Jean Leon pone a la venta un limitado número de botellas de añadas especiales que forman parte de sus vinos históricos

La his­to­ria de Jean Leon es fas­ci­nan­te y obvia­men­te es de pelí­cu­la (que haber­la hay­la). Naci­do como Cefe­rino Carrión en San­tan­der, pasó por Bar­ce­lo­na, se mar­chó a Esta­dos Uni­dos en un bar­co como poli­zón y allí comen­zó con un taxi has­ta tener su pro­pio res­tau­ran­te La Sca­la y se rela­cio­nó con el mun­do del cine en la épo­ca dora­da de Holly­wood. Cons­tru­yó una bode­ga muy espe­cial en el Pene­dès para tener sus pro­pios vinos.

En lo más pro­fun­do de la bode­ga, cono­ci­do como The Wine Library Collec­tion, repo­san los vinos his­tó­ri­cos que nos cuen­tan la evo­lu­ción y el espí­ri­tu de este soña­dor que lle­gó a cum­plir sus sue­ños. Bote­llas que están per­fec­ta­men­te con­ser­va­das duran­te déca­das y que repre­sen­tan el lega­do de su fun­da­dor y que el equi­po de la bode­ga ha sabi­do man­te­ner has­ta el día de hoy.

La bote­llas de las aña­das que están dis­po­ni­bles son las siguien­tes:

  • Jean Leon Vin­ya La Sca­la. Caber­net Sau­vig­non Gran Reser­va de 1979, 1988, 2000 y 2009
  • Jean Leon Vin­ya Le Havre Caber­net Sau­vig­non Reser­va de 2004, 2009 y 2015
  • Jean Leon Vin­ya Palau Mer­lot de 1998, 2000 y 2014
  • Jean Leon Vin­ya Gigi Char­don­nay 2011, 2013 y 2018

El núme­ro de bote­llas es limi­ta­do entre 100 y 200 uni­da­des por refe­ren­cia y algu­na de ellas por menos inclu­so. El obje­ti­vo es poner­lo a la ven­ta en res­tau­ran­tes selec­cio­na­dos que sepan valo­rar estos vinos tan espe­cia­les. Algún colec­cio­nis­ta que quie­ra tener en su bode­ga par­ti­cu­lar estas aña­das y qui­zás algu­na tien­da espe­cia­li­za­da que cui­da­rá y mima­rá el pro­duc­to has­ta su des­ti­na­ta­rio final.

Se pre­sen­ta de for­ma indi­vi­dual en caja de made­ra y envuel­to en papel de seda negro.

Más infor­ma­ción en la web de Jean Leon

Matías i Torres. El vino volcánico de una mujer valiente

Cer­ca del mar y ape­ga­do a la tie­rra. Al ampa­ro de vol­ca­nes y  pino cana­rio. Así, entre cepas vie­jas, cre­ce el vino de una mujer valien­te: el vino “Matías i Torres”. Vic­to­ria, la quin­ta gene­ra­ción de esta fami­lia aman­te de los viñe­dos, es cáli­da, humil­de y cer­ca­na. Como su son­ri­sa fran­ca. Habla con emo­ción del vino, de defen­der las peque­ñas cosas, de man­te­ner con­tra vien­tos, tem­pes­ta­des y algún que otro incen­dio mal­va­do, la tra­di­ción y la esen­cia. Vic­to­ria se man­cha las manos y se que­ma bajo el sol atlán­ti­co. No es fácil para una mujer joven apos­tar por un ofi­cio tan com­ple­jo en una isla peque­ña. Y sobre todo hacer­lo bien. Por­que el vino de “Matías i Torres” atra­pa y embe­le­sa. Por eso, y aun­que la pro­duc­ción es limi­ta­da, se bebe en Esta­dos Uni­dos, Ale­ma­nia, Fran­cia o Japón. Tam­bién en luga­res míti­cos como el Celler de Can Roca, entre muchos otros.

Listán Prieto de Bodega Matías i Torres. Fotografía de Noemi Martin

Como en todo lo impor­tan­te, el secre­to es poner el alma y dejar­la en cada sur­co, en cada ven­di­mia, en cada poda. Este vino tie­ne cuer­po. Y cara de una artis­ta espe­ran­do llu­via. Tam­bién espí­ri­tu cana­rio: el del her­mo­so muni­ci­pio de Fuen­ca­lien­te, en el sur de la isla de La Pal­ma. Es ele­gan­te, sutil y ori­gi­nal. Joven y car­ga­do de his­to­ria, la de una de las bode­gas más anti­guas de Cana­rias, fun­da­da en 1885.

Mal­va­sía aro­má­ti­ca, die­go o buja­rie­go cen­te­na­rio, albi­llo crio­llo, lis­tán prie­to, negra­moll: uvas sin­gu­la­res que duer­men en tone­les de roble y cas­ta­ño jun­to a dos pre­cio­sos laga­res de made­ra de tea: la pren­sa tra­di­cio­nal de ori­gen romano usa­da en el Archi­pié­la­go y que aún emplea Vic­to­ria en sus vinos úni­cos mien­tras escu­cha a Nina Simo­ne o Abbey Lin­coln.

Vinos atlán­ti­cos, musi­ca­les, vol­cá­ni­cos. Vinos feme­ni­nos y osa­dos. Vinos sin sexo. Vinos arte­sa­na­les y deli­cio­sos. Vinos isle­ños e inter­na­cio­na­les. Vinos, siem­pre vinos. Y hechos con el alma.

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