Las nuevas añadas de los vinos de la colección Antología Miquel Torres. Los vinos más emblemáticos de la Familia Torres

Fami­lia Torres, que des­de hace 150 años ela­bo­ra vinos de gran reco­no­ci­mien­to nacio­nal e inter­na­cio­nal, pre­sen­tó a pren­sa espe­cia­li­za­da el pasa­do 21 de sep­tiem­bre, las nue­vas aña­das de los vinos más icó­ni­cos de esta bode­ga fami­liar.

Loa cin­co vinos de la colec­ción Anto­lo­gía Miguel Torres

Los vinos que com­po­nen esta selec­ta colec­ción Anto­lo­gía Miguel Torres del 2020 son: Mil­man­da 2017, Mas La Pla­na 2016, Reser­va Real 2016, Grans Mura­lles 2016 y la nue­va incor­po­ra­ción a esta exclu­si­va selec­ción de Mas de la Rosa 2017. Estos vinos se carac­te­ri­zan por su ela­bo­ra­ción cui­da­da, pro­ce­den­tes de viñas eco­ló­gi­cas y con una per­so­na­li­dad pro­pia que repre­sen­ta al terri­to­rio, el pai­sa­je al cual per­te­ne­cen y a la uva que ha ser­vi­do de base.

Miquel Torres Mac­zas­sek es la quin­ta gene­ra­ción de Fami­lia Torres que cum­ple 150 años en este 2020

Miquel Torres Maczassek hablando en la presenteación
Miquel Torres Mac­zas­sek

Miquel Torres Mac­zas­sek, quin­ta gene­ra­ción de Fami­lia Torres que cum­ple 150 años en este 2020, fue el encar­ga­do de expli­car uno a uno los vinos de la colec­ción Anto­lo­gía, y lo que repre­sen­tan cada uno de ellos para la Fami­lia Torres, y que se resu­men en sus pala­bras: “son vinos naci­dos en viñas sin­gu­la­res, fin­cas his­tó­ri­cas o ela­bo­ra­dos con varie­da­des recu­pe­ra­das”. A su lado estu­vo acom­pa­ña­do de Josep Saba­rich, direc­tor téc­ni­co, que se encar­gó de deta­llar las carac­te­rís­ti­cas tan­to de las uvas, del sue­lo y de la cli­ma­to­lo­gía de los años en cues­tión. Ele­men­tos que dan carác­ter a cada uno de los vinos por­que cada año es dife­ren­te al otro.

Josep Sabarich explicando las características técnicas de los vinos Antología Miguel Torres
Josep Saba­rich

Los vinos de la Con­ca de Bar­be­rà

Mil­man­da 2017 en la DO Con­ca de Bar­be­rà está liga­da a la recu­pe­ra­ción del cas­ti­llo de Mil­man­da por Fami­lia Torres, ya que for­mó par­te en la Edad Media de la ruta de cas­ti­llos que ser­vían de cobi­jo a los cris­tia­nos en los tiem­pos de la Recon­quis­ta. Se cul­ti­va la uva char­don­nay en sue­lo de car­bo­na­to cál­ci­co con gran capa­ci­dad para rete­ner agua, y que por ser fres­cos sua­vi­zan los rigo­res calu­ro­sos del cli­ma medi­te­rrá­neo.

Grans Mura­lles 2016 de la DO Con­ca de Bar­be­rà, se ela­bo­ra a par­tir de las uvas gar­na­cha, cari­ñe­na, monas­trell, y las varie­da­des recu­pe­ra­das garró y que­rol. El nom­bre de este vino hace refe­ren­cia a las mura­llas que pro­te­gían el Monas­te­rio de Poblet de las gue­rras y mer­ce­na­rios de épo­cas pre­té­ri­tas. En la actua­li­dad se pue­den apre­ciar ese gran muro jun­to a las viñas de Fami­lia Torres como recuer­do de su pasa­do defen­si­vo. Grans Mura­lles 2016 está situa­do entre los 50 mejo­res vinos del mun­do según los pre­mios Decan­ter con 97 pun­tos. Reva­li­da por segun­do año con­se­cu­ti­vo el títu­lo de “Best in Show” en el mayor cer­ta­men inter­na­cio­nal de vinos y que se ha cele­bra­do en la capi­tal del Táme­sis. Es uno de los 4 vinos espa­ño­les en con­se­guir la máxi­ma dis­tin­ción entre las 16.500 refe­ren­cias de todo el mun­do. 

Los vinos más emble­má­ti­cos en el Pene­dès

Mas La Pla­na 2016 en la DO Pene­dès es un mono­va­rie­tal de caber­net sau­vig­non. Su vino ante­ce­sor Gran Coro­nas Eti­que­ta Negra 1970 supu­so poner una pica en Flan­des, mejor dicho en París, ya que en las Olim­pia­das del vino de 1979 cele­bra­das en la capi­tal del Sena, cons­ti­tu­yó un antes y un des­pués al con­se­guir impo­ner­se al res­to de vinos galos que com­pe­tían en este pres­ti­gio­so con­cur­so orga­ni­za­do por la revis­ta Gault Millau, des­tru­yen­do el mito impe­ran­te de la épo­ca de que la uva caber­net sau­vig­non sola­men­te se desa­rro­lla­ba correc­ta­men­te en Bur­deos. En la fin­ca que se cul­ti­va este vino mara­vi­llo­so se están rea­li­zan­do accio­nes para aumen­tar la bio­di­ver­si­tad con un corre­dor bio­ló­gi­co, cubier­ta vege­tal, insec­ta­rio, trac­tor eléc­tri­co, labran­za a caba­llo, zona para las tan bene­fi­cio­sas abe­jas, etc. Este vino pasa por barri­cas de roble fran­cés nue­vas duran­te 18 meses.

Reser­va Real 2016 de la DO Pene­dès. Se ela­bo­ra con los mejo­res raci­mos de caber­net sau­vig­non, caber­net franc y mer­lot de la viña Les Arnes que son sola­men­te 4 hec­tá­reas. Este exclu­si­vo vino nació en 1995 coin­ci­dien­do con la visi­ta real a la bode­ga coin­ci­dien­do con el 125 ani­ver­sa­rio.

El vino icono del Prio­rat

Mas de la Rosa 2017 de la DOQ Prio­rat. Se ela­bo­ra con las uvas cari­ñe­na y gar­na­cha pro­ce­den­te de una his­tó­ri­ca fin­ca en Porre­ra, recien­te­men­te pro­pie­dad de la Fami­lia Torres. Viñas con más de 80 años plan­ta­das en sola­men­te 1,86 hec­tá­reas hace que sea un vino de edi­ción muy limi­ta­da. Se con­ser­va den­tro de la fin­ca la casa dón­de se hacía el vino anti­gua­men­te.

Pro­yec­tos y obje­ti­vos

Tras la pre­sen­ta­ción el Sr. Miquel Torres expli­có los nue­vos pro­yec­tos de la bode­ga como plan­tar viña en El Tos­sal, en la zona más alta del Prio­rat por­que han encon­tra­do ves­ti­gios de que aquí se hacía vino anti­gua­men­te. Los obje­ti­vos para la pró­xi­ma déca­da son la reduc­ción de un 55% de la emsio­nes de CO2 por bote­lla con res­pec­to al 2008, cola­bo­ran­do con los pro­vee­do­res para que sigan este camino, ins­ta­la­ción de foto­vol­tai­ca, cal­de­ra de bio­ma­sa, arqui­tec­tu­ra bio­cli­má­ti­ca, mejo­ra del ais­la­mien­to y la efi­cien­cia ener­gé­ti­ca, pro­yec­to de refo­res­ta­ción, etc. Obje­ti­vos muy ambi­cio­sos pero que son posi­bles, si que­re­mos con­se­guir un mun­do mucho más sos­te­ni­ble.

Fami­lia Torres es miem­bro de la exclu­si­va aso­cia­ción Pri­mum Fami­liae, for­ma­da por 12 fami­lias de viti­cul­to­res que lle­van más de 100 años ela­bo­ran­do pres­ti­gio­sos vinos. Ade­más es la fun­da­do­ra de la Inter­na­tio­nal Wine­ries for Cli­ma­te Action, fomen­tan­do la peda­go­gía de la des­car­bo­ni­za­ción del sec­tor.

Más infor­ma­ción de Fami­lia Torres en su web https://www.torres.es/es/somos/la-familia

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Jean Leon Xarel.lo 2019 de la gama Nativa, es la última incorporación a la bodega que rinde tributo a la historia de su fundador

La bode­ga Jean Leon ha crea­do Nati­va, una nue­va gama de vinos ela­bo­ra­da con varie­da­des autóc­to­nas cata­la­nas,. Esta colec­ción se estre­na con Jean Leon Xarel.lo 2019, un mono­va­rie­tal de la uva que le da nom­bre, y que sin duda es la que mejor repre­sen­ta el carác­ter del Pene­dès, para con­se­guir un vino fres­co y joven pero con mucho aro­ma, todo un tri­bu­to a la tie­rra que eli­gió su fun­da­dor en los años sesen­ta del siglo XX para ela­bo­rar su pro­pio vino.

JEAN LEON_Xarel.lo_2019_Gama Nativa

Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Jean Leon

 

Nota de cata

  • visual: color ama­ri­llo bri­llan­te con ribe­te ver­do­so.
  • nariz: aro­mas cítri­cos, de hino­jo y nuez mos­ca­da para dejar sen­tir de fon­do a fru­ta blan­ca.
  • boca: su ele­gan­te aci­dez nos da fres­cu­ra en toda la boca. Por su crian­za en lías finas nos apor­ta un final sua­ve y endul­za­do por el volu­men y la unto­si­dad.

Mari­da­je

Este vino de pro­duc­ción eco­ló­gi­ca cer­ti­fi­ca­da está pen­sa­do para acom­pa­ñar ensa­la­das, “xató”, arro­ces, ver­du­ras asa­das, que­sos, car­nes blan­cas y pla­tos orien­ta­les.

Eti­que­ta

Bote­lla de color ver­de con eti­que­ta seri­gra­fia­da de 4 bal­do­sas cata­la­nas, don­de están repre­sen­ta­das en las esqui­nas moti­vos vege­ta­les y en el cen­tro de cada una de ella, una estre­lla de 8 pun­tas que repre­sen­ta a la rosa de los vien­tos con sus cua­tro rum­bos late­ra­les. Vie­ne a repre­sen­tar la impor­tan­cia de la fuer­za del dios Eolo y la cli­ma­to­lo­gía para la viti­cul­tu­ra. Este azu­le­jo está fecha­do entre los siglos XVII y XIX, coin­ci­dien­do en el tiem­po con la expan­sión del viñe­do y la comer­cia­li­za­ción de los vinos en el Pene­dès.

La his­to­ria de Jean Leon

Una his­to­ria emo­cio­nan­te y de pelí­cu­la, la de Jean Leon, un visio­na­rio de su tiem­po, hecho a sí mis­mo, y todo un ejem­plo de lucha con­ti­núa ante la adver­si­dad, que como ave fénix se levan­ta­ba de sus pro­pias ceni­zas, y que con­fir­ma que el sue­ño ame­ri­cano se cum­ple. Una exis­ten­cia que bien se podría incluir en el catá­lo­go de “Vidas ejem­pla­res” para leer y apren­der.

Jean Leon, o mejor dicho, Ángel Cefe­rino Carrión, así es como lo bau­ti­za­ron en San­tan­der en 1928, cono­ció des­de muy peque­ño la tra­ge­dia y el tener que rein­ven­tar­se con­ti­nua­men­te. Su ciu­dad de naci­mien­to que­ma­da por un des­vas­ta­dor incen­dio, la dra­má­ti­ca muer­te de su padre y de su her­mano mayor cuan­do ape­nas tenía 13 años, la hui­da a Fran­cia para evi­tar su incor­po­ra­ción al ser­vi­cio mili­tar obli­ga­to­rio, sien­do decla­ra­do pró­fu­go en nues­tro país. Sus 7 inten­tos falli­dos de mar­char­se de Fran­cia como poli­zón en bar­co direc­ción Gua­te­ma­la, y cuan­do lo con­si­gue a la octa­va vez el bar­co no lle­ga a ese país cen­tro­ame­ri­cano sino a Esta­dos Uni­dos. Escon­di­do por el bar­co lo aca­ba des­cu­brien­do un mari­ne­ro negro que le da de comer y ade­más le ense­ña pala­bras en inglés, con­vir­tién­do­se en su ángel de la guar­da duran­te toda la tra­ve­sía. Una vez en la ciu­dad de los ras­ca­cie­los entra a tra­ba­jar como fre­ga­pla­tos en el bar de un parien­te de su padre, tra­ba­ja plu­ri­em­plea­do como taxis­ta con la licen­cia 3055 (núme­ro que dará nom­bre a uno de sus renom­bra­dos vinos), una vez le roban su docu­men­ta­ción apro­ve­cha y deci­de ins­cri­bir­se en USA con el nom­bre de Jus­to Ramón León, y que más tar­de lo con­vir­tió en Jean Leon . Un cúmu­lo de vici­si­tu­des más y por fin una alie­na­ción de pla­ne­tas, una de esas con­jun­cio­nes mági­cas que hay que apro­ve­char sí o sí, hizo que su des­tino cam­bia­ra de ter­cio y cono­cie­ra a Sina­tra, y a James Dean con quién se aso­ció para abrir un res­tau­ran­te has­ta que el acci­den­te de coche trun­có la carre­ra del actor pro­ta­go­nis­ta de la pelí­cu­la Al este del Edén. Final­men­te se deci­dió a abrir La Sca­la por su cuen­ta. Muy bue­na coci­na ita­lia­na, mucha dis­cre­ción, y una bue­na bode­ga de vinos lo con­vir­tió en el epi­cen­tro de Holly­wood, el lugar don­de ver y ser vis­to, don­de todas las estre­llas de la épo­ca que­rían ir a cenar.

Pero para un res­tau­ran­te de cam­pa­ni­llas como el suyo fal­ta­ba tener su pro­pio vino, y en esta labor se puso en 1962 has­ta que encon­tró en el Pene­dès 150 hec­tá­reas dón­de sus­ti­tu­yó las cepas autóc­to­nas y les injer­tó varie­da­des de caber­net sau­vig­non, caber­net franc y char­don­nay. En 1963 plan­tó las cepas del viñe­do “La Sca­la” con el mis­mo nom­bre que su res­tau­ran­te cali­for­niano. En 1967 le lle­gó el turno a las cepas de char­don­nay en el viñe­do deno­mi­na­do “Vin­ya Gigi”, y en 1968 plan­tó en la “Vin­ya Le Havre”. En 1969 lle­gó la pri­me­ra cose­cha de caber­net sau­vig­non en “La Sca­la” con­vir­tién­do­se de esta mane­ra en la pri­me­ra cose­cha de esta uva en Espa­ña y que una vez con­ver­ti­do en reser­va se sir­vió ínte­gra­men­te en el res­tau­ran­te La Sca­la de San­ta Móni­ca Bou­le­vard. A par­tir de aquí fue con­si­guien­do gran­des reco­no­ci­mien­tos en el mun­do viní­co­la. Otro infor­tu­nio, esta vez de salud, en 1994 con un diag­nós­ti­co de cán­cer avan­za­do le vino a agriar toda su ale­gría. Cons­cien­te de su fatal des­tino pasó su lega­do a la Fami­lia Torres como digno segui­dor de su filo­so­fía.

Jean Leon en la actua­li­dad

Des­de el 2010 está diri­gi­da la bode­ga por Mireia Torres y ha con­se­gui­do que ten­ga el pri­mer reco­no­ci­mien­to de “Vino de Fin­ca” en el Pene­dès a 4 de sus vinos. Se tra­ta de la máxi­ma dis­tin­ción con­ce­di­da por la Gene­ra­li­tat de Cata­lun­ya a vinos pro­ce­den­tes de un úni­co viñe­do, de un tipo de sue­lo con­cre­to y micro­cli­ma para con­se­guir la máxi­ma expre­sión. Todos los vinos tie­nen la cer­ti­fi­ca­ción de orgá­ni­cos des­de el año 2012. Actual­men­te expor­tan a 40 paí­ses.

Más infor­ma­ción en la web de Jean Leon y para com­prar este vino en la tien­da onli­ne sin gas­tos de envío has­ta el pró­xi­mo 29 de mar­zo de 2020 intro­du­cien­do el códi­go ENVIOGRATIS

© 2020 José María Toro. All rights reser­ved

Abadal Picapoll y las propuestas de Vinoteca Origen

La pica­poll es una varie­dad local y tra­di­cio­nal de la zona del Bages, don­de se está recu­pe­ran­do su cul­ti­vo. Una uva que expre­sa el terroir, que dicen los fran­ce­ses, mejor que nin­gu­na otra, dón­de está plan­ta­da des­de hace siglos.

La varie­dad pica­poll se fue aban­do­nan­do por su gran pro­duc­ti­vi­dad pero con poca con­cen­tra­ción de aro­mas. En el caso del Bages y con­cre­ta­men­te entre 1899 y 1890, era la varie­dad más exten­sa de la comar­ca. Des­de 1930, en esta comar­ca así como en el res­to de Cata­lun­ya se entró en un pro­ce­so de reduc­ción del cul­ti­vo viní­co­la que­dan­do un cul­ti­vo resi­dual de pica­poll en todo el terri­to­rio cata­lán, que por otro lado y gra­cias a sus con­di­cio­nes de adap­ta­ción está es la zona más ópti­ma para su cul­ti­vo y don­de mejor se expre­sa.

Vinya Abadal

Viña Aba­dal

 

La uva pica­poll pro­ce­de de raci­mos peque­ños y com­pac­tos, con bayas esfé­ri­cas peque­ñas que sue­len pre­sen­tar mar­cas o “pica­das” en la piel, de don­de le vie­ne el nom­bre. Sus vinos tie­nen un color ver­de-dora­do, con un buen cuer­po y sabor a limón.

Aba­dal, la emble­má­ti­ca bode­ga fami­liar del Bages, no ha para­do por recu­pe­rar esta uva, la pica­poll, como seña de iden­ti­dad de esta comar­ca cata­la­na y que está adhe­ri­da a la D.O. Pla de Bages, has­ta pre­sen­tar uno de sus vinos ense­ña bajo el nom­bre de Aba­dal Pica­poll y ela­bo­ra­da 100% con esta varie­dad de uva.

 

Abadal Picapoll

Aba­dal Pica­poll

 

La nota de cata de la pro­pia bode­ga defi­ne este vino como “sin­gu­lar, ele­gan­te y seduc­tor, com­bi­na las notas cítri­cas, la fru­ta blan­ca (piña y alba­ri­co­que) y las notas flo­ra­les del entorno bos­co­so (hino­jo, lavan­da y men­ta). La fer­men­ta­ción y crian­za de 3 meses sobre lías, le con­fie­ren volu­men y com­ple­ji­dad al vino”.

La crí­ti­ca inter­na­cio­nal y nacio­nal ha cali­fi­ca­do Aba­dal Pica­poll 2018 con 90 pun­tos en la pres­ti­gio­sa Decan­ter, 92 por James Suc­kling, el crí­ti­co esta­dou­ni­den­se de vinos y ciga­rros y ex edi­tor senior de la ofi­ci­na euro­pea de Wine Spec­ta­tor, y con 91 por la guía Peñín de nues­tro país.

Para tomar en cual­quier momen­to del día, y por supues­to para acom­pa­ñar pla­tos de pas­ta, arro­ces y pes­ca­do. Mi pro­pues­ta de mari­da­je es con unos ber­be­re­chos y con cala­ma­res a la roma­na, sus notas cítri­cas acom­pa­ñan a los ber­be­re­chos y lim­pian nues­tra boca del exce­so de gra­sa de los cala­ma­res invi­tán­do­nos a seguir dis­fru­tan­do de estos boca­dos pro­ce­den­tes del mar.

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Aba­dal Pica­poll armo­ni­za­do con ber­be­re­chos y cala­ma­res a la roma­na

 

La bode­ga fami­liar Aba­dal bus­ca ela­bo­rar vinos que expre­sen la sin­gu­la­ri­dad de su pai­sa­je de la zona cen­tro de Cata­lun­ya, con sus viñe­dos en terra­za para com­pen­sar los des­ni­ve­les del terreno, rodea­das de bos­ques que le apor­tan sus notas tan par­ti­cu­la­res de soto­bos­que y de bal­sá­mi­cos, sobre el sue­lo de arci­lla con abun­dan­te pie­dra y usan­do las varie­da­des tra­di­cio­na­les pica­poll y man­dó que for­man par­te de los cul­ti­vos his­tó­ri­cos de este terri­to­rio.

Bodega Abadal

Bode­ga Aba­dal

 

Aba­dal fue fun­da­da en 1983 por Valen­tín Roque­ta, alre­de­dor de la masía Roque­ta. Una his­to­ria fami­liar de viti­cul­to­res que se remon­ta has­ta el siglo XII, más con­cre­ta­men­te en 1199, aun­que exis­ten ves­ti­gios de tra­ba­jos rela­cio­na­dos con la vid ya en la épo­ca roma­na. Los docu­men­tos que con­fir­man estos tra­ba­jos de viti­cul­tu­ra se sitúan en la Masía Roque­ta, situa­da en San­ta María d’Hor­ta d’A­vin­yó, don­de se encuen­tran pren­sas, depó­si­tos de pie­dra, laga­res y otros ins­tru­men­tos de esta épo­ca pre­té­ri­ta. El ini­cio de la acti­vi­dad comer­cial de la fami­lia fue cuan­do Ramón Roque­ta Torren­tó en 1898 se tras­la­dó a Man­re­sa y fun­dó la bode­ga Ramón Roque­ta, per­te­ne­cien­te a la D.O. Cata­lun­ya. Ya en 1983 se sons­ti­tu­yó Aba­dal, de la D.O. Pla de Bages. Más ade­lan­te ven­drían otros pro­yec­tos de la fami­lia Roque­ta.

Den­tro de la web Vino­te­ca Ori­gen pode­mos encon­trar vinos de 3 DO dife­ren­tes: Pla de Bages, Terra Alta y  Cata­lun­ya. Las dife­ren­tes mar­cas del gru­po como son la pro­pia Aba­dal que nos ocu­pa, Lafou, Ramón Roque­ta, Sagris­tía, Mas­sa­lu­ca, La Picos­sa, Vin­ya Nos­tra, Syne­ra y el Acei­te Mas Oli­ve­ras. El elen­co de varie­da­des de uvas tam­bién es amplio como: caber­net franc, caber­net sau­vig­non, char­don­nay, gar­na­cha blan­ca, gar­na­cha negra, maca­beo, man­dó, mer­lot, more­ni­llo, pica­poll, sam­só, sau­vig­non blan­co, syrah, sumoll, tem­pra­ni­llo y xarel.lo. Edi­cio­nes limi­ta­das y en cajas para rega­lar por­que siem­pre hay una bue­na excu­sa para obse­quiar vino, ya sean las fies­tas de Navi­dad, un ani­ver­sa­rio, una cele­bra­ción o como gene­ro­sa mues­tra de agra­de­ci­mien­to.

Códi­go espe­cial de des­cuen­to de un 10% en la web Vino­te­ca Ori­gen con el códi­go HEDONISTA10

© 2019 José María Toro. All rights reser­ved

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cata de Cavas y Vinos de Castillo Perelada

El pasa­do 8 de mar­zo, el emble­má­ti­co Hotel W Bar­ce­lo­na, fue el esce­na­rio per­fec­to para la extra­or­di­na­ria pre­sen­ta­ción y cata de cavas y vinos del Grup Pera­la­da (D.O. Empor­dà) a manos de Ale­jan­dro Rodrí­guez.

Hablar de los cal­dos del Cas­ti­llo de Pere­la­da es hablar de his­to­ria, de tra­di­ción fami­liar y de arte.

Si bien la ela­bo­ra­ción de vinos en dicho encla­ve data de la Edad Media, no sería has­ta 1923   en el que Miquel Mateu, polí­ti­co, apa­sio­na­do del arte y la cul­tu­ra, e hijo del que fue­ra cofun­da­dor de His­pano-Sui­za Damián Mateu, com­pra­ra el con­jun­to monu­men­tal del Cas­ti­llo de Pere­la­da para con­ver­tir­lo en un refe­ren­te artís­ti­co y, por supues­to, para revi­ta­li­zar una impor­tan­te tra­di­ción viti­vi­ní­co­la pre­sen­te en la zona del Empor­dà.

En 1972, Artu­ro Suqué, yerno de Miquel Mateu, lide­ra­ría una trans­for­ma­ción enfo­ca­da en la cali­dad y en la meta de hacer de Pere­la­da una de las más pres­ti­gio­sas bode­gas del país. A par­te, jun­to a su espo­sa Car­men Mateu, inau­gu­ra­ría el reco­no­ci­do inter­na­cio­nal­men­te Fes­ti­val del Cas­tell de Pere­la­da por el que han pasa­do infi­ni­dad de gran­des artis­tas y músi­cos.

Hoy en día, Javier Suqué Mateu se encar­ga de diri­gir el rum­bo de este gran navío apos­tan­do por vinos de cali­dad, plan­tan­do y adqui­rien­do nue­vos viñe­dos y enfa­ti­zan­do la impor­tan­cia del I+D median­te una cons­tan­te inves­ti­ga­ción en tie­rras ampur­da­ne­sas con la fina­li­dad de apro­ve­char esas cua­li­da­des geo­fí­si­cas y cli­ma­to­ló­gi­cas que ofre­ce este terri­to­rio tan ama­do por Sal­va­dor Dalí.

En cuan­to a la D.O. Empor­dà, se carac­te­ri­za por una hete­ro­ge­nei­dad en la tie­rra en la que pri­man la tex­tu­ra are­no­sa y la pobre­za en mate­ria orgá­ni­ca. Sue­len ser sue­los áci­dos que se sitúan des­de el nivel del mar has­ta una altu­ra cer­ca­na a los 260 metros. El cli­ma dis­fru­ta del vien­to de tra­mon­ta­na, que con­tri­bu­ye de mane­ra acti­va a la bue­na salud de las viñas. Con invier­nos sua­ves y vera­nos calu­ro­sos pero tem­pla­dos por el Medi­te­rrá­neo, la tem­pe­ra­tu­ra se sitúa entre los 14 y los 16°C, per­mi­tien­do el cul­ti­vo de varie­da­des de ciclo medio y lar­go. Refe­ren­te a los viñe­dos, son de anti­gua implan­ta­ción, si bien en los últi­mos años se ha ido reno­van­do para adop­tar cier­tos cam­bios varie­ta­les. Las uvas que pre­do­mi­nan son prin­ci­pal­men­te cari­ñe­na y gar­na­cha negra en tin­tos, y gar­na­cha blan­ca y roja jun­to a  maca­beo en blan­cos.

vinos y cavas de Castillo de Perelada

Para esta cata se pre­sen­ta­ron los siguien­tes cavas y vinos:

-Cava Stars Touch of Rosé 2014 (90% gar­na­cha y 10% pinot noir): sien­do un home­na­je a todas esas estre­llas que han pasa­do y pasa­rán por el Fes­ti­val Cas­tell de Pere­la­da, este cava ela­bo­ra­do a par­tir de uvas selec­cio­na­das bajo la D.O. Cava, ofre­ce un color páli­do y rosá­ceo, así como finas bur­bu­jas con for­ma­ción de coro­na. Moderno y agra­da­ble, se mues­tra muy flo­ral en boca, seco, pero con vida áci­da. La pre­sen­cia de fru­ta blan­ca es más que nota­ble.

-Només Gar­natxa Blan­ca 2016 (100% gar­na­cha blan­ca): con uvas pro­ce­den­tes de viñe­dos de entre cin­cuen­ta y sesen­ta años situa­dos en la fin­ca Pont de Molins, se obtie­ne este mono­va­rie­tal com­ple­jo y con alma de man­za­na. A la vis­ta, pre­sen­ta un color ama­ri­llo páli­do con lige­ros toques ver­do­sos. En boca ofre­ce cier­to amar­gor y un gran reco­rri­do. Un cla­ro ejem­plo de lo que es un vino con per­so­na­li­dad.

-Collec­tion Blanc 2015 (64% char­don­nay y 63% sau­vig­non blanc): este joven de cabe­llo rubio bri­llan­te, rebel­de e inten­so debe bue­na par­te de su per­so­na­li­dad a un 5% de char­don­nay que duran­te el 2015 vivió inten­sa­men­te en barri­ca de aca­cia, adqui­rien­do un lige­ro y pecu­liar toque de made­ra que se suma­ría a un per­fu­me de fru­tas dul­ces y tro­pi­ca­les. En boca es redon­do y fres­co, con un lige­ro pun­to car­bó­ni­co.

-Fin­ca Espo­lla 2012 (50% syrah, 30% monas­trell, 8% caber­net sau­vig­non, 6% gar­na­cha y 6% sam­só): con una exten­sión de 21 hec­tá­reas, Fin­ca Espo­lla se sitúa en Les Albe­res, cer­ca de los Piri­neos, y tie­ne como prin­ci­pal carac­te­rís­ti­ca un sue­lo negro, áci­do y piza­rro­so. Este leal escu­de­ro de las car­nes “cor­tas” (pies, carri­lle­ras…) des­ta­ca por un color rojo rubí de capa alta. Encon­tra­mos abun­dan­tes aro­mas de fru­tas rojas, así como a bal­sá­mi­cos. En boca es ele­gan­te y con una aci­dez pro­pia de la tie­rra de la que pro­ce­de.

-Fin­ca Mala­veï­na 2013 (46% mer­lot, 21% caber­net sau­vig­non, 12% caber­net franc, 11% syrah y 10% gar­na­cha): uno de los buques insig­nia de Pere­la­da, esta «bue­na veci­na» nace de 19 hec­tá­reas de arci­lla roji­za y de can­tos roda­dos. Mues­tra en su ros­tro un bello color rojo cere­za y des­pren­de un aro­ma a fru­tos negros con toques tos­ta­dos. Sus besos son redon­dos, car­no­sos, casi cre­mo­sos, y lige­ra­men­te áci­dos, son besos que per­du­ran. Esta veci­na enve­je­ce­rá, por supues­to, pero lo hará de la mejor for­ma, ena­mo­ran­do de nue­vo.

-Aires de Gar­bet 2013 (100% gar­na­cha): De una con­jun­ción dada por el Medi­te­rrá­neo, la cali­dez del sol, la tra­mon­ta­na y el sue­lo piza­rro­so de la fin­ca Gar­bet sur­ge este esplen­di­do tin­to pla­ga­do de recuer­dos a hier­bas medi­te­rrá­neas, bal­sá­mi­cos, torre­fac­tos, mine­ra­les y fru­tos rojos. Pre­sen­ta unos tani­nos madu­ros y sedo­sos, así como un paso por boca agra­da­ble y exten­so. Igual que Fin­ca Mala­veï­na, pre­sen­ta un enve­je­ci­mien­to con buen poten­cial.

-Cava Gran Claus­tro 2012 (45% pinot noir, 45% char­don­nay y 10% xarel·lo): ela­bo­ra­do arte­sa­nal­men­te, se cria­ba en su ori­gen en las bode­gas del claus­tro situa­do jun­to al Cas­ti­llo Pere­la­da. Se tra­ta de un cava bas­tan­te acham­pa­na­do, de apa­rien­cia color ama­ri­llo paja con refle­jos ver­do­sos y bri­llan­tes. Su bur­bu­ja es fina y con­ti­nua, y su sabor, seco y sua­ve, deja ves­ti­gios afru­ta­dos.

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