Marimar Torres presenta sus vinos de California en San Sebastián Gastronomika

En el trans­cur­so del pres­ti­gio­so con­gre­so de San Sebas­tián Gas­tro­no­mi­ka, Mari­mar Torres, cuar­ta gene­ra­ción de la mun­dial­men­te acla­ma­da Bode­gas Torres, pre­sen­tó sus vinos que ela­bo­ra en Cali­for­nia.

En una de las salas del Pala­cio de Con­gre­sos y Audi­to­rio Kur­saal, Mari­mar Torres, expli­có deta­lles, difi­cul­ta­des y curio­si­da­des de como nació todo el pro­yec­to a miles de kiló­me­tros de la fami­lia y de la bode­ga madre en Vila­fran­ca del Pene­dés. De cómo intro­du­jo los vinos Torres en Nor­te­amé­ri­ca a cómo se con­vir­tió en viti­cul­to­ra y bode­gue­ra en una épo­ca que pocas muje­res toma­ban estas ver­ti­gi­no­sas deci­sio­nes rom­pien­do con una situa­ción mucho más cómo­da, y ben­di­to el día que lo hizo para poder hoy dis­fru­tar de sus vinos. Cómo le lle­vó orgu­llo­sa a su padre su pri­mer char­don­nay para que se con­ven­cie­ra de todo lo que esta­ba hacien­do. Nun­ca podrá olvi­dar el sopor­te que tuvo de él, y de su madre a su falle­ci­mien­to, y de quien apren­dió que para el éxi­to se nece­si­ta: “cali­dad, entu­sias­mo y per­ser­ve­ran­cia”, valo­res que Mari­mar nun­ca des­cui­da. Y en honor de sus padres, que hicie­ron reali­dad su sue­ño, bau­ti­zó sus dos viñe­dos con sus nom­bres: Don Miguel, en Rus­sian River Valley, y Doña Mar­ga­ri­ta en Sono­ma Coast, y que hacen un total de 32 hec­tá­reas de viña. Plan­tó sus pri­me­ras cepas de Char­don­nay y Pinot Noir entre 1986 y 1988. Pos­te­rior­men­te cons­tru­yó la bode­ga en 1992 a seme­jan­za de una masía cata­la­na.

 

Marimar Estate

Mari­mar Torres

 

Con la ayu­da del som­me­lier Ser­gi Cas­tro se des­cor­cha­ron y se comen­ta­ron las 6 refe­ren­cias actua­les de la bode­ga cali­for­nia­na, para un públi­co asis­ten­te que se mos­tró ansio­so por pro­bar sus dife­ren­tes ela­bo­ra­cio­nes en la cos­ta oes­te nor­te­ame­ri­ca­na.

El vino ela­bo­ra­do con alba­ri­ño, la varie­dad galle­ga intro­du­ci­da en Cali­for­nia,  la pri­me­ra aña­da es del 2010, y la aña­da degus­ta­da del 2016, que según Mari­mar, mues­tra “el carác­ter clá­si­co del Alba­ri­ño pero mati­za­do por el sol de Cali­for­nia, que le otor­ga una nota ale­gre y vibran­te”.

Mas Cavalls Pinot Noir

Mas Cavalls Pinot Noir. Mari­mar Esta­te

En el apar­ta­do de los blan­cos, La Masía Char­don­nay fue el pri­mer vino que ela­bo­ró Mari­mar, una vini­fia­ción clá­si­ca y de fer­men­ta­ción en barri­ca, que se ha con­ver­ti­do en una de sus refe­ren­cias más reco­no­ci­das. Es ele­gan­te y untuo­so y ha enve­je­ci­do en roble fran­cés duran­te nue­ve meses. En cam­bio, Ace­ro Char­don­nay, como su nom­bre indi­ca, no tie­ne con­tac­to con la made­ra y resul­ta “un vino expre­si­vo, de gran inten­si­dad aro­má­ti­ca”, para Mari­mar.

La Masía Pinot Noir

La Masía Pinot Noir. Mari­mar Esta­te

 

El Pinot Noir La Masía del 2014, es según Mari­mar, “un vino ale­gre, sen­sual, con fru­ta bri­llan­te y un esti­lo muy clá­si­co del Rus­sian River Valley”. Con­tras­ta con el esti­lo más euro­peo del Pinot Noir Mas Cavalls, tam­bién de la aña­da 2014 pero del Viñe­do Doña Mar­ga­ri­ta, don­de las tem­pe­ra­tu­ras son más frías y la influen­cia del océano más nota­ble.

 

Cristina. Marimar Estate

Cris­ti­na. Mari­mar Esta­te

 

Cris­ti­na es el nom­bre del vino icono de Mari­mar Esta­te, lla­ma­do así en honor a su hija. Pro­ce­de del viñe­do Don Miguel. “Es una selec­ción de barri­cas que repre­sen­tan muy fiel­men­te el terroir del viñe­do y tie­nen más poten­cial de enve­je­ci­mien­to; el vino tam­bién pasa más tiem­po en barri­ca de roble fran­cés, un total de 18 meses”, comen­tó Mari­mar.

Pinot Noir 1992

Pinot Noir 1992. Mari­mar Esta­te

 

El pre­sen­te no se pue­de enten­der sin el pasa­do, y para la oca­sión tra­jo  un Pinot Noir de la aña­da 1992, el pri­mer vino tin­to que ela­bo­ró en Cali­for­nia y el año en que su cons­tru­yó su bode­ga en Rus­sian River Valley, que, “sor­pren­den­te­men­te, aún está en exce­len­te for­ma, con una fru­ta muy expre­si­va, a pesar de pro­ce­der en su día de una viña muy joven”.

Creó el Círcu­lo Mari­mar en el 2004 como club de vinos, para dar a cono­cer la cul­tu­ra del vino en gene­ral, acer­car las cos­tum­bres de la socie­dad nor­te­ame­ri­ca­na y por supues­to de sus vinos. En cada visi­ta que rea­li­za a Espa­ña los socios par­ti­ci­pan en acti­vi­da­des crea­das espe­cial­men­te para cele­brar fes­ti­vi­da­des con sabor nor­te­ame­ri­cano como: Hallo­ween, el espe­ra­do con­cier­to de Navi­dad can­tan­do villan­ci­cos de una cos­ta y la otra del Atlán­ti­co alre­de­dor de un piano de cola en su casa de Sit­ges, o la bar­ba­coa del 4 de Julio de EEUU, entre otras muchas más acti­vi­da­des.

Des­de el 2006 los vinos de Mari­mar Esta­te tie­nen la cali­fia­ción de eco­ló­gi­cos y actual­men­te cuen­ta con el cer­ti­fi­ca­do de sos­te­ni­bi­li­dad que otor­ga la Cali­for­nia Sus­tai­na­ble Wine­gro­wing Allian­ce, de acuer­do con el com­pro­mi­so medioam­bien­tal que siem­pre ha man­te­ni­do la Fami­lia Torres. De espí­ri­tu incan­sa­ble y des­pués del éxi­to con la alba­ri­ño ha empe­za­do a ela­bo­rar un vino de Tem­pra­ni­llo y está expe­ri­men­tan­do con la Gode­llo. Ade­más tie­ne inten­ción de plan­tar algu­nas de las cepas ances­tra­les recu­pe­ra­das por su fami­lia en Cata­lun­ya, como tri­bu­to a su ori­gen.

Para más infor­ma­ción de la bode­ga y de los vinos así como de las pun­tua­cio­nes obte­ni­das en Wine Enthu­siast, Decan­ter o Wine Spec­ta­tor en Mari­mar Esta­te

Para ins­cri­bir­se, cono­cer más a fon­do los vinos de Mari­mar Esta­te y par­ti­ci­par en las acti­vi­da­des del club de vinos entrar en Círcu­lo Mari­mar

© 2018 José María Toro. All rights reser­ved.

 

El Kursaal de San Sebastián se ha impregnado de aromas de cúrcuma y otros especias asiáticas.

Atrás que­dó la XVII edi­ción del Con­gre­so de San Sebas­tián Gas­tro­nó­mi­ka. Han sido 4 días muy inten­sos de pre­sen­ta­cio­nes, ponen­cias, show coo­king y de net­wor­king. Este año se ha diri­gi­do al des­cu­bri­mien­to de dos ciu­da­des que pivo­ti­zan todo el avan­ce gas­tro­nó­mi­co del con­ti­nen­te asiá­ti­co: Sin­ga­pur y Hong Kong.

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El stand de los hor­nos a la bra­sa Jos­per

Estas dos metró­po­lis reci­bie­ron una calu­ro­sa aco­gi­da de los ciu­da­da­nos de San Sebas­tián que se acer­ca­ron a cono­cer de pri­me­ra mano el street food asiá­ti­co que se mon­tó efí­me­ra­men­te en la entra­da del Kur­saal y que es todo un tri­bu­to a los que se orga­ni­zan por la calles de estas dos ciu­da­des: los food mar­ket de Sin­ga­pur y los hutongs de Hong Kong. Se pudo degus­tar pro­duc­tos y pla­tos repre­sen­ta­ti­vos de los res­tau­ran­tes que asis­tie­ron a este con­gre­so inter­na­cio­nal de gas­tro­no­mía como la sopa de fideo Lak­sa del res­tau­ran­te Les Amis del chef Peter Teo (Sin­ga­pur) las cro­que­tas de arroz y pollo “Chic­ken Rice” del chef Emma­nuel Stroo­bant (Sin­ga­pur), las deli­cio­sas cos­ti­llas de cer­do con café “cof­fee pork ribs” del chef Way­ne Liew del res­tau­ran­te Keng Eng Kee (Sin­ga­pur), las empa­na­di­llas Dim Sum de car­ne y el gui­so de pollo a las 1000 espe­cias del chef Josep María Kao del res­tau­ran­te Kao Dim Sum de Bar­ce­lo­na. Todo un luja­zo el poder pro­bar gas­tro­no­mía de miles de kiló­me­tros de dis­tan­cia sin des­pla­zar­se de la capi­tal donos­tia­rra y sin per­der de vis­ta la belle­za de la bahía de La Con­cha ni su mag­né­ti­ca baran­di­lla (reco­noz­co que padez­co el sín­dro­me de esa cen­te­na­ria baran­di­lla y que es lle­gar a esta ciu­dad, bajar­me del tren e irme direc­to a este emble­ma de la ciu­dad, don­de me pue­do pasar horas miran­do el mar, a la isla de San­ta Cla­ra y todo lo que suce­de en la pla­ya apo­ya­do en ella y que sólo me des­en­gan­cho cuan­do la gazu­za aprie­ta y enca­mino mis pasos como un poseí­do hacia los bares de la Par­te Vie­ja).

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Pla­to de tru­fa negra pre­pa­ra­do por Andrea Tum­ba­re­llo

Cla­ses magis­tra­les for­ma­ti­vas de diver­sas temá­ti­cas en el Aula Makro, en petit comi­té, como el diri­gi­do para recal­ci­tran­tes tru­fas lovers impar­ti­do por un diver­ti­do Andrea Tum­ba­re­llo, chef ita­liano afin­ca­do en el res­tau­ran­te madri­le­ño Don Gio­van­ni. 
Los chefs más repre­sen­ta­ti­vos de la gas­tro­no­mía de las ciu­da­des invi­ta­das, coci­ne­ros de reco­no­ci­do pres­ti­gio inter­na­cio­nal que con la sem­pi­ter­na son­ri­sa y acti­tud afa­ble y humil­de se pre­sen­ta­ron en socie­dad ante perio­dis­tas curio­sos por saber un poco más de su coci­na. De Sin­ga­pur nos tra­je­ron la fusión, la mez­cla de cul­tu­ras gas­tro­nó­mi­cas como la mala­ya, la chi­na, la India, la tamil, y la influen­cia de la colo­ni­za­ción bri­tá­ni­ca. Por su par­te Hong Kong apor­tó lo que se coci­na en los res­tau­ran­tes más lujo­sos y tam­bién la popu­lar, la que se come en la calle, muy rica en aro­mas y colo­res que reco­ge la tra­di­ción culi­na­ria de la coci­na man­da­ri­na, la de Sichuan, la de Yunan y la de Hunan. Mal­com Lee nos ilus­tró sobre la coci­na pera­na­kan sur­gi­da de la fusión mala­ya y chi­na de Sin­ga­pur. Ryan Clift insis­tió en el uso del uma­mi con­si­de­ra­do como el 5º sabor. Jus­tin Quek tra­jo la gas­tro­no­mía de lujo sin­ga­pu­ren­se. André Chiang ‑con­si­de­ra­do como el 5º de los 50 mejo­res de Asia 2015– ala­bó el papel de jugos y fer­men­ta­dos como alter­na­ti­va al vino en cual­quier mari­da­je
Por su par­te, los chefs patrios galar­do­na­dos con los lau­re­les de la pres­ti­gio­sa guía Miche­lin como Jor­di Cruz, Eneko Atxa, Mar­tín Bera­sa­te­gui, entre otros, mos­tra­ron sus últi­mas nove­da­des en el gran audi­to­rio y des­pués depar­tie­ron infor­mal­men­te con todos los asis­ten­tes por los pasi­llos. En la mis­ma sala que Josep Roca nos con­ta­gió un poco más de su amor por el vino, en su cata más gran­de jamás con­ta­da (y cata­da) rin­dien­do un emo­ti­vo home­na­je pós­tu­mo a su com­pa­ñe­ro de pro­fe­sión Juli Soler, y defen­dien­do la tie­rra que habi­ta­mos para poder seguir hacien­do vino. Por últi­mo, tra­jo para pro­bar un vino Jerez de 200 años que se repar­tió salo­mó­ni­ca­men­te entre los más cer­ca­nos a su púl­pi­to. El chef Paco Pérez nos hizo dis­fru­tar a par­tir del dicho que del “cer­do se apro­ve­chan has­ta los anda­res” y ni cor­to ni pere­zo­so nos impro­vi­só una man­te­qui­lla ‑mucho más salu­da­ble que la de vaca- y una cre­ma de cho­co­la­te a par­tir de los res­tos de una pata de jamón del ela­bo­ra­dor Artu­ro Sán­chez. ¡De ova­ción en pie!. El revo­lu­cio­na­rio Mario San­do­val pre­sen­tó un sus­ti­tu­ti­vo de la sal a par­tir de los poli­fe­no­les, los com­pues­tos bio­ac­ti­vos extraí­dos de la piel de la uva, y que tie­nen un gran poder anti­oxi­dan­te. Pre­sen­tó en pri­mi­cia tam­bién su nue­va colec­ción de vaji­lla “Dio­sa Anti­qua” ins­pi­ra­da en las sinuo­sas cur­vas feme­ni­nas. En con­clu­sión todos los coci­ne­ros coin­ci­die­ron por una­ni­mi­dad en rei­vin­di­car el sabor en el pla­to por enci­ma de la belle­za del mis­mo.

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Man­te­qui­lla ela­bo­ra­da con la pata de un jamón de cer­do ela­bo­ra­da por Paco Pérez

Como acti­vi­da­des para­le­las al Con­gre­so se ofre­ció la posi­bi­li­dad de asis­tir a una cla­se par­ti­cu­lar de coci­na o de gui­sar codo a codo con los pres­ti­gio­sos chefs Ele­na Arzak, Pedro Subija­na o Ando­ni Luis Adu­riz.
El Con­cur­so Nacio­nal de Parri­lla ‑ya va por la sex­ta edi­ción- pro­vo­có mucha segre­ga­ción sali­var entre los jue­ces, que valo­ran­do las pie­zas, la coc­ción, la tex­tu­ra y el sabor, pro­cla­ma­ron gana­dor a Jon Aya­la del Asa­dor Laia de Hon­da­rri­bia. La chu­le­ta tam­bién fue la pro­ta­go­nis­ta indis­cu­ti­ble de la cena cele­bra­da el lunes y el mar­tes en el mar­co incom­pa­ra­ble de uno de los sun­tuo­so salo­nes del Hotel María Cris­ti­na, sien­do reci­bi­da como una ruti­lan­te estre­lla de cine.
Por su par­te, en el Mar­ket estu­vie­ron pre­sen­te una selec­ción de las mejo­res empre­sas pro­vee­do­ras de pro­duc­tos ali­men­ti­cios y de bebi­das, así como indus­trias auxi­lia­res.

Espe­ra­mos ya impa­cien­tes que nove­da­des nos depa­ra­rá el año pró­xi­mo por­que segu­ro que nos sor­pren­de­rán aún más, tenien­do en cuen­ta que San Sebas­tián ha sido pro­cla­ma­da como la capi­tal cul­tu­ral euro­pea 2016. ¡Doble inte­rés! Sigo recor­dan­do esos aro­mas de espe­cias asiá­ti­cas que se han gra­ba­do en mi memo­ria olfa­ti­va.

© 2015 José María Toro. Todos los dere­chos reser­va­dos