Matías i Torres. El vino volcánico de una mujer valiente

Cer­ca del mar y ape­ga­do a la tie­rra. Al ampa­ro de vol­ca­nes y  pino cana­rio. Así, entre cepas vie­jas, cre­ce el vino de una mujer valien­te: el vino “Matías i Torres”. Vic­to­ria, la quin­ta gene­ra­ción de esta fami­lia aman­te de los viñe­dos, es cáli­da, humil­de y cer­ca­na. Como su son­ri­sa fran­ca. Habla con emo­ción del vino, de defen­der las peque­ñas cosas, de man­te­ner con­tra vien­tos, tem­pes­ta­des y algún que otro incen­dio mal­va­do, la tra­di­ción y la esen­cia. Vic­to­ria se man­cha las manos y se que­ma bajo el sol atlán­ti­co. No es fácil para una mujer joven apos­tar por un ofi­cio tan com­ple­jo en una isla peque­ña. Y sobre todo hacer­lo bien. Por­que el vino de “Matías i Torres” atra­pa y embe­le­sa. Por eso, y aun­que la pro­duc­ción es limi­ta­da, se bebe en Esta­dos Uni­dos, Ale­ma­nia, Fran­cia o Japón. Tam­bién en luga­res míti­cos como el Celler de Can Roca, entre muchos otros.

Listán Prieto de Bodega Matías i Torres. Fotografía de Noemi Martin

Como en todo lo impor­tan­te, el secre­to es poner el alma y dejar­la en cada sur­co, en cada ven­di­mia, en cada poda. Este vino tie­ne cuer­po. Y cara de una artis­ta espe­ran­do llu­via. Tam­bién espí­ri­tu cana­rio: el del her­mo­so muni­ci­pio de Fuen­ca­lien­te, en el sur de la isla de La Pal­ma. Es ele­gan­te, sutil y ori­gi­nal. Joven y car­ga­do de his­to­ria, la de una de las bode­gas más anti­guas de Cana­rias, fun­da­da en 1885.

Mal­va­sía aro­má­ti­ca, die­go o buja­rie­go cen­te­na­rio, albi­llo crio­llo, lis­tán prie­to, negra­moll: uvas sin­gu­la­res que duer­men en tone­les de roble y cas­ta­ño jun­to a dos pre­cio­sos laga­res de made­ra de tea: la pren­sa tra­di­cio­nal de ori­gen romano usa­da en el Archi­pié­la­go y que aún emplea Vic­to­ria en sus vinos úni­cos mien­tras escu­cha a Nina Simo­ne o Abbey Lin­coln.

Vinos atlán­ti­cos, musi­ca­les, vol­cá­ni­cos. Vinos feme­ni­nos y osa­dos. Vinos sin sexo. Vinos arte­sa­na­les y deli­cio­sos. Vinos isle­ños e inter­na­cio­na­les. Vinos, siem­pre vinos. Y hechos con el alma.

© 2017 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.

 

Comer entre sal y volcanes

El Jar­dín de la Sal es un lugar úni­co en el pla­ne­ta. Pue­do afir­mar­lo sin mie­do a equi­vo­car­me. Por un lado, las sali­nas de Fuen­ca­lien­te: don­de el mar deja su alma y su esen­cia. Por otro, los vol­ca­nes Tene­guía y San Anto­nio y los ecos de sus lamen­tos en for­ma de lava. Más allá, entre el basal­to, dos faros expec­tan­tes.

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Sali­nas mari­nas de Fuen­ca­lien­te. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Via­ja­mos a la isla de La Pal­ma y los esce­na­rios mara­vi­llo­sos se super­po­nen como los sabro­sos pla­tos que se pre­pa­ran en este res­tau­ran­te inau­gu­ra­do en el año 2013 en el muni­ci­pio viti­vi­ní­co­la de Fuen­ca­lien­te. En su menú podrás encon­trar pla­tos como el pul­po bra­sea­do con papas arru­ga­das, que­so arte­sano con mojo, lan­gos­ti­nos a la sal, ensa­la­das con pro­duc­tos de cer­ca­nía, pes­ca­do del día y un sin­fín de deli­cias con aro­ma a océano y coci­na cana­ria. Recuer­da ade­más que la sal, ele­men­to esen­cial del pai­sa­je, tam­bién for­ma­rá par­te de tu mesa y podrás degus­tar diver­sos tipos de este fabu­lo­so pro­duc­to natu­ral.

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Pul­po bra­sea­do con papas arru­ga­das. Foto de Noe­mi Mar­tin

La car­ta de vinos que ofre­ce este ori­gi­nal res­tau­ran­te com­bi­na cal­dos de la tie­rra como el poten­te tin­to Tene­guía o el deli­ca­do mal­va­sía de Matías i Torres, con clá­si­cos rio­jas o ribe­ras. La reco­men­da­ción, sin duda, es la de pro­bar los vinos isle­ños. Esta­mos en  terri­to­rio de bode­gas y vol­ca­nes, de ver­de y azul mar y hay que expe­ri­men­tar aro­mas y sen­sa­cio­nes mien­tras escu­chas de fon­do el soni­do de las olas.

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Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Los pos­tres no se que­dan atrás. De nue­vo, mez­cla de sabo­res y tex­tu­ras con un toque cana­rio. De hecho, el res­tau­ran­te ha sido nomi­na­do para “Mejor Coci­na Cana­ria (moder­na y tra­di­cio­nal)”, en la VI Edi­ción de los Pre­mios Regio­na­les de Gas­tro­no­mía “Qué Bueno Cana­rias Hei­ne­ken”.

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Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Des­pués de sen­tar­me a comer y dis­fru­tar en el Jar­dín de la Sal tras un paseo por las sali­nas y su his­to­ria de medio siglo, la reco­men­da­ción es cla­ra: para­da obli­ga­to­ria si via­jas a la pre­cio­sa isla de La Pal­ma. Pro­duc­tos loca­les, ser­vi­cio ama­ble, pre­cio medio y entorno mági­co. Ade­más, un deta­lle abso­lu­ta­men­te “zen”: mi móvil no tuvo cober­tu­ra en nin­gún momen­to y espe­ro que el tuyo tam­po­co. Así que, si pasas por este rin­con­ci­to encan­ta­dor,  pre­pá­ra­te a dis­fru­tar de un rato de feli­ci­dad sin inte­rrup­cio­nes. Qué mara­vi­lla.

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Exte­rior del Res­tau­ran­te El Jar­dín de la Sal. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Res­tau­ran­te El Jar­dín de la Sal Carre­te­ra La Cos­ta-El Faro, 5. 38740, Fuen­ca­lien­te de la Pal­ma, Tel.: 922979800 Hora­rio de 11 a 18 H

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved 

Un hotelito con alma

Éra­se una vez una her­mo­sa casa seño­rial cana­ria del siglo XVIII que con el paso de los años se con­vir­tió en un hote­li­to rural cáli­do y apa­ci­ble lla­ma­do “Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos”

Situa­do en el pre­cio­so muni­ci­pio de Icod de los Vinos, al nor­te de Tene­ri­fe, la casi­ta con­ta­ba con seis habi­ta­cio­nes, a cual más bella, que reci­bía a via­je­ros de todo el mun­do dis­pues­tos a dis­fru­tar de un alo­ja­mien­to con per­so­na­li­dad úni­ca. Las habi­ta­cio­nes, con extra­or­di­na­rios techos de made­ra, esta­ban deco­ra­das con mimo para que sus mora­do­res pudie­ran des­can­sar en un entorno rela­jan­te y espe­cial. Al abrir las ven­ta­nas, podían divi­sar­se pai­sa­jes ver­des y oír a los galli­tos can­tar al ama­ne­cer. Salas de lec­tu­ra con exce­len­tes pin­tu­ras y un deli­ca­do patio inte­rior ador­na­do con flo­res com­ple­ta­ban el peque­ño paraí­so ico­den­se.

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Hotel Emble­má­ti­co San Macos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Los desa­yu­nos en la casa se ser­vían en una cómo­da estan­cia cono­ci­da como  “La Bode­gui­ta”. Eran sen­ci­llos pero com­ple­tos, idea­les para empe­zar el día con áni­mo y ganas de reco­rrer la Isla. Fru­ta fres­ca, embu­ti­dos, hue­vos, pan, biz­co­chos, zumo, yogurt  y café recién hecho ‑pri­mo­ro­sa­men­te ser­vi­dos- des­per­ta­ban al via­je­ro, tras la cal­ma de la noche en las calles con­ti­guas.

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Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Cer­ca del Hotel, regen­ta­do por gen­te ama­ble y son­rien­te, los luga­re­ños pasea­ban feli­ces al ampa­ro del Dra­go Mile­na­rio, un árbol anciano y mági­co a cuya san­gre se atri­buían pro­pie­da­des cura­ti­vas y alre­de­dor del cual gira­ban nume­ro­sas leyen­das.  Ade­más, el pue­blo con­ta­ba con encan­ta­do­ras pla­zas e  igle­sias y una gru­ta vol­cá­ni­ca lla­ma­da “La Cue­va del Vien­to” que mara­vi­lla­ba a todos los visi­tan­tes.

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Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Lo mejor de esta bre­ve his­to­ria sin rema­tar es que ‑aun­que pudie­ra pare­cer­lo- no for­ma par­te de la fan­ta­sía de una soña­do­ra inco­rre­gi­ble sino que es una reali­dad ado­ra­ble de la que podrás dis­fru­tar cuan­do te ape­tez­ca. El Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos exis­te, tie­ne alma pro­pia, y te espe­ra risue­ño en el tran­qui­lo muni­ci­pio de Icod de los Vinos.

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Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Si lo visi­tas, te pare­ce­rá estar inmer­so en el esce­na­rio de un colo­ri­do cuen­to cana­rio. Retro­ce­de­rás en el tiem­po mien­tras tus pies suben los pel­da­ños de made­ra de la esca­le­ra inte­rior para lle­gar a tu estan­cia. Estoy segu­ra de que será inol­vi­da­ble escri­bir el final de este rela­to con tu expe­rien­cia que, ade­más, podrás rema­tar pro­ban­do los deli­cio­sos cal­dos de la zona.

El nor­te de la Isla de Tene­ri­fe tie­ne un encan­to espe­cial y este hote­li­to guar­da su esen­cia entre sus pare­des de pie­dra. Un gran des­cu­bri­mien­to que me ape­te­cía com­par­tir con todos los ami­gos hedo­nis­tas.

Hotel Emble­má­ti­co San Mar­cos C/ Hér­cu­les, 11 Icod de los Vinos 38430. San­ta Cruz de Tene­ri­fe. Espa­ña. Tel. 922 816 509

BSO de este post Las tran­seún­tes de Jor­ge Drex­ler

 © 2016 Noe­mi Mar­tin. Todos los dere­chos reser­va­dos

 

 

Tenerife, Isla hedonista

 

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Sur­gió en medio del Atlán­ti­co para hacer las deli­cias de los ena­mo­ra­dos del buen vivir. Estoy segu­ra de que es su come­ti­do. Si hay una isla en el Pla­ne­ta que mere­ce el títu­lo de “Hedo­nis­ta mayor del rei­no”, sin duda, es ésta des­de don­de escri­bo.

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es muy sen­ci­llo. No es publi­ci­dad bara­ta ni pro­se­li­tis­mo isle­ño. Lo afir­mo con obje­ti­vi­dad abso­lu­ta por­que me encan­ta ser feliz y lle­vo sién­do­lo en este lugar duran­te cua­tro déca­das. Y cada día dis­fru­to más de sus rin­co­nes sor­pren­den­tes y de su mar­co azul.

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es faci­lí­si­mo. No hace fal­ta que te esfuer­ces: el pla­cer y la belle­za te rodean. En el mes de febre­ro aún más. Esta­mos en Car­na­val y la gen­te son­ríe entre len­te­jue­las y pelu­cas de colo­res. No impor­ta que hayas pasa­do un mal día, que tu madre esté enfer­ma o tu con­tra­to sea pre­ca­rio. Tam­po­co que te haya deja­do tu novio o ten­gas un sar­pu­lli­do en la cara por hin­char­te a cho­co­la­te. Para eso está el maqui­lla­je y las care­tas. En esta Isla la ale­gría te per­se­gui­rá has­ta encon­trar­te de fren­te. No huyas, cobar­de.

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe está chu­pa­do. Tie­nes a tu dis­po­si­ción un sol esplén­di­do duran­te casi todos los días del año. Vita­mi­na D por un tubo, aba­jo el dolor de hue­si­tos  y los cata­rros. Pue­des tum­bar­te en una pla­ya de are­na sua­ve cual lagar­to vivi­dor. O dar­te un baño los fines de sema­na. O hacer surf, buceo o vela. Tam­bién sen­tar­te en una terra­ci­ta tran­qui­la a tomar un café o una cer­ve­za mien­tras el astro rey te con­tem­pla y tú le susu­rras al oído: ¡gra­cias por calen­tar­me tan bien, que­ri­do!

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es un jue­go de niños…o de mayo­res. ¿A quién no le gus­ta un buen vino? En esta Isla colec­cio­na­mos cal­dos sabro­sos y “gua­chin­ches” por doquier.  Somos exper­tos en sabo­rear con pla­cer una “car­ne fies­ta” con “una cuar­ta” o un pla­to de que­so de cabra acom­pa­ña­dos de una con­ver­sa­ción ami­ga­ble y una mano en el hom­bro. ¿Y qué me dicen de unas papi­tas arru­ga­das con mojo y pes­ca­do sala­do?

Ser  hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es lo más nor­mal del mun­do. Por­que pue­des res­pi­rar y entu­sias­mar­te mien­tras reco­rres sen­de­ros que bor­dean pai­sa­jes increí­bles. Por­que el cie­lo está lim­pio y las estre­llas se dis­tin­guen en la noche. Por­que un Vol­cán gran­dio­so nos cui­da des­de lo alto, entre un mar de nubes y reta­mas.

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe es muy fac­ti­ble. Tea­tro, con­cier­tos de músi­ca clá­si­ca, jazz o rock, un Audi­to­rio bri­llan­te a la ori­lla del mar, museos,  expo­si­cio­nes de foto­gra­fía, fes­ti­va­les varios y mucha sed de cul­tu­ra.

Ser hedo­nis­ta en Tene­ri­fe está tira­do. Los cana­rios somos cari­ño­sos y cer­ca­nos. No hay mayor pla­cer sen­so­rial que recrear­se en los rin­co­nes de esta acua­re­la gigan­te,  su gas­tro­no­mía, sus vinos y su miel, reco­rrién­do­la con un isle­ño afa­ble.

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Tene­ri­fe. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Así que total­men­te con­ven­ci­da de que la ofer­ta,  ade­más de ten­ta­do­ra es real,  lan­zo una invi­ta­ción al aire: ami­gos hedo­nis­tas del pla­ne­ta Tie­rra (y de otros si se ter­cia), aquí les espe­ra­mos.

Sean feli­ces.

BSO de este post Hue­llas del can­tau­tor tiner­fe­ño Pedro Gue­rra

© 2016 Noe­mi Mar­tin. Todos los dere­chos reser­va­dos

Le Bistrot d’Alain

 

C/ Valle Menén­dez, 23 Edi­fi­cio Manu­re­va 38650 Los Cris­tia­nos. Tene­ri­fe. Islas Cana­rias.

Este res­tau­ran­te pró­xi­mo al puer­to de los Cris­tia­nos es una emba­ja­da del savoir fai­re del país galo, don­de uno se pue­de sen­tir chic sin tener que sopor­tar las incle­men­cias del mal tiem­po y las inopor­tu­nas y sem­pi­ter­nas llu­vias del invierno dis­fru­tan­do de una envi­dia­ble y sua­ve tem­pe­ra­tu­ra de pri­ma­ve­ra-verano duran­te todo el año y ade­más tener una piel bron­cea­da como ins­tau­ró la visio­na­ria y revo­lu­cio­na­ria Coco Cha­nel. Mada­mes con exclu­si­vos sti­let­tos de vér­ti­go con su incon­fun­di­ble sue­la roja de Lou­bou­tin, mon­sieurs ele­gan­tes con tra­jes de la Mai­son Dior con­for­man prin­ci­pal­men­te su clien­te­la que hablan la len­gua de Moliè­re casi casi musi­tan­do.

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Cas­sou­let de coqui­lla­ges de Saint Jac­ques

 

Gui­ños a la esté­ti­ca fran­ce­sa de cui­dar has­ta el últi­mo deta­lle con mesas impo­lu­tas ador­na­das con ramos de flo­res, velas encen­di­das y lám­pa­ras moder­nis­tas de colo­res vis­to­sos. El mos­tra­dor de la entra­da está bien sur­ti­do de una selec­ción de ape­ri­tifs fran­ce­ses: Noilly Prat, Lillet, Dubo­net, etc., Una más que curio­sa colec­ción per­so­nal de coci­ne­ros de todas las for­mas y colo­res le dan un toque carac­te­rís­ti­co a su coque­to salón come­dor. Y la pre­sen­ta­ción de las suge­ren­cias del día en una piza­rra escri­ta en la len­gua de Dumas y que va pasan­do de mesa en mesa con­for­man ese exqui­si­to gus­to que nos reve­la el dis­tin­ti­vo ori­gen de su pro­pie­ta­rio Alain.

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Steak tar­tar cor­ta­do a cuchi­llo

Pla­tos degus­ta­dos:  vibran­te cas­sou­let de coqui­lla­ges de Saint Jac­ques (cazue­la de viei­ras) ¡de mojar pan!, un mag­ní­fi­co steak tar­tar cor­ta­do a cuchi­llo ( à couteau) y el redon­do final dul­ce con la tar­ta Tatin, la tar­ta de man­za­na inver­ti­da, que nadie como ellos saben hacer­lo. Este bis­trot es un peda­zo repre­sen­ta­ti­vo de la excel­sa gas­tro­no­mía fran­ce­sa en Tene­ri­fe. Exce­len­te bode­ga de vinos fran­ce­ses prin­ci­pal­men­te sin des­cui­dar bue­nas repre­sen­ta­cio­nes espa­ño­las. Pre­cio apro­xi­ma­do: 30–40 euros.

Ban­da sono­ra del post: Elle me dit del can­tan­te Mika. Un tema en fran­cés que engan­cha por su pega­di­za letra y ale­gres notas musi­ca­les.

El Aderno

Mar­qués de Villa­nue­va del Pra­do, local 44 La Paz Canary Cen­ter 38400 Puer­to de la Cruz telé­fono 922387301 El Aderno Para otras direc­cio­nes con­sul­tar la web. Ade­más de pas­te­le­ría fun­cio­na como cafe­te­ría.

Esta aven­tu­ra tan dul­ce comen­zó en 1991 como un obra­dor arte­sano en Bue­na­vis­ta del Nor­te, pobla­ción situa­da en el noroes­te de la isla de Tene­ri­fe, que con el paso de los años y sin olvi­dar los orí­ge­nes de la pas­te­le­ría tra­di­cio­nal cana­ria, han ido incor­po­ran­do nue­vos pro­duc­tos en con­so­nan­cia con las nue­vas ten­den­cias de la alta pas­te­le­ría inter­na­cio­nal y al mis­mo tiem­po para satis­fa­cer las deman­das actua­les de los con­su­mi­do­res. Todo eso ha sig­ni­fi­ca­do tam­bién ampliar hori­zon­tes con una expan­sión de nue­vas tien­das y otras líneas de nego­cio como turis­mo rural y una bode­ga de vinos, for­man­do un gru­po empre­sa­rial que se aglu­ti­na bajo el nom­bre que hace refe­ren­cia a este árbol autóc­tono de los bos­ques húme­dos de Cana­rias.

Bloghedonista El Aderno

Mous­se Tei­de de cho­co­la­te negro y mara­cu­yá con cru­jien­te de pra­li­né

Den­tro del elen­co de pro­duc­tos que se podrían cla­si­fi­car de los de toda la vida tie­nen unos deli­cio­sos “neva­di­tos”, “ros­que­tes de hue­vo o vino” y otras golo­si­nas más cos­tum­bris­tas que no por ello menos deli­cio­sos. El apar­ta­do de cho­co­la­tes y bom­bo­nes tam­po­co se que­da atrás. Y en el catá­lo­go de nove­da­des están los mous­ses y los vasos con nom­bres muy suge­ren­tes como el “Tei­de” (cho­co­la­te negro y mara­cu­yá con cru­jien­te de pra­li­né), “Zulei­ca” (vai­ni­lla y fram­bue­sa) y un refres­can­te “moji­to” ( ron, men­ta y limón) entre otros.

Bloghedonista El Aderno

Mous­se Zulei­ca de vai­ni­lla y fram­bue­sa

Restaurante Los Abrigos

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C/ La Mari­na, 3 Los Abri­gos 38618 Tel. 922 170 264 Res­tau­ran­te Los Abri­gos

Este res­tau­ran­te tie­ne el mis­mo nom­bre del pue­blo que lo aco­ge y ocu­pa un rin­cón pri­vi­le­gia­do, a modo de mira­dor, sobre este minúscu­lo puer­to, casi de bol­si­llo, y tam­bién hacia las bar­cas que fae­nan para ellos y les pro­veen de pes­ca­do y maris­co fres­co.

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Siguien­do la este­la de los sabios con­se­jos del difun­to coci­ne­ro San­ti San­ta­ma­ría que que­da­ron inmor­ta­li­za­dos en unos peque­ños artícu­los publi­ca­dos en el 2007 en el perió­di­co bar­ce­lo­nés La Van­guar­dia, ( un anti­ci­po de lo que más tar­de la Edi­to­rial Phai­don edi­tó en el 2013 con su guía “Whe­re Chefs Eat” crea­da a par­tir de reco­men­da­cio­nes de coci­ne­ros de pres­ti­gio, “los reales exper­tos” ) éste es uno de esos sitios don­de se refu­gia­ba para degus­tar coci­na tra­di­cio­nal bien hecha sin arti­fi­cios inne­ce­sa­rios.

El local tie­ne una deco­ra­ción muy mari­ne­ra, como no podía ser de otra mane­ra, y aun­que las mesas están cubier­tas con man­te­les de papel, que le da toda­vía más auten­ti­ci­dad, en cam­bio es muy loa­ble su ser­vi­cio correc­to de las copas ade­cua­das para cada tipo de vino, algo que muchas veces des­gra­cia­da­men­te se olvi­da.

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Su coci­na care­ce de ador­nos super­fluos en pro de los sabo­res puros: “papas arru­gás” con sus dos mojí­tos el ver­de y el rojo. Pul­po tierno, tier­ní­si­mo, que pare­cía man­te­qui­lla, sin más ali­ño que nues­tro oro líqui­do, el acei­te de oli­va vir­gen extra ¡de ova­ción cerra­da! Rom­po una lan­za por este tipo de pre­pa­ra­ción del pul­po a la mane­ra cana­ria dejan­do en segun­do lugar al pul­po a fei­ra aun­que éste sea más popu­lar. Unos excel­sos cala­ma­res a la roma­na y como bro­che final un pes­ca­do blan­co autóc­tono de la zona ¡de tirar cohe­tes!. Para el mari­da­je un blan­co eco­ló­gi­co de la tie­rra, Fron­tos, con mucha fru­ta tro­pi­cal de papa­ya y mara­cu­yá.

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En este via­je gas­tro­nó­mi­co por el mun­do muchas veces nos olvi­da­mos de los sabo­res puros y en este res­tau­ran­te lle­ga­mos a buen puer­to para con­ven­cer­nos una vez más de como algo tan sen­ci­llo se pue­de con­ver­tir en extra­or­di­na­rio. Gra­cias San­ti por dejar­nos pie­dras blan­cas, del mis­mo modo que Pul­gar­ci­to, para guiar­nos a los gas­tro­nó­ma­das.

Pre­cio medio 30 euros.

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El Bistro de Antonio Aguiar

Blog Hedonista El Bistro de Antonio Aguiar

Inte­rior de El Bis­tro de Anto­nio Aguiar

C/ Del Lomo (esqui­na Pérez Zamo­ra, 12) Puer­to de la Cruz. Tene­ri­fe. Islas Cana­rias. Telé­fono 922 381 794

Este res­tau­ran­te fiel a la coci­na tra­di­cio­nal cana­ria sin enmas­ca­ra­mien­tos, de sabo­res puros, reco­ge la heren­cia de la anti­gua Casa Lala que esta­ba en la zona de El Durazno del Puer­to de la Cruz. Anto­nio Aguiar tras­pa­só todo su saber a este peque­ño rin­cón con deco­ra­ción de taber­na mari­ne­ra adap­ta­da a los nue­vos tiem­pos don­de des­ta­ca como ele­men­to deco­ra­ti­vo pre­do­mi­nan­te la made­ra en sus puer­tas, ven­ta­nas, mesas, sillas y techo para dar­le más auten­ti­ci­dad.

Blog Hedonista El Bistro de Antonio Aguiar

“Papas arru­gás” acom­pa­ña­das de mojo ver­de y rojo

Un hom­bre que con­quis­tó con su rece­ta­rio de puche­ros y gui­sos, allá por el 2007, al malo­gra­do coci­ne­ro San­ti San­ta­ma­ría como lo dejó escri­to éste en una serie de artícu­los publi­ca­dos en el rota­ti­vo bar­ce­lo­nés La Van­guar­dia.

Anto­nio rei­vin­di­ca los mara­vi­llo­sos pro­duc­tos cana­rios de pro­xi­mi­dad, de km. 0 como el riquí­si­mo ape­ri­ti­vo de un cho­ri­zo de cer­do negro cana­rio para untar, a modo de sobra­sa­da, sobre un deli­cio­so pan con gus­to a las semi­llas de mata­lahú­ga. Las deli­cio­sas pata­tas peque­ñi­tas autóc­to­nas espe­cia­les para crear un pla­to subli­me como son las “papas arru­gás” y de acom­pa­ña­mien­to sus moji­tos ver­de y rojo, el pul­po al esti­lo cana­rio sin más ali­ño que un buen cho­rro de acei­te de oli­va vir­gen extra sobre un pro­duc­to de cali­dad y su ópti­ma coc­ción para que expre­se todo lo que tie­ne que decir este ani­mal octó­po­do. Gui­so de baca­lao ence­bo­lla­do con pasas, almen­dras y tiras de pimien­to rojo para mojar pan y más pan has­ta dejar el pla­to bien reba­ña­do dejan­do sola­men­te la piel de este pes­ca­do.

Blog Hedonista El Bistro de Antonio Aguiar

Baca­lao ence­bo­lla­do

Anto­nio y su equi­po miman a sus clien­tes y ofre­cen racio­nes extra gene­ro­sas, del mis­mo tama­ño que nos ponen nues­tras solí­ci­tas madres cuan­do vol­ve­mos de un via­je y lo pri­me­ro que nos espe­tan es aque­lla fra­se mata­do­ra del tipo:  “que del­ga­do estás, a saber que habrás comi­do por ahí” y ese día te obse­quian con tu pla­to tan espe­cial en tama­ño XXL. Así es Anto­nio.
Bode­ga com­pues­ta de unos cuan­tos vinos cana­rios sor­pren­den­tes y algún que otro de la penín­su­la para todos aque­llos de gus­tos clá­si­cos y que no quie­ren arries­gar.
¿Nos encon­tra­mos con una nue­va moda­li­dad de gua­chin­che urbano?

Pre­cios muy come­di­dos apro­xi­ma­da­men­te 20 euros por per­so­na.

Ban­da Sono­ra del post: el tema Silen­ced by the night de Kea­ne.

Abama Kabuki

Carre­te­ra Gene­ral TF 47, km 9 386887 Guía de Iso­ra. Tene­ri­fe. Islas Cana­rias. Hotel Aba­ma Golf & Spa Resort

BlogHedonista Entrada a Abama Kabuki

Aba­ma Kabu­ki

Entrar en el Hotel Aba­ma Golf & Spa Resort ( 5 estre­llas G.L. ) es ir direc­to a un espa­cio úni­co con sabor al cer­cano Nor­te de Áfri­ca, un edi­fi­cio en color terra­co­ta que­ma­da que varía en tona­li­da­des según la ilu­mi­na­ción del sol, con vege­ta­ción exu­be­ran­te emu­lan­do un oasis del desier­to y que guar­da todo un com­ple­jo de ser­vi­cios para satis­fa­cer cual­quier capri­cho de ocio de sus clien­tes. A nivel gas­tro­nó­mi­co no tie­ne paran­gón: 10 res­tau­ran­tes, y dos de ellos con estre­llas Miche­lin, M.B.,  de Mar­tín Bera­sa­te­gui, que posee 2 y Aba­ma Kabu­ki, de Ricar­do Sanz, con­de­co­ra­do con una de la pres­ti­gio­sa guía gala.

BlogHedonista Abama Kabuki Nigirs

Nigi­ris

Acce­der al res­tau­ran­te de coci­na japo­ne­sa Aba­ma Kabu­ki es intro­du­cir­se en un espa­cio zen de paz y armo­nía, en una recrea­ción de ese mun­do nipón de son­ri­sas ama­bles, con una deco­ra­ción mini­ma­lis­ta domi­na­da por los colo­res rojo y negro en sus pare­des y con mobi­lia­rio de made­ra oscu­ra en color wen­gué, todo con el pro­pó­si­to de con­se­guir un espa­cio bello y sen­ci­llo que no dis­trai­ga al comen­sal su aten­ción de lo que vie­ne a real­men­te hacer aquí ¡que es comer y dis­fru­tar!.

El ori­gen de la pala­bra kabu­ki, tal como lo des­cri­be en la intro­duc­ción de la car­ta, nació en el siglo XVII como lugar de repre­sen­ta­ción de un espec­tácu­lo popu­lar has­ta con­ver­tir­se en lo que hoy se cono­ce en Tokio como tea­tro don­de los espec­ta­do­res se lle­van su comi­da y dis­fru­tan con las obras. Aba­ma Kabu­ki es esa acep­ción: una exce­len­te inter­pre­ta­ción de la bue­na gas­tro­no­mía japo­ne­sa. Foto Kabuki 3 Todo está cui­da­do­sa­men­te ele­gi­do: las com­bi­na­cio­nes de sabo­res y tex­tu­ras en las dife­ren­tes degus­ta­cio­nes, el orden del ser­vi­cio, los pla­tos pro­pia­men­te dichos total­men­te arte­sa­na­les traí­dos expre­sa­men­te des­de el país del Sol Nacien­te con sus irre­gu­la­res for­mas a seme­jan­za de la natu­ra­le­za, que le otor­ga a cada uno de ellos per­so­na­li­dad pro­pia y que real­za los ali­men­tos pre­sen­ta­dos, los mara­vi­llo­sos pali­llos, evi­den­te­men­te aquí se come con ellos, que pare­cen mági­cos, dota­dos de pode­res espe­cia­les para que has­ta el menos habi­li­do­so en estos menes­te­res sea capaz de lle­var­se los boca­dos a la boca con la mayor faci­li­dad del mun­do sin que por el camino pier­da nada. Este con­jun­to crea una uni­dad armó­ni­ca, de una her­mo­su­ra extra­or­di­na­ria, que los sesu­dos teó­ri­cos de la esté­ti­ca y con­cre­ta­men­te el filó­so­fo ale­mán Kant diría que es subli­me, como super­la­ti­vo de belle­za o como él defi­nía “lo que es abso­lu­ta­men­te gran­de”. Foto Kabuki 1 El menú degus­ta­ción tie­ne varias par­tes con­si­de­ran­do cada una de ellas como uni­da­des dife­ren­cia­das. Del apar­ta­do Saki­zu­ke, extra­or­di­na­rio el foie con el nom­bre de Kabu­ki impre­so como un mar­cha­mo sobre la deli­ca­da pie­za. Finí­si­ma la beren­je­na fri­ta con ade­re­zo de miso. En el Otsu­ku­ri, muy des­ta­ca­ble el Tata­ki del Chef con­sis­ten­te en un sutil boni­to con notas ahu­ma­das para llo­rar de feli­ci­dad. El Sushi com­pues­to de nigi­ris y makis es tocar la exce­len­cia, de qui­tar­se el som­bre­ro. En el Kan­mi o sur­ti­do de pos­tre remar­ca­ble el lichi con yuzú y pipa de cala­ba­za cara­me­li­za­da por un lado y por otro la pan­na cot­ta de té mat­cha acom­pa­ña­do de sus galle­tas ingle­sas ¡para tirar cohe­tes! Foto Kabuki 2 Todo mari­da­do con una bote­lla de Christ­mann Ries­ling Troc­ken, con aro­mas a flo­res blan­cas, a cítri­cos y fru­tas exó­ti­cas, por su ver­sa­ti­li­dad hacia los sabo­res áci­dos y sala­dos domi­nan­tes en los dife­ren­tes pla­tos del elen­co de la degus­ta­ción. Foto Kabuki 18Pre­cio del menú: 100 euros, impues­tos y bebi­das apar­te. Una cena-fes­ti­val gas­tro­nó­mi­co para echar las cam­pa­nas al vue­lo y gra­bar con tin­ta inde­le­ble en nues­tra memo­ria de las cele­bra­cio­nes sen­so­ria­les. ¡Bra­vo!

Ban­da sono­ra de este post: Am I Wrong  de Nico & Vinz