Feliz Año 2022

Muy Feliz Año Nuevo.

Experiencia Penedès, 2.700 años de historia vinícola en la DO Penedès

A menos de media hora de Barcelona se encuen­tra la D.O. Penedès que puede pre­sumir de 2.700 años de his­to­ria. Los últi­mos des­cubrim­ien­tos arque­ológi­cos en la “Font de la Canya” se han encon­tra­do restos de semi­l­las de uva, que demues­tra que los habi­tantes de esta zona ya hacían vino en esta época, así como vasi­ja grie­ga, inequívo­ca señal, para beber­lo. Este yacimien­to, la “Font de la Canya” era un depósi­to de alma­ce­namien­to de cereales, de vino y de met­ales. Su prox­im­i­dad  a esa car­retera romana cono­ci­da como la Vía Augus­ta y que coin­cide su recor­ri­do con nues­tras actuales líneas fer­roviarias y autopis­tas, nos hace imag­i­nar en un potente asen­tamien­to de pro­duc­tores y comerciantes.

Experiencia Penedès

Expe­ri­en­cia Penedès. En las viñas de Albet i Noya

 

Remon­tán­donos más atrás en el tiem­po, a una época muy pretéri­ta, en la que esta depre­sión que se conoce actual­mente como el Penedès estu­vo ocu­pa­da por el mar, y que pos­te­ri­or­mente se retiró has­ta tal como la cono­ce­mos actual­mente, dejaron su impronta en el ter­reno y después de mil­lones de años podemos encon­trar notas yodadas y sali­nas en los vinos que se elab­o­ran con la uva aquí cul­ti­va­da. Como mues­tra de esta asev­eración, se han encon­tra­do restos mari­nos como fósiles de ostras, bivalvos, diente de un tiburón, etc. que nos hablan de su pasa­do como mar.

Sant Martí Sarroca

Sant Martí Sarroca

 

Volvien­do a un tiem­po más reciente, ya de nues­tra era cris­tiana se han encon­tra­do doc­u­men­tos escritos del siglo X que hablan sobre la viti­cul­tura en esta zona del Penedès. Y ya en nue­stro momen­to actu­al, y como con­se­cuen­cia del crec­imien­to de 3 grandes bode­gas de esta DO Penedès ha moti­va­do la creación de dos DO inde­pen­di­entes: la DO Cava y la DO Catalun­ya. Ya se está pen­san­do, a simil­i­tud del mod­e­lo francés, en dis­tin­guir las difer­entes sub­zonas que con­for­man este ter­ri­to­rio. Tam­bién esta DO está tra­ba­jan­do por dar a cono­cer toda la idos­in­craria de esta zona fomen­tan­do el eno­tur­is­mo con vis­i­tas guiadas a bode­gas y a entornos cul­tur­ales de la zona. Tam­bién el empeño por recu­per­ar uvas autóc­tonas como for­ma urgente de adap­tarse a las desas­trosas e impa­ra­bles con­se­cuen­cias del cam­bio climático.

Bode­gas vistitadas:

  • Sumar­ro­ca. La bode­ga situ­a­da más al norte de la DO casi tocan­do a la mon­taña de Montser­rat y en el ini­cio del valle del Penedès. No tienen his­to­ria de vinicul­tores ya que se tra­ta de la primera gen­eración la encar­ga­da de su gestión. La fin­ca y la casa que es la sede, un antiguo moli­no de papel, se com­pró en los años “80” del siglo pasa­do, dedicán­dose en un primer momen­to al cul­ti­vo de árboles fru­tales, pasan­do más tarde a la vid y un pio­nero en la plantación de var­iedades foráneas. Des­de el 2018 tienen la cer­ti­fi­cación de ecológi­co. Apues­tan por la sosteni­bil­i­dad y con los restos de la viña hacen su pro­pio com­post para añadir­lo a la tier­ra. Actual­mente están hacien­do vinos y cavas de fin­ca: Molí Colo­ma, Sumar­ro­ca y Here­tat Sabartés. Este año han proba­do a elab­o­rar vino en tina­jas. Ges­tio­nan tam­bién la Boel­la, una gran fin­ca oli­var­era ejem­p­lo de mod­ern­ización con la mecan­ización para evi­tar la oxi­dación, aso­ci­a­do a los Grandes Pagos del Oli­var. Cata de vinos de la bode­ga: Utòpic 2015, 2 CV 2018 es un vino ecológi­co con una mín­i­ma inter­ven­ción y se podría cal­i­ficar de ances­tral, es un hom­e­na­je a ese tiem­po en el que el parcero recibía una viña y 2 cabal­los para tra­ba­jar­la. Bòria 2015 es un vino de parcela.

Sumarroca

Sumar­ro­ca

 

Vinos de Sumarroca

Vinos de Sumarroca

 

  • Famil­ia Tor­res. Es todo un ejem­p­lo de bode­ga con sus com­pro­misos medioam­bi­en­tales, ya han pro­movi­do la energía solar foto­voltaica y geot­er­mia en sus insta­la­ciones para uso pro­pio, vehícu­los eléc­tri­cos, recogi­da de agua de llu­via en una gran bal­sa de 11MM de litros y la depu­ración de aguas, respeto por la bio­di­ver­si­dad de los fau­na que habi­ta alrede­dor de los viñe­dos, recu­peración de var­iedades de uva ances­trales des­de hace 30 años, así como el com­posta­je de todos los resid­u­os orgáni­cos de la viña y aho­ra dan un paso más allá, al mar­carse den­tro de los obje­tivos de la empre­sa para los próx­i­mos años de la dis­min­u­ción de la huel­la energéti­ca, es decir quieren reducir un 28% de la emisión de CO2 por botel­la. Además colab­o­ran con su provee­dores en esta dis­min­u­ción como ayu­da nece­saria para la con­se­cu­ción de sus logros. La bode­ga Wal­traud está dis­eña­da por un arqui­tec­to espe­cial­iza­do en con­struc­ción ecológ­i­ca que mira hacia den­tro de la tier­ra. Cata de vinos ances­trales a par­tir de la recu­per­a­da var­iedad for­ca­da: For­ca­da 2015, 2016 y 2017.

Familia Torres

Famil­ia Torres

 

Familia Torres

Famil­ia Torres

 

Familia Torres

Famil­ia Torres

 

  • Domènech Vidal. Está bode­ga está for­ma­da por 450 vitic­ul­tores y des­de la empre­sa están abo­gan­do por crear sen­timien­to de mar­ca a par­tir de dar­les vis­i­bil­i­dad y cara a cada uno de ellos. El dis­eño de la eti­que­ta de la gama de sus vinos Cul­ti­vare se for­mó a par­tir de los movimien­tos de bailar­ines y de las ramas de sarmien­to atadas a rotu­ladores y de su bal­anceo crear líneas naci­das libre­mente. Cata de Cul­ti­vare blan­co y tinto.

Doménech Vidal

Domènech Vidal

 

  • Albet i Noya. Esta bode­ga pio­nera en el cul­ti­vo ecológi­co se vis­itó para des­cubrir como está recu­peran­do los muros de piedra seca en las laderas de las col­i­nas, como for­ma efi­caz para evi­tar el desliza­mien­to de tier­ra, hac­er más fácil las tar­eas agrí­co­las sobre ter­reno llano y no en pen­di­ente, además de un sen­ti­do estéti­co de belleza.

Muro de piedra seca en los viñedos de Albet i Noya

Muro de piedra seca en los viñe­dos de Albet i Noya

 

La comi­da de clausura de esta primera expe­ri­en­cia se real­izó en Can Ràfols dels Caus y final­izó con una cata de 14 vinos de la selec­ta mar­ca Qalidès, los mejores vinos, los más históri­cos y los que sin duda rep­re­senta­ban toda la filosofía de cada bode­ga y que están bajo el sel­lo de Qalidès. La mar­ca Qalidès den­tro de la DO Penedès nació a par­tir de la aso­ciación de pequeños pro­duc­tores pero con una pro­duc­ción de grandes vinos, con el leit­mo­tiv de defend­er su his­to­ria y su paisaje, a par­tir de viti­cul­tura ecológ­i­ca y sostenible, preser­van­do los grandes vinos del Penedès y poten­ciar las var­iedades tradi­cionales. Asimis­mo bus­can­do avan­zar en la clasi­fi­cación y zonifi­cación de su ter­ri­to­rio y por supuesto, tra­ba­jar con­jun­ta­mente y con gen­erosi­dad ya que la unión de todos hace la fuerza de una gran mar­ca de calidad.

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Vinos de Qalidès

 

El men­saje que se ha trans­misti­do en esta primera Expe­ri­en­cia Penedès ha sido de que obvi­a­mente se hace un vino de cal­i­dad y que además el Penedès es cul­tura, pat­ri­mo­nio, paisaje y gas­tronomía.

Más infor­ma­ción sobre la DO Penedès

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Más infor­ma­ción y vis­i­tas en la web de La Font de la Canya  Camí de Sant Pere d’Avinyó, s/n 08793 Aviny­o­net del Penedès (Barcelona).

© 2019 José María Toro. All rights reserved.

Cavas 10 d’Abril en El Petit Celler

El pasa­do jueves 20 de abril, El Petit Celler (Beethoven 8, Barcelona) sigu­ien­do su intere­sante y atrac­ti­va prop­ues­ta de catas y activi­dades rela­cionadas con el mun­do del vino y el cava, se encar­gó de traer a la ciu­dad con­dal a 10 d’Abril, una joven pero sabia bode­ga proce­dente de Sant Llorenç d’Hortons, munici­pio situ­a­do en el Alt Penedès, Barcelona. Como por su ori­gen se puede cole­gir, pertenecen a la D.O. Penedès así como a la D.O. Cava.

La D.O. Penedès, situ­a­da entre la cordillera Pre­li­toral y las lla­nuras de la cos­ta mediter­ránea, se car­ac­ter­i­za por una gran riqueza en micro­cli­mas debido a su prox­im­i­dad litoral y a su alti­tud. Con un cli­ma mediter­rá­neo, la zona del Penedès Marí­ti­mo (Baix Penedès y Gar­raf) es más tem­pla­da por la influ­en­cia y prox­im­i­dad del mar, mien­tras  que el Penedès Supe­ri­or (Alt Penedès, Alt Camp, Anoia y Baix Llo­bre­gat) con más pre­cip­ita­ciones, pre­sen­ta  may­or difer­en­cia entre tem­per­at­uras máx­i­mas y mín­i­mas. El Penedès Cen­tral (Alt Penedès) es la sín­te­sis de ambos microclimas.

En cuan­to a sus vinos, la D.O. Penedès se car­ac­ter­i­za por la uti­lización de una vas­ta var­iedad de uva como son el xarel·lo, la par­el­la­da o el macabeo, entre otras, en blan­cos, y el mer­lot, el ull de lle­bre o la monas­trell en tin­tos.

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Cavas y vinos de 10 d’Abril

Cavas 10 d’Abril  da una vuelta de tuer­ca a los vinos y cavas de esta D.O. y, man­te­nien­do sus orí­genes, se cen­tra en la elab­o­ración de unos cal­dos de autor con per­son­al­i­dad propia. Para ello, apues­ta por una agri­cul­tura ecológ­i­ca y una elab­o­ración arte­sanal que garan­ti­zan mat­ices úni­cos y difer­entes en cada línea de producto.

Jaume Raven­tós y Javier Hernán­dez, cabezas vis­i­bles de 10 d’Abril, fueron los encar­ga­dos de expon­er los sigu­ientes vinos y cavas:

  • Vino blan­co Cál­i­da (20% mus­cat y 80% gewürz­tramin­er): Elab­o­ra­do a par­tir de una vendimia noc­tur­na para una madu­ración a baja tem­per­atu­ra de la uva, Cál­i­da se mues­tra ante los ojos con un tono áureo, de inten­si­dad media y con pince­ladas ver­dosas. En nar­iz, ofrece aro­mas prin­ci­pal­mente flo­rales como el jazmín o la rosa, jun­to con toques de melo­cotón. En boca, no es tan goloso como a pri­ori se podría esper­ar, sino que hace gala de esa acidez propia del Penedés. Sedoso y fres­co, per­siste larga­mente en el pal­adar. Acom­pañaría de for­ma ide­al a platos de marisco, ensal­adas y pesca­dos. Se puede decir que Cál­i­da es un vino que trans­mite cal­ma, la cal­ma de la noche campestre del Penedés.
  • Vino blan­co Picu Picu EM8 (Emma 8) (100% xarel·lo): Proce­dente de viñas de unos 50 años, este mono­va­ri­etal se cul­ti­va de for­ma ecológ­i­ca a 300 met­ros de alti­tud en sue­lo cal­cáreo y pedregoso. Si bien su fer­mentación tiene lugar en tan­ques de acero inox­id­able, es el paso por bar­ri­c­as nuevas de cas­taño el que le apor­ta esos sutiles toques bal­sámi­cos, pero, y gra­cias al no abusar de la madera, sin perder los aro­mas esen­ciales del xarel·lo. Con un col­or amar­il­lo cer­cano al dora­do mate, indi­ca que fiel al tipo de agri­cul­tura que prac­ti­can en 10 d’Abril, no se han aña­di­do clar­i­f­i­cantes ni se ha pro­ce­di­do a fil­tra­ciones. Los aro­mas vari­etales fres­cos como el albari­coque jun­to con grá­ciles notas de cri­an­za en cas­taño como ahu­ma­dos o vainil­la, fon­dos tosta­dos y otros mat­ices dul­ces se bat­en en due­lo en las fos­as nasales, mien­tras que su paso por boca es ancho y estruc­tura­do, fres­co, pero con toques áci­dos resul­ta­do del beso de la madera cas­taña. Picu Picu EM8 se tra­ta de un vino pecu­liar, que huye de la indifer­en­cia y del xarel·lo joven, casan­do de man­era ópti­ma con gran var­iedad de platos de la coci­na de prox­im­i­dad mediter­ránea como arro­ces, xaton­adas o esqueix­adas.
  • Cava Reser­va Clos de l’Albert (40% macabeo, 40% xarel·lo y 20% par­el­la­da): Fer­men­ta­do en dos tiem­pos, una primera fer­mentación de las tres var­iedades por sep­a­ra­do en acero inox­id­able con levaduras autóc­tonas del Penedés, y una segun­da en botel­la a tem­per­atu­ra con­stante de 14 y 15°C, Clos de l’Albert se tra­ta de un cava hon­ra­do, en el que se ha bus­ca­do el con­trol y el equi­lib­rio en el car­bóni­co. Ofrece un col­or amar­il­lo con refle­jos dora­dos y una bur­bu­ja ele­gante, fina y per­sis­tente. En nar­iz, la man­zana Gold­en y la verde son las pro­tag­o­nistas jun­to a deriva­dos de su cri­an­za como la almen­dra tosta­da. En el pal­adar, pre­sume de un muy buen equi­lib­rio en el que no hay exce­sos de acidez. Con toques de pastel­ería en el post gus­to y un pun­to lác­ti­co nada abu­si­vo, es exce­lente como aper­i­ti­vo y como paje de pesca­dos, mariscos y carnes blancas.
  • Cava Gran Reser­va Ter­rers de Cal Bayés (40% macabeo, 50% xarel·lo y 40% par­el­la­da): Un brut nature lle­va­do al límite. Sus tres var­iedades se fer­men­tan por sep­a­ra­do per­mi­tien­do al xarel·lo man­ten­er sus aro­mas pri­mar­ios y mejo­rar las car­ac­terís­ti­cas espumantes y a la macabeo apor­tar un per­fil aromáti­co inten­so y com­ple­jo que da ese per­fume tan dis­tin­ti­vo. El col­or, en gran parte debido a esta últi­ma var­iedad, es de un amar­il­lo tosta­do con una bur­bu­ja fina y de desprendimien­to lento. En nar­iz, fru­tas al horno y con­fi­tadas inspi­ran paisajes fres­cos y rús­ti­cos mien­tras que su paso por boca es equi­li­bra­do y suave, seco pero dulce, per­sis­tente y largo. Se tra­ta de un cava para ser toma­do de prin­ci­pio a fin, des­de el aper­i­ti­vo has­ta los postres.

Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bagés

Cava Gran Reser­va Ter­rers de Cal Bayés

  • Cava Gran Reser­va Masia Les Forques (100% xarel·lo): Una exce­len­cia proce­dente de viñe­dos viejos situ­a­dos en sue­los de nat­u­raleza cal­cárea en pleno corazón del Penedés. Con una pro­duc­tivi­dad muy baja, todas las viñas se cul­ti­van sin her­bi­ci­das ni insec­ti­ci­das respetan­do así la bio­di­ver­si­dad y el medio ambi­ente. La fer­mentación de la fru­ta se lle­va a cabo en inox­id­able a muy baja tem­per­atu­ra. Tras esta fer­mentación, se deja cer­ca de 12 días en lías de xarel·lo para pasar a otra fer­mentación a base de una levadu­ra de la famil­ia y otra impor­ta­da de Cham­pagne que le otor­ga un toque difer­en­cial a la ulte­ri­or cri­an­za. Este Gran Reser­va mues­tra un tono amar­il­lo paji­zo con refle­jos dora­dos, con rosario de bur­bu­jas finas, per­sis­tentes y lentas. Tan­to en nar­iz como en boca, se com­por­ta de man­era sim­i­lar: notas cre­mosas de fru­ta madu­ra y vainil­la con­viv­en con fon­dos tosta­dos y un com­ple­jo ahu­ma­do que deno­ta una larga cri­an­za. Es pre­cisa­mente este ahu­ma­do tan espe­cial e inten­so el que hace de Masia Les Forques un cava con una capaci­dad inher­ente para difer­en­cia­rse del resto. Caviares, pesca­dos salsea­d­os, carnes y que­sos cura­dos se sen­tirán orgul­losos de ser acom­paña­dos por este cava.
  • Vino tin­to Picu Picu 9 (85% mer­lot y 15% ull de lle­bre): Cri­a­do en bar­ri­c­as de roble francés y pos­te­ri­or­mente en botel­la, es un tin­to en el que se ha bus­ca­do sobreto­do la fres­cu­ra y la ligereza. De un atrac­ti­vo rojo bril­lante pero sin exce­so de col­or, Picu Picu 9 recuer­da a bosque, a jar­dines de jazmín y a tosta­dos. En boca, se mues­tra joven pero sin olvi­dar su cri­an­za en bar­ri­ca que le apor­ta esos mat­ices de vainil­la y de fru­tos sec­os, mien­tras que la pos­te­ri­or en botel­la le hace ser un vino ligero y estruc­tura­do. Picu Picu 9 se tra­ta de un vino ver­sátil, apropi­a­do para acom­pañar carnes, segun­dos platos e inclu­so para el copeo puro y duro (error, el copeo nun­ca es duro), que nació de una nue­va expe­ri­en­cia y que tiene pin­ta de per­du­rar en el mun­do vinícola.

Vino tinto Picu Picu número 9

Vin­to tin­to Picu Picu nº 9

10 d’Abril se reivin­di­can como unos hace­dores espe­ciales, con­cien­ci­a­dos con el carác­ter que tiene que poseer un vino o un cava del Penedès al mis­mo tiem­po que se rigen por unos prin­ci­p­ios en los que pri­man el respeto al medio ambi­ente y la sin­gu­lar­i­dad de la propia bode­ga. En pal­abras de Jaume, «se coopera con payeses para ade­cuar la viña vie­ja a la final­i­dad de la bode­ga», y ese propósi­to no es otro que el de sor­pren­der, ilu­sion­ar y crear unas altas expec­ta­ti­vas que, con el tiem­po, cumplirán.

Más infor­ma­ción de la bode­ga en Cavas 10 d’Abril Para saber más del catál­o­go de ref­er­en­cias así como de las activi­dades futuras de la vinote­ca orga­ni­zado­ra en El Petit Celler  del Car­rer Beethoven, 8 Barcelona 08021 Telé­fono 932 008 260

© 2017 Aarón González. All rights reserved.

Cata de Cavas y Vinos de Castillo Perelada

El pasa­do 8 de mar­zo, el emblemáti­co Hotel W Barcelona, fue el esce­nario per­fec­to para la extra­or­di­nar­ia pre­sentación y cata de cavas y vinos del Grup Per­al­a­da (D.O. Empordà) a manos de Ale­jan­dro Rodríguez.

Hablar de los cal­dos del Castil­lo de Pere­la­da es hablar de his­to­ria, de tradi­ción famil­iar y de arte.

Si bien la elab­o­ración de vinos en dicho enclave data de la Edad Media, no sería has­ta 1923   en el que Miquel Mateu, políti­co, apa­sion­a­do del arte y la cul­tura, e hijo del que fuera cofun­dador de His­pano-Suiza Damián Mateu, com­prara el con­jun­to mon­u­men­tal del Castil­lo de Pere­la­da para con­ver­tir­lo en un ref­er­ente artís­ti­co y, por supuesto, para revi­talizar una impor­tante tradi­ción vitiv­iní­co­la pre­sente en la zona del Empordà.

En 1972, Arturo Suqué, yer­no de Miquel Mateu, lid­er­aría una trans­for­ma­ción enfo­ca­da en la cal­i­dad y en la meta de hac­er de Pere­la­da una de las más pres­ti­giosas bode­gas del país. A parte, jun­to a su esposa Car­men Mateu, inau­gu­raría el recono­ci­do inter­na­cional­mente Fes­ti­val del Castell de Pere­la­da por el que han pasa­do infinidad de grandes artis­tas y músicos.

Hoy en día, Javier Suqué Mateu se encar­ga de diri­gir el rum­bo de este gran navío apo­s­tan­do por vinos de cal­i­dad, plan­tan­do y adquirien­do nuevos viñe­dos y enfa­ti­zan­do la impor­tan­cia del I+D medi­ante una con­stante inves­ti­gación en tier­ras ampur­dane­sas con la final­i­dad de aprovechar esas cual­i­dades geofísi­cas y cli­ma­tológ­i­cas que ofrece este ter­ri­to­rio tan ama­do por Sal­vador Dalí.

En cuan­to a la D.O. Empordà, se car­ac­ter­i­za por una het­ero­genei­dad en la tier­ra en la que pri­man la tex­tu­ra arenosa y la pobreza en mate­ria orgáni­ca. Sue­len ser sue­los áci­dos que se sitúan des­de el niv­el del mar has­ta una altura cer­cana a los 260 met­ros. El cli­ma dis­fru­ta del vien­to de tra­mon­tana, que con­tribuye de man­era acti­va a la bue­na salud de las viñas. Con invier­nos suaves y ver­a­nos calurosos pero tem­pla­dos por el Mediter­rá­neo, la tem­per­atu­ra se sitúa entre los 14 y los 16°C, per­mi­tien­do el cul­ti­vo de var­iedades de ciclo medio y largo. Ref­er­ente a los viñe­dos, son de antigua implantación, si bien en los últi­mos años se ha ido ren­o­van­do para adop­tar cier­tos cam­bios vari­etales. Las uvas que pre­dom­i­nan son prin­ci­pal­mente car­iñe­na y gar­nacha negra en tin­tos, y gar­nacha blan­ca y roja jun­to a  macabeo en blancos.

vinos y cavas de Castillo de Perelada

Para esta cata se pre­sen­taron los sigu­ientes cavas y vinos:

-Cava Stars Touch of Rosé 2014 (90% gar­nacha y 10% pinot noir): sien­do un hom­e­na­je a todas esas estrel­las que han pasa­do y pasarán por el Fes­ti­val Castell de Pere­la­da, este cava elab­o­ra­do a par­tir de uvas selec­cionadas bajo la D.O. Cava, ofrece un col­or páli­do y rosáceo, así como finas bur­bu­jas con for­ma­ción de coro­na. Mod­er­no y agrad­able, se mues­tra muy flo­ral en boca, seco, pero con vida áci­da. La pres­en­cia de fru­ta blan­ca es más que notable.

-Només Gar­natxa Blan­ca 2016 (100% gar­nacha blan­ca): con uvas proce­dentes de viñe­dos de entre cin­cuen­ta y sesen­ta años situ­a­dos en la fin­ca Pont de Molins, se obtiene este mono­va­ri­etal com­ple­jo y con alma de man­zana. A la vista, pre­sen­ta un col­or amar­il­lo páli­do con ligeros toques ver­dosos. En boca ofrece cier­to amar­gor y un gran recor­ri­do. Un claro ejem­p­lo de lo que es un vino con personalidad.

-Col­lec­tion Blanc 2015 (64% chardon­nay y 63% sauvi­gnon blanc): este joven de cabel­lo rubio bril­lante, rebelde e inten­so debe bue­na parte de su per­son­al­i­dad a un 5% de chardon­nay que durante el 2015 vivió inten­sa­mente en bar­ri­ca de aca­cia, adquirien­do un ligero y pecu­liar toque de madera que se sumaría a un per­fume de fru­tas dul­ces y trop­i­cales. En boca es redon­do y fres­co, con un ligero pun­to carbónico.

-Fin­ca Espol­la 2012 (50% syrah, 30% monas­trell, 8% caber­net sauvi­gnon, 6% gar­nacha y 6% sam­só): con una exten­sión de 21 hec­táreas, Fin­ca Espol­la se sitúa en Les Alberes, cer­ca de los Piri­neos, y tiene como prin­ci­pal car­ac­terís­ti­ca un sue­lo negro, áci­do y pizarroso. Este leal escud­ero de las carnes “cor­tas” (pies, car­rilleras…) desta­ca por un col­or rojo rubí de capa alta. Encon­tramos abun­dantes aro­mas de fru­tas rojas, así como a bal­sámi­cos. En boca es ele­gante y con una acidez propia de la tier­ra de la que procede.

-Fin­ca Malaveï­na 2013 (46% mer­lot, 21% caber­net sauvi­gnon, 12% caber­net franc, 11% syrah y 10% gar­nacha): uno de los buques insignia de Pere­la­da, esta «bue­na veci­na» nace de 19 hec­táreas de arcil­la rojiza y de can­tos roda­dos. Mues­tra en su ros­tro un bel­lo col­or rojo cereza y desprende un aro­ma a fru­tos negros con toques tosta­dos. Sus besos son redon­dos, carnosos, casi cre­mosos, y lig­era­mente áci­dos, son besos que per­du­ran. Esta veci­na enve­je­cerá, por supuesto, pero lo hará de la mejor for­ma, enam­oran­do de nuevo.

-Aires de Gar­bet 2013 (100% gar­nacha): De una con­jun­ción dada por el Mediter­rá­neo, la calidez del sol, la tra­mon­tana y el sue­lo pizarroso de la fin­ca Gar­bet surge este esplen­di­do tin­to pla­ga­do de recuer­dos a hier­bas mediter­ráneas, bal­sámi­cos, tor­refac­tos, min­erales y fru­tos rojos. Pre­sen­ta unos tani­nos maduros y sedosos, así como un paso por boca agrad­able y exten­so. Igual que Fin­ca Malaveï­na, pre­sen­ta un enve­jec­imien­to con buen potencial.

-Cava Gran Claus­tro 2012 (45% pinot noir, 45% chardon­nay y 10% xarel·lo): elab­o­ra­do arte­sanal­mente, se cri­a­ba en su ori­gen en las bode­gas del claus­tro situ­a­do jun­to al Castil­lo Pere­la­da. Se tra­ta de un cava bas­tante acham­pana­do, de apari­en­cia col­or amar­il­lo paja con refle­jos ver­dosos y bril­lantes. Su bur­bu­ja es fina y con­tin­ua, y su sabor, seco y suave, deja ves­ti­gios afrutados.

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Roger Goulart 2005 Gran Reserva Extra Brut

Con­tra estereoti­pos y cánones preestable­ci­dos hay una nue­va cor­ri­ente de bodegueros y enól­o­gos que apues­tan, que arries­gan por lle­var sus pro­duc­tos has­ta situa­ciones que nadie has­ta aho­ra se había atre­v­i­do. Con­tra la creen­cia pop­u­lar de que el cava se tenía que beber pron­to, que se estro­pea­ba decían algunos, y otros clar­iv­i­dentes sen­ten­cia­ban que el cava no podía enve­je­cer, la decisión de Cavas Roger Goulart era apos­tar por la larga cri­an­za, apartan­do una parte muy selec­ciona­da de su vendimia del 2005 y estu­di­ar su evolución.

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Roger Goulart 2005 Gran Reser­va Extra Brut

La bode­ga está situ­a­da en el corazón del Penedés, en Sant Esteve Ses­rovires, y deben su nom­bre a la masía que acoge a la bode­ga, Can Goulart, que data de los albores del siglo XVIII. Después de seguir a con­cien­cia el ciclo nat­ur­al de la viña y de mimar sus gra­nos de uva, vendimi­an para pasar a elab­o­rar según el méto­do tradi­cional, con una segun­da fer­mentación en botel­la y pos­te­ri­or cri­an­za sobre sus propias lías en el sub­ter­rá­neo a 30 met­ros de profundidad.

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Sur­tido de sushi para mari­dar con cava Roger Goulart 2005 Gran Reser­va Extra Brut

Después de casi 11 años de paciente espera, la pues­ta de largo de este cava de la aña­da del 2005 tenía que ser en un lugar de excep­ción, en un mar­co incom­pa­ra­ble como fue la ter­raza trasera de la Fun­dació Joan Miró, con vis­tas impagables de Barcelona. Y así cuan­do los últi­mos rayos de sol se despedían de la Ciu­dad Con­dal se pre­sen­tó el cava Roger Goulart 2005 Gran Reser­va Extra Brut. En la cata impro­visa­da por el enól­o­go y degustación de estas botel­las, se pudo com­pro­bar que todavía tenía recor­ri­do. Visual­mente tenía un col­or amar­il­lo páli­do y con abun­dantes bur­bu­jas finas. En nar­iz aro­mas a los fru­tos sec­os, a mem­bril­lo y a corteza de pan. En boca la acidez está mar­ca­da que le da fuerzas para aguan­tar aún más. Tam­bién notas tostadas y de fru­tas carnosas.

© 2016 José María Toro. Todos los dere­chos reservados.

Cava Recaredo en el periódico francés Le Monde

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Turó d’en Mota 2003. Foto gen­tileza de Recaredo

Recien­te­mente el per­iódi­co galo Le Monde, de recono­ci­do pres­ti­gio inter­na­cional, pub­licó en su edi­ción impre­sa en papel el pasa­do 12 de Junio de los cor­ri­entes, un sug­er­ente artícu­lo con el títu­lo de Le Domaine Recare­do réfait petiller le cava (rehace bur­bu­jear el cava) obra de la pluma de la cor­re­spon­sal San­drine Morel. Un escrito como éste es como pon­er una pica en Flan­des, o más apropi­a­do todavía, es como pon­er­la en la parisi­na Bastil­la en nom­bre de la D.O. Cava en gen­er­al y de la bode­ga Recare­do en par­tic­u­lar. Es todo un reconocimien­to a la labor de esta empre­sa cav­ista y sitúa sus vinos espumosos a la altura del selec­to y exclu­si­vo grupo de los mejores cal­dos elab­o­ra­dos según el méto­do tradi­cional.

El elen­co de elo­gios ha sido gen­eroso, en espe­cial para su pro­duc­to estrel­la Turó d’en Mota cal­i­ficán­do­lo como lo mejor del cava. Ha resum­i­do con clar­i­dad el ideario de la famil­ia Mata y su equipo, por extraer lo mejor de la tier­ra y con­seguir un pro­duc­to con carác­ter, que define el ter­roir a par­tir de la uva xarel.lo como sig­no de iden­ti­dad, basán­dose en el respeto por la nat­u­raleza y enar­bolan­do la ban­dera de la agri­cul­tura biod­inámi­ca como señal inequívo­ca de la filosofía de esta empre­sa com­pro­meti­da con la tier­ra. Detalles que no son bal­adí como el com­pro­miso por seguir usan­do el tapón de cor­cho nat­ur­al para no ser con­tradic­ción con el ideario ecológi­co de la bode­ga y tam­bién para que no pier­da juven­tud el pro­duc­to a pesar del inex­orable paso del tiem­po y sopor­tar por tan­to con mucha dig­nidad la oxi­dación propia de su larga época de cri­an­za. La con­vic­ción en seguir con el sis­tema arte­sano de degüelle man­u­al sin con­ge­lar en la serenidad de la cava para la elim­i­nación de las levaduras después de varias sem­anas en los pupitres, tal como obliga el méto­do tradi­cional sin provo­car en el cava un estrés innece­sario de cam­bio brus­co de tem­per­atu­ra y sus nefas­tas consecuencias.

La frase que define el leit­mo­tiv de esta ejem­plar cava famil­iar son las de su direc­tor Ton Mata: “es impor­tante no pedir a la tier­ra pro­ducir más de lo que puede”.

© 2015 José María Toro. Todos los dere­chos reservados.

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