleva a la confusión, pero no de forma negativa, sino porque de la sensación de que podría funcionar perfectamente como plato. Con una fermentación interrumpida para mantener el dulzor de la viura, el vino maduró un año en barricas de roble para, a continuación, envejecer en botella más de 10 años. De un atractivo color oro, en nariz se manifiesta en forma de cítricos, hiervas, almendras y pastelería. En boca es dulce, fresco y agradable.

Idyllica Rambla del Prat, 11 Barcelona Teléfono 934 151 725

Quillo Bar C/ Rec Comtal, 2 08003 Barcelona Teléfono 931 383 130

Conde de los Andes C/ Sol de la Cabra, s/n Ollauri (La Rioja) Teléfono 941 338 380

© 2017 Aarón González. All rights reserved.

 

Cavas 10 d’Abril en El Petit Celler

El pasado jueves 20 de abril, El Petit Celler (Beethoven 8, Barcelona) siguiendo su interesante y atractiva propuesta de catas y actividades relacionadas con el mundo del vino y el cava, se encargó de traer a la ciudad condal a 10 d’Abril, una joven pero sabia bodega procedente de Sant Llorenç d’Hortons, municipio situado en el Alt Penedès, Barcelona. Como por su origen se puede colegir, pertenecen a la D.O. Penedès así como a la D.O. Cava.

La D.O. Penedès, situada entre la cordillera Prelitoral y las llanuras de la costa mediterránea, se caracteriza por una gran riqueza en microclimas debido a su proximidad litoral y a su altitud. Con un clima mediterráneo, la zona del Penedès Marítimo (Baix Penedès y Garraf) es más templada por la influencia y proximidad del mar, mientras  que el Penedès Superior (Alt Penedès, Alt Camp, Anoia y Baix Llobregat) con más precipitaciones, presenta  mayor diferencia entre temperaturas máximas y mínimas. El Penedès Central (Alt Penedès) es la síntesis de ambos microclimas.

En cuanto a sus vinos, la D.O. Penedès se caracteriza por la utilización de una vasta variedad de uva como son el xarel·lo, la parellada o el macabeo, entre otras, en blancos, y el merlot, el ull de llebre o la monastrell en tintos.

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Cavas y vinos de 10 d’Abril

Cavas 10 d’Abril  da una vuelta de tuerca a los vinos y cavas de esta D.O. y, manteniendo sus orígenes, se centra en la elaboración de unos caldos de autor con personalidad propia. Para ello, apuesta por una agricultura ecológica y una elaboración artesanal que garantizan matices únicos y diferentes en cada línea de producto.

Jaume Raventós y Javier Hernández, cabezas visibles de 10 d’Abril, fueron los encargados de exponer los siguientes vinos y cavas:

  • Vino blanco Cálida (20% muscat y 80% gewürztraminer): Elaborado a partir de una vendimia nocturna para una maduración a baja temperatura de la uva, Cálida se muestra ante los ojos con un tono áureo, de intensidad media y con pinceladas verdosas. En nariz, ofrece aromas principalmente florales como el jazmín o la rosa, junto con toques de melocotón. En boca, no es tan goloso como a priori se podría esperar, sino que hace gala de esa acidez propia del Penedés. Sedoso y fresco, persiste largamente en el paladar. Acompañaría de forma ideal a platos de marisco, ensaladas y pescados. Se puede decir que Cálida es un vino que transmite calma, la calma de la noche campestre del Penedés.
  • Vino blanco Picu Picu EM8 (Emma 8) (100% xarel·lo): Procedente de viñas de unos 50 años, este monovarietal se cultiva de forma ecológica a 300 metros de altitud en suelo calcáreo y pedregoso. Si bien su fermentación tiene lugar en tanques de acero inoxidable, es el paso por barricas nuevas de castaño el que le aporta esos sutiles toques balsámicos, pero, y gracias al no abusar de la madera, sin perder los aromas esenciales del xarel·lo. Con un color amarillo cercano al dorado mate, indica que fiel al tipo de agricultura que practican en 10 d’Abril, no se han añadido clarificantes ni se ha procedido a filtraciones. Los aromas varietales frescos como el albaricoque junto con gráciles notas de crianza en castaño como ahumados o vainilla, fondos tostados y otros matices dulces se baten en duelo en las fosas nasales, mientras que su paso por boca es ancho y estructurado, fresco, pero con toques ácidos resultado del beso de la madera castaña. Picu Picu EM8 se trata de un vino peculiar, que huye de la indiferencia y del xarel·lo joven, casando de manera óptima con gran variedad de platos de la cocina de proximidad mediterránea como arroces, xatonadas o esqueixadas.
  • Cava Reserva Clos de l’Albert (40% macabeo, 40% xarel·lo y 20% parellada): Fermentado en dos tiempos, una primera fermentación de las tres variedades por separado en acero inoxidable con levaduras autóctonas del Penedés, y una segunda en botella a temperatura constante de 14 y 15°C, Clos de l’Albert se trata de un cava honrado, en el que se ha buscado el control y el equilibrio en el carbónico. Ofrece un color amarillo con reflejos dorados y una burbuja elegante, fina y persistente. En nariz, la manzana Golden y la verde son las protagonistas junto a derivados de su crianza como la almendra tostada. En el paladar, presume de un muy buen equilibrio en el que no hay excesos de acidez. Con toques de pastelería en el post gusto y un punto láctico nada abusivo, es excelente como aperitivo y como paje de pescados, mariscos y carnes blancas.
  • Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bayés (40% macabeo, 50% xarel·lo y 40% parellada): Un brut nature llevado al límite. Sus tres variedades se fermentan por separado permitiendo al xarel·lo mantener sus aromas primarios y mejorar las características espumantes y a la macabeo aportar un perfil aromático intenso y complejo que da ese perfume tan distintivo. El color, en gran parte debido a esta última variedad, es de un amarillo tostado con una burbuja fina y de desprendimiento lento. En nariz, frutas al horno y confitadas inspiran paisajes frescos y rústicos mientras que su paso por boca es equilibrado y suave, seco pero dulce, persistente y largo. Se trata de un cava para ser tomado de principio a fin, desde el aperitivo hasta los postres.
Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bagés

Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bayés

  • Cava Gran Reserva Masia Les Forques (100% xarel·lo): Una excelencia procedente de viñedos viejos situados en suelos de naturaleza calcárea en pleno corazón del Penedés. Con una productividad muy baja, todas las viñas se cultivan sin herbicidas ni insecticidas respetando así la biodiversidad y el medio ambiente. La fermentación de la fruta se lleva a cabo en inoxidable a muy baja temperatura. Tras esta fermentación, se deja cerca de 12 días en lías de xarel·lo para pasar a otra fermentación a base de una levadura de la familia y otra importada de Champagne que le otorga un toque diferencial a la ulterior crianza. Este Gran Reserva muestra un tono amarillo pajizo con reflejos dorados, con rosario de burbujas finas, persistentes y lentas. Tanto en nariz como en boca, se comporta de manera similar: notas cremosas de fruta madura y vainilla conviven con fondos tostados y un complejo ahumado que denota una larga crianza. Es precisamente este ahumado tan especial e intenso el que hace de Masia Les Forques un cava con una capacidad inherente para diferenciarse del resto. Caviares, pescados salseados, carnes y quesos curados se sentirán orgullosos de ser acompañados por este cava.
  • Vino tinto Picu Picu 9 (85% merlot y 15% ull de llebre): Criado en barricas de roble francés y posteriormente en botella, es un tinto en el que se ha buscado sobretodo la frescura y la ligereza. De un atractivo rojo brillante pero sin exceso de color, Picu Picu 9 recuerda a bosque, a jardines de jazmín y a tostados. En boca, se muestra joven pero sin olvidar su crianza en barrica que le aporta esos matices de vainilla y de frutos secos, mientras que la posterior en botella le hace ser un vino ligero y estructurado. Picu Picu 9 se trata de un vino versátil, apropiado para acompañar carnes, segundos platos e incluso para el copeo puro y duro (error, el copeo nunca es duro), que nació de una nueva experiencia y que tiene pinta de perdurar en el mundo vinícola.
Vino tinto Picu Picu número 9

Vinto tinto Picu Picu nº 9

10 d’Abril se reivindican como unos hacedores especiales, concienciados con el carácter que tiene que poseer un vino o un cava del Penedès al mismo tiempo que se rigen por unos principios en los que priman el respeto al medio ambiente y la singularidad de la propia bodega. En palabras de Jaume, «se coopera con payeses para adecuar la viña vieja a la finalidad de la bodega», y ese propósito no es otro que el de sorprender, ilusionar y crear unas altas expectativas que, con el tiempo, cumplirán.

Más información de la bodega en Cavas 10 d’Abril Para saber más del catálogo de referencias así como de las actividades futuras de la vinoteca organizadora en El Petit Celler  del Carrer Beethoven, 8 Barcelona 08021 Teléfono 932 008 260

© 2017 Aarón González. All rights reserved.

Cata de vinos de Tinto Figuero en Idyllica

El espacio Idyllica, situado en la Rambla del Prat número 11 del popular barrio barcelonés de Gracia,  es un pequeño mundo en el que se dan cabida piezas maestras vinícolas tanto nacionales como internacionales, así como gastronomía para llevar de alta calidad a través de su Ibicum, e incluso los más distinguidos menajes para vestir las mesas más elegantes.

Con este tipo de referencias, no es de extrañar que fuera el lugar idóneo para la presentación y cata de los fabulosos vinos Tinto Figuero de Viñedos y Bodegas García Figuero S.L. Para ello, el 14 de marzo, se personó Antonio García Figuero, hijo del incansable José María García fundador de la Bodega. Oriundo de La Horra (Burgos) José María se propuso hacer con su uva tempranillo, que plantaba y cuidaba desde la infancia con el espíritu de sus abuelos y que posteriormente se vendía desde 1968 a bodegas de renombre de la región, su propio vino hasta que en el 2001 tuvo su propia bodega.

Cata de vinos de Tinto Figuero en Idyllica

Cata de vinos de Tinto Figuero en Idyllica

Situada a unos 800 metros sobre el nivel del mar, La Horra presenta un clima mediterráneo «continentalizado», con inviernos extensos y fríos (-16°C) y veranos cortos, secos y de altas temperaturas (40°C), con una baja pluviometría y un suelo sedimentario compuesto principalmente por arcilla, limo, arena y grava. Estos factores, junto con un cuidado cultivo tradicional y una vendimia manual, hacen que el resultado sea una uva sana, fuerte y elegante, madre de unos vinos de potente personalidad.

Según palabras de José María: «Queremos que nuestra bodega y los vinos que salgan de ella sean un reflejo de la experiencia de generaciones, de trabajo y tenacidad». Es por ello que un buen saber unido a unas viñas excepcionales y de las que un tercio son viñas viejas con más de 60 años, Viñedos y Bodegas García Figuero presenta Tinto Figuero como estandarte y uno de los mejores representantes de una D.O. como es la poderosa Ribera del Duero.

Vinos de la cata de Tinto Figuero

Vinos de la cata de Tinto Figuero. Fotografía de Aarón González

Los vinos presentados por Antonio fueron:

Figuero 4 (2015): procedente de uvas de viñedos con una edad media de 20 años, ofrece un intenso color rojo cereza picota y unos aromas propios de frutos rojos frescos como el arándano o la frambuesa, a la vez que presenta toques de tostados, pimienta negra e incluso vainilla. Se trata de un caldo fácilmente entendible, sencillo y agradable que hace de la frescura su manera de ser, que invita a seguir bebiendo y a ser disfrutado por sí solo.

Figuero 12 (2014): Siendo ésta una añada excepcional, Figuero 12 nace de viñas con 40 años a sus espaldas para ofrecer una finura y un equilibrio ideal para acompañar buenas comidas. Igual que su hermano menor, ofrece a la vista un color rojo cereza picota aunque va perdiendo los azules del anterior. De nariz compleja e intensa, une a los frutos rojos las violetas, conviviendo con toques de café, chocolate y madera. En boca se presenta como un seductor nato, goloso, redondo y amplio.

Viñas Viejas (2013): Primer vino de autor de la cata, sus viñas sexagenarias nacen de complejas tierras de arcilla, grava y arena. Los tonos granates ofrecen bellos reflejos que, unidos a unos aromas intensos entre los que destacan los de fruta, mora y grosella negra, sobre ligeros toques especiados y partículas de cuero, hacen de este tinto un paradigma de la elegancia próxima a la de un excelso perfume. Su paso en boca es estructurado y equilibrado. Como anécdota, el 2013 fue una añada dura en Ribera, y gracias al instinto vinicultor de José María fue salvada gracias a que decidió vendimiar con celeridad en septiembre. Al poco tiempo empezaría a llover.

Figuero 15 (2012): Reserva procedente de cepas de más de 60 años. Transmite recuerdos de tierra, de suelo invernal, con sus frutos negros y especias como el clavo o la pimienta, aunque también se perciben notas de cacao y regaliz. En boca presenta amplitud y carnosidad con taninos aterciopelados.  Ideal para carnes viejas y grasas, destila tradición en cada gota.

Milagros (2013): De producción limitada y con un valor emocional añadido, puesto que adquiere el nombre de la esposa de José María, este vino obtenido de uvas cuyas viñas tienen más de 60 años, es la delicadeza embotellada. A la vista, no solo no deja de perder ese bello color rojo picota de sus familiares, sino que lo intensifica. Aromáticamente complejo y elegante, se perfuma con frutos rojos, yogurt de fruta y notas de toffee, dulce de leche y violeta. Su personalidad, impresionante, produce multitud de sensaciones en boca. Si se quiere guardar un vino para años, éste tiene que ser Milagros.

Tinus (2009): El Señor de Figuero sin duda alguna. Mil litros obtenidos de una selección de uva de viñedos de unos 90 años y destinados a una producción muy limitada o «simplemente» a llevar al afortunado a soñar con paseos entre las viñas de Malasmañanas y Acos, viñedos de origen, y a disfrutar de la Ribera. Con una capa muy alta, pierde todos los azules que se podían encontrar en los anteriores pero manteniendo la intensidad del rojo picota. En nariz predomina la fruta madura confitada con toques de torrefacto, especias como la canela e incienso, mientras que en la fase gustativa se confirman la intensidad, potencia y madurez esperadas. Un vino sedoso con un equilibrio perfecto y causante de una satisfacción prolongada.

Esta amena sesión finalizó con Antonio poniendo el broche de oro con una divertida cata a ciegas, en la que los paladares femeninos estuvieron más acertados al descubrir al misterioso protagonista, un Figuero 12 (2011).

Tinto Figuero, unos vinos cuidados, mimados desde su origen y a tener muy en cuenta.

Más información:

Tinto Figuero

Idyllica

© 2017 Aarón González. All rights reserved.

Matías i Torres. El vino volcánico de una mujer valiente

Cerca del mar y apegado a la tierra. Al amparo de volcanes y  pino canario. Así, entre cepas viejas, crece el vino de una mujer valiente: el vino “Matías i Torres”. Victoria, la quinta generación de esta familia amante de los viñedos, es cálida, humilde y cercana. Como su sonrisa franca. Habla con emoción del vino, de defender las pequeñas cosas, de mantener contra vientos, tempestades y algún que otro incendio malvado, la tradición y la esencia. Victoria se mancha las manos y se quema bajo el sol atlántico. No es fácil para una mujer joven apostar por un oficio tan complejo en una isla pequeña. Y sobre todo hacerlo bien. Porque el vino de “Matías i Torres” atrapa y embelesa. Por eso, y aunque la producción es limitada, se bebe en Estados Unidos, Alemania, Francia o Japón. También en lugares míticos como el Celler de Can Roca, entre muchos otros.

Listán Prieto de Bodega Matías i Torres. Fotografía de Noemi Martin

Como en todo lo importante, el secreto es poner el alma y dejarla en cada surco, en cada vendimia, en cada poda. Este vino tiene cuerpo. Y cara de una artista esperando lluvia. También espíritu canario: el del hermoso municipio de Fuencaliente, en el sur de la isla de La Palma. Es elegante, sutil y original. Joven y cargado de historia, la de una de las bodegas más antiguas de Canarias, fundada en 1885.

Malvasía aromática, diego o bujariego centenario, albillo criollo, listán prieto, negramoll: uvas singulares que duermen en toneles de roble y castaño junto a dos preciosos lagares de madera de tea: la prensa tradicional de origen romano usada en el Archipiélago y que aún emplea Victoria en sus vinos únicos mientras escucha a Nina Simone o Abbey Lincoln.

Vinos atlánticos, musicales, volcánicos. Vinos femeninos y osados. Vinos sin sexo. Vinos artesanales y deliciosos. Vinos isleños e internacionales. Vinos, siempre vinos. Y hechos con el alma.

© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.

 

Cata de Cavas y Vinos de Castillo Perelada

El pasado 8 de marzo, el emblemático Hotel W Barcelona, fue el escenario perfecto para la extraordinaria presentación y cata de cavas y vinos del Grup Peralada (D.O. Empordà) a manos de Alejandro Rodríguez.

Hablar de los caldos del Castillo de Perelada es hablar de historia, de tradición familiar y de arte.

Si bien la elaboración de vinos en dicho enclave data de la Edad Media, no sería hasta 1923   en el que Miquel Mateu, político, apasionado del arte y la cultura, e hijo del que fuera cofundador de Hispano-Suiza Damián Mateu, comprara el conjunto monumental del Castillo de Perelada para convertirlo en un referente artístico y, por supuesto, para revitalizar una importante tradición vitivinícola presente en la zona del Empordà.

En 1972, Arturo Suqué, yerno de Miquel Mateu, lideraría una transformación enfocada en la calidad y en la meta de hacer de Perelada una de las más prestigiosas bodegas del país. A parte, junto a su esposa Carmen Mateu, inauguraría el reconocido internacionalmente Festival del Castell de Perelada por el que han pasado infinidad de grandes artistas y músicos.

Hoy en día, Javier Suqué Mateu se encarga de dirigir el rumbo de este gran navío apostando por vinos de calidad, plantando y adquiriendo nuevos viñedos y enfatizando la importancia del I+D mediante una constante investigación en tierras ampurdanesas con la finalidad de aprovechar esas cualidades geofísicas y climatológicas que ofrece este territorio tan amado por Salvador Dalí.

En cuanto a la D.O. Empordà, se caracteriza por una heterogeneidad en la tierra en la que priman la textura arenosa y la pobreza en materia orgánica. Suelen ser suelos ácidos que se sitúan desde el nivel del mar hasta una altura cercana a los 260 metros. El clima disfruta del viento de tramontana, que contribuye de manera activa a la buena salud de las viñas. Con inviernos suaves y veranos calurosos pero templados por el Mediterráneo, la temperatura se sitúa entre los 14 y los 16°C, permitiendo el cultivo de variedades de ciclo medio y largo. Referente a los viñedos, son de antigua implantación, si bien en los últimos años se ha ido renovando para adoptar ciertos cambios varietales. Las uvas que predominan son principalmente cariñena y garnacha negra en tintos, y garnacha blanca y roja junto a  macabeo en blancos.

vinos y cavas de Castillo de Perelada

Para esta cata se presentaron los siguientes cavas y vinos:

Cava Stars Touch of Rosé 2014 (90% garnacha y 10% pinot noir): siendo un homenaje a todas esas estrellas que han pasado y pasarán por el Festival Castell de Perelada, este cava elaborado a partir de uvas seleccionadas bajo la D.O. Cava, ofrece un color pálido y rosáceo, así como finas burbujas con formación de corona. Moderno y agradable, se muestra muy floral en boca, seco, pero con vida ácida. La presencia de fruta blanca es más que notable.

Només Garnatxa Blanca 2016 (100% garnacha blanca): con uvas procedentes de viñedos de entre cincuenta y sesenta años situados en la finca Pont de Molins, se obtiene este monovarietal complejo y con alma de manzana. A la vista, presenta un color amarillo pálido con ligeros toques verdosos. En boca ofrece cierto amargor y un gran recorrido. Un claro ejemplo de lo que es un vino con personalidad.

Collection Blanc 2015 (64% chardonnay y 63% sauvignon blanc): este joven de cabello rubio brillante, rebelde e intenso debe buena parte de su personalidad a un 5% de chardonnay que durante el 2015 vivió intensamente en barrica de acacia, adquiriendo un ligero y peculiar toque de madera que se sumaría a un perfume de frutas dulces y tropicales. En boca es redondo y fresco, con un ligero punto carbónico.

Finca Espolla 2012 (50% syrah, 30% monastrell, 8% cabernet sauvignon, 6% garnacha y 6% samsó): con una extensión de 21 hectáreas, Finca Espolla se sitúa en Les Alberes, cerca de los Pirineos, y tiene como principal característica un suelo negro, ácido y pizarroso. Este leal escudero de las carnes “cortas” (pies, carrilleras…) destaca por un color rojo rubí de capa alta. Encontramos abundantes aromas de frutas rojas, así como a balsámicos. En boca es elegante y con una acidez propia de la tierra de la que procede.

Finca Malaveïna 2013 (46% merlot, 21% cabernet sauvignon, 12% cabernet franc, 11% syrah y 10% garnacha): uno de los buques insignia de Perelada, esta «buena vecina» nace de 19 hectáreas de arcilla rojiza y de cantos rodados. Muestra en su rostro un bello color rojo cereza y desprende un aroma a frutos negros con toques tostados. Sus besos son redondos, carnosos, casi cremosos, y ligeramente ácidos, son besos que perduran. Esta vecina envejecerá, por supuesto, pero lo hará de la mejor forma, enamorando de nuevo.

Aires de Garbet 2013 (100% garnacha): De una conjunción dada por el Mediterráneo, la calidez del sol, la tramontana y el suelo pizarroso de la finca Garbet surge este esplendido tinto plagado de recuerdos a hierbas mediterráneas, balsámicos, torrefactos, minerales y frutos rojos. Presenta unos taninos maduros y sedosos, así como un paso por boca agradable y extenso. Igual que Finca Malaveïna, presenta un envejecimiento con buen potencial.

Cava Gran Claustro 2012 (45% pinot noir, 45% chardonnay y 10% xarel·lo): elaborado artesanalmente, se criaba en su origen en las bodegas del claustro situado junto al Castillo Perelada. Se trata de un cava bastante achampanado, de apariencia color amarillo paja con reflejos verdosos y brillantes. Su burbuja es fina y continua, y su sabor, seco y suave, deja vestigios afrutados.

© 2017 Aarón González. All rights reserved 

Cata de Fino y Manzanilla en El Petit Celler de Barcelona

El pasado 9 de febrero, El Petit Celler ofreció la primera de una serie de catas y maridajes programadas para todos los públicos y que tendrán lugar semanalmente.

Situado en la calle Beethoven del barrio de Sant Gervasi (Barcelona), El Petit Celler es un local que aúna el concepto de tienda de vinos con el de wine bar. Con un catálogo impresionante que abarca desde vinos a precios asequibles y familiares hasta caldos exclusivos como los de Dominio de Pingus o los superlativos de la bodega Société Civile du Château Petrus, brinda al cliente la posibilidad de degustar el vino que se desee a precio de tienda, pero servido de una forma que nada tiene que envidiar a las mesas más elegantes de la ciudad condal.

Esta primera cata se ofreció de manos de Antonio Lopo, reputado somelier, cofundador de la empresa de vinos a medida Thunderwinemakers, y que, escudado por un rompecorazones jamón de bellota 100% ibérico Cinco Jotas cortado a mano, presentó cuatro vinos de dos denominaciones de origen distintas: D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y D.O. Jerez, Xérès, Sherry.

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Los 4 vinos catados y plato de jamón de bellota 100% ibérico 5J. Un rompecorazones en toda regla. Fotografía de Aarón González

Ambas DO firmes defensores de la uva palomino, comparten rasgos idénticos en su elaboración, pero la principal diferencia se encuentra en la localización geográfica. La manzanilla se produce en Sanlúcar, en el que un microclima más suave y húmedo que el jerezano, gracias a la cercanía del Atlántico y la presencia del Guadalquivir y las marismas, le confiere al vino un carácter más yodado. Estas condiciones medioambientales hacen que el velo de flor sanluqueño permanezca todo el año y sea ligeramente más grueso, suavizando el sabor y otorgando un sutil dorado en apariencia, mientras que el fino de Jerez, con un velo de flor que desaparece por efecto del calor, se aproxima a un oro pálido con un toque más agudo en nariz.

Los cuatro vinos que se presentaron en la cata fueron:

Manzanilla Maruja de Bodegas Juan Piñero (D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda): con una vejez media de más de ocho años, esta manzanilla sanluqueña presenta un color amarillo dorado conseguido por un sistema muy dinámico que favorece la longevidad del velo de flor, y una cata con notas yodadas y minerales. Con una persistencia en el paladar considerable, permite abrazar con fuerza platos de marisco, pescado, arroces y embutidos.

Manzanilla Pasada Maruja de Bodegas Juan Piñero (D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda): manzanilla con una edad media de 20 años, muestra un tono áureo y, como su hermana menor, ofrece notas yodadas y un final muy largo. Se atisban notas de miel y curry. Si bien es ideal que a uno le acompañe con un buen guiso, el momento álgido para besar a Maruja es tras dejar que su sensualidad eleve la temperatura para caer en sus morenos brazos andaluces.

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Los 4 vinos catados. Fotografía de Aarón González

Fino en Rama Urium (D.O. Jerez, Xérès, Sherry): de crianza biológica bajo velo de flor, a sus cinco años tiene en la elegancia su leitmotiv. Con un paladar eléctrico a la par que suave y seco, deja un retrogusto amargo semejante a la almendra cosa que lo hace muy adecuado para consumirlo con pescados, mariscos salados y, gracias a su baja acidez, con gazpachos y ensaladas generosas en vinagre.

Jerez La Panesa de Bodegas Hidalgo (D.O. Jerez, Xérès, Sherry): elaborado según el método de Criaderos y Solera y de larga crianza bajo velo de flor, este oro líquido, viejo y brillante, sorprende por su suavidad en boca y por una persistencia larguísima reflejo de una crianza biológica llevada al límite. La madurez de la levadura y el microclima en el que se encuentra la bodega de Emilio Hidalgo le aportan un carácter único, así como aromas herbáceos y notas amargas en su final. Un rey de reyes ideal para acompañar tanto a ibéricos como a platos de pescado, arroz, setas, carnes blancas y marisco.

El Petit Celler C/ Beethoven, 8  Barcelona 08021 Teléfono: 932008260

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