«Si no puedes salir, ve hacia adentro»

Ignacio Novo: «Nada hace más falta que alguien entero en un mundo roto»

Fotografía cedida por Ignacio Novo

Fotografía cedida por Ignacio Novo

 

Ignacio Novo Bueno (1962) es periodista, escritor, locutor de radio y conferenciante. Ha desarrollado su carrera profesional en diferentes medios de comunicación y sus cuentas en las principales redes sociales suman medio millón de seguidores en todo el mundo. «Frases para cambiar vidas» es un referente en Twitter, Instagram y Facebook para todos aquellos que buscan una señal que alumbre el camino: conclusiones brillantes que nos guían entre la bruma desde hace más de diez años. En estos momentos, más que nunca, Novo sigue al pie de su torre luminosa.  Porque una frase puede cambiar el rumbo de una vida o al menos calentar un corazón confinado.       

Has dicho que lo difícil estos días no es quedarse en casa sino quedarse sin miedo…

Y decía más: que lo difícil, en realidad, es quedarse sonriendo, elevando el ánimo al resto, tranquilizando a la familia y manteniendo la cabeza erguida; ejerciendo de faro en el que todo el que te rodea encuentre una pizca de luz en mitad de tanta oscuridad. Y decía también que esa es una tarea que aquel que posea la fuerza y la voluntad, debería de hacer en este momento. Nada hace más falta que alguien entero en un mundo roto.

¿Quizá nos ayude conectar más con nosotros mismos y menos con el exterior?

Una de mis máximas favoritas en estos días es la que dice: “Si no puedes salir, ve hacia dentro.” Creo que resume bastante bien lo que ocurre. Estamos confinados, bien, pues convirtamos eso en una oportunidad para conocernos mejor, para profundizar en aquello que experimentamos y en aquello que sentimos y comprender así de qué manera esta crisis nos está cambiando, porque sin duda lo está haciendo.

Hay personas a las que una frase les ha transformado la vida. Seguro que te lo han dicho muchas veces.

Si yo te contara… Parece increíble cómo un simple y modesto mensaje puede llegar a cambiar la vida de una persona de una forma tan radical. Me ha pasado varias veces que alguien me comenta que aquello que escribí en un momento determinado, le hizo cambiar el rumbo de su vida por completo. Y lo cierto es que intimida un poco. Aunque también tengo claro que nunca es lo que yo escribo, sino lo que el lector quiere y desea interpretar y que los mensajes que han de llegarte no te los encuentras: eres tú quien los va buscando.

Cuando empezaste en redes sociales con frases motivadoras en el  año 2009, no había ese boom de psicología positiva que hay ahora, ¿cómo se te ocurrió comenzar a repartir optimismo y superación?

Siempre sentí inclinación natural por esta manera de enfocar las cosas. Incluso cuando debatía con quienes no creen que encarar la vida de un modo positivo fuera útil, recuerdo que siempre les decía que jamás nadie había perdido la vista por mirar el lado bueno de las cosas… al menos que yo supiera. Una actitud positiva provoca una reacción en cadena. Se trata de un catalizador, una chispa que crea resultados extraordinarios a cambio de un mínimo “gasto”.

¿Eres consciente de la cantidad de gente a la que has podido ayudar? Te habrán pasado muchas cosas bonitas…

Sí, ya antes me he referido a las veces que alguien te escribe para agradecerte que uno de tus pensamientos fuese el que le diera el coraje suficiente para tomar una decisión que no se atrevía a tomar o que estaba dilatando en exceso. Creo que todos tenemos muy claro qué es lo mejor o lo peor para nuestras vidas. Nos podemos autoengañar pero en el fondo sabemos muy bien cuándo alguien nos conviene o no o cuándo un trabajo es el adecuado o cuándo debemos volar a otra parte y quizá empezar otra vida. Lo sabemos, pero no siempre somos capaces de verbalizarlo. Y así, cuando de pronto lees ese mensaje, que es exactamente lo que no podías explicar, se produce una especie de revelación. En este caso tú simplemente has ejercido de mero transmisor o de intérprete de un sentimiento reprimido.

Y luego están los que piensan que todo esto son pamplinas.

Muchos. Y respeto su opinión. Faltaría más. Pero yo digo siempre que, si el hecho de leer frases positivas de motivación y superación te ayuda a encarar la vida, y aunque solo fuera el día, con un poco más de alegría, o contribuye a darte fuerza para intentar alcanzar algún reto o levantarte el ánimo alicaído por alguna desgracia, ya es suficiente. Hay gente, y mucha, que toma a diario pastillas para conseguir el mismo o parecido efecto y al menos las palabras no tienen tantos efectos secundarios.

Los optimistas como tú, también tendrán sus días negros. Supongo…  

Obvio, pero lo bueno es que mis “días negros” no pasan de grises. Mi actitud rebaja siempre un grado la gravedad de todo lo que me ocurre.

¿Y  días en los que te apetece no decir nada y dejar las redes de lado?

Ahí soy bastante metódico. Estaré más o menos inspirado, que eso ocurre, pero me propongo escribir todos los días pase lo que pase. Es ejercicio, mental, pero ejercicio al fin, y todos los días hay que cuidar cuerpo, mente y alma. Por igual.

Por cierto, ¿se puede aprender a ser optimista?

No parece difícil. Decía el escritor Robert M. Sherfield que los optimistas encuentran alegría en las cosas pequeñas. Están más preocupados por tener muchas pequeñas alegrías en lugar de tener una gran alegría. Y ahí está la clave. Si estamos en espera del gran acontecimiento capaz de cambiar nuestras vidas de una vez y para siempre y transportarnos a una suerte de paraíso de felicidad extrema, con probabilidad nos decepcionaremos. Si somos capaces de disfrutar del sabor de un café, de una conversación relajada con un amigo, de una vista preciosa, de una película, una escapada, y tantas y tantas cosas más que la vida nos regala a diario, seríamos mucho más felices.

Además de los que reparten amor y ánimo, como tú, están los que diseminan odio en las redes sociales. ¿Será por aburrimiento, por maldad, por hacerse los graciosos?

El anonimato en las redes sociales ha generado un montón de “valientes” que evidencian que en el mundo online se tiende a ser menos amable y más ofensivo. Estar como anónimo te da muchas ventajas, puedes decir lo que te dé la gana y no lo asocian a tu persona. Al troll no le importa lo que dice, tampoco las reacciones que pueda provocar, simplemente lo hace para que la gente lo siga, condición que lo hace sentir bien. ¿Un consejo? Jamás respondas. Contestar es alimentar una hiena. Querrá más pedazos de “carne” que deglutir.

¿Recuerdas la frase o frases que hayan tenido más éxito?

Una de las últimas y que trataba de liberar a la gente de las obligaciones que nos autoimponemos sin venir a cuento y que, a veces, sobre todo por el qué dirán, somos incapaces de negar.

Que quede claro:

Está bien cancelar un compromiso.

Está bien no contestar esa llamada.

Está bien cambiar de opinión.

Está bien querer estar solo.

Está bien tomarse un día libre.

Está bien no hacer nada.

Está bien hablar.

Está bien dejar ir.

No te sientas culpable.

¿OK?

Pero quizá en ocasiones sea mejor el silencio que intentar decir algo…

Ya lo decía Chesterton: “El silencio es la réplica más aguda.”

He leído que este virus aparte de ser la pandemia terrible que estamos sufriendo,  es una oportunidad para parar, mirarnos y reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas…    

Nunca es deseable un drama así. En absoluto. No deberíamos llegar a tener un mejor conocimiento de nosotros mismos de una forma tan abrupta y obligados por un confinamiento “inhumano” como este, pero ya que estamos tratemos de salir más preparados. Hace poco, perdón por la autocita, decía: “Si después de esta pandemia no somos mejores personas, más solidarios, más compasivos, más empáticos, más competentes, más comprometidos, más generosos, más fuertes… habremos desaprovechado una oportunidad única y todo este miedo, todo este dolor y sufrimiento, toda esta angustia y desesperación, habrán sido en vano.”

Por cierto, me encantó otra afirmación que leía en tus redes sociales hace unas semanas: “las epidemias pueden evitar que nos abracemos pero no que permanezcamos unidos”.

Desde luego. Unidos; resistimos. Divididos; caemos.

¿Qué otra frase nos regalarías para cerrar estas líneas con esperanza?

Una del escritor japonés Haruki Murakami: «…y una vez que la tormenta termine, no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa sí es segura, cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella. De eso trata esta tormenta».

Twitter: @Ignacionovo

Instagram: @frasesparacambiar

Facebook: frases para cambiar vidas (grupo de Ignacio Novo)

© 2020 Noemi Martín. All rights reserved

OJALÁ ESTE SUFRIMIENTO NOS AYUDE A EMPATIZAR CON EL DOLOR DE LOS OTROS

Rodolfo Serrano: «Es triste que las redes se conviertan en maquinarias de odio, desinformación y mentira».

Fotografía gentileza de Rodolfo Serrano

Fotografía gentileza de Rodolfo Serrano

 

Rodolfo Serrano (1947), periodista durante más de veinte años en El País, es además, escritor y poeta. Diez libros en el mercado y dos reputados premios: el Giménez Abad a la mejor crónica parlamentaria (2003) y el Mesonero Romanos de Periodismo (2008) confirman su  acertada y poética visión de este momento histórico. Rodolfo es, además, el padre de uno de los cantautores más importantes de este país: Ismael Serrano. Precisamente para él ha escrito versos que se han convertido en fantásticas canciones. Honesto, sencillo, abierto y amigo de sus amigos, Rodolfo Serrano confiesa que a sus años «todo es una pregunta sin respuesta». Hoy, sin embargo, encuentra respuestas sobresalientes para todas nuestras preguntas.                  

¿Y cómo pasa un hombre tan sociable estos días de «recogimiento»?

Con paciencia. Y echando de menos a los nietos, los hijos, los amigos… y los bares.

Tal vez mata más lentamente el virus del miedo  que el coronavirus. Y al primero parece que nadie le presta atención….

Desde luego. El virus del miedo, el de la insolidaridad, el del egoísmo… son los virus a los que no hacemos caso. Ahora deberíamos pensar en quienes sufren y huyen por guerras, por hambre, y les cerramos las puertas. Ese virus mata las almas, la conciencia de ser humano.

Por cierto, como periodista -porque eso se es siempre aunque uno se retire- ¿nos recomienda ver las noticias estos días o es mejor hacer un cierto ayuno informativo?  

Soy incapaz de huir de las noticias. Pero, por salud mental, habría que hacerlo. No entiendo que nos estén repitiendo machaconamente los mismos datos que solo sirven en muchos casos para asustar a la gente. No estoy de acuerdo con esos especiales informativos con tertulianos que no saben de nada y crean un clima asfixiante.

Hablando de comunicación, ¿qué le parece esta  suerte de «libertad de prensa  sin límites» que han otorgado las redes sociales?

Algo incontrolable con lo que hay que intentar convivir. Es triste que las redes se conviertan en maquinarias de odio, desinformación y mentira.

 Y además, malos tiempos para el periodismo

Malos. Tuve la suerte de vivir la edad de oro del periodismo. Hoy siento decepción y tristeza al ver en qué se ha convertido el ejercicio del periodismo.

Hay quién dice que en época de crisis, aflora la creatividad. ¿Ha escrito algún verso durante estas jornadas?

Alguno he escrito. Pero no creas: yo también creo que la creatividad, como a las musas, hay que esperarla trabajando.

Padre de un médico, un periodista y un cantautor. No se puede estar más en la ola…

 Sí. En estos días estoy preocupado por el médico que está en primera línea de combate.

Precisamente en estas jornadas casi aplauden más a Pablo, médico de familia en el Servicio Madrileño de Salud, que a Ismael…    

Me parece bien que aplaudamos, si eso les anima. Y, además es justo aplaudir a sanitarios, policía, bomberos, limpiadoras, trabajadores del transporte… tantos. Pero yo  aplaudo a mis nietos y a todos los niños encerrados en casa sin saber por qué. Y aguantan. Ellos también son héroes.

En cualquier caso, el más conocido de sus hijos es el cantautor Ismael Serrano. ¿Cómo se  lleva ser el padre del artista? ¿Eso de escribir alguna de las letras de sus canciones le ha motivado a sacar a la luz su alma de poeta?

Algo me ha ayudado, claro. Y me siento orgulloso y feliz cada vez que escucho alguna de esas canciones. Y me admira que se pueda hacer belleza musical con cuatro versos. Mis otros dos hijos también han escrito para Ismael.

Por cierto, ¿le contaba usted muchas veces «esa historia tan bonita de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo»? (en referencia a la canción: Papá cuéntame otra vez).

No tanto. ¿Ves? Esa es una letra de Daniel, escrita con ironía. Les contábamos cosas, claro, pero no tanto. En mi casa hemos pretendido mantener viva la memoria.

Y hablando de letras de canciones, estos días me ha venido recurrentemente a la cabeza una que escribió hace algún tiempo: «Fue terrible aquel año»….

Sí. Es verdad, no lo había pensado. Es una hermosa canción basada en un poema mío. Viene al pelo, sí.

Al hilo de lo anterior, ¿qué  sica escucha durante este encierro?

Siempre escucho tango, a El Polaco Goyeneche, sobre todo. Y a Ismael, claro. A mis amigos cantautores… Internet está lleno de músicos que nos ayudan a sobrellevar estos días.

En estos tiempos de miedo, ¿los recuerdos (como dice un poema suyo) o la imaginación optimista?

Ambas cosas. Los recuerdos no tienen por qué ser tristes. Todo es recuerdo. El futuro no existe, ni el presente que, enseguida, es pasado, recuerdo.

Quizá todo esto nos haga más empáticos, solidarios  y generosos…¿Confía en el ser humano?

No tengo mas remedio que confiar en el ser humano. Y ojalá este sufrimiento nos ayude a empatizar con el dolor de los otros y cambiar nuestra actitud hacia el que viene a nosotros buscando refugio o amor.

Tal vez ahora más que nunca, haya que aprender a vivir en la incertidumbre…  

Cuando se tienen los años que yo tengo, te das cuenta de que todo es incertidumbre. Todo es una pregunta sin respuesta. Y sí, tienes que aprender a vivir con ello.

¿Seguirá escribiendo versos de amor y melancolía? ¿Para cuándo un próximo libro?

Pues tendría que haber salido ahora. Pero en estos tiempos los editores, sobre todo los de poesía que suelen ser pequeños, bastante tienen con sobrevivir. Por cierto ahora es el momento de ayudarles comprando sus libros on line.

Y si nos regala algún poema de los suyos para cerrar con un poco de…¿alegría? ¿esperanza?…    

Ahí va uno de mi próximo libro: «Un Cadillac de Segunda Mano» y que publicará Huerga&Fierro:

«Un encuentro»

Nos encontramos después de tantos años.

Tú tan guapa y yo en los mismos bares.

Te acompaña una joven. Dices: Es mi hija.

Tiene tu misma cara. Esa sonrisa

burlona con que siempre me trataste.

Sus ojos son tus ojos. Y adivino

el mismo corazón. Esos latidos

capaces de arrastrarme hasta el infierno.

Me hablas de las cosas que se hablan

cuando todo está dicho y no hay respuestas.

Ella nos mira seguramente preguntándose

si alguna vez fuimos jóvenes o siempre

hemos tenido esta tristeza

de estación sin viajeros y sin trenes.

Ella no dice nada. Solo mira

impaciente el reloj

mientras le cruza

por la cara ese gesto tan tuyo de fastidio.

Te marchas, prometiendo una llamada

que sé que nunca harás.

Vuelves de pronto la cabeza: ¿Sabes?

dentro de poco cumplirá los veinte.

Y qué casualidad. Casi los mismos años

que se han cumplido ya de nuestra huida

al hotel nunca olvidado de Lisboa.

 

Sigue a Rodolfo Serrano en Twitter: @rodolfoserranor

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«NO EXISTE UN MAPA ÚNICO DEL PLACER»

MIRIAM AL ADIB MENDIRI: «Oler, tocar, desear, palpitar, mezclar fluidos… nada de esto lo da un succionador»

 

Fotografía cedida por Miriam Al Adib Mendiri

Fotografía cedida por Miriam Al Adib Mendiri

Miriam Al Adib Mendiri es ginecóloga, obstetra y profesora de un Máster de Sexología. Excelente comunicadora y autora del ya famoso libro «Hablemos de vaginas», divulga temas de salud femenina desde una perspectiva biosocial y de género. La doctora Al Adib tiene, además, una historia personal que explica su visión global de la salud  y su espíritu crítico y respetuoso a partes iguales: es hija de un médico sirio que llegó a España en los años sesenta y se quedó para siempre en nuestro país después de conocer a su esposa y estudiar la carrera en Sevilla. Sencilla, directa y cercana, Miriam nos da, en esta entrevista, las claves para entender algunas cuestiones de salud y sexualidad femenina. Hablamos de mucho más que vaginas, con la doctora Al Adib.      

 

-Aunque todas las especialidades médicas lo exigen, supongo que la ginecología requiere una mayor empatía y cariño a la hora de tratar a la paciente…

Bueno, creo que esto es necesario en todas las áreas de la medicina asistencial. Quien acude a un médico es persona antes que paciente,

Porque a veces la curación comienza en las palabras del médico, ¿no?

Nos comunicamos a través de las palabras y del lenguaje no verbal. La comunicación verbal y no verbal son muy importantes ya que pueden ayudar a aliviar el sufrimiento o todo lo contrario, amplificarlo. Se puede hacer daño tanto si faltamos al rigor científico como si faltamos al trato humano. Ciencia y humanismo han de ir de la mano.

-Por cierto, ¿no necesitaríamos pasar más tiempo en la consulta? En ocasiones sentimos que la visita es de cronómetro…

La carga asistencial es un problema importante que dificulta mucho esa comunicación, evidentemente.

-Tal vez no haría falta preguntar tanto si conociéramos mejor nuestra anatomía y sus ciclos ¿verdad?

Pues sí. La mayoría de las urgencias sobre salud sexual no son verdaderas urgencias, por lo que evidentemente hay mucho desconocimiento.

¿Tendríamos que cuidar más de nosotras mismas y recuperar la sabiduría del cuerpo aunque haya quienes prefieran una pastillita para todo?

Bueno, para gustos los colores. Lo que está claro es que cada cual decide sobre su cuerpo y cómo quiere enfocar su salud. Este es el inalienable principio de autonomía. Hay quienes no quieren tomar esta responsabilidad y lo respeto. Como profesionales debemos informar, luego hay gente que quiere tomar sus decisiones y otra gente que prefiere tomar una actitud pasiva y no decidir nada ni cuidarse. Por eso la medicina es todo un arte. Somos seres biopsicosociales y lo que le vale a una persona puede que no sea igual para otra aunque tenga lo mismo.

-Me consta que crees que hay que romper un axioma, el de que “a mayor intervención médica, mejores resultados”.

Sí. Esto es reflejo del mito del progreso que se instaló desde la Ilustración. Esa fe ciega en el avance técnicocientífico da lugar a esa creencia de que cuanta más medicina mejor. Y tan malo es no tener asistencia médica como tener excesiva. En los países desarrollados la medicalización de la vida es un hecho y no aporta una mejora en la vida de las personas sino todo lo contrario.

¿Hay muchos intereses económicos en la sombra de nuestra salud?

Por supuesto. La ciencia debería ser neutral. Pero no siempre es así. Hay muchos intereses detrás. Lo que no interesa económicamente apenas se estudia. Lo que interesa se estudia mucho pero luego está la manipulación, los sesgos y las medias verdades. Lo que pasa es que este es un tema incómodo y no solemos hablarlo mucho… En esta era de la información hay mucha más desinformación que otra cosa. Hace falta más filosofía de la ciencia y más honestidad intelectual.

-Y hablando de sombras, ¿por qué sigue habiendo oscurantismo con procesos como la regla o asco con cuestiones tan naturales como nuestros fluidos o nuestro vello?

Los masivos medios audiovisuales imponen estereotipos de belleza y no se conforman con el 90-60-90. También los estereotipos han llegado a nuestros genitales. La cultura del porno ha hecho mucho daño. Cada vez más adolescentes llegan a las consultas diciendo que tienen mal sus genitales porque creen que sus labios menores son demasiado grandes. El rasurado integral también se ha impuesto como moda y no me preocupa el rasurado en sí sino la motivación que subyace: la mayoría dice que lo hace por asco o por vergüenza. Por otro lado la regla se oculta obsesivamente pero no me refiero a la sangre en sí sino a todo lo que es la ciclicidad femenina. Tenemos que ser hipersexualizadas y lineales, en los días de la regla por lo visto también, cuando lo más habitual es que cuando tienes la regla no te apetezca precisamente ir a la discoteca a mover el culo como si no hubiera un mañana. Estos anuncios se encargan de hacernos saber que la regla es un asco y hay que disfrazarla a toda costa. Parece que tener momentos en los que necesites un poco de descanso extra fuera algo anormal.

-He leído en tu libro que “Cuándo una mujer se queja de dolor no se le da tanta importancia como a un hombre”…

Si una mujer dice que se encuentra muy cansada o que tiene dolor se tiende a considerar alegremente que esto es por algo psicosomático: “será que estás estresada”. Puede que sea el estrés, pero antes habrá que descartar causas orgánicas. Hay enfermedades como la endometriosis en las que casi la mitad de las mujeres una vez que inician sus síntomas de dolor tienen un retraso en el diagnóstico de una media de ocho años. Y esto ocurre porque no escuchamos sus quejas de dolor. Decimos cosas como “es normal que duela la regla” y muchas de ellas acaban soportando un calvario enorme durante años sin un diagnóstico y encima estigmatizadas con etiquetas como quejicas o flojas.

-Todo va a ser enfermedades. Eres profesora de un Máster de Sexología. ¿Cuál es la diferencia entre fantasía y deseo?

El deseo es algo que si tuvieras la posibilidad de hacerlo, harías. La fantasía es una recreación de la mente, algo que puede servir para disfrutar pero que nunca materializarías. Imagina que ves una película de asesinatos y que el protagonista tiene un arma y tiene cerca al malo. Nos late rápido el corazón, “¡venga! ¡Mátalo!”. Disfrutamos de una película metiéndonos en ese papel pero esto no significa que quieras matar a nadie ni que seas un asesino. Sabemos la diferencia. Pero con el sexo la gente se lía y confunde fantasía y deseo. Se puede fantasear y no es nada malo. Que fantasees con algo no significa que quieras hacer eso pero sí puedes llevarlo a un terreno seguro con tu pareja y jugar con ello. El porno es ficción. Si te crees que eso es el sexo o te obsesionas con ello entonces tienes un serio problema. Si sabes diferenciar lo real de la recreación mental (y no es algo que te obsesiona o se convierta en adicción) entonces no hay ningún problema con disfrutar de la fantasía.

-Por cierto, a estas alturas de la historia, ¿todavía hay mujeres que fingen orgasmos?

Desgraciadamente sí. En el sexo hay un estereotipo que sigue vigente: la mujer es el objeto de placer y el hombre el sujeto de placer.

-Una duda existencial: ¿Hay diversos tipos de orgasmos?

El orgasmo es uno. Por definición es una descarga neurofisiológica, una de las fases de la respuesta sexual humana. Puedes tener sexo sin orgasmo, puedes tener fases prolongadas de meseta… Luego hay una gran riqueza de matices diferentes para nutrir las diferentes sensaciones que se dan en el sexo. No existe un mapa único para el placer.

-¿Y esta revolución con el ya archiconocido succionador? Es increíble ¿no?

Es increíble el éxito que ha tenido, sí. Aunque personalmente opino que un succionador nunca será mejor que el buen sexo. Oler, tocar, desear, palpitar, mezclar fluidos… nada de esto lo da un succionador.

Y hablando de aparatos, hasta ahora no sabía que el vibrador nació como un instrumento médico…

Así fue. Desde la antigua Grecia hasta principios del siglo XX se decía que las mujeres sufrían una enfermedad llamada histeria y que se curaba provocándoles el paroxismo histérico (así lo llamaban, se referían con ello al orgasmo). Los médicos trataban manualmente la histeria, se tiraban una hora aproximadamente con cada mujer, hasta que inventaron el vibrador como utensilio para curar a las mujeres de la histeria. Tremendo.

-Está claro que las nuevas generaciones de mujeres saben de sexo más que la nuestra, pero realmente ¿están bien informadas?

Hay más información que antes pero lo malo es que abunda la mala información y esto está haciendo más daño que beneficio. No se trata de acumular más información sin más sino de tener información buena, de calidad y hablar a los jóvenes no solo de la parte negativa del sexo sino también de la positiva: del respeto, el vínculo, las emociones, el amor, el placer…

http://www.miriamginecologia.com

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Rober Sánchez: «Moverse es un seguro de vida»

«LA ESCUELA ES UN ENTORNO QUE LIMITA EL MOVIMIENTO EN LUGAR DE PROMOVERLO»

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Fotografía cedida por Rober Sánchez

 

Rober Sánchez es entrenador personal y educador para el movimiento. Su libro «Camina, salta, baila» debería ser lectura obligada en colegios, universidades o empresas. Lo tengo claro. ¿Sabes cuántas horas al día pasas frente a una pantalla? ¿Cuánto tiempo estás en una silla? Y a pesar de esos excesos, ¿por qué cuando llegamos a casa después de siete horas en la oficina «descansamos» viendo una serie? La sociedad ha cambiado demasiado en las últimas décadas y no estamos adaptados para vivir como un «cerebro con patas». Es absolutamente antinatural. Además, como explica Sánchez, «sobrevivir ya no requiere movimiento». Podemos ir de la silla de la oficina al sillón de casa y del sillón a la cama gracias a los click de nuestro móvil. Y  no es una película de ficción. Pero, ¿de verdad solo queremos sobrevivir en nuestro paso por el planeta? ¿De veras queremos enfermar por obviar nuestra naturaleza humana? Seguro que no.    

Tu libro no habla de ejercicio sino de «movimiento», así en grande…

Claro. Moverse es mucho más que hacer ejercicio. No es que se excluya el ejercicio, que también significa moverse. Pero, que yo sepa, incluso cuando duermes te mueves. Tus células se mueven. Los intestinos, los pulmones, el corazón… nunca paran. No tienes alternativa. ¿Estás vivo? Te mueves.

Y resulta que yendo al gimnasio tres veces a la semana y pegándome la caminata de los domingos sigo siendo sedentaria… ¡Qué chasco!

Tal vez un poco menos sedentaria que si no lo hicieras pero, al fin y al cabo, sí, lo sigues siendo. Puedes hacer tú misma los cálculos. ¿Cuántas horas tiene una semana? ¿Durante cuántas te mueves de una forma palpable, visible, evidente? No se trata de estar continuamente en movimiento pero, siendo honesta, ¿crees que la proporción entre las dos respuestas es suficiente? Los académicos dirían que eres una persona sedentaria activa. Haces algo de ejercicio pero, si no te mueves más a menudo y pasas mucho tiempo quieta, ya sea sentada o de pie, de base tu estilo de vida es sedentario.

-Dices que el sedentarismo es una «discordancia evolutiva», cuéntanos.

Visualiza como hemos vivido los seres humanos durante más de 200.000 años, antes de la última gran revolución tecnológica, la revolución digital. Caminar, cargar, trepar, correr, saltar, arrastrarnos para recolectar, cazar o explorar nuevas tierras eran actividades que formaban parte de nuestro día a día. Este comportamiento forjó nuestro cuerpo y, a la vez, determinó nuestras necesidades de movimiento no solamente en lo referente al sistema locomotor, sino a toda nuestra fisiología.

-Entonces, como afirmas:» ¿Vivimos mejor pero nos movemos peor?»

Es evidente. A finales del siglo XIX Georges Hébert, un oficial encargado de la preparación física de la Marina Francesa, ya se dio cuenta de ello. En diferentes misiones de rescate, sus soldados, preparados y entrenados bajo metodologías modernas, se desempeñaban mucho peor que los indígenas que habitaban aquellas tierras. Hoy en día, cualquier persona que viva en el campo o el monte todavía es capaz de llevar a cabo todas aquellas actividades y tareas más “ancestrales”. El oficinista a duras penas puede agacharse.

-La verdad es que tienes razón con lo de que «sobrevivir ya no requiere movimiento»…Qué miedo, ¿verdad?

No tiene por qué. En parte es una ventaja. No tenemos que vivir con la preocupación constante de si tendremos algo que llevarnos a la boca mañana. Hay algo que me da más miedo: dejar de darme cuenta que soy un cuerpo y que puedo moverme, no hacerlo y, en consecuencia, perder esa capacidad.

-El sillón, el móvil, las 8 horas en la oficina, volver al sillón…Me suena a «suicido colectivo»…

Demasiadas distracciones, deseos, responsabilidades y, al final, desorden en nuestras prioridades.

-¿Y cómo me motivo para abandonar la pereza y mover el trasero pero de verdad?

Dejando de necesitar o esperar a estar motivada. La motivación es, en realidad, nuestro gran enemigo. ¿Necesitas motivarte para dormir, comer, respirar? Entonces, ¿por qué necesitas hacerlo para moverte? El movimiento precede al pensamiento, y no al revés. Primero muévete, porque lo necesitas, debes, puedes hacerlo. El propio movimiento generará más movimiento. Comprobarás que lo de la motivación es un invento mental innecesario.

-Pero mientras, danos un par de consejos para «sobrevivir en la oficina».

¿Sirve cambiar de trabajo? Es broma… Lo que más daño nos hace es pasar mucho tiempo consecutivo quietos, más si es sentados. El primer gran hábito a integrar en nuestra vida sería interrumpir esos largos episodios de sedentarismo. ¿Cómo? Por ejemplo, puedes programar una alarma en el móvil cada hora y moverte cinco minutos cuando suene, haciendo lo que sea. Después de una jornada te habrás movido cuarenta minutos.

Hablas en tu libro de los beneficios de andar descalzos…

Los pies son un fiel reflejo de lo que le pasa a nuestro cuerpo. Fíjate en ellos. Todo el día encerrados en una ortopedia que no les deja sentir la forma, temperatura, textura del suelo y, además, no les permite moverse libremente, en toda su amplitud y posibilidades. Curiosamente, los pies son nuestro punto de contacto y apoyo en el suelo, la parte del cuerpo en la que se origina casi todo nuestro movimiento. Si te descalzas, no solo se moverán más y mejor tus pies. También lo hará el resto de tu cuerpo.

-De los tacones, ¿mejor no hablar?

¿Te imaginas tener que teclear en tu ordenador o teléfono móvil con manoplas?

-Me encanta ponerme a hablar en cuclillas y siempre me he sentido un poco «friki». ¡¡Resulta que hago algo bien!!

La sentadilla es una posición que nos ha acompañado durante toda nuestra evolución y nos ha servido como posición de base para descansar, comer, charlar, manipular objetos, ¡incluso para evacuar!

-Además de estar más saludables el movimiento nos hace más listos y mejora nuestro cerebro. ¿Tal vez esto de movernos sea casi como un plan de pensiones?

Más que un plan de pensiones, ¡moverse es un seguro de vida! No hay nada que estimule más a nuestro cuerpo y al propio cerebro que el movimiento. Cada vez que nos movemos, nuestras neuronas potencian sus conexiones. Cada vez que realizamos un movimiento diferente, nuestras neuronas crean nuevas conexiones. Y esto ocurre hasta el final de los días.

-Así que ¿Menos «pirulas» y más movimiento?

En el entorno académico a la actividad física se la conoce como polipill, la “polipastilla”. Sirve para todo. No hay tratamiento de la mayoría de enfermedades modernas, no infecciosas, como la obesidad, la depresión, el cáncer o las enfermedades cardiovasculares que no incluyan algo de movimiento.

-Supongo que lo de ir al fisio cada quince días y luego tirarse en el sillón horas y horas viendo series es un poco …no sé cómo decirlo…

Te lo digo yo. Tirar el dinero.

-Por cierto, ¿Y si en vez de tanta actividad extraescolar los niños simplemente corrieran, saltaran y jugaran más?

Pues, evidentemente, no haría falta. El problema es que, aunque ha habido algunos pequeños cambios, la escuela es un entorno que limita el movimiento en lugar de promoverlo. Por eso se suele dejar la actividad física para las extraescolares. Algo que refleja muy bien cuáles son las prioridades del sistema, lamentablemente. Luego nos extrañamos de las estadísticas del sedentarismo…

-¿Y un poquito de juego también para los mayores?

Es una pena que dejemos de jugar, porque el juego incluso entre adultos ha sido durante toda nuestra evolución la principal vía de transmisión y aprendizaje, un simulacro para la vida real. He escuchado por ahí que no dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar.

Al final imagino que hay que «cambiar el chip», ¿estamos a tiempo a cualquier edad y con cualquier condición física?

Mientras hay vida, hay movimiento y, por tanto, esperanza. El cuerpo, mientras está vivo, siempre tiene capacidad de adaptación, aprendizaje, regeneración. Precisamente, cuando la pierde es cuando no hay vuelta atrás, cuando ha llegado el último día, y se apaga. Está claro que es el destino para todos, sin excepción. La diferencia no está tanto en el cuándo, sino en el cómo.

Sigue a Rober Sánchez en:  https://mdemovimiento.com/

 Instagram: @robsemueve / Twitter: @robertosancheze

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Hondou Kyonin: Cada vez que sonríes, el universo sonríe contigo

«A veces la bondad más grande es decir no y poner límites»

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Fotografía cedida por Hondou Kyonin

 

Hondou Kyonin, «Chocobuda» para los amigos, nació en Méjico en 1972 y es un monje budista y maestro Zen tremendamente conocido en las redes sociales. Alegre y sencillo pero rebosante de sabiduría, «Chocobuda» llena Twitter y YouTube de pensamientos luminosos, de esos que ayudan a vivir de una manera más sencilla. Kyonin habla de minimalismo, amor, amistad o relaciones de pareja con un sentido del humor muy especial. Como ejemplo, el nombre de su Blog: «Chocobuda», que hace referencia al color café de una estatuilla del Buda que compró hace muchos años y que refleja, según cuenta, lo dulce y feliz que es la filosofía budista. «Date permiso de no ser nadie» es una de las frases de cabecera de este genial maestro. En una sociedad tan exigente como la que nos envuelve, vale la pena escuchar y leer voces que nos llenan de libertad y amor.

¿Y cómo se le ocurrió hacerse monje budista? Supongo que no sería de un día para otro…

La espiritualidad, la moderación y la meditación han sido constantes toda mi vida. Cuando era niño, me divertía haciendo de curandero, monje o Jedi. Cuando jugaba a «Dragones y Mazmorras» siempre era chamán o druida. Me interesé en el budismo por mis maestros de artes marciales. Mi primer maestro era coreano y budista seon. Al final de clase, siempre nos contaba historias de personajes clave para el budismo y su ejemplo de disciplina. En mi veintena comencé a entrenar budismo en un par de comunidades, pero fue cuando entrené aikido que mi Sensei, japonesa y budista zen, me impulsó a intentar practicar Zen. Así, a los treinta años decidí formalizar mi práctica y estudiando el Dharma me di cuenta que en la sabiduría del Buda y de Dogen Zenji estaban las respuestas para salir del sufrimiento. Tomé como misión personal el preservar y compartir esta sabiduría para el beneficio de todos los seres.

Usted lleva un blog, una comunidad online y es asiduo de twitter ¿Cómo ha hecho compatibles las redes sociales con la vida silenciosa?

Solo uso las redes sociales una hora al día para programar mensajes. No las utilizo para efectos personales y no discuto con nadie. Son solo un medio de difusión para las actividades, celebraciones y artículos de mi comunidad.

Por cierto, esos mensajes están llenos de sabiduría pero también de sentido del humor…Imaginamos a monjes serios, todo el día meditando, pero la risa es importante para vivir en calma, ¿no?

La risa es vital para la espiritualidad. Si te fijas, el Buda siempre tiene una ligera sonrisa en las imágenes y estatuas. Cada vez que explotamos en carcajadas, el universo explota de júbilo y alegría. Cada vez que sonríes, el universo sonríe contigo. Vivir con humor y encontrar la comedia en la vida es importantísimo para aprender de los errores y que las dificultades no nos destruyan. Si te tomas en serio, te estás perdiendo de mucho. Yo nunca me he tomado en serio. ¿Cómo podría con esta cabeza de melón que me ha tocado? Al momento de enseñar Zen, no hay nada mejor que hacer reír a la gente para que el mensaje quede.

Y hablando de enseñar Zen, cuándo hablamos de alguien tranquilo, decimos medio en broma que es «zen». Pero, ¿qué es realmente el Zen? Así para entenderlo de manera sencilla.

Esa que me comentas, es una de las confusiones más grandes sobre la práctica Zen. El Zen es una corriente del Budismo Mahayana que cree que todos los seres somos Buda. Solo que hay que entrenar para quitar la venda de nuestros ojos y poder verlo. Es cierto que Zen son las cosas bonitas, tranquilas y pacíficas; pero también es vómito, enfermedad, muerte, pus, políticos corruptos, corazones rotos y guerra. Zen es la aceptación radical de la vida completa y sin ediciones. Es tomar la responsabilidad y control de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Zen es estar en paz con todas las condiciones de esta existencia, sin rechazo y sin críticas. Por eso es que es tan difícil, porque estamos muy acostumbrados a vivir del drama y a echar la culpa a factores externos de todo lo que nos pasa.

Entonces no hay Zen sin Budismo…

Efectivamente. Zen es una práctica completa que no puede ser partida en trozos a conveniencia del ego. Milenios y millones de practicantes en todo el mundo lo demuestran. La práctica Zen se debe tomar completa o no tomarla del todo.

El minimalismo es otra de las filosofías que defiende. ¿De qué manera nos ayuda a vivir el «vivir con menos»?

Tener mucho es antinatural. Solo mira la vida animal en todo el mundo. No hay gacelas que acumulen estampillas postales o libros. No hay focas que tengan inversiones o divisas extranjeras. El ser humano rompe el equilibrio natural del universo al acumular lo que no necesita, tan solo para acariciar su ego. El minimalismo es un esfuerzo por regresar un poco hacia nuestra verdadera identidad como seres vivos: tener lo necesario para vivir, no más. Al tener poco de todo, hay menos cosas de qué preocuparse y menos basura qué cuidar. El minimalismo nos libera del consumo irracional y da espacio para la contemplación de la vida en un sentido más profundo. También nos une al flujo de la vida y nos vuelve personas más equilibradas y con más energía para las cosas que en verdad importan.

Por cierto, le he escuchado decir que meditar es minimalista…

Sí…Meditar es lo más natural y minimalista que podemos hacer. Si tienes un trasero y diez minutos al día, puedes meditar. No necesita apps ni libros ni nada. Solo basta sentarse en un lugar seguro y cómodo y poner atención a la respiración y contar exhalaciones del 1 al 3. Si un pensamiento o ruido te distrae, regresas a contar exhalaciones del 1 al 3. Así hasta completar diez minutos. Si hacemos esto a diario, pronto comenzaremos a experimentar beneficios a la salud y a nuestra relación con las cosas que nos inquietan.

Cosas que nos inquietan, mente sin control que nos lleva a sufrir…¿Realmente se puede parar esto con meditación?

Efectivamente se logra controlar la mente entrenando meditación y experimentando día a día con la sabiduría del Buda. Hay una razón por la que esta vía se llama PRÁCTICA Zen. Práctica, o sea como llevar la mente al gimnasio. Es una filosofía que solo funciona con valentía y disciplina. Cuando hay paz en la mente hay que meditar veinte minutos al día. Cuando hay caos, hay que meditar dos horas.

Me encantaría lograrlo. Denos algunos «tips» para convertirnos en “monjes urbanos”…

El primer consejo es elegir un camino espiritual y mantenerse en él durante al menos dos años y luego evaluar si es lo que uno quiere. La espiritualidad es la espina dorsal de todo lo que hacemos. Si no practicamos con disciplina espiritual, el caos y la confusión no se detendrán. Es por la espiritualidad que podemos encontrar sentido a todo lo que hacemos, nos sentimos en compañía de algo más grande y profundo que nuestro ego, y entonces comenzamos a ayudar al prójimo. La compasión y el altruismo son expresiones puras de nuestra espiritualidad. En segundo lugar, hay que vivir solo con lo justo necesario. Cualquier exceso o abuso sacan de equilibrio a todo el universo. Entender esto es vital para recuperar la cordura y la paz. Entre más objetos, dinero y relaciones tenga uno, hay más caos y sufrimiento. Es preciso, por tanto, optar por un estilo de vida pequeño y humilde. Finalmente, sin importar la vía espiritual que se elija, la meditación debe ser practicada a diario. No existe otra manera de soltar las emociones con las que nos lastimamos o los pensamientos con los que nos envenenamos. Meditar debe ser parte de nuestra higiene cotidiana.

¿Y ser bondadoso y compasivo es compatible con aprender a decir «no»?

Sí, por supuesto. A veces la bondad más grande es decir no y poner límites.

No me queda claro si el amor empieza por uno mismo o por los demás…

El amor comienza cuando entendemos que no hay diferencia entre YO y los demás. Somos un solo ser, perfecto e indivisible.

Por cierto, hablando de amor, denos un par de consejos para mantener la felicidad en la pareja.

Antes de ver a la persona a tu lado como “pareja”, hay que verla como un aliado y el mejor amigo que jamás has tenido. Un amigo comparte todo, te apoya e impulsa para salir adelante. Un amigo siempre está ahí para marcar tus errores y ayudar a mejorar. Una pareja está solo para ser pareja y eso termina por aburrir. Si a tu lado tienes al mejor amigo de tu vida, entonces la vida en pareja fluye de manera natural y feliz.

Me encanta una frase que leí hace poco en su twitter: “Hoy date permiso de no ser nadie”. Explíqueme…

La vida se nos va tratando de ser algo y de cubrir expectativas. Si esa búsqueda la perdemos por un momento, lo que encontramos es la verdadera libertad del ser. Y si experimentamos esa libertad, entonces no hay límites para alcanzar nuestro potencial como seres vivos.

Y en cuanto a lograr ese potencial, ¿Cree que nuestra forma de alimentarnos influye en lo que sentimos o en como nos comportamos?

Sin lugar a duda lo que comes afecta cómo piensas y cómo te comportas. Por eso es que en la práctica Zen siempre buscamos nutrir el cuerpo, no el ego. Estoy seguro que mis alumnos me odian, pero siempre les exijo que limpien su alimentación. La comida natural nos cura, la comida que proviene de una fábrica nos enferma en cuerpo, mente y espíritu. Gran parte de nuestro sufrimiento, depresiones y angustia se dan por la mala calidad de nuestros alimentos.

Y hablando de alimentación, ¿cómo ve eso de que haya figuras del Buda para decorar restaurantes y hoteles, a veces hasta en el cuarto de baño?

El Buda es un icono de la cultura que evoca tranquilidad y paz. Pero usar al Buda como decoración es claramente ignorante y es una falta de respeto a millones de budistas en la historia humana. Cuando estudias budismo entiendes que el Buda no es decoración, sino nuestro maestro. No vamos tratando de cambiar a la gente a diestra y siniestra, pero al menos en nuestra práctica personal, llevamos al Buda en nuestro amor, no en una camiseta.

Tengo una cuestión pendiente: cómo aprender a confiar en la vida… ¿Le podemos poner el off al miedo?

Hay que entender que el sufrimiento siempre es opcional. Y luego hay que aceptar que, por más que nos esforcemos, somos diminutos e insignificantes comparados con la vida. Somos pequeñas expresiones de la vida sin control alguno sobre lo que sucede. Aceptar eso con todo el corazón, nos hace confiar en la verdad de que la vida se mejora a sí misma todo el tiempo, nos guste o no. Cuando te entregas a la vida, el miedo se va.

Y para despedirnos con optimismo: ¿Tenemos el poder de cambiar el mundo?

¡Por supuesto! Cada cosa que hacemos crea ondas, como las de un estanque. Si actúas con rectitud y benevolencia, generas ondas de benevolencia que tocan otras vidas. El cambio social nunca ha estado en la revolución ni en la violencia. El cambio verdadero es el que se da con la evolución y la conciencia.

Sigue a Chocobuda en Twitter (@chocobuda) y en
https://chocobuda.com/ https://budismosotozen.org/

© 2020 Noemi Martín. All rights reserved

Veronica Blume: No estamos tan solos ni somos tan raros como creemos

«Toda la vida escondiendo algo que creía inaceptable y con cuarenta y dos años descubro la inmensa fuerza de verbalizar la verdad»

Veronica Blume

Fotografía cedida por Veronica Blume

 

Veronica Blume (1977) es una de las modelos más importantes de los noventa. Con dieciséis años, en 1993, ganó el concurso «Supermodel of the World» y con ello un contrato millonario con la agencia Ford y una fantástica pero frenética vida en Nueva York. Con veinticinco, vuelve a España para tener a su hijo y decide cambiar el día a día de las pasarelas por la esterilla de yoga. Hoy Veronica Blume sigue siendo bellísima pero además sabe que la verdadera armonía no es la del rostro ni la del cuerpo sino la que no se ve pero se respira. Sus palabras transmiten tanta verdad que es imposible no conectar con un alma tan transparente. Ahora Veronica es una fabulosa maestra de yoga y una mujer valiente y libre que ha hablado hace poco de sus problemas con la bulimia cuando estaba en lo más alto. Tiene una voz serena y clara que brota directa del corazón y escuchar sus podcasts es realmente enriquecedor. (@veroblume)

«The garage», tu precioso centro de yoga en Barcelona, cierra sus puertas.  ¿Comienzas otro ciclo en tu vida?

¡Efectivamente! Se completa un ciclo y empieza otro… Creo que ha sido la decisión mas difícil de mi vida y está siendo un proceso muy bonito, lleno de gratitud y emoción. Con «The garage» he aprendido lo que es el compromiso y también a creer en mí y a conectar desde un lugar absolutamente libre de máscaras. Eso no tiene precio. Ahora vendrán otros aprendizajes pero «The garage» siempre va a ser la plataforma que me cambió para siempre.

Por cierto, al margen del yoga, mucha gente no sabe que tienes una voz muy bonita y eres una excelente comunicadora. ¿Nunca pensaste en dedicarte a la radio?

Jajajajaja, muchísimas gracias. El formato de podcast siempre me gustó y ha formado parte de mi vida durante los últimos años. La experiencia de ser escuchada sin ser vista es muy sanadora y poderosa para mí…y sí, el mundo de la radio siempre me ha fascinado. Tiene una magia especial.

Aterrizas, casi sin buscarlo y con dieciséis años, en el complejo mundo de la moda. ¿Qué asignatura de la vida te hubiera gustado aprender antes de tomar el avión a las pasarelas?

El valor de mí misma, la confianza en que, tal y como yo era, era suficiente. Creo que en la escuela deberíamos aprender a meditar o a relacionarnos con nosotras mismas con respeto. ¡Eso sí sería una herramienta para toda la vida!

Cuando tienes veinticinco años y estás en lo más alto, aparecen en tu vida tus dos grandes maestros: tu hijo y el yoga. ¿Has pensado alguna vez donde estarías si ese test de embarazo no hubiera sido positivo?

¡Uh, miedo me da imaginarlo! Creo que el universo fue muy generoso conmigo y supe tomar la oportunidad.

Sí porque hace poco hablabas con absoluta transparencia de la bulimia. De como el quedarte embarazada te ayudó a luchar para sanarte. Nos cuesta verbalizar ciertas cosas de nuestra vida pero que ligereza cuando una «confiesa que ha vivido»…¿no?

Grabar ese capítulo de mi podcast ha sido el gesto más poderoso que he hecho … ¿en mucho tiempo ? … ¿en mi vida? Seguramente. Toda la vida escondiendo algo que creía no aceptable y con cuarenta y dos años descubro la inmensa fuerza de verbalizar la verdad. La verdad es muy poderosa, ¡me fascina! Poner palabras a las cosas que creemos que no son aceptables es, curiosamente, una forma de conectar con la verdad de muchos otros. No estamos tan solos ni somos tan raros como creemos. Sé que no es fácil pero el efecto no tiene precio.

Y con lo que ahora sabes de la vida, ¿Volverías a ser modelo o dirías: «a mí no me pillan»…? ¿O tal vez sí pero de otro modo modo?

No cambiaría nada. Ha sido perfecto así. Aunque si pudiera volver a elegir no empezaría con quince años, trataría de disfrutarlo más y de reírme un poco más (de mí misma, principalmente).

Momentos increíbles de esos de «guau» habría muchos…

Sí. Lo primero que me viene a la cabeza es el «momentazo» en el que gané aquel concurso de modelos en 1993. De un día para otro, boom, otra vida. Había ganado un premio que no sentía que merecía , tenía 16 años recién cumplidos y en ese momento supe que vivir en Nueva York formaba parte del premio. Como espectacular, ese momento. Luego me pasé años tratando de encajar las piezas … pero «guau» fue muy «guau»…

Por cierto, antes las adolescentes querían ser modelos, ahora «influencers». ¿Han desplazado las segundas a esas grandes modelos que, como tú, pisaban las pasarelas con elegancia suprema?

Yo creo que son cosas distintas. Las modelos de los noventa eran figuras inaccesibles, aparentemente perfectas, modélicas, que no tenían instagram ni solías ver desayunando o al natural. Formaba parte de la burbuja pero también de la magia, del show, las luces y el color de los noventa. Otro detalle es que solamente salíamos en revistas mensuales o campañas de publicidad. ¡Era otra distancia! Hoy ha cambiado todo de forma radical. Las «influencers» se posicionan entre el cliente y la marca , inspiran, influencian a millones de personas desde una ventana mucho más personal e inmediata.

En este mundo que valora tanto la imagen es necesario enseñar a los niños a mirar hacia dentro. ¿Se puede enseñar silencio en medio de tanto ruido?

Se puede y se debería enseñar, especialmente a los mas pequeños aunque sé que es muy difícil. Mi hijo tiene 16 años y veo el ritmo, la vorágine más bien, en la que vive. Aún así, desde que es muy pequeño, hemos instalado un hábito muy sencillo cuando la cosa se descontrola: tres respiraciones largas y profundas. No siempre lo quiere hacer. A veces acaba riendo pero siempre transforma algo a algún nivel.

Y con todo esto de las redes sociales, se piensa (sobre todo los más jóvenes) que la gente bella es la más feliz…

Como madre, vivo alarmada con la visión superficial que valoran los chicos aunque sé que hasta cierto punto mis ídolos de los ochenta tampoco eran muy realistas. Ellos tienen un contacto prácticamente personal con sus ídolos lo cual humaniza mucho y me parece bien. Lo que encuentro más preocupante es que las redes sociales son también la manera en que se relacionan ellos entre sí y creo que ahí la escala de valores es peligrosa.

Vivir desde el amor y la conexión con una misma, ayuda a escapar un poco del caos diario pero supongo que eres humana aunque seas yoguini….

Muchísimo. Lo que enseño es mi propio aprendizaje. Como muchísimos, llegué al mundo del yoga con mil preguntas y ninguna respuesta acerca de cómo relacionarme conmigo misma y con el mundo desde una perspectiva saludable. Mi practica me sostiene, pero eso no significa que pierda los papeles a veces. Un yogui , una yoguini, no está siempre totalmente centrado. Se desvía del camino pero conoce el camino de vuelta.

Por cierto, hoy parece que todo el mundo tiene que hacer yoga. Lo que cuando tú empezaste era casi de «iluminados», ahora es «cool»…

Comencé en 2003 practicando kundalini yoga. En aquel entonces eramos muy pocos y supongo que la imagen que dábamos era de “raros” por lo menos. Hoy está muy de moda y me parece fantástico que sea así. De una manera u otra, debería llegar a la vida de todos. Todo depende de si están preparados para recibirlo en ese momento o si lo reencontrarán mas adelante.

Para ir terminando, cuéntanos un deseo a corto plazo y un sueño más lejano.

A corto plazo: una vez cerrado «The garage», llenar mi agenda de actividades elegidas desde el corazón. Seguiré dando retiros y clases. A largo plazo: unas vacaciones en Asia.

Veronica, detrás de tus palabras tan llenas de verdad, se descubre un alma aún más bonita y serena que el cuerpo que la envuelve…Al final eso es lo importante, ¿no?

¡Es lo mas importante! Lo único importante de verdad…¡La pena es que tardemos tanto en darnos cuenta!

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MARILIA: ME SIENTO AGRADECIDA POR LO VIVIDO Y POR LO NUEVO QUE VIENE

«Estoy en construcción»

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Fotografía cedida por Marilia

 

¿Quién no recuerda a Marilia, la morena de Ella Baila Sola? ¿Quién no ha cantado a voz en grito «Amores de Barra»o «Mujer Florero»? Marilia Andrés (1974) forma parte del pasado musical y casi personal de una generación. Pero también del presente y futuro porque sigue cantando y componiendo canciones fantásticas. Discreta, sencilla y espiritual, continúa emocionándose cada vez que comienza a escribir una letra, cosa que ha hecho desde los once años. Familiar, cariñosa y amable, esta artista polifacética y llena de energía de la buena ha lanzado recientemente su nuevo single: «Mi dragón». Escúchenlo ya porque Marilia «canta sola» y, como siempre, de lujo.

Hace poco publicaste el single “Mi dragón”, una canción potente, de las que llegan. ¿Quién es el dragón que le da la fuerza a Marilia cada día?

Gracias por tus palabras. Me alegra que te guste la canción y que transmita esa fuerza. Me encanta que cada uno interprete las canciones a su manera por eso prefiero no entrar en mucho detalle. A lo mejor, todos tenemos un «Mi dragón»: una fuerza interior que nos sostiene y nos ayuda cuando lo necesitamos. Quizá todos hemos sentido eso en algún momento.

Me parece un tema muy intenso, muy de conexión. ¿Sigues pensando en canciones de este estilo para un futuro disco?

Yo también siento esa conexión. Me gusta escuchar que conectamos con nuevas canciones y que seguimos compartiendo. Soy más dada a no definir un futuro disco porque me doy libertad total en esta etapa. Es una nueva búsqueda y estoy abierta a experimentar, a las sorpresas, a cambiar… Me lo permito. Solo sé que tendrá mucho cariño detrás -ya lo tiene- y la mayor calidad que humildemente pueda ofrecer. Ojalá sea algo que queráis escuchar.

Creo que tienes ya dos discos en solitario. Durante todo este tiempo en el que algunos te han perdido un poquito la pista, ¿has estado siempre metida en el mundo de la música?

Depende de lo que signifique para ti el mundo de la música. Yo siento que la música es parte de mi mundo y de mi vida siempre. Cuando escribí las canciones de «Subir una montaña» volví a querer grabar, tocar en directo y salir a compartirlo. Entonces me asomé de nuevo a la industria de la música para aprender cómo conectar con las personas que quisieran escucharme. Pero siento que mi conexión con la música es personal y ajena a lo que entendemos por mundillo de la música. Eso sí, estoy agradecida a cada persona que hace posible que una canción que escribí en mi casa llegue a la vida de los que escuchan canciones y las disfrutan. Es necesaria la ayuda de mucha gente para que esto ocurra: músicos, periodistas, locutores, comunicadores, equipazo en el proyecto… Es el cariño y generosidad de muchas personas que suman, a veces en la sombra, los que lo hacen posible. Pero por supuesto las que deciden al final son las personas que eligen escuchar esas canciones y vienen a los conciertos.

Debe ser difícil mantenerse en una profesión tan volátil. ¿En alguna ocasión pensaste en hacer borrón y cuenta nueva y dedicarte a algo totalmente distinto de los escenarios?

Sí, pero música creo que haría siempre, de modo más o menos profesional, como pudiera. Para mí hay profesiones maravillosas pero la música siempre me ha llamado con más fuerza, más que el dibujo. Es una necesidad mayor. Bellas Artes es lo que más me apetecía estudiar antes de que la música llegase a mi vida y ahora cada vez veo más claro que tenía que ser la música. Otra cosa son las circunstancias. Me siento afortunada por sentir esta vocación y por tener otras pasiones, por hacer algo que me gusta cada día, y sobre todo puedo hacerlo porque existen personas que me ayudan y quieren escucharme. He conocido a personas tan maravillosas en este camino que puedo decir que ese es el mayor regalo de hacer música. No se me ocurre una profesión más bonita, con toda la incertidumbre que implica.

Si tuvieras que mirar dentro de la mujer que hoy es Marilia, ¿qué calificativos usarías? ¿Qué encuentras debajo de tu sonrisa y tu melena morena?

Con el tiempo me gusta más mirarme por dentro. Lo que no me gusta mucho es limitarme con calificativos. La constante es que todo cambia por dentro y por fuera, así que considero que estoy «en construcción». Creo que he crecido pero he mantenido una ilusión que reconozco desde siempre y podría decir que es así porque sigo más a mi intuición, me conozco y disfruto más de todo

¿Y la artista? ¿Cómo es hoy? ¿Cómo se siente?

Me siento agradecida por lo vivido y por lo nuevo que viene. En lo artístico sigo aprendiendo y siento que estoy empezando con cada proyecto. Aunque sumo experiencia me sigo emocionando cada vez que empiezo a escribir una canción o salgo a un escenario. Disfrutar el camino da sentido a todo el trabajo que hay detrás. Me siento privilegiada por hacer algo que me gusta y por las personas que me apoyan y lo hacen posible. Sin ellas no sería igual, no podría hacerlo tan felizmente. Así que envío un enorme «gracias de corazón» a mi equipo y a todas las personas que me escucháis y apoyáis.

Hablemos de redes sociales. Al asomarnos a las tuyas, resultas tremendamente elegante y discreta. Siendo consciente de que podrías tener mucha más repercusión mostrándote más, ¿prefieres mantener tu espacio de privacidad a la popularidad por la que muchos y muchas enseñan casi todo de sus vidas?

Gracias por tus palabras. Uso las redes sociales de la forma más natural que puedo. No crecí con ellas y seguramente no las aprovecho todo lo bien que podría. Reconozco que hay cosas que me divierten más pero me encanta el contacto directo con la gente y con los compañeros. Por ahora no me he planteado subir otros contenidos en mi perfil pero si tuviera otras cosas que decir y quisiera, supongo que lo haría. También me parece muy respetable no usar las redes sociales. Creo que son una herramienta maravillosa para conectar personas, proyectos, canciones y que cada uno las use libremente como considere es parte de la libertad de expresión. Sigo pensando y confiando en que es la música, en mi caso, la que llega a las personas o no.

En cualquier caso, en las imágenes que nos regalas estás absolutamente radiante. Por ti no pasa el tiempo. ¿Cómo te cuidas física y, sobre todo, mental o espiritualmente?

Gracias por lo de radiante. Hay días que más y otros menos como todos. Me gusta cuidarme por dentro y ser vegetariana desde hace diez años me ha ayudado mucho. Fue un cambio total en mi vida y a mejor en todo. Me interesa cuidarme en general: en todo lo que ingiero culturalmente y sobre todo conectar conmigo a través de actividades que me gustan, que me hacen sentir bien, como el deporte, la meditación, pilates o yoga, una buena alimentación, caminar al aire libre cuando puedo… El reto es buscar tiempo para todo. Se puede aunque sea solo unos minutos al día.

Por cierto, ni vino ni cerveza…

Ahora mismo te diría que como rutina ni vino ni cerveza…¡agua y té de diversos tipos sobre todo!

¿Y de comer?

Verduras de mil formas. La cocina oriental y la mediterránea me encantan. Cada vez más

A pesar de todo y aunque no se note, han pasado los años. Si ahora pudieras darle un consejo de vida a la Marilia recién salida del instituto que se hizo famosa de golpe ¿qué le dirías?

Pues a mi yo de ayer le diría que se lo tome con calma pero que no deje de buscar su camino y todo irá bien. Fácil decirlo ahora

La verdad es que para ser tan jóvenes, erais unas adelantadas a vuestro tiempo. Esas letras feministas en una época en las que muchas estábamos saliendo aún del cascarón eran una maravilla…

Fue precioso que tantas personas se identificasen con aquellas canciones y aún hoy también lo hagan. Obviamente hablaban de lo que estábamos viviendo y sintiendo muchas y muchos. A veces con la música ocurre eso: algo mágico que nos representa. Hoy hay muchas más mujeres cantando cosas interesantes pero siempre ha habido mujeres artistas en todos los sectores de la cultura, mujeres abriendo caminos, rompiendo moldes e inspirando, como hicieron Mari Trini, Cecilia, Luz Casal, etc… Ellas y muchas más en algún momento nos han sorprendido y nos han abierto los ojos. Toda mi admiración para ellas y para las que no llegaron al gran público pero también han hecho un trabajo necesario.

Todo ese éxito de repente… Supongo que fue arrollador. Hubieras gestionado tus emociones de manera distinta si te hubiera cogido diez años más tarde, ¿verdad?

Sin duda sería una experiencia diferente pero me parece bien que ocurriese así.

Volviendo al presente, al futuro o simplemente a un mundo imaginario, cuéntame un sueño musical. Imagínate que un día pudieras tocar con quien quisieras en donde quisieras. Te dejo tanta libertad que no es preciso que esté ni siquiera en este mundo…

Imagino un concierto de muchísimas personas, grande pero íntimo, en el que pudieran sonar todas las voces que quisieran cantar y las que queremos escuchar. En mi caso artistas admirados como Leonard Cohen o Tina Turner, entre otros. Verles en directo y disfrutarlo al máximo.

Eres una artista polifacética, además de cantar, dibujas. Creo que eres la autora de la preciosa portada del single «Mi dragón»…

¡Gracias por lo de preciosa! Me encanta dibujar desde pequeña, lo hice antes de coger una guitarra o escribir mi primera canción. Creo que dibujar es a lo que más tiempo he dedicado en mi vida. De niña me pasaba horas y horas dibujando… feliz. Luego llegó la música y tomó el relevo.

Para ir terminando, recomiéndanos un libro de esos que te hayan dejando huella…

El Principito de Antoine de Saint Exupéry

¿Y, por último, un lugar de los que llenan el alma?

Asturias.

Sigue a Marilia en Instagram: @mariliaoficial

Facebook, Twitter y Youtube: @SoyMarilia

Spotify: Mi Dragón by Marilia

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Brindis hedonista

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Brindo por los amables y sonrientes.

Por la gente valiente.

Por esos que se atreven a dar los buenos días

sin mostrarte los dientes.

Por las que aman el mundo

haciéndolo caliente con sus abrazos limpios.

Por los que van de frente a corazón abierto.

Por las que no te juzgan.

Por los que te comprenden.

Por ellas va esta sidra.

Por ellos brindo siempre.

Por las que vuelan alto para buscar su rumbo.

Por los que son pacientes.

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Vivir es urgente

«Vivir es urgente» es el lema de la novela «Mujeres que compran flores» de Vanessa Montfort. Seguramente habrán escuchado hablar de ella porque en menos de cuatro años de vida, se han vendido más de 150.000 ejemplares.

Me gusta el leitmotiv, sin duda. Y me gustan las seis mujeres fantásticas y diferentes que protagonizan la historia y que, a tropezones, logran convertirlo en su bandera. Desde la centenaria floristería «El Jardín del Ángel» (tristemente desmantelada hace unos meses), en el Barrio de las Letras de Madrid, Montfort dibuja con acierto poético las aristas y caracteres de Olivia, Marina, Casandra, Gala, Aurora y Victoria. Probablemente nos identifiquemos con alguna de ellas, al menos a grandes rasgos, porque representan parte de las formas de vivir y amar de las mujeres actuales. Entre copas de vino y flores, se suceden muchas de las conversaciones que cambiarán el futuro de estas luchadoras. Porque las batallas se ganan con apoyo. O, al menos, es más fácil.

Mujeres que compran flores

Mujeres que compran flores de Vanessa Montfort

 

Está claro que somos el resultado de los ingredientes con los que cocinamos. El producto de nuestra educación, de nuestras victorias y fracasos, de la familia, de los amores…Pero hay una buena noticia que nos anuncia esta obra: el recetario se puede cambiar. Es posible aprender de nuevo, sentir de nuevo. Porque vivir es urgente.

He leído las más de cuatrocientas páginas de «Mujeres que compran flores», entre sonrisas y alguna lágrimas. Como la película. Y también con un marcador fluorescente al lado. No quiero que se me olviden frases tan contundentes como éstas con las que termino la reseña:

-«¿Por qué nadie nos enseña a comer con ganas, follar con ganas, a amar sin miedo? Eso sí que era proteger (…)».

-«Si las mujeres conociéramos nuestra verdadera capacidad para el cambio, nuestro brutal instinto de supervivencia y de recuperación, nos sentiríamos indestructibles».

-«Que menos que llegar hasta nuestros últimos días y decirnos: encantada de haberte conocido».

Apoyemos a las demás mujeres. Comprendamos y celebremos las diferencias. Compremos flores. Vivamos.

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Esta Navidad no te deseo felicidad

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Sí, has leído bien. Soy rotunda. Esta Navidad me niego a desearte felicidad simple e ingenua cayendo del cielo. No quiero efímera felicidad para ti, como si fuera un bote de caramelos. Prefiero que encuentres la receta y aprendas a cocinarla con realismo y en medio de los problemas que se presenten. Porque va a haberlos, te guste o no.

Esta Navidad te deseo coraje y valentía para afrontar los días nublados. Y también luz brillante en las noches oscuras. Mi regalo navideño te exigirá abrir los ojos y tener en alerta al resto de los sentidos para encontrar la dirección correcta en medio del caos. Para ver las señales y la verdad en cada situación. También te llevará a dar las gracias cada mañana y cada noche por el regalo de un día más vivido.

En estas fechas me encantaría que consiguieras hacer de la empatía tu carta de presentación, que superaras tus miedos más antiguos y también los de reciente adquisición: esas limitaciones que nada te aportan. Esta Nochebuena pido para ti un saco de palabras que te nutran: gracias, te quiero, perdona…y una caja de adjetivos que te hagan crecer como un árbol fuerte y enraizado. No como los de Navidad, temporales y volátiles.

En estos días luminosos te deseo que aprendas a dejar que las emociones te atraviesen. Que llores y rías. Que conozcas en profundidad el término aceptación cuando sea necesario. También que te rodees de naturaleza y de gente que sume en tu vida, que no tenga la queja continua en los labios. Que vivas en el presente sin que las obligaciones ahoguen tu día a día. Que seas constructivo y cariñoso. Que des y recibas abrazos a diestro y siniestro. Que te ilusiones con las cosas pequeñas, que aprendas a respirar y sentirte cómodo en medio de la inseguridad. Que confíes en la vida. Que bailes las dificultades y que cantes en la ducha a voz en grito.

En esta Navidad te deseo unas gafas de colores para ver la realidad que no te gusta. Y también mucha fe: seguro que te esperan muchísimas cosas fantásticas en el año que llega. Te deseo serenidad y entusiasmo en tus retos. Y aprendizaje y humildad en cada fallo que cometas. Además, espero que descubras que eres una persona única y excepcional y que lo que los demás piensen de ti, no es asunto tuyo. También que el amor y la alegría no se agotan cuando lo regalas sino que, por el contrario, se hacen más abundantes.

De verdad siento muchísimo no desearte felicidad a ti y a tu familia en esta Navidad. Espero que no te lo tomes a mal y me guardes rencor hasta el 2030. Aunque… pensándolo bien: si lo que te deseo no es felicidad. Entonces, ¿qué es?

© 2019 Noemi Martin. All rights reserved

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