Señorío de Montanera ha lanzado un sistema ultra novedoso de envasado en atmósfera protectora para sus productos ibéricos.

Para sacar todo el sabor y aroma de un jamón de bellota 100% ibérico se tiene que lonchear o filetear de forma manual con un afilado cuchillo tipo jamonero, largo y delgado. Los cortes tienen que ser lo más fino posible, como si de papel de fumar se tratara, que se trasluzca y que al cortar por el maestro cortador de jamón se pueda leer la marca del cuchillo. Hasta aquí es lo ideal, pero no todo el mundo tiene un jamonero donde depositar una pieza de jamón o paletilla, ni tampoco las herramientas para hacer un corte perfecto y mucho menos la habilidad para efectuar ese loncheado. Asimismo también muchas veces se descarta el tener una pieza entera para evitar que se seque y se deteriore por el contacto con el aire al no consumirse rápidamente.

Hasta el momento teníamos en el mercado unos sobres donde estaban depositadas las lonchas del jamón ya cortadas finamente pero ni el sabor ni el aroma era el esperado, ése que recordamos de momentos gloriosos dónde un maestro cortador con sus afiladas herramientas nos hacía salivar, como el perro de Pavlov, mientras iba cortando y depositando elegantemente en un platito los diferentes cortes.

Señorío de Montanera, la empresa extremeña de productos ibéricos, ha dado una vuelta de tuerca para que el público pueda saborear los loncheados como si estuvieran recién cortados a cuchillo, mediante el envasado en atmósfera protectora. Si después de todo el proceso de cría y elaboración de una pieza de este valor no se podía apreciar en su totalidad algo fallaba en todo este proceso, y se ha resuelto con este sistema ultra novedoso.

Ventajas del sistema de envasado en atmósfera protectora:

  • Se presenta en un envase reutilizable que es de muy fácil apertura y de conservación, ya que su tapa rígida facilita su preservación.
  • Mantiene todos los sabores, aromas y texturas como recién cortado.
  • Se elimina esa apariencia plastificada, y por tanto se libera de olores y sabores a materiales sintéticos.
  • No es necesario someter el envase a calentamiento para facilitar la separación de las lonchas.
  • No hay que recurrir a plásticos para separar las diferentes capas.

 

Loncheados de Señorío de Montanera envasado en atmósfera protectora

Loncheados de Señorío de Montanera envasado en atmósfera protectora

 

Todas estas características del nuevo envase en atmósfera protectora permite disfrutar de unas lonchas de jamón en cualquier momento como si estuviera recién cortado a cuchillo por un maestro cortador de jamón. Solamente hay que sacarlo del frigorífico unos 5 minutos antes para que el producto se atempere. Una vez abierto hay que consumir antes de 5 días.

Productos disponibles en este sistema de atmósfera protectora:

  • Jamón de bellota 100% ibérico D.O. Dehesa de Extremadura.
  • Jamón de bellota 100% ibérico.
  • Paleta de bellota 100% ibérico.
  • Lomo doblado ibérico de bellota.
  • Lomo de bellota 100% ibérico.
  • Salchichón de bellota 100% ibérico.
  • Chorizo de bellota 100% ibérico.

Disponible en la tienda virtual de Señorío de Montanera en el Club del Gourmet de El Corte Inglés y en tiendas gourmet especializadas en ibérico puro.

© 2019 José María Toro. All rights reserved

El chef Pierre Thiam y su cocina senegalesa en versión pop-up en el Cotton House Hotel

Una mala pasada, un infortunio del destino y como consecuencia una carrera truncada con sus consiguientes sueños roto de un jovencísimo Pierre Thiam recién llegado de África a la ciudad que nunca duerme, a la capital por antonomasia de la tierra de las oportunidades. Una divina o cósmica intervención (leer una palabra u otra dependiendo de lo que creamos) de un ángel salvador cambió su sino por otro, el de chef, que le ha dado mucha felicidad y la oportunidad de dar a conocer la rica gastronomía de su pueblo, convirtiéndose en embajador de la cocina de su pueblo y  por ende de la costa oeste africana donde está situado Senegal, su país natal.

El chef Pierre Thiam en la presentación de su pop-up en la Library del Cotton House Hotel

El chef Pierre Thiam en la presentación de su pop-up en la Library del Cotton House Hotel

 

Un hombre tranquilo de mirada sincera y humilde explicó en la presentación de su pop-up, cómo llegó hasta aquí haciendo un repaso a su trayectoria profesional con la apertura de cuatro restaurantes, una empresa de catering y varios libros de cocina y programas de televisión divulgando la cocina senegalesa. Libros recopilación de las recetas orales de las mujeres de su familia que se transmitían de generación en generación. Varias veces ha formado parte del grupo de chefs invitados a las Naciones Unidas. Actualmente gestiona los restaurantes Teranga de Nueva York y Teranga Lounge en el Hotel Pullman de Dakar. Reconocimientos como el Premio Sunset Diaspora por su contribución a las Artes Culinarias de Senegal, el Premio al Desarrollo del Turismo Responsable otorgado por la Asociación Africana de Viajes, y con la Medalla de las Asociaciones de Chefs de Zimbabwe y el Premio al Libro de Cocina Julia Child.

Cóctel de bienvenida

Cóctel de bienvenida y que marida con las propuestas del menú degustación

 

La cocina del chef Pierre Thiam que durante 3 meses se podrá disfrutar en el elegante Cotton House Hotel se basa en alimientos originarios de África Occidental y que sólo se producen y se pude comprar en esa zona, como el fonio uno de los cereales más antiguos de nuestro planeta, que crece muy rápido, en solamente 8 semanas y necesita muy poca agua con lo cual se cultiva en zonas semidesérticas. La okra que es una verdura con propiedades digestivas, controlar la diabetes, reducir la fatiga y aumentar los niveles de resistencia. Y el plantain, de la fámilia del plátano pero que se trata como una verdura porque se tiene que cocinar para consumir. Sus platos son gluten free. El menú degustación puede ser también en versión vegetariana y se sirve de miércoles a domingo de 19 a 22:15h. Los mismos días de la semana se pueden degustar tapas de 11:30 a 22:15h. Disponible desde el 2 de mayo hasta el 31 de julio de 2019. Se complementa con una propuesta de cócteles para acompañar los sabores y aromas del menú. Precio con maridaje 78 euros y sin maridaje 60 euros. La decoración de la terraza del Cotton House se ha vestido y mimetizado para la ocasión en vibrantes y vivos colores que evocan el origen africano del chef Pierre Thiam.

Terraza del Cotton House Hotel

Vibrantes y vivos colores para la ambientación de la terraza del Cotton House Hotel

 

Platos degustados:

  • Croquetas de salmón y yuca con glaseado de tamarindo dulce.
Croquetas de salmón y yuzu

Croquetas de salmón y yuzu

 

  • Mango y cereles de fonio con aderezo de lima y jengibre.
Mango y cereales de fonio

Mango y cereales de fonio

 

  • Frijoles pintos y berenjena hecha a la parrilla envuelta en hoja de plátano (del menú vegetariano)
  • Gambas en coco y lima sobre mijo de couscous thiéré.
Gambas en coco y lima

Gambas en coco y lima

 

  • Filete de res al estilo hausa con ensalada tibia de frijoles y tomate marinado.
Filete de res

Filete de res

 

  • Pudin de arroz con coco, mango asado con miel y confitado de «hibiscus sombi».
Pudín de arroz con coco

Pudín de arroz con coco

 

Cotton House Hotel sigue en su línea de ofrecer propuestas innovadoras a partir de la gastronomía y otras ofertas como teatro en pequeño formato en su elegante Library a semejanza de los clubs ingleses, su market en su patio-jardín-oasis urbano, y mucho más, pensadas para el viajero curioso que se hospeda en el hotel y también para el ciudadano de Barcelona con sensibilidad estética y cultural. En estas experiencias gastronómicas pop-up pasaron en primer lugar el chef Atul Kochar con su cocina de especias y elementos indios, y el segundo fue el chef Davide Oldani con su cocina minimalista reintepretación de la tradición italiana.

Detalle del interior del restaurante Batuar

Detalle del interior del restaurante Batuar del Cotton House Hotel

 

Este céntrico hotel de 5 estrellas está decorado por el aclamado interiorista Lázaro Rosa Violán, inspirado en el algodón que evoca suavidad, comodidad, delicadeza y naturalidad y que por otro lado revive su anterior uso: sede de la Fundación Textil Algodonera. Es miembro de Autograph Collection Hotels, una marca del grupo Marriott orientado a ofrecer viajes únicos en los destinos más buscados del mundo.

Cotton House Hotel Gran Vía de les Corts Catalanes, 670. 08010 Barcelona Teléfono 934 505 045

Teranga 1280 5th Avenue. Harlem, New York 10019 (USA)

Teranga Lounge 10, rue Colbert. Pullman Hotel. BP 3380 Dakar (Senegal)

© 2019 José María Toro. All rights reserved

 

 

 

 

Juana Madrid la salsa brava más molona (y sin gluten)

¡Sí, es verdad! todos, o casi todos, en algún momento de nuestra vida hemos cantado en algún bar de barrio la canción Lady Madrid, ese himno entre añorante y triste de los chicos de Pereza, Rubén y Leyva, que nos recuerda a esa chica que se fue y con los años seguimos bebiendo los vientos por ella. Y como no podía ser de otra forma, todo los gatos y foráneos, guardamos una amarillenta fotografía suya en nuestra materia gris más poética y romántica, por mucho que vayamos de duro y de rocanrol del heavy, de nuestra particular Lady Madrid, cada uno tiene la suya «la chica corriente más bonita que ninguna» con la Puerta de Alcalá detrás, la misma que «ahí está, viendo pasar el tiempo». Así es también Juana Madrid la salsa brava más molona y sin gluten.

Patatas con la salsa brava Juana Madrid

Patatas con la salsa brava Juana Madrid

 

Con un apellido que nos traslada inmediatamente, y con el mismo ímpetu que el muelle de un resorte, a ese bar de barrio de alguna esquina de la madrileña calle de Alcalá, donde nació nuestra protagonista allá por 1963, entre gritos de los parroquianos y del camarero con tablas y con inmaculada camisa blanca pasando al jefe de barra con galones, la comanda de cañas y bravas. Que no concebimos un bar que mole sin su ración de patatas bravas con su salsa casera. Con el paso de los años, nuestra Juana Madrid sigue siendo original pero ahora, y sin perder su aire más castizo, se ha hecho moderna, y con su pañuelo al cuello es también gluten free porque los tiempos cambian, pero sin perder su esencia, porque antes no se añadía endulzantes ni tampoco lactosa y ahora menos. Juana Madrid es así, es decir, totalmente natural.

En tres variedades de picante identificadas en la etiqueta por las guindillas: una, dos o tres: Una, para los peques de la casa o para los que no soportan el picante, que haberlos haylos. Dos guindillas que sería esa auténtica, la de bar de toda la vida. Para los que van de guays y la palabra miedo no está en su diccionario (y su estómago puede con todo) está la salsa brava con 3 guindillas. Como innovación y para los viajados, curiosos, gourmets y también para el/la hipster gafapasta están las variedades de «Brava Trufa & miel» para acompañar carnes al horno, a la barbacoa o darle ese punto diferente a una pizza, y así pasar por un cocinillas experto delante de tu chico/a preferido/a. La «Brava curry & mango» que nos traslada a la India sin movernos de Madrid, lo mejor de ambos mundos en un bote, y sirve para acompañar mariscos, pollo, cerdo o arroz basmati. Y el último guiño es a otra cultura hermana, México, que de picante sabe y mucho, la «Brava cilantro & chile serrano«, una salsa ¡padrísima! para acompañar tacos, enchiladas, fajitas y por supuesto los nachos con queso. Atención que si después de probar esta última salsa os sale acento mexicano no es consecuencia de la salsa sino de las Coronas que os habéis bebido.

Más información de la Salsa Brava Juana Madrid en su web así como donde encontrarla o para comprar en su tienda online.

Los restaurantes de barrio ganadores de la segunda edición de los Premios Barcelona Restauración han sido Granja Elena, El Tomás de Sarrià, En Ville y el reconomiciento especial a Can Recasens

El Ajuntament de Barcelona creó en el 2018 este premio para reconocer el servicio que prestan los diferentes restaurantes de la Ciudad Condal y su contribución como eje vertebrador a formar barrio alrededor de ellos.

II Premis Barcelona Restauració

II Premis Barcelona Restauració

 

Los premios están clasificados en 3 categorías y aspirando diez restaurantes en cada una de ellas, uno por cada distrito barcelonés, de tal manera que el conjunto de finalistas representaban un total de 30 restaurantes barceloneses.

Los premios han estado separados por «Calidad Gastronómica«, «Integración en el barrio» y «Local notorio o innovador«. Para la edición de este año se ha añadido la categoría de «Reconocimiento especial«.

Los ganadores y los finalistas en cada categoría han sido los siguientes:

  • En «Calidad Gastronómica» se ha valorado el recorrido gastronómico, y el vencedor ha sido un clásico casi escondido en el Passeig de la Zona Franca, Granja Elena del distrito de Sants-Montjuïc. El resto de finalistas han sido los siguientes restaurantes: Robadora (Ciutat Vella), Agust Gastrobar (Eixample), Rabbar (Les Corts), Vivanda (Sarrià-Sant Gervasi) Roig Robí (Gràcia), Bar Restaurant Ginés (Horta-Guinardó), L’Hostalet (Nou Barris), El Palomo Cojo (Sant Andreu) y Els Pescadors (Sant Martí).
Granja Elena

Granja Elena

 

  • En «Integración en el barrio» se ha evaluado la identificación del restaurante con el entorno y en este caso el campeón ha sido el mítico El Tomás de Sarrià del distrito de Sarrià-Sant Gervasi. Los finalistas han sido: L’Òstia Barceloneta (Ciutat Vella), Casa Dorita (Eixample), Petit Montjuïc (Sants-Montjuïc) L’Escopinya i el cuco (Les Corts), La Pepita (Gràcia), Las Delicias del Carmelo (Horta-Guinardó), La Forquilla (Nou Barris), Can Pere Tapes (Sant Andreu), Can Recasens (Sant Martí)
El Tomás de Sarrià

El Tomás de Sarrià

 

  • En «Local notorio o innovador» se ha apreciado el local singular o su trayectoria histórica, y triunfador ha sido el restaurante En Ville 100% sin gluten de Ciutat Vella. Los finalistas que han competido por este título han sido: Artte (Eixample), La Porca (Sants-Montjuïc), Metric Market (Les Corts), Bodega Pàdua (Sarrià-Sant Gervasi), Garden Pizza by Rafa Panatieri (Gràcia), Marticoffee (Horta-Guinardó), Bar La Cholita (Nou Barris), Medina (Sant Andreu), La Clotenca (Sant Martí)
En Ville

En Ville

 

  • El reconocimiento especial ha sido para Can Recasens del distrito de Sant Martí por su larga trayectoria de 113 años.
Can Recasens

Can Recasens

 

El jurado estuvo formado por diferentes personalidades del ámbito político y privado de reconocido prestigio.

© 2019 José María Toro. All rights reserved.

 

Un mordisco (sin gluten) a Canadá

Canadá es espaciosa y verde como un campo de fútbol gigante o de lacrosse, el juego nacional junto con el hockey sobre hielo. Una cifra de sólo treinta y seis millones de habitantes en el segundo país más grande del mundo permite que aquí se pueda vivir holgadamente. Basta con ver los jardines de las casas con sus mesitas y mecedoras. Hay césped por todos los lados, hasta en medio de los carriles de las autopistas. Y hay lagos gigantes y glaciares, ballenas, islas, campos de golf por doquier, bodegas y ciudades afables como el carácter de los canadienses. Al menos en el mordisco dulce y sin gluten que saboreé. Porque este es un país tan inmenso que no creo ni que su soberana, la Reina Isabel II, lo haya recorrido de norte a sur. Necesitaría mucho tiempo. Cuando decides ir a Canadá a menos de que dispongas de un par de meses, como mínimo, debes elegir. Mi opción, como primer acercamiento a este enorme país es la costa este. Un coche en el aeropuerto de Toronto y todo a babor entre camiones gigantescos, algunos de película, y caravanas de todo tipo. Aquí casi todo el mundo tiene una en el patio de su casa.  

Típicas casas canadienses en una calle de Gananoche

Stonewater Bed and Breakfast en Gananoque

 

El primer punto importante del recorrido después de hacer noche en Oshawa, es Kingston. En esta pequeña ciudad, la más antigua de Canadá se respira un ambiente entre clásico y moderno aderezado con mucho jazz en vivo. Hay tiendecillas y bares para elegir. Como a gustos eco no hay quien me gane, me quedo con un vistoso supermercado de productos naturales, muchos a granel: el Tara Natural Foods, donde compramos una miel deliciosa, y Le Chien Noir, un bistro francés con vinos de un montón de sitios, hasta albariños había, y unas ensaladas espectaculares.

Kingston

Kingston

 

A unos 30 kilómetros de Kingston, la cita absolutamente ineludible es en Gananoque. Este curioso pueblecito rezuma tranquilidad en sus calles plagadas de las típicas casas bajas canadienses con sus banderas ondeantes. Dan ganas de ponerse unas mallas y unas zapatillas de deporte y lanzarse a correr por sus parques, donde por cierto, vi plantadas coliflores. Su punto fuerte, además de su calma inquebrantable, es ser muelle de partida hacia las famosas Mil Islas, un fantástico must cuando viajas a la zona. Un lugar ideal para dormir junto al puerto es el Stonewater Manor B&B. Las habitaciones son preciosas y sus dueños que también regentan un fabuloso pub irlandés anexo (con burgers gluten free, algunas veganas) son encantadores. Además, sirven unos desayunos espléndidos que incluyen unas tostadas sin gluten con mantequilla y una tortilla de champiñones para llorar de alegría.

Casa en las Mil Islas

Casa en las Mil Islas

 

Ottawa, capital candienses y siguiente parada, se merece medio día de viaje y una noche en el Blue Cactus para beber una copa de vino del Niágara con una bandeja gigante de boniato frito. Antes, visita los puestos y cafés del animado mercado Byward, las exclusas del Canal Rideau, los edificios del Parlamento que recuerdan al Westminster de Londres y, si tienes tiempo, la National Gallery. Luego sigue tu rumbo sin mirar atrás.

Ottawa

Un rincón para winelovers en Ottawa

 

Después de Ottawa nos dirigimos hacia el Parque Nacional de la Mauricie y hacemos parada para dormir y cenar en Shawinigan a pocos kilómetros del Parque. Este refugio natural donde habitan osos negros, alces y castores, es una auténtica maravilla, sobre todo cuando descubrimos una playa desierta en uno de los lagos que la inundan. Qué bien sabe un baño en aguas cristalinas. Un picnic con productos de la zona y a soñar. Rumbo al norte, tras abandonar el Parque, recorremos un paraje plagado de lagos para dormir en La Tuque, una localidad con su propia estación de esquí alpino, donde recomiendo el BB La guite du parc. Si eres gluten free, éste es tu lugar porque su dueña es celíaca. Como una de las características de la condición canadiense junto con la amabilidad es la honestidad, haciendo caso a nuestra anfitriona, cenamos en Le Boke: buenos vinos y un confit de pato con risotto de setas y verduritas para recordar todo el viaje.

Parque Nacional de La Maurice

Parque Nacional de La Maurice

 

Desde La Tuque avanzamos hacia el Lago St. Jean durante desérticos kilómetros para darnos un bañito helado en la villa de Roverbal y acabar en la ciudad de Alma, concretamente en La Maison de Matelot, un sencillo hotelito de 5 habitaciones, una terraza con vistas de agua dulce y deliciosos desayunos gluten free. La vida es hermosa. A orillas del lago, preciosas casitas se suceden. Es el lujo canadiense que consiste en tener a tu disposición un trocito de lago con un embarcadero o unas tumbonas. Así que salvo en las playas autorizadas, los accesos a St. Jean son privados. Un lugar ideal en el Lago para coger una bici y pasar el día con un buen picnic es el Parque Nacional de la Pointe-Taillon, un refugio de castores y preciosos senderos acompañado de kilómetros de playas sosegadas. Al norte del lago Saint Jean, visita el pequeño pueblo de Perinboka. Pedirás a tu dios o a la lotería nacional asilo en uno de esos rincones.

Maison de Matelot

Maison de Matelot

 

Después de abandonar Alma y haber cenado en Mario Tremblay o en el Café du Clocher, en ambos sirven un jugoso salmón, dirígete a Tadossac pasando por el fantástico Parque Nacional des Monts Valin. Los lagos siguen siendo los mejores compañeros pero su placidez y sus fantásticas casas no dejan de asombrar al visitante. Tadossac es uno de los lugares del mundo más importantes para avistar ballenas, además de situarse junto a un hermoso fiordo. Los cetáceos se pueden divisar desde un barco o zodiac pero también a simple vista desde la costa. Recorre el paseo que parte del puerto y si vas entre junio y noviembre las verás jugueteando entre las olas. El pueblo es un enclave agradable y animado en medio de la tranquila Canadá. Además, alberga una preciosa capilla que es la iglesia de madera más antigua del país. Para tomar una ensalada de pato o una burger de salmón (opción gluten free) pasa por el Pick Up Grillé. Para el mejor café (bio) de la zona, acércate al vecino pueblo de L’Anse de Roche. En el único que hay, el Casta Fjord, su estrambótica encargada hará que el paseo merezca aún más la pena. Para una cena deliciosa dirígete al Café Bohème. Un consejo, como no admiten reservas, vete como a eso de las 8:30h (cierran a las 10h) cuando los «no españoles» están terminando.

Tadossac

Café Bohème en Tadossac

 

En Quebec, la única ciudad amurallada del Norte de América, huele a Paris y a las palomitas con mantequilla y caramelo de Marys. Me entenderás cuando la visites. Pasea por sus calles, entra en sus galerías de arte y sus tiendas de antigüedades. Date un paseo por el mercado, compra las manzanas y fresas más vivas que he visto y si necesitas algo más dulce prueba el sirope de Maple. No te olvides de disfrutar de un almuerzo ecológico en el bistro organic L’orygin (tienen una carta de vinos inmensa) y para cenar y arruinar la dieta del medio día, toma una fantástica pizza de queso de cabra sin gluten en La Piazzetta. Y ya que estamos de quesos, encuentra los mejores, incluidos algunos de Fuerteventura, en la calle Saint Jean (Épicerie Européenne), donde podrás escuchar música en vivo en algunos de sus locales. Recuerda visitar el barrio de Saint Roth para conocer la parte más alternativa de la city y sus múltiples cafeterías. Por cierto, en esta ciudad se habla español. En cinco establecimientos encontramos encantandores canadienses que lo dominaban a la perfección. Nuestra elección para dormir fue una habitación abuhardillada en el sencillo y pintoresco hotelito Maison Ste-Ursule, dentro del colorido y musical casco histórico.

Quebec. La Perle

Quebec. La Perle

 

La última parada de nuestro viaje es la ciudad de Toronto, una gran urbe de más de seis millones de personas provenientes de todos los rincones del planeta. Quizás Toronto no tiene el saber estar ni la elegancia parisina de Quebec pero tiene chispa. Y de la buena. Basta con caminar sus calles y acercarse al barrio bohemio de Kensington para comprobarlo. Ropa de segunda mano, tiendas bio y un montón de garitos donde tomar comidas del mundo ¿qué tal unos tacos y un margarita en el mejicano Pancho y Emiliano? Otro lugar imperdible de la ciudad para los gluten free y también para los amantes de la comida venezolana es el Arepa Café, con platos deliciosos y contundentes que sirven como catering al equipo local de béisbol, el querido Blue Jays. En Toronto, además de probar una deliciosas pakoras en Little India, visita la famosa torre CN que lidera la ciudad desde lo alto si no temes a las colas. También, acércate a sus museos, al puerto o a la conocida Casa Loma. Por último, no te olvides de tomar algo en el mercado de St. Lawrence, el mejor del mundo según National Geographic.

Centro de Toronto

Centro de Toronto

 

Para terminar el mordisco canadiense, nos acercamos una jornada a las famosas Cataratas del Niágara. Por cierto, cómprate un chubasquero si no quieres terminar empapado. Luego, disfruta del día como quieras, tienes todo tipo de actividades para realizar pero no te quedes sin deleitarte con una copa de vino autóctono con vistas al estratosférico caudal de agua.

Cataratas del Niágara

Cataratas del Niágara

 

Ya en el aeropuerto Pearson de Toronto, rumbo a casa, el ansia viajera no ha quedado saciada. O a lo mejor es gula. La sensación es la de querer ver más y más verde. Y más azul. En la sonrisa llevo el impulso quimérico de tomar un coche o un avión y dirigirnos hacia Vancouver para seguir descubriendo paisajes fantásticos y ciudades amigables. En el espíritu, el anhelo navegante de continuar saboreando esa fruta enorme y jugosa que es Canadá.

© 2018 Noemi Martin . All rights reserved. 

 

 

 

 

Cerdeña en modo love

Si buscas un rincón del planeta Tierra donde pasar unas vacaciones románticas, aquí llega la última propuesta del Blog Hedonista: Cerdeña. Esta hermosa isla italiana es ideal para dar rienda suelta al amor y la ñoñería. Eso sí, te pedimos que escojas los meses de mayo, junio o septiembre si quieres que tu fogosidad no se vaya al traste entre hordas de turistas invadiendo sus preciosas calas. Aquí tienes diez consejos para recorrer Cerdeña en “modo love”:
 
Primero: Piérdete en las callejuelas de la capital, Cagliari, disfrutando de sus terrazas y restaurantes con tu amante o “amanta”. Mitiga el calor en la playa del Poetto, toma un helado en la Plaza Jenne y una copa de vino con una buena comida sarda y ambiente musical en Sei Ottavi.  Para pasar noche, apunta: Antico Corso Charme, habitaciones sencillas pero maravillosas en un antiguo edificio del siglo XVIII. Y para reponer fuerzas  después de una noche de desenfreno, un suculento desayuno servido con mimo en la habitación.
Cagliari

Cagliari

Antico Corso Charme

Antico Corso Charme

Segundo: Visita las hermosas ruinas de la ciudad fenicia y romana de Tharros, pasando antes por la iglesia paleocristiana de San Giovanni di Sinis para jurarte pasión eterna en el templo más antiguo de la Isla (siglo VI). Al atardecer date un baño en la playa de Is Arutas y pasea por su brillante arena. Recuerda que no podrás llevarte ni un granito porque está protegida. La cena en Oristano, una pequeña y serena ciudad con una estupenda oferta gastronómica. Un ejemplo: el Bleu. Para dormir, elige un hotel tranquilo en pleno centro como el Mariano IV Palace con un personal amable y un reconfortante desayuno.
Ruinas de Tharros

Ruinas de Tharros

Tercero: Desde Oristano dirígete a Bosa para tomar un tentempié en esta romántica y colorista ciudad. A medio día estarás en Alghero, donde podrás disfrutar de sus hermosas calles con sabor catalán y sus terracitas junto al mar. Si buscas tomar un buen vino italiano aderezado con pinchos vascos y pecorino sardo,  la dirección es clara: Sardoa Aperitivo di Vino. No te sorprendas si mientras saboreas tu copa de Cannonau (la garnacha sarda) y mordisqueas el famoso pan Carasau, suena de fondo Ismael Serrano. 
 
Cuarto: Sigue descubriendo la costa Oeste y tómate unos días de relax en El Faro Hotel Spa, situado en el Parque Natural de Porto Conte.  El desayuno y las cenas son deliciosos y tiene un increíble acceso privado al mar. Desde aquí visita las encantadoras playas de la zona y déjate mimar por tu pareja mientras paladeas una copita de Mirto, el licor isleño por excelencia.
El Faro Hotel Spa

El Faro Hotel Spa

Quinto: Recorre el norte de la Isla pasando por sus tranquilas playas y disfruta de un auténtico espresso italiano en el hermoso pueblo medieval de Castelsardo mientras te vigila su imponente castillo.  Después, resérvate unos días, o si puedes, media vida, para soñar despierto en la apacible localidad de Isola Rossa.  Te apuntamos el Hotel Marinedda Thalasso Spa junto a la tranquila playa del mismo nombre, donde morirás de amor con sus cenas y desayunos con vistas al Tirreno, preparados con especial cariño para celiacos y “gluten free”.     
               
Sexto: Toma un ferry en el Puerto de Palau hacia el pequeño Archipiélago de la Maddalena. Tírate al sol en sus calitas escondidas de color verde azulado y cruza hasta la isla de Caprera en coche. Visita la casa de Garibaldi, líder de la unificación italiana, aventurero y un entusiasta galán: tres esposas y alguna que otra amante confirmada. A la vuelta de la visita cultural, un baño en Cala Serena, catalogada como una de las playas más románticas del mundo, también en Caprera. Para cenar, te recomendamos cualquiera de las tabernas del animado puerto de La Maddalena, donde si tienes suerte podrás escuchar algún concierto de música en vivo. Para dormir en plena avenida marítima, un clásico: el Excelsior.    
Costa de la Maddalena

Costa de la Maddalena

Séptimo: Pon a prueba la generosidad de tu acompañante en los escaparates de Porto Cervo. Este pequeño enclave de la Costa Esmeralda es un lugar de encuentro de ricos y famosos. Preciosas casitas mirando a un puerto plagado de yates. Restaurantes y tiendas vip. Y ya sabes que si a estas alturas, tu compañero de viaje no te convence, siempre te quedará la posibilidad de encontrarte a George Clooney tomando un negroni en algún garito cool.
 
Octavo: Disfruta de una jornada de sol mediterráneo en la Cala Capriccioli, una de las más bonitas de Costa Esmeralda. Aprovecha para degustar en cualquiera de los restaurantes de la zona los platos de pasta sardos más conocidos: los culurgiones o los gnochetti sardi. También tienes la opción más playera de los chiringuitos: una Ichnusa (la cerveza más popular de la Isla con más de cien años) y un pulpito y a morir de placer.  
Ichnusa

La cerveza Ichnusa. Recupera el nombre de la antigua denominación griega de esta isla.

Noveno: Pasa una tarde en Olbia, la “ciudad feliz” según los griegos, después de visitar alguno de los yacimientos arqueológicos cercanos. Para la ocasión, cómprate un modelito en cualquiera de las tiendas de Corso Humberto. Si buscas cenar en un sitio clásico, te sugerimos el magnífico Da Paolo y sus platos tradicionales. Si te apetece algo más modernillo y estiloso, prueba el delicioso queso frito en las mesitas exteriores del  Anticas Licanzias. Finaliza la jornada en el Hotel Panorama con increíbles vistas a la ciudad y una terracita espectacular donde tomar una copa en la última planta.                    

 
Décimo: Termina tu viaje recorriendo las playitas naturales y casi desérticas de la costa este de Cerdeña. Como a algunas sólo podrás acceder en barco o a pie tras un buen paseo, estarán casi a tu exclusiva disposición. Cala Luna, Gogone o Goloritze son algunos ejemplos. Disfruta de un último baño en sus aguas transparentes y después despídete de la Isla con la promesa de regresar algún día.      
 
Y recuerda: si a la vuelta de nuestra ruta romántica, con unos kilitos de más –porque en Cerdeña se come muy bien- pero con el torso bien  moreno para estilizar la figura, tu compañero de viaje te propone una nueva aventura, la experiencia hedonista habrá sido un éxito y tendrás que continuar leyendo nuestras recomendaciones para siempre. Que viva l’amore. 

© 2017 Noemi Martin. All rights reserved.

    

 
        

Levél Veggie Bistro

Después de los consabidos y cíclicos atracones de la Navidad, como sino hubiera un mañana, y ahora con los remordimientos taladrando nuestra materia gris, y para nada nuestra materia grasa, es el momento más oportuno para cambiar nuestros hábitos y encontrar un mundo gastronómico nuevo, el vegano, dónde se puede disfrutar de sabores, colores y aromas pero en versión healthy.

Justo enfrente del madrileño Parque del Retiro abrió sus puertas en junio del 2016, Levél Veggie Bistro con su oferta gastronómica rompedora, que triunfa en otras latitudes, no como una moda pasajera sino como una opción que ha venido para quedarse entre nosotros formando parte de un estilo de vida saludable.

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Fotografía gentileza de Levél Veggie Bistro

Las propuestas de este restaurante son dos: veganas, por tanto sin  materia prima de origen animal, junto con preparaciones crudiveganas que consisten en preparar platos que no superen los 41º en su elaboración para no perder propiedades nutricionales. Que nadie se lleve a engaño porque son platos que exigen mucha técnica y elaboraciones complejas con mayores tiempos de preparación como el pan de cebolla que se obtiene tras permancer 26 horas en la deshidratadora, la cual asegura la calidad de los nutrientes y retiene los sabores. Sustituyen la sal común por la beneficiosa agua de mar para hacer panes siguiendo consejos milenarios de origen chino.  El elenco goloso se realiza con endulzantes naturales, como no podía ser de otra forma, ya que el azúcar está vetado. Y por supuesto la mayoría del catálogo de platos son aptos para celíacos.

Los responsables de este proyecto son Fabrizio Gatta, de padre italiano, como jefe de sala, y la húngara Julie Török en la cocina-laboratorio donde sigue investigando para encontrar nuevos sabores y texturas. Como veganos convencidos apuestan por la agricultura orgánica, que cuida y respeta el medio ambiente, para elegir sus productos.

Platos degustados que nada tienen que envidiar a los platos elaborados con proteína animal:

  • Pan de cebolla deshidratada con paté vegetal elaborado con brocoli ecológico, tomates secados al sol y especias.
  • Falafel de 20 horas, que es el tiempo que se tarda en preparar este plato originario de Oriente.
  • Mezze Platter de hummus, caponata siciliana, tzatziki y pan de pita.
  • Hamburguesa Fabrizio veggie: con tomate raf, lechuga batavia, cebolla caramelizada al oporto y suave mostaza acompañada de las imprescindibles patatas rústicas.
  • Lasaña de calabacín, salsa de tomate deshidratado, ricotta y parmesano.
  • Maki en tres sorprendentes variedades con alga nori y falso arroz.
  • Crepe de garbanzos relleno de verduras de temporada.
  •  Veggie Rolls que son láminas deshidratadas con un mix crujiente de verduras y paté forestal.
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Paté vegetal. Fotografía gentileza de Levél Veggie Bistro

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Lasaña vegetal. Fotografía gentileza de Levél Veggie Bistro

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Veggie Rolls. Fotografía gentileza de Levél Veggie Bistro

Final goloso con la Tarta Ramiro de queso sobre base de higos y nueces de Brasil con su coulis de arándanos.

Precio medio 30 euros. Abierto de miércoles a sábado en horario de mediodía y noche. Domingos solo mediodía.

Levél Veggie Bistro Avda. Menéndez Pelayo, 61 Madrid 28009 Teléfono 911 275 752

© 2016 José María Toro. All rights reserved

 

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