Los espectaculares desayunos (con las mejores vistas) de La Dolce Vitae en el rooftop del Hotel Majestic de Barcelona

La nove­dad de este verano 2026 de @ladolcevitae en el roof­top del @majestichotel es comen­zar el día con un desa­yuno con vis­tas. Abier­to a todo el mun­do, estés o no hos­pe­da­do en el hotel. Y sí, des­de la últi­ma plan­ta de este ele­gan­te y cén­tri­co hotel de Bar­ce­lo­na dis­fru­ta­rás de vis­tas de la Sagra­da Fami­lia, del Medi­te­rrá­neo o del cén­tri­co Pas­seig de Grà­cia.

Ade­más de las espec­ta­cu­la­res vis­tas, una deco­ra­ción exqui­si­ta en este espa­cio úni­co con refres­can­te y rela­jan­te pis­ci­na en el cen­tro, para­so­les y coji­nes de rayas en ese color que te tras­la­dan, por­que te sue­na fami­liar, a Capri o a la Cos­ta Amal­fi­ta­na, al epi­cen­tro de “esa dol­ce vita” que recrean en pleno cen­tro de la Ciu­dad Con­dal para que te olvi­des por un rato de todo. Es tu momen­to de des­co­ne­xión. Y tam­bién de cele­bra­ción. La “dol­ce” vida es para cele­brar­la (val­ga la redun­dan­cia)

El desa­yuno LDV @ladolcevitae con­sis­te en:
Un zumo natu­ral o shot a su elec­ción de la car­ta
Selec­ción de cafés, tés, infu­sio­nes y cho­co­la­te
Ces­ta de bolle­ría y selec­ción de panes. Ser­vi­do con man­te­qui­lla, con­fi­tu­ras y miel
Un pla­to de la car­ta con una guar­ni­ción y que pue­de ser unos hue­vos Bene­dic­ti­ne, hue­vos a la dol­ce vitae, bol de açai o tos­ta­da de panal de miel de aca­cia con polen y que­so fres­co entre otras opcio­nes


Ensa­la­da de fru­ta fres­ca de tem­po­ra­da
Bol de super­food: Yogur grie­go con chía, fru­tos rojos y gra­no­la

@ladolcevitae
En el roof­top de @majestichotel
📍Pas­seig de Grà­cia, 68. Bar­ce­lo­na
⏰ cada día de 8 a 12h
Reser­vas des­de la web

LaDolceVitae

Barcelona

desayuno

breakfast

La DOP Torta del Casar cierra la X ‘Primavera en la Ruta el Sabor de un Territorio’ con más de 17.000 viajeros

El Con­se­jo Regu­la­dor de la Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da (DOP) Tor­ta del Casar ha cerra­do la X edi­ción de la ‘Pri­ma­ve­ra en la Ruta el Sabor de un Terri­to­rio’ con un balan­ce de via­je­ros esti­ma­do por enci­ma de los 17.000. La ini­cia­ti­va, que se cele­bró del 21 de mar­zo al 7 de junio ha reci­bi­do una “gran aco­gi­da” por par­te de los visi­tan­tes y los esta­ble­ci­mien­tos cola­bo­ra­do­res.

 

El direc­tor de la DOP Tor­ta del Casar, Javier Muñoz, ha expre­sa­do que “supo­ne un gran orgu­llodes­pe­dir el déci­mo ani­ver­sa­rio de esta cam­pa­ña con estas cifras, que mues­tran que la apues­ta del Con­se­jo Regu­la­dor por ligar la Tor­ta del Casar al turis­mo en Extre­ma­du­ra, un motor cla­ve para su eco­no­mía y la pro­mo­ción de su patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co, fue un acier­to”.

 

Con el obje­ti­vo de dar a cono­cer la rique­za cul­tu­ral, pai­sa­jís­ti­ca y gas­tro­nó­mi­ca del terri­to­rio de la Tor­ta del Casar duran­te los meses de pri­ma­ve­ra, la Deno­mi­na­ción de Ori­gen pone en mar­cha cada año esta ini­cia­ti­va, que inte­gra cin­co reco­rri­dosdife­ren­tes con expe­rien­cias gra­tui­tas que tie­nen al que­so ampa­ra­do en el cen­tro. Para ello, cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de algu­nos de los hote­les y res­tau­ran­tes más emble­má­ti­cos de la zona vin­cu­la­da a la ela­bo­ra­ción de la Tor­ta del Casar.

La última edición de la campaña ha logrado cerca de 300 registros en el Club Torta del Casar, la red de socios de la Denominación de Origen

 

Este año se han adhe­ri­do a la ‘Pri­ma­ve­ra en la Ruta el Sabor de un Terri­to­rio’ die­ci­sie­te esta­ble­ci­mien­tos sin­gu­la­res de la región. Ubi­ca­dos en edi­fi­cios his­tó­ri­cos como pala­cios rena­cen­tis­tas, con­ven­tos o anti­guas casas nobles; o en espa­cios de inte­rés natu­ral como la dehe­sa extre­me­ña, los hote­les y res­tau­ran­tes cola­bo­ra­do­res apues­tan por una gas­tro­no­mía de cali­dad iden­ti­ta­ria del terri­to­rio, basa­da en pro­duc­tos loca­les con Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da como la Tor­ta del Casar.

 

“Se tra­ta del mejor alia­do para una ini­cia­ti­va como esta, que bus­ca aden­trar al via­je­ro en el terri­to­rio a tra­vés de una de sus gran­des señas de iden­ti­dad: la gas­tro­no­mía, en la que el que­so ampa­ra­do hace de anfi­trión. Des­de las coci­nas de estos res­tau­ran­tes, los turis­tas pue­den des­cu­brir los pro­duc­tos y el saber hacer pro­pios de esta zona de la mano de algu­nos de sus gran­des exper­tos culi­na­rios” ha indi­ca­do Muñoz. 

 

Duran­te la cam­pa­ña de 2026, los esta­ble­ci­mien­tos cola­bo­ra­do­res regis­tra­ron una ocu­pa­ción esti­ma­da de 9.365 habi­ta­cio­nes, lo que supo­ne más de 17.000 via­je­ros. Los datos se extraen de una encues­ta rea­li­za­da a los hote­les al cie­rre de la ini­cia­ti­va, que mues­tra tam­bién la satis­fac­ción de estos con este pro­yec­to. En este sen­ti­do, se ha alcan­za­do una valo­ra­ción media de 4,5 pun­tos sobre 5, y los par­ti­ci­pan­tes se decla­ran en su mayo­ría “total­men­te satis­fe­chos”.

 

Entre los aspec­tos mejor valo­ra­dos por los esta­ble­ci­mien­tos des­ta­can “la pro­mo­ción turís­ti­ca, el incre­men­to de la visi­bi­li­dad y la mejo­ra de la ima­gen de mar­ca”, según refle­jan las res­pues­tas de la encues­ta. Asi­mis­mo, exis­te un con­sen­so en que la par­ti­ci­pa­ción en la ini­cia­ti­va “suma valor al des­tino”.

El director de la DOP Torta del Casar, Javier Muñoz, ha expresado que “supone un gran orgullo despedir el décimo aniversario con estas cifras, que muestran su contribución al desarrollo del turismo en la región”

 

En la mis­ma línea, la cali­dad de los que­sos sumi­nis­tra­dos por la DOP Tor­ta del Casar ha obte­ni­do una res­pues­ta “muy posi­ti­va” por par­te de los res­tau­ran­tes, con una valo­ra­ción de 4,9 pun­tos sobre 5. En total, la Deno­mi­na­ción de Ori­gen ha hecho entre­ga de 150 kilos de pro­duc­to ampa­ra­do entre los cola­bo­ra­do­res para la ela­bo­ra­ción de cer­ca de 5.000 degus­ta­cio­nes en for­ma de ape­ri­ti­vos para clien­tes regis­tra­dos y más de 600 pla­tos ven­di­dos.

 

Asi­mis­mo, la satis­fac­ción de los visi­tan­tes con esta cam­pa­ña se ha vis­to refle­ja­da en el núme­ro de regis­tros alcan­za­dos en el Club Tor­ta del Casar, la red de socios de la DOP. Duran­te los meses de pri­ma­ve­ra, se han suma­do un total de 283 regis­tros, un 490% más que en la edi­ción ante­rior. A tra­vés de este ser­vi­cio de fide­li­za­ción, que ya cuen­ta con 1.168 miem­bros, se ofre­ce a los mis­mos una serie de ven­ta­jas en las expe­rien­cias orga­ni­za­das a lo lar­go del año por la Deno­mi­na­ción de Ori­gen.

 

Final­men­te, y con moti­vo del déci­mo ani­ver­sa­rio, la DOP Tor­ta del Casar ha orga­ni­za­do por pri­me­ra vez este año una ruta en moto a tra­vés de la Reser­va de la Bios­fe­ra Trans­fron­te­ri­za Tajo inter­na­cio­nal. La expe­rien­cia, que une turis­mo, gas­tro­no­mía y motor, reci­bió una gran aco­gi­da en su pri­me­ra edi­ción, alcan­zan­do el núme­ro com­ple­to de ins­crip­cio­nes.

 

Con­se­jo Regu­la­dor de la Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da (D.O.P.) Tor­ta del Casar

Los que­sos D.O.P. Tor­ta del Casar se ela­bo­ran úni­ca­men­te en las que­se­rías ins­cri­tas en los regis­tros del Con­se­jo Regu­la­dor, que día a día tra­ba­ja para garan­ti­zar el ori­gen y la cali­dad de esta, con­tro­lan­do la pure­za del pro­ce­so de ela­bo­ra­ción para la ple­na segu­ri­dad y con­fian­za de los con­su­mi­do­res.

 

La Deno­mi­na­ción de Ori­gen Pro­te­gi­da ampa­ra este que­so de anti­gua tra­di­ción y cua­li­da­des sin­gu­la­res y dife­ren­cia­do­ras. Por eso, cuan­do se quie­ra dis­fru­tar de un autén­ti­co que­so D.O.P. Tor­ta del Casar, hay que bus­car su exclu­si­va eti­que­ta de con­trol en la que se une el logo­ti­po del Con­se­jo Regu­la­dor al de la Unión Euro­pea, úni­ca garan­tía de que la elec­ción rea­li­za­da y el reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal.

Corpus de la Cuina Catalana es el libro inventario más completo del patrimonio culinario catalán

El pasa­do día 8 de abril (miér­co­les) se hará la pre­sen­ta­ción de la cuar­ta edi­ción del Cor­pus de
la Coci­na Cata­la­na, el inven­ta­rio más com­ple­to de nues­tro patri­mo­nio culi­na­rio. La pre­sen­ta­ción se
hará a las 12:30 horas al Para­nin­fo del edi­fi­cio his­tó­ri­co de la Uni­ver­si­tat de Bar­ce­lo­na.
La pre­sen­ta­ción irá a car­go de varios miem­bros del equi­po redac­tor de la obra y del
Comi­té Cien­tí­fi­co del Ins­ti­tu­to del Patri­mo­nio Culi­na­rio Cata­lán. Tam­bién par­ti­ci­pa­rá el coci­ne­ro y
comu­ni­ca­dor Marc Ribas, padrino de esta edi­ción del Cor­pus, y gran defen­sor de la coci­na
tra­di­cio­nal cata­la­na y de los pro­duc­tos de pro­xi­mi­dad.

La nue­va edi­ción del Cor­pus de la Coci­na Cata­la­na, coedi­ta­da por el Ins­ti­tu­to del Patri­mo­nio
Culi­na­rio Cata­lán (como las ante­rio­res), la edi­to­rial Arpa y Aho­ra Libros, lle­ga con más nove­da­des
que nun­ca. A las casi 1.200 rece­tas que inclu­ye la obra, y man­te­nien­do el máxi­mo rigor cien­tí­fi­co
que lo carac­te­ri­za, el nue­vo Cor­pus incor­po­ra más de 300 fichas de pro­duc­tos que ana­li­zan
en pro­fun­di­dad todos los ingre­dien­tes de nues­tra coci­na: una nue­va apor­ta­ción cien­tí­fi­ca que es
un recur­so úni­co para enten­der la base mate­rial del patri­mo­nio –ani­ma­les acuá­ti­cos y terres­tres,
vege­ta­les y hon­gos– con sus nom­bres, ori­gen y pre­sen­cia, fre­cuen­cia y rol culi­na­rio.

Para con­sul­tar la obra

El Cor­pus de la Coci­na Cata­la­na es la obra de refe­ren­cia del patri­mo­nio culi­na­rio cata­lán. Es
algo más que un libro de rece­tas: es un inven­ta­rio sis­te­má­ti­co de la coci­na tra­di­cio­nal
cata­la­na. Según Mas­si­mo Mon­ta­na­ri, cate­drá­ti­co de la Uni­ver­si­dad de Bolo­nia, y con­si­de­ra­do
uno de los máxi­mos exper­tos mun­dia­les en His­to­ria de la Ali­men­ta­ción, el Cor­pus de la Coci­na
Cata­la­na es “una obra úni­ca a Euro­pa en el ámbi­to de las publi­ca­cio­nes sobre coci­na
’tra­di­cio­nal’, sobre todo por la mane­ra de enfo­car un tema deli­ca­do, pues­to que la varie­dad de las
rece­tas ‘tra­di­cio­na­les’, en el momen­to en que se codi­fi­can y escri­ben, inevi­ta­ble­men­te
algo se pier­de”.

España celebrará por primera vez un Concurso Nacional de Cocina con Vino, una competición que situará al vino como protagonista de la alta gastronomía

Por pri­me­ra vez, Espa­ña con­ta­rá con un Con­cur­so Nacio­nal de Coci­na con Vino, una com­pe­ti­ción de ámbi­to esta­tal que reu­ni­rá a algu­nos de los mejo­res coci­ne­ros del país para demos­trar su talen­to uti­li­zan­do el vino como ingre­dien­te prin­ci­pal de sus ela­bo­ra­cio­nes.
La pri­me­ra edi­ción se cele­bra­rá el pró­xi­mo 27 de octu­bre de 2026 en Gas­tró­no­ma – Feria Gas­tro­nó­mi­ca del Medi­te­rrá­neo, fru­to del acuer­do de cola­bo­ra­ción alcan­za­do entre la Aso­cia­ción Espa­ño­la de Perio­dis­tas y Escri­to­res del Vino (AEPEV) y Gas­tró­no­ma, dos enti­da­des com­pro­me­ti­das con la pro­mo­ción de la gas­tro­no­mía y la cul­tu­ra del vino.


El cam­peo­na­to nace con la voca­ción de con­ver­tir­se en una cita de refe­ren­cia den­tro del calen­da­rio gas­tro­nó­mi­co nacio­nal, ponien­do en valor el enor­me poten­cial culi­na­rio del vino, no solo como com­pa­ñe­ro de mesa, sino como un ingre­dien­te capaz de apor­tar per­so­na­li­dad, téc­ni­ca y crea­ti­vi­dad a la coci­na con­tem­po­rá­nea. La his­to­ria y el terri­to­rio ya deter­mi­na­ron el uso del vino en la coci­na; este cer­ta­men pre­ten­de tam­bién incluir la coci­na en el rela­to del vino.
El vino se armo­ni­za con la comi­da y, en COCINA CON VINO, ade­más, se inte­gra como ingre­dien­te.
Duran­te la com­pe­ti­ción, los par­ti­ci­pan­tes ela­bo­ra­rán rece­tas ori­gi­na­les en las que el vino ten­drá un papel pro­ta­go­nis­ta, con­tan­do para ello con la cola­bo­ra­ción de dife­ren­tes bode­gas espa­ño­las, cuyos vinos esta­rán pre­sen­tes en las ela­bo­ra­cio­nes y con­tri­bui­rán a mos­trar la extra­or­di­na­ria diver­si­dad viti­vi­ní­co­la de nues­tro país. 
La gran final reu­ni­rá a des­ta­ca­dos pro­fe­sio­na­les de la coci­na ante un jura­do inte­gra­do por reco­no­ci­dos coci­ne­ros, perio­dis­tas gas­tro­nó­mi­cos, espe­cia­lis­tas del vino y pro­fe­sio­na­les del sec­tor, que valo­ra­rán tan­to la cali­dad téc­ni­ca como la crea­ti­vi­dad y la inte­gra­ción del vino en cada pro­pues­ta.
El cam­peo­na­to esta­rá dota­do con 10.000 euros en pre­mios, una de las mayo­res cuan­tías eco­nó­mi­cas de un cer­ta­men gas­tro­nó­mi­co de estas carac­te­rís­ti­cas en Espa­ña, refor­zan­do así su atrac­ti­vo y su voca­ción de con­ver­tir­se en una refe­ren­cia para los pro­fe­sio­na­les.
Las bases de par­ti­ci­pa­ción y el calen­da­rio de ins­crip­cio­nes se darán a cono­cer pró­xi­ma­men­te, abrien­do la con­vo­ca­to­ria a coci­ne­ros de todo el terri­to­rio nacio­nal en la web del con­cur­so www.cocinaconvino.es

Miguel A. Torres publica sus memorias: “Una vida entre viñedos”

Miguel Agus­tín Torres ha pre­sen­ta­do su libro ‘Una vida entre viñe­dos’, publi­ca­do por Edi­to­rial Pla­ne­ta. En esta obra, una de las gran­des figu­ras del mun­do del vino repa­sa sus memo­rias y reco­rre su tra­yec­to­ria entre viñas y bode­gas, ofre­cien­do un tes­ti­mo­nio sin­gu­lar sobre la pro­fun­da trans­for­ma­ción del sec­tor viti­vi­ní­co­la en Espa­ña y en el res­to del mun­do. ‘Una vida entre viñe­dos’ ofre­ce al lec­tor, al mis­mo tiem­po, la his­to­ria de una empre­sa fami­liar y la cró­ni­ca de una épo­ca de cam­bios deci­si­vos para el vino espa­ñol.

Con una escri­tu­ra muy cer­ca­na y refle­xi­va, Miguel A. Torres com­par­te su tra­yec­to­ria des­de los pri­me­ros recuer­dos fami­lia­res en Vila­fran­ca del Pene­dès, su for­ma­ción en la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lo­na y la Uni­ver­si­dad de Dijon, su incor­po­ra­ción tem­pra­na a la bode­ga fami­liar y el pro­ce­so de moder­ni­za­ción que lle­vó a Fami­lia Torres a con­ver­tir­se en un refe­ren­te inter­na­cio­nal en inno­va­ción eno­ló­gi­ca, recu­pe­ra­ción de varie­da­des autóc­to­nas y sos­te­ni­bi­li­dad ambien­tal.

Miguel A. Torres expli­ca que “Tuve la suer­te de nacer en una fami­lia dedi­ca­da al vino des­de hacía varias gene­ra­cio­nes. Con estas memo­rias he que­ri­do com­par­tir no solo la his­to­ria de nues­tra bode­ga, sino tam­bién el amor por la viña, la res­pon­sa­bi­li­dad con el futu­ro del pla­ne­ta y la con­vic­ción de que el vino, dis­fru­ta­do con mode­ra­ción y liga­do a la gas­tro­no­mía, enri­que­ce la vida y las rela­cio­nes huma­nas. Todo este camino no habría sido posi­ble sin mi mujer Wal­traud, cuyo apo­yo y com­pli­ci­dad han sido fun­da­men­ta­les; por eso este libro está dedi­ca­do a ella”. 

En el pró­lo­go del libro, Pedro Balles­te­ros, Mas­ter of Wine, comen­ta que “Estas memo­rias son nece­sa­ria­men­te incom­ple­tas. Miguel no lo ha con­ta­do todo, ni tam­po­co lo ha hecho todo. Su men­te pro­di­gio­sa aún le depa­ra nume­ro­sas deci­sio­nes por tomar y nue­vas ideas por con­ce­bir”.

«Miguel A. Torres nos ofre­ce en sus memo­rias la cró­ni­ca pre­ci­sa de un perío­do en el que todo cam­bió en el sec­tor del vino espa­ñol. Y él fue vec­tor e ins­pi­ra­ción de muchos de esos cam­bios. Cam­bios radi­ca­les, que hoy se han con­ver­ti­do, como cual­quier buen cam­bio, en algo que nos pare­ce habi­tual, obvio. Por ejem­plo, Miguel con­vir­tió una empre­sa de nego­cian­tes de vino en uno de los mayo­res empo­rios vití­co­las de Espa­ña. Esto es, hoy por hoy, bas­tan­te común, solo hay que obser­var la polí­ti­ca de adqui­si­ción masi­va de viñe­dos por par­te de la mayo­ría de las gran­des empre­sas viní­co­las espa­ño­las.

En la déca­da de 1970, sin embar­go, aque­llo sig­ni­fi­ca­ba un cam­bio bru­tal de para­dig­ma, con impli­ca­cio­nes sobre la estruc­tu­ra de cos­tes que esta­ban lejos de resul­tar evi­den­tes. Sus­ti­tuir un mode­lo cons­trui­do sobre el cor­to pla­zo y el patri­mo­nio inmo­bi­lia­rio por un sis­te­ma en que la pro­pie­dad agrí­co­la, con su nece­si­dad por el lar­go pla­zo y sus már­ge­nes estre­chos, fue­ra pre­do­mi­nan­te, era un desa­fío de pri­mer orden.

Miguel lo lle­vó a cabo, con­tra vien­to y marea, pro­ba­ble­men­te no por nece­si­dad empre­sa­rial, sino por con­vic­ción inte­lec­tual. No lo hizo ni des­de la ins­pi­ra­ción ni des­de la moda, sino des­de lafor­ma­ción y la racio­na­li­dad. Le cos­tó pacien­cia y esfuer­zo hacer­lo, inclu­so dolor. Sacó su pri­mer gran viñe­do casi por arte de magia, de un peda­zo de tie­rra al lado de casa: Mas la Pla­na, que a la pos­tre le daría reco­no­ci­mien­to mun­dial, aun­que enton­ces bajo otro nom­bre —Gran Coro­nas Eti­que­ta Negra—, por­que en aque­lla épo­ca lo de mas sona­ba dema­sia­do rús­ti­co.

Algún día, alguien dirá que lo hizo por­que ¡qué terru­ño hay más gran­de que el de la infan­cia! Poraho­ra, que­dé­mo­nos con algo que, bien pen­sa­do, es aún mejor: supo apro­ve­char lo que tenía. Me gus­ta la lec­ción que Miguel da a los fun­da­men­ta­lis­tas del terroir de últi­mo minu­to, a esos fata­lis­tas que se lle­nan la boca de pla­cas tec­tó­ni­cas y océa­nos extin­tos, pre­ten­dien­do que el vino lo dic­ta una natu­ra­le­za a la que lla­man madre, aun­que lue­go ale­guen que se por­ta como un padras­tro arbi­tra­rio, deci­dien­do, por enci­ma de cual­quier capa­ci­dad huma­na qué es bueno y qué no lo es.

Miguel siem­pre ha enten­di­do el vino como lo que tie­ne que ser para alguien que lo pro­du­ce: un nego­cio. Bajo esta pers­pec­ti­va, ha sido y es un visio­na­rio de ten­den­cias, tan­to pre­sen­tes como futu­ras. Plan­tó sus caber­nets, en los años sesen­ta, tan­to por amor a su país de for­ma­ción, Fran­cia, como por­que Espa­ña vivía el pun­to más inten­so de su secu­lar com­ple­jo de infe­rio­ri­dad fren­te al país vecino. Bas­tan­tes años des­pués, en los ochen­ta, aún aún se ense­ña­ba en la uni­ver­si­dad que nues­tras varie­da­des ¡cómo no!el tem­pra­ni­llo, la «niña boni­ta») eran de cali­dad infe­rior a las fran­ce­sas, y que lo mejor que podía­mos hacer era arran­car­las. El caso es que esas varie­da­des, bien tra­ta­das, pue­den­dar vinos exce­len­tes, y Miguel pue­de estar orgu­llo­so de sus Mas La Pla­na, Fran­so­la, Mil­man­da y, mi favo­ri­to, Reser­va Real. Tam­bién fue inno­va­dor en implan­tar algo que hoy resul­ta uni­ver­sal: el con­trol de las tem­pe­ra­tu­ras. Su Viña Sol es hijo tan­to del frío de los depó­si­tos como del calor de los viñe­dos del Pene­dès. Fran­cia, siem­pre Fran­cia, mar­có su segun­da gran inno­va­ción per­so­nal y visio­na­ria: la recu­pe­ra­ción de cepas autóc­to­nas cata­la­nas. Un pro­ce­so lar­guí­si­mo, con bajas pro­ba­bi­li­da­des de éxi­to, que, sin embar­go, cua­ren­ta años des­pués, ha dado como resul­ta­do vinos exce­len­tes, como los de for­ca­da, que­rol y moneu, por ejem­plo. Aun­que esto resul­ta casi secun­da­rio fren­te al gran impac­to que ha teni­do en el ámbi­to cata­lán y nacio­nal. Hoy or hoy, admi­nis­tra­cio­nes regio­na­les cas­te­lla­nas, valen­cia­nas, anda­lu­zas, galle­gas y rio­ja­nas dedi­can ilu­sión y esfuer­zos a la recu­pe­ra­ción de sus pro­pias varie­da­des. Pero no exis­te en Espa­ña nin­gu­na bode­ga que pue­da com­pe­tir con Torres en méri­tos de inves­ti­ga­ción y recu­pe­ra­ción del patri­mo­nio gené­ti­co autóc­tono de sus viñas. Como ya ocu­rría en la déca­da de 1980, Torres sigue sien­do un pio­ne­ro en este cam­po.

Y lle­ga­mos a su, por aho­ra, últi­ma gran inno­va­ción, a la más recien­te expre­sión de su visión de futu­ro. Hablo de su lide­raz­go en el sec­tor en la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co. Hablo tam­bién de lo que pro­ba­ble­men­te sea su pri­me­ra derro­ta: que el cam­bio cli­má­ti­co ya está entre noso­tros, con su baga­je de muer­te y mise­ria, que es, al final, lo que más cuen­ta. Escri­bo bajo el impac­to de las recien­tes gotas frías en Valen­cia; bajo la inca­pa­ci­dad colec­ti­va para pro­po­ner res­pues­tas sen­sa­tas a una inmi­gra­ción pro­vo­ca­da por ham­bru­nas iné­di­tas; bajo la pena de ver morir len­ta­men­te viñe­dos clá­si­cos espa­ño­les, ven­ci­dos por una sequía que ya no es un acci­den­te, sino par­te del cli­ma.

Miguel se ha deja­do la gar­gan­ta recla­man­do que nues­tro sec­tor reac­cio­na­ra. Le ha cos­ta­do — soy tes­ti­go direc­to— muchos esfuer­zos y no pocos dis­gus­tos. Pero lo ha con­se­gui­do. Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action, su ini­cia­ti­va de miti­ga­ción basa­da en la reduc­ción de emi­sio­nes, crea­da hace cin­co años jun­to a Jack­son Family Wines, en Cali­for­nia, no para de atraer a nue­vas bode­gas. Ade­más, se tra­ta de una ini­cia­ti­va glo­bal, gra­cias al her­ma­na­mien­to con bode­gas esta­dou­ni­den­ses. En soli­ta­rio no deten­dre­mos el cam­bio cli­má­ti­co: somos dema­sia­do peque­ños. Pero sí pode­mos asu­mir nues­tra con­tri­bu­ción al esfuer­zo colec­ti­vo y situar­nos en una mejor posi­ción para exi­gir a los Esta­dos y a las gran­des cor­po­ra­cio­nes que cum­plan con su deber hacia la huma­ni­dad.

Por­que de eso se tra­ta, no de pre­ten­der sal­var un pla­ne­ta que segui­rá per­fec­ta­men­te bien el día que ya no este­mos, por si aún que­da­ba algu­na duda».

«Tuve la suer­te de nacer en una fami­lia dedi­ca­da al vino des­de hacía varias gene­ra­cio­nes. Muchos años des­pués, en la Uni­ver­si­dad de Bor­go­ña, en Dijon, en las cla­ses del pro­fe­sor Jac­ques Ber­ge­ret, fui des­cu­brien­do mi ver­da­de­ra pasión por el vino. Des­cu­brir el encan­to de la viña en flor y los suti­les aro­mas que ema­nan de los viñe­dos. Ver los raci­mos colo­rear­se duran­te el enve­ro y, más tar­de, tras la ven­di­mia, cómo el mos­to lle­ga, mila­gro­sa­men­te, a con­ver­tir­se en vino. Un vino des­ti­na­do a pre­si­dir nues­tras mesas y a hacer más pla­cen­te­ras nues­tras vidas. Toda­vía hay quie­nes pre­ten­den incluir el vino en la cate­go­ría de los alcoho­les, se equi­vo­can. Que­re­mos que el vino se con­su­ma siem­pre con mode­ra­ción y acom­pa­ñan­do los ali­men­tos, de mane­ra que pue­da ser asi­mi­la­da de for­ma natu­ral a lo lar­go de las horas siguien­tes. De este modo, enri­que­ce la gas­tro­no­mía, faci­li­ta las rela­cio­nes y apor­ta una sana feli­ci­dad. Quien nos dedi­ca­mos a la vid y al vino tam­bién nos sen­ti­mos afor­tu­na­dos de poder trans­mi­tir este men­sa­je a tan­ta gen­te en todo el mun­do”.

EL ORIGEN DE LAS PRIMERAS GRANDES MARCAS DE LA FAMILIA

Si la mar­ca Coro­nas ya exis­tía des­de tiem­pos del abue­lo Juan, fue mi padre quien fue crean­do as gran­des mar­cas tra­di­cio­na­les de la casa. Así nacie­ron Viña Sol —ya men­cio­nad ante­rior­men­te—, pero tam­bién el rosa­do De Cas­ta y, sobre todo, la más impor­tan­te de todas, San­gre de Toro. Los bran­dis Torres 5 y Torres 10 exis­tían ya des­de la déca­da de 1940, pero mi padre creó des­pués el Fon­te­nac y el Hors d’Age, que hoy se cono­ce como Torres 20.

El Hors d’Age con­si­guió ser prác­ti­ca­men­te idén­ti­co a los bue­nos cog­nacs de la épo­ca. A prin­ci­pio, me encar­ga­ba per­so­nal­men­te de la des­ti­la­ción de los vinos, uti­li­zan­do un peque­ño alam­bi­que de seis­cien­tos litros en la des­ti­le­ría de Vila­fran­ca. Para la crian­za del brandy tra­ji­mos barri­cas de roble de Tro­nçais y Limou­sin, las mis­mas varie­da­des que uti­li­za­ban los más repu­tados cog­nacs. Con el paso de los años y con la ayu­da de la fami­lia Mares­té, se alcan­zó final­men­te una cali­dad extra­or­di­na­ria, que com­pa­rá­ba­mos a cie­gas —y con legí­ti­mo orgu­llo— con la de sus homó­lo­gos fran­ce­ses.

LOS PRIMEROS VINOS TINTOS DE ELABORACIÓN PROPIA

En para­le­lo a la mejo­ra de los vinos blan­cos, empe­za­mos tam­bién a ela­bo­rar vinos tin­tos. En lugar de adqui­rir vinos ela­bo­ra­dos a coope­ra­ti­vas o alma­ce­nis­tas, opta­mos por com­prar uva selec­cio­na­da de cari­ñe­na, tem­pra­ni­llo y gar­na­cha.

Sin embar­go, nos encon­tra­mos con un pro­ble­ma impor­tan­te: entre los viti­cul­to­res esta­ba muy arrai­ga­da una cul­tu­ra pro­duc­ti­va orien­ta­da al vino espu­mo­so que más tar­de se deno­mi­na­ría “cava” Esta­ban acos­tum­bra­dos a tra­ba­jar con ren­di­mien­tos de 10.000 kilos por hec­tá­rea, o inclu­so más, y apli­ca­ban esos mis­mos cri­te­rios a las cepas tin­tas. Cos­tó mucho tiem­po con­ven­cer­los de que era nece­sa­rio redu­cir la pro­duc­ción y que, para com­pen­sar esa menor can­ti­dad, les paga­ría­mos un pre­cio más alto por la uva.

Recuer­do espe­cial­men­te un día en que visi­té a un viti­cul­tor no lejos de Vila­fran­ca. Tras reco­rrer el viñe­do, ya en su casa, pude expli­car­le nues­tros cri­te­rios, y tan­to el padre como el hijo pare­cían estar de acuer­do. Ini­cié enton­ces el camino de regre­so, pero al dar­me cuen­ta de que había olvi­da­do allí una libre­ta con mis ano­ta­cio­nes, vol­ví apre­su­ra­da­men­te. Al entrar de nue­vo en la casa pude oír como el padre le decía al hijo: «¡No hagas caso de lo que dice Torres! Tene­mos que seguir lle­van­do el viñe­do como siem­pre».

Los vinos tin­tos tam­bién mejo­ra­ron mucho cuan­do empe­za­mos a ela­bo­rar­los en nues­tra bode­ga, espe­cial­men­te tras la inau­gu­ra­ción, a prin­ci­pios de la déca­da de 1970, de la pri­me­ra bode­ga en Pacs. En pocos años pasa­mos así de adqui­rir vinos ya ela­bo­ra­dos a pro­du­cir­los ínte­gra­men­te en nues­tras pro­pias ins­ta­la­cio­nes.

Miguel A. Torres nos ofrece la crónica precisa de un período en el que todo cambió en el sector del vino español. Torres sigue siendo un pionero en este campo: en innovación enológica, en recuperación de variedades ancestrales y en sostenibilidad ambiental

Con los años, el port­fo­lio de vinos de la casa fue amplián­do­se: el San Valen­tín lle­gó en la déca­da de 1960 y, en 1976, se aña­dió el Viña Esme­ral­da, un vino blan­co y aro­má­ti­co que obtu­vo un gran éxi­to de inme­dia­to… y que, ade­más, había sido fru­to del azar. Cada año, antes de la ven­di­mia, como hacía cual­quier enó­lo­go de la épo­ca, tenía que ela­bo­rar un «pie de cuba», es decir, unmos­to en fer­men­ta­ción con una alta pre­sen­cia de leva­du­ras. Para tal fin, recu­rría a la uva mos­ca­tel de un parrón situa­do en un patio de la calle Sarrie­ra de Vila­fran­ca —¡que toda­vía exis­te!—. La mos­ca­tel madu­ra siem­pre unas cuan­tas sema­nas antes que el res­to de las uvas; por ello, regu­lar­men­te pren­sá­ba­mos unos cuan­tos kilos en el labo­ra­to­rio. Había obser­va­do que el vino resul­tan­te pre­sen­ta­ba sis­te­má­ti­ca­men­te un aro­ma muy intere­san­te, con toda la fru­tal tipi­ci­dad de esa cepa. Así que me deci­dí a hacer una prue­ba en el mer­ca­do, adqui­rien­do uva mos­ca­tel de la zona de Sit­ges.

Fue­ron ape­nas unos 15.000 kilos, con los que ela­bo­ra­mos entre once mil y doce mil bote­llas, que estu­vie­ron lis­tas a fina­les de ese mis­mo año. Se envia­ron mues­tras a algu­nos repre­sen­tan­tes de la casa y, para nues­tra sor­pre­sa, en pocos días se ago­ta­ron las exis­ten­cias.

Y mien­tras tan­to, incen­ti­va­mos al máxi­mo a los viti­cul­to­res cata­la­nes que cono­cía­mos para que cul­ti­va­ran mos­ca­tel de Ale­jan­dría o mos­ca­tel de grano peque­ño, garan­ti­zán­do­les la com­pra de sus futu­ras pro­duc­cio­nes y ase­gu­rán­do­les así el mayor inte­rés posi­ble. Gra­cias a ello, año tras año pudi­mos incre­men­tar la ofer­ta de Viña Esme­ral­da, un vino que había con­se­gui­do sedu­cir a pare­jas de todas las eda­des con su gla­mur.

En más de una oca­sión escu­ché a algún matri­mo­nio ase­gu­rar­me que se había pro­me­ti­do gra­cias a este vino. Toda­vía hoy, trans­cu­rri­dos tan­tos años, Viña Esme­ral­da con­ti­núa pro­por­cio­nan­do pla­cer a todos aque­llos que lo dis­fru­tan y faci­li­tan­do encuen­tros y rela­cio­nes.

La bode­ga Wal­traud

Duran­te mucho tiem­po, la visi­ta a nues­tra casa solía dejar a nues­tros visi­tan­tes algo des­en­can­ta­dos. Y es que la bode­ga de Pacs no era más que una vas­ta exten­sión de cubas de ace­ro inoxi­da­ble —unas 1.000 apro­xi­ma­da­men­te—, y no se enten­día que en aque­llas ins­ta­la­cio­nes tan fun­cio­na­les pudie­ran ela­bo­rar­se gran­des vinos.

Por este moti­vo, en 2006 deci­di­mos ini­ciar las obras de una nue­va bode­ga, con­ce­bi­da para adap­tar­se al desa­fío del cam­bio cli­má­ti­co, com­ple­ta­men­te sub­te­rrá­nea y con un dise­ño armó­ni­co y pres­ti­gio­so que cui­dó per­so­nal­men­te Wal­traud, diri­gi­do con gran acier­to por el arqui­tec­to Javier Bar­ba.

La pri­me­ra fase se inau­gu­ró en 2008 y, en los años pos­te­rio­res, se fue­ron com­ple­tan­do las ins­ta­la­cio­nes, don­de hoy se ela­bo­ran y enve­je­cen algu­nos de nues­tros mejo­res vinos, como Mil­man­da, Fran­so­la, Mas la Pla­na, Grans Murad­les y Reser­va Real, entre otros.

Más infor­ma­ción en la web de Fami­lia Torres y sobre el libro de Memo­rias

Y en la edi­to­rial Pla­ne­ta Gas­tro

Referentes internacionales defienden en la primera jornada de la II Edición de Discover-Eat el patrimonio gastronómico como palanca estratégica del turismo rural

La pues­ta en valor del patri­mo­nio pro­pio, la auten­ti­ci­dad y la sos­te­ni­bi­li­dad han sido temas cla­ves de la pri­me­ra jor­na­da de la segun­da edi­ción de Dis­co­ver-Eat, un forum inter­na­cio­nal con el turis­mo gas­tro­nó­mi­co no urbano como pro­ta­go­nis­ta y que reca­la en Cas­ti­lla-La Man­cha has­ta el pró­xi­mo miér­co­les 1 de julio. Con exper­tos en turis­mo como los ase­so­res inter­na­cio­na­les Erik Wolf, Lind­sey Gallagher o Hubert Gone­ra que han apor­ta­do ideas sobre la opti­mi­za­ción de los recur­sos de los des­ti­nos turís­ti­cos en entor­nos rura­les, así como con la par­ti­ci­pa­ción de los chefs Enri­que Pérez y Vicent Gui­me­rà o el hela­de­ro arte­sano ita­liano Fran­co di Ior­gi, que han expli­ca­do el valor de la auten­ti­ci­dad de sus pro­pues­tas, Dis­co­ver-Eat afian­za su posi­ción como foro de deba­te de las nue­vas ten­den­cias en gas­tro­tu­ris­mo rural. 

De la mano de Vocen­to Gas­tro­no­mía y pro­mo­vi­do por el Gobierno de Cas­ti­lla-La Man­cha, Dis­co­ver-Eat tie­ne como prin­ci­pal obje­ti­vo “dar un empu­jón al desa­rro­llo del medio rural a tra­vés del turis­mo y la gas­tro­no­mía”, tal como indi­ca­ba duran­te la inau­gu­ra­ción del con­gre­so Arantxa Pérez Gil, direc­to­ra gene­ral de Turis­mo, Comer­cio y Arte­sa­nía de la Jun­ta de Cas­ti­lla-La Man­cha. Una idea sobre la que inci­día el direc­tor gene­ral de Vocen­to Gas­tro­no­mía, Ben­ja­mín Lana, al aña­dir que “no solo se tra­ta de atraer turis­tas sino tam­bién de crear bue­nos entor­nos para vivir”. Terri­to­rios como el de Sigüen­za y sus peda­nías ‑que aco­ge este con­gre­so en 2026- y para los cua­les, en pala­bras de su alcal­de­sa María Jesús Merino, “es muy impor­tan­te ser sede de incia­ti­vas como Dis­co­ver-Eat por la visi­bi­li­dad que nos otor­ga”. Por su par­te, la con­se­je­ra de Eco­no­mía, Empre­sas y Empleo de Cas­ti­lla-La Man­cha, Patri­cia Fran­co, ponía el acen­to en el esfuer­zo del sec­tor gas­tro­nó­mi­co de la comu­ni­dad, “sin el cual este con­gre­so y todo lo bueno que nos trae­rá no esta­rían ocu­rrien­do”. 

Los expertos  turísticos Erik Wolf, Lindsey Gallagher y Hubert Gonera reivindican el valor del patrimonio gastronómico y cultural para asentar una oferta turística diferenciada y de calidad

Con el mar­co incom­pa­ra­ble de la igle­sia de San­tia­go de Sigüen­za, Dis­co­ver-Eat arran­ca­ba la sesión mati­nal con la refle­xión de Erik Wolf, direc­tor eje­cu­ti­vo de la World Food Tra­vel Asso­cia­tion, sobre la impor­tan­cia de que el turis­mo gas­tro­nó­mi­co sea motor para hacer un terri­to­rio más habi­ta­ble. “El visi­tan­te nece­si­ta  moti­vos para ir, el habi­tan­te para que­dar­se”, resu­mía Wolf. Para ello, este ase­sor turís­ti­co des­ta­ca­ba la nece­si­dad “de poner en valor el pro­pio patri­mo­nio”, un pri­mer paso que acti­va un engra­na­je que pasa por “el reco­no­ci­mien­to del patri­mo­nio, el orgu­llo ‑lo que lle­va a cui­dar­lo y dar­lo a conocer‑, la cola­bo­ra­ción entre varios agen­tes que impli­ca tra­ba­jar jun­tos y que sur­jan nue­vas opor­tu­ni­da­des, para así lle­gar a la habi­ta­bi­li­dad y la cons­truc­ción de luga­res en los que se pue­de vivir”. En este sen­ti­do, Erik Wolf ase­gu­ra­ba que Espa­ña “tie­ne el patri­mo­nio (gas­tro­nó­mi­ca­men­te hablan­do) pero sufre una cri­sis de reco­no­ci­mien­to” que no lo hace visi­ble, “y el poten­cial visi­tan­te no pue­de bus­car lo que no sabe que exis­te”, con­cluía. Denun­cia­ba que la ima­gen inter­na­cio­nal de la gas­tro­no­mía espa­ño­la está redu­ci­da a tópi­cos —pae­lla, san­gría, tapas— mien­tras per­ma­ne­ce ocul­ta una rique­za inmen­sa de embu­ti­dos, que­sos, coci­dos, vinos y pro­duc­tos agrí­co­las de altí­si­ma cali­dad.  

Una visi­bi­li­dad que a veces inclu­so es nece­sa­ria a esca­la nacio­nal, según expli­ca­ba Rubén Pérez, direc­tor de ope­ra­cio­nes en Rus­ti­cae, con­sul­to­ra de alo­ja­mien­tos con encan­to en entor­nos rura­les. Pérez apor­ta­ba tam­bién otro dato intere­san­te en rela­ción con el futu­ro de los entor­nos no urba­nos: “de las cifras gene­ra­les de ocu­pa­ción turís­ti­ca, sólo el 40% corres­pon­de a zonas rura­les, con lo cual hay mucho mar­gen para seguir cre­cien­do”. Una ven­ta­na de opor­tu­ni­dad que los des­ti­nos rura­les deben apro­ve­char para ofre­cer “un turis­mo menos masi­fi­ca­do, más vin­cu­la­do al terri­to­rio y liga­do a la cali­dad de la expe­rien­cia”.

La provincia de Manabí (Ecuador), Región Mundial de la Gastronomía 2026, demuestra el poder transformador y de unión de la gastronomía en sociedades desfavorecidas

Crear esa mar­ca turís­ti­ca que hace que te esco­jan como des­tino es esen­cial en este pro­ce­so, algo sobre lo que ha habla­do Lind­sey Gallagher, pre­si­den­ta y CEO de Visit Napa Valley, una orga­ni­za­ción de mar­ke­ting de des­ti­nos que tra­ba­ja para man­te­ner a este valle cali­for­niano como la pri­me­ra des­ti­na­ción turís­ti­ca del esta­do. Gallagher coin­ci­día con Erik Wolf en la impor­tan­cia de la con­ser­va­ción y valo­ri­za­ción del patri­mo­nio, ejem­plo de ello es “la pro­tec­ción de las 94.000 hec­tá­reas de viñe­do del valle, nues­tro prin­ci­pal atrac­ti­vo turís­ti­co”, pero tam­bién des­ta­ca­ba el tra­ba­jar para “maxi­mi­zar el impac­to eco­nó­mi­co de esos visi­tan­tes”. En este sen­ti­do, la CEO de Visit Napa Valley expli­ca­ba que es esen­cial crear ini­cia­ti­vas atrac­ti­vas para “bus­car un equi­li­brio entre resi­den­te y visi­tan­te: des­es­ta­cio­na­li­zan­do el turis­mo para mini­mi­zar su impac­to en la comu­ni­dad, o dis­per­sán­do­lo geo­grá­fi­ca­men­te para que las cin­co ciu­da­des del valle se vean bene­fi­cia­das por el flu­jo turís­ti­co”. Como ejem­plo gas­tro­nó­mi­co de estas ini­cia­ti­vas men­cio­na­ba el ‘Res­tau­rant Month’, con acti­vi­da­des en res­tau­ran­tes duran­te un mes con pocas visi­tas como es enero.

Otro ejem­plo de opti­mi­za­ción del turis­mo eno­ló­gi­co lo ha ofre­ci­do Hubert Gone­ra, CEO de Land­brand e impul­sor del Plan Nacio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co de Polo­nia. Gone­ra ase­gu­ra­ba que el futu­ro del turis­mo pasa por com­bi­nar el fac­tor gas­tro­nó­mi­co, con la sos­te­ni­bi­li­dad y con la fuer­za rege­ne­ra­ti­va del pro­pio turis­mo. Bajo la pre­mi­sa de que “for­mar par­te de la tri­bu que nos reci­be y vin­cu­lar­nos a ella, nos hace sen­tir mejor”, Hubert Gone­ra afir­ma que el turis­mo de expe­rien­cias que nos per­mi­te “dejar el lugar que visi­ta­mos mejor de como lo encon­tra­mos” es una vía que mere­ce la pena explo­rar en un momen­to en que el visi­tan­te quie­re des­cu­brir nue­vas mane­ras de rela­cio­nar­se con los terri­to­rios. En su natal Polo­nia, Gone­ra ha pues­to en mar­cha un pro­yec­to con cua­tro bode­gas que per­mi­te a los visi­tan­tes inte­grar­se en su tra­ba­jo dia­rio des­de varias pers­pec­ti­vas y según la épo­ca del año: “el hués­ped tra­ba­ja con el due­ño de la bode­ga codo a codo, cono­ce el pro­ce­so, par­ti­ci­pa en él y ade­más ofre­ce feed­back sobre la acti­vi­dad”. Una expe­rien­cia que va más allá de la inmer­sión, “per­mi­te poner­se en la piel del otro y des­cu­brir el lugar de una for­ma úni­ca”. 

Los chefs Enrique Pérez (El Doncel*) y Vicent Guimerà (Antic Molí*) reivindican la gastronomía como expresión de un territorio y su memoria sensorial. Descubrir el sabor de cada lugar

Jus­ta­men­te la uni­ci­dad, lo que dife­ren­cia un lugar de otro, es pre­ci­sa­men­te otro de los gran­des moti­vos para esco­ger un des­tino. Algo en lo que la gas­tro­no­mía tie­ne mucho que apor­tar. Mues­tra de ello son las pro­pues­tas culi­na­rias que Enri­que Pérez (El Don­cel*) y Vicent Gui­me­rà (Antic Molí*), des­de Sigüen­za (Gua­da­la­ja­ra) y Ull­de­co­na (Tarra­go­na) res­pec­ti­va­men­te, ofre­cen a sus visi­tan­tes. “Coci­nar es expre­sar cómo sien­tes tu tie­rra, cómo te rela­cio­nas con ella, con sus pro­duc­to­res”, expli­ca­ba el chef cas­te­llano-man­che­go. Para Enri­que Pérez es esen­cial para cono­cer un lugar, sabo­rear­lo, “venir a comer el gar­ban­zo ver­de cuan­do es su épo­ca y enten­der que tie­ne que ser así”. Coin­ci­día con él Gui­me­rà, quien aña­día que “la coci­na de un res­tau­ran­te se enri­que­ce con su entorno”; algo esen­cial para Vicent quien vive en el Del­ta de l’Ebro, zona de inter­sec­ción de cul­tu­ra de ls gen­tes de Cata­lu­ña, País Valen­ciano y Ara­gón.  Apro­ve­cha­ban tam­bién los coci­ne­ros para rei­vin­di­car ser más escu­cha­dos por las admi­nis­tra­cio­nes por­que “para comer terri­to­rio es nece­sa­rio que ese terri­to­rio exis­ta y no hacer­lo des­apa­re­cer bajo pro­tec­cio­nes y legis­la­cio­nes que a veces no tie­nen sen­ti­do y nos pri­van de muchos pro­duc­tos. Habría más diver­si­dad culi­na­ria si se habla­se con el terri­to­rio”, adver­tían.

Y de la mis­ma mane­ra que para comer el gar­ban­zo ver­de, nada mejor que ir a Sigüen­za; o para dis­fru­tar de la gale­ra, lo suyo es irse al Del­ta del Ebro, si uno quie­re pro­bar el Tar­tu­fo ten­drá que ir a Piz­zo Cala­bro.  Fran­co di Ior­gi, segun­da gene­ra­ción de la hela­de­ría cala­bre­se Erco­le y casa madre del Tar­tu­fo, ase­gu­ra­ba en Dis­co­ver-Eat que “la mane­ra de ofre­cer algo genuino y de cali­dad es man­te­ner su ela­bo­ra­ción arte­sa­nal”. Una decla­ra­ción de inten­cio­nes de un maes­tro hela­de­ro que se ha nega­do a indus­tria­li­zar la pro­duc­ción de este hela­do que se ha con­ver­ti­do en todo un emble­ma del pue­blo cos­te­ro de Piz­zo Cala­bro y que ha sido el cul­pa­ble que año tras año se haya incre­men­ta­do su núme­ro de visi­tan­tes. 

Cerra­ba la pri­me­ra jor­na­da de Dis­co­ver-Eat, Ora­zio Belle­ti­ni (direc­tor de la Fun­da­ción Fue­gos, Ecua­dor) expli­can­do la expe­rien­cia de la pro­vin­cia ecua­to­ria­na de Mana­bí para con­ver­tir­se en Región Mun­dial de la Gas­tro­no­mía. Mana­bí es una “región muy rica en bio­di­ver­si­dad y cul­tu­ra pero esto no se ha tra­du­ci­do en bien­es­tar para sus gen­tes”, recor­da­ba Belle­ti­ni a la audien­cia mien­tras enu­me­ra­ba que todos los pro­duc­tos por los que Ecua­dor es cono­ci­do inter­na­cio­nal­men­te pro­vie­nen de esa región: el caco, el atún, el cama­rón… Jus­ta­men­te esa rique­za gas­tro­nó­mi­ca, pero tam­bién su lega­do his­tó­ri­co y cul­tu­ral ha per­mi­ti­do a Mana­bí con­ver­tir­se en 2026 en Región Mun­dial de la Gas­tro­no­mía. Con una iden­ti­dad culi­na­ria en la que las muje­res son guar­dia­nas de la tra­di­ción pre­ser­van­do el lega­do culi­na­rio, y en la que se han con­ser­van téc­ni­cas y pro­duc­tos mile­na­rios, Mana­bí apues­ta aho­ra por la edu­ca­ción y la for­ma­ción de futu­ro, pre­ci­sa­men­te para dar valor gas­tro­nó­mi­co a tra­vés de la inno­va­ción a toda esa rica des­pen­sa. Un pro­yec­to que repre­sen­ta el poder trans­for­ma­dor de la gas­tro­no­mía en un terri­to­rio que se está rege­ne­ran­do social y turís­ti­ca­men­te. 

Sigüenza será la sede de la Segunda Edición de Discover-Eat y reunirá a expertos internacionales para demostrar que los pueblos también pueden ser grandes destinos gastronómicos

Sigüen­za se con­ver­ti­rá del 29 de junio al 1 de julio en pun­to de encuen­tro inter­na­cio­nal para quie­nes entien­den la gas­tro­no­mía como algo más que una bue­na mesa. La segun­da edi­ción de Dis­co­ver-Eat, Con­gre­so Inter­na­cio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co No Urbano, reu­ni­rá a voces de Euro­pa, Lati­noa­mé­ri­ca y Esta­dos Uni­dos para ana­li­zar cómo los peque­ños muni­ci­pios pue­den trans­for­mar su raíz en una razón pode­ro­sa para via­jar.

Foto cedi­da. Lin­sey Gallagher, Ben Sha­kes­pea­re, Enri­que Pérez,Erik Wolf, Vítor Adão, Juan Jesús Val­de­la­na, Samuel Pérez, Ama­ran­ta Rodrí­guez, Natasha Neda­nos­ka y Fran­co Di Ior­gi.

El con­gre­so par­te de una idea cada vez más pre­sen­te en el turis­mo con­tem­po­rá­neo: el via­je­ro ya no bus­ca úni­ca­men­te comer bien. Quie­re cono­cer quién pro­du­ce, enten­der de dón­de vie­nen los sabo­res, par­ti­ci­par en expe­rien­cias autén­ti­cas, acce­der a espa­cios sin­gu­la­res y regre­sar con una his­to­ria que con­tar. En ese nue­vo esce­na­rio, los terri­to­rios no urba­nos tie­nen una opor­tu­ni­dad de des­ta­car por su sin­gu­la­ri­dad y no pare­cer­se a los gran­des des­ti­nos.

Dis­co­ver-Eat 2026 abor­da­rá esa trans­for­ma­ción a tra­vés de casos inter­na­cio­na­les y nacio­na­les que mues­tran cómo una bode­ga, una que­se­ría, un res­tau­ran­te, un fes­ti­val, un pro­duc­to local o inclu­so un cie­lo estre­lla­do pue­den situar a un des­tino en el mapa. Napa Valley, Cala­bria, Mana­bí, Alto Tâme­ga, Islay, Ull­de­co­na, Bullas, Ribei­ra Sacra, Elcie­go, La Guar­dia, Cogo­llu­do o Por­zu­na serán algu­nos de los ejem­plos que per­mi­ti­rán refle­xio­nar sobre nue­vas for­mas de atraer visi­tan­tes, gene­rar eco­no­mía y refor­zar la auto­es­ti­ma de los terri­to­rios.

Discover-Eat 2026 celebrará su segunda edición del 29 de junio al 1 de julio con un programa centrado en el turismo gastronómico no urbano y las experiencias capaces de generar desarrollo local

Entre los ponen­tes des­ta­can Erik Wolf, fun­da­dor y direc­tor eje­cu­ti­vo de la World Food Tra­vel Asso­cia­tion; Lin­sey Gallagher, pre­si­den­ta y CEO de Visit Napa Valley; Hubert Gone­ra, CEO de Land­brand y autor de la Estra­te­gia Nacio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co de Polo­nia; Ora­zio Belle­ti­ni, direc­tor de la Fun­da­ción Fue­gos y figu­ra cla­ve en la can­di­da­tu­ra de Mana­bí como Región Mun­dial de la Gas­tro­no­mía 2026; y Fran­co Di Ior­gi, maes­tro hela­de­ro de la Gela­te­ria Erco­le de Piz­zo, en Cala­bria, cuyo Tar­tu­fo di Piz­zo se ha con­ver­ti­do en un emble­ma capaz de moti­var via­jes inter­na­cio­na­les.

El pro­gra­ma se arti­cu­la­rá en torno a tres gran­des ejes: el poder trans­for­ma­dor del turis­mo gas­tro­nó­mi­co, la auten­ti­ci­dad como ven­ta­ja com­pe­ti­ti­va y el futu­ro del gas­tro­tu­ris­mo rural. La pri­me­ra jor­na­da ana­li­za­rá cómo la gas­tro­no­mía pue­de mejo­rar la habi­ta­bi­li­dad de los terri­to­rios, atraer opor­tu­ni­da­des y cons­truir mar­cas reco­no­ci­bles. La segun­da pon­drá el foco en expe­rien­cias liga­das a la vida rural, el enotu­ris­mo, el whisky, la comu­ni­ca­ción terri­to­rial, el astro­tu­ris­mo y el que­so arte­sano. La ter­ce­ra mira­rá hacia el futu­ro del turis­mo gas­tro­nó­mi­co rural des­de el pan, la his­to­ria, el vino, la hos­pi­ta­li­dad y la alta coci­na conec­ta­da al terri­to­rio.

En un entorno privilegiado que combina patrimonio histórico, paisaje, cultura y tradición gastronómica, Discovereat propone una inmersión en las nuevas tendencias del gastroturismo: desde el turismo regenerativo y la construcción de marcas territorio hasta el enoturismo, el astroturismo o las experiencias gastronómicas ligadas a la identidad local

Sigüen­za no será solo sede, sino tam­bién ejem­plo. El con­gre­so per­mi­ti­rá mos­trar cómo un des­tino no urbano pue­de apo­yar­se en su patri­mo­nio y su capa­ci­dad de aco­gi­da para cons­truir una pro­pues­ta turís­ti­ca dife­ren­cia­da. En este sen­ti­do, Dis­co­ver-Eat rei­vin­di­ca la capa­ci­dad de los peque­ños terri­to­rios para con­ver­tir­se en gran­des des­ti­nos cuan­do logran trans­for­mar su iden­ti­dad.

Las cla­ves lle­ga­rán a tra­vés de ponen­cias, mesas redon­das, visi­tas, comi­das y cenas gas­tro­nó­mi­cas, expe­rien­cias terri­to­ria­les, acti­vi­da­des vin­cu­la­das al patri­mo­nio, la lavan­da y la obser­va­ción del cie­lo noc­turno. Una pro­gra­ma­ción que bus­ca demos­trar que el turis­mo gas­tro­nó­mi­co ya no se limi­ta a con­su­mir luga­res, sino que invi­ta a com­pren­der­los.

Con esta segun­da edi­ción, Dis­co­ver-Eat 2026 refuer­za su ambi­ción de con­so­li­dar­se como un foro inter­na­cio­nal de refe­ren­cia para des­ti­nos, pro­fe­sio­na­les, ins­ti­tu­cio­nes, pro­duc­to­res, coci­ne­ros, bode­gue­ros, hote­le­ros, comu­ni­ca­do­res e inves­ti­ga­do­res que tra­ba­jan por un turis­mo más conec­ta­do con la iden­ti­dad local. Un turis­mo capaz de gene­rar rique­za, con­ser­var patri­mo­nio, crear opor­tu­ni­da­des duran­te todo el año y con­ver­tir la dife­ren­cia de cada terri­to­rio en su mayor ven­ta­ja com­pe­ti­ti­va.

Del 29 de junio al 1 de julio de 2026, Sigüen­za aco­ge­rá la segun­da edi­ción de Dis­co­ve­reat, el foro inter­na­cio­nal que conec­ta turis­mo, gas­tro­no­mía, iden­ti­dad y desa­rro­llo terri­to­rial en el medio rural. Duran­te tres días, chefs, pro­duc­to­res, hote­le­ros, exper­tos en turis­mo, comu­ni­ca­do­res y líde­res de pro­yec­tos inno­va­do­res com­par­ti­rán expe­rien­cias e ini­cia­ti­vas que están trans­for­man­do los terri­to­rios a tra­vés de la gas­tro­no­mía. Más infor­ma­ción en la web de Dis­co­ver-Eat

Ins­crí­be­te para ver las ponen­cias onli­ne gra­tis aquí

Gurí el restaurante de Barcelona que une la cocina de Uruguay con el Mediterráneo

Nues­tra ter­ce­ra visi­ta a @guribcn y vemos una evo­lu­ción en la tra­yec­to­ria de su chef Nico­lás Zas

Ya en la pri­me­ra visi­ta nos comen­tó sobre tra­ba­jar los fer­men­ta­dos y aho­ra ya están inte­gra­dos en sus pla­tos. Fer­men­ta­ción como méto­do tra­di­cio­nal de con­ser­va­ción de ali­men­tos, que ade­más nos ayu­da en la diges­ti­bi­li­dad y crea sabo­res úni­cos, de esta for­ma su coci­na se ha lle­na­do de sabor y pro­fun­di­dad aún más deli­cio­sos.

Una coci­na que nave­ga en un ida y vuel­ta con­ti­nuo entre el Río de la Pla­ta y el Medi­te­rrá­neo. Su via­je culi­na­rio comen­zó en las Islas Cana­rias, Aus­tra­lia y Nue­va Zelan­da has­ta atra­car en el barrio de Sants de Bar­ce­lo­na. El local tam­bién se ha ido trans­for­man­do en un local aco­ge­dor con la coci­na a la vis­ta y la bra­sa como pro­ta­go­nis­ta para apor­tar esos toques de humo.

Aquí nos hace dis­fru­tar con sus rein­ter­pre­ta­cio­nes de la coci­na cha­rrúa con pro­duc­tos de aquí eco­ló­gi­cos y de tem­po­ra­li­dad.

Tres opcio­nes de cono­cer la coci­na de @guribcn

  • Raíz son 7 pasos don­de el fue­go, el terri­to­rio y la memo­ria te intro­du­cen al uni­ver­so Gurí
  • ⁠Terru­ño son 10 pasos don­de se une la téc­ni­ca a los tres con­cep­tos ante­rio­res
  • ⁠Ori­gen son 13 pasos por el terri­to­rio crea­ti­vo de Nico­lás don­de las fer­men­ta­cio­nes lar­gas, y las bra­sas son el reco­rri­do ente­ro por el uni­ver­so Gurí

Los medio­días se sir­ve un menú de 4 pases adap­ta­da a la tem­po­ra­li­dad de los pro­duc­tos. Sin duda un buen acer­ca­mien­to a esta coci­na que une Río de la Pla­ta y el Medi­te­rrá­neo

Los vinos siguen el mis­mo via­je de Uru­guay y Cata­lun­ya para real­zar cada pla­to

Por cier­to “Guri” sig­ni­fi­ca niño, mucha­cho en Argen­ti­na y Uru­guay

El deta­lle de los pla­tos están en la web BlogHedonista.com por la limi­ta­ción del espa­cio del copy

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📍Rec­tor Tria­dó, 72 (Sants) Bar­ce­lo­na
☎️ 934 177 440
Reser­vas des­de la web

guri #comerenbarcelona #cenarenbarcelona #comerensants #cenarensants

La editorial Cinco Tintas publica la segunda edición revisada y ampliada del libro Sabores de Italia, el gran fenómeno editorial internacional de la gastronomía italiana

Tras el extra­or­di­na­rio éxi­to de su pri­me­ra edi­ción, Cin­co Tin­tas anun­cia la publi­ca­ción de la segun­da edi­ción revi­sa­da y amplia­da de Sabo­res de Ita­lia, la monu­men­tal obra del pres­ti­gio­so perio­dis­ta y crí­ti­co gas­tro­nó­mi­co Fra­nçois-Régis Gaudry, que lle­ga­rá a las libre­rías en junio de 2026.

Con­ver­ti­do ya en un títu­lo de refe­ren­cia para coci­ne­ros, gas­tró­no­mos y aman­tes de la cul­tu­ra ita­lia­na, Sabo­res de Ita­lia regre­sa en el mis­mo for­ma­to espec­ta­cu­lar que con­quis­tó a miles de lec­to­res, aho­ra enri­que­ci­do con 48 pági­nas de con­te­ni­do nue­vo, infor­ma­ción actua­li­za­da y nue­vos hallaz­gos que amplían aún más este fas­ci­nan­te reco­rri­do por una de las gas­tro­no­mías más admi­ra­das del mun­do.

La enci­clo­pe­dia defi­ni­ti­va de la coci­na ita­lia­na

Mucho más que un rece­ta­rio, Sabo­res de Ita­lia es una autén­ti­ca enci­clo­pe­dia culi­na­ria que explo­ra la rique­za gas­tro­nó­mi­ca de un país don­de la coci­na for­ma par­te esen­cial de la iden­ti­dad cul­tu­ral. Des­de los Alpes has­ta Sici­lia, el libro reco­rre regio­nes, pro­duc­tos, tra­di­cio­nes y sabe­res popu­la­res a tra­vés de más de 300 temas, 1.200 fichas de pro­duc­tos 250 rece­tas emble­má­ti­cas.

¿Cómo se con­si­gue una pas­ta fres­ca per­fec­ta? ¿Qué dis­tin­gue un autén­ti­co panet­to­ne arte­sa­nal? ¿Por qué la ver­da­de­ra car­bo­na­ra no lle­va nata? ¿Cuál es la his­to­ria del tira­mi­sú? La obra res­pon­de a estas pre­gun­tas y a muchas más, com­bi­nan­do infor­ma­ción pre­ci­sa, curio­si­da­des y un con­ta­gio­so sen­ti­do del humor.

Una obra coral y apa­sio­nan­te

El pro­yec­to reúne el tra­ba­jo de un equi­po excep­cio­nal for­ma­do por 159 cola­bo­ra­do­res —entre chefs, his­to­ria­do­res, pro­duc­to­res, perio­dis­tas, ilus­tra­do­res y exper­tos gas­tro­nó­mi­cos— que apor­tan una mira­da plu­ral y pro­fun­da­men­te docu­men­ta­da sobre la coci­na ita­lia­na. Esta nue­va edi­ción incor­po­ra con­te­ni­dos revi­sa­dos y amplia­dos, nue­vas refe­ren­cias cul­tu­ra­les y gas­tro­nó­mi­cas, así como infor­ma­ción actua­li­za­da sobre pro­duc­tos, tra­di­cio­nes y ten­den­cias culi­na­rias que siguen enri­que­cien­do el patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co ita­liano.

Una obra visual­men­te des­lum­bran­te

Sabo­res de Ita­lia es tam­bién una autén­ti­ca cele­bra­ción visual. Sus espec­ta­cu­la­res foto­gra­fías e ilus­tra­cio­nes cap­tu­ran la belle­za de los ingre­dien­tes ita­lia­nos y la per­fec­ción de sus pla­tos más emble­má­ti­cos, mien­tras que los mapas deta­lla­dos, esque­mas y tablas infor­ma­ti­vas per­mi­ten com­pren­der de un vis­ta­zo la extra­or­di­na­ria diver­si­dad gas­tro­nó­mi­ca del país.

Su gran for­ma­to, su cui­da­da edi­ción y sus aca­ba­dos de alta cali­dad con­vier­ten este volu­men en una pie­za impres­cin­di­ble para cual­quier aman­te de la coci­na y en un rega­lo per­fec­to para quie­nes dis­fru­tan explo­ran­do la cul­tu­ra a tra­vés de la gas­tro­no­mía.

Un éxi­to edi­to­rial inter­na­cio­nal

La edi­ción ori­gi­nal fran­ce­sa, On va dégus­ter l’Italie, se ha con­ver­ti­do en un autén­ti­co fenó­meno edi­to­rial, con más de 300.000 ejem­pla­res ven­di­dos en Fran­cia, ade­más de cose­char un nota­ble éxi­to en Ita­lia tras la publi­ca­ción de su tra­duc­ción. La edi­ción en cas­te­llano ha segui­do esa mis­ma sen­da des­de su lan­za­mien­to en 2024, con­so­li­dán­do­se como una de las obras gas­tro­nó­mi­cas más com­ple­tas y ambi­cio­sas publi­ca­das en los últi­mos años. Esta nue­va edi­ción revi­sa­da y amplia­da con­fir­ma el extra­or­di­na­rio inte­rés de los lec­to­res por una obra des­ti­na­da a ocu­par un lugar des­ta­ca­do en las biblio­te­cas de todos aque­llos que apre­cian la autén­ti­ca coci­na ita­lia­na y la cul­tu­ra que la rodea.

Sabo­res de Ita­lia es, en defi­ni­ti­va, un home­na­je apa­sio­na­do a la tra­di­ción, la his­to­ria, la crea­ti­vi­dad y el arte culi­na­rio de una de las gas­tro­no­mías más que­ri­das y uni­ver­sa­les del mun­do. 

ACERCA DEL AUTOR

Fra­nçois Régis Gaudry es un reco­no­ci­do crí­ti­co gas­tro­nó­mi­co fran­cés, naci­do en Sain­te-Foy-lès-Lyon. Es redac­tor jefe adjun­to y crí­ti­co gas­tro­nó­mi­co de L’Express, ade­más de pre­sen­tar el popu­lar pro­gra­ma de radio On va dégus­ter en Fran­ce Inter y Très Très Bon en Paris Pre­miè­re. Gaudry tam­bién diri­ge el blog gas­tro­nó­mi­co Et toque! y es autor de varios libros de gas­tro­no­mía, entre ellos Les Fruits Éxo­ti­ques(2005), Paris en 400 tables (2014) y On Va Dégus­ter (2015).

ACERCA DE CINCO TINTAS

Cin­co Tin­tas es una edi­to­rial inde­pen­dien­te fun­da­da en 2015 y con sede en Bar­ce­lo­na que nace de la pasión y entu­sias­mo de dos her­ma­nos por el mun­do del libro, así como

de su com­pro­mi­so con la labor edi­to­rial. Sus manua­les ilus­tra­dos ofre­cen con­te­ni­dos de cali­dad, esco­gi­dos cui­da­do­sa­men­te y edi­ta­dos con rigor y de ámbi­tos tan diver­sos como la gas­tro­no­mía y las bebi­das, el esti­lo de vida salu­da­ble, el bien­es­tar emo­cio­nal y el desa­rro­llo per­so­nal, la astro­lo­gía y la espi­ri­tua­li­dad, la jar­di­ne­ría de exte­rior y de inte­rior y la divul­ga­ción gene­ral.

Cervecería 640 en Barcelona recupera los platos de toda la vida con una visión actualizada

La @cerveceria.640 es el últi­mo pro­yec­to del chef @eugenidediego que rei­vin­di­ca la cer­ve­ce­ría de toda la vida, la que hay por otras zonas de la penín­su­la (pon­ga­mos que hablo de Madrid) con su mag­né­ti­ca vitri­na de la barra bien sur­ti­da de maris­co y pla­tos fácil­men­te reco­no­ci­bles y que nos ape­te­cen siem­pre. Ser­vi­cio ama­ble de los de antes con cha­que­ti­lla blan­ca (en este caso que nos ocu­pa, sin galo­nes que tam­bién mola) Un espa­cio muy ani­ma­do con clien­tes que entran y salen y se sien­tan en sus sillas de made­ra. Músi­ca de los “80” y “90” que aún nos gus­ta más. Soli­ci­ta­da terra­za exte­rior y más para las noches de verano que ya las tene­mos enci­ma. Es una mira­da (que nos gus­ta y mucho) a un tiem­po pre­té­ri­to pero con la rein­ter­pre­ta­cion actua­li­za­da de Euge­ni de Die­go. Segu­ra­men­te su cer­ve­ce­ría soña­da (y la de muchos de aquí)

A modo de recor­da­to­rio el chef @eugenidediego pasó por gran­des tem­plos gas­tro­nó­mi­cos entre ellos el eterno elBu­lli y ya en Bar­ce­lo­na regen­ta @colmadowilmot y @bar_lombo que segu­ro que ya habéis pro­ba­do

Vamos con @cerveceria.640
Unas sar­di­nas en esca­be­che ¡deli­cio­sas! Un buen comien­zo


Gil­da canó­ni­ca (ver­de, sala­do y un poco pican­te) que no pue­de fal­tar en una cer­ve­ce­ría


Otro impres­cin­di­ble las cro­que­tas de pollo y de jamón


La rusa que boni­tos recuer­dos me trae a vaca­cio­nes de verano


Esas bra­vas melo­sas que se mere­cen una ola ¡y bien gran­de! Ela­bo­ra­das con la varie­dad mona­li­sa con una sal­sa de allio­li de ajos asa­dos que le dan dul­zor y sal­sa pican­te


Cuba­ni­to 6/40 de lacón encur­ti­do, mayo­ne­sa y que­so ched­dar.


Cor­vi­na muy bien rebo­za­da como en el sur, en ado­bo tipo cazón.


Albón­di­gas del Euge­ni con sus pata­tas fri­tas en dados para acom­pa­ñar. Un pla­to marrón que nos habla de su deli­cio­sa coci­na case­ra.


Maca­rro­nes de ibé­ri­co y par­me­sano de 24 meses


Para pasar a dos pos­tres de toda la vida como son: el flan y las nati­llas coro­na­da con su galle­ta María para dar­le ese pun­to crunchy

@cerveceria.640
📍Avda. Dia­go­nal, 640. Bar­ce­lo­na
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