Comer para dormir

Portada de libro

Por­ta­da del libro “Com­er para dormir” de Kar­man Mey­er. Amat Editorial

 

Imag­i­no que durante estos últi­mos meses, muchos de ust­edes habrán tenido prob­le­mas de sueño. La pre­ocu­pación, la fal­ta de ejer­ci­cio y una mala dieta son los peo­res ene­mi­gos de la almo­ha­da. Pre­cisa­mente, durante las navi­dades pasadas, com­pré este libro después de una larga noche de insom­nio: “Com­er para dormir”, de la dietista-nutri­cionista Kar­man Mey­er. Sin entrar a des­gra­nar los com­ple­jos mecan­is­mos que hacen que algunos ali­men­tos nos rela­jen y otros con­tribuyan a que nos sin­ta­mos exci­ta­dos al irnos a la cama y que tienen que ver con el trip­tó­fano, la sero­ton­i­na y los nive­les de cor­ti­sol o glucemia, apun­taré algu­nas claves que se expo­nen en el tex­to por si les sir­ven de ayuda.

Lo primero que podemos hac­er si ten­emos prob­le­mas para des­cansar, es evi­tar tomar por la noche: cafeí­na, choco­late negro o alco­hol. Tam­bién ali­men­tos con mucho picante, áci­dos o demasi­a­do ricos en grasas no salud­ables. La idea es que la cena nos deje saci­a­dos pero no sea demasi­a­do copiosa, sobre todo si nos acosta­mos tem­pra­no. Si te apetece una copa de vino después de que se vaya el sol, haz­lo con la cena o al menos tres o cua­tro horas antes de irte a la cama.

Por el con­trario y para man­ten­er una bue­na higiene del sueño, puedes com­er a lo largo de la jor­na­da algunos de estos ali­men­tos tan salud­ables: almen­dras (muy ric­as en mag­ne­sio), agua­cate, plá­tano (de Canarias, por supuesto), arroz inte­gral, melón can­talupo, anac­ar­dos, col­iflor, apio, fre­sas, gar­ban­zos, cerezas, dátiles, higos, boni­atos, semi­l­las de gira­sol, ave­na, pas­ta inte­gral o nue­ces. Además, Mey­er tam­bién recomien­da pro­teí­nas como el pavo, tofu, quinoa, huevos, sar­di­nas, salmón, que­so o yogurt, entre otras.

El libro ofrece un mon­tón de rec­etas deli­ciosas e ideas de refrige­rio noc­turno (requesón con cerezas, por ejem­p­lo) para esas noches en las que no podemos dormir porque ten­emos un “agu­jer­i­to” en la tri­pa o nos lev­an­ta­mos ansiosos a las tres de la mañana. Mi abuela decía que en esos casos, lo mejor era darnos media vuelta y no abrir la nev­era porque si lo hacíamos una vez, nue­stro cuer­po nos des­per­taría cada noche como un gato histéri­co pidi­en­do comi­da. Pero son solo opiniones…

Además de una bue­na nutri­ción, para mejo­rar el sueño y, por tan­to, la salud,  Mey­er nos acon­se­ja fer­vien­te­mente: ejer­ci­cio, hidrat­ación, med­itación, escrit­u­ra, lec­tura y aro­mat­er­apia. Tam­bién, man­ten­er fres­ca la habitación mien­tras se duerme (fuera los kilos de man­tas) y apa­gar los dis­pos­i­tivos móviles, una hora antes de irse a la cama.

En resumen: pres­ta aten­ción a lo que comes. Si es rico, fan­tás­ti­co. Si es salud­able, aún mejor. Y si te ayu­da a des­cansar, es la bom­ba. Toma nota y nos cuentas.

@2020 Noe­mi Martín. All rights reserved

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