Port Adriano (Mallorca)

Port Adriano

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Urba­ni­za­ción El Toro, s/n Cal­vià (Balea­res) Port Adriano

La zona comer­cial y de res­tau­ra­ción de este moderno puer­to depor­ti­vo, a esca­sos 20 kiló­me­tros del vecino Puer­to Por­tals, es un derro­che de ima­gi­na­ción, buen gus­to y de sos­te­ni­bi­li­dad obra del rey Midas del dise­ño Phi­lip­pe Starck y su equi­po. Fren­te a los yates y vele­ros con­vi­ven en este edi­fi­cio tien­das de ropa, zapa­tos y gafas de dise­ño, una relo­je­ría, una tien­da de apro­vi­sio­na­mien­to para las embar­ca­cio­nes, así como res­tau­ran­tes, bares y una hela­de­ría que hará sali­var a los más golo­sos y hacer más sopor­ta­ble el calor cani­cu­lar.

Amén de lo que las entra­ñas de esta mari­na escon­den y que el res­to de mor­ta­les no pode­mos ver aun­que poda­mos intuir, sí que pode­mos obser­var toda una serie de avan­ces a sim­ple vis­ta como: Coque­tas faro­las con for­ma de pan­ta­llas a modo de lám­pa­ras case­ras de sobre­me­sas y que ade­más alum­bran con las bom­bi­llas led lo que tie­nen que ilu­mi­nar, es decir el sue­lo y no el cie­lo, así nos aho­rra­mos la con­ta­mi­na­ción lumí­ni­ca, ésa que nos impi­de ver en las gran­des ciu­da­des la gran y bella bóve­da celes­te que cada noche nos acom­pa­ña. El edi­fi­cio don­de se con­cen­tran las tien­das y res­tau­ran­tes está ele­va­do sobre el nivel de calle y se acce­de median­te unas esca­le­ras de made­ra sin con­tra­hue­lla para per­mi­tir que por estos hue­cos las corrien­tes de aire ven­ti­len y renue­ven con­ti­nua­men­te el inte­rior del par­king. Y como últi­mo, los techos cubier­tos de ver­de vege­ta­ción para redu­cir el reca­len­ta­mien­to en verano y un ópti­mo ais­la­mien­to en invierno.

Carrito de helados en Port Adriano ¡para comérselos todos!

Carri­to de hela­dos en Port Adriano ¡para comér­se­los todos!

Port Adriano

Port Adriano

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Port Adriano

Port Adriano

Esta ins­ta­la­ción está abier­ta tan­to a los usua­rios de los ama­rres como a los visi­tan­tes que quie­ran dis­fru­tar de un agra­da­ble paseo y/o un mere­ci­do rece­so en cual­quie­ra de sus terra­zas.

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Elo­cuen­te decla­ra­ción en la popa de este yate.

Ban­da sono­ra de este post Wake Me Up de Avi­cii.

Can Vador Illa Diagonal

C/ Deu i Mata, 69 Telé­fono 933 213 189 Can Vador

En un late­ral del moderno hotel NH Cons­tan­za se ubi­ca este res­tau­ran­te que sabia­men­te recu­pe­ra el sabor de la bra­sa como si de una masía urba­na se tra­ta­ra. Sin salir de la ciu­dad pode­mos degus­tar pla­tos de la coci­na cata­la­na tra­di­cio­nal sin arti­fi­cios ni ador­nos inne­ce­sa­rios como cara­co­les a la “llau­na”, un buen “txu­le­tón” o ver­du­ras a la bra­sa.

Can Vador

Can Vador

La deco­ra­ción res­pe­ta el esti­lo con­tem­po­rá­neo del edi­fi­cio y le aña­de, sin des­en­to­nar, toques rús­ti­cos autóc­to­nos como el uso de la made­ra en el sue­lo, mesas , sillas y vigas, ade­más de una cui­da­da colec­ción de foto­gra­fías de los albo­res del siglo XX repre­sen­tan­do imá­ge­nes de tra­ba­jos agrí­co­las de reco­gi­da de la uva que le da cohe­ren­cia a la filo­so­fía que rei­vin­di­ca.

Pre­cio medio de 25 a 35 euros. Menú medio­día de lunes a vier­nes no fes­ti­vos 16 euros. Menú degus­ta­ción  25 euros.

Barra para tomar una copa o el ape­ri­ti­vo mien­tras se espe­ra la mesa. Salón pri­va­do para even­tos fami­lia­res o de empre­sa. Ser­vi­cio ama­ble y aten­to.

Can Vador. Ensalada de salmón, tomate y aguacate.

Can Vador. Ensa­la­da de sal­món, toma­te y agua­ca­te.

Can Vador. Caracoles a la "llauna"

Can Vador. Cara­co­les a la “llau­na”

Can Vador. "txuletón" a la brasa.

Can Vador. “txu­le­tón” a la bra­sa.

Can Vador. Postre "músico"

Can Vador. Pos­tre “músi­co”

Can Vador. Porrón con vino dulce para acompañar el postre "músico"

Can Vador. Porrón con vino dul­ce para acom­pa­ñar el pos­tre “músi­co”

Flanigan (Puerto Portals, Mallorca)

Puer­to Por­tals,  local 16 Cal­vià 07181 Mallor­ca Fla­ni­gan

Flanigan

Fla­ni­gan

Flanigan

Fla­ni­gan

Con una lar­ga y dila­ta­da carre­ra en el mun­do de la res­tau­ra­ción, sigue en el can­de­le­ro de este emble­má­ti­co puer­to depor­ti­vo refu­gio de gran­des yates. Des­de 1987 ha sen­ta­do en sus mesas y ha dado de comer a todo tipo de públi­co inclui­dos ape­lli­dos ilus­tres y con pedi­grí y tam­bién habi­tua­les de la pren­sa rosa nacio­nal e inter­na­cio­nal. Su fama, bien mere­ci­da, trans­cien­de de nues­tras pro­pias fron­te­ras.

Pla­tos degus­ta­dos: unos espec­ta­cu­la­res “maca­rro­nes de cine”, sober­bias anchoas del Can­tá­bri­co, exce­len­tes hue­vos rotos con unas rabas en su pun­to exac­to de fri­tu­ra, y un fetén y sabro­so steak tar­tar .

Flanigan. Steak tartar

Fla­ni­gan. Steak tar­tar

Como pun­to final dul­ce la insu­pe­ra­ble e imper­do­na­ble tar­ta de man­za­na fina y cru­jien­te ser­vi­da calien­te y acom­pa­ña­da de una bola de hela­do de vai­ni­lla.

Flanigan. Tarta de manzana

Fla­ni­gan. Tar­ta de man­za­na

Flanigan. Aquí se hace la tarta.

Fla­ni­gan. Aquí se hace la tar­ta.

Envi­dia­ble bode­ga de vinos así como otras bebi­das espi­ri­tuo­sas.

Un local impres­cin­di­ble para ver y ser vis­tos. Me gus­ta.