Cachitos Rambla

Cachi­tos Ram­bla está situa­do des­de hace 6 años en la cén­tri­ca Ram­bla Cata­lun­ya de la Ciu­dad Con­dal, el ele­gan­te paseo que era has­ta hace poco refu­gio de los nati­vos pero que día a día va ganan­do adep­tos entre los turis­tas de paso por Bar­ce­lo­na, los cua­les lle­nan por com­ple­to sus pri­vi­le­gia­das terra­zas don­de ver la vida pasar. Su envi­dia­ble terra­za en este bule­var de pobla­da arbo­le­da de hoja cadu­ca, que pro­te­ge de los impla­ca­bles rayos de sol del verano y en invierno deja pasar esos mis­mos rayos que nos calien­ta, es la puer­ta de entra­da a su inte­rior de 650 metros cua­dra­dos. Deco­ra­do por Estre­lla Saliet­ti y Pepe López, está divi­di­do en dife­ren­tes altu­ras que le dan un carác­ter infor­mal al res­tau­ran­te y espa­cios que per­mi­ten comi­das tan­to para pare­jas, fami­lias, ami­gos o para gru­pos y even­tos de empre­sa dán­do­le ese plus de inti­mi­dad. Men­sa­jes diver­ti­dos en las pare­des como el del escri­tor Oscar Wil­de: “I can resist anything except tem­pta­tion”, o el que está impre­so en los sal­va­man­te­les “No hay amor más sin­ce­ro que el amor a la comi­da” de Ber­nard Shaw, le añden ese pun­to dis­ten­di­do y des­en­fa­da­do.

Interior. Fotografía gentileza de Cachitos Rambla

Inte­rior. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Cachi­tos Ram­blas

Su hora­rio inin­te­rrum­pi­do des­de las 8 has­ta las 3 de la madru­ga­da de lunes a vier­nes y en fin de sema­na atra­san­do una hora su aper­tu­ra por las maña­nas, le per­mi­te estar dis­po­ni­ble para los dife­ren­tes momen­tos gas­tro­nó­mi­cos del día: desa­yuno (cho­co­la­te con chu­rros, pas­tas o flau­tas) almuer­zos más con­tun­den­tes de tene­dor y cuchi­llo, ape­ri­ti­vos con ostras, ber­be­re­chos y todo tipo de maris­cos, comi­da, merien­das, cenas y por supues­to copas.

Dos barras dedi­ca­da a una de las últi­mas ten­den­cias: raw bar, de pes­ca­dos y maris­cos de rabio­sa fres­cu­ra pro­ce­den­tes de la lon­ja como las ostras gouthier núme­ro 3, las icó­ni­cas gam­bas de Pala­mós, y todo tipo de maris­cos.

Las horas noc­tur­nas se trans­for­ma en un autén­ti­co club de bue­na músi­ca con una amplia ofer­ta de cóc­te­les para todos los gus­tos. Posi­bli­dad de Dom Perig­non a copas. A  tener en cuen­ta las 55 varie­da­des de san­grías: con alcohol o sin, con vino tin­to, cava o cham­pán, más la com­bi­na­ción de aña­dir fru­tos exó­ti­cos con fru­tos rojos, vai­ni­lla, coco, fre­so­nes, men­ta, melón o san­día, por citar algu­nos de este amplio elen­co.

Las comi­das prin­ci­pa­les se basan en una ofer­ta de pro­duc­tos fres­cos y de tem­po­ra­da selec­cio­na­dos por su chef eje­cu­ti­vo Lluis Rosich con amplia expe­rien­cia en coci­nas de renom­bre. Los pla­tos están pen­sa­dos tan­to para una comi­da rápi­da o para el gour­met que quie­re dis­fru­tar de las espe­cia­li­da­des de la casa, tam­bién para los que gus­tan de com­par­tir. Al man­do de todo está Alex Izquier­do con una dila­ta­da carre­ra en el mun­do de la res­tau­ra­ción.

lluis rosich chef cachitos rambla.

Chef Lluis Rosich. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Cachi­tos Ram­bla

Ramón y Javier Bor­das son los res­pon­sa­bles de este espa­cio que for­ma par­te del con­glo­me­ra­do de res­tau­ran­tes y loca­les de ocio noc­turno que cons­ti­tu­yen el Gru­po Cos­ta Este como Nuba, Pachá Bar­ce­lo­na, Opium Bar­ce­lo­na, Opium Madrid, Bling Bling, Asto­ria, Café del Mar Bar­ce­lo­na, Casa Lola.

Pla­tos degus­ta­dos de la car­ta de verano:

  • Mon­ta­di­to de gam­ba con lima y fre­sas, que le apor­tan una aci­dez muy intere­san­te al pla­to.
  • Mon­ta­di­to de atún blue­fin con gua­ca­mo­le.
  • Tar­tar de toma­te con hela­do de par­me­sano.
Tartar de tomate con helado de parmesano

Tar­tar de toma­te con hela­do de par­me­sano. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Múr­gu­las (col­me­ni­llas) relle­nas con cre­ma de foie.
Múrgulas (colmenillas) rellenas de crema de foie

Múr­gu­las (col­me­ni­llas) relle­nas de cre­ma de foie. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Hue­vo fri­to con ceps y foie poê­lé. Un pla­to con­tun­den­te pero deli­cio­so.
Huevo frito con ceps y foie poêlé

Hue­vo fri­to con ceps y foie poê­lé. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Arroz seco de chi­pi­ro­nes y ajos tier­nos.
arroz seco de chipirones y ajos tiernos

Arroz seco de chi­pi­ro­nes y ajos tier­nos. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Hela­do de vai­ni­lla pre­pa­ra­do al momen­to con top­pings para per­so­na­li­zar.
Helado de vainilla con sus toppings

Hela­do de vai­ni­lla con sus top­pings. Foto­gra­fía de José María Toro

Cachi­tos Ram­bla Ram­bla de Cata­lun­ya, 53 Bar­ce­lo­na 08007 Telé­fono 932 152 718

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.

Restaurante Totora

Este res­tau­ran­te, espe­cia­li­za­do en coci­na perua­na, rin­de home­na­je a los caba­lli­tos de toto­ra, las frá­gi­les embar­ca­cio­nes que usan los pes­ca­do­res en la zona sep­ten­trio­nal del Perú. Sus pro­pie­ta­rios, ori­gi­na­rios de este país andino, qui­sie­ron traer esta repre­sen­ta­ti­va pie­za de arte­sa­nía de Huan­cha­co, como tri­bu­to al nom­bre que le habían dado a su res­tau­ran­te y tam­bién para dar­lo a cono­cer en Bar­ce­lo­na. Su tras­la­do des­de allí no fue tarea fácil y han sido muchas las com­pli­ca­cio­nes para con­se­guir su lle­ga­da a Bar­ce­lo­na, pero que aho­ra luce en todo su esplen­dor y es el pro­ta­go­nis­ta indis­cu­ti­ble  den­tro de este local de 700 metros cua­dra­dos.

El caballito de Totora

El caba­lli­to de Toto­ra

Esta pie­za casi de museo repre­sen­ta el leit­mo­tiv gas­tro­nó­mi­co de este res­tau­ran­te: cul­to a la coci­na mari­ne­ra que rin­den los res­pon­sa­bles de este pro­yec­to: Patri­cia Vega, psi­có­lo­ga y Anto­nio Aram­bu­ru, con­sul­tor que cam­bió los nego­cios finan­cie­ros por hacer feliz a los demás gas­tro­nó­mi­ca­men­te y dar a cono­cer la rique­za de la coci­na de su país. .

La deco­ra­ción del res­tau­ran­te es obra de Ap Inte­rio­ris­me y M&M que nos trans­mi­te sen­sa­cio­nes mari­nas usan­do el color azul en sus pare­des y reafir­mán­do­se en los ador­nos refe­ri­dos al mar. Varias espa­cios dife­ren­cia­dos lo divi­den: la entra­da está pen­sa­da para comer o cenar en las cómo­das buta­cas. El come­dor ocu­pa el espa­cio cen­tral y al final se escon­de una peque­ña terra­za con un jar­dín ver­ti­cal para dis­fru­tar del ága­pe esos días cáli­dos de pri­ma­ve­ra y oto­ño.

Esta emba­ja­da de la gas­tro­no­mía perua­na no se resig­na a ser una casa de comi­das al uso, sino que apues­ta por aña­dir­le un valor cul­tu­ral y musi­cal: los mar­tes con actua­ción en direc­to del trío Fisher­ma­n’s Wife des­de las 21:30H. Los miér­co­les por la tar­de su chef titu­lar, Pablo Orte­ga, y su equi­po acer­ca­rán los secre­tos de la coci­na perua­na a peque­ños gru­pos a un pre­cio de 45 euros por per­so­na. Para la noche de los jue­ves esta­rá invi­ta­da la DJ Volk con sus sesio­nes de músi­ca ambien­te y chill out.

La terra­za cubier­ta se con­ver­ti­rá los domin­gos en una impro­vi­sa­da ludo­te­ca dón­de los más peque­ños podrán jugar, leer y en defi­ni­ti­va diver­tir­se. El empe­ño de ser res­tau­ran­te Child Friendly no se limi­ta aquí, por­que la car­ta se ha adap­ta­do a sus gus­tos con lo cual será un moti­vo más para una comi­da fami­liar e irlos intro­du­cien­do a los colo­res, aro­mas y sabo­res de esta pujan­te coci­na reco­no­ci­da mun­dial­men­te.

Cebi­ches o cevi­ches se ela­bo­ran con­ti­nua­men­te en la barra des­de el clá­si­co, de maris­co o de atún. Así como los tira­di­tos, las cau­sas en cual­quier varie­dad: de lan­gos­tino, de pul­po, de pez man­te­qui­lla y la popu­lar lime­ña, a la cual me uno incon­di­cio­nal­men­te. Los makis y nigui­ris tam­bién tie­nen su espa­cio como con­se­cuen­cia de la con­ta­mi­na­ción nik­kei reci­bi­da en tiem­pos pasa­dos.

En defi­ni­ti­va, su chef Pablo Orte­ga, se basa en la coci­na clá­si­ca para dar­le pin­ce­la­das de crea­ti­vi­dad y van­guar­dia en la pre­sen­ta­ción de sus pla­tos.

Pla­tos degus­ta­dos

  • Impres­cin­di­ble para comen­zar un pis­co sour, el cóc­tel que mejor repre­sen­ta a Perú, ela­bo­ra­do con pis­co, zumo de lima, cla­ra de hue­vo y azú­car.
  • Cebi­che clá­si­co de cor­vi­na y leche de tigre acom­pa­ña­do de cebo­lla mora­da, can­chi­ta y camo­te. Para este pla­to es muy impor­tan­te que el pes­ca­do sea muy fres­co y que se con­jun­te en per­fec­to equi­li­brio con la aci­dez y el pican­te.
Cebiche clásico de corvina

Cebi­che clá­si­co de cor­vi­na

  • Tira­di­to de gam­ba roja y pul­po en leche de tigre ama­ri­lla, acom­pa­ña­do de cha­la­qui­ta de pal­ta y man­go. Es un pla­to de influen­cia japo­ne­sa. Se dife­ren­cia del cebi­che en que el pes­ca­do se cor­ta en lámi­nas finas y se colo­ca “es-tira­di­to” sobre un pla­to. De influen­cia nik­kei.
Tiradito de gamba roja y pulpo

Tira­di­to de gam­ba roja y pul­po

  • Cau­sa Ferre­ña­fe­ña, ori­gi­na­ria del nor­te de Perú, se pre­pa­ra con caba­lla, camo­te, cho­clo, plá­tano y baña­do en un lige­ro ence­bo­lla­do. El nom­bre de cau­sa tie­ne su ori­gen his­tó­ri­co en la gue­rra del Pací­fi­co cuan­do se ela­bo­ra­ba este pla­to para la “cau­sa”
Causa Ferreñafeña

Cau­sa Ferre­ña­fe­ña

  • Arroz con pato, se ela­bo­ra con cilan­tro, chi­cha de jora y cer­ve­za negra. Se pre­pa­ra en olla de barro y a la leña. Pla­to ori­gi­na­rio del Nor­te y es con­se­cuen­cia de la mez­cla de los abo­rí­ge­nes con los espa­ño­les y es toda una cla­ra alu­sión a la pae­lla. El arroz se empa­pa del sabor del pato. Un pla­to para repe­tir siem­pre.
Arroz con pato

Arroz con pato

  • Pepián de Cho­clo, gui­so ori­gi­na­rio del nor­te a base de cho­clo y acom­pa­ña­do de una carri­lle­ra esto­fa­da duran­te 12 horas.
  • King Kong pos­tre muy popu­lar en Lam­ba­ye­que a base de man­jar de higo, de leche y mem­bri­llo. Debe su nom­bre a la coin­ci­den­cia en el tiem­po de la pro­yec­ción de la pelí­cu­la del famo­so gori­la y al inge­nio popu­lar que com­pa­ró el mol­de de un gigan­te que se ela­bo­ra­ba en la ciu­dad con la figu­ra del men­cio­na­do gori­la y de aquí le que­dó el nom­bre.
King Kong

King Kong

Res­tau­ran­te cebi­che­ría Toto­ra Carrer de Cór­se­ga, 235, Telé­fono 936 674 372 Abier­to todos los días en los dos tur­nos. Pre­cio medio 30–35 euros. Menú medio­día 17,50 euros.

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.

Cavas 10 d’Abril en El Petit Celler

El pasa­do jue­ves 20 de abril, El Petit Celler (Beetho­ven 8, Bar­ce­lo­na) siguien­do su intere­san­te y atrac­ti­va pro­pues­ta de catas y acti­vi­da­des rela­cio­na­das con el mun­do del vino y el cava, se encar­gó de traer a la ciu­dad con­dal a 10 d’Abril, una joven pero sabia bode­ga pro­ce­den­te de Sant Llo­re­nç d’Hortons, muni­ci­pio situa­do en el Alt Pene­dès, Bar­ce­lo­na. Como por su ori­gen se pue­de cole­gir, per­te­ne­cen a la D.O. Pene­dès así como a la D.O. Cava.

La D.O. Pene­dès, situa­da entre la cor­di­lle­ra Pre­li­to­ral y las lla­nu­ras de la cos­ta medi­te­rrá­nea, se carac­te­ri­za por una gran rique­za en micro­cli­mas debi­do a su pro­xi­mi­dad lito­ral y a su alti­tud. Con un cli­ma medi­te­rrá­neo, la zona del Pene­dès Marí­ti­mo (Baix Pene­dès y Garraf) es más tem­pla­da por la influen­cia y pro­xi­mi­dad del mar, mien­tras  que el Pene­dès Supe­rior (Alt Pene­dès, Alt Camp, Anoia y Baix Llo­bre­gat) con más pre­ci­pi­ta­cio­nes, pre­sen­ta  mayor dife­ren­cia entre tem­pe­ra­tu­ras máxi­mas y míni­mas. El Pene­dès Cen­tral (Alt Pene­dès) es la sín­te­sis de ambos micro­cli­mas.

En cuan­to a sus vinos, la D.O. Pene­dès se carac­te­ri­za por la uti­li­za­ción de una vas­ta varie­dad de uva como son el xarel·lo, la pare­lla­da o el maca­beo, entre otras, en blan­cos, y el mer­lot, el ull de lle­bre o la monas­trell en tin­tos.

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Cavas y vinos de 10 d’A­bril

Cavas 10 d’Abril  da una vuel­ta de tuer­ca a los vinos y cavas de esta D.O. y, man­te­nien­do sus orí­ge­nes, se cen­tra en la ela­bo­ra­ción de unos cal­dos de autor con per­so­na­li­dad pro­pia. Para ello, apues­ta por una agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca y una ela­bo­ra­ción arte­sa­nal que garan­ti­zan mati­ces úni­cos y dife­ren­tes en cada línea de pro­duc­to.

Jau­me Raven­tós y Javier Her­nán­dez, cabe­zas visi­bles de 10 d’Abril, fue­ron los encar­ga­dos de expo­ner los siguien­tes vinos y cavas:

  • Vino blan­co Cáli­da (20% mus­cat y 80% gewürz­tra­mi­ner): Ela­bo­ra­do a par­tir de una ven­di­mia noc­tur­na para una madu­ra­ción a baja tem­pe­ra­tu­ra de la uva, Cáli­da se mues­tra ante los ojos con un tono áureo, de inten­si­dad media y con pin­ce­la­das ver­do­sas. En nariz, ofre­ce aro­mas prin­ci­pal­men­te flo­ra­les como el jaz­mín o la rosa, jun­to con toques de melo­co­tón. En boca, no es tan golo­so como a prio­ri se podría espe­rar, sino que hace gala de esa aci­dez pro­pia del Pene­dés. Sedo­so y fres­co, per­sis­te lar­ga­men­te en el pala­dar. Acom­pa­ña­ría de for­ma ideal a pla­tos de maris­co, ensa­la­das y pes­ca­dos. Se pue­de decir que Cáli­da es un vino que trans­mi­te cal­ma, la cal­ma de la noche cam­pes­tre del Pene­dés.
  • Vino blan­co Picu Picu EM8 (Emma 8) (100% xarel·lo): Pro­ce­den­te de viñas de unos 50 años, este mono­va­rie­tal se cul­ti­va de for­ma eco­ló­gi­ca a 300 metros de alti­tud en sue­lo cal­cá­reo y pedre­go­so. Si bien su fer­men­ta­ción tie­ne lugar en tan­ques de ace­ro inoxi­da­ble, es el paso por barri­cas nue­vas de cas­ta­ño el que le apor­ta esos suti­les toques bal­sá­mi­cos, pero, y gra­cias al no abu­sar de la made­ra, sin per­der los aro­mas esen­cia­les del xarel·lo. Con un color ama­ri­llo cer­cano al dora­do mate, indi­ca que fiel al tipo de agri­cul­tu­ra que prac­ti­can en 10 d’Abril, no se han aña­di­do cla­ri­fi­can­tes ni se ha pro­ce­di­do a fil­tra­cio­nes. Los aro­mas varie­ta­les fres­cos como el alba­ri­co­que jun­to con grá­ci­les notas de crian­za en cas­ta­ño como ahu­ma­dos o vai­ni­lla, fon­dos tos­ta­dos y otros mati­ces dul­ces se baten en due­lo en las fosas nasa­les, mien­tras que su paso por boca es ancho y estruc­tu­ra­do, fres­co, pero con toques áci­dos resul­ta­do del beso de la made­ra cas­ta­ña. Picu Picu EM8 se tra­ta de un vino pecu­liar, que huye de la indi­fe­ren­cia y del xarel·lo joven, casan­do de mane­ra ópti­ma con gran varie­dad de pla­tos de la coci­na de pro­xi­mi­dad medi­te­rrá­nea como arro­ces, xato­na­das o esquei­xa­das.
  • Cava Reser­va Clos de l’Albert (40% maca­beo, 40% xarel·lo y 20% pare­lla­da): Fer­men­ta­do en dos tiem­pos, una pri­me­ra fer­men­ta­ción de las tres varie­da­des por sepa­ra­do en ace­ro inoxi­da­ble con leva­du­ras autóc­to­nas del Pene­dés, y una segun­da en bote­lla a tem­pe­ra­tu­ra cons­tan­te de 14 y 15°C, Clos de l’Albert se tra­ta de un cava hon­ra­do, en el que se ha bus­ca­do el con­trol y el equi­li­brio en el car­bó­ni­co. Ofre­ce un color ama­ri­llo con refle­jos dora­dos y una bur­bu­ja ele­gan­te, fina y per­sis­ten­te. En nariz, la man­za­na Gol­den y la ver­de son las pro­ta­go­nis­tas jun­to a deri­va­dos de su crian­za como la almen­dra tos­ta­da. En el pala­dar, pre­su­me de un muy buen equi­li­brio en el que no hay exce­sos de aci­dez. Con toques de pas­te­le­ría en el post gus­to y un pun­to lác­ti­co nada abu­si­vo, es exce­len­te como ape­ri­ti­vo y como paje de pes­ca­dos, maris­cos y car­nes blan­cas.
  • Cava Gran Reser­va Terrers de Cal Bayés (40% maca­beo, 50% xarel·lo y 40% pare­lla­da): Un brut natu­re lle­va­do al lími­te. Sus tres varie­da­des se fer­men­tan por sepa­ra­do per­mi­tien­do al xarel·lo man­te­ner sus aro­mas pri­ma­rios y mejo­rar las carac­te­rís­ti­cas espu­man­tes y a la maca­beo apor­tar un per­fil aro­má­ti­co inten­so y com­ple­jo que da ese per­fu­me tan dis­tin­ti­vo. El color, en gran par­te debi­do a esta últi­ma varie­dad, es de un ama­ri­llo tos­ta­do con una bur­bu­ja fina y de des­pren­di­mien­to len­to. En nariz, fru­tas al horno y con­fi­ta­das ins­pi­ran pai­sa­jes fres­cos y rús­ti­cos mien­tras que su paso por boca es equi­li­bra­do y sua­ve, seco pero dul­ce, per­sis­ten­te y lar­go. Se tra­ta de un cava para ser toma­do de prin­ci­pio a fin, des­de el ape­ri­ti­vo has­ta los pos­tres.
Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bagés

Cava Gran Reser­va Terrers de Cal Bayés

  • Cava Gran Reser­va Masia Les For­ques (100% xarel·lo): Una exce­len­cia pro­ce­den­te de viñe­dos vie­jos situa­dos en sue­los de natu­ra­le­za cal­cá­rea en pleno cora­zón del Pene­dés. Con una pro­duc­ti­vi­dad muy baja, todas las viñas se cul­ti­van sin her­bi­ci­das ni insec­ti­ci­das res­pe­tan­do así la bio­di­ver­si­dad y el medio ambien­te. La fer­men­ta­ción de la fru­ta se lle­va a cabo en inoxi­da­ble a muy baja tem­pe­ra­tu­ra. Tras esta fer­men­ta­ción, se deja cer­ca de 12 días en lías de xarel·lo para pasar a otra fer­men­ta­ción a base de una leva­du­ra de la fami­lia y otra impor­ta­da de Cham­pag­ne que le otor­ga un toque dife­ren­cial a la ulte­rior crian­za. Este Gran Reser­va mues­tra un tono ama­ri­llo paji­zo con refle­jos dora­dos, con rosa­rio de bur­bu­jas finas, per­sis­ten­tes y len­tas. Tan­to en nariz como en boca, se com­por­ta de mane­ra simi­lar: notas cre­mo­sas de fru­ta madu­ra y vai­ni­lla con­vi­ven con fon­dos tos­ta­dos y un com­ple­jo ahu­ma­do que deno­ta una lar­ga crian­za. Es pre­ci­sa­men­te este ahu­ma­do tan espe­cial e inten­so el que hace de Masia Les For­ques un cava con una capa­ci­dad inhe­ren­te para dife­ren­ciar­se del res­to. Cavia­res, pes­ca­dos sal­sea­dos, car­nes y que­sos cura­dos se sen­ti­rán orgu­llo­sos de ser acom­pa­ña­dos por este cava.
  • Vino tin­to Picu Picu 9 (85% mer­lot y 15% ull de lle­bre): Cria­do en barri­cas de roble fran­cés y pos­te­rior­men­te en bote­lla, es un tin­to en el que se ha bus­ca­do sobre­to­do la fres­cu­ra y la lige­re­za. De un atrac­ti­vo rojo bri­llan­te pero sin exce­so de color, Picu Picu 9 recuer­da a bos­que, a jar­di­nes de jaz­mín y a tos­ta­dos. En boca, se mues­tra joven pero sin olvi­dar su crian­za en barri­ca que le apor­ta esos mati­ces de vai­ni­lla y de fru­tos secos, mien­tras que la pos­te­rior en bote­lla le hace ser un vino lige­ro y estruc­tu­ra­do. Picu Picu 9 se tra­ta de un vino ver­sá­til, apro­pia­do para acom­pa­ñar car­nes, segun­dos pla­tos e inclu­so para el copeo puro y duro (error, el copeo nun­ca es duro), que nació de una nue­va expe­rien­cia y que tie­ne pin­ta de per­du­rar en el mun­do viní­co­la.
Vino tinto Picu Picu número 9

Vin­to tin­to Picu Picu nº 9

10 d’Abril se rei­vin­di­can como unos hace­do­res espe­cia­les, con­cien­cia­dos con el carác­ter que tie­ne que poseer un vino o un cava del Pene­dès al mis­mo tiem­po que se rigen por unos prin­ci­pios en los que pri­man el res­pe­to al medio ambien­te y la sin­gu­la­ri­dad de la pro­pia bode­ga. En pala­bras de Jau­me, «se coope­ra con paye­ses para ade­cuar la viña vie­ja a la fina­li­dad de la bode­ga», y ese pro­pó­si­to no es otro que el de sor­pren­der, ilu­sio­nar y crear unas altas expec­ta­ti­vas que, con el tiem­po, cum­pli­rán.

Más infor­ma­ción de la bode­ga en Cavas 10 d’A­bril Para saber más del catá­lo­go de refe­ren­cias así como de las acti­vi­da­des futu­ras de la vino­te­ca orga­ni­za­do­ra en El Petit Celler  del Carrer Beetho­ven, 8 Bar­ce­lo­na 08021 Telé­fono 932 008 260

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved.

El Bar Barcelona

El ali­ca­ta­do de las perio­dís­ti­cas bal­do­sas que deco­ran las pare­des de El Bar están estan­ca­das en un tiem­po pre­té­ri­to. Son la pétrea repre­sen­ta­ción de suce­sos acon­te­ci­dos en una fecha con­cre­ta per­te­ne­cien­te a la déca­da de los “70”, de anun­cios de estre­nos en la car­te­le­ra de cine que hoy son ya pelí­cu­las clá­si­cas y algu­nas han lle­ga­do al nivel de cul­to, lis­ta de núme­ros pre­mia­dos en el sor­teo de la Lote­ría Nacio­nal y algu­na dis­pa­ra­ta­da e hila­ran­te viñe­ta del humo­ris­ta For­ges con su per­so­nal sis­te­ma de boca­di­llos de grue­sa línea negra y sus par­ti­cu­la­res per­so­na­jes.

Comedor de "El Bar" Barcelona

Come­dor de “El Bar” Bar­ce­lo­na

Siguien­do la filo­so­fía de ofre­cer coci­na con­tem­po­rá­nea de bar, Ser­gi Gimé­nez, sumi­ller, men­te pen­san­te y res­pon­sa­ble de “El Bar”, no para de rein­ven­tar su res­tau­ran­te, con nue­vas y ten­ta­do­ras pro­pues­tas en la car­ta para el cam­bio de esta­ción, con pla­tos para la tem­po­ra­da Spring-Sum­mer, más lige­ros y refres­can­tes para aco­mo­dar la ofer­ta a los pro­duc­tos del perío­do y a la espe­ra­da subi­da de tem­pe­ra­tu­ras. Hay que aña­dir la apor­ta­ción per­so­nal de Ramón del Río, la recién incor­po­ra­ción al fren­te de la coci­na, con una dila­ta­da expe­rien­cia entre fogo­nes. Comen­zó en el Res­tau­ran­te Cha­let Sui­zo de la Ciu­dad de Pana­má, con­ti­nuó su for­ma­ción en la escue­la Joviat y pasó estan­cias con pri­me­ros espa­das de la coci­na, lau­rea­dos por la famo­sa guía gala de tapas rojas, como Can Jubany y Gaig. Ya como jefe de coci­na dejó su impron­ta en El Nial de Este­rri d’Á­neu, en Cal Matías de Subirats y Dime jun­to a David Rear­tes de Bar­ce­lo­na. Su coci­na es de cor­te medi­te­rrá­nea, con­ta­mi­na­da de las influen­cias de su lar­go reco­rri­do y la raí­ces gas­tro­nó­mi­cas de su país de ori­gen.

Rincón con memorables botellas de Vega Sicilia Unico que no han pasado al reciclador. En "El Bar" Barcelona

Rin­cón con memo­ra­bles bote­llas vacías de Vega Sici­lia Úni­co y que no han sido reci­cla­das. En “El Bar” Bar­ce­lo­na

El cui­da­do menú de medio­día no cam­bia, así como los pla­tos clá­si­cos que resis­ten numan­ti­na­men­te en la car­ta de “El Bar”. Tam­bién el carri­to de los que­sos afi­na­dos sigue ale­gran­do la cara de los parro­quia­nos habi­tua­les cada vez que oyen cómo se acer­ca con su desea­da mer­ca­de­ría de que­sos arte­sa­nos de leche cru­da, cata­la­nes de las pra­de­ras de los Piri­neos, fran­ce­ses como el Com­té reser­va de 18 meses, o ita­lia­nos como el gor­gon­zo­la o el peco­rino cubier­to de holle­jo de uva Ros­so Cone­ro. El esco­gi­do catá­lo­go de 90 refe­ren­cias de la bode­ga es muy repre­sen­ta­ti­vo de las nue­vas ten­den­cias.

Pla­tos degus­ta­dos:

  • Gaz­pa­cho de cere­za, cre­mo­so de mas­car­po­ne y yogurt con caviar Naca­rii.
Cremoso de mascarpone

Cre­mo­so de mas­car­po­ne y yogurt con caviar Naca­rii

  • Car­pac­cio de pies de cer­do con espar­den­ya y man­to vege­tal.
Carpaccio de pies de cerdo con espardenya y manto vegetal

Car­pac­cio de pies de cer­do con espa­dern­ya y man­to vege­tal

  • Un boca­do de mar: viei­ra, yuzu y algas. Equi­li­bra­da aci­dez sufi­cien­te para lim­piar la boca.
Vieira, yuzu

Viei­ra, yuzu y algas

  • Foie poê­lé, tie­rra de buti­fa­rra negra y kum­cat. Un pla­to espec­ta­cu­lar enno­via­do con un toka­ji 5 put­ton­yos.
  • Cane­lón de ter­ne­ra tru­fa­do. Acom­pa­ña­do de un tin­to Bue­na Pin­ta 2015 de la DO Man­chue­la.
Canelón de ternera trufado

Cane­lón de ter­ne­ra tru­fa­do

 

  • Baca­lao Skrei, sali­cor­nia y un deli­cio­so ajo­blan­co de lichis.
Bacalao Skrei

Baca­lao Skrei, sali­cor­nia y ajo­blan­co de lichis

  • Rabo de buey con par­men­tier a la vai­ni­lla de Mada­gas­car mari­da­do con Viña Sas­tre 2015.
Rabo de buey

Rabo de buey con par­men­tier de vai­ni­lla de Mada­gas­car

  • Selec­ción de que­sos afi­na­dos.
Quesos afinados

Que­sos afi­na­dos

  • Borra­cho de ron añe­jo con cre­ma que­ma­da de fru­ta de la pasión y hela­do de vai­ni­lla.
Borracho de ron añejo

Borra­cho de ron añe­jo

“El Bar” Bar­ce­lo­na C/ Cala­bria, 118 Bar­ce­lo­na 08015 Telé­fono 934 260 382

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved.

Mi madre: la mujer orquesta

Mi madre es coci­ne­ra, cos­tu­re­ra, pelu­que­ra, doc­to­ra, psi­có­lo­ga y maes­tra. Mi madre es la mujer orques­ta. Acep­ta todos los empleos sin pro­tes­ta. Labo­ra a des­ta­jo en todos sus tra­ba­jos. Un cho­llo, vamos. Sacó la pla­za hace años y se nie­ga a reti­rar­se. Toca el bom­bo, la gui­ta­rra y sobre todo las cas­ta­ñue­las. Es lo que tie­ne ser una mujer orques­ta.

Mi madre mon­tó una guar­de­ría de nie­tos hace tiem­po. La atien­de con ilu­sión, sába­dos, fes­ti­vos y advien­to. Has­ta duer­me con los niños por si les des­pier­ta un gri­llo. La mujer orques­ta nun­ca se acues­ta por el día. Ni aun­que le toque la lote­ría.

Mi madre es médi­ca de guar­dia, abo­ga­da defen­so­ra y ase­so­ra espi­ri­tual. Es la mujer orques­ta total. Mi madre tra­ba­ja sin suel­do y con una son­ri­sa en la cara. Nun­ca para.

Mi madre es la mujer orques­ta y hoy se mere­ce un día de fies­ta.

BSO Las manos de mi madre de Mer­ce­des Sosa

© 2017 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.

Israel, land of creation

Los moti­vos de visi­tar Israel son muchos y varia­dos. A esca­sas 5 horas de avión de Espa­ña, en el otro extre­mo del Mar Medi­te­rrá­neo, con­vier­ten a este país en un des­tino vaca­cio­nal muy ape­te­ci­ble por el amplio elen­co de ofer­tas para todos los gus­tos: his­to­ria y cul­tu­ra, gas­tro­no­mía, ocio, depor­te y por supues­to reli­gio­sos. Evi­den­te­men­te las visi­tas pivo­tan sobre dos des­ti­nos prin­ci­pa­les Jeru­sa­lén y Tel Aviv, pero que se le pue­de aña­dir otras opcio­nes como el turis­mo acti­vo y de natu­ra­le­za en Negev y Eliat. Qui­zás la suma de todas ellas jun­to con el con­tras­te con­ti­nuo entre moder­ni­dad y tra­di­ción sea lo que más cho­ca y más impac­ta al visi­tan­te.

La pri­me­ra sor­pre­sa es reco­no­cer una gran can­ti­dad de nom­bres que nos evo­can nues­tra infan­cia cuan­do estu­diá­ba­mos la asig­na­tu­ra de reli­gión, prin­ci­pal­men­te los luga­res biblí­cos como Naza­ret, Belén o Gali­lea, que a los que nos pei­na­mos canas nos traen inme­dia­ta­men­te a la memo­ria tex­tos de los Evan­ge­lios.

Los aman­tes del depor­te tie­nen citas inelu­di­bles como las mara­tons y triatlons de Tel Aviv, Jeru­sa­lén, Herz­li­ya y más duras como las del desier­to de Negev. Prue­bas ciclis­tas como Arad Gran Fon­do que pasa por el pun­to más bajo del pla­ne­ta o Epic Israel que trans­cu­rre por algu­nos de los luga­res San­tos del esta­do.

La rica gas­tro­no­mía está con­ta­mi­na­da de las mul­ti­ples influen­cias reci­bi­das como con­se­cuen­cia de la diás­po­ra judía y su vuel­ta a la Tie­rra Pro­me­ti­da así como de las influ­jos de Orien­te Medio.

Tel Aviv-Yafo, usual­men­te cono­ci­da como Tel Aviv, sig­ni­fi­ca Coli­na de la Pri­ma­ve­ra, es una ciu­dad cos­mo­po­li­ta y cen­tro de nego­cios del país. Para los com­pra­do­res com­pul­si­vos está el edi­fi­cio Torre de la Ópe­ra que es un gran cen­tro comer­cial y de entre­te­ni­mien­to. En el Barrio de los Yeme­ni­tas está situa­do el mer­ca­do Car­mel, uno de los más gran­des al aire libre de Orien­te Medio y el Mer­ca­do de las Pul­gas para los bus­ca­do­res de bue­nos pre­cios. Para visi­tas cul­tu­ra­les es impres­cin­di­ble el Museo de las Diás­po­ras den­tro del cam­pus de la Uni­ver­si­dad de Tel Aviv con didác­ti­cas expli­ca­cio­nes sobre los judíos exi­lia­dos. El Museo de la Tie­rra de Israel está situa­da alre­de­dor de los res­tos de una ciu­dad de los filis­teos y está dedi­ca­do al pasa­do del país. La ópe­ra israe­lí está en el Cen­tro Gol­da Meir de Artes Escé­ni­cas, y que rin­de tri­bu­to a la des­apa­re­ci­da acti­vis­ta sio­nis­ta que lle­gó a ser pri­mer minis­tra del esta­do de Israel. La Orques­ta Filar­mó­ni­ca de Israel tie­ne su sede en el Audi­to­rio Mann. Las opcio­nes de gas­tro­no­mía son muy varia­das y las noc­tur­nas le vale el nom­bre de “la ciu­dad que nun­ca duer­me”. Yafo, al sur, tie­ne los mejo­res res­tau­ran­tes de pes­ca­do del país jun­to al puer­to. La gas­tro­no­mía ha teni­do una gran revo­lu­ción silen­cio­sa pero efec­ti­va, con ejem­plos como Man­ta Ray Res­tau­rant, Café Xoho y Miz­la­la, Catit y Lumi­na estos tres últi­mos del joven chef Meir Ado­ni. Para los que no quie­ran hacer nada se pue­den rela­jar y pasar el día en algu­na de sus pla­yas temá­ti­cas.

Torre de vigilancia reconvertida en hotel situada en la playa Frishman, Tel Aviv. Fotografía gentileza de Turismo de Israel

Torre de vigi­lan­cia recon­ver­ti­da en hotel pop up has­ta la pri­ma­ve­ra 2017 situa­da en la pla­ya Frish­man, Tel Aviv. Foto­gra­fía gen­ti­le­za del Minis­te­rio de Turis­mo de Israel

Por su par­te la espi­ri­tual Jeru­sa­lén ha sido esco­gi­da como uno de los 25 des­ti­nos a visi­tar en el 2017 por la comu­ni­dad de minu­be com­pues­ta por más de 2MM de via­je­ros que com­par­ten sus expe­rien­cias. Tam­bién la influ­yen­te revis­ta nor­te­ame­ri­ca­na Tra­vel-Lei­su­re eli­ge la Ciu­dad San­ta como uno de los 50 des­ti­nos gas­tro­nó­mi­cos del 2017. Varios miles de años de his­to­ria al pasear por sus calles y con­tem­plar el  rico lega­do deja­do por todos los que la han pobla­do, como la mura­lla de la Ciu­dad Vie­ja, arcos roma­nos de cuan­do per­ne­ció a ese gran Impe­rio de Roma, fosos bizan­ti­nos, la hue­lla de los Cru­za­dos que deja­ron su vida por libe­rar Tie­rra San­ta. Inter­mi­na­bles luga­res para reco­rrer y que son icono de las 3 reli­gio­nes mono­teís­tas asen­ta­das en esta ciu­dad: el Muro de las Lamen­ta­cio­nes, las mez­qui­tas del Mon­te del Tem­plo, la Vía Dolo­ro­sa, la Basí­li­ca del San­to Sepul­cro que está cus­to­dia­da por 3 con­fe­sio­nes cris­ti­nas: cató­li­cos, arme­nios orto­do­xos y orto­do­xos. La ciu­dad tam­bién es la sede del Patriar­ca Orto­do­xo de Jer­su­sa­lén y cate­dral del Patriar­ca­do Latino de Jeru­sa­lén. El San­tua­rio del Libro guar­da celo­sa­men­te los Rollos del Mar Muer­to o de Qum­rán, y tam­bién los per­ga­mi­nos del Códex Alep­po, el más anti­guo y com­ple­to manus­cri­to del Tanaj de acuer­do con la Maso­ra Tibe­ria­na. La ofer­ta museís­ti­ca no tie­ne paran­gón: Museo de Israel, del Islam,  Tie­rras de la Biblia o res­tos arqueo­ló­gi­cos como la Torre de David. La gas­tro­no­mía tie­ne bue­nos refe­ren­tes como Ish­ta­bach  dón­de se pue­de dis­fru­tar el sham­bu­rak kur­do, pas­tel de car­ne y pata­tas con chi­mi­chu­rri. En Mach­ne­yu­da hay que pro­bar el tar­tar de ter­ne­ra con dul­ces cirue­las.

Vista aérea de la ciudad de Jerusalén. Fotografía gentileza de la Oficina de Turismo de Israel

Vis­ta aérea de la ciu­dad de Jeru­sa­lén. Foto­gra­fía gen­ti­le­za del Minis­te­rio de Turis­mo de Israel

El Mar Muer­to está situa­do a 400 metros por deba­jo del nivel del mar, y es el pun­to más bajo de la Tie­rra. Es una zona pri­vi­le­gia­da libre de polen como con­se­cuen­cia de la ele­va­da pre­sión atmos­fé­ri­ca y la fil­tra­da radia­ción solar. Hay que dis­fru­tar del flo­ta­mien­to sin hacer nin­gún esfuer­zo gra­cias a su alta sali­ni­dad. Las pro­pie­da­des cura­ti­vas las hacen tam­bién muy intere­san­te para el turis­ta de bal­nea­rio y sumer­gir­se en pis­ci­nas de agua sul­fo­ro­sa o untar­se con barro nego para mejo­rar nues­tra piel por la rique­za de mine­ra­les. En Masa­da, decla­ra­da Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la Unes­co en 2001 hay que visi­tar don­de esta­ba el pala­cio cons­trui­do por Hero­des. La Reser­va Natu­ral de Ein Gue­di por su extra­or­di­na­ria fau­na y flo­ra úni­ca. El Desier­to de Judea sobre­co­ge cuan­do se prac­ti­ca esca­la­da o rapel y por supues­to visi­tar las cue­vas de Qum­rán don­de se halla­ron feliz­men­te los valio­sí­si­mos rollos del Mar Muer­to.

Gali­lea mere­ce un capí­tu­lo ente­ro por la belle­za de sus pai­sa­jes. En la Baja Gali­lea están situa­dos el Valle de Jez­reel, muy apre­cia­da en tiem­pos pre­té­ri­tos por sus posi­ción estra­té­gi­ca. Los kibutz como pro­yec­to social de aldeas colec­ti­vas y que fue pri­mor­dial para el desa­rro­llo de la agri­cul­tu­ra israe­lí. La ciu­dad de Tibe­rias (Tibe­ría­des ) jun­to al Lago o Mar de Gali­lea cons­ti­tu­ye una ciu­dad de vera­neo acti­vo todo el año. Intere­san­tes visi­tar Cafar­naúm, el Mon­te de las Bien­aven­tu­ran­zas, Naza­ret, el Mon­te Tabor o el evan­gé­li­co río Jor­dán dón­de fue bau­ti­za­do Jesús por su pri­mo Juan el Bau­tis­ta. Betseán es un sitio arque­ló­gi­co de gran­des pro­por­cio­nes y con con­ti­nuas reve­la­cio­nes de su pasa­do. La Alta Gali­lea guar­da bos­ques, mon­ta­ñas, arro­yos y cas­ca­das para un turis­mo más acti­vo. For­ta­le­zas de la épo­ca de los cru­za­dos y de la domi­na­ción musul­ma­na con­vi­ven con sina­go­gas de la épo­ca del Tal­mud, tem­plos roma­nos y pala­cios cana­neos. La ciu­dad más impor­tan­te de esta región es Safed, cuna del mis­ti­cis­mo judío y de la Cába­la. La cas­ca­da de Banias, la reser­va de Jula o Tel Jatzor son otros atrac­ti­vos más.

La cos­ta del Medi­te­rrá­neo está sal­pi­ca­da de luga­res intere­san­tes como Rosh Hani­krá con gru­tas y cue­vas exca­va­das por el bra­vío mar en los cal­cá­reos acan­ti­la­dos. Las her­mo­sas pla­yas de Naha­ría idea­les para prac­ti­car wind­sur­fing. La amu­ra­lla­da San Juan de Acre mil veces toma­da y recu­pe­ra­da por cru­za­dos y musul­ma­nes, fue decla­ra­da Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la UNESCO en 2001. Hai­fa a caba­llo entre el Mon­te Car­me­lo y sus pla­yas. Dor pre­su­me de bellí­si­mas pla­yas que com­pi­te con Neta­nia, la Rosa del Sha­rón, y con Her­ze­lía.

El desier­to de Néguev entre el Medi­te­rrá­neo, la penín­su­la del Sinaí, las mon­ta­ñas de Moab y el desier­to de Judea. Este pai­sa­je de dunas, mon­ta­ñas esté­ri­les y for­ma­cio­nes roco­sas, fue tes­ti­go mudo duran­te cien­tos de años de las cara­va­nas de came­llos que hacían la Ruta de las Espe­cias des­de el Orien­te más lejano has­ta el Medi­te­rrá­neo.

Des­pués de atra­ve­sar el ári­do Néguev se lle­ga a Eilat sobre el Mar Rojo, cono­ci­da por ser dón­de des­em­bar­có la Rei­na de Saba en su visi­ta a la cor­te del Rey Salo­món. El buceo y los depor­tes acuá­ti­cos jun­to a del­fi­nes, excur­sio­nes por el desier­to en vehícu­los todo terre­nos o a lomos de came­llos, la Ciu­dad de los Reyes o la Reser­va Natu­ral de Cora­les con­si­de­ra­do como uno de los más bellos arre­ci­fes del mun­do. La Reser­va Natu­ral de Tim­na o Hai Bar dedi­ca­da a la recu­pe­ra­ción de la fau­na men­cio­na­da en el Anti­guo Tes­ta­men­to tam­bién son pun­tos a visi­tar.

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