Tercer día de Worldcanic en Lanzarote: Dos catas únicas de vinos volcánicos y mucho más para cerrar este congreso gastronómico

La tra­di­ción islan­de­sa de cocer su pan de cen­teno en aguas ter­ma­les visi­ta World­ca­nic de la mano del chef de ÓX* (Reikia­vik), Thrainn Freyr Vigfusson.Worldcanic ha cerra­do su cuar­ta edi­ción rei­vin­di­can­do la amplia fami­lia de los vinos vol­cá­ni­cos y reno­van­do su com­pro­mi­so con las gen­tes del vol­cán para seguir en Lan­za­ro­te has­ta 2027, tal y como avan­zó el pre­si­den­te del Cabil­do de Lan­za­ro­te Oswal­do Betan­cort en la jor­na­da inau­gu­ral. “World­ca­nic segui­rá con noso­tros en 2025, en 2026 y en 2027”, ase­gu­ró el pre­si­den­te  mien­tras expli­ca­ba que “Lan­za­ro­te va a seguir posi­cio­nán­do­se como el epi­cen­tro mun­dial sobre gas­tro­no­mía, vul­ca­no­lo­gía y sos­te­ni­bi­li­dad para seguir cono­cien­do la diver­si­dad, la sin­gu­la­ri­dad y la rique­za de las coci­nas y eco­sis­te­mas vol­cá­ni­cos”. 

Worldcanic renueva su compromiso con ‘las gentes del volcán’ y seguirá en Lanzarote hasta 2027

Mues­tra de esa rique­za y sin­gu­la­ri­dad han sido las dos catas úni­cas que han teni­do lugar en la jor­na­da de hoy y que con­fir­ma­ban el buen momen­to que están vivien­do los vinos vol­cá­ni­cos. La Geria, con­cre­ta­men­te las Bode­gas La Flo­ri­da, ha sido pre­ci­sa­men­te el lugar don­de ha trans­cu­rri­do la últi­ma jor­na­da del con­gre­so con la pre­sen­cia de dos gran­des sumi­lle­res que han ilus­tra­do a los asis­ten­tes sobre las carac­te­rís­ti­cas y el valor de esta gran fami­lia de vinos. 

El master sumiller John Szabo defiende que “no existe el vino volcánico, sino los vinos volcánicos, una gran familia que se reparte por todo el mundo”

El que ha sido el pre­mio World­ca­nic de esta edi­ción, el exper­to en vinos vol­cá­ni­cos más impor­tan­te a nivel mun­dial y mas­ter sumi­ller John Sza­bo, ha sido cate­gó­ri­co al afir­mar que “el vino vol­cá­ni­co no exis­te”. No pre­ten­día ser polé­mi­co, bien al con­tra­rio, su inten­ción era la de resal­tar la gran rique­za que exis­te den­tro de la fami­lia de los vinos vol­cá­ni­cos. “Debe­mos hablar siem­pre de vinos vol­cá­ni­cos, en plu­ral”, adver­tía el sumi­ller cana­dien­se, “vinos que se pue­den encon­trar por todo el mun­do y que con­for­man una gran fami­lia en la que cada uno tie­ne sus par­ti­cu­la­ri­da­des pro­pias”. 

La gran varie­dad de vinos vol­cá­ni­cos se debe a que “cada vol­cán tie­ne su pro­pio eco­sis­te­ma y eso se refle­ja en los vinos que cre­cen en sus terri­to­rios”, expli­ca­ba John. Si son vol­ca­nes anti­guos, extin­tos o acti­vos, la com­po­si­ción de la lava o la con­cen­tra­ción de mine­ra­les son ‑entre otros- fac­to­res que afec­tan al vino. Aún con esto, el sumi­ller tam­bién adver­tía que se pue­den esta­ble­cer algu­nos pun­tos de con­tac­to entre todos ellos. “Casi todos los vinos vol­cá­ni­cos son áci­dos, poco afru­ta­dos e inclu­so se pal­pa en ellos cier­ta sali­ni­dad debi­da a la gran con­cen­tra­ción de mine­ra­les en los sue­los vol­cá­ni­cos”, ilus­tra­ba Sza­bo, quien tam­po­co se olvi­da­ba de resal­tar “la den­si­dad y seque­dad de estos vinos deri­va­das de la poca reten­ción de agua que tie­nen los sue­los vol­cá­ni­cos”.

Dos catas únicas de vinos volcánicos cierran la  tercera jornada del congreso reivindicando la gran diversidad y calidad de estos vinos

Para demos­trar que “los vinos vol­cá­ni­cos son inigua­la­bles”, Sza­bo acom­pa­ña­ba sus pala­bras con una cata muy espe­cial de vinos vol­cá­ni­cos de diver­sas par­tes del mun­do, des­de Gre­cia pasan­do por Ita­lia, Hun­gría o las islas Azo­res y las Cana­rias.

Ferran Centelles desmonta tópicos y afirma que “la malvasía no existe” porque se trata de un nombre genérico que engloba diversas variedades

De estas últi­mas, y con­cre­ta­men­te de Lan­za­ro­te, ha habla­do tam­bién el sumi­ller Ferran Cen­te­lles quien ha impar­ti­do una cla­se prác­ti­ca y magis­tral sobre mal­va­sía, un tér­mino gené­ri­co de una de las fami­lias de uva más anti­guas del mun­do. El men­sa­je más repe­ti­do duran­te su cata ha sido jus­ta­men­te ese: “la mal­va­sía es un nom­bre gené­ri­co que abar­ca más de 60 varie­da­des, cla­si­fi­ca­das según la can­ti­dad de ter­pe­nos, carac­te­rís­ti­cas orga­no­lép­ti­cas de aro­ma y sabor, y gené­ti­ca­men­te en tres fami­lias muy dis­tin­tas entre sí. Por lo tan­to, la mal­va­sía no exis­te. Hay múl­ti­ples varie­da­des de ella”.

Con­cluía su cata el que fue­ra sumi­ller de elBu­lli afir­man­do que Lan­za­ro­te tie­ne un autén­ti­co teso­ro en su mal­va­sía vol­cá­ni­ca, “un enor­me poten­cial para explo­tar”, pero al mis­mo tiem­po adver­tía que “es nece­sa­rio ven­der­la mejor”.

El chef portugués José Diogo Costa reivindica la singular despensa de Madeira, modelada por el clima subtropical y los fértiles suelos volcánicos de la isla.

La coci­na vol­cá­ni­ca de la jor­na­da ha recaí­do en dos ponen­tes inter­na­cio­na­les de dos pai­sa­jes con­tras­ta­dos: Por­tu­gal e Islan­dia. El pri­me­ro de ellos ha sido José Dio­go Cos­ta, a car­go de las coci­nas del res­tau­ran­te ubi­ca­do en el Reid’s Pala­ce Bel­mond Hotel (William*, Fun­chal, Por­tu­gal), quien ha pues­to en valor la rica des­pen­sa de su Madei­ra natal. Bro­mea­ba el chef dicien­do que “Madei­ra es mucho más que vino y Cris­tino Ronal­do”, una afir­ma­ción que ence­rra­ba una cla­ra rei­vin­di­ca­ción del pro­duc­to local. Expli­ca­ba Cos­ta que la sin­gu­la­ri­dad del pro­duc­to de Madei­ra radi­ca tan­to “en los fér­ti­les sue­los vol­cá­ni­cos de la isla así como en su cli­ma sub­tro­pi­cal, dos carac­te­rís­ti­cas que per­mi­ten cul­ti­var una gran varie­dad de fru­tas y ver­du­ras”. Aña­día el por­tu­gués que dis­po­ner de esta amplia des­pen­sa le ins­pi­ra a José Dio­go Cos­ta al “explo­rar­la a tra­vés del cono­ci­mien­to de la gen­te del lugar, pro­duc­to­res y coci­ne­ros” y con­se­guir así recu­pe­rar ela­bo­ra­cio­nes, téc­ni­cas y rece­tas anti­guas que de otra mane­ra se per­de­rían. 

Suelos fértiles y aguas termales que activan la cocina volcánica

Coin­ci­día con Cos­ta en la rei­vin­di­ca­ción del pro­duc­to local, el islan­dés Thrainn Freyr Vig­fus­son. Con él, World­ca­nic repro­du­cía la tra­di­ción islan­de­sa que usa las aguas ter­ma­les de sus múl­ti­ples gei­sers para cocer el pan. En Islan­dia el pan es un un pro­duc­to bási­co -“si no hay pan en nues­tras comi­das, nos fal­ta algo”, con­ta­ba Thrainn- y su tra­di­cio­nal pan de cen­teno se cue­ce a vapor ente­rrán­do­se (pro­te­gi­do) cer­ca de fuen­tes ter­ma­les para que se hor­nee duran­te unas 24 horas al calor natu­ral. “ El resul­ta­do es un pan de inten­so sabor, con per­fec­to equi­li­brio, muy sua­ve y tierno”, expli­ca­ba el chef de ÓX* (Reikia­vik). El pan se acom­pa­ña con la tam­bién tra­di­cio­nal man­te­qui­lla islan­de­sa skyr, que es como “una espe­cie de yogur con un bajo nivel de gra­sas pero muchas pro­teí­nas. Su sabor tie­ne un toque cura­do y un regus­to agrio”, con­cluía Vig­fus­son.

Más infor­ma­ción en la web de World­ca­nic

Segundo día de Worldcanic en Lanzarote: biólogos y chefs ponen en valor las hierbas silvestres que crecen en los suelos volcánicos y mucho más

La geó­lo­ga Maria Manou­sa­ki pone de relie­ve la impor­tan­cia del moni­to­reo de los vol­ca­nes para ela­bo­rar pla­nes efi­ca­ces de pro­tec­ción en caso de emer­gen­cia.La isla de La Gra­cio­sa, ofi­cial­men­te des­de el 2018 la octa­va isla de las Cana­rias, ha sido el esce­na­rio don­de ha trans­cu­rri­do la segun­da jor­na­da de la cuar­ta edi­ción de World­ca­nic, el con­gre­so de las coci­nas y los eco­sis­te­mas vol­cá­ni­cos. Un pai­sa­je excep­cio­nal en el que el con­gre­so ha conec­ta­do con la tie­rra vol­cá­ni­ca y sus pro­duc­tos.  Inclu­so los más humil­des, como es el caso de las hier­bas sil­ves­tres, pro­ta­go­nis­tas de la mesa redon­da de la jor­na­da en la que han par­ti­ci­pa­do Kike Gallar­do, bió­lo­go y chef cores­pon­sa­ble del pro­yec­to El Her­ba­rio Comes­ti­ble Juan Car­los Godoy, téc­ni­co en la Ofi­ci­na de la Reser­va de la Bios­fe­ra del Cabil­do de Lan­za­ro­te, y Mon­tse­rrat Rodrí­guez Mesa, bió­lo­ga del Geo­par­que  de Lan­za­ro­te. 

Los biólogos Juan Cazorla y Kike Gallardo, éste también cocinero, promueven  el uso de las hierbas silvestres que crecen en los fértiles suelos volcánicos por su singularidad y múltiples beneficios

Los tres han des­ta­ca­do las excep­cio­na­les carac­te­rís­ti­cas de los sue­los vol­cá­ni­cos, muy fér­ti­les por la abun­dan­te pre­sen­cia de mine­ra­les y con una alta pre­sen­cia de rofe y jable (fru­tos de la acti­vi­dad vol­cá­ni­ca pre­ci­sa­men­te muy abun­dan­tes en Lan­za­ro­te) que redu­cen la eva­po­ra­ción del agua y faci­li­tan la fil­tra­ción. En esos sue­los cre­cen plan­tas que “a veces deno­mi­na­mos malas hier­bas por puro des­co­no­ci­mien­to”, adver­tía Kike Gallar­do. Este bió­lo­go-coci­ne­ro ani­ma­ba a los coci­ne­ros “a cono­cer­las y usar­las en sus pla­tos para con­se­guir con ello no sólo un apro­ve­cha­mien­to de los recur­sos natu­ra­les sino tam­bién una mayor con­cien­cia­ción sobre el entorno”. Cazor­la refor­za­ba el men­sa­je enu­me­ran­do las múl­ti­ples varie­da­des de las espe­cies, autóc­to­nas y exó­ti­cas, que pue­den encon­trar­se, por ejem­plo, en la isla de Lan­za­ro­te. Es el caso de la ver­do­la­ga, con alto con­te­ni­do en Ome­ga 3; la lechu­gui­lla, muy pare­ci­da al car­do; el que­món, cuyas vai­nas saben a mos­ta­za con un toque pican­te; las vina­gre­ras, con su pun­to áci­do y avi­na­gra­do; o la tune­ra, una plan­ta ver­da­de­ra­men­te mul­ti­pro­pó­si­to.

Fina Puigdevall con su hija Martina Puigvert (Les Cols**, Olot) y Miguel Ángel Expósito (Retama*, Ciudad Real) confían en la naturaleza volcánica para sus creaciones gastronómicas

Ese apro­ve­cha­mien­to de los recur­sos natu­ra­les que ofre­cen las zonas vol­cá­ni­cas que ha pre­go­na­do la mesa redon­da de la jor­na­da ya lo prac­ti­can los chefs que han par­ti­ci­pa­do en la sesión de hoy. Es el caso de Fina Puig­de­vall y Mar­ti­na Puig­vert, madre e hija a car­go de las coci­nas del gerun­den­se Les Cols** (Olot), en ple­na comar­ca vol­cá­ni­ca de La Garrotxa. La pasión de ambas por su terri­to­rio deri­va tam­bién en el máxi­mo cui­da­do y res­pe­to por las varie­da­des autóc­to­nas, como el alfor­fón de tri­go sarra­ceno, que mue­len en su pro­pio molino y sir­ven en todas sus mani­fes­ta­cio­nes, des­de en grano para el fal­so arroz, en hari­na, en flor o en bebi­da. Tam­bién la judía de San­ta Pau, con el que ela­bo­ran “un pla­to muy vol­cá­ni­co que lle­va tam­bién mani­tas de cer­do, nabo y tocino vege­tal”, o la cebo­lla autóc­to­na “más dul­ce por­que es vol­cá­ni­ca”, con la que ela­bo­ran un deli­ca­do roya­le de cebo­lla que acom­pa­ñan con ros­cón de Olot, migas de pan y rega­liz. Otra para­da impor­tan­te, la flor de sau­co, con la que enri­que­cen bas­tan­tes pla­tos, e inclu­so ela­bo­ran un sua­ve espu­mo­so. 

Otro aban­de­ra­do del pro­duc­to local y de cer­ca­nía es el chef man­che­go Miguel Ángel Expó­si­to quien rea­li­za en su res­tau­ran­te Reta­ma* (Ciu­dad Real) una pro­pues­ta basa­da en el rece­ta­rio tra­di­cio­nal que sacu­de con pasión y moder­ni­dad. El chef aho­ra sabe, y así lo ha expues­to a los asis­ten­tes del con­gre­so, que aun­que anti­guo y extin­to, el sue­lo vol­cá­ni­co de Ciu­dad Real ofre­ce nume­ro­sos bene­fi­cios a sus cul­ti­vos, como por ejem­plo la sin­gu­la­ri­dad de vinos y acei­tes que reco­ge la recien­te Deno­mi­na­ción de Ori­gen Cam­po de Cala­tra­va. “Son un total de 16 muni­ci­pios repar­ti­dos en unos 5.000 m² de exten­sión, pobla­dos de unos 240 edi­fi­cios vol­cá­ni­cos, rodea­dos por lagu­nas y con tem­pe­ra­tu­ras extre­mas, lo que con­di­cio­na su fau­na y flo­ra”. Tie­rra de lin­ce ibé­ri­co, y jaba­lí, abun­dan el águi­la real, cigüe­ña negra, bui­tre negro, per­diz roja, pato, y varie­da­des vege­ta­les como el ajo negro, gla­dio­lo gran­de, gera­nio mal­va o aza­frán ama­ri­llo.

Científicos y cocineros trasladan la multivariedad y potencialidad de flores y hierbas volcánicas a Worldcanic

El apun­te cien­tí­fi­co de la jor­na­da ha sido a car­go de la geó­lo­ga y fun­cio­na­ria en la OASP Earth­qua­ke Plan­ning and Pro­tec­tion Orga­ni­za­tion (Ate­nas, Gre­cia) Maria Manou­sa­ki. La inves­ti­ga­do­ra grie­ga, que ha repa­sa­do los 40 millo­nes de años de acti­vi­dad del arco vol­cá­ni­co grie­go, ha que­ri­do des­ta­car duran­te su inter­ven­ción la impor­tan­cia de la pre­ven­ción. “Con­vie­ne estar pre­pa­ra­dos”, adver­tía Manou­sa­ki mien­tras rela­ta­ba que por ello,  y des­pués de que se detec­ta­rá en 2011 un gran aumen­to de la acti­vi­dad sís­mi­ca des­pués de una erup­ción en la zona de San­to­ri­ni, se creó un comi­té cien­tí­fi­co en su país cuya prin­ci­pal fun­ción es  “el moni­to­reo de los vol­ca­nes para poder ela­bo­rar unos pla­nes efi­ca­ces de pro­tec­ción y de actua­ción en caso de emer­gen­cia”. Aun­que aho­ra el vol­cán esté en fase dur­mien­te, “noso­tros no pode­mos dor­mir­nos”, recor­da­ba la geó­lo­ga.

Más infor­ma­ción en la web de World­ca­nic

Vuelve Worldcanic a Lanzarote del 8 al 10 de julio de 2024. El congreso internacional de cocinas y ecosistemas volcánicos

La cuar­ta edi­ción de World­ca­nic vol­ve­rá a reu­nir en Lan­za­ro­te del 8 al 10 de julio a vul­ca­nó­lo­gos, pro­duc­to­res y coci­ne­ros de dife­ren­tes paí­ses euro­peos para cono­cer la diver­si­dad, sin­gu­la­ri­dad y rique­za de las coci­nas y eco­sis­te­mas vol­cá­ni­cos del vie­jo con­ti­nen­te. Este año, el con­gre­so se pro­po­ne explo­rar y fusio­nar la rica tra­di­ción gas­tro­nó­mi­ca de los cin­co paí­ses euro­peos más des­ta­ca­dos en tér­mi­nos de acti­vi­dad vol­cá­ni­ca: Islan­dia, Ita­lia, Por­tu­gal, Gre­cia y Espa­ña.

Dis­fru­tar, ele­gi­do recien­te­men­te como el mejor res­tau­ran­te del mun­do en la lis­ta The 50Best, aban­de­ra la lis­ta de par­ti­ci­pan­tes en la edi­ción de este año, en la que tam­bién esta­rán Fina Puig­de­vall & Mar­ti­na Puig­vert; Albert Rau­rich; el por­tu­gués José Dio­go Cos­ta; el ita­liano Giu­sep­pe Ian­not­ti; el islan­dés Thrainn Freyr Vig­fus­son y el grie­go Pavlos Kiria­kis.

Tres días reco­rrien­do dife­ren­tes espa­cios de la isla de Lan­za­ro­te en los que se cele­bra­rán dife­ren­tes acti­vi­da­des gas­tro­nó­mi­cas, ade­más  de sesio­nes de ponen­cias, deba­tes y mesas redon­das en la que los par­ti­ci­pan­tes ofre­ce­rán sus pun­tos de vis­ta sobre cómo pode­mos pro­te­ger y valo­rar estos eco­sis­te­mas úni­cos, entor­nos que requie­ren una ges­tión cui­da­do­sa y sos­te­ni­ble a tra­vés de prác­ti­cas agrí­co­las y culi­na­rias que res­pe­ten el medio ambien­te y con­tri­bu­yan a la con­ser­va­ción de los terri­to­rios vol­cá­ni­cos. Des­de el uso res­pon­sa­ble de los recur­sos has­ta la imple­men­ta­ción de téc­ni­cas inno­va­do­ras. 

Duran­te la pre­sen­ta­ción de esta cuar­ta edi­ción de World­ca­nic ‑que se ha rea­li­za­do en el res­tau­ran­te de Albert Rau­rich Dos pali­llos* (Bar­ce­lo­na)- el direc­tor gene­ral de Vocen­to Gas­tro­no­mía, Ben­ja­mín Lana, ha que­ri­do poner de mani­fies­to el tra­ba­jo que ya se ha rea­li­za­do duran­te las ante­rio­res edi­cio­nes y que con­ti­nua­rá en esta cuar­ta. “Con World­ca­nic hemos con­se­gui­do visi­bi­li­zar y conec­tar a una comu­ni­dad que está repar­ti­da por todo el mun­do, la de los eco­sis­te­mas vol­cá­ni­cos”, rela­ta­ba Lana. Una tarea a la que se le suma la de “mos­trar la isla de Lan­za­ro­te con mira­das nue­vas que ponen en valor el pro­duc­to fru­to del tra­ba­jo de gene­ra­cio­nes y gene­ra­cio­nes de agri­cul­to­res”, tal como expli­ca­ba Miguel Ángel Jimé­nez, con­se­je­ro de pre­si­den­cia y vice­pre­si­den­te del Cabil­do de Lan­za­ro­te que ha acu­di­do en repre­sen­ta­ción de Oswal­do Betan­cort, pre­si­den­te del Cabil­do. Un acer­ca­mien­to a la cul­tu­ra, la his­to­ria y luga­res diver­sos de Lan­za­ro­te que tam­bién se dará duran­te el con­gre­so con el apo­yo de los Cen­tros de Arte, Cul­tu­ra y Turis­mo de Lan­za­ro­te, de quién es con­se­je­ro dele­ga­do Ángel Váz­quez, y que per­mi­ti­rá que par­te del desa­rro­llo del con­gre­so y de su con­te­ni­do gas­tro­nó­mi­co ten­ga lugar en algu­nos de estos cen­tros. 

La cocina de Disfrutar, mejor restaurante del mundo en la lista The 50Best, será protagonista en la cuarta edición de Worldcanic

Entre los par­ti­ci­pan­tes de este año des­ta­ca Oriol Cas­tro (Dis­fru­tar*** , Bar­ce­lo­na), mano dere­cha duran­te años de Ferran Adrià en elBu­lli.  Jun­to a sus com­pa­ñe­ros de labo­res bulli­nia­nas Eduard Xatruch y Mateu Casa­ñas en 2014 abrió en Bar­ce­lo­na Dis­fru­tar, el gas­tro­nó­mi­co que ha con­so­li­da­do al trío como el mejor res­tau­ran­te del mun­do según The World’s 50 Best Res­tau­rant.

Tam­bién vol­ve­rán a este con­gre­so las coci­ne­ras Fina Puig­de­vall & Mar­ti­na Puig­vert(Les Cols** , Olot), cuyo res­tau­ran­te está ubi­ca­do en una de las zonas vol­cá­ni­cas más impor­tan­tes de Euro­pa. Fina y Mar­ti­na, madre e hija, jefas de coci­na ambas, com­par­ten una mis­ma mane­ra de enten­der la gas­tro­no­mía, liga­da a un pai­sa­je, a una his­to­ria y a un pro­yec­to que fun­cio­na como par­te de su mane­ra de ser, en comu­nión con el entorno y ponien­do en valor el pro­duc­to de La Garrotxa: el alfor­fón, la pata­ta de La Vall d’en Bas, el maíz, el ave­río de payés, las judías de San­ta Pau, la rata­fía, la cas­ta­ña, el nabo, las setas… 

Genio crea­ti­vo como pocos, Albert Rau­rich (Dos Pali­llos* Bar­ce­lo­na) recrea la coci­na asiá­ti­ca des­de una barra con coci­na en el cora­zón de Bar­ce­lo­na. Fue jefe de coci­na de elBu­lli duran­te una déca­da y es uno de los coci­ne­ros occi­den­ta­les que más y mejor cono­ce la gas­tro­no­mía orien­tal (sobre todo japo­ne­sa y chi­na), sus téc­ni­cas y pro­duc­tos. Otro de los ponen­tes será Miguel Ángel Expó­si­to (Reta­ma*, Ciu­dad Real), otro aban­de­ra­do del pro­duc­to local y de cer­ca­nía que pro­po­ne des­per­tar nues­tros sen­ti­dos en base a una pro­pues­ta basa­da en la pasión, la moder­ni­dad y el géne­ro tra­di­cio­nal del rece­ta­rio man­che­go revi­sio­na­do bajo la pro­pia mira­da del coci­ne­ro.

El congreso explorará y fusionará la rica tradición gastronómica de los cinco países europeos con más actividad volcánica: Islandia, Italia, Portugal, Grecia y España

Des­de Por­tu­gal lle­ga­rá José Dio­go Cos­ta (William*, Fun­chal). Su visión glo­bal apor­ta una nue­va pers­pec­ti­va a la coci­na de des­pen­sa de su Madei­ra natal. El via­je culi­na­rio de Cos­ta se ha exten­di­do por todo el mun­do: de Oslo a las Azo­res, de Bang­kok a Chi­le, des­ti­nos en los que ha abra­za­do diver­sas coci­nas y cul­tu­ras que se refle­jan en sus menús. Y des­de Ita­lia, Giu­sep­pe Ian­not­ti (Kre­sios** Tele­se­Ter­me), coci­ne­ro auto­di­dac­ta que ha sabi­do empren­der una carre­ra gas­tro­nó­mi­ca lle­na de inves­ti­ga­ción y fan­ta­sía cen­trán­do­se en el pro­duc­to del mar. A pesar de que empe­zó los estu­dios de Inge­nie­ría Infor­má­ti­ca, los fogo­nes ‑entre los que se movía des­de los 6 años- aca­ba­ron sien­do su pro­fe­sión. Des­de Islan­dia, isla que cuen­ta con más de 30 vol­ca­nes acti­vos, via­ja  Thrainn Freyr Vig­fus­son (Óx*, Reyk­ja­vik), chef de un res­tau­ran­te ínti­mo de coci­na de mos­tra­dor con capa­ci­dad para 17 comen­sa­les, que se cen­tra en los ingre­dien­tes islan­de­ses. 

El grie­go Pavlos Kiria­kis (The Zillers*, Ate­nas) lle­ga a World­ca­nic des­de otro des­tino vol­cá­ni­co refe­ren­te en Euro­pa. En su res­tau­ran­te de Ate­nas crea una expe­rien­cia gas­tro­nó­mi­ca inno­va­do­ra que mues­tra lo mejor del mun­do culi­na­rio grie­go. For­ma­do en los mejo­res res­tau­ran­tes de Euro­pa y Amé­ri­ca for­ma par­te de una nue­va gene­ra­ción de talen­to­sos chefs grie­gos. 

Entre los cien­tí­fi­cos que esta­rán pre­sen­tes en esta edi­ción repi­te pre­sen­cia Anne For­nier, geó­gra­fa y vul­ca­nó­lo­ga fran­ce­sa con más de 20 años de expe­rien­cia en la pre­ven­ción de efec­tos vol­cá­ni­cos y fun­da­do­ra de Vol­cano Acti­ve Foun­da­tion, la pri­me­ra fun­da­ción mun­dial dedi­ca­da a miti­gar ries­gos y aumen­tar la resi­lien­cia en zonas vol­cá­ni­cas.

Tam­bién Anto­nio Cos­ta, inves­ti­ga­dor prin­ci­pal en el Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Geo­fí­si­ca y Vul­ca­no­lo­gía en Bolo­nia, Ita­lia, don­de fue direc­tor gene­ral de 2019 a 2022. Con un doc­to­ra­do en Físi­ca Ambien­tal por la Uni­ver­si­dad de Bolo­nia, sus inves­ti­ga­cio­nes se cen­tran en la diná­mi­ca de pro­ce­sos mag­má­ti­cos y vol­cá­ni­cos, la dis­per­sión de ceni­zas y gases vol­cá­ni­cos, y la eva­lua­ción de ries­gos vol­cá­ni­cos. Des­de 2021, es miem­bro de la Aca­de­mia Euro­pea y ha ser­vi­do como exper­to inter­na­cio­nal en ries­gos vol­cá­ni­cos para varias orga­ni­za­cio­nes. 

La cien­tí­fi­ca grie­ga, geó­lo­ga y fun­cio­na­ria en la Orga­ni­za­ción de Pla­ni­fi­ca­ción y Pro­tec­ción con­tra Terre­mo­tos (E.P.P.O.) Maria Manou­sa­ki apor­ta­rá tam­bién su cono­ci­mien­to y expe­rien­cia en el cam­po de la pro­tec­ción civil. Miem­bro de varios comi­tés sis­mo­ló­gi­cos en Gre­cia, Manou­sa­ki es con­si­de­ra­da una exper­ta en terre­mo­tos y erup­cio­nes vol­cá­ni­cas. 

Kike Gallar­do, un joven con un per­fil pecu­liar con el que com­pa­ti­bi­li­za ser chef y bió­lo­go tam­bién esta­rá en World­ca­nic. En 2014, gra­cias a una beca de Euro­To­ques, tra­ba­jó en Ake­la­rre, en el equi­po de Pedro Subija­na. Has­ta que lan­zó su pro­pio pro­yec­to bau­ti­za­do como El Her­ba­rio Comes­ti­ble, basa­do en “con­ser­var, difun­dir y degus­tar” hier­bas.

Otro de los ponen­tes de esta edi­ción será Juan Cazor­la Godoy, téc­ni­co en la Ofi­ci­na de la Reser­va de la Bios­fe­ra del Cabil­do de Lan­za­ro­te, exper­to en con­ser­va­ción de la bio­di­ver­si­dad, desa­rro­llo local, agri­cul­tu­ra, vive­ris­mo y jar­di­ne­ría. 

El sumiller canadiense John Szabo, el mayor experto en vinos volcánicos del mundo, será ponente en la edición de este año en la que también recibirá el Premio Wordlcanic 2024

El mun­do de los vinos vol­cá­ni­cos ten­drá un pro­ta­go­nis­mo espe­cial en esta edi­ción. El cana­dien­se John Sza­bo, Mas­ter Som­me­lier y el mayor espe­cia­lis­ta mun­dial en vinos vol­cá­ni­cos reci­bi­rá el Pre­mio World­ca­nic Award 2024. Figu­ra muy des­ta­ca­da en la indus­tria del vino, es el crí­ti­co prin­ci­pal en WineAlign.com, la publi­ca­ción de refe­ren­cia en vinos de Cana­dá, y cofun­da­dor y cura­dor prin­ci­pal del Barrel Hun­ter Club. Tam­bién es co-pre­sen­ta­dor y pro­duc­tor del pod­cast Wine Thie­ves. Sza­bo posee el diplo­ma inter­na­cio­nal Wine & Spi­rits Edu­ca­tion Trust con hono­res y el diplo­ma de la Cana­dian Som­me­lier Guild. Entre sus libros más cono­ci­dos se encuen­tran el acla­ma­do “Vinos Vol­cá­ni­cos: Sal, Gra­va y Poder”. Ade­más, es cofun­da­dor de Vol­ca­nic Wines Inter­na­tio­nal, una con­fe­ren­cia anual en Nue­va York dedi­ca­da a los vinos cul­ti­va­dos en sue­los vol­cá­ni­cos de todo el mun­do.

Ferran Centelles, sumiller de elBulli durante 13 años, dirigirá una cata muy especial de cinco tipos diferentes de malvasías

Tam­bién par­ti­ci­pa­rá Ferran Cen­te­lles, uno de los mejo­res sumi­lle­res del momen­to y una voz influ­yen­te en el sec­tor, quien diri­gi­rá una cata muy espe­cial de cin­co tipos dife­ren­tes de mal­va­sías. Cen­te­lles es una figu­ra des­ta­ca­da a nivel nacio­nal e inter­na­cio­nal en el mun­do de la sumi­lle­ría. Comen­zó su carre­ra en elBu­lli, don­de duran­te tre­ce años ges­tio­nó la car­ta de vinos. Ha con­fec­cio­na­do los menús líqui­dos para reco­no­ci­dos res­tau­ran­tes en Lon­dres, como Auro­ra, The Vine­yard y Maggiore’s. Ha reci­bi­do pre­mios des­ta­ca­dos como el Rui­nart 2006 (mejor sumi­ller de Espa­ña), el Pre­mio Nacio­nal de Gas­tro­no­mía 2011 y el Pre­mio al Pro­fe­sio­nal del Año 2013 por la Aso­cia­ción Cata­la­na de Gas­tro­no­mía.

El con­gre­so alber­ga­rá tam­bién una mesa redon­da para hablar de cómo la alta coci­na y los hote­les pue­den trans­for­mar la expe­rien­cia de los hués­pe­des, con la par­ti­ci­pa­ción de exper­tos  como Fer­nan­do Gallar­do, pre­si­den­te de Eurofintech/Alianza Hote­le­ra; Kol­do Egu­ren, res­pon­sa­ble de Kame­zí Bou­ti­que Villas o Fer­nan­do Tur­nes Pérez, direc­tor del Hotel Royal Hidea­way Cora­les Resort 5* (Tene­ri­fe).

World­ca­nic se pre­sen­ta no sólo como un con­gre­so gas­tro­nó­mi­co, sino como un movi­mien­to que inte­gra múl­ti­ples dimen­sio­nes para pre­ser­var y poten­ciar los terri­to­rios vol­cá­ni­cos del mun­do, con un pro­fun­do res­pe­to y res­pon­sa­bi­li­dad hacia el medio ambien­te y las comu­ni­da­des que los habi­tan.

Más infor­ma­ción en la web de World­ca­nic

¿Cuidamos de Santa Cruz de Tenerife?

Des­de hace algu­nos años ten­go un sue­ño. Me encan­ta­ría que mi ciu­dad, San­ta Cruz de Tene­ri­fe, se con­vir­tie­ra en una de las más lim­pias y sos­te­ni­bles del pla­ne­ta. Qui­zá es una de mis tan­tas ideas des­ca­be­lla­das pero estoy segu­ra de que no es un impo­si­ble. Si Hono­lu­lu en Hawái  lo ha con­se­gui­do, mi fan­tás­ti­ca ciu­dad y sus habi­tan­tes tam­bién son capa­ces.

Cuan­do paseo por sus calles y barrios los visua­li­zo impo­lu­tos como las ave­ni­das de Sin­ga­pur y Ade­lai­da, don­de casi podrías comer sobre la ace­ra. Tam­bién ideo sis­te­mas para que el aire que res­pi­ra­mos sea tan puro como el de las Mon­ta­ñas Roco­sas y dise­ño men­tal­men­te inmen­sos y salu­da­bles espa­cios ver­des. Has­ta ten­go pre­pa­ra­da una tari­ma ima­gi­na­ria para ins­ta­lar­la en el Par­que Gar­cía Sana­bria, al esti­lo de Hyde Park,  para que los tran­seún­tes pue­dan impro­vi­sar dis­cur­sos a media tar­de. Sería genial poder escu­char a nues­tros veci­nos con­tar sus pro­pues­tas.

Parque García Sanabria

Par­que Gar­cía Sana­bria

 

A veces, mien­tras reco­rro la Ave­ni­da de Ana­ga,  me des­cu­bro pla­ni­fi­can­do el trá­fi­co: más pier­nas y menos rue­das, ami­gos. ¿De ver­dad nece­si­ta­mos ir al gim­na­sio en coche para lue­go hacer una hora de cin­ta? En otras oca­sio­nes, sobre todo cuan­do bajo las bol­sas de basu­ra,  inven­to cam­pa­ñas de reci­cla­je con el anhe­lo de que lle­gue­mos a ser como San Fran­cis­co y sus ciu­da­da­nos, los más con­cien­cia­dos del mun­do en la sepa­ra­ción de resi­duos. Tam­bién, ¿cómo no? inge­nio fór­mu­las para con­ver­tir­nos en una “ciu­dad slow” don­de el con­su­mo mayo­ri­ta­rio sea el de pro­duc­tos de cer­ca­nía o kiló­me­tro cero y don­de nos tome­mos la vida más pau­sa­da­men­te.

La cam­pa­ña que aca­ba de lan­zar el Ayun­ta­mien­to de San­ta Cruz me gus­ta. Es sen­ci­lla pero cla­ra:  tu ciu­dad, tu casa. ¿La cui­da­mos jun­tos? La con­cien­cia ciu­da­da­na es sin duda el arma más poten­te para con­se­guir que el lugar que habi­ta­mos sea cada día más bri­llan­te y más vivo. Ade­más, están las “mul­tas gran­des para peque­ñas fal­tas”, como hacen en Cal­gary y con las que estoy abso­lu­ta­men­te de acuer­do, pero bueno podría­mos empe­zar por ilu­sio­nar­nos con mimar nues­tro entorno, ¿no?  Es más boni­to. Y más poé­ti­co.

Tene­mos la suer­te de habi­tar una ciu­dad pre­cio­sa y hos­pi­ta­la­ria den­tro de una isla mara­vi­llo­sa. La cali­dad de vida, el cli­ma y el mar nos acom­pa­ñan cada día. ¿Qué tal si nos com­pro­me­te­mos un poqui­to para que vivir y visi­tar San­ta Cruz sea una expe­rien­cia aún más hedo­nis­ta?

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

 

 

El Hierro: te mereces esta Isla

En medio del Océano Atlán­ti­co hay una isla, o mejor, un con­ti­nen­te peque­ñi­to dón­de la paz se vis­te de azul. Este reduc­to divino ale­ja­do de la urgen­cia y los rui­dos se lla­ma El Hie­rro y es la menor de las Cana­rias. 
 
El Hie­rro, Reser­va de la Bios­fe­ra y Geo­par­que, es por méri­to pro­pio, sinó­ni­mo de paz y sosie­go. Algo así como un monas­te­rio gigan­te con aguas cris­ta­li­nas don­de el buceo se con­vier­te en arte, cie­los níti­dos para hacer para­pen­te, cum­bres don­de res­pi­rar aire lim­pio, vinos deli­cio­sos y un que­so ahu­ma­do espec­ta­cu­lar. Así que si estás ago­ta­do y nece­si­tas un reti­ro urgen­te, olvi­da los can­tos gre­go­ria­nos. Tie­nes una opción mucho más diver­ti­da, com­ple­ta y vol­cá­ni­ca en el Archi­pié­la­go Cana­rio. Por mar y aire, el paraí­so está a tu dis­po­si­ción. Aquí tie­nes un boce­to. Ven y pin­ta el res­to.
 

El Hierro. Fotografía de Noemi Martin

Embar­ca­de­ro de las Pun­tas. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 
Val­ver­de, El Pinar y La Fron­te­ra son los tres muni­ci­pios que con­for­man la orga­ni­za­ción de El Hie­rro. En el pri­me­ro se sitúa la capi­tal de la Isla, el Puer­to de la Esta­ca y el aero­puer­to. Ade­más,  un ori­gi­nal pue­blo pes­que­ro don­de ini­ciar tus cha­pu­zo­nes insu­la­res, el Tama­dus­te. 
 

El Tamaduste. Fotografía de Noemi Martin

El Tama­dus­te. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 

Tam­bién en el muni­ci­pio de Val­ver­de, es impres­cin­di­ble tomar un café o dis­fru­tar de una estu­pen­da cena en el Mira­dor de la Peña, obra del famo­so arqui­tec­to cana­rio César Man­ri­que y un pro­di­gio de inte­gra­ción de arqui­tec­tu­ra y natu­ra­le­za. Des­de su terra­za, podrás divi­sar la cos­ta isle­ña y los Roques de Sal­mor, san­tua­rio de los lagar­tos gigan­tes de la Isla, espe­cie en peli­gro de extin­ción.  
 

Mirador obra de César Manrique

Vis­ta des­de el Mira­dor de la Peña obra de César Man­ri­que. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 
Des­de aquí,  muy cer­ca, un lugar real­men­te mági­co. Leyen­da, tra­di­ción y poe­sía cuel­gan de las ramas del míti­co Árbol Garoé, un til (no tilo) encar­ga­do de atraer la llu­via y abas­te­cer de agua a la Isla duran­te siglos. Hoy en su lugar y des­pués de su des­apa­ri­ción por cul­pa de un hura­cán, encon­tra­mos un árbol de su mis­ma espe­cie. No dejes de visi­tar­lo por­que el sitio, car­ga­do de ener­gía ances­tral, sigue sien­do fas­ci­nan­te.
 

Árbol Garoé

Árbol Garoé. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 

Al Nor­te de la Isla, reco­rre el muni­ci­pio de La Fron­te­ra. En los alre­de­do­res de esta ani­ma­da loca­li­dad encon­tra­rás luga­res inol­vi­da­bles como el Char­co Azul, las pis­ci­nas natu­ra­les de las Mace­tas o el Lagar­ta­rio del Eco­mu­seo de Gui­nea. Tam­bién las famo­sas sabi­nas mile­na­rias, árbo­les de for­mas dis­pa­res mol­dea­dos con gra­cia  al capri­cho de los vien­tos ali­sios. Si ade­más, pasas un domin­go por el pue­blo, apro­ve­cha para com­prar que­sa­di­llas –el dul­ce a base de que­so típi­co de la Isla‑, mer­me­la­das  y fru­ta eco­ló­gi­ca en el mer­ca­di­llo maña­ne­ro. Tam­bién, cómo no, tóma­te unos vinos en alguno de los res­tau­ran­tes y tas­cas de la zona. El Hie­rro ofre­ce cal­dos deli­cio­sos, pro­duc­to de una tra­di­ción fun­da­men­tal en la eco­no­mía de la Isla que se remon­ta al siglo XVI cuan­do el inglés John Hill plan­tó el pri­mer viñe­do en tie­rra herre­ña. Dis­fru­ta de los blan­cos secos y afru­ta­dos, de los tin­tos poten­tes y de los ama­bles vinos dul­ces.  

 

Tanajara 2010 vino tinto de El Hierro

Tana­ja­ra 2010 vino tin­to de El Hie­rro. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

   
En El Pinar, el ter­cer muni­ci­pio de El Hie­rro, es visi­ta fun­da­men­tal un pun­to de rele­van­cia his­tó­ri­ca y geo­grá­fi­ca: el Faro de Orchi­lla, reco­gi­do por la car­to­gra­fía en una esqui­na de La Tie­rra des­de la épo­ca de Clau­dio Pto­lomeo. Tam­bién los fran­ce­ses esta­ble­cie­ron el meri­diano cero en dicha pun­ta en 1634, antes de que a par­tir de 1884 lo fue­ra Green­wich. De ahí que El Hie­rro ‑el extre­mo más occi­den­tal del mun­do has­ta el des­cu­bri­mien­to de Amé­ri­ca-  sea cono­ci­da tam­bién como la Isla del Meri­diano. Ade­más, como dato curio­so, El Pinar es el muni­ci­pio más ale­ja­do de la capi­tal del país de la que dis­ta 1.916 km en línea rec­ta.
        

Faro de Orchilla

Faro de Orchi­lla. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 
Para los aman­tes de los fon­dos mari­nos, un lugar para archi­var en la reti­na es el cono­ci­do como Mar de las Cal­mas en La Res­tin­ga: fon­dos níti­dos con una increí­ble bio­di­ver­si­dad don­de en 2011 un vol­cán sub­ma­rino, el Tago­ro,  estu­vo acti­vo duran­te casi tres meses. Para los de tie­rra aden­tro, este peque­ño pue­blo es un buen encla­ve para sabo­rear la cal­ma herre­ña con un pes­ca­di­to y una copa de vino a la ori­lla del mar. De entran­te o pos­tre un tro­zo del que­so de cabra eco­ló­gi­co Los Barran­cos, del famo­so Herre­ño o del Cam­pos Vie­jos,  nues­tros favo­ri­tos.
 

Queso de cabra ecológico elaborado con leche cruda.

Que­so de cabra tierno eco­ló­gi­co. Ela­bo­ra­do con leche cru­da, de la mini­que­se­ría El Barran­co

 

Tam­bién en La Res­tin­ga, den­tro de El Pinar, apro­ve­cha y dis­fru­ta de un baño al abri­go de la lava en las pis­ci­nas natu­ra­les de Taco­rón. No podrás borrar de tus recuer­dos via­je­ros la pues­ta de sol entre vol­ca­nes y agua trans­pa­ren­te. 

 

Piscinas naturales de Tacorón

Pis­ci­nas natu­ra­les de Taco­rón. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 

Para alo­jar­te, tie­nes nume­ro­sas casi­tas rura­les dis­per­sas por la Isla. Algu­nas, como la pre­cio­sa Agua Nue­va, admi­ten mas­co­tas. Tam­bién pue­des alo­jar­te en el deli­cio­so Para­dor de El Hie­rro, a pie de pla­ya o en el bal­nea­rio Pozo de la Salud don­de con sus aguas mine­ro-medi­ci­na­les sal­drás como nue­vo. El hotel Pun­ta Gran­de, cono­ci­do como el hotel más peque­ño del mun­do por haber apa­re­ci­do en el Libro Guin­ness como tal en 1989, es un esta­ble­ci­mien­to emble­má­ti­co situa­do en un entorno de cuen­to: el embar­ca­de­ro de las Pun­tas.       
 

Hotel Punta Grande.

Hotel Pun­ta Gran­de. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 
Aun­que no seas cre­yen­te, no te mar­ches de esta encan­ta­do­ra Isla sin visi­tar la ermi­ta de la Vir­gen de los Reyes. Cada cua­tro años, en 2017 ha toca­do, la ima­gen sale del san­tua­rio en el Par­que Natu­ral de la Dehe­sa y reco­rre los pue­blos de la Isla acom­pa­ña­da de sus bai­la­ri­nes, al son de chá­ca­ras (cas­ta­ñue­las) y tam­bo­res. Cuen­ta la his­to­ria que en 1546 un bar­co que se diri­gía hacia Amé­ri­ca pasó jun­to a las cos­tas isle­ñas que­dan­do vara­do en el Mar de las Cal­mas. Cuan­do los ali­men­tos se ter­mi­na­ron, los pas­to­res de El Hie­rro sur­tie­ron de víve­res a los mari­ne­ros que a cam­bio entre­ga­ron, en agra­de­ci­mien­to, una ima­gen de la Vir­gen María. En ese momen­to, dice la leyen­da, una sua­ve bri­sa comen­zó a sopar y el bar­co pudo ale­jar­se camino al Nue­vo Mun­do.

Ermita de Nuestra Señora de los Reyes

Ermi­ta de Nues­tra Seño­ra de los Reyes. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

 

Que­da cla­ro que El Hie­rro por su his­to­ria y sus pai­sa­jes es una isla mila­gro­sa, sobre todo si nece­si­tas car­gar tu bate­ría vital. Así que, no te lo pien­ses y apro­ve­cha su alqui­mia dis­po­ni­ble en cual­quier épo­ca  del año: des­can­sa, toma sol, escu­cha el silen­cio, mira las estre­llas, pasea por sus mon­tes, come bien, vive…
Sé feliz. Te mere­ces esta Isla.
© 2017 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.
 

Matías i Torres. El vino volcánico de una mujer valiente

Cer­ca del mar y ape­ga­do a la tie­rra. Al ampa­ro de vol­ca­nes y  pino cana­rio. Así, entre cepas vie­jas, cre­ce el vino de una mujer valien­te: el vino “Matías i Torres”. Vic­to­ria, la quin­ta gene­ra­ción de esta fami­lia aman­te de los viñe­dos, es cáli­da, humil­de y cer­ca­na. Como su son­ri­sa fran­ca. Habla con emo­ción del vino, de defen­der las peque­ñas cosas, de man­te­ner con­tra vien­tos, tem­pes­ta­des y algún que otro incen­dio mal­va­do, la tra­di­ción y la esen­cia. Vic­to­ria se man­cha las manos y se que­ma bajo el sol atlán­ti­co. No es fácil para una mujer joven apos­tar por un ofi­cio tan com­ple­jo en una isla peque­ña. Y sobre todo hacer­lo bien. Por­que el vino de “Matías i Torres” atra­pa y embe­le­sa. Por eso, y aun­que la pro­duc­ción es limi­ta­da, se bebe en Esta­dos Uni­dos, Ale­ma­nia, Fran­cia o Japón. Tam­bién en luga­res míti­cos como el Celler de Can Roca, entre muchos otros.

Listán Prieto de Bodega Matías i Torres. Fotografía de Noemi Martin

Como en todo lo impor­tan­te, el secre­to es poner el alma y dejar­la en cada sur­co, en cada ven­di­mia, en cada poda. Este vino tie­ne cuer­po. Y cara de una artis­ta espe­ran­do llu­via. Tam­bién espí­ri­tu cana­rio: el del her­mo­so muni­ci­pio de Fuen­ca­lien­te, en el sur de la isla de La Pal­ma. Es ele­gan­te, sutil y ori­gi­nal. Joven y car­ga­do de his­to­ria, la de una de las bode­gas más anti­guas de Cana­rias, fun­da­da en 1885.

Mal­va­sía aro­má­ti­ca, die­go o buja­rie­go cen­te­na­rio, albi­llo crio­llo, lis­tán prie­to, negra­moll: uvas sin­gu­la­res que duer­men en tone­les de roble y cas­ta­ño jun­to a dos pre­cio­sos laga­res de made­ra de tea: la pren­sa tra­di­cio­nal de ori­gen romano usa­da en el Archi­pié­la­go y que aún emplea Vic­to­ria en sus vinos úni­cos mien­tras escu­cha a Nina Simo­ne o Abbey Lin­coln.

Vinos atlán­ti­cos, musi­ca­les, vol­cá­ni­cos. Vinos feme­ni­nos y osa­dos. Vinos sin sexo. Vinos arte­sa­na­les y deli­cio­sos. Vinos isle­ños e inter­na­cio­na­les. Vinos, siem­pre vinos. Y hechos con el alma.

© 2017 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.

 

Comer entre sal y volcanes

El Jar­dín de la Sal es un lugar úni­co en el pla­ne­ta. Pue­do afir­mar­lo sin mie­do a equi­vo­car­me. Por un lado, las sali­nas de Fuen­ca­lien­te: don­de el mar deja su alma y su esen­cia. Por otro, los vol­ca­nes Tene­guía y San Anto­nio y los ecos de sus lamen­tos en for­ma de lava. Más allá, entre el basal­to, dos faros expec­tan­tes.

salinas marinas

Sali­nas mari­nas de Fuen­ca­lien­te. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Via­ja­mos a la isla de La Pal­ma y los esce­na­rios mara­vi­llo­sos se super­po­nen como los sabro­sos pla­tos que se pre­pa­ran en este res­tau­ran­te inau­gu­ra­do en el año 2013 en el muni­ci­pio viti­vi­ní­co­la de Fuen­ca­lien­te. En su menú podrás encon­trar pla­tos como el pul­po bra­sea­do con papas arru­ga­das, que­so arte­sano con mojo, lan­gos­ti­nos a la sal, ensa­la­das con pro­duc­tos de cer­ca­nía, pes­ca­do del día y un sin­fín de deli­cias con aro­ma a océano y coci­na cana­ria. Recuer­da ade­más que la sal, ele­men­to esen­cial del pai­sa­je, tam­bién for­ma­rá par­te de tu mesa y podrás degus­tar diver­sos tipos de este fabu­lo­so pro­duc­to natu­ral.

pulpo braseado

Pul­po bra­sea­do con papas arru­ga­das. Foto de Noe­mi Mar­tin

La car­ta de vinos que ofre­ce este ori­gi­nal res­tau­ran­te com­bi­na cal­dos de la tie­rra como el poten­te tin­to Tene­guía o el deli­ca­do mal­va­sía de Matías i Torres, con clá­si­cos rio­jas o ribe­ras. La reco­men­da­ción, sin duda, es la de pro­bar los vinos isle­ños. Esta­mos en  terri­to­rio de bode­gas y vol­ca­nes, de ver­de y azul mar y hay que expe­ri­men­tar aro­mas y sen­sa­cio­nes mien­tras escu­chas de fon­do el soni­do de las olas.

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Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Los pos­tres no se que­dan atrás. De nue­vo, mez­cla de sabo­res y tex­tu­ras con un toque cana­rio. De hecho, el res­tau­ran­te ha sido nomi­na­do para “Mejor Coci­na Cana­ria (moder­na y tra­di­cio­nal)”, en la VI Edi­ción de los Pre­mios Regio­na­les de Gas­tro­no­mía “Qué Bueno Cana­rias Hei­ne­ken”.

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Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Des­pués de sen­tar­me a comer y dis­fru­tar en el Jar­dín de la Sal tras un paseo por las sali­nas y su his­to­ria de medio siglo, la reco­men­da­ción es cla­ra: para­da obli­ga­to­ria si via­jas a la pre­cio­sa isla de La Pal­ma. Pro­duc­tos loca­les, ser­vi­cio ama­ble, pre­cio medio y entorno mági­co. Ade­más, un deta­lle abso­lu­ta­men­te “zen”: mi móvil no tuvo cober­tu­ra en nin­gún momen­to y espe­ro que el tuyo tam­po­co. Así que, si pasas por este rin­con­ci­to encan­ta­dor,  pre­pá­ra­te a dis­fru­tar de un rato de feli­ci­dad sin inte­rrup­cio­nes. Qué mara­vi­lla.

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Exte­rior del Res­tau­ran­te El Jar­dín de la Sal. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Res­tau­ran­te El Jar­dín de la Sal Carre­te­ra La Cos­ta-El Faro, 5. 38740, Fuen­ca­lien­te de la Pal­ma, Tel.: 922979800 Hora­rio de 11 a 18 H

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved 

Un hotelito con alma

Éra­se una vez una her­mo­sa casa seño­rial cana­ria del siglo XVIII que con el paso de los años se con­vir­tió en un hote­li­to rural cáli­do y apa­ci­ble lla­ma­do “Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos”

Situa­do en el pre­cio­so muni­ci­pio de Icod de los Vinos, al nor­te de Tene­ri­fe, la casi­ta con­ta­ba con seis habi­ta­cio­nes, a cual más bella, que reci­bía a via­je­ros de todo el mun­do dis­pues­tos a dis­fru­tar de un alo­ja­mien­to con per­so­na­li­dad úni­ca. Las habi­ta­cio­nes, con extra­or­di­na­rios techos de made­ra, esta­ban deco­ra­das con mimo para que sus mora­do­res pudie­ran des­can­sar en un entorno rela­jan­te y espe­cial. Al abrir las ven­ta­nas, podían divi­sar­se pai­sa­jes ver­des y oír a los galli­tos can­tar al ama­ne­cer. Salas de lec­tu­ra con exce­len­tes pin­tu­ras y un deli­ca­do patio inte­rior ador­na­do con flo­res com­ple­ta­ban el peque­ño paraí­so ico­den­se.

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Hotel Emble­má­ti­co San Macos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Los desa­yu­nos en la casa se ser­vían en una cómo­da estan­cia cono­ci­da como  “La Bode­gui­ta”. Eran sen­ci­llos pero com­ple­tos, idea­les para empe­zar el día con áni­mo y ganas de reco­rrer la Isla. Fru­ta fres­ca, embu­ti­dos, hue­vos, pan, biz­co­chos, zumo, yogurt  y café recién hecho ‑pri­mo­ro­sa­men­te ser­vi­dos- des­per­ta­ban al via­je­ro, tras la cal­ma de la noche en las calles con­ti­guas.

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Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Cer­ca del Hotel, regen­ta­do por gen­te ama­ble y son­rien­te, los luga­re­ños pasea­ban feli­ces al ampa­ro del Dra­go Mile­na­rio, un árbol anciano y mági­co a cuya san­gre se atri­buían pro­pie­da­des cura­ti­vas y alre­de­dor del cual gira­ban nume­ro­sas leyen­das.  Ade­más, el pue­blo con­ta­ba con encan­ta­do­ras pla­zas e  igle­sias y una gru­ta vol­cá­ni­ca lla­ma­da “La Cue­va del Vien­to” que mara­vi­lla­ba a todos los visi­tan­tes.

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Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Lo mejor de esta bre­ve his­to­ria sin rema­tar es que ‑aun­que pudie­ra pare­cer­lo- no for­ma par­te de la fan­ta­sía de una soña­do­ra inco­rre­gi­ble sino que es una reali­dad ado­ra­ble de la que podrás dis­fru­tar cuan­do te ape­tez­ca. El Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos exis­te, tie­ne alma pro­pia, y te espe­ra risue­ño en el tran­qui­lo muni­ci­pio de Icod de los Vinos.

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Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Si lo visi­tas, te pare­ce­rá estar inmer­so en el esce­na­rio de un colo­ri­do cuen­to cana­rio. Retro­ce­de­rás en el tiem­po mien­tras tus pies suben los pel­da­ños de made­ra de la esca­le­ra inte­rior para lle­gar a tu estan­cia. Estoy segu­ra de que será inol­vi­da­ble escri­bir el final de este rela­to con tu expe­rien­cia que, ade­más, podrás rema­tar pro­ban­do los deli­cio­sos cal­dos de la zona.

El nor­te de la Isla de Tene­ri­fe tie­ne un encan­to espe­cial y este hote­li­to guar­da su esen­cia entre sus pare­des de pie­dra. Un gran des­cu­bri­mien­to que me ape­te­cía com­par­tir con todos los ami­gos hedo­nis­tas.

Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos C/ Hér­cu­les, 11 Icod de los Vinos 38430. San­ta Cruz de Tene­ri­fe. Espa­ña. Tel. 922 816 509

BSO de este post Las tran­seún­tes de Jor­ge Drex­ler

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Tenerife, Isla hedonista

 

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Sur­gió en medio del Atlán­ti­co para hacer las deli­cias de los ena­mo­ra­dos del buen vivir. Estoy segu­ra de que es su come­ti­do. Si hay una isla en el Pla­ne­ta que mere­ce el títu­lo de “Hedo­nis­ta mayor del rei­no”, sin duda, es ésta des­de don­de escri­bo.

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es muy sen­ci­llo. No es publi­ci­dad bara­ta ni pro­se­li­tis­mo isle­ño. Lo afir­mo con obje­ti­vi­dad abso­lu­ta por­que me encan­ta ser feliz y lle­vo sién­do­lo en este lugar duran­te cua­tro déca­das. Y cada día dis­fru­to más de sus rin­co­nes sor­pren­den­tes y de su mar­co azul.

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es faci­lí­si­mo. No hace fal­ta que te esfuer­ces: el pla­cer y la belle­za te rodean. En el mes de febre­ro aún más. Esta­mos en Car­na­val y la gen­te son­ríe entre len­te­jue­las y pelu­cas de colo­res. No impor­ta que hayas pasa­do un mal día, que tu madre esté enfer­ma o tu con­tra­to sea pre­ca­rio. Tam­po­co que te haya deja­do tu novio o ten­gas un sar­pu­lli­do en la cara por hin­char­te a cho­co­la­te. Para eso está el maqui­lla­je y las care­tas. En esta Isla la ale­gría te per­se­gui­rá has­ta encon­trar­te de fren­te. No huyas, cobar­de.

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe está chu­pa­do. Tie­nes a tu dis­po­si­ción un sol esplén­di­do duran­te casi todos los días del año. Vita­mi­na D por un tubo, aba­jo el dolor de hue­si­tos  y los cata­rros. Pue­des tum­bar­te en una pla­ya de are­na sua­ve cual lagar­to vivi­dor. O dar­te un baño los fines de sema­na. O hacer surf, buceo o vela. Tam­bién sen­tar­te en una terra­ci­ta tran­qui­la a tomar un café o una cer­ve­za mien­tras el astro rey te con­tem­pla y tú le susu­rras al oído: ¡gra­cias por calen­tar­me tan bien, que­ri­do!

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es un jue­go de niños…o de mayo­res. ¿A quién no le gus­ta un buen vino? En esta Isla colec­cio­na­mos cal­dos sabro­sos y “gua­chin­ches” por doquier.  Somos exper­tos en sabo­rear con pla­cer una “car­ne fies­ta” con “una cuar­ta” o un pla­to de que­so de cabra acom­pa­ña­dos de una con­ver­sa­ción ami­ga­ble y una mano en el hom­bro. ¿Y qué me dicen de unas papi­tas arru­ga­das con mojo y pes­ca­do sala­do?

Ser  hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es lo más nor­mal del mun­do. Por­que pue­des res­pi­rar y entu­sias­mar­te mien­tras reco­rres sen­de­ros que bor­dean pai­sa­jes increí­bles. Por­que el cie­lo está lim­pio y las estre­llas se dis­tin­guen en la noche. Por­que un Vol­cán gran­dio­so nos cui­da des­de lo alto, entre un mar de nubes y reta­mas.

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es muy fac­ti­ble. Tea­tro, con­cier­tos de músi­ca clá­si­ca, jazz o rock, un Audi­to­rio bri­llan­te a la ori­lla del mar, museos,  expo­si­cio­nes de foto­gra­fía, fes­ti­va­les varios y mucha sed de cul­tu­ra.

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe está tira­do. Los cana­rios somos cari­ño­sos y cer­ca­nos. No hay mayor pla­cer sen­so­rial que recrear­se en los rin­co­nes de esta acua­re­la gigan­te,  su gas­tro­no­mía, sus vinos y su miel, reco­rrién­do­la con un isle­ño afa­ble.

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Así que total­men­te con­ven­ci­da de que la ofer­ta,  ade­más de ten­ta­do­ra es real,  lan­zo una invi­ta­ción al aire: ami­gos hedo­nis­tas del pla­ne­ta Tie­rra (y de otros si se ter­cia), aquí les espe­ra­mos.

Sean feli­ces.

BSO de este post Hue­llas del can­tau­tor tiner­fe­ño Pedro Gue­rra

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