La terraza de 1925 Vermutería en el elegante Hotel METT de Barcelona se viste de gala para una edición especial de cócteles el próximo 17 de julio

En una ciu­dad don­de el ver­mut for­ma par­te de la iden­ti­dad cul­tu­ral y social, nace 1925 Ver­mu­te­ría, el nue­vo espa­cio gas­tro­nó­mi­co del Hotel METT de Bar­ce­lo­na que recu­pe­ra el ritual del ape­ri­ti­vo des­de una pers­pec­ti­va actual, sofis­ti­ca­da y pro­fun­da­men­te conec­ta­da con la tra­di­ción local. Más que un bar, 1925 Ver­mu­te­ría se con­ci­be como una expe­rien­cia que cele­bra el tiem­po com­par­ti­do, la gas­tro­no­mía infor­mal de cali­dad y la esen­cia medi­te­rrá­nea. Y, todo ello, a tra­vés de unas vis­tas pano­rá­mi­cas inme­jo­ra­bles.

El pró­xi­mo 17 de julio entre las 18h y las 22h se rea­li­za­rá un even­to úni­co en la terra­za de 1925 Ver­mu­te­ría del Hotel Mett de Bar­ce­lo­na. Se tra­ta de una edi­ción de cóc­te­les exclu­si­vos, en cola­bo­ra­ción con Ketel One Vod­ka, que com­bi­na ele­gan­cia y per­so­na­li­dad, crea­dos para mar­car el rit­mo y acom­pa­ñar las vis­tas y la esen­cia de la terra­za de 1925 Ver­mu­te­ría. El invi­ta­do para esta oca­sión tan espe­cial es Dio­go Rodri­gues Almei­da de la coc­te­le­ría Monk Bar­ce­lo­na.

Ins­pi­ra­da en la edad dora­da de las ver­mu­te­rías bar­ce­lo­ne­sas —luga­res don­de la con­ver­sa­ción, el encuen­tro y la pau­sa eran pro­ta­go­nis­tas—, la pro­pues­ta com­bi­na nos­tal­gia y moder­ni­dad en un entorno cui­da­do­sa­men­te dise­ña­do para rein­ter­pre­tar el pasa­do sin renun­ciar a una esté­ti­ca con­tem­po­rá­nea. Reima­gi­na el ape­ri­ti­vo como un ritual de cone­xión. Con­ser­vas selec­tas, tapas autén­ti­cas y rece­tas ins­pi­ra­das en la for­ma tra­di­cio­nal cata­la­na de comer, se pre­sen­tan con una eje­cu­ción con­tem­po­rá­nea, man­te­nien­do el equi­li­brio entre nos­tal­gia y moder­ni­dad.

La car­ta se cen­tra en tapas y pla­tos para com­par­tir, un home­na­je a los bares más que­ri­dos de Bar­ce­lo­na: gil­das, cro­que­tas de jamón ibé­ri­co, tor­ti­lla espa­ño­la, esca­li­va­da y baca­lao con gar­ban­zos, clá­si­cos que invi­tan a com­par­tir y con­ver­sar, per­fec­tos para saciar el ape­ti­to mien­tras se sabo­rea len­ta­men­te la copa per­fec­ta. En 1925 Ver­mu­te­ría, se invi­ta a los clien­tes a reu­nir­se y reco­nec­tar. Es el lugar ideal para dis­fru­tar «hacer el ver­mut» a dia­rio, con una pre­cio­sa barra y unas vis­tas extra­or­di­na­rias. Ya sea como para­da para un ape­ri­ti­vo infor­mal, un encuen­tro entre ami­gos o una esca­pa­da gas­tro­nó­mi­ca con vis­tas pri­vi­le­gia­das sobre la ciu­dad, la ver­mu­te­ría pro­po­ne un rit­mo dife­ren­te, don­de la pau­sa y el dis­fru­te se con­vier­ten en pro­ta­go­nis­tas.

Sobre METT Bar­ce­lo­na Ubi­ca­do en un edi­fi­cio his­tó­ri­co con más de un siglo de his­to­ria y decla­ra­do hotel monu­men­to, METT Bar­ce­lo­na es un hotel de gran lujo cin­co estre­llas que rein­ter­pre­ta la hos­pi­ta­li­dad lifesty­le des­de una mira­da medi­te­rrá­nea, con­tem­po­rá­nea y expe­rien­cial. Tras una trans­for­ma­ción inte­gral que res­pe­ta su arqui­tec­tu­ra nou­cen­tis­ta y lo pro­yec­ta hacia el futu­ro, el hotel ofre­ce 70 habi­ta­cio­nes y sui­tes, dos pis­ci­nas (una inte­rior y una exte­rior), un área de spa & fit­ness con el exclu­si­vo Val­mont Red Car­pet Spa, club pri­va­do, salo­nes para even­tos y una vibran­te pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca abier­ta a la ciu­dad, con espa­cios como el Res­tau­ran­te Medi­te­rrá­neo, 1925 Ver­mu­te­ría o el Flo­ri­da Loun­ge by Lla­dró. Ges­tio­na­do por Sun­set Hos­pi­ta­lity Group (SHG), METT Bar­ce­lo­na apues­ta por un mode­lo de “casa abier­ta” que invi­ta a resi­den­tes y via­je­ros a com­par­tir un mis­mo esce­na­rio de bien­es­tar, cul­tu­ra y hos­pi­ta­li­dad autén­ti­ca, en el cora­zón del sky­li­ne bar­ce­lo­nés.

Sobre Sun­set Hos­pi­ta­lity Group (SHG) es un gru­po mul­ti­na­cio­nal líder en hos­pi­ta­li­dad lifesty­le, con una amplia car­te­ra que abar­ca hote­les y resorts, res­tau­ra­ción, day­li­fe, vida noc­tur­na, social gaming y clu­bes para miem­bros. SHG ope­ra en 112 esta­ble­ci­mien­tos en 26 paí­ses, con el com­pro­mi­so de ofre­cer expe­rien­cias de hos­pi­ta­li­dad autén­ti­cas y diver­sas que reúnen a las per­so­nas en todo el mun­do.

Segundo día de Discover-Eat. El turismo rural busca aliados también en las estrellas

Dis­co­ver-Eat, el Con­gre­so Inter­na­cio­nal de Turis­mo Gas­tro­nó­mi­co no Urbano, ha reca­la­do en su segun­da jor­na­da en Cogo­llu­do (Gua­da­la­ja­ra), con­cre­ta­men­te en las Bode­gas Río Negro, don­de los con­gre­sis­tas han teni­do la opor­tu­ni­dad de seguir apren­dien­do sobre las posi­bi­li­da­des que ofre­ce la gas­tro­no­mía como motor del turis­mo y la eco­no­mía rural.

Orga­ni­za­do por Vocen­to Gas­tro­no­mía y pro­mo­vi­do por el Gobierno de Cas­ti­lla-La Man­cha, este foro inter­na­cio­nal ha segui­do mos­tran­do casos de éxi­tos de des­ti­nos rura­les que han creí­do en su cul­tu­ra gas­tro­nó­mi­ca como estra­te­gia de dife­ren­cia­ción. Mues­tra de ello ha sido la expe­rien­cia de Natasha Neda­nos­ka, coci­ne­ra, agri­cul­to­ra y pro­pie­ta­ria del Agro­tu­ris­mo Pirus­ti­ja Neda­nos­ki (Ram­ne, Mace­do­nia del Nor­te). Esta pro­fe­so­ra de len­gua recon­ver­ti­da en empre­sa­ria de turis­mo rural ofre­ce en su fin­ca una expe­rien­cia inmer­si­va culi­na­ria que demues­tra la hos­pi­ta­li­dad de los Bal­ca­nes. “No hace­mos más que lo que hacían nues­tros abue­los cuan­do tenían hués­pe­des: los aco­ge­mos, les damos de comer, les hace­mos sen­tir uno de los nues­tros”, expli­ca Natasha sobre su pro­yec­to. Más allá de tener la posi­bi­li­dad de degus­tar pro­duc­tos y coci­na mace­do­nia, en Pirus­ti­ja Neda­nos­ki el visi­tan­te pue­de aten­der “cla­ses de coci­na, reco­ger las hor­ta­li­zas del huer­to, hacer que­so, reco­ger hue­vos en el corral” en una fin­ca que tie­ne como filo­so­fía el auto­abas­te­ci­mien­to. En defi­ni­ti­va, una expe­rien­cia total que entron­ca con el nue­vo turis­mo que bus­ca una cone­xión real con el terri­to­rio que visi­ta, un víncu­lo que la gas­tro­no­mía favo­re­ce.

La gastronomía se posiciona como el canal ideal para ofrecer al visitante la conexión con el territorio que busca con su viaje

Y de una fin­ca de agro­tu­ris­mo en Mace­do­nia, Dis­co­ver-Eat ha via­ja­do a las taber­nas del Alto Tâme­ga, en Por­tu­gal. De la mano del chef Vítor Adão (Plano, Lis­boa) y la exper­ta en desa­rro­llo rural y comu­ni­ca­ción Tere­sa Vivas, los asis­ten­tes a este foro inter­na­cio­nal han podi­do des­cu­brir el valor que tie­nen como patri­mo­nio gas­tro­nó­mi­co y cul­tu­ral las taber­nas tra­di­cio­na­les de esta zona del Trás-os-Mon­tes por­tu­gués. El pro­yec­to ‘Taber­nas do Alto Tâme­ga’, ini­cia­do en 2004, es una red de res­tau­ran­tes rús­ti­cos y fami­lia­res que sir­ven pro­duc­tos 100% loca­les y de tem­po­ra­da. Una red que se creó con el obje­ti­vo de “revi­ta­li­zar esas casas que iban deca­yen­do y con ello temía­mos per­der un patri­mo­nio increí­ble”, expli­ca­ba Tere­sa Vivas. La recu­pe­ra­ción de estos espa­cios, ade­más de apo­yar la pro­duc­ción de razas autóc­to­nas (como el cer­do bísa­ro o la cabra serra­na tras­mon­ta­na), tam­bién “ha pro­pi­cia­do la lle­ga­da de una nue­va gene­ra­ción de res­tau­ra­do­res y coci­ne­ros que han sabi­do enten­der muy bien el terri­to­rio y tra­ba­jan en cola­bo­ra­ción con los pro­duc­to­res”, des­ta­ca­ba Víc­tor. Un pro­yec­to que demues­tra la fuer­za de la unión y la cola­bo­ra­ción en terri­to­rios rura­les y que ilus­tra que el futu­ro de estas zonas es posi­ble si exis­ten pro­yec­tos intere­san­tes. “El futu­ro de la gas­tro­no­mía y la pro­duc­ción local de esta zona, gra­cias a este pro­yec­to, está aho­ra garan­ti­za­do”, afir­ma­ba ali­via­da Vivas. 

Inci­día en la idea de unión Mar­ta Igle­sias, crea­do­ra de con­te­ni­do y direc­to­ra del pro­yec­to ‘Un lugar en la Ribe­ra’ (La Agui­le­ra, Bur­gos) que pro­po­ne expe­rien­cias enotu­rís­ti­cas y gas­tro­nó­mi­cas a tra­vés de comi­das en gru­pos. Con la idea de “crear siner­gias entre el talen­to de la zona y ‘obli­gar­nos’ a jun­tar­nos”, este pro­yec­to per­mi­te al visi­tan­te cono­cer pro­duc­tos autóc­to­nos y com­par­tir­los con los pro­pios coci­ne­ros y viti­cul­to­res de la Ribe­ra. “La idea es que el que ven­ga de fue­ra pue­da vivir la Ribe­ra con noso­tros”, expli­ca­ba Mar­ta, quien ade­más reve­la­ba que la úni­ca vía de comu­ni­ca­ción de esta ini­cia­ti­va es a tra­vés de las redes socia­les. Para­le­la­men­te, el habi­tan­te de la Ribe­ra lle­ga a enten­der a tra­vés de los ojos del turis­ta “que lo que para noso­tros es el día a día es algo espe­cial, úni­co, que nos dife­ren­cia”, reve­la­ba Igle­sias. 

Alrededor de productos autóctonos e identitarios, como el whisky o los quesos, el turismo gastronómico construye atractivos internacionales

¿Qué nos hace deci­dir un des­tino?Tal como se ha pues­to de relie­ve en la segun­da jor­na­da de Dis­co­ver-Eat, en oca­sio­nes, más que una expe­rien­cia es un pro­duc­to lo que ejer­ce de ‘anzue­lo’ para atraer visi­tan­tes a una zona. Es el caso, por ejem­plo, del whisky en Islay (Ìle en gaé­li­co), una peque­ña isla en el oes­te de Esco­cia con muchas des­ti­le­rías de este licor. Con Flo­ren­ce Grey y Ben Sha­kes­pea­re, res­pec­ti­va­men­te pre­si­den­ta y miem­bro del Comi­té Orga­ni­za­dor del fes­ti­val Fèis Ìle, los asis­ten­tes al con­gre­so han podi­do cono­cer de pri­me­ra mano cómo la cele­bra­ción de un fes­ti­val sobre el whisky tie­ne impac­to en la isla más allá de las des­ti­le­rías. “El whisky es el imán que atrae al visi­tan­te, que una vez en la isla tie­ne la posi­bi­li­dad de des­cu­brir todo lo que tene­mos que ofre­cer”, con­ta­ba Ben Sha­kes­pea­re. De hecho, tal como apun­ta­ba Flo­ren­ce Grey, el moti­vo ini­cial de la crea­ción del fes­ti­val hace 40 años fue el de “ense­ñar a los visi­tan­tes la cul­tu­ra de nues­tra isla: nues­tras pla­yas, nues­tro maris­co… Fue­ron las des­ti­le­rías las que vie­ron en el fes­ti­val una opor­tu­ni­dad de pro­mo­ción de su pro­duc­to”. Una rela­ción que se ha mos­tra­do fruc­tí­fe­ra con un fes­ti­val ple­na­men­te asen­ta­do -”ya tene­mos todas las reser­vas para el año que vie­ne com­ple­tas”- y un impac­to eco­nó­mi­co en varios sec­to­res de la isla, ya que el fes­ti­val no solo ofre­ce acti­vi­da­des rela­cio­na­das con el whisky sino que tam­bién hay actos gas­tro­nó­mi­cos, cul­tu­ra­les… “El hilo con­duc­tor del fes­ti­val es el whisky pero en reali­dad habla de noso­tros, de nues­tra comu­ni­dad, de la cul­tu­ra de las per­so­nas de la isla de Ìle”, resu­mía Grey.

Otro pro­duc­to que está ganan­do peso como polo de atrac­ción, por lo que tie­ne de pro­duc­to arte­sano y liga­do a un terri­to­rio, es el que­so. En una mesa redon­da con pro­duc­to­res de varias par­tes de Espa­ña, se ha deba­ti­do tam­bién en Dis­co­ver-Eat de la nece­si­dad de recu­pe­rar téc­ni­cas de pas­to­reo que per­mi­tan ela­bo­rar pro­duc­tos de cali­dad que se con­vier­ten en pro­duc­tos turís­ti­cos en sí mis­mos. Mode­ra­dos por el direc­tor del con­gre­so, Ben­ja­mín Lana, han com­par­ti­do sus expe­rien­cias Jesús ‘Suso’ Mazai­ra, socio y cofun­da­dor de Airas Moniz (Chan­ta­da, Lugo); Juan Oca­ña Mateo, gana­de­ro en Cres­te­lli­na (Casa­res, Mála­ga, Espa­ña); José María Alon­so Ruiz, pre­si­den­te de Que­Red y pro­pie­ta­rio de la Que­se­ría Que­so­ba (San­gas, Can­ta­bria); y Luis de la Vega Yri­sarry,direc­tor de ven­tas en Que­se­ría Fin­ca Val­di­vie­so (Alcá­zar de San Juan, Ciu­dad Real). El cabre­ro mala­gue­ño recla­ma­ba que el con­su­mi­dor ten­ga conciencia:“es impor­tan­te expli­car­le el pro­duc­to para que lo valo­re, así como el tra­ba­jo del cam­po”; de lo con­tra­rio, son ofi­cios y pro­duc­tos arte­sa­nos des­ti­na­dos a des­apa­re­cer. Por ello, muchos de ellos han opta­do por abrir las puer­tas de sus casas a los clien­tes. Coin­ci­dían todos en afir­mar que aho­ra ya vivi­mos un cam­bio -“esta­mos en un momen­to muy dul­ce”, decía Suso Mazai­ra- y esta­mos enten­dien­do que “todos somos res­pon­sa­bles de pre­ser­var el patri­mo­nio, loca­les y visi­tan­tes, pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res”. 

“Todos somos responsables de la conservación de nuestro patrimonio”, enfatizan los productores artesanos en Discover-Eat, “desde el local al visitante”

Por últi­mo, Dis­co­ver-Eat ha que­ri­do tam­bién ilus­trar la nece­si­dad de inno­var y ampliar acti­vi­da­des, inclu­so en nego­cios que ya fun­cio­nan, para man­te­ner el inte­rés de los entor­nos rura­les como des­ti­nos turís­ti­cos. En una ter­tu­lia en la que han par­ti­ci­pa­do Blan­ca Moreno, co-pro­pie­ta­ria y direc­to­ra del hotel Molino de Alcu­ne­za (Alcu­ne­za, Gua­da­la­ja­ra); Juan Jesús Val­de­la­na, CEO de Bode­gas Val­de­la­na (Elcie­go, Ála­va); y Susa­na Malón, físi­ca espe­cia­li­za­da en con­ta­mi­na­ción lumí­ni­ca y cali­dad del cie­lo noc­turno; se ha podi­do ver cómo la obser­va­ción de estre­llas es un nue­vo ali­cien­te para el turis­mo en entorno no urba­nos. “Nues­tro cie­lo tam­bién es nues­tro patri­mo­nio”, ase­gu­ra­ba Blan­ca Moreno. La copro­pie­ta­ria del Molino de Alcu­ne­za ha expli­ca­do cómo este hotel bou­ti­que, ha con­ver­ti­do el cie­lo noc­turno en uno de sus prin­ci­pa­les acti­vos, ya que la obser­va­ción de estre­llas “ha pasa­do de ser una acti­vi­dad com­ple­men­ta­ria a un argu­men­to de reser­va”. Adap­tan­do la ilu­mi­na­ción, “más sua­ve, más cáli­da, orien­ta­da hacia aba­jo”, se con­si­gue tam­bién un efec­to más rela­jan­te y de comu­nión con el entorno, rela­ta­ba. En este sen­ti­do, la astro­fí­si­ca recor­da­ba que la con­ta­mi­na­ción lumí­ni­ca “a pesar de no gene­rar aler­tas ins­tin­ti­vas (no sue­na, no hue­le), afec­ta al rit­mo cir­ca­diano humano y a los ciclos vita­les de otros seres vivos”. Por su par­te, en Bode­gas Val­de­la­na se ha apos­ta­do por los “mari­da­jes este­la­res”, que orga­ni­za­dos en julio y agos­to per­mi­ten “cono­cer la his­to­ria de las estre­llas tejien­do un rela­to con un vino y una can­ción”. Así pues, median­te la obser­va­ción del cie­lo o mari­da­jes noc­tur­nos, el turis­mo rural bus­ca alia­dos tam­bién en las estre­llas.