Pan de Cea

29 de junio de 2017, San Cris­to­vo de Cea (Ouren­se)

Que­ri­da tía:

Como sabes, en bre­ve se cele­bra­rá uno de los días que más esti­ma­mos en nues­tra fami­lia. Te escri­bo para recor­dár­te­lo.

No hay día, no hay maña­na, que atra­vie­se la pla­za Par­do Bazán y me sien­ta orgu­llo­so de lo que hemos sido, de lo que somos y de lo que espe­ro, nues­tros hijos y sobri­nos sigan sien­do.

Es subir la per­sia­na de la pana­de­ría y sen­tir toda esa tra­di­ción que des­de el siglo XIII nos acom­pa­ña y nos da el don de ela­bo­rar lo que más que­re­mos, nues­tro Pan de Cea.

IMG_1605.JPG

Foto­gra­fía gen­ti­le­za IGP Pan de Cea

Supon­go que en la leja­nía echa­rás de menos todos esos olo­res y deta­lles de su pre­pa­ra­ción. El aro­ma de las hari­nas de tri­go autóc­tono y de Cas­ti­lla mez­cla­das con el fer­men­to natu­ral, el agua cris­ta­li­na de nues­tra tie­rra y la sal, sin nada quí­mi­co, como nos gus­ta, para des­pués dejar repo­sar la masa 20 minu­tos duran­te los cua­les me con­ta­bas anéc­do­tas de mi infan­cia y así, pasa­bas a hacer las poias y mole­tes de medio y de un kilo, reama­sán­do­los y deján­do­los res­pi­rar, pero tapa­dos, duran­te otros tan­tos minu­tos, en las telas de lino que con mimo cui­da­bas.

Tam­po­co se te habrá olvi­da­do ese momen­to tan nues­tro como es el hor­nea­do. Recuer­do con mucho cari­ño como rea­li­za­bas ese cor­te úni­co, la fen­da, que tenías como cada pana­de­ro tie­ne el suyo, como yo ten­go el mío, en mitad de la masa antes de intro­du­cir los mole­tes y las poias en el horno uno a uno.

IMG_1610.JPG

Foto­gra­fía gen­ti­le­za IGP Pan de Cea

Me acuer­do tam­bién de que duran­te las dos horas que dura­ba su coc­ción, tenías que aguan­tar que mi her­mano y yo te hicié­ra­mos pre­gun­tas de lo más absur­das acer­ca de lo que podría pasar si metié­ra­mos cual­quier cosa en ese horno a 180 gra­dos como esta­ba… ¡Ben­di­ta pacien­cia la tuya, tía!

Eso sí, en el rever, cuan­do el pan tenía que madu­rar duran­te una hora, te vol­vías de lo más seve­ra. Y te entien­do. No había ni hay crío que se resis­tie­ra a par­tir un pelliz­co del pan para escu­char el esta­lli­do de esas lámi­nas que for­man su a veces dora­da, a veces cas­ta­ña codia, y hun­dir los dedos en esa espon­jo­sa y fir­me miga para dis­fru­tar del ver­da­de­ro e inten­so sabor a tri­go.

En fin, tía, te ten­go que dejar que se me echa el tiem­po enci­ma.

Un abra­zo enor­me de tu sobrino.

PD: Recuer­da que el domin­go, día 2 de julio, te espe­ra­mos aquí, en tu pue­blo San Cris­to­vo de Cea, más con­cre­ta­men­te en el cam­po de A Sale­ta, para que vuel­vas a pro­bar y dis­fru­tar de este man­jar que es nues­tro Pan de Cea.

Para más infor­ma­cón Pan de Cea

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved.

 

 

Euskadi, recetas de Donostia y alrededores por José Pizarro

Poco podía ima­gi­nar el chef extre­me­ño, José Piza­rro, cuan­do lle­gó a Lon­dres hace 18 años con el cla­ro obje­ti­vo de mejo­rar esa asig­na­tu­ra hue­so que es el inglés, sus aho­rros y una male­ta lle­na de juven­tud y de ilu­sio­nes sufi­cien­tes para comer­se el mun­do, que se aca­ba­ría comien­do lite­ral­men­te la capi­tal del Táme­sis has­ta el pun­to de ser res­pe­ta­do y con­si­de­ra­do como todo un emba­ja­dor de la gas­tro­no­mía espa­ño­la en la City.

Cam­bió sus estu­dios de arre­glar dien­tes, como pro­té­si­co den­tal, por dar de comer, y hacer feli­ces a los dien­tes de sus futu­ros clien­tes. Se for­mó en la Escue­la de Res­tau­ra­ción de Cáce­res, don­de coci­nó, de aquí pasó a Madrid, tra­ba­jan­do en la coci­na del Mesón de Doña Filo, y final­men­te pro­bó for­tu­na en con­so­li­da­dos res­tau­ran­tes espa­ño­les de Lon­dres como Eyre Brothers, Brin­di­sa o Gau­dí. Su evo­lu­ción natu­ral le lle­vó a lan­zar­se a su pri­me­ra aven­tu­ra en la capi­tal de Gran Bre­ta­ña en el 2011. Des­de enton­ces, este inquie­to peda­go­go de la des­pen­sa y coci­na espa­ño­la ha segui­do abrien­do más res­tau­ran­tes, has­ta un total de 4, a saber: José Tapas Bar, Piza­rro Res­tau­rant, José Piza­rro Broad­ga­te y el últi­mo en aña­dir­se a la lis­ta que ha sido Little José.

Libro Euskadi

Libro Eus­ka­di, rece­tas de Donos­tia y alre­de­do­res, por José Piza­rro

Con el libro Eus­ka­di, rece­tas de Donos­tia y alre­de­do­res, José inau­gu­ra un reco­rri­do por su selec­ción de rece­tas de Espa­ña. Un tomo que refle­ja su sen­si­bi­li­dad y espí­ri­tu ele­va­do, que se pre­sen­tó en socie­dad hace uno año en el Rei­no Uni­do con­vir­tién­do­se en todo un éxi­to de ven­tas en su ver­sión ingle­sa Bas­que y aho­ra ha hecho lo pro­pio en Madrid y Bar­ce­lo­na tra­du­ci­da al cas­te­llano para todo el públi­co his­pa­no­ha­blan­te. El lugar ele­gi­do no podía ser otro que el Hotel Alma de la Ciu­dad Con­dal en su ele­gan­te y cui­da­do jar­dín inte­rior. Un libro con alma en un hotel con alma. Publi­ca­do por la bar­ce­lo­ne­sa edi­to­rial inde­pen­dien­te Cin­co Tin­tas, espe­cia­li­za­da en tomos prác­ti­cos ilus­tra­dos.

Este volu­men reco­pi­la didác­ti­ca­men­te una serie de rece­tas fáci­les de hacer, para dis­fru­tar de la rica gas­tro­no­mía vas­ca, para poner­las en prác­ti­ca cual chef de cam­pa­ni­llas, y para impre­sio­nar a fami­lia­res y ami­gos sacan­do el coci­ni­llas que lle­va­mos den­tro. Foto­gra­fías ilus­tra­ti­vas de la pre­sen­ta­ción de pla­tos y el siem­pre agra­de­ci­do pai­sa­je urbano de San Sebas­tián y Eus­ka­di de fon­do. Ante­rior­men­te Piza­rro había publi­ca­do en el 2009 Sea­so­nal Spa­nish Food por Kyle Cathie y en el 2012 Spa­nish Fla­vours. Ya está en mar­cha para el pró­xi­mo oto­ño su ver­sión sobre la gas­tro­no­mía cata­la­na. La ter­ce­ra entre­ga no se hará espe­rar y esta­rá dedi­ca­da a Extre­ma­du­ra, su tie­rra natal.

Presentación del libro Euskadi con José Pizarro

Pre­sen­ta­ción del libro Eus­ka­di con José Piza­rro en el jar­dín del Hotel Alma

En Gran Bre­ta­ña ha con­se­gui­do labrar­se un pres­ti­gio con mul­ti­tud de pre­mios y reco­no­ci­mien­tos como haber que­da­do este año en el núme­ro 39 del Top 50 de las per­so­nas más influ­yen­tes de este país. Tam­bién es habi­tual en pro­gra­mas de tele­vi­sión de coci­na de la BBC y cola­bo­ra­cio­nes con el popu­lar Jamie Oli­ver entre otros.

José Piza­rro

Edi­to­rial Cin­co Tin­tas

Hotel Alma Bar­ce­lo­na

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.

 

Presentación de Aguardientes y Licores Tradicionales de Galicia en Madrid

Como no podía ser de otra mane­ra, la Casa de Gali­cia en Madrid, fue el espa­cio ele­gi­do para la pre­sen­ta­ción, cata y ejem­plos prác­ti­cos de su uso en coc­te­le­ría de “Augar­den­tes e Lico­res Tra­di­cio­nais de Gali­cia”. Este Con­se­llo Regu­la­dor galle­go ampa­ra bajo su para­guas a las 4 Indi­ca­cio­nes Geo­grá­fi­cas de des­ti­la­dos que se ela­bo­ran en la tie­rra de la inmor­tal escri­to­ra Rosa­lía de Cas­tro: Oru­jo de Gali­cia, Aguar­dien­te de Hier­bas de Gali­cia, Licor de Hier­bas de Gali­cia y Licor Café de Gali­cia. Este ente hace una labor titá­ni­ca por luchar con­tra el frau­de y des­te­rrar del ima­gi­na­rio popu­lar la fal­sa bon­dad de los oru­jos case­ros, evi­den­te­men­te sin eti­que­ta que los garan­ti­ce, por no cum­plir con los con­tro­les sani­ta­rios opor­tu­nos y que sólo se con­su­man los des­ti­la­dos que lle­van la con­tra­eti­que­ta que cer­ti­fi­ca la cali­dad y su ela­bo­ra­ción 100% galle­gos “Os úni­cos con espí­ri­tu galle­go”. Es la encar­ga­da de cer­ti­fi­car que las uvas usa­das pro­ce­den del terri­to­rio galle­go, que los sis­te­mas y téc­ni­cas emplea­das para su ela­bo­ra­ción son las prác­ti­cas tra­di­cio­na­les de des­ti­la­ción median­te alam­bi­que, alqui­ta­ra o arras­tre por vapor. Aglu­ti­na un total de 137 empre­sa ads­cri­tas a este Con­se­jo Regu­la­dor entre pro­duc­to­res (92), des­ti­la­do­res (18) y ela­bo­ra­do­res y enva­sa­do­res (27).  El obje­ti­vo final es su dig­ni­fi­ca­ción y colo­car­la en el lugar que le corres­pon­de den­tro del pano­ra­ma tan­to nacio­nal como inter­na­cio­nal, ya que es equi­pa­ra­ble a otros espi­ri­tuo­sos como las grap­pas ita­lia­nas.

alambique

Foto­gra­fía de Óscar Fer­nán­dez

El Oru­jo de Gali­cia se ela­bo­ra con uva, evi­den­te­men­te galle­ga, fer­men­ta­da con­si­guien­do un gra­do de alcohol volu­mé­tri­co entre los 37,5º y los 50º. Su aspec­to es trans­pa­ren­te, lim­pio y cris­ta­lino. De aro­mas inten­sos que recuer­dan a la hier­ba, la fru­ta blan­ca, cítri­cos, la rosa o el jaz­mín. En boca es per­sis­ten­te en vía retro­na­sal. La copa de ser­vi­cio ideal es en for­ma de tuli­pa o de lira para per­ci­bir sus aro­mas, ser­vi­do entre 8 y 10 gra­dos. Esta IG tam­bién inclu­ye el  oru­jo que pasa un pro­ce­so de enve­je­ci­mien­to de un año míni­mo en enva­se de made­ra. Su color varía des­de un ama­ri­llo paja has­ta un dora­do inten­so con aro­mas pro­pios de la made­ra como el tos­ta­do y la vai­ni­lla. En boca es más sua­ve pero per­sis­ten­te. El ser­vi­cio ideal es usar una copa en for­ma de tuli­pa o lira y entre 15 y 18 gra­dos. Si el alguar­dien­te tie­ne un enve­je­ci­mien­to aún más lar­go, la opción es usar una copa tipo balón.

El Aguar­dien­te de Hier­bas de Gali­cia se con­si­gue median­te la mace­ra­ción y/o des­ti­la­ción de alcohol con las hier­bas que le darán sus carac­te­rís­ti­cas par­ti­cu­la­res, como pue­de ser la men­ta, la man­za­ni­lla, hier­ba lui­sa, rome­ro, oré­gano, tomi­llo, cilan­tro, azahar, rega­liz, nuez mos­ca­da, cane­la o hino­jo. Gra­dua­ción entre los 37,5º y los 50º. El con­te­ni­do de azú­ca­res tie­ne que ser infe­rior a los 100 gra­mos por litro y su base tie­ne que ser Oru­jo de Gali­cia 100%. Su color varia­rá en fun­ción de las hier­bas usa­das para su ela­bo­ra­ción, en boca es dul­ce y muy per­sis­ten­te. Ser­vi­cio entre 8 y 10 gra­dos en copa en for­ma de tuli­pa o lira.

El Licor de Hier­bas de Gali­cia su pre­pa­ra­ción es simi­lar que el ante­rior pero con la dife­ren­cia de que su gra­dua­ción alcohó­li­ca esta­rá entre los 20º y 40ª y su con­te­ni­do de azú­ca­res debe ser como míni­mo de 100 gra­mos por litro. El color varia­rá en fun­ción de las hier­bas uti­li­za­das. En boca es dul­ce y per­sis­ten­te. El ser­vi­cio entre 15 y 18 gra­dos en copa de tuli­pa o lira.

El Licor Café de Gali­cia se obtie­ne a par­tir de aguar­dien­te de oru­jo de la IG Aguar­dien­te de Gali­cia y el alcohol etí­li­co de ori­gen agrí­co­la median­te mace­ra­ción y/o des­ti­la­ción del alcohol en pre­sen­cia de café tos­ta­do natu­ral, con prohi­bi­ción de usar café torre­fac­to así como cual­quier extrac­to, con­cen­tra­do u otro pro­duc­to sus­ti­tu­ti­vo del café tos­ta­do natu­ral. El gra­do volu­mé­tri­co esta­rá entre los 20 y 40 gra­dos. El con­te­ni­do de azú­ca­res ten­drá como míni­mo 100 gra­mos por litro. En su cata se nota el color y aro­ma pro­pio del café tos­ta­do natu­ral. En boca tam­bién es dul­ce y muy per­sis­ten­te. Para su ser­vi­cio se usa­rá copa en for­ma de tuli­pa o lira a una tem­pe­ra­tu­ra entre 15 y 18 gra­dos.

Degustación

Foto­gra­fía de Óscar Fer­nán­dez

La cata comen­ta­da se basó en 4 oru­jos galle­gos con diver­sas varie­da­des de uvas: alba­ri­ño, gode­llo, men­cía y un híbri­do de la zona del Ulla para des­cu­brir las dife­ren­cias en mati­ces de colo­res, aro­mas y sabo­res según la uva usa­da para la ela­bo­ra­ción.

Aguardinetes

Foto­gra­fía de Óscar Fer­nán­dez

La ver­sa­ti­li­dad y cali­dad de estos des­ti­la­dos per­mi­tió al bar­man Ángel Cami­ña la pre­pa­ra­ción de dos cóc­te­les deno­mi­na­dos: Baga­zo Cítri­co y Mat­cha de oru­jo a par­tir del oru­jo galle­go como base. Se abre todo un cam­po nue­vo y por des­cu­brir en el mun­do de la coc­te­le­ría crea­ti­va.

aguardientes

Foto­gra­fía de Óscar Fer­nán­dez

En el Túnel de los “Augar­den­tes e Lico­res Tadi­cio­nais de Gali­cia” esta­ban expues­tos más de un cen­te­nar de mar­cas inclui­das en las 4 Indi­ca­cio­nes Geo­grá­fi­cas, acom­pa­ña­das de unos deli­cio­sos melin­dres ela­bo­ra­dos por la Aso­cia­ción de Repos­te­ría Tra­cio­nal da Terra, Meli­de Terra Doce. Un mari­da­je geo­grá­fi­co per­fec­to e irrom­pi­ble.

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.

La Fillaboa 1898 de Masaveu Bodegas

Este vino, La Filla­boa 1898 alba­ri­ño 2010, es la apues­ta más per­so­nal, arries­ga­da y atre­vi­da de la enó­lo­ga, Isa­bel Sal­ga­do, de Bode­gas Filla­boa ampa­ra­da en la DO Rías Bai­xas. A par­tir de esta cose­cha excep­cio­nal optó por expe­ri­men­tar su evo­lu­ción y las posi­bi­li­da­des que podía dar apar­tan­do un depó­si­to de ace­ro inoxi­da­ble del pro­ce­so nor­mal que se rea­li­za­ba cada año. La enó­lo­ga segu­ro que tuvo muchas dudas, noches sin dor­mir y más de un sudor frío de qui­ró­fano reco­rrien­do len­ta­men­te su espi­na­zo cuan­do tomó esta difí­cil deci­sión. Muchas lec­tu­ras, muchos expe­ri­men­tos escu­cha­dos a otros, pero en ese momen­to se lo juga­ba al todo o nada, como en una rule­ta rusa del Gran Casino de Móna­co. O se tira­ban todos esos litros de vino con el tiem­po y se corría un tupi­do velo para no vol­ver a jugar a ser alqui­mis­ta en mucho tiem­po, o todo salía bien y se comen­za­ría a hablar de esa aña­da, hacien­do his­to­ria con reco­no­ci­mien­tos en con­cur­sos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les y por supues­to por­que sería el prin­ci­pio de una nue­va era de hacer vinos en esta icó­ni­ca bode­ga galle­ga.

FullSizeRender-286

Han sido 6 lar­gos años de impa­cien­te espe­ra, con medi­cio­nes con­ti­nuas como si de un frá­gil pacien­te en la UCI se tra­ta­se: nive­les de oxí­geno, aci­dez, leva­du­ras, con­trol de tem­pe­ra­tu­ra. Resul­ta­dos que iban ase­ve­ran­do que todo iba bien, por­que la volun­tad del des­tino es que todo lle­ga­ra a buen puer­to.

Para su ela­bo­ra­ción se selec­cio­nó un coupa­ge de uva 100% alba­ri­ño de 8 par­ce­las con sue­los de tex­tu­ra fran­co-are­no­sa, de buen dre­na­je y abun­dan­cia de can­to roda­do. La vini­fi­ca­ción se reali­zó median­te des­pa­li­lla­do, pren­sa­do y des­fan­ga­do está­ti­co. La fer­men­ta­ción alcohó­li­ca se comen­zó en 14ºC para fina­li­zar en 15ºC. La crian­za sobre lías finas. En el depó­si­to se rea­li­za­ron bato­na­ges perió­di­cos para man­te­ner las lías en sus­pen­sión y evi­tar las temi­das oxi­da­cio­nes que pudie­ran per­ju­di­car al vino, como con­se­cuen­cia se ha con­se­gui­do mayor volu­men y redon­dez en boca para dis­fru­tar en algu­nas de las 1.784 bote­llas que ha dado de sí este expe­ri­men­to. Es un alba­ri­ño que man­tie­ne la fres­cu­ra de los jóve­nes y a la vez la com­ple­ji­dad y ele­gan­cia de los gran­des vinos blan­cos que se ela­bo­ran en otras lati­tu­des.

IMG_6631

El nom­bre ele­gi­do para esta genia­li­dad tenía que estar a la altu­ra, esco­gien­do el año 1898 que con­me­mo­ra­ba el pri­mer via­je de los vinos de alba­ri­ño de esta bode­ga, deno­mi­na­da enton­ces “Vino del Con­da­do de la Filla­boa”,  cru­zan­do el Océano Atlán­ti­co rum­bo a Cuba.

Nota de cata:

  • Visual: de color ama­ri­llo paji­zo con tona­li­da­des dora­das, lim­pio y bri­llan­te.
  • Nariz: aro­mas tos­ta­dos, a fru­ta muy madu­ra como los alba­ri­co­ques, a ore­jo­nes, a pana­de­ría de sus lías y algu­na nota bal­sá­mi­ca.
  • Boca: una aci­dez muy bien inte­gra­da con volu­men y lar­ga per­sis­ten­cia.

Filla­boa está den­tro del gru­po de Masa­veu Bode­gas jun­to con Murua en la Rio­ja Ala­ve­sa, Pagos de Araiz en Nava­rra, Leda en Vino de la Tie­rra de Cas­ti­lla y León y Val­ve­rán en Astu­rias.

Pre­sen­ta­ción rea­li­za­da en Uma­mi Bar­ce­lo­na, empre­sa espe­cia­li­za­da en orga­ni­za­ción de even­tos vin­cu­la­dos al mun­do del vino como catas gene­ra­les, per­so­na­li­za­das, ini­cia­ción, diri­gi­da a pro­fe­sio­na­les, enotu­ris­mo y ase­so­ría eno­ló­gi­ca.

Bode­gas Filla­boa

Masa­veu Bode­gas

Uma­mi Bar­ce­lo­na C/ Pere Sera­fí, 15 bai­xos 08012 Bar­ce­lo­na

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.

 

 

Cena maridaje de vinos de la Bodega Conde de los Andes en Quillo Bar organizado por Idyllica

El pasa­do 16 de mayo, tuvo lugar de manos de Idy­lli­ca, una exclu­si­va cena mari­da­je en la que el alma de los vinos de Bode­gas Ollau­ri-Con­de de los Andes (DOCa Rio­ja) sobre­vo­ló cada mesa, cada rin­cón, de Qui­llo Bar.

El joven y «cana­lla» esta­ble­ci­mien­to situa­do en el núme­ro 2 de la calle Rec Com­tal de El Born/La Ribe­ra se carac­te­ri­za por aunar con­cep­tos que van de la alta coci­na has­ta el tapeo o los pla­ti­llos, todo ello bajo el duen­de del fla­men­co y la ele­gan­cia y natu­ra­li­dad del mim­bre, la made­ra y la obra vis­ta.

El inte­rior de Qui­llo Bar, sobre todo su come­dor prin­ci­pal, pre­su­me de un esti­lis­mo aman­te del sur de Espa­ña pero que no huye de la Bar­ce­lo­na indus­trial y moder­na. Sillas de mim­bre y de metal se con­cen­tran alre­de­dor de mesas de made­ra recu­pe­ra­da, las cua­les, bajo el cobi­jo de arca­das de ladri­llo anti­guo y robus­tas tube­rías de ven­ti­la­ción, se rin­den al «que­jío», a la fuer­za y a los acor­des de gui­ta­rra que pare­cen pro­ve­nir del gran mural que gobier­na la pared prin­ci­pal rea­li­za­do por Patri­cio Hidal­go.

Mural de Patricio Hidalgo.

Mural de Patri­cio Hidal­go. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

En cuan­to a su car­ta, super­vi­sa­da por Jor­di Asen­sio, toca­do por la mano de Mar­tín Bera­sa­te­gui, Qui­llo Bar ofre­ce un amplio y varia­do sur­ti­do de tapas, sofis­ti­ca­dos pla­ti­llos, tra­di­cio­na­les molle­tes anda­lu­ces y con­tun­den­tes, pero a la vez deli­ca­dos pla­tos y arro­ces. Todos ellos ela­bo­ra­dos con pro­duc­tos de alta cali­dad y miran­do siem­pre al sur del país.

Sita en Ollau­ri, en el cora­zón de la Rio­ja Alta, Con­de de los Andes es una bode­ga úni­ca, a la que su his­to­ria, la magia y mis­te­rio de sus cala­dos sub­te­rrá­neos y su arqui­tec­tu­ra, han con­ver­ti­do en una joya de enor­me valor patri­mo­nial.

Los vinos de la Bodega Conde de los Andes

Los vinos de la Bode­ga Con­de de los Andes. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

Inte­gra­da en Muriel Wines, vive con ilu­sión un rena­ci­mien­to en el que res­pe­tan­do la cul­tu­ra viní­co­la de la tie­rra rio­ja­na y apro­ve­chan­do la cali­dad de viñe­dos vie­jos de tem­pra­ni­llo y viu­ra, ela­bo­ra nue­vos vinos, tan­to tin­tos como blan­cos y semi­dul­ces ple­nos de fres­cu­ra y com­ple­ji­dad a la vez que asu­me la res­pon­sa­bi­li­dad de seguir con­ser­van­do miles de mis­te­rio­sas bote­llas pro­ce­den­tes de anti­guas aña­das que se con­ser­van des­de 1892 en gale­rías de las que mana la ances­tral cul­tu­ra del vino.

Los pla­tos y vinos degus­ta­dos en esta cena mari­da­je fue­ron:

-Ostra a la bra­sa con gra­ni­za­do de pepino acom­pa­ña­da de un Con­de de los Andes Blan­co 2015 (100% viu­ra): Un pri­mer boca­do fres­co y exó­ti­co que se carac­te­ri­za por unas fases gus­ta­ti­vas bien dife­ren­cia­das: la pri­me­ra con pre­do­mi­nio de ahu­ma­dos y una segun­da en la que el gra­ni­za­do de pepino refres­ca el pala­dar. El blan­co acom­pa­ñan­te se tra­ta de una nove­dad de Con­de de los Andes. Fer­men­ta­do y madu­ra­do en barri­cas nue­vas de roble fran­cés de grano fino, a la vis­ta se pre­sen­ta con un color ama­ri­llo páli­do con refle­jos dora­dos. En nariz, pre­do­mi­nan cítri­cos, flo­res blan­cas, vai­ni­lla y tos­ta­dos pro­pios de su madu­ra­ción en made­ra. Su paso por boca es estruc­tu­ra­do, con bue­na aci­dez y con un post­gus­to per­sis­ten­te y jugo­so.

Ostra a la brasa.

Ostra a la bra­sa. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

-Tata­ki de atún rojo con sal­mo­re­jo acom­pa­ña­do por un Con­de de los Andes Blan­co 2013 (100% viu­ra): un pla­to en el que la sua­vi­dad de un atún rojo se fusio­na con el poten­te sabor y lige­ra­men­te avi­na­gra­do de esa cre­ma tan cor­do­be­sa como es el sal­mo­re­jo. Su blan­co acó­li­to ha fer­men­ta­do y madu­ra­do de for­ma simi­lar a su her­mano más joven, por lo que res­pe­ta ese tono áureo y una nariz muy pare­ci­da. En boca, pese a com­por­tar­se de for­ma simi­lar, este 2013 se mues­tra con más cuer­po, más «cru­jien­te».

Tataki de atún

Tata­ki de atún. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

-Car­pac­cio de pre­sa ibé­ri­ca con viru­tas de foie secun­da­do por un Con­de de los Andes Blan­co 1983 (90% viu­ra, 10% mal­va­sía): dos fuer­zas natu­ra­les de sabor se unen para reci­bir en el pala­dar a un vino muy espe­cial. Con una ven­di­mia muy tem­pra­na, has­ta dos sema­nas antes que el res­to de pro­duc­to­res rio­ja­nos, se ha con­se­gui­do un cal­do con menor madu­rez y mayor capa­ci­dad de enve­je­ci­mien­to. Tras 24 meses en barri­cas usa­das de roble ame­ri­cano, se embo­te­lló, per­ma­ne­cien­do un míni­mo de dos años en los cala­dos antes de su comer­cia­li­za­ción. Al ojo, mues­tra un ama­ri­llo páli­do con vivos refle­jos. En su fase olfa­ti­va, si bien pre­do­mi­nan los aro­mas flo­ra­les, de aca­cia y limón, van apa­re­cien­do mati­ces cre­mo­sos, de pas­te­le­ría y una sutil vai­ni­lla. Su paso por boca se carac­te­ri­za por ofre­cer sen­sa­cio­nes fru­ta­les con notas de made­ra, miel, hino­jo y fru­ta madu­ra, así como una cre­mo­si­dad abun­dan­te y una lige­ra aci­dez que «mata» con pre­ci­sión las gra­sas que la pre­sa y el foie hayan deja­do tras su boca­do.

-Pul­po a la bra­sa sobre papas «arru­gás» y mojo mari­da­do con un Con­de de los Andes Tin­to 2013 (100% tem­pra­ni­llo): pode­ro­so pla­to que evo­ca a las Islas Cana­rias en el que el cefa­ló­po­do absor­be aro­mas y gus­tos del car­bón para acom­pa­ñar­se de unas papas tier­nas baña­das de un mojo que no cae en el exce­so. El tin­to se ha fer­men­ta­do en inoxi­da­ble duran­te 21 días y cria­do 14 meses en roble fran­cés y 12 meses en bote­lla. Pre­sen­ta un inten­so y bri­llan­te color rojo cere­za y en nariz es rico en aro­mas con fru­tos rojos, fru­ta madu­ra y mato­rral de soto­bos­que. En su fase gus­ta­ti­va, se mues­tra muy fres­co, estruc­tu­ra­do y per­sis­ten­te.

-Cane­lón de ros­tit con toques de jamón acom­pa­ña­do de un Con­de de los Andes Tin­to 2001 (100% tem­pra­ni­llo): un sabro­so cane­lón cuyo sabor recuer­da a cenas al lado de una lum­bre en fres­cas noches cam­pes­tres de la sie­rra sub­bé­ti­ca. El excep­cio­nal escu­de­ro de este pla­to posee una fer­men­ta­ción 25 días en depó­si­tos de ace­ro inoxi­da­ble y una crian­za de 20 a 24 meses en barri­cas de roble fran­cés y ame­ri­cano, y más de 12 años en bote­lla. Este rubí líqui­do ofre­ce un aba­ni­co de aro­mas que, de una for­ma envol­ven­te y com­ple­ja, se apo­de­ran de las fosas nasa­les como son la fru­ta negra madu­ra, espe­cias, taba­co o hier­bas de mon­te bajo. En el pala­dar, es estruc­tu­ra­do y sua­ve, lar­go y pro­fun­do, un pla­cer.

-Rabo de toro al vino tin­to con gam­bas y jen­gi­bre casa­do con un Con­de de los Andes Tin­to 1970 (80% tem­pra­ni­llo, 20% de gar­na­cha, mazue­lo y gra­ciano): Sin duda uno de los matri­mo­nios más sóli­dos y fuer­tes que pue­de uno encon­trar. Un rabo de toro cubier­to por su pro­pio velo, melo­so, cuyo enér­gi­co sabor se poten­cia median­te unos toques de tin­to y jen­gi­bre para coro­nar­se con la sapi­dez del maris­co. El impe­rio­so tin­to que lo abra­za per­ma­ne­ció entre 12 y 18 meses en depó­si­tos de made­ra, repo­san­do antes de ser cria­do en barri­cas usa­das de roble ame­ri­cano duran­te un perio­do de entre 48 y 60 meses. Con un embo­te­lla­do que data del 1977, aguar­dó un míni­mo de 3 años en el bote­lle­ro antes de comer­cia­li­zar­se pre­via soli­ci­tud de com­pra. A los ojos, es de un rubí ama­rro­na­do con refle­jos de ámbar y cobre mate, esca­sean­do en bri­llo. Al olfa­to, recuer­da a licor en un ini­cio jugan­do con la nuez mos­ca­da y remi­nis­cen­cias de naran­ja, hier­bas aro­má­ti­cas y hojas secas. En boca, aún posee fres­cu­ra acom­pa­ña­da de una bue­na aci­dez. Se per­ci­ben notas de vai­ni­lla y cara­me­lo.

Rabo de toro

Rabo de toro. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

-Tar­ta tibia de que­so con Con­de de los Andes Semi­dul­ce 2003 (100% viu­ra): toda una deli­cia para los que­se­ros muy que­se­ros. Un pos­tre que lle­va a la con­fu­sión, pero no de for­ma nega­ti­va, sino por­que de la sen­sa­ción de que podría fun­cio­nar per­fec­ta­men­te como pla­to. Con una fer­men­ta­ción inte­rrum­pi­da para man­te­ner el dul­zor de la viu­ra, el vino madu­ró un año en barri­cas de roble para, a con­ti­nua­ción, enve­je­cer en bote­lla más de 10 años. De un atrac­ti­vo color oro, en nariz se mani­fies­ta en for­ma de cítri­cos, hier­vas, almen­dras y pas­te­le­ría. En boca es dul­ce, fres­co y agra­da­ble.

Idy­lli­ca Ram­bla del Prat, 11 Bar­ce­lo­na Telé­fono 934 151 725

Qui­llo Bar C/ Rec Com­tal, 2 08003 Bar­ce­lo­na Telé­fono 931 383 130

Con­de de los Andes C/ Sol de la Cabra, s/n Ollau­ri (La Rio­ja) Telé­fono 941 338 380

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved.

 

Cena maridaje en el restaurante MUG con los vinos de Bernaví

El pasa­do 27 de abril, el res­tau­ran­te MUG cele­bró un pri­mer año de vida reple­to de éxi­tos y emo­cio­nes, así como el posi­cio­nar­se como una de las prin­ci­pa­les refe­ren­cias gas­tro­nó­mi­cas ita­lia­nas en L’Hos­pi­ta­let de Llo­bre­gat (Bar­ce­lo­na).

De unos años para aquí, L’Hospitalet de Llo­bre­gat se ha con­ver­ti­do en ese bos­que lleno de pie­dras pre­cio­sas y mis­te­rios pen­dien­tes de ser des­cu­bier­tos y exhi­bi­dos con orgu­llo. El res­tau­ran­te MUG pue­de decir­se que es uno de ellos.

Situa­do en el núme­ro 14 de la calle Rose­lles, en el barrio del Cen­tre de la ciu­dad, MUG se eri­ge entre peque­ños edi­fi­cios y calles cua­si pea­to­na­les carac­te­rís­ti­cos de la par­te más rús­ti­ca y anti­gua de la villa, de una for­ma tími­da, invi­tan­do a la curio­si­dad.

Interior del Restaurante MUG

Inte­rior del Res­tau­ran­te MUG. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de ARte de MARTE Stu­dio

Tras pasar una puer­ta corre­de­ra de cris­tal y dejan­do atrás un coque­to y ele­gan­te esca­pa­ra­te de pro­duc­tos pura­men­te ita­lia­nos, uno se da cuen­ta de que MUG no es el típi­co res­tau­ran­te ita­liano de man­te­les a cua­dros, enor­mes acei­te­ras y olo­res a leña (con mucha humil­dad y sabi­du­ría, reco­no­cen que éste es el prin­ci­pal moti­vo por los que no se sir­ven piz­zas: si no hay leña, no hay piz­za). Con una deco­ra­ción refi­na­da, ARte de MAR­te Stu­dio se ha encar­ga­do de bus­car la luz en cada rin­cón, esen­cial para apre­ciar los ori­gi­na­les y colo­ri­dos empla­ta­dos de este res­tau­ran­te, así como de dotar­lo de subli­mes deta­lles, como por ejem­plo una pecu­liar car­ta de vinos o unos cen­tros en los que se con­ju­gan el cam­po y la coci­na, ayu­dan­do a defi­nir la per­so­na­li­dad úni­ca del local.

Pared con mensaje

Pared con men­sa­je de la filo­so­fía del Res­tau­ran­te MUG. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de ARte de MAR­te Stu­dio

Mar­co Buo­no­co­re, pro­pie­ta­rio y cabe­za pen­san­te en la coci­na de MUG, ha sabi­do encon­trar y, por qué no, crear la nece­si­dad de mos­trar la ver­da­de­ra coci­na ita­lia­na huyen­do del pas­ta & piz­za que inun­da las ciu­da­des de medio mun­do. Naci­do en Roma e hijo de res­tau­ra­do­res, Mar­co se ha encar­ga­do de traer aro­mas y sabo­res transal­pi­nos, pecu­lia­res de cada región, y com­bi­nar­los de mane­ra ópti­ma con pro­duc­tos de la tie­rra de pri­me­ra cali­dad. En sus pala­bras «en MUG ofre­ce­mos pla­tos típi­cos de toda Ita­lia y dis­fru­ta­mos ense­ñan­do a la gen­te aque­llos pro­duc­tos que aquí no se cono­cen, e inclu­so los tra­ta­mos de un modo dife­ren­te. Con­si­de­ra­mos de fun­da­men­tal impor­tan­cia la cali­dad de la mate­ria pri­ma, máxi­me en algo tan cono­ci­do e imi­ta­do como es la coci­na ita­lia­na»

Fotografía gentileza de ARte de MARte Studio

Foto­gra­fía gen­ti­le­za de ARte de MAR­te Stu­dio

En este pri­mer ani­ver­sa­rio, MUG orga­ni­zó una cena mari­da­je con los exce­len­tes «vinos terral­ti­nos» de Ber­na­ví (D.O. Terra Alta). Para ello, con­tó con la pre­sen­cia de Mar­co Ber­na­va, uno de los apa­sio­na­dos viti­cul­to­res y fun­da­do­res de Ber­na­ví. Al igual que Buo­no­co­re, Ber­na­va ha com­bi­na­do las esen­cias ita­lia­nas y las cata­la­nas para la crea­ción de unos vinos con gran per­so­na­li­dad, vinos que hablan de la tie­rra y de las aña­das.

Ins­ta­la­dos en Mas Ver­net (Terra Alta, Tarra­go­na), los viñe­dos de Ber­na­ví apro­ve­chan las carac­te­rís­ti­cas y pecu­lia­ri­da­des de una zona pre lito­ral en la que con­flu­yen cli­mas medi­te­rrá­neos y con­ti­nen­ta­les, con esca­sas pre­ci­pi­ta­cio­nes y con los cons­tan­tes vien­tos Gar­bí y Cerç para lle­var a cabo una viti­cul­tu­ra con­cien­cia­da con el medio ambien­te, res­pe­tan­do el equi­li­brio del eco­sis­te­ma median­te la ges­tión de cover crops (cubier­ta vege­tal), con mar­cos de plan­ta­ción redu­ci­dos y con una ges­tión fito­sa­ni­ta­ria inte­gra­da.

Vinos de Bernaví

Vinos de Ber­na­ví. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

Los pla­tos y vinos ofre­ci­dos en la noche fue­ron:

-Panino con Mor­ta­de­lla: pan de cris­tal con Mor­ta­de­lla D.O.P Bolog­na (con pis­ta­cho), rico­ta al cebo­llino, rúcu­la, toma­te seco y mayo­ne­sa de lima. Se acom­pa­ña de Not­te­Bian­ca (gar­na­cha blan­ca), un blan­co de 2016 cuya uva se ha ven­di­mia­do duran­te la noche con inten­ción de mimar una viña nona­ge­na­ria. Cria­do en inoxi­da­ble con sus deli­ca­das lías, des­ta­ca un color paja bri­llan­te con refle­jos ver­do­sos. En nariz, pre­do­mi­nan notas lác­ti­cas y her­bá­ceas como el anís mien­tras que, en su paso por boca, pre­sen­ta un volu­men con­si­de­ra­ble, untuo­so y a la vez salino, equi­li­bra­do y per­sis­ten­te.

Panino con Mortadella

Panino con Mor­ta­de­lla. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

Una pri­me­ra peque­ña y vis­to­sa com­bi­na­ción en la que cada boca­do, cada sor­bo, ofre­ce dife­ren­tes sabo­res y emo­cio­nes. Un con­tras­te tan­to visual como, por extra­po­la­ción, gus­ta­ti­vo que recuer­da a la «Musa Meta­fí­si­ca» de Carrà, en el que tonos ocres, are­no­sos y amar­fi­la­dos con­vi­ven con ama­ri­llos, rojos o ver­des para mos­trar una obra excel­sa.

-Car­bo­na­ra «a modo mio»: una ver­sión moder­na y joven de la car­bo­na­ra com­pues­ta de sup­plì al guan­cia­le (albón­di­ga de risot­to rebo­za­da con carri­lle­ra cura­da de cer­do) y riga­to­ni relleno de rico­ta y guan­cia­le cru­jien­te. Todo ello con una sal­sa car­bo­na­ra estric­ta­men­te roma­na a base de yema de hue­vo, pimien­ta negra moli­da y peco­rino romano ralla­do.

Se regó con Ven­tuno (gar­na­cha y more­ni­llo), un pri­ma­ve­ral y ele­gan­te rosé del 2016 de color coral páli­do y deli­ca­do olfa­to con par­tes flo­ra­les y suti­les fru­tos rojos. Su paso por boca se carac­te­ri­za por huir de la pre­po­ten­cia golo­sa de los rosa­dos: se mues­tra seco, con cier­to toque táni­co, más áci­do que salino y equi­li­bra­do.

Vino y pla­to que casan a la per­fec­ción y en el que la aci­dez de Ven­tuno se encar­ga de lim­piar el pala­dar de la gra­sa deja­da por una car­bo­na­ra ori­gi­nal y úni­ca.

-Risot­to al gor­gon­zo­la, radic­chio e pros­ciut­to di Par­ma: si como de una tra­gi­co­me­dia de Fede­ri­co Felli­ni se tra­ta­se, mul­ti­tud de sen­sa­cio­nes se enfren­tan en este pla­to. La achi­co­ria, seño­ra amar­ga, no sabe si pasar las noches con el dul­ce, pero a la vez sala­do pros­ciut­to de Par­ma o con el sobrio y con­tun­den­te gor­gon­zo­la. Ante tan­tas dudas, deci­de citar­los en este pla­to fren­te la ató­ni­ta mira­da del públi­co, el cual, acom­pa­ña­do por un tin­to 3D3 (gar­na­cha negra, syrah y mer­lot) dis­fru­ta de la situa­ción.

Risotto al gorgonzola

Risot­to al gor­gon­zo­la. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

3D3 fusio­na las tres iden­ti­da­des y ras­gos pro­pios de las varie­da­des con las que se ela­bo­ra para ofre­cer­se como un vino poli­va­len­te y ver­sá­til, apto tan­to para acom­pa­ñar pla­tos com­ple­jos como para copeo. A la vis­ta, pri­ma un color rubí con refle­jos vio­le­ta En la fase olfa­ti­va mati­ces de fru­tos rojos se con­fun­den con notas espe­cia­das y bal­sá­mi­cas mien­tras que en el pala­dar pre­sen­ta el tanino pro­pio de la uva mer­lot, así como su redon­dez y per­sis­ten­cia.

-Carri­lle­ra ibé­ri­ca con polen­ta y rome­ro: un sober­bio ejem­plo de coci­na cir­cu­lar, sin fron­te­ras, en el que la coci­na ita­lia­na se encuen­tra con la espa­ño­la. Una ópe­ra en la que una tier­na y deli­ca­da carri­lle­ra ibé­ri­ca yace sobre un lecho de polen­ta soñan­do en un mar de seda de la mano de Negrei­ta (more­ni­llo y mon­te­pul­ciano), tin­to del 2014 y máxi­ma expre­sión de lo que Ber­na­ví repre­sen­ta: una fusión de cul­tu­ras.

La uva more­ni­llo, autóc­to­na de la Terra Alta, se une a la mon­te­pul­ciano, carac­te­rís­ti­ca de la zona adriá­ti­ca de Ita­lia, para ofre­cer un cal­do rubí inten­so, con notas de tie­rra, de mon­te bajo medi­te­rrá­neo y de cue­ro, pro­pio de sus 12 meses en barri­ca gran­de de roble de Esla­vo­nia. En boca, se pre­sen­ta ele­gan­te, homo­gé­neo, con tanino envol­ven­te y retro nasa­les inten­sos.

Un mari­da­je excep­cio­nal que, uni­do a la aria «Ves­ti la Giub­ba» de la famo­sa ópe­ra de Rug­ge­ro Leon­ca­va­llo «Pagliac­ci», emo­cio­na­ría al más rudo de los comen­sa­les.

-Cop­pa Gian­duia: cre­ma de tira­mi­sú sobre base de tie­rra de cho­co­la­te con gian­duia, una cre­ma típi­ca del Pie­mon­te a base de ave­lla­na, cacao y leche, mer­me­la­da de fre­sas y noc­cio­li­ni, unas galle­ti­tas de Chi­vas­so ela­bo­ra­das con cla­ra de hue­vo, ave­lla­na y azú­car. Una dul­ce rei­vin­di­ca­ción del cho­co­la­te y el cacao como reyes de un pos­tre que, con tran­qui­li­dad, se podría tomar sen­ta­do al lado de la escul­tu­ra pin­ta­da en el cua­dro «La recom­pen­sa del adi­vino» de Gior­gio de Chi­ri­co.

Coppa Gianduia

Cop­pa Gian­duia. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

Se acom­pa­ña de un tin­to Ca’Vernet (caber­net franc y caber­net sua­vig­non) color rojo pico­ta.  De olfa­to inten­so con fru­tas negras y espe­cias como la pimien­ta, en boca es car­no­so con tanino dul­ce y sedo­so, muy equi­li­bra­do y per­sis­ten­te.

La cena se des­pi­dió a modo de sor­pre­sa con un MMXI (gar­na­cha negra, cari­ñe­na, caber­net y mer­lot), un pode­ro­so tin­to con 24 meses de crian­za. A la vis­ta, mues­tra un color pico­ta mien­tras que en nariz ofre­ce notas de fru­tos rojos, espe­cias y cacao. En el pala­dar se com­por­ta de for­ma ele­gan­te, con un buen equi­li­brio y tani­nos dul­ces.

Sin duda una noche lle­na de cul­tu­ra, fusión y buen hacer, en la que que­dó paten­te el buen esta­do por el que pasan tan­to MUG como Ber­na­ví, talen­tos jóve­nes pero lle­nos de expe­rien­cia y con ganas de revo­lu­cio­nar sus res­pec­ti­vos ámbi­tos.

Para fina­li­zar, se haría bien en recor­dar una fra­se que guar­da el local:

«Non si può pen­sa­re bene, ama­re bene, dor­mi­ré bene, se non si ha man­gia­to bene»

Res­tau­ran­te MUG Carrer Rose­lles, 14 08901 L´Hospitalet de Llo­bre­gat (Bar­ce­lo­na) Telé­fono 935 187 6363

Vinos Ber­na­ví

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved.

Cafès Cornellà y Vichy Catalan se unen para conseguir el mejor café expreso del mercado

El agua del gri­fo de Bar­ce­lo­na es pota­ble, y pun­to. Una ase­ve­ra­ción obvia y de pero­gru­llo. Eso es lo que es: apta para el con­su­mo humano, pero no es la más apro­pia­da para coci­nar y mucho menos para pre­pa­rar un buen café. Y se nota en su sabor extra­ño tiran­do a amar­go­so. Somos legión los que a nivel domés­ti­co usa­mos agua mine­ral natu­ral, para her­vir y pre­pa­rar gui­sos y por supues­to para tomar­nos un bue­na taza de café.

Des­de hace algún tiem­po se va toman­do con­cien­cia de hacer buen café en la res­tau­ra­ción, pero tene­mos que seguir hacien­do peda­go­gía has­ta con­se­guir que cual­quier bar de nues­tra geo­gra­fía, por humil­de que sea, a seme­jan­za de Ita­lia, haga un buen café. Y en esa lucha de con­cien­cia­ción se han pues­to manos a la obra Cafès Cor­ne­llà y Vichy Cata­lan Cor­po­ra­tion, con algo tan sen­ci­llo como inge­niar un dis­po­si­ti­vo , el Water Cube, conec­ta­do a la máqui­na pro­fe­sio­nal, que le pro­por­cio­ne agua mine­ral natu­ral, para ela­bo­rar el mejor café expre­so del mer­ca­do.

Cafès Cornellà y Agua de Sant Hilari de Vichy Catalan

Cafès Cor­ne­llà y Agua mine­ral natu­ral del Manan­tial de Sant Hila­ri de Vichy Cata­lan

De entre las dife­ren­tes cla­ses de agua, han ele­gi­do el agua mine­ral natu­ral por­que es la de mejor cali­dad, por­que pro­ce­de de ori­gen sub­te­rrá­neo y con una com­po­si­ción quí­mi­ca de sales mine­ra­les ópti­mas para el orga­nis­mo. Y de entre el elen­co de mar­cas de Vichy Cata­lan Cor­po­ra­tion se ha selec­cio­na­do la del manan­tial de Sant Hila­ri por­que está ubi­ca­do en un entorno pri­vi­le­gia­do, en el maci­zo de las Gui­lle­rías a más de 1.000 metros de alti­tud y en medio de gran­des bos­ques de enci­nas, robles, hayas, cho­pos y cas­ta­ños, dón­de está limi­ta­do el paso de ani­ma­les y per­so­nas y don­de la llu­via se fil­tra por terre­nos de roca gra­ní­ti­ca duran­te años. Es un agua sin regus­tos, que gra­cias a su baja mine­ra­li­za­ción y su pure­za natu­ral le con­fie­ren suti­les pro­pie­da­des orga­no­lép­ti­cas. En defi­ni­ti­va, este tipo de agua extrae todo lo mejor del café para obte­ner un sabor más inten­so, cre­mo­si­dad y un post­gus­to más lar­go (pue­de durar casi una hora).

FullSizeRender-281

El siguien­te paso es con­se­guir que todos los aso­cia­dos del gre­mio de res­tau­ra­ción se apun­ten a este ser­vi­cio extra de cali­dad y que el recuer­do amar­go de ese café que bebía­mos en muchos bares pase a los libros de his­to­ria (esos que aca­ba­mos que­man­do en algu­na hogue­ra de San Juan) para entrar en una nue­va eta­pa de dis­fru­tar de memo­ra­bles cafés a cual­quier hora y en cual­quier momen­to.

Más infor­ma­ción de Cafès Cor­ne­llà y Vichy Cata­lan

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.