Don Tobías

 

Ya no eres una cosa.

Dejaste de ser Toby,

ahora eres Don Tobías:

perro de pelo en pecho,

un poco contrahecho.

Quizá porque te pesa

el corazón, el alma

y esas alas que llevas

pegadas a la espalda.

 

Ya no eres un bien mueble.

Ya tienes sentimientos.

Para los que dudaban

de que irías al cielo

de los chuchos perfectos,

ya tienes argumento:

lo ha firmado el Congreso,

por unanimidad.

 

Ya no eres un objeto.

Esos ojos valientes

y esa sonrisa tierna

que sale de tu hocico

merecen un respeto

y un apretón de patas.

Ha llegado el momento.

 

Ya no eres un don nadie.

Eres un ser sintiente.

Eso ya lo sabía

cualquiera que tuviera

dos dedos en la frente.

Porque lloras si lloro,

y notas el calor de los que te protegen.

Porque besas las manos

y alegras al abuelo

y aguantas al pequeño

que te tira del rabo

y que te roba el sueño.

Porque eres compañía,

amor limpio y entero,

sin fracturas,

sin trampas,

a ventrículo abierto.

 

Felicidades Toby,

o mejor, Don Tobías.

Usted no es sólo un perro

que alguien dejó en la calle

una noche de enero.

Usted no es una cosa,

usted no es un juguete

que se tira y se rompe

sin que a nadie le importe.

Usted es de mi familia.

 

© 2018 Noemi Martin. All rights reserved. 

La empresa farmacéutica Zambon busca El Especialista en cocina, fotografía y cine

Hay mucho talento pendiente de descubrir. La presentación a los concursos que se convocan periódicamente por empresas e instituciones son una forma de encontrar esas personas que son todo un derroche de energía creativa. Es una oportunidad única para demostrar la propia valía, una provocación a salir de la zona de confort y retarnos a nosotros mismos, de ponernos como meta el infinito, en definitiva es entrar en una espiral imaginativa sin fin.

El leitmotiv de la 4ª edición del concurso el Especialista, convocado por la empresa farmacéutica Zambon, es encontrar esas personas extraordinarias que destaquen en las 3 categorías conovocadas: de cocina, fotografía y cine. Desde el lunes 4 de Diciembre hasta el 20 del mismo mes está abierto el plazo de presentación de nuestras mejores recetas, fotos o videos en la web www.elespecialista.com de esta convocatoria. Los ganadores se conocerán el día 22 de Diciembre y recibirán un premio de 2.000 euros cada uno. Un aliciente económico y sobre todo un estímulo moral para seguir aprendiendo y creciendo.

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La mecánica de participación es muy sencilla: hay que registrarse en la web www.elespecialista.com y subir las creaciones. El vencedor de cada categoría será aquel especialista que consiga más puntos en la web del concurso, y éstos se obtienen con los votos recibidos apoyando su proyecto. Evidentemente cada especialista optante al premio podrá hacer campaña en sus redes sociales usando el hashtag #Especialista e invitar a sus amigos y seguidores a apoyar y votar los proyectos desde la web.

© 2017 José María Toro. All rights reserved.

La risa

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La risa como arma arrojadiza.
Contra las injusticias
y la incerteza.
Contra el dolor de cabeza.
.
La risa como vitamina,
suplemento imbatible.
Una dosis de risa
para acabar con la prisa.
-Oído cocina.
.
La risa aderezando
el  mal tiempo.
Con vino tinto,
pasión y queso.
.
La risa de postre.
Dulce final sin calorías:
tremenda lotería.
.
La risa como timón
y parabrisas.
Como escudo,
como capa.
Como visa
que todo lo paga.
Que nunca se gasta.
.
La risa.
Póntela de camisa.
Y no te la quites nunca.
Estará limpia.
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© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.

Mi madre: la mujer orquesta

Mi madre es cocinera, costurera, peluquera, doctora, psicóloga y maestra. Mi madre es la mujer orquesta. Acepta todos los empleos sin protesta. Labora a destajo en todos sus trabajos. Un chollo, vamos. Sacó la plaza hace años y se niega a retirarse. Toca el bombo, la guitarra y sobre todo las castañuelas. Es lo que tiene ser una mujer orquesta.

Mi madre montó una guardería de nietos hace tiempo. La atiende con ilusión, sábados, festivos y adviento. Hasta duerme con los niños por si les despierta un grillo. La mujer orquesta nunca se acuesta por el día. Ni aunque le toque la lotería.

Mi madre es médica de guardia, abogada defensora y asesora espiritual. Es la mujer orquesta total. Mi madre trabaja sin sueldo y con una sonrisa en la cara. Nunca para.

Mi madre es la mujer orquesta y hoy se merece un día de fiesta.

BSO Las manos de mi madre de Mercedes Sosa

© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.

Mi padre

Mi padre me enseñó a mirar la vida con ojos poéticos.  A que las cosas buenas me alegraran mucho y las tristes me rasgaran el alma. A afrontar los problemas con un toque de dulzura. Quizá por eso a los dos nos pican los mosquitos. Debe ser esta sangre azucarada. También a hablar menos y escribir más. Y a emocionarme sin medida y sin prejuicios. Ya lo saben.

Mi padre me preparó para ser una chica educada. La consigna era clara. No te olvides de dar los buenos días a todo el mundo. Incluso a los bichos con pelo o plumas, tipo gallo o gallinas: -Hola Teo. -Hola Pintas. Los forjadores de esos “huevos felices” tan ricos se merecen un respeto y un saludo.

Mi conciencia sobre el valor del dinero también es obra de mi progenitor. Cien pesetas por una canción en inglés y doscientas por una melodía en el “organito” a pilas. Que quede claro que, con poco éxito, intentó forjar una artista. Aunque siempre nos queda la palabra y la existencia: obra de arte regalada y eternamente agradecida. Sorbitos de café leyendo el periódico.

Mi padre me mostró los colores de la naturaleza y el apego a la tierra isleña. Mandarinas, higos y nísperos dorados en la huerta. Verduras por doquier, fresquitas y cultivadas con amor y constancia. Como todos los proyectos importantes. Cestos de fruta y sueños para obsequiar a familia y amigos. Generosidad inusitada.

Mi padre me enseñó a pisar uvas y no pisar gente. Geografía humana y divina. Volcanes de consejos y recuerdos. Viajes en las enciclopedias y en la carretera. Trayectos de conversaciones rumbo al trabajo. Piedras en el camino. Algunas grandes, otras pequeñas. Y como la canción: rodar y rodar. Siempre hacia delante.  Mi padre me enseñó muchas cosas. Y las que aún le quedan.

BSO Papá cuéntame otra vez Ismael Serrano

© 2017 Noemi Martin. All rights reserved 

Autentiqum o la artesanía como verdadero lujo

En medio de este disparatado, loco, ansioso y estresado mundo, hay un escogido grupo de gentes que conservan la cordura: ellos son los artesanos. Son como un soplo de aire puro,  productores de proximidad, de km.0,  que buscan la relación personal por encima de ventas masivas y agresivas. Reflejan su magia y su universo de sueños en cada producto que materializan.  Los hay de todo tipo desde ebanistas, orfebres, modistos, etc. y también podríamos incluir en esta categoría a los cocineros. Son capaces de crear con sus manos, gracias a su experiencia adquirida con los años y su incontenida genialidad, verdaderas obras de arte, piezas estéticamente hermosas y que además tienen la particularidad de ser únicas e irrepetibles. Comprar productos artesanos es una decisión particular y porque no nos conformamos con un modelito que lo lleva todo el mundo y  queremos destacar nuestra personalidad con ese pañuelo, sombrero o joya que refleje nuestro espíritu elevado.

Hay un cierto prejuicio social hacia todo el tema del trabajo manual. Por el contrario, toda la comunidad educativa, tanto psicólogos como pedagogos infantiles, insisten en lo beneficioso que representa para los niños, y lo no tan niños. Se estimula y refuerza los procesos mentales, exige atención y concentración, se memorizan pasos, se desarrolla la perserverancia y la paciencia (debería de ser asignatura de recuperación para más de un adulto), se trabaja la creatividad (presente en el lóbulo derecho del cerebro), se mejora la psicomotricidad en general y en particular el área motora fina al coger soltura en el manejo de los dedos como herramientas. Para acabar esta lista de ventajas, cada vez que un niño afronta un reto y logra su objetivo se le está aumentando su autoestima, siempre y cuando se vea reconocido tanto en el lenguaje verbal como en el más importante “no verbal”.

joya artesanía

Joya artesana de Autentiqum. Fotografía gentileza de Mireia Casamada

Conocer Autentiqum y a Mireia Casamada, como su alma mater, me ha abierto un mundo nuevo. Comprender el leitmotiv que los unes y los apasionas ha sido entrar en una nueva dimensión de profesionales que buscam la belleza, la estética, la perfección en definitiva, sobre la cual, filósofos y humanistas han vertido ríos de tinta en sus eruditos libros durante siglos. Ellos son más prácticos y terrenales, buscan esa misma hermosura pero plasmada en sus trabajos. Este grupo está formado por Marian Reyes, Anna Albert, Carles Martí y Dolors Just en el ámbito textil de sombreros, bolsos y estampados. Por otro lado, y como alquimistas del siglo XXI en busca de la piedra filosofal, están los joyeros Rodrigo Mendoza y Núria Alvarez de Lara.

“El arte es la firma, el diseño es la marca, la ARTESANIA es la huella” Octavio Paz

© 2016 José María Toro. All rights reserved

 

 

Porque estamos vivos

Porque estamos vivos. Sólo por eso despidamos el 2016 con una sonrisa. Adiós amigo. Y mira que has sido puñetero y quisquilloso. Pero estamos vivos. Un año más. Doce meses con sus lunas brillantes y estrellas estrelladas.

Porque estamos vivos. Prometo que el año que llega será más cariñoso. Como un bebé muy tierno. Y si nace violento, inventaremos refugios de paz donde escondernos. Que tiren bombas. Que caigan misiles. Que suenen sirenas. Seremos fuertes, pacientes y optimistas. Porque respiramos y eso es ya una victoria y un punto de partida.

Porque estamos vivos. Y el sol nos lo recuerda. Y podemos bailar con dolor de rodillas. Mercromina en el alma. Luz para nuestros sueños. Chocolate que cura las heridas abiertas.

Porque estamos vivos. Coge una copa y brinda. Con amor y cerezas. Comienza desde cero, o desde menos ocho. Vístete de alegría. Este será tu año. Hagamos un conjuro: olvidar el pasado. Reír hasta agotarnos. Soltar. Dejar pasar. Con un “abracadabra”, mis mejores deseos: Muy Feliz Año Nuevo.

© 2016 Noemi Martin. All rights reserved

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