Noches Cervezas Alhambra by Nacho Manzano en Barcelona

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Menú de la cena de Noches Cer­ve­zas Alham­bra by Nacho Man­zano. Foto­gra­fía de José María Toro

Nun­ca Astu­rias, Gra­na­da y Bar­ce­lo­na habían esta­do tan cer­ca. La alta gas­tro­no­mía acor­ta dis­tan­cias y une per­so­nas. Los pla­tos del con­de­co­ra­do chef astu­riano Nacho Mazano armo­ni­za­dos con las dife­ren­tes varie­da­des de Cer­ve­zas Alham­bra que nació cer­ca del monu­men­to homó­ni­mo decla­ra­do Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la UNESCO, y un lugar de encuen­tro en Bar­ce­lo­na, en La Cui­na de la Boque­ria, a dos pasos de ese tem­plo gas­tro­nó­mi­co que es el Mer­cat de la Boque­ria.

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Cajas de Cer­ve­zas Alham­bra en La Cui­na de la Boque­ría. Foto­gra­fía de José María Toro

De este matri­mo­nio sur­gió hace algún tiem­po las cenas pop-up y clan­des­ti­nas por dife­ren­tes rin­co­nes de Madrid y Bar­ce­lo­na. Luga­res con his­to­rias que con­tar y que se están con­vir­tien­do en cenas de cul­to por­que son úni­cas e irre­pe­ti­bles, y estás o no estás, o lo vives o te lo cuen­tan. Ya comien­zan a ser legión los segui­do­res de este tipo de even­tos que tie­nen un plus a una cena en un res­tau­ran­te, diri­gi­do prin­ci­pal­men­te a per­so­nas que dis­fru­tan con la comi­da y aún más con la expe­rien­cia sor­pre­sa.

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Bote­lli­nes de Cer­ve­za Alham­bra Espe­cial. Foto­gra­fía de José María Toro

Los pla­tos, la par­te sóli­da, de la mano del chef Nacho Man­zano, con una male­ta car­ga­da de his­to­rias vivi­das y sus 3 estre­llas Miche­lin que bri­llan con luz pro­pia en su CV (2 en Casa Mar­cial de Arrion­das y una en La Sal­gar de Gijón) más todo lo que ha apren­di­do como chef eje­cu­ti­vo en el gru­po Ibé­ri­ca Res­tau­rants del Rei­no Uni­do, que se ha con­ver­ti­do en un emba­ja­dor de la gas­tro­no­mía espa­ño­la y de nues­tros pro­duc­tos en Gran Bre­ta­ña don­de sus loca­les rea­li­zan acti­vi­da­des gas­tro­nó­mi­cas muy nues­tras como calço­ta­das, cho­co­la­te con chu­rros, etc.

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Ori­cios en una holan­de­sa aci­du­la­da y aro­má­ti­cos sobre yogur. Foto­gra­fía de José María Toro

Cer­ve­zas Alham­bra, la par­te líqui­da, hecha sin pri­sas, con la sere­ni­dad de los más de los 90 años de exis­ten­cia y que acon­se­ja tomar­la con cal­ma, para dis­fru­tar­la con todo el cari­ño como ellos la pre­pa­ran, igual que la vida: “parar más, sen­tir más”. En la cena se die­ron expli­ca­cio­nes cla­ras y sen­ci­llas de como ser­vir correc­ta­men­te una cer­ve­za para con­se­guir esa espu­ma, que como un escu­do pro­tec­tor, evi­ta la eva­po­ra­ción rápi­da de sus aro­mas. Tam­bién un aná­li­sis de color, olfa­to y gus­to de cada una de las varie­da­des. Cer­ve­za Alham­bra Espe­cial, una lager de color dora­do bri­llan­te, con aro­mas a cereal tos­ta­do y fru­tas como la man­za­na y el plá­tano, su sabor es equi­li­bra­do entre el dul­ce de los cerea­les tos­ta­dos y el cara­me­lo, recuer­da a las fru­tas ver­des y las flo­ra­les del lúpu­lo con el con­tra­pun­to de amar­gor. Cer­ve­za Alham­bra Reser­va 1925 es una extra lager de colo ámbar dora­do, con aro­mas a cereal, fru­ta­les, flo­ra­les y espe­cia­dos pro­pios del lúpu­lo de Saaz, de sabor es inten­so pero refres­can­te a la vez. Por últi­mo, la Cer­ve­za Alham­bra Roja, del men­cio­na­do color tiran­do a  cobre anti­guo, tie­ne aro­mas de cereal tos­ta­do y man­za­na ver­de, en boca su sabor es volup­tuo­so y pene­tran­te para apa­re­cer en últi­ma ins­tan­cia el cereal.

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Nem de papa­da, lan­gos­ti­nos y finas hier­bas. Foto­gra­fía de José María Toro

La Cui­na de la Boque­ria, muy cer­ca del popu­lar mer­ca­do bar­ce­lo­nés homó­ni­mo, fue el lugar ele­gi­do para esta unión, para este mari­da­je, para esta armo­ni­za­ción de comi­da astu­ria­na y bebi­da gra­na­di­na, para cerrar este trián­gu­lo gas­tro­nó­mi­co.

Pla­tos degus­ta­dos:

  • Ape­ri­ti­vos: ori­cios en una holan­de­sa aci­du­la­da y aro­má­ti­cos sobre yogur. Katai­fi de cen­to­llo y Nem de papa­da, lan­gos­ti­nos y finas hier­bas. Todo acom­pa­ña­do de Cer­ve­za Alham­bra Espe­cial.
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Alca­cho­fa rus­ti­da con emul­sión de codium. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Para empa­re­jar la Cer­ve­za Alham­bra Reser­va 1925: alca­cho­fa rus­ti­da con emul­sión de codium y callos de baca­lao con agua de vege­ta­ción de pimien­tos, pil-pil y len­te­jas al comino.
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Callos de baca­lao con agua de vege­ta­ción de pimien­tos, pil-pil y len­te­jas al comino. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Terri­na de jaba­lí con sus des­tro­zos enno­via­da de Cer­ve­za Alham­bra Reser­va Roja.
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Terri­na de jaba­lí con sus des­tro­zos. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Pos­tre: cre­ma de yogur con espu­ma de gui­san­tes y albaha­ca.
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Cre­ma de yogur con espu­ma de gui­san­tes y albaha­ca. Foto­gra­fía de José María Toro

El pan arte­sano, no podía ser de otra mane­ra, para acom­pa­ñar los dife­ren­tes pla­tos, se ela­bo­ró con Cer­ve­za Alham­bra Reser­va 1925 y Cer­ve­za Alham­bra Reser­va Roja, con notas áci­das y aro­mas a leva­du­ra.

Este even­to estu­vo a la ven­ta en la pla­ta­for­ma de Time Out.

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved 

 

La botella original de color ámbar de Pilsner Urquell

Pils­ner Urquell, ori­gi­na­ria de Pil­sen en la región che­ca de Bohe­mia, pue­de decir con orgu­llo que es la pri­me­ra cer­ve­za tipo Pils­ner de la his­to­ria. La rece­ta ori­gi­nal de 1842 ‑for­mu­la­da por pri­me­ra vez por Josef Groll en la cer­ve­ce­ría Pil­se­n’s Bur­gess Bre­wery-  se ha man­te­ni­do intac­ta en los más de 170 años de exis­ten­cia. De gran popu­la­ri­dad mun­dial des­de sus ini­cios, sólo ha esta­do inte­rrum­pi­do su ful­gu­ran­te éxi­to por las tene­bro­sas épo­cas de las Gue­rras Mun­dia­les y pos­te­rior­men­te por la sor­di­dez de un blo­queo polí­ti­co, rena­cien­do en los últi­mos tiem­pos como ave Fénix para situar­se en el lugar que le corres­pon­de y por enci­ma de modas pasa­je­ras.

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Cer­ve­za Pils­ner Urquell en su bote­lla ori­gi­nal de color ámbar.

Los com­po­nen­tes bási­cos de esta cer­ve­za rubia que le dan per­so­na­li­dad pro­pia son por un lado el agua sua­ve uti­li­za­da para su ela­bo­ra­ción que hace que no per­sis­ta el amar­gor carac­te­rís­ti­co de esta bebi­da. En segun­do lugar el aro­ma flo­ral del lúpu­lo noble deno­mi­na­do Saaz que le da color ama­ri­llo, res­pon­sa­ble a su vez de la cali­dad y abun­dan­cia de la espu­ma, y tam­bién del sabor refres­can­te y amar­go. El ter­cer pun­to es el inten­so sabor a mal­ta por el uso de la mace­ra­ción en la decoc­ción. Y por últi­mo, el uso de leva­du­ras de fer­men­ta­ción a baja tem­pe­ra­tu­ra median­te la uti­li­za­ción de este tipo de hon­go uni­ce­lu­lar de tipo lager, alma­ce­nan­do pos­te­rior­men­te el pro­duc­to en los sub­te­rrá­neos (lagern) don­de una tem­pe­ra­tu­ra fres­ca y esta­ble va madu­ran­do la cer­ve­za poco a poco.

Esta más que cen­te­na­ria cer­ve­ce­ra da una vuel­ta a su ori­gen arte­sa­nal, recu­pe­ran­do los enva­ses de color ámbar del ini­cio, por­que evi­tan alte­ra­cio­nes de su con­te­ni­do pro­vo­ca­das por la luz y tam­bién se cam­bia el dise­ño de la eti­que­ta en línea con los mar­be­tes usa­dos duran­te todo este tiem­po. Todo un gui­ño de retorno a los ini­cios que no ha pasa­do des­aper­ci­bi­do por sus con­su­mi­do­res habi­tua­les y fie­les segui­do­res de la mar­ca que valo­ran en gran mane­ra esa hones­ti­dad de la cer­ve­ce­ra che­ca.

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