Receta muy fácil de guisantes frescos con mantequilla ahumada de anchoa de Rooftop Smokehouse

Coci­nar unos gui­san­tes fres­cos es muy fácil y con esta rece­ta le vas a dar un toque muy espe­cial. Hay que apro­ve­char que esta­mos en tem­po­ra­da y sola­men­te hay que pelar­los de su vai­na, poner agua en ebu­lli­ción y una vez esté hir­vien­do se echan los gui­san­tes al agua y en unos 10 minu­tos esta­rán coci­dos y tier­nos. No le pon­go sal por­que la man­te­qui­lla ya nos apor­ta la sal. Yo uso 500 gra­mos por per­so­na. Su tem­po­ra­da de con­su­mo (fres­co) es de mar­zo a mayo, cuan­do su gus­to es más sabro­so y son más ricos a nivel nutri­cio­nal

La magia vie­ne cuan­do estos gui­san­tes los pones y los sal­teas en una sar­tén con man­te­qui­lla ahu­ma­da de anchoa de Roof­top Smo­kehou­se. La cre­mo­si­dad de la man­te­qui­lla con su poten­te sabor de uma­mi, sali­ni­dad y ahu­ma­do se unen al dul­zor de los gui­san­tes. Esta com­bi­na­ción le va a dar un plus a tus gui­san­tes de toda la vida. Esta man­te­qui­lla ahu­ma­da tam­bién lo pue­des usar para acom­pa­ñar unos raba­ni­llos con tos­ta­da de pan de masa madre.

Más infor­ma­ción de otros pro­duc­tos de Roof­top Smo­kehou­se en su web Ahu­ma­dos arte­sa­na­les y de pro­xi­mi­dad. Ha gana­do varias estre­llas en los oscars de la ali­men­ta­ción: los Great Tas­te.

Maridaje de vinos de Wineissocial y los platos de Hawker 45

Para gus­tos los colo­res (Pan­to­ne, cla­ro está). Esta expre­sión tan soco­rri­da pro­ce­de de la máxi­ma lati­na “De gus­ti­bus non est dispu­tan­dum”, que se pue­de tra­du­cir direc­ta­men­te por “no hay que pelear por los gus­tos”, por­que cada uno tie­ne el suyo y todos son res­pe­ta­bles. Hacien­do el para­le­lis­mo con los mari­da­jes de pla­tos y vinos ocu­rre lo mis­mo y de esto saben un rato los sumi­lle­res de Wine­sis­so­cial, refi­rién­do­me a los mari­da­jes y los gus­tos.

Y para mues­tra un botón, es decir, el vivi­do días atrás en Haw­ker 45 don­de se jugó en la par­te sóli­da con el exo­tis­mo de los pla­tos de la chef Lai­la Bazahm al man­do de los fogo­nes de este res­tau­ran­te bar­ce­lo­nés, don­de recu­pe­ra pla­tos del street food de la gas­tro­no­mía asiá­ti­ca y que van entre sabo­res áci­dos, amar­gos, dul­ces, pican­tes y el uma­mi, y en la par­te líqui­da a car­go de César Cano­vas, el que fue cam­peón de Espa­ña en el 2006 como sumi­ller y aho­ra tra­ba­ja en wineis­so­cial y que pre­sen­tó dos vinos dis­pa­res para cada pla­to que salió de la coci­na de Haw­ker 45 para que cada comen­sal pudie­ra ele­gir su pro­pues­ta favo­ri­ta entre las dos opcio­nes o que se que­da­se con las dos. Una expe­rien­cia lúdi­ca don­de los vinos podían ensal­zar, acom­pa­ñar o com­ple­tar los pla­tos de la chef Bazahm.

Pro­pues­tas del menú y sus dos vinos a mari­dar:

  • Uma­mi: ali­tas de pollo thai con mer­me­la­da de chi­li. Tos­ta­da de gam­ba oko­no­mi­ya­ki son shi­chi­mi toga­rashi. El pican­te de esta pro­pues­ta se podía con­tras­tar con el áci­do y refres­can­te Pazo Casa­no­va o con Sen­sua­lis y sus per­fu­mes flo­ra­les de rosa y de fru­ta como el lichi o la pera.

Alitas de pollo Thai

Ali­tas de pollo Thai

 

  • Amar­go: bimi y cala­ba­zas asa­das, curry japo­nés y caviar de beren­je­na. Los vinos Willa Wolf Gewürz­tra­mi­ner con una ele­gan­te fres­cu­ra de aro­mas a rosas y A Coroa que des­pren­de aro­mas de fru­tas del bos­que como la fram­bue­sa y los arán­da­nos y a espe­cias como el cla­vo y la pimien­ta.

 

  • Pican­te: risot­to lak­sa con mer­lu­za. Los vinos Char­tier le Blanc y sus aro­mas a coco, melo­co­tón, miel y flo­res blan­cas, mien­tras que Rebel­des con sus aro­mas a bolle­ría, melo­co­tón y pera, está espe­cial­men­te indi­ca­do para empa­re­jar­se con arro­ces.

Risotto Laksa

Risot­to Lak­sa con mer­lu­za

 

 

  • Áci­do-dul­ce: ado­bo de cos­ti­lla de cer­do ahu­ma­da y cebo­lla cara­me­li­za­da con reduc­ción de vina­gre de soja. Heren­cia Altés L’Es­tel con aro­mas a café, cere­za, cirue­la y fre­sa o Mad con sus aro­mas de hier­ba, limón y lirio.
  • Dul­ce: hela­do de cho­co­la­te con turrón de plá­tano. A ele­gir entre Val­ve­rán 20 man­za­nas, una sidra astu­ria­na ins­pi­ra­da en las ice-ciders de Cana­dá, con aro­mas de mara­cu­yá y naran­ja pen­sa­da para acom­pa­ñar pas­te­le­ría clá­si­ca y obvia­men­te la Tar­ta Tati, o  Ari­ya­nas David Tin­to Dul­ce con aro­mas de fru­ta de la pasión, pera, piña o rosas, ideal para acom­pa­ñar pos­tres a base de cho­co­la­te y fru­ta.

 

Helado de chocolate con turrón de plátano

Hela­do de cho­co­la­te con turrón de plá­tano

 

La tra­yec­to­ria pro­fe­sio­nal de Lai­la Bazahm se ini­ció en el sec­tor de la ban­ca ges­tio­nan­do pro­yec­tos en pla­zas impor­tan­tes como Dubai, Sin­ga­pur y Mani­la. En el 2011 rom­pió su pro­me­te­dor futu­ro­con y se diri­gió a las puer­tas de Muga­ritz para comen­zar en la coci­na des­de cero pero con muchas ganas de apren­der. Tras su paso por Nineu en San Sebas­tián, se vol­vió a Sin­ga­pur para ser chef eje­cu­ti­va de un gran gru­po de res­tau­ra­ción. Más tar­de entró en L’A­te­lier de Joël Robu­chon jus­to cuan­do este res­tau­ran­te con­si­guió su pri­me­ra estre­lla Miche­lin. De vuel­ta a Sin­ga­pur entró en Anti:Dote, el bis­trot del Hotel Fair­mont y aquí fue don­de comen­zó a ges­tar­se ya su actual res­tau­ran­te Haw­ker 45. Bar­ce­lo­na fue su siguien­te para­da para cur­sar el Más­ter en Hos­pi­ta­lity de EADA don­de pudo apren­der todo, abso­lu­ta­men­te todo, sobre los pro­ce­sos de un res­tau­ran­te, des­de la coci­na, los recur­sos huma­nos, con­ta­bi­li­dad, has­ta la ges­tión inte­gral de la sala. Su par­ti­ci­pa­ción en varios pop ups en 2015 en Bar­ce­lo­na, la incli­na­ron por ele­gir la Ciu­dad Con­dal como sede de su res­tau­ran­te que abrió sus puer­tas en enero de 2017.

La selección de vinos

La selec­ción de vinos

 

Wineis­so­cial es más que un club de vinos, es una for­ma didác­ti­ca de enten­der la cul­tu­ra del vino. Des­de el ini­cio, hace 5 años, sus crea­do­res bus­ca­ron una for­ma fácil de lle­gar a todos los públi­cos a par­tir de sím­bo­los y colo­res, de tal for­ma que idea­ron un test de 30 pre­gun­tas para encon­trar el mejor esti­lo de vino a cada una de las per­so­nas intere­sa­das en fina­li­zar este cues­tio­na­rio. Con­jun­ta­men­te con el club rea­li­zan ase­so­ría a res­tau­ran­tes para ade­cuar la car­ta de vinos a la pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca, así como for­ma­ción al equi­po de sala usan­do la mis­ma sim­bo­lo­gía y poder acer­tar con los gus­tos de los comen­sa­les. Los vinos que con­for­man el catá­lo­go de wineis­so­cial tie­nen que cum­plir los siguien­tes requi­si­tos: expre­sar su terroir, de pro­duc­to­res autén­ti­cos que apues­tan por una míni­ma inter­ven­ción, res­pe­to del entorno y ofre­cer una alta rela­ción “pre­cio-pla­cer” como ellos la cali­fi­can. El gru­po de cata está for­ma­do por los exper­tos sumi­lle­res César Cano­vas, Raúl Igual, David Sei­jas y David Forer.

Haw­ker 45 Carrer de Casp, 45. 08010 Bar­ce­lo­na. Telé­fono 937 638 315. Hora­rio de lunes a sába­do de 13 a 16h y de 20 a 23h.

Más infor­ma­ción de este club de vinos con opcio­nes per­so­na­li­za­das en Wineis­so­cial

© 2019 José María Toro. All rights reser­ved

 

Menú degustación modernista dentro de la Restaurant Lover Week en Restaurante Galaxó del Hotel Casa Fuster

«Per­fec­to Sr. Domé­nech, si usted me con­fir­ma que ya tie­ne todos per­mi­sos nece­sa­rios para la edi­fi­ca­ción, pro­ce­da a ello. Avi­sa­ré a la Sra. Fabra para que se per­so­ne en su des­pa­cho y pue­dan con­cre­tar los deta­lles de la obra.»

Así, tras col­gar su pecu­liar y rús­ti­co Gower-Bell, Mariano Fus­ter i Fus­ter, caba­lle­ro de la alta socie­dad mallor­qui­na, pin­tor e indus­trial, segu­ra­men­te habría dado el vis­to bueno al plan­tea­mien­to ofre­ci­do por el res­pe­ta­do arqui­tec­to bar­ce­lo­nés Lluís Domé­nech i Mon­ta­ner para la cons­truc­ción en 1905 de uno de los edi­fi­cios moder­nis­tas más exclu­si­vos y ele­gan­tes de la capi­tal cata­la­na: La Casa Fus­ter.

Situa­do en el núme­ro 132 del con­cu­rri­do Paseo de Gra­cia, el Hotel Casa Fus­ter escon­de bajo su sinuo­sa y mar­mó­rea arqui­tec­tu­ra el res­tau­ran­te Gala­xó. En cla­ro home­na­je a quién fue­ra el señor de la casa, Mariano Fus­ter, el local adquie­re el nom­bre de la cum­bre mallor­qui­na Puig de Galatzó dan­do a enten­der un carác­ter medi­te­rrá­neo que se aúna en per­fec­ta con­so­nan­cia con la van­guar­dia encar­na­da en el espí­ri­tu moder­nis­ta que rezu­ma cada rin­cón del hotel. En pala­bras de Oriol Cani­llas (chef) y Mireia Pelli­cer (maî­tre som­me­lier) «Nues­tra gas­tro­no­mía apues­ta por el pro­duc­to medi­te­rrá­neo, mati­za­do con gus­tos exó­ti­cos. Prio­ri­za­mos el sabor tra­di­cio­nal y la minu­cio­sa com­bi­na­ción de gus­tos; ade­más de una estu­dia­da selec­ción cro­má­ti­ca acor­de con el perio­do moder­nis­ta al que per­te­ne­ce este emble­má­ti­co edi­fi­cio».

Nada más atra­ve­sar la arca­da del Hotel Casa Fus­ter, la sen­sa­ción de via­jar a otra épo­ca e inclu­so a otra dimen­sión, se apo­de­ra del espí­ri­tu de uno. Mobi­lia­rio dota­do de vida gra­cias a sus for­mas orgá­ni­cas, pomos for­ja­dos que ins­pi­ran natu­ra­le­za, jarro­nes que bai­lan al son de tenues luces rega­lan­do mís­ti­cos reflejos…Todo ello da la bien­ve­ni­da, invi­tan­do a aden­trar­se en lo pro­fun­do de este bos­que de már­mol, for­ja y made­ra. Ya en la plan­ta noble, Gala­xó se deja ver tími­da­men­te al final de un dis­tri­bui­dor que lóbre­go, como si fue­ra el momen­to en el que se besan los pár­pa­dos para ini­ciar un boni­to y oní­ri­co via­je, es el encar­ga­do de con­du­cir al comen­sal a su des­tino. El Hada de Azú­car dan­za y dan­za.

Una vez en su inte­rior, un techo que evo­ca un ondu­lan­te mar de pla­ta aco­ge en su fon­do las mesas dis­pues­tas con bas­tan­te espa­cio entre sí para que cada expe­rien­cia sea úni­ca, ínti­ma e inol­vi­da­ble.

Gar­gan­tues­cos arcos de már­mol hacen la fun­ción de guar­dia­nes y de sepa­rar las dife­ren­tes sec­cio­nes del Gala­xó. Mis­te­rio­sos espe­jos añe­jos y que­bra­dos pare­cen por­ta­les a uni­ver­sos de Carroll. Amplios ven­ta­na­les son cubier­tos por impo­nen­tes cor­ti­nas mora­das que como cata­ra­tas de vino, caen y se fun­den en un vacío que esca­pa a la vis­ta de la per­so­na ya sen­ta­da alre­de­dor de unas mesas siem­pre acom­pa­ña­das por escul­tu­ras y moti­vos moder­nis­tas.

Tras un ape­ri­ti­vo de bien­ve­ni­da del chef con­sis­ten­te en un sua­ve gua­ca­mo­le con gam­bas y una selec­ción de sales: la sutil sal rosa del Hima­la­ya, la Flor de Sal con hibis­co y la pode­ro­sa y oscu­ra sal vol­cá­ni­ca de Hawaï, acom­pa­ña­das con pan blan­co y de nue­ces, y de un exce­len­te AOVE como es el leri­dano y eco­ló­gi­co Uma­mi, se pro­ce­dió a la degus­ta­ción de los siguien­tes pla­tos:

aperitivo

Ape­ri­ti­vo moder­nis­ta. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

-Pica Pica Moder­nis­ta, ele­gan­te y colo­ri­da com­po­si­ción for­ma­da por:

      -Drac del Parc Güell (Cane­lón de cala­ba­cín relleno de mató y vina­gre­ta de pimien­tos de colo­res): un tren­ca­dís a base de vina­gre­ta de pimien­tos mul­ti­co­lo­res cubre a un dra­gón de sua­ve cala­ba­cín que guar­da en su inte­rior una nube de lige­ro reque­són.

    -Vidrie­res Moder­nis­tes (Tar­tar de sal­món con gela­ti­nas de pimien­to, pepino y toma­te): un tar­tar de sal­món fina­men­te cor­ta­do, que evi­ta así la malo­gra­da tex­tu­ra de puré, cobi­ja­do por un méz­clum de hojas jóve­nes al que cada boca­do va son­sa­can­do peque­ños secre­tos de pala­dar. Las gela­ti­nas, dife­ren­cia­das y lle­nas de sabor, apor­tan ese aspec­to visual que le con­fie­re el nom­bre al pla­to.

      -Sagra­da Fami­lia (pata­ta bra­va): unir dos con­cep­tos tan arrai­ga­dos como son las pata­tas bra­vas con uno de los sím­bo­los emble­má­ti­cos no solo del moder­nis­mo cata­lán, sino de la pro­pia iden­ti­dad bar­ce­lo­ne­sa, es todo un acier­to. Más aún cuan­do se da la pri­me­ra den­te­lla­da y la lava de este peque­ño vol­cán empie­za a ver­ter­se por sus cos­ta­dos al mis­mo tiem­po que hace pre­sen­cia en las papi­las del comen­sal.

Un pri­mer pla­to digno de un mural de Mucha en el que colo­res y sabo­res vuel­ven a recor­dar que no se está en un res­tau­ran­te cual­quie­ra. Se acom­pa­ña con un Pri­mer Brut Natu­re de Pere Ven­tu­ra (xarel.lo, pare­lla­da y maca­beo), que apor­ta refle­jos dora­dos y bri­llan­tes.

-Mer­lu­za en suquet de cho­co­la­te con pas­tel de pata­ta y bole­tus: una cama de espon­jo­sas pata­tas es tes­ti­go de este curio­so idi­lio. No se sabe cuán­do el cacao empe­zó su rela­ción con la sire­na, lo que sí es más que evi­den­te es que recos­ta­dos en esos coji­nes de bole­tus, man­tie­nen una rela­ción de ensue­ño, casi prohi­bi­da, que sella­ron con un blan­co e inten­so Prín­ci­pe de Via­na D.O. Nava­rra (char­don­nay). Shos­ta­ko­vich habría com­pues­to una sui­te para esta pare­ja sin dudar­lo.

-Fri­can­dó de ter­ne­ra al ver­mut con naran­jas fres­cas y oli­vas negras: o como el pla­to se trans­for­ma en un cam­po de bata­lla por ver cuál de los ingre­dien­tes per­ma­ne­ce más tiem­po en la men­te y en el gus­to del comen­sal. La pode­ro­sa pero deli­ca­da ter­ne­ra avan­za impa­ra­ble para ganar­se el pues­to de pala­dín moder­nis­ta, “lás­ti­ma” que una naran­ja que no se deja ame­dren­tar por una car­ne tan fina y dul­ce, des­ha­ga todo ese sabor para suplan­tar­lo por un fres­cor lige­ra­men­te áci­do. Esto pro­vo­ca un tira y aflo­ja en el que el comen­sal está desean­do pro­bar otro boca­do de la pri­me­ra para obli­gar al cítri­co a actuar. Has­ta aquí todo sería más o menos sen­ci­llo si no fue­ra por­que otro ele­men­to entra en dis­cor­dia: de for­ma fur­ti­va, las oli­vas negras hacen acto de pre­sen­cia dan­do peque­ñas esto­ca­das tos­ta­das en el pala­dar. Han veni­do, y lo hacen para que­dar­se. Un tin­to joven de Jar­dins Monas­trell D.O. Empor­dà (gar­na­cha, mer­lot, syrah y caber­net sua­vig­non) es tes­ti­go de tan cruen­ta bata­lla.

-Casa Fus­ter (semi­es­fe­ra de mous­se de cho­co­la­te con leche y baño de cho­co­la­te blan­co): líneas cur­vas moder­nis­tas para pre­sen­tar un pos­tre poten­te a la par que lige­ro y, por supues­to, dul­ce. Una pie­za que se podría extra­po­lar al cam­po de la arqui­tec­tu­ra y enca­jar per­fec­ta­men­te en cual­quier obra de Josep Puig i Cada­falch.

postre,

Semi­es­fe­ra de mous­se de cho­co­la­te con leche y baño de cho­co­la­te blan­co. Foto­gra­fía de Aarón Gon­zá­lez

Tras esta degus­ta­ción, se con­clu­ye que Gala­xó es un uni­ver­so para­le­lo, un por­tal al pasa­do ¿o tal vez al futu­ro? En defi­ni­ti­va, se pue­de decir que Gala­xó es un lugar para soñar.

Gala­xó for­ma par­te de la Res­tau­rant Lover Week orga­ni­za­da por Atrá­pa­lo. Del tres al doce de mar­zo, una selec­ción de res­tau­ran­tes de Madrid y Bar­ce­lo­na ofre­ce­rán menús exclu­si­vos a un pre­cio ase­qui­ble e infe­rior al habi­tual: 24 euros más IVA y un euro muy espe­cial que irá des­ti­na­do a cola­bo­rar con la ONG Accem y ayu­dar así a refu­gia­dos y a las per­so­nas más des­fa­vo­re­ci­das.

Más infor­ma­ción y reser­vas en Atrá­pa­lo

© 2017 Aarón Gon­zá­lez. All rights reser­ved 

El Kursaal de San Sebastián se ha impregnado de aromas de cúrcuma y otros especias asiáticas.

Atrás que­dó la XVII edi­ción del Con­gre­so de San Sebas­tián Gas­tro­nó­mi­ka. Han sido 4 días muy inten­sos de pre­sen­ta­cio­nes, ponen­cias, show coo­king y de net­wor­king. Este año se ha diri­gi­do al des­cu­bri­mien­to de dos ciu­da­des que pivo­ti­zan todo el avan­ce gas­tro­nó­mi­co del con­ti­nen­te asiá­ti­co: Sin­ga­pur y Hong Kong.

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El stand de los hor­nos a la bra­sa Jos­per

Estas dos metró­po­lis reci­bie­ron una calu­ro­sa aco­gi­da de los ciu­da­da­nos de San Sebas­tián que se acer­ca­ron a cono­cer de pri­me­ra mano el street food asiá­ti­co que se mon­tó efí­me­ra­men­te en la entra­da del Kur­saal y que es todo un tri­bu­to a los que se orga­ni­zan por la calles de estas dos ciu­da­des: los food mar­ket de Sin­ga­pur y los hutongs de Hong Kong. Se pudo degus­tar pro­duc­tos y pla­tos repre­sen­ta­ti­vos de los res­tau­ran­tes que asis­tie­ron a este con­gre­so inter­na­cio­nal de gas­tro­no­mía como la sopa de fideo Lak­sa del res­tau­ran­te Les Amis del chef Peter Teo (Sin­ga­pur) las cro­que­tas de arroz y pollo “Chic­ken Rice” del chef Emma­nuel Stroo­bant (Sin­ga­pur), las deli­cio­sas cos­ti­llas de cer­do con café “cof­fee pork ribs” del chef Way­ne Liew del res­tau­ran­te Keng Eng Kee (Sin­ga­pur), las empa­na­di­llas Dim Sum de car­ne y el gui­so de pollo a las 1000 espe­cias del chef Josep María Kao del res­tau­ran­te Kao Dim Sum de Bar­ce­lo­na. Todo un luja­zo el poder pro­bar gas­tro­no­mía de miles de kiló­me­tros de dis­tan­cia sin des­pla­zar­se de la capi­tal donos­tia­rra y sin per­der de vis­ta la belle­za de la bahía de La Con­cha ni su mag­né­ti­ca baran­di­lla (reco­noz­co que padez­co el sín­dro­me de esa cen­te­na­ria baran­di­lla y que es lle­gar a esta ciu­dad, bajar­me del tren e irme direc­to a este emble­ma de la ciu­dad, don­de me pue­do pasar horas miran­do el mar, a la isla de San­ta Cla­ra y todo lo que suce­de en la pla­ya apo­ya­do en ella y que sólo me des­en­gan­cho cuan­do la gazu­za aprie­ta y enca­mino mis pasos como un poseí­do hacia los bares de la Par­te Vie­ja).

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Pla­to de tru­fa negra pre­pa­ra­do por Andrea Tum­ba­re­llo

Cla­ses magis­tra­les for­ma­ti­vas de diver­sas temá­ti­cas en el Aula Makro, en petit comi­té, como el diri­gi­do para recal­ci­tran­tes tru­fas lovers impar­ti­do por un diver­ti­do Andrea Tum­ba­re­llo, chef ita­liano afin­ca­do en el res­tau­ran­te madri­le­ño Don Gio­van­ni. 
Los chefs más repre­sen­ta­ti­vos de la gas­tro­no­mía de las ciu­da­des invi­ta­das, coci­ne­ros de reco­no­ci­do pres­ti­gio inter­na­cio­nal que con la sem­pi­ter­na son­ri­sa y acti­tud afa­ble y humil­de se pre­sen­ta­ron en socie­dad ante perio­dis­tas curio­sos por saber un poco más de su coci­na. De Sin­ga­pur nos tra­je­ron la fusión, la mez­cla de cul­tu­ras gas­tro­nó­mi­cas como la mala­ya, la chi­na, la India, la tamil, y la influen­cia de la colo­ni­za­ción bri­tá­ni­ca. Por su par­te Hong Kong apor­tó lo que se coci­na en los res­tau­ran­tes más lujo­sos y tam­bién la popu­lar, la que se come en la calle, muy rica en aro­mas y colo­res que reco­ge la tra­di­ción culi­na­ria de la coci­na man­da­ri­na, la de Sichuan, la de Yunan y la de Hunan. Mal­com Lee nos ilus­tró sobre la coci­na pera­na­kan sur­gi­da de la fusión mala­ya y chi­na de Sin­ga­pur. Ryan Clift insis­tió en el uso del uma­mi con­si­de­ra­do como el 5º sabor. Jus­tin Quek tra­jo la gas­tro­no­mía de lujo sin­ga­pu­ren­se. André Chiang ‑con­si­de­ra­do como el 5º de los 50 mejo­res de Asia 2015– ala­bó el papel de jugos y fer­men­ta­dos como alter­na­ti­va al vino en cual­quier mari­da­je
Por su par­te, los chefs patrios galar­do­na­dos con los lau­re­les de la pres­ti­gio­sa guía Miche­lin como Jor­di Cruz, Eneko Atxa, Mar­tín Bera­sa­te­gui, entre otros, mos­tra­ron sus últi­mas nove­da­des en el gran audi­to­rio y des­pués depar­tie­ron infor­mal­men­te con todos los asis­ten­tes por los pasi­llos. En la mis­ma sala que Josep Roca nos con­ta­gió un poco más de su amor por el vino, en su cata más gran­de jamás con­ta­da (y cata­da) rin­dien­do un emo­ti­vo home­na­je pós­tu­mo a su com­pa­ñe­ro de pro­fe­sión Juli Soler, y defen­dien­do la tie­rra que habi­ta­mos para poder seguir hacien­do vino. Por últi­mo, tra­jo para pro­bar un vino Jerez de 200 años que se repar­tió salo­mó­ni­ca­men­te entre los más cer­ca­nos a su púl­pi­to. El chef Paco Pérez nos hizo dis­fru­tar a par­tir del dicho que del “cer­do se apro­ve­chan has­ta los anda­res” y ni cor­to ni pere­zo­so nos impro­vi­só una man­te­qui­lla ‑mucho más salu­da­ble que la de vaca- y una cre­ma de cho­co­la­te a par­tir de los res­tos de una pata de jamón del ela­bo­ra­dor Artu­ro Sán­chez. ¡De ova­ción en pie!. El revo­lu­cio­na­rio Mario San­do­val pre­sen­tó un sus­ti­tu­ti­vo de la sal a par­tir de los poli­fe­no­les, los com­pues­tos bio­ac­ti­vos extraí­dos de la piel de la uva, y que tie­nen un gran poder anti­oxi­dan­te. Pre­sen­tó en pri­mi­cia tam­bién su nue­va colec­ción de vaji­lla “Dio­sa Anti­qua” ins­pi­ra­da en las sinuo­sas cur­vas feme­ni­nas. En con­clu­sión todos los coci­ne­ros coin­ci­die­ron por una­ni­mi­dad en rei­vin­di­car el sabor en el pla­to por enci­ma de la belle­za del mis­mo.

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Man­te­qui­lla ela­bo­ra­da con la pata de un jamón de cer­do ela­bo­ra­da por Paco Pérez

Como acti­vi­da­des para­le­las al Con­gre­so se ofre­ció la posi­bi­li­dad de asis­tir a una cla­se par­ti­cu­lar de coci­na o de gui­sar codo a codo con los pres­ti­gio­sos chefs Ele­na Arzak, Pedro Subija­na o Ando­ni Luis Adu­riz.
El Con­cur­so Nacio­nal de Parri­lla ‑ya va por la sex­ta edi­ción- pro­vo­có mucha segre­ga­ción sali­var entre los jue­ces, que valo­ran­do las pie­zas, la coc­ción, la tex­tu­ra y el sabor, pro­cla­ma­ron gana­dor a Jon Aya­la del Asa­dor Laia de Hon­da­rri­bia. La chu­le­ta tam­bién fue la pro­ta­go­nis­ta indis­cu­ti­ble de la cena cele­bra­da el lunes y el mar­tes en el mar­co incom­pa­ra­ble de uno de los sun­tuo­so salo­nes del Hotel María Cris­ti­na, sien­do reci­bi­da como una ruti­lan­te estre­lla de cine.
Por su par­te, en el Mar­ket estu­vie­ron pre­sen­te una selec­ción de las mejo­res empre­sas pro­vee­do­ras de pro­duc­tos ali­men­ti­cios y de bebi­das, así como indus­trias auxi­lia­res.

Espe­ra­mos ya impa­cien­tes que nove­da­des nos depa­ra­rá el año pró­xi­mo por­que segu­ro que nos sor­pren­de­rán aún más, tenien­do en cuen­ta que San Sebas­tián ha sido pro­cla­ma­da como la capi­tal cul­tu­ral euro­pea 2016. ¡Doble inte­rés! Sigo recor­dan­do esos aro­mas de espe­cias asiá­ti­cas que se han gra­ba­do en mi memo­ria olfa­ti­va.

© 2015 José María Toro. Todos los dere­chos reser­va­dos