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Cava Escape de Codorníu

Nueva vuelta de tuerca al formato escape room. Si hasta ahora creías que lo habías visto todo en este tipo de propuestas, Codorníu, de Sant Sadurní d’Anoia, amplía sus servicios de enoturismo, hasta ahora nunca visto en el mundo enológico, con esta original prueba de superación de enigmas tras la búsqueda del tesoro en los laberínticos pasillos subterráneos de la cava y que dejó escondido en algún secreto rincón, el antepasado Manuel Raventós. Son 75 minutos de emoción y risas aseguradas. Para finalizar una degustación de Cava Codorníu. Indicado muy especialmente para todos aquellos que disfrutan con las nuevas experiencias y para los que de pequeño soñaron con encontrar, cual Indiana Jones, un tesoro.

Codorníu

Codorníu

 

A Manuel Raventós le debemos el impulso que le dió a Codorníu y la ampliación de la bodega de corte modernista firmado por Josep Puig i Cadafalch, arquitecto contemporáneo de Antoni Gaudí. Este majestuoso edificio en piedra es todo un homenaje al silencio de la cava donde reposan, realizan la segunda fermentación y crianza las botellas que luego darán pie a millones de celebraciones en todo el mundo. Pero fue en 1872, Josep Raventós Fatjó, quién elaboró cava por primera vez en España, siguiendo el método tradicional y usando uvas autóctonas que le dan su personalidad propia: macabeo, xarel.lo y parellada, uniendo la historia de la marca Codorníu a la del cava ya que creó una industria nueva en el Penedés. Desde 1976 este ejemplo de arquitectura fue declarado Monumento Histórico Artístico.

Precio por grupo 195 para un mínimo de 2 personas y un máximo de 12. Consultar horarios y disponibilidad en Cava Escape Para acceder en cómo llegar  Más información de otras actividades y de la bodega en Cava Codorníu

© 2018 José María Toro. All rights reserved.

 

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Cavas 10 d’Abril en El Petit Celler

El pasado jueves 20 de abril, El Petit Celler (Beethoven 8, Barcelona) siguiendo su interesante y atractiva propuesta de catas y actividades relacionadas con el mundo del vino y el cava, se encargó de traer a la ciudad condal a 10 d’Abril, una joven pero sabia bodega procedente de Sant Llorenç d’Hortons, municipio situado en el Alt Penedès, Barcelona. Como por su origen se puede colegir, pertenecen a la D.O. Penedès así como a la D.O. Cava.

La D.O. Penedès, situada entre la cordillera Prelitoral y las llanuras de la costa mediterránea, se caracteriza por una gran riqueza en microclimas debido a su proximidad litoral y a su altitud. Con un clima mediterráneo, la zona del Penedès Marítimo (Baix Penedès y Garraf) es más templada por la influencia y proximidad del mar, mientras  que el Penedès Superior (Alt Penedès, Alt Camp, Anoia y Baix Llobregat) con más precipitaciones, presenta  mayor diferencia entre temperaturas máximas y mínimas. El Penedès Central (Alt Penedès) es la síntesis de ambos microclimas.

En cuanto a sus vinos, la D.O. Penedès se caracteriza por la utilización de una vasta variedad de uva como son el xarel·lo, la parellada o el macabeo, entre otras, en blancos, y el merlot, el ull de llebre o la monastrell en tintos.

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Cavas y vinos de 10 d’Abril

Cavas 10 d’Abril  da una vuelta de tuerca a los vinos y cavas de esta D.O. y, manteniendo sus orígenes, se centra en la elaboración de unos caldos de autor con personalidad propia. Para ello, apuesta por una agricultura ecológica y una elaboración artesanal que garantizan matices únicos y diferentes en cada línea de producto.

Jaume Raventós y Javier Hernández, cabezas visibles de 10 d’Abril, fueron los encargados de exponer los siguientes vinos y cavas:

  • Vino blanco Cálida (20% muscat y 80% gewürztraminer): Elaborado a partir de una vendimia nocturna para una maduración a baja temperatura de la uva, Cálida se muestra ante los ojos con un tono áureo, de intensidad media y con pinceladas verdosas. En nariz, ofrece aromas principalmente florales como el jazmín o la rosa, junto con toques de melocotón. En boca, no es tan goloso como a priori se podría esperar, sino que hace gala de esa acidez propia del Penedés. Sedoso y fresco, persiste largamente en el paladar. Acompañaría de forma ideal a platos de marisco, ensaladas y pescados. Se puede decir que Cálida es un vino que transmite calma, la calma de la noche campestre del Penedés.
  • Vino blanco Picu Picu EM8 (Emma 8) (100% xarel·lo): Procedente de viñas de unos 50 años, este monovarietal se cultiva de forma ecológica a 300 metros de altitud en suelo calcáreo y pedregoso. Si bien su fermentación tiene lugar en tanques de acero inoxidable, es el paso por barricas nuevas de castaño el que le aporta esos sutiles toques balsámicos, pero, y gracias al no abusar de la madera, sin perder los aromas esenciales del xarel·lo. Con un color amarillo cercano al dorado mate, indica que fiel al tipo de agricultura que practican en 10 d’Abril, no se han añadido clarificantes ni se ha procedido a filtraciones. Los aromas varietales frescos como el albaricoque junto con gráciles notas de crianza en castaño como ahumados o vainilla, fondos tostados y otros matices dulces se baten en duelo en las fosas nasales, mientras que su paso por boca es ancho y estructurado, fresco, pero con toques ácidos resultado del beso de la madera castaña. Picu Picu EM8 se trata de un vino peculiar, que huye de la indiferencia y del xarel·lo joven, casando de manera óptima con gran variedad de platos de la cocina de proximidad mediterránea como arroces, xatonadas o esqueixadas.
  • Cava Reserva Clos de l’Albert (40% macabeo, 40% xarel·lo y 20% parellada): Fermentado en dos tiempos, una primera fermentación de las tres variedades por separado en acero inoxidable con levaduras autóctonas del Penedés, y una segunda en botella a temperatura constante de 14 y 15°C, Clos de l’Albert se trata de un cava honrado, en el que se ha buscado el control y el equilibrio en el carbónico. Ofrece un color amarillo con reflejos dorados y una burbuja elegante, fina y persistente. En nariz, la manzana Golden y la verde son las protagonistas junto a derivados de su crianza como la almendra tostada. En el paladar, presume de un muy buen equilibrio en el que no hay excesos de acidez. Con toques de pastelería en el post gusto y un punto láctico nada abusivo, es excelente como aperitivo y como paje de pescados, mariscos y carnes blancas.
  • Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bayés (40% macabeo, 50% xarel·lo y 40% parellada): Un brut nature llevado al límite. Sus tres variedades se fermentan por separado permitiendo al xarel·lo mantener sus aromas primarios y mejorar las características espumantes y a la macabeo aportar un perfil aromático intenso y complejo que da ese perfume tan distintivo. El color, en gran parte debido a esta última variedad, es de un amarillo tostado con una burbuja fina y de desprendimiento lento. En nariz, frutas al horno y confitadas inspiran paisajes frescos y rústicos mientras que su paso por boca es equilibrado y suave, seco pero dulce, persistente y largo. Se trata de un cava para ser tomado de principio a fin, desde el aperitivo hasta los postres.
Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bagés

Cava Gran Reserva Terrers de Cal Bayés

  • Cava Gran Reserva Masia Les Forques (100% xarel·lo): Una excelencia procedente de viñedos viejos situados en suelos de naturaleza calcárea en pleno corazón del Penedés. Con una productividad muy baja, todas las viñas se cultivan sin herbicidas ni insecticidas respetando así la biodiversidad y el medio ambiente. La fermentación de la fruta se lleva a cabo en inoxidable a muy baja temperatura. Tras esta fermentación, se deja cerca de 12 días en lías de xarel·lo para pasar a otra fermentación a base de una levadura de la familia y otra importada de Champagne que le otorga un toque diferencial a la ulterior crianza. Este Gran Reserva muestra un tono amarillo pajizo con reflejos dorados, con rosario de burbujas finas, persistentes y lentas. Tanto en nariz como en boca, se comporta de manera similar: notas cremosas de fruta madura y vainilla conviven con fondos tostados y un complejo ahumado que denota una larga crianza. Es precisamente este ahumado tan especial e intenso el que hace de Masia Les Forques un cava con una capacidad inherente para diferenciarse del resto. Caviares, pescados salseados, carnes y quesos curados se sentirán orgullosos de ser acompañados por este cava.
  • Vino tinto Picu Picu 9 (85% merlot y 15% ull de llebre): Criado en barricas de roble francés y posteriormente en botella, es un tinto en el que se ha buscado sobretodo la frescura y la ligereza. De un atractivo rojo brillante pero sin exceso de color, Picu Picu 9 recuerda a bosque, a jardines de jazmín y a tostados. En boca, se muestra joven pero sin olvidar su crianza en barrica que le aporta esos matices de vainilla y de frutos secos, mientras que la posterior en botella le hace ser un vino ligero y estructurado. Picu Picu 9 se trata de un vino versátil, apropiado para acompañar carnes, segundos platos e incluso para el copeo puro y duro (error, el copeo nunca es duro), que nació de una nueva experiencia y que tiene pinta de perdurar en el mundo vinícola.
Vino tinto Picu Picu número 9

Vinto tinto Picu Picu nº 9

10 d’Abril se reivindican como unos hacedores especiales, concienciados con el carácter que tiene que poseer un vino o un cava del Penedès al mismo tiempo que se rigen por unos principios en los que priman el respeto al medio ambiente y la singularidad de la propia bodega. En palabras de Jaume, «se coopera con payeses para adecuar la viña vieja a la finalidad de la bodega», y ese propósito no es otro que el de sorprender, ilusionar y crear unas altas expectativas que, con el tiempo, cumplirán.

Más información de la bodega en Cavas 10 d’Abril Para saber más del catálogo de referencias así como de las actividades futuras de la vinoteca organizadora en El Petit Celler  del Carrer Beethoven, 8 Barcelona 08021 Teléfono 932 008 260

© 2017 Aarón González. All rights reserved.

Menú degustación modernista dentro de la Restaurant Lover Week en Restaurante Galaxó del Hotel Casa Fuster

«Perfecto Sr. Doménech, si usted me confirma que ya tiene todos permisos necesarios para la edificación, proceda a ello. Avisaré a la Sra. Fabra para que se persone en su despacho y puedan concretar los detalles de la obra.»

Así, tras colgar su peculiar y rústico Gower-Bell, Mariano Fuster i Fuster, caballero de la alta sociedad mallorquina, pintor e industrial, seguramente habría dado el visto bueno al planteamiento ofrecido por el respetado arquitecto barcelonés Lluís Doménech i Montaner para la construcción en 1905 de uno de los edificios modernistas más exclusivos y elegantes de la capital catalana: La Casa Fuster.

Situado en el número 132 del concurrido Paseo de Gracia, el Hotel Casa Fuster esconde bajo su sinuosa y marmórea arquitectura el restaurante Galaxó. En claro homenaje a quién fuera el señor de la casa, Mariano Fuster, el local adquiere el nombre de la cumbre mallorquina Puig de Galatzó dando a entender un carácter mediterráneo que se aúna en perfecta consonancia con la vanguardia encarnada en el espíritu modernista que rezuma cada rincón del hotel. En palabras de Oriol Canillas (chef) y Mireia Pellicer (maître sommelier) «Nuestra gastronomía apuesta por el producto mediterráneo, matizado con gustos exóticos. Priorizamos el sabor tradicional y la minuciosa combinación de gustos; además de una estudiada selección cromática acorde con el periodo modernista al que pertenece este emblemático edificio».

Nada más atravesar la arcada del Hotel Casa Fuster, la sensación de viajar a otra época e incluso a otra dimensión, se apodera del espíritu de uno. Mobiliario dotado de vida gracias a sus formas orgánicas, pomos forjados que inspiran naturaleza, jarrones que bailan al son de tenues luces regalando místicos reflejos…Todo ello da la bienvenida, invitando a adentrarse en lo profundo de este bosque de mármol, forja y madera. Ya en la planta noble, Galaxó se deja ver tímidamente al final de un distribuidor que lóbrego, como si fuera el momento en el que se besan los párpados para iniciar un bonito y onírico viaje, es el encargado de conducir al comensal a su destino. El Hada de Azúcar danza y danza.

Una vez en su interior, un techo que evoca un ondulante mar de plata acoge en su fondo las mesas dispuestas con bastante espacio entre sí para que cada experiencia sea única, íntima e inolvidable.

Gargantuescos arcos de mármol hacen la función de guardianes y de separar las diferentes secciones del Galaxó. Misteriosos espejos añejos y quebrados parecen portales a universos de Carroll. Amplios ventanales son cubiertos por imponentes cortinas moradas que como cataratas de vino, caen y se funden en un vacío que escapa a la vista de la persona ya sentada alrededor de unas mesas siempre acompañadas por esculturas y motivos modernistas.

Tras un aperitivo de bienvenida del chef consistente en un suave guacamole con gambas y una selección de sales: la sutil sal rosa del Himalaya, la Flor de Sal con hibisco y la poderosa y oscura sal volcánica de Hawaï, acompañadas con pan blanco y de nueces, y de un excelente AOVE como es el leridano y ecológico Umami, se procedió a la degustación de los siguientes platos:

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Aperitivo modernista. Fotografía de Aarón González

Pica Pica Modernista, elegante y colorida composición formada por:

      –Drac del Parc Güell (Canelón de calabacín relleno de mató y vinagreta de pimientos de colores): un trencadís a base de vinagreta de pimientos multicolores cubre a un dragón de suave calabacín que guarda en su interior una nube de ligero requesón.

    –Vidrieres Modernistes (Tartar de salmón con gelatinas de pimiento, pepino y tomate): un tartar de salmón finamente cortado, que evita así la malograda textura de puré, cobijado por un mézclum de hojas jóvenes al que cada bocado va sonsacando pequeños secretos de paladar. Las gelatinas, diferenciadas y llenas de sabor, aportan ese aspecto visual que le confiere el nombre al plato.

      –Sagrada Familia (patata brava): unir dos conceptos tan arraigados como son las patatas bravas con uno de los símbolos emblemáticos no solo del modernismo catalán, sino de la propia identidad barcelonesa, es todo un acierto. Más aún cuando se da la primera dentellada y la lava de este pequeño volcán empieza a verterse por sus costados al mismo tiempo que hace presencia en las papilas del comensal.

Un primer plato digno de un mural de Mucha en el que colores y sabores vuelven a recordar que no se está en un restaurante cualquiera. Se acompaña con un Primer Brut Nature de Pere Ventura (xarel.lo, parellada y macabeo), que aporta reflejos dorados y brillantes.

Merluza en suquet de chocolate con pastel de patata y boletus: una cama de esponjosas patatas es testigo de este curioso idilio. No se sabe cuándo el cacao empezó su relación con la sirena, lo que sí es más que evidente es que recostados en esos cojines de boletus, mantienen una relación de ensueño, casi prohibida, que sellaron con un blanco e intenso Príncipe de Viana D.O. Navarra (chardonnay). Shostakovich habría compuesto una suite para esta pareja sin dudarlo.

Fricandó de ternera al vermut con naranjas frescas y olivas negras: o como el plato se transforma en un campo de batalla por ver cuál de los ingredientes permanece más tiempo en la mente y en el gusto del comensal. La poderosa pero delicada ternera avanza imparable para ganarse el puesto de paladín modernista, “lástima” que una naranja que no se deja amedrentar por una carne tan fina y dulce, deshaga todo ese sabor para suplantarlo por un frescor ligeramente ácido. Esto provoca un tira y afloja en el que el comensal está deseando probar otro bocado de la primera para obligar al cítrico a actuar. Hasta aquí todo sería más o menos sencillo si no fuera porque otro elemento entra en discordia: de forma furtiva, las olivas negras hacen acto de presencia dando pequeñas estocadas tostadas en el paladar. Han venido, y lo hacen para quedarse. Un tinto joven de Jardins Monastrell D.O. Empordà (garnacha, merlot, syrah y cabernet suavignon) es testigo de tan cruenta batalla.

Casa Fuster (semiesfera de mousse de chocolate con leche y baño de chocolate blanco): líneas curvas modernistas para presentar un postre potente a la par que ligero y, por supuesto, dulce. Una pieza que se podría extrapolar al campo de la arquitectura y encajar perfectamente en cualquier obra de Josep Puig i Cadafalch.

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Semiesfera de mousse de chocolate con leche y baño de chocolate blanco. Fotografía de Aarón González

Tras esta degustación, se concluye que Galaxó es un universo paralelo, un portal al pasado ¿o tal vez al futuro? En definitiva, se puede decir que Galaxó es un lugar para soñar.

Galaxó forma parte de la Restaurant Lover Week organizada por Atrápalo. Del tres al doce de marzo, una selección de restaurantes de Madrid y Barcelona ofrecerán menús exclusivos a un precio asequible e inferior al habitual: 24 euros más IVA y un euro muy especial que irá destinado a colaborar con la ONG Accem y ayudar así a refugiados y a las personas más desfavorecidas.

Más información y reservas en Atrápalo

© 2017 Aarón González. All rights reserved 

Viñachy, la bebida chyspeante

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Aún queda verano para disfrutarlo y saborearlo. Me resisto numantinamente a creer que hay productos y vivencias que son solamente para una estación del año -obviamente sino hay un cataclismo o un cambio climático a la vista, seguiremos esquiando en invierno y bañándonos en la playa en verano- para todo lo demás podemos jugar a adaptarlo con más o menos sentido, sin romper el orden natural de las cosas, es decir sin actuar contra natura. Verbigracia podemos comer helado de turrón en verano o podemos bebernos una cerveza bien fría en invierno y no por ello el cosmos se tiene que romper en pedazos.

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Mi descubrimiento tardío, ya avanzado el verano, en uno de los anaqueles de la estantería de mi tienda favorita y proveedora habitual de mi despensa y de mi cava, de esta novedosa bebida elaborada a base de Vichy Catalán con los vinos de la premiada bodega Casa de la Viña de la D.O. Valdepeñas, ha sido toda una revelación en el sentido de cubrir una necesidad que hacía tiempo iba anhelando. Y me explico lo que quiero decir, por un lado buscaba una bebida para ofrecer a mis más jóvenes invitados y también para aquellos amigos/as que no beben nada de alcohol -unos temerosos por sus efectos colaterales, incluidas multas de tráfico, y otros por su determinación de odio visceral a todos los efluvios etílicos-  y por otro lado, quería algo  refrescante y ligero,  apropiado para la época de calor, que me siriviera tanto para ese momento distendido y desenfadado del aperitivo, como para acompañar platos más ligeros propios del verano pero también del resto del año.
De la contracción de estas dos grandes marcas, ya citadas anteriormente, se ha construido este simpátio nombre que representa el ideario de esta novedosa empresa: ViñaChy. Una bebida chyspeante, con burbujas y de poca graduación con sólo 7%. Viene con fuerza para romper clichés y esterotipos que están arraigados en el imaginario colectivo, presentándose como una bebida optimista, jovial, alegre y rompedora para disfrutar socialmente con moderación.

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ViñaChy blanco chyspeante: está elaborado con las variedades chardonnay, sauvignon blanc y macabeo de Casa de la Viña junto a Vichy Catalán para obtener un vino de color amarillo con ligeros reflejos verdosos, en boca es goloso con aromas de fruta topical, en especial fruta de la pasión y también a peras maduras. Ideal para acompañar aperitivos, mariscos, aves y pescados a la plancha y también arroces de marisco.

ViñaChy rosado chyspeante: es el resultado de la unión de las uvas petit verdot y tempranillo de Casa de la Viña a Vichy Catalán para conseguir un vino de color rosado, aromas dulces y embriagadores a frambuesa, en boca es fresco. Para maridar con un salmón ahumado, pescados a la plancha, arroces y con tartas recubiertas de frutas de bosque.

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ViñaChy tinto chyspeante: nacida de la mezcla de uvas merlot y tempranillo de la Casa de la Viña y Vichy Catalán para lograr un color rojo cereza y ribetes de un bonito violáceo cardenalicio que se esconde debajo de la espuma de las burbujas. Aromas de frutas negras del bosque. En boca tiene un paso fácil y agradable. Para ennoviar con algún plato cocinado de pavo, pollo o cerdo aderezado con frutas como la pera, albaricoques o incluso higos.

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