El nuevo libro Fish. Cocinar pescado de Marsella a Tokio de la Editorial Cinco Tintas es un viaje por mares, sabores y cultura por seis ciudades costeras

Cin­co Tin­tas ha publi­ca­do este oto­ño FishCoci­nar pes­ca­do de Mar­se­lla a Tokio, un via­je gas­tro­nó­mi­co fir­ma­do por el chef Syl­vain Rou­cay­rol (Tuba Club, Mar­se­lla) y la artis­ta cali­for­nia­na Dela­ney Inami­ne, quien apor­ta al libro una dimen­sión visual úni­ca a tra­vés de foto­gra­fías e ilus­tra­cio­nes iné­di­tas.

Duran­te más de dos años, los auto­res reco­rrie­ron mer­ca­dos, coci­nas y cos­tas con una pre­mi­sa cla­ra: coci­nar con lo que el mar pone al alcan­ce de la mano. Así nacen las seten­ta rece­tas de Fish, ela­bo­ra­das in situ, con pro­duc­tos fres­cos, de tem­po­ra­da, y con el alma de cada ciu­dad impre­sa en cada pla­to.

Este libro está dis­tri­bui­do en capí­tu­los con una para­da en cada ciu­dad de este par­ti­cu­lar reco­rri­do y se des­ta­ca su pes­ca­do o maris­co más local, el que mejor le repre­sen­ta a modo de icono, un mapa de la ciu­dad en cues­tión dón­de comer y beber, tien­das de barrio que mere­ce la pena des­cu­brir y espa­cios cul­tu­ra­les. Y las siguien­tes pági­nas rece­tas con esos pro­duc­tos de pro­xi­mi­dad.

Fish es una odisea culinaria entre mares, sabores y culturas. Son setenta recetas nacidas del territorio y una misma idea que lo atraviesa todo: cocinar el pescado que ofrece cada puerto, en el momento justo

Syl­vain Rou­cay­rol comen­zó su carre­ra en Lon­dres, tra­ba­jan­do jun­to a chefs como Daniel Bou­lud y Clau­de Bosi, y des­pués en Dubái con Izu Ani. En 2018, Syl­vain abrió el Menor­ca Expe­ri­men­tal con el Expe­ri­men­tal Group. Coci­nar en una isla don­de es más com­pli­ca­do con­se­guir car­ne que maris­co le ins­tó a tra­ba­jar con pes­ca­do en todas sus for­mas. En 2019, se con­vir­tió en el chef del res­tau­ran­te Mara de París, en el barrio del Marais. La dis­po­si­ción del res­tau­ran­te difi­cul­ta­ba cier­tas tareas, por lo que ser­vir pes­ca­do cru­do se con­vir­tió en una elec­ción obvia. Des­pués tra­ba­jó en Caché y Ama­gat, en el dis­tri­to XX de París, y rápi­da­men­te se labró una repu­tación gra­cias a su domi­nio de los pro­duc­tos del mar. Su carre­ra cul­mi­nó en Mar­se­lla, en el Tuba Club, a pocos metros del mar.  

Dela­ney Inami­ne es una dise­ña­do­ra arqui­tec­tó­ni­ca naci­da en Cali­for­nia que se tras­la­dó a Fran­cia para cur­sar un más­ter tras gra­duar­se en arqui­tec­tu­ra en la UC Ber­ke­ley. Vive en Mar­se­lla con su mari­do, Syl­vain. Desa­rro­lla y diri­ge pro­yec­tos con el gru­po Tuba. Tam­bién tra­ba­ja en pro­yec­tos de arqui­tec­tu­ra, dise­ño y foto­gra­fía entre París y Mar­se­lla.

Fish no es solo un rece­ta­rio. Es un mani­fies­to de coci­na viva, local, hones­ta y crea­ti­va. Entre sus pági­nas con­vi­ven téc­ni­cas tra­di­cio­na­les y ges­tos con­tem­po­rá­neos, pai­sa­jes urba­nos y sabo­res del lito­ral, en una fusión natu­ral de gas­tro­no­mía, arte y via­je. Des­de la sim­pli­ci­dad de una parri­lla­da lis­boe­ta has­ta la pre­ci­sión de una rece­ta japo­ne­sa, pasan­do por cevi­ches cali­for­nia­nos, fri­tu­ras napo­li­ta­nas o el pes­ca­do al horno a la cata­la­na, el libro cele­bra la diver­si­dad que habi­ta en algu­nas de las cos­tas del mun­do. 

«Empe­za­mos por comer­lo todo, explo­rar­lo todo y docu­men­tar­lo todo. Lue­go coci­na­mos, crea­mos, y final­men­te cele­bra­mos: Fish es el resul­ta­do de ese ciclo vital» rela­tan sus auto­res.

Marsella, San Francisco, Lisboa, Nápoles, Barcelona y Tokio son las seis ciudades costeras que salen en el libro Fish y que representan seis miradas al mar

Pen­sa­do para chefs, foo­dies, via­je­ros, dise­ña­do­res y aman­tes del mar, este libro es una invi­ta­ción a coci­nar des­de el terri­to­rio, a escu­char lo que cuen­tan los puer­tos y a sabo­rear el pes­ca­do como patri­mo­nio com­par­ti­do entre cul­tu­ras. 

Fish es un cua­derno de via­je, un rece­ta­rio y una decla­ra­ción de amor al mar. Una obra para quie­nes entien­den la coci­na como explo­ra­ción, memo­ria y expe­rien­cia.

Cin­co Tin­tas es una edi­to­rial inde­pen­dien­te fun­da­da en 2015 y con sede en Bar­ce­lo­na que nace de la pasión y entu­sias­mo de dos her­ma­nos por el mun­do del libro, así como de su com­pro­mi­so con la labor edi­to­rial. Sus manua­les ilus­tra­dos ofre­cen con­te­ni­dos de cali­dad, esco­gi­dos cui­da­do­sa­men­te y edi­ta­dos con rigor y de ámbi­tos tan diver­sos como la gas­tro­no­mía y las bebi­das, el esti­lo de vida salu­da­ble, el bien­es­tar emo­cio­nal y el desa­rro­llo per­so­nal, la astro­lo­gía y la espi­ri­tua­li­dad, la jar­di­ne­ría de exte­rior y de inte­rior y la divul­ga­ción gene­ral.

Matsuri by Edo Komori

Ambien­te rela­ja­do, domi­nan­do la sime­tría y la armo­nía zen de su deco­ra­ción. Todo muy mini­ma­lis­ta, con espa­cios des­pe­ja­dos. Pare­des en pie­dra des­nu­da. Moti­vos vege­ta­les con plan­tas per­fec­ta­men­te ilu­mi­na­das. Ama­bles budas en posi­ción de loto que invi­ta a la medi­ta­ción, al reco­gi­mien­to, a dis­fru­tar de la comi­da. Tríp­ti­co repre­sen­tan­do una esce­na cos­tum­bris­ta con her­mo­sas jóve­nes japo­ne­sas sobre fon­do dora­do que como el astro rey ilu­mi­na toda la estan­cia. Todos estos ele­men­tos com­po­nen la tar­je­ta de pre­sen­ta­ción de este res­tau­ran­te del Barri Gòtic bar­ce­lo­nés.

www.bloghedonista.com

Tríp­ti­co (par­cial) en  Matsu­ri Res­tau­ran­te. Foto­gra­fía de José María Toro

Su car­ta se com­po­nen de moder­nas rece­tas del sur­es­te asiá­ti­co inter­pre­ta­das magis­tral­men­te por las pro­di­gio­sas manos de su chef Edo Komo­ri, que apor­ta 20 años de expe­rien­cia en dife­ren­tes res­tau­ran­tes de Nue­va York, Lon­dres, Tokio, Río de Janei­ro, Sao Pau­lo y Milán. Ese reco­rri­do inter­na­cio­nal le ha apor­ta­do mayor cono­ci­mien­to sobre la coci­na japo­ne­sa, en par­ti­cu­lar y la asiá­ti­ca, en gene­ral. Natu­ral de Sao Pau­lo eli­gió Bar­ce­lo­na en el año 2000 para abrir su pri­mer res­tau­ran­te de coci­na fusión, con moder­nas rece­tas del sur­es­te del gran con­ti­nen­te que es Asia.

Como no podía ser de otra for­ma y por cohe­ren­cia  con su filo­so­fía de vida, el chef Komo­ri ha pre­pa­ra­do una nue­va car­ta “muy sal­va­je” cuyo pro­ta­go­nis­ta prin­ci­pal y úni­co es el pes­ca­do sal­va­je de Alas­ka. No hay que ras­gar­se las ves­ti­du­ras ni hacer una tra­ge­dia grie­ga por­que no sea un pro­duc­to de pro­xi­mi­dad, de km. 0 ya que por des­gra­cia el ser humano ha ido con­ta­mi­nan­do nues­tros ríos más cer­ca­nos y por eso tene­mos que recu­rrir a pes­ca­dos tan leja­nos que nos da la garan­tía de comer lo que comían nues­tros ante­pa­sa­dos. Evi­den­te­men­te ele­gir esta opción es ganar en sabor y  tex­tu­ra, ade­más de la cali­dad de su car­ne que nada tie­ne que ver  con los peces que vie­nen de la pro­duc­ción de pis­ci­fac­to­rías, así de todas las con­se­cuen­cias nega­ti­vas para el medio ambien­te que ori­gi­nan este tipo de pro­duc­ción en cau­ti­ve­rio. Alas­ka apues­ta por la pes­ca sos­te­ni­ble, por man­te­ner el eco­sis­te­ma, de tal mane­ra que un núme­ro impor­tan­te de sal­mo­nes que han alcan­za­do la madu­rez sufi­cien­te para des­ovar alcan­cen los ríos sin ser cap­tu­ra­dos indis­cri­mi­na­da­men­te, de mane­ra que las pobla­cio­nes de sal­món se man­ten­gan y se ase­gu­re su super­vi­ven­cia a lar­go pla­zo. El Alas­ka Board of Fishe­ries jun­to con el Depart­ment of Fish and Game of Alas­ka super­vi­san y adju­di­can el núme­ro de cap­tu­ras per­mi­ti­dos a la flo­ta pes­que­ra.

www.bloghedonista.com

Foto­gra­fía de José María Toro

Pla­tos como el gun­kan de cala­ba­cín, de sal­món y de pepino esta­rán pre­sen­tes en ese espe­ra­do menú… y has­ta aquí pue­do leer, que decían los pre­sen­ta­do­res en el tele­vi­si­vo con­cur­so del un, dos, tres… El pró­xi­mo 18 de Noviem­bre se des­ve­la­rán todos los secre­tos en la cena pro­gra­ma­da sólo para los atre­vi­dos, para los aman­tes de aven­tu­ras, de dejar­se sor­pren­der. Tic­kets a la ven­ta en Atrá­pa­lo

www.bloghedonista.com

Matsu­ri Res­tau­ran­te Carrer d’A­vin­yó, 44 Bar­ce­lo­na 08002 Telé­fono 931 417 232

Plaça de Rego­mir, 1 Bar­ce­lo­na 08002 Telé­fono 932 681 535

© 2016 José María Toro. All rights reser­ved.

Llorando por esos mundos

Soy llo­ro­na. Lo con­fie­so sin pudor. Me con­mue­ve has­ta una hor­mi­ga coja. Cosas de la vida. Supon­go que por eso he derra­ma­do muchas lágri­mas por esos mun­dos de dios. A veces me han emo­cio­na­do pai­sa­jes memo­ra­bles,  de esos que cor­tan la res­pi­ra­ción y te hacen pen­sar que aún estás en la cama. En otras oca­sio­nes, las per­so­nas  que habi­ta­ban esos luga­res han sido la ins­pi­ra­ción  de esos “hips, hips” épi­cos. Como quie­ra que sea, ahí van algu­nas de mis llan­ti­nas geo­grá­fi­cas más impo­nen­tes. Que cons­te que hay unas cuan­tas más pero no quie­ro abu­rrir­les dema­sia­do con mis sollo­zos via­je­ros.

www.bloghedonista.com

San­ta María Nove­lla (Flo­ren­cia) Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

  1. Flo­ren­cia: des­cu­brí el famo­so “sín­dro­me de Stendhal” en el via­je del Ins­ti­tu­to. Iba pasean­do albo­ro­ta­da por las calles de la ciu­dad tos­ca­na ‑cir­cuns­tan­cia nor­mal cuan­do tie­nes  die­ci­sie­te años y estás con tus ami­gos–  cuan­do me tro­pe­cé con la Igle­sia de San­ta María Nove­lla en una esqui­na.  No pude evi­tar­lo y me entró un tele­le de los gran­des. El cora­zón a mil y alu­ci­nan­do con tan­ta belle­za. Lagri­mo­nes por doquier y la cara de póquer de  mis com­pa­ñe­ros. He repe­ti­do la visi­ta a Flo­ren­cia en dos oca­sio­nes más y en las dos, el mis­mo “parra­que”. Quién sabe si en otra vida me hin­ché a pas­ta y piz­za.
  1. San Gimig­nano: segui­mos en Ita­lia. Fue en algu­na revis­ta de via­jes que des­cu­brí este pue­ble­ci­to medie­val rodea­do de mura­llas y viñe­dos. Esta­ba entre mis visi­tas pen­dien­tes des­de hacía mucho tiem­po. Hace unos meses pude cono­cer­lo y no me decep­cio­nó en abso­lu­to. No sé si fue el vino que me había toma­do momen­tos antes o la emo­ción atra­pa­da en la gar­gan­ta. Lo cier­to es que al cru­zar la  Puer­ta de San Gio­van­ni con la male­ta en la mano, llo­vía a mares entre mis pes­ta­ñas.
  1. Puen­te de Brooklyn: atra­ve­sar el puen­te que une Nue­va York con Brooklyn al ano­che­cer es una expe­rien­cia memo­ra­ble. Si lo haces un once de sep­tiem­bre des­pués de visi­tar la” Zona Cero”, tu cora­zon­ci­to segu­ro que toca en la puer­ta.
  1. Ausch­witz: Sobran las pala­bras. Reco­rrer el mayor cam­po de exter­mi­nio nazi de la his­to­ria, deja sin alien­to has­ta al alma más áspe­ra. Bello y terri­ble.
  1. San­tia­go de Chi­le: en esta oca­sión las lágri­mas fue­ron de ale­gría. Y de la bue­na. Cono­cer a mi ami­ga Pau­la tras más de una déca­da de amis­tad ciber­né­ti­ca hizo que me ena­mo­ra­ra de esta ciu­dad encan­ta­do­ra y  de sus mara­vi­llo­sos habi­tan­tes.

www.bloghedonista.com

Peri­to Moreno. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

  1. Peri­to Moreno: en ple­na Pata­go­nia, una masa de hie­lo blan­ca y bri­llan­te se cue­la en tus neu­ro­nas. El guía había avi­sa­do: esta es la “cur­va de los sus­pi­ros”. Al doblar­la y des­cu­brir uno de los gla­cia­res más her­mo­so del pla­ne­ta, es inevi­ta­ble poner­se las gafas de sol y rom­per a llo­rar en silen­cio.

www.bloghedonista.com

El Faro del Fin del Mun­do. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

  1. El Faro del Fin del Mun­do: tam­bién en Argen­ti­na, per­di­do en un islo­te fren­te a las cos­tas de Ushuaia, este peque­ño y tími­do faro des­lum­bra por su sen­ci­llez rotun­da. Rodea­do de focas y aves emer­ge del mar y hace tem­blar tus cimien­tos.
  1. Tokio: en la capi­tal nipo­na llo­ré de can­san­cio des­pués de vein­te jor­na­das mara­to­nia­nas sin ape­nas poder dor­mir. Pero sobre todo llo­ré con dis­cre­ción el últi­mo día cuan­do nos des­pe­di­mos de Iku­ko Yama­sa­ki. Mi pri­mo y yo hici­mos “couch­sur­fing” en su casa (en tér­mi­nos colo­quia­les que­dar­se de gorra don­de te dejen) y cuan­do nos acom­pa­ñó al metro rum­bo al aero­puer­to nos dijo adiós con un abra­zo muy fuer­te: una acción ines­pe­ra­da para el carác­ter japo­nés, poco dis­pues­to a mos­trar afec­tos de mane­ra tan evi­den­te.

www.bloghedonista.com

Pri­sión de Alca­traz. San Fran­cis­co. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

  1. San Fran­cis­co: Sales can­sa­dí­si­ma del avión y unos poli­cías con cara de “pit bull” te retie­nen duran­te más de dos horas sin dar expli­ca­cio­nes. Al final te dejan ir con la cabe­za gacha y des­pués un agen­te his­pano te cuen­ta que hay una fugi­ti­va con tu nom­bre. Sí, tam­bién se llo­ra un poqui­to de ner­vios y ali­vio cuan­do lle­gas sana y sal­va al hotel.
  1. Holly­wood: Paseo de la fama. Entre las dos mil estre­llas que lo pue­blan, encuen­tro la de Michael Jack­son. Me paro en seco, hago el “moon­walk”, can­to “Thri­ller” y, por supues­to, me emo­ciono has­ta las tran­cas.

www.bloghedonista.com

Gran Barre­ra de Coral (Aus­tra­lia) Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

  1. Gran Barre­ra de Coral (Aus­tra­lia): sobre­vo­lar en avio­ne­ta el mayor arre­ci­fe tur­que­sa del pla­ne­ta tie­ne miga. Sin glu­ten, por favor.  La mez­cla de colo­res nubla los sen­ti­dos. Una expe­rien­cia des­lum­bra­do­ra que hay que tener antes de que el calen­ta­mien­to glo­bal la haga impo­si­ble.

www.bloghedonista.com

Desa­yuno con vis­tas impa­ga­bles en Cien­fue­gos (Cuba) Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

  1. Cien­fue­gos (Cuba): Una ciu­dad pre­cio­sa y una habi­ta­ción en una casi­ta fami­liar jun­to al Cari­be autén­ti­co por trein­ta euros el día. Doña Dora, una cuba­na con muchos años que con­ta­ba his­to­rias reales mien­tras dis­fru­ta­bas de los mejo­res desa­yu­nos del mun­do en el embar­ca­de­ro.  ¿Cómo no des­pe­dir­se de ella y de su hogar con un abra­zo cáli­do y lagri­mi­tas en los ojos?

www.bloghedonista.com

Fes­ti­val de Euro­vi­sión 2016 en Esto­col­mo. Foto­gra­fía de la euro­fan Noe­mi Mar­tin

  1. Esto­col­mo: En esta ciu­dad he llo­ra­do dos veces. La pri­me­ra de frío. Ocho gra­dos bajo cero no se lle­van dema­sia­do bien,  más cuan­do vie­nes de Cana­rias y se te ha ocu­rri­do pasar la maña­na en Skan­sen, un museo con ani­ma­les al aire libre. Menos mal que el vino calien­te espe­cia­do tie­ne efec­tos inme­dia­tos cuan­do se toman un par de vasos segui­dos. La segun­da, en el  fes­ti­val de Euro­vi­sión hace unos meses. Ese himno tele­vi­si­vo de todos cono­ci­do, esas ban­de­ras albo­ro­ta­das y esa “euro­fan” dan­do rien­da suel­ta a sus emo­cio­nes sin cor­tar­se un pelo. El resul­ta­do: rímel embo­rro­na­do y unos cuan­tos klee­nex  arru­ga­dos  en el bol­si­llo.

Has­ta aquí un resu­men de mis llan­tos más sona­dos. Mien­tras ideo una segun­da entre­ga, te reto a que, como yo,  hagas memo­ria via­je­ra. Segu­ro que tú tam­bién has llo­ra­do algu­na vez por esos mun­dos. ¿Lo recuer­das?

BSO Llo­rar y llo­rar de Vicen­te Fer­nán­dez

© 2016 Noe­mi Mar­tin. Todos los dere­chos reser­va­dos.

 

Café con gatos

Si tu peque­ño com­pa­ñe­ro de mesa te dice “miau” en lugar de “vale”; si la alfom­bra bajo tus pies está reple­ta de rato­nes de tela, plu­me­ros y pelo­tas; si notas que una cola pelu­da se enre­da en tu tobi­llo y una len­gua áspe­ra te roza la mano, tran­qui­lo no has des­em­bar­ca­do en Gato­lan­dia pero sí en algo muy pare­ci­do: un “Cat Café”.

IMG_3118

Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

El ori­gen de estos gari­tos feli­nos se encuen­tra en Tai­pei don­de se abrió la pri­me­ra cafe­te­ría gatu­na hace casi vein­te años. La idea se exten­dió como la pól­vo­ra (nun­ca mejor dicho) y lle­gó a Japón, un país aman­te de sus “nekos” como nin­guno, don­de ofi­cial­men­te hay casi una trein­te­na. Sepan uste­des, para el archi­vo de “cul­tu­ri­lla gene­ral”,  que el típi­co gato de la for­tu­na que ven­den en las tien­das de chi­nos, es en reali­dad una tra­di­ción impor­ta­da del País del Sol Nacien­te.

 

Aun­que ya había pasa­do por la puer­ta de algu­na “can­ti­na con bigo­tes” en Lon­dres, Sin­ga­pur y Tokio, hace poco me deci­dí a entrar en el recién inau­gu­ra­do Cat Café de Mel­bour­ne. Des­pués de unas sema­nas de via­je, me acor­da­ba mucho de mi gato, así que con mi curio­si­dad habi­tual y sin áni­mo de sus­ti­tuir­le, con­tra­té por Inter­net una cita de una hora con cator­ce mini­nos aus­tra­lia­nos total­men­te des­co­no­ci­dos. Sue­na fuer­te, ¿ver­dad? La expe­rien­cia, des­de lue­go, es úni­ca. Una vez lle­gas a la recep­ción del Café  y com­prue­ban que has hecho la reser­va y el corres­pon­dien­te abono de diez dóla­res (unos sie­te euros), te colo­can una acre­di­ta­ción al cue­llo y te invi­tan a subir a la plan­ta de arri­ba. Antes, tie­nes que lavar­te las manos con­cien­zu­da­men­te, no vayas a infec­tar a alguno de los “resi­dents” del Café. Ya en la par­te alta te encon­tra­rás varias habi­ta­cio­nes con mesi­tas y sillo­nes para huma­nos pero tam­bién con jugue­tes para gatos, cua­dros de gatos, libros de gatos y por supues­to muchí­si­mos gatos cam­pan­do a sus anchas.  Alre­de­dor de ellos, muje­res y niños en su mayo­ría, con ganas de jugar, rela­jar­se y dis­fru­tar de un té o un café aca­ri­cian­do a un felino lus­tro­so.

IMG_3116

Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

El Cat Cafe Mel­bour­ne, ade­más de ser el pri­mer local con gatos que se pone en mar­cha en Aus­tra­lia, es tam­bién una tien­da reple­ta de arti­lu­gios sor­pren­den­tes para aman­tes de los mini­nos: des­de lápi­ces y toa­llas a cami­se­tas, bisu­te­ría  o figu­ri­tas varias.  Eso sí, sien­do obje­ti­vos, no espe­res un café gour­met ni una tar­ta de cho­co­la­te para siba­ri­tas. En este lugar está cla­ro que  lo impor­tan­te es el entorno y la com­pa­ñía. Un con­se­jo: reser­va hora tem­prano, a ser posi­ble por la maña­na. A las sie­te de la tar­de, los pobres bichos, aun­que sin duda viven como reyes, ya están un poco can­sa­dos de tan­to “cuchi, cuchi”.

 

www.bloghedonista.com

Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Si des­pués de leer estas pelu­das líneas, te han entra­do ganas de dejar a un lado el estrés y tomar  un capuc­cino con un minino cari­ño­so y sobón, pue­des visi­tar­me. Mal­com, el gato más hedo­nis­ta de este pla­ne­ta, esta­rá encan­ta­do de  hacer­te com­pa­ñía. Si Tene­ri­fe te que­da lejos de casa, en Madrid tie­nes La Gato­te­ca, que ha cele­bra­do recien­te­men­te su segun­do cum­plea­ños, y en Bar­ce­lo­na está a pun­to de abrir “Espai DeGats”, otro Cat Café soli­da­rio reple­to de ani­ma­li­tos que espe­ran tu cari­ño y tu posi­ble adop­ción.

 

¿Quién ha dicho “miau”?

BSO: Every­body wants to be a cat (del clá­si­co Dis­ney “Los Aris­to­ga­tos”)

© 2015 Noe­mi Mar­tin. Todos los dere­chos reser­va­dos