Le Tarn. Région Midi-Pyrénées. France

Hay pala­bras autóc­to­nas que mejor defi­nen las expe­rien­cias que se pue­den vivir en este terri­to­rio fran­cés y que los luga­re­ños rei­vin­di­can del occi­tano como Escar­go­ter (hol­ga­za­near) Espan­ter (asom­brar­se) Fou­si­quer (dejar­se lle­var) o  Tas­tar (degustar).También guar­dan en la memo­ria colec­ti­va expre­sio­nes del tipo Allons‑y a le Pays de Cocag­ne! (una expre­sión equi­va­len­te a “esto es jau­ja”) y que pro­ce­de de la épo­ca en que se cul­ti­va­ba la cocag­ne (unas bolas de la plan­ta de la cual se obte­nía el pas­tel como colo­ran­te) momen­to de gran pros­pe­ri­dad en la zona has­ta que se impor­ta­ron de Amé­ri­ca y Orien­te.

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Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor

Pue­blos fran­ce­ses con nom­bres espa­ño­les que nos recuer­da las con­ti­nuas migra­cio­nes huma­nas arri­ba y aba­jo, como home­na­je a esos pue­blos que ayu­da­ron a los Con­des de Tou­lou­se defen­dien­do su terri­to­rio fren­te a las incur­sio­nes de los reyes de Ingla­te­rra. Nom­bres como Cor­des-sur-Ciel es un cla­ro home­na­je a Cór­do­ba. Pam­pe­lon­ne vie­ne de Pam­plo­na. Cadix de Cádiz y Valen­ce d’Albigeois es un tri­bu­to a Valen­cia.

Este depar­ta­men­to fran­cés está pre­pa­ra­do para satis­fa­cer a todos los gus­tos. Des­de pro­pues­tas para los más depor­tis­tas que pue­dan prac­ti­car el ciclo­tu­ris­mo con 28 cir­cui­tos  dife­ren­tes y des­car­ga­bles en la web de turis­mo que está al final del post, entre ellos un impa­ga­ble reco­rri­do por cam­pos de gira­so­les, has­ta rutas gour­met, ya que Le Tarn es una fies­ta gas­tro­nó­mi­ca des­de los meses de abril a noviem­bre de cada año. Comen­zan­do con los espá­rra­gos sal­va­jes que se encuen­tran por los bos­ques y se coci­nan en los res­tau­ran­tes de Cor­des-sur-Ciel al comien­zo de la pri­ma­ve­ra has­ta la fies­ta de la cas­ta­ña en Viter­be ya en pleno oto­ño. Entre medio se habrá fes­te­ja­do todos los pro­duc­tos del terroir: la man­za­na, las setas y por supues­to el vino de Gai­llac. Culi­na­ria­men­te es una zona muy rica y varia­da en pro­duc­tos de alto valor como el famo­so ail rose de Lau­trec. Se está recu­pe­ran­do el aza­frán cer­ca de Mon­tre­don, Jurac, Soual, Saint-Sul­pi­ce, Puy­lau­rens y Cor­des-sur-Ciel. Octu­bre es el mes apro­pia­do para ver los cam­pos flo­ri­dos y teñi­dos de color rojo y es posi­ble visi­tar la plan­ta­ción Safran du Terroir Tar­nais. Lacau­ne sigue cele­bran­do la fies­ta “Sens Porc” (sen­ti­do cer­do) o lo que es lo mis­mo la matan­za del cer­do al comien­zo del invierno pre­pa­ran­do pro­duc­tos tra­di­cio­na­les como el mel­sat (una espe­cie de mor­ci­lla blan­ca hecha con pan, hue­vos y car­ne que debe cocer­se en agua duran­te más de una hora y que se sir­ve fres­co, fri­to o coci­do en sopa. Tam­bién se pue­de secar y comer­se cru­do. La boug­net­te es pare­ci­da al Mel­sat en cuan­to al relleno pero se dife­ren­cia en que está envuel­ta en tri­pa de cer­do. Se cue­ce en acei­te hir­vien­do, dán­do­le for­ma de buñue­lo. Se come fría o asa­da.

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Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor. Cor­des-sur-Ciel

Cuan­do las nie­blas matu­ti­nas de invierno se des­va­ne­cen apa­re­ce majes­tuo­sa la ville hau­te de Cor­des-sur-Ciel, enca­ra­ma­da en su coli­na for­ta­le­za. Escon­de entre sus medie­va­les calles escon­de sun­tuo­sos pala­cios góti­cos, con­si­de­ra­da la Ville aux cent ogi­ves, está car­ga­da de mis­te­rios como el pozo de la Hall de más de 110 metros de pro­fun­di­dad, los enig­má­ti­cos men­sa­jes en las escul­tu­ras de las facha­das góti­cas, el curio­sos manus­cri­to de los “Sorts des Apô­tres” y las muchas leyen­das del ima­gi­na­rio popu­lar que recaen sobre el nom­bre de las calles que la atra­vie­san: Calien­te, del Paraí­so, Oscu­ra y la del dra­gón que pare­ce que vaya a salir por cual­quier esqui­na. Una para­da gas­tro­nó­mi­ca obli­ga­to­ria es el Musée les Arts du Sucre et du cho­co­lat Yves Thu­riès, mei­lleur ouvrier de Fran­ce.

Le pré­fec­tu­re depar­te­men­tel de Albi, vaut le voya­ge según la famo­sa guía fran­ce­sa de tapas ver­des, con su reco­no­ci­ble y ergui­da cate­dral for­ta­le­za de ladri­llo color rojo dedi­ca­da a Sain­te-Céci­le, es dig­na de admi­rar con avi­dez des­de le Pont Vieux. Es la ciu­dad natal del pin­tor de la Belle Épo­que, Tou­lou­se-Lau­trec,  (des­ta­có por su repre­sen­ta­ción de la vida noc­tur­na pari­sien­se de fina­les del siglo XIX) Entre sus calles empe­dra­das y casas medie­va­les con entra­ma­dos de made­ra y vola­di­zos, se encuen­tra le Palais de la Ber­bie don­de está ins­ta­la­do el Musée Tou­lou­se-Lau­trec con la mayor colec­ción de obras del artis­ta.

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Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor. Por­ta­da del libro L’Art de la cui­si­ne de Tou­lou­se-Lau­trec y Mau­ri­ce Joyant

Des­cu­brir Gai­llac y sus viñe­dos que for­man par­ten de la AOC en una moto Solex o con­du­cien­do un Citroën dos caba­llos, un coche que fue un icono de toda una gene­ra­ción por su lige­re­za y sus amor­ti­gua­do­res  ¡daba la sen­sa­ción de sal­tar por los aires al pasar por un bache!, es una for­ma dife­ren­te de cono­cer la cam­pi­ña fran­ce­sa. La tra­di­ción viní­co­la en el Pays de Gai­llac se remon­ta a la épo­ca de los roma­nos, y se pue­de visi­tar des­cu­brien­do her­mo­sos y bucó­li­cos para­jes a par­tir del siguien­te enla­ce Iter Vitis Les Che­mins de la Vig­ne así como de imper­di­ble es el museo del viti­cul­tor que reco­ge la mayor colec­ción de herra­mien­tas vití­co­las (8.000) y de obje­tos rela­cio­na­dos con la vid y el vino de Fran­cia.

Car­maux es la ciu­dad del vidrio. Con­sa­gra­da a este arte, revi­ve la anti­gua tra­di­ción atra­yen­do a arte­sa­nos del sec­tor y dise­ña­do­res.

Mones­tiés tie­ne inven­ta­ria­das 20 esta­tuas de pie­dra cal­cá­reas poli­cro­ma­das que repre­sen­tan los tres últi­mos epi­so­dios de la Pasión de Cris­to: Cru­xi­fi­ción, Pie­dad y Entie­rro.

Mon­tre­don-Labes­so­nié está orien­ta­da al públi­co infan­til y fami­liar aman­te de los ani­ma­les en su zoo don­de aco­ge 1200 ani­ma­les entre ellos yaks blan­cos y negros, cebú, zorro polar, tigres blan­cos con ojos azu­les, pan­te­ras nebu­lo­sas,

Cas­tel­nau-de-Mont­mi­ral des­ta­ca por su mag­ní­fi­ca pla­za con sus arca­das y en una esqui­na la anti­gua pico­ta, rodea­das de casas cons­trui­das en los siglos XVI y XVII. La sacris­tía de la igle­sias parro­quial se pue­de encon­trar la cruz reli­ca­rio de los con­des de Armag­nac con 450 pie­dras pre­cio­sas.

Puy­cel­ci fue cons­trui­da en la Edad Media alre­de­dor de un monas­te­rio bene­dic­tino del cual sólo que­da la impo­nen­te igle­sia dedi­ca­da a Sain­te Cor­nei­lle.

Rabas­tens fue refu­gio de los here­jes y se cree que Béli­bas­te, el últi­mo de los par­faits cáta­ros vivió en esta ciu­dad con sus muros des­trui­dos por el tra­ta­do de París en 1229 con­tra los albi­gen­ses.

Lau­trec cla­si­fi­ca­da como uno de les plus beaux villa­ges de Fran­ce por sus abu­dan­tes monu­men­tos medie­va­les como el lava­de­ro de Saint Rémy, el molino de vien­to, el horno de pan del con­ven­to de las mon­jas bene­dic­ti­nas así como la cole­gia­ta de Saint Rémy. El famo­so ajo rosa es ori­gi­na­rio de esta ville. La fami­lia del pin­tor Tou­lou­se-Lau­trec es ori­gi­na­ria de aquí.

En Saint Lieux-lès-Lavaur se pue­de visi­tar una colec­ción de mate­rial ferro­via­rio y hacer un paseo turís­ti­co en una anti­gua máqui­na de vapor con final de para­da en el fan­tás­ti­co Jar­dín de Mar­tels.

Por Cas­tres pasa el Camino de Arlés o Vía Tolo­sa­na den­tro de la ruta jaco­bea de los pere­gri­nos ita­lia­nos y fran­ce­ses hacia San­tia­go de Com­pos­te­la. Hay que visi­tar el Musée  Goya con una colec­ción muy intere­san­te de arte his­pano. Los Jar­dins de l’E­vê­ché son obra del arqui­tec­to André Le Nôtre, pai­sa­jis­ta de Ver­sai­lles, y fue­ron cla­si­fi­ca­dos en el 2004 como “Jar­di­nes des­ta­ca­dos”.

En la natu­ra­le­za que rodea Lacau­ne-les-Bains se pue­de seguir las hue­llas del “niño sal­va­je”, encon­tra­do en 1798 en los alre­de­do­res del pue­blo.

Le Sido­bre sor­pren­de por sus pie­dras gigan­tes­cas de gra­ni­to en per­fec­to equil­brio crean­do extra­ñas for­mas para reco­rrer en 15 pun­tos impres­cin­di­bles.

Para una sopren­den­te estan­cia de fin de sema­na o más días en este link wee­kend tarn con una ofer­ta has­ta el 30 de Junio de 2016 a 50 euros por per­so­na y noche. Para más infor­ma­ción y orga­ni­zar unas vaca­cio­nes per­fec­tas en la web ofi­cial de tou­ris­me Tarn

BSO La vie en rose Edith Piaf

© 2016 José María Toro. Todos los dere­chos reser­va­dos.

 

 

 

Intuición e imaginación en la Experiencia Verema BCN 2015

Una pri­me­ra incur­sión en la expe­rien­cia Vere­ma Bar­ce­lo­na ante más de 100 bode­gas dis­po­ni­bles para catar, pue­de pro­vo­car en el neó­fi­to a este tipo de even­tos un colap­so de tal mag­ni­tud que des­hon­ra­ría al mis­mí­si­mo Baco…Así, y para no per­der el nor­te, en el incom­pa­ra­ble mar­co de una de las salas de este monu­men­to civil de esti­lo góti­co que es el Museu Marí­tim de la Ciu­dad Con­dal, me dejé lle­var por la intui­ción, esa vir­tud no siem­pre desa­rro­lla­da y tra­ba­ja­da, de escu­char el inte­rior de cada uno, y en este caso, per­ci­bir dón­de debían diri­gir­se mis pasos ante tan­ta ofer­ta. Una vez más me rin­do ante su inne­ga­ble acier­to.

De las 10 bode­gas degus­ta­das con mode­ra­ción, des­ta­co 2 de ellas por­que tenían duen­de en sus pro­duc­tos,  y en defi­ni­ti­va por­que ofre­cían vina­zos para des­cu­brir.

La pri­me­ra fue la mallor­qui­na Es Fan­gar cuyo repre­sen­tan­te des­ti­la­ba autén­ti­ca pasión por sus vinos y su tie­rra. Orgu­llo­so como un padre de sus uvas autóc­to­nas de la zona que tra­ba­ja­ba: man­to negro, callet, girò blanc y pren­sal. Degus­té un mag­ní­fi­co blan­co “Sa Fita” con 4 meses en sus lías a base de pren­sal, char­don­nay y mus­cat. Sen­sa­cio­nes de fru­tas como el mem­bri­llo, seco en boca y un lige­ro final dul­zón. De la mis­ma bode­ga “Lo Cortinel.lo”, el rosa­do “Twenty Twel­ve” y “El.lements” para aca­bar con su vino estre­lla,  el cor­pu­len­to “N’A­ma­rat”. Un vino ela­bo­ra­do con man­to negro, callet y caber­net sau­vig­non, con notas ahu­ma­das, en boca era ele­gan­te, exó­ti­co, para tomar en un atar­de­cer de oto­ño en el mallor­quín acan­ti­la­do de la pla­ya Caló des Moro, cuan­do el hori­zon­te se tiñe de colo­res roji­zos… Cie­rro los ojos y pue­do via­jar men­tal­men­te a esa pre­cio­sa isla… ¡Umm!… ¡sólo pensarlo!…Lo resu­mo con las pala­bras de la bode­ga que usa para su eti­que­ta:

 “Faith will show you the way to reach the sacred N’A­ma­rat , you will find a King­dom, rich land and glo­wing heath”. 

“La fe te mos­tra­rá el camino para encon­tar al San­to N’Amarat, des­cu­bri­rás un rei­no, una tie­rra rica y res­plan­de­cien­te de salud “.

 

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Vinos de las Bode­gas San Ale­jan­dro

 

La siguien­te que me lla­mó pode­ro­sa­men­te la aten­ción fue la Bode­gas San Ale­jan­dro de la D.O.Calatayud. Una bode­ga que rin­de tri­bu­to a Bal­ta­sar Gra­cián, el gran escri­tor barro­co autor de El Arte de la pru­den­cia -esa vir­tud tan poco teni­da en cuen­ta hoy en día y que bien val­dría su lec­tu­ra en los cole­gios para los jóve­nes y como libro de cabe­ce­ra para más de un adul­to- y asi­mis­mo padre de la céle­bre y recu­rri­da sen­ten­cia “Lo bueno, si bre­ve, dos veces bueno”. Y en honor de este des­ta­ca­do pai­sano, naci­do a esca­sos 8 kms. de la bode­ga, toman pres­ta­do su nom­bre y se lo han asig­na­do a una línea de vinos ela­bo­ra­dos con uva gar­na­cha. Vinos que expre­san su cli­ma con­ti­nen­tal, con gran­des dife­ren­cias tér­mi­cas entre esta­cio­nes y tam­bién­de la noche al día, que le da carác­ter, lo que vie­ne sien­do un vino de terroir. Sus vinos refle­jan el pai­sa­je que rodea la bode­ga. La repre­sen­tan­te del estand, Vir­gi­nia, derro­cha­ba entu­sias­mo al hablar cari­ño­sa­men­te de su pro­duc­to.  Cuan­do pen­sa­ba que los había cata­do todos, Vir­gi­nia me sugi­rió que  pro­ba­se el últi­mo: la “Gar­na­cha Náti­va 2011 “, un rega­lo para los sen­ti­dos … que la natu­ra­le­za, si la tra­tas bien, te lo da gene­ro­sa­men­te, y esos viñe­dos de más de 80 años a 900 metros de alti­tud te hacen levi­tar, casi tocar con la pun­ta de los dedos el cie­lo azul… Ima­gi­na­ros allí, un medio­día solea­do de este vera­ni­llo de San Mar­tín que pron­to se aca­ba­rá, copa en mano …Y para expre­sar­me mejor recu­rro una vez más al jesui­ta lite­ra­to Bal­ta­sar Gra­cián: “Son los ímpe­tus de las pasio­nes des­li­za­do­res de la cor­du­ra, y allí es el ries­go de per­der­se”.

Escri­bo estas cua­tro líneas, ¿o qui­zás son algu­nas más?, de lo que fue mi expe­rien­cia en Vere­ma BCN. Una tar­de memo­ra­ble de un lunes cual­quie­ra de noviem­bre, de esos difí­ci­les de dige­rir, que hizo más agra­da­ble el comien­zo de sema­na gra­cias a mi intui­ción e ima­gi­na­ción…

 

BSO :I don’t like Mon­days de Boom­town Rats. Tema que ni ani­llo al dedo para esos lunes que pasan de pun­ti­llas por nues­tras vidas y sobre todo por lo que mila­gro­sa­men­te nos sal­van toda la sema­na.

© 2015 Jor­di Mon­to­liu. Todos los dere­chos reser­va­dos

Cava Recaredo en el periódico francés Le Monde

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Turó d’en Mota 2003. Foto gen­ti­le­za de Reca­re­do

Recien­te­men­te el perió­di­co galo Le Mon­de, de reco­no­ci­do pres­ti­gio inter­na­cio­nal, publi­có en su edi­ción impre­sa en papel el pasa­do 12 de Junio de los corrien­tes, un suge­ren­te artícu­lo con el títu­lo de Le Domai­ne Reca­re­do réfait peti­ller le cava (reha­ce bur­bu­jear el cava) obra de la plu­ma de la corres­pon­sal San­dri­ne Morel. Un escri­to como éste es como poner una pica en Flan­des, o más apro­pia­do toda­vía, es como poner­la en la pari­si­na Bas­ti­lla en nom­bre de la D.O. Cava en gene­ral y de la bode­ga Reca­re­do en par­ti­cu­lar. Es todo un reco­no­ci­mien­to a la labor de esta empre­sa cavis­ta y sitúa sus vinos espu­mo­sos a la altu­ra del selec­to y exclu­si­vo gru­po de los mejo­res cal­dos ela­bo­ra­dos según el méto­do tra­di­cio­nal.

El elen­co de elo­gios ha sido gene­ro­so, en espe­cial para su pro­duc­to estre­lla Turó d’en Mota cali­fi­cán­do­lo como lo mejor del cava. Ha resu­mi­do con cla­ri­dad el idea­rio de la fami­lia Mata y su equi­po, por extraer lo mejor de la tie­rra y con­se­guir un pro­duc­to con carác­ter, que defi­ne el terroir a par­tir de la uva xarel.lo como signo de iden­ti­dad, basán­do­se en el res­pe­to por la natu­ra­le­za y enar­bo­lan­do la ban­de­ra de la agri­cul­tu­ra bio­di­ná­mi­ca como señal ine­quí­vo­ca de la filo­so­fía de esta empre­sa com­pro­me­ti­da con la tie­rra. Deta­lles que no son bala­dí como el com­pro­mi­so por seguir usan­do el tapón de cor­cho natu­ral para no ser con­tra­dic­ción con el idea­rio eco­ló­gi­co de la bode­ga y tam­bién para que no pier­da juven­tud el pro­duc­to a pesar del inexo­ra­ble paso del tiem­po y sopor­tar por tan­to con mucha dig­ni­dad la oxi­da­ción pro­pia de su lar­ga épo­ca de crian­za. La con­vic­ción en seguir con el sis­te­ma arte­sano de degüe­lle manual sin con­ge­lar en la sere­ni­dad de la cava para la eli­mi­na­ción de las leva­du­ras des­pués de varias sema­nas en los pupi­tres, tal como obli­ga el méto­do tra­di­cio­nal sin pro­vo­car en el cava un estrés inne­ce­sa­rio de cam­bio brus­co de tem­pe­ra­tu­ra y sus nefas­tas con­se­cuen­cias.

La fra­se que defi­ne el leit­mo­tiv de esta ejem­plar cava fami­liar son las de su direc­tor Ton Mata: “es impor­tan­te no pedir a la tie­rra pro­du­cir más de lo que pue­de”.

© 2015 José María Toro. Todos los dere­chos reser­va­dos.

Salón del Cava Premium en Madrid

El pasa­do lunes, 8 de Junio, se cele­bró, en un encla­ve de excep­ción como es el madri­le­ño res­tau­ran­te de Pedro Larum­be del Paseo de la Cas­te­lla­na, 38, el Salón Cava Pre­mium, orga­ni­za­do por el Con­se­jo Regu­la­dor del Cava. Una gran afluen­cia de públi­co se con­gre­gó en este esce­na­rio que es todo un refe­ren­te en la Villa de Madrid. Se die­ron cita pro­fe­sio­na­les de la res­tau­ra­ción y de tien­das espe­cia­li­za­das así como dife­ren­tes medios de comu­ni­ca­ción con ansias de cono­cer las últi­mas nove­da­des sobre el mun­do del cava y de escu­char a 3 pri­me­ros espa­das de la esce­na cavis­ta: Pedro Bonet del men­cio­na­do Con­se­jo Regu­la­dor del Cava, Jau­me Gra­mo­na del Ins­ti­tut del Cava y Pere Gui­le­ra de Pime­Ca­va. Los obje­ti­vos que se qui­sie­ron trans­mi­tir a todos los asis­ten­tes era muy cla­ro: apos­tar por las bon­da­des y exqui­si­tez de los Cavas Pre­mium, Reser­va y Gran Reser­va ‑que nada tie­nen que envi­diar a los gran­des del cham­pán- por la cama­leó­ni­ca adap­ta­bi­li­dad a los dife­ren­tes pla­tos a mari­dar, como pro­duc­to dife­ren­cia­do con­se­cuen­cia de una natu­ral evo­lu­ción y madu­rez de las bode­gas pro­duc­to­ras, y para situar­los estra­té­gi­ca­men­te entre los mejo­res vinos espu­mo­sos del mun­do como ava­lan los reco­no­ci­mien­tos inter­na­cio­na­les que se van con­si­guien­do año tras año.

Entre las 35 empre­sas ela­bo­ra­do­ras, con 150 mar­cas de cava Reser­va y Gran Reser­va, esta­ban entre otros, el viti­cul­tor y enó­lo­go Enric Car­bó de Blan­cher, con su Cava Gran Reser­va, ela­bo­ra­do des­de 1960 en una bode­ga sub­te­rrá­nea del siglo XIX, que le dan a este crian­za de 30 meses jun­to con el licor de expe­di­ción — fru­to de una fór­mu­la secre­ta fami­liar- su par­ti­cu­lar aro­ma que lle­ga has­ta nues­tro inte­rior y nos evo­ca recuer­dos de ado­les­cen­cia, de atar­de­ce­res bucó­li­cos al final del estío. Un cava con per­so­na­li­dad que es todo un pla­cer beber­lo.

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Otro cava de terrer o de terroir - que dirían los galos– y que nos sumer­ge en esta ale­gría para los sen­ti­dos es el reser­va de la fami­lia Cas­tell­roig. Este vino espu­mo­so de la Vall del Bitlles nos sumer­ge en ese pai­sa­je medi­te­rrá­neo, cáli­do en verano y de invier­nos tem­pla­dos, pero a veces enér­gi­co en sus llu­vias torren­cia­les de oto­ño como sino hubie­ra un maña­na, entre­gán­do­nos en cada sor­bo ese pano­ra­ma que lo ve nacer, dón­de sólo con uva xarel.lo y la tie­rra dibu­ja­da cada año en su inte­rior, se ela­bo­ra este lujo para nues­tro goce y dis­fru­te.

Des­pués de esta mara­vi­llo­sa expe­rien­cia, con el des­cu­bri­mien­to de dos extra­or­di­na­rios cavas ‑gra­cias a algu­na aza­ro­sa y afor­tu­na­da con­jun­ción de pla­ne­tas- nos lle­va­mos todo el sabor del terrer que los vió cre­cer y nos empla­za­mos a los siguien­tes salo­nes de cava Pre­mium. Mien­tras segui­mos soñan­do que cami­na­mos entre vides bajo la mati­za­da luz del Medi­te­rrá­neo, esa mis­ma lumi­no­si­dad que tan bien nos can­tó el can­tau­tor cata­lán Joan Manel Serrat, él mis­mo que nos des­cu­brió los emo­ti­vos poe­mas obra de nues­tro gran poe­ta anda­luz Anto­nio Macha­do, que bien podrían acom­pa­ñar sus ver­sos en una degus­ta­ción de estos cavas en bue­na com­pa­ñía.

Con la cola­bo­ra­ción de Rosa Peñue­las

© 2015 José María Toro. Todos los dere­chos reser­va­dos