Cata de Cavas y Vinos de Castillo Perelada

El pasado 8 de marzo, el emblemático Hotel W Barcelona, fue el escenario perfecto para la extraordinaria presentación y cata de cavas y vinos del Grup Peralada (D.O. Empordà) a manos de Alejandro Rodríguez.

Hablar de los caldos del Castillo de Perelada es hablar de historia, de tradición familiar y de arte.

Si bien la elaboración de vinos en dicho enclave data de la Edad Media, no sería hasta 1923   en el que Miquel Mateu, político, apasionado del arte y la cultura, e hijo del que fuera cofundador de Hispano-Suiza Damián Mateu, comprara el conjunto monumental del Castillo de Perelada para convertirlo en un referente artístico y, por supuesto, para revitalizar una importante tradición vitivinícola presente en la zona del Empordà.

En 1972, Arturo Suqué, yerno de Miquel Mateu, lideraría una transformación enfocada en la calidad y en la meta de hacer de Perelada una de las más prestigiosas bodegas del país. A parte, junto a su esposa Carmen Mateu, inauguraría el reconocido internacionalmente Festival del Castell de Perelada por el que han pasado infinidad de grandes artistas y músicos.

Hoy en día, Javier Suqué Mateu se encarga de dirigir el rumbo de este gran navío apostando por vinos de calidad, plantando y adquiriendo nuevos viñedos y enfatizando la importancia del I+D mediante una constante investigación en tierras ampurdanesas con la finalidad de aprovechar esas cualidades geofísicas y climatológicas que ofrece este territorio tan amado por Salvador Dalí.

En cuanto a la D.O. Empordà, se caracteriza por una heterogeneidad en la tierra en la que priman la textura arenosa y la pobreza en materia orgánica. Suelen ser suelos ácidos que se sitúan desde el nivel del mar hasta una altura cercana a los 260 metros. El clima disfruta del viento de tramontana, que contribuye de manera activa a la buena salud de las viñas. Con inviernos suaves y veranos calurosos pero templados por el Mediterráneo, la temperatura se sitúa entre los 14 y los 16°C, permitiendo el cultivo de variedades de ciclo medio y largo. Referente a los viñedos, son de antigua implantación, si bien en los últimos años se ha ido renovando para adoptar ciertos cambios varietales. Las uvas que predominan son principalmente cariñena y garnacha negra en tintos, y garnacha blanca y roja junto a  macabeo en blancos.

vinos y cavas de Castillo de Perelada

Para esta cata se presentaron los siguientes cavas y vinos:

Cava Stars Touch of Rosé 2014 (90% garnacha y 10% pinot noir): siendo un homenaje a todas esas estrellas que han pasado y pasarán por el Festival Castell de Perelada, este cava elaborado a partir de uvas seleccionadas bajo la D.O. Cava, ofrece un color pálido y rosáceo, así como finas burbujas con formación de corona. Moderno y agradable, se muestra muy floral en boca, seco, pero con vida ácida. La presencia de fruta blanca es más que notable.

Només Garnatxa Blanca 2016 (100% garnacha blanca): con uvas procedentes de viñedos de entre cincuenta y sesenta años situados en la finca Pont de Molins, se obtiene este monovarietal complejo y con alma de manzana. A la vista, presenta un color amarillo pálido con ligeros toques verdosos. En boca ofrece cierto amargor y un gran recorrido. Un claro ejemplo de lo que es un vino con personalidad.

Collection Blanc 2015 (64% chardonnay y 63% sauvignon blanc): este joven de cabello rubio brillante, rebelde e intenso debe buena parte de su personalidad a un 5% de chardonnay que durante el 2015 vivió intensamente en barrica de acacia, adquiriendo un ligero y peculiar toque de madera que se sumaría a un perfume de frutas dulces y tropicales. En boca es redondo y fresco, con un ligero punto carbónico.

Finca Espolla 2012 (50% syrah, 30% monastrell, 8% cabernet sauvignon, 6% garnacha y 6% samsó): con una extensión de 21 hectáreas, Finca Espolla se sitúa en Les Alberes, cerca de los Pirineos, y tiene como principal característica un suelo negro, ácido y pizarroso. Este leal escudero de las carnes “cortas” (pies, carrilleras…) destaca por un color rojo rubí de capa alta. Encontramos abundantes aromas de frutas rojas, así como a balsámicos. En boca es elegante y con una acidez propia de la tierra de la que procede.

Finca Malaveïna 2013 (46% merlot, 21% cabernet sauvignon, 12% cabernet franc, 11% syrah y 10% garnacha): uno de los buques insignia de Perelada, esta «buena vecina» nace de 19 hectáreas de arcilla rojiza y de cantos rodados. Muestra en su rostro un bello color rojo cereza y desprende un aroma a frutos negros con toques tostados. Sus besos son redondos, carnosos, casi cremosos, y ligeramente ácidos, son besos que perduran. Esta vecina envejecerá, por supuesto, pero lo hará de la mejor forma, enamorando de nuevo.

Aires de Garbet 2013 (100% garnacha): De una conjunción dada por el Mediterráneo, la calidez del sol, la tramontana y el suelo pizarroso de la finca Garbet surge este esplendido tinto plagado de recuerdos a hierbas mediterráneas, balsámicos, torrefactos, minerales y frutos rojos. Presenta unos taninos maduros y sedosos, así como un paso por boca agradable y extenso. Igual que Finca Malaveïna, presenta un envejecimiento con buen potencial.

Cava Gran Claustro 2012 (45% pinot noir, 45% chardonnay y 10% xarel·lo): elaborado artesanalmente, se criaba en su origen en las bodegas del claustro situado junto al Castillo Perelada. Se trata de un cava bastante achampanado, de apariencia color amarillo paja con reflejos verdosos y brillantes. Su burbuja es fina y continua, y su sabor, seco y suave, deja vestigios afrutados.

© 2017 Aarón González. All rights reserved 

Viñachy, la bebida chyspeante

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Aún queda verano para disfrutarlo y saborearlo. Me resisto numantinamente a creer que hay productos y vivencias que son solamente para una estación del año -obviamente sino hay un cataclismo o un cambio climático a la vista, seguiremos esquiando en invierno y bañándonos en la playa en verano- para todo lo demás podemos jugar a adaptarlo con más o menos sentido, sin romper el orden natural de las cosas, es decir sin actuar contra natura. Verbigracia podemos comer helado de turrón en verano o podemos bebernos una cerveza bien fría en invierno y no por ello el cosmos se tiene que romper en pedazos.

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Mi descubrimiento tardío, ya avanzado el verano, en uno de los anaqueles de la estantería de mi tienda favorita y proveedora habitual de mi despensa y de mi cava, de esta novedosa bebida elaborada a base de Vichy Catalán con los vinos de la premiada bodega Casa de la Viña de la D.O. Valdepeñas, ha sido toda una revelación en el sentido de cubrir una necesidad que hacía tiempo iba anhelando. Y me explico lo que quiero decir, por un lado buscaba una bebida para ofrecer a mis más jóvenes invitados y también para aquellos amigos/as que no beben nada de alcohol -unos temerosos por sus efectos colaterales, incluidas multas de tráfico, y otros por su determinación de odio visceral a todos los efluvios etílicos-  y por otro lado, quería algo  refrescante y ligero,  apropiado para la época de calor, que me siriviera tanto para ese momento distendido y desenfadado del aperitivo, como para acompañar platos más ligeros propios del verano pero también del resto del año.
De la contracción de estas dos grandes marcas, ya citadas anteriormente, se ha construido este simpátio nombre que representa el ideario de esta novedosa empresa: ViñaChy. Una bebida chyspeante, con burbujas y de poca graduación con sólo 7%. Viene con fuerza para romper clichés y esterotipos que están arraigados en el imaginario colectivo, presentándose como una bebida optimista, jovial, alegre y rompedora para disfrutar socialmente con moderación.

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ViñaChy blanco chyspeante: está elaborado con las variedades chardonnay, sauvignon blanc y macabeo de Casa de la Viña junto a Vichy Catalán para obtener un vino de color amarillo con ligeros reflejos verdosos, en boca es goloso con aromas de fruta topical, en especial fruta de la pasión y también a peras maduras. Ideal para acompañar aperitivos, mariscos, aves y pescados a la plancha y también arroces de marisco.

ViñaChy rosado chyspeante: es el resultado de la unión de las uvas petit verdot y tempranillo de Casa de la Viña a Vichy Catalán para conseguir un vino de color rosado, aromas dulces y embriagadores a frambuesa, en boca es fresco. Para maridar con un salmón ahumado, pescados a la plancha, arroces y con tartas recubiertas de frutas de bosque.

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ViñaChy tinto chyspeante: nacida de la mezcla de uvas merlot y tempranillo de la Casa de la Viña y Vichy Catalán para lograr un color rojo cereza y ribetes de un bonito violáceo cardenalicio que se esconde debajo de la espuma de las burbujas. Aromas de frutas negras del bosque. En boca tiene un paso fácil y agradable. Para ennoviar con algún plato cocinado de pavo, pollo o cerdo aderezado con frutas como la pera, albaricoques o incluso higos.

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