Porque estamos vivos

Por­que esta­mos vivos. Sólo por eso des­pi­da­mos el 2016 con una son­ri­sa. Adiós ami­go. Y mira que has sido puñe­te­ro y quis­qui­llo­so. Pero esta­mos vivos. Un año más. Doce meses con sus lunas bri­llan­tes y estre­llas estre­lla­das.

Por­que esta­mos vivos. Pro­me­to que el año que lle­ga será más cari­ño­so. Como un bebé muy tierno. Y si nace vio­len­to, inven­ta­re­mos refu­gios de paz don­de escon­der­nos. Que tiren bom­bas. Que cai­gan misi­les. Que sue­nen sire­nas. Sere­mos fuer­tes, pacien­tes y opti­mis­tas. Por­que res­pi­ra­mos y eso es ya una vic­to­ria y un pun­to de par­ti­da.

Por­que esta­mos vivos. Y el sol nos lo recuer­da. Y pode­mos bai­lar con dolor de rodi­llas. Mer­cro­mi­na en el alma. Luz para nues­tros sue­ños. Cho­co­la­te que cura las heri­das abier­tas.

Por­que esta­mos vivos. Coge una copa y brin­da. Con amor y cere­zas. Comien­za des­de cero, o des­de menos ocho. Vís­te­te de ale­gría. Este será tu año. Haga­mos un con­ju­ro: olvi­dar el pasa­do. Reír has­ta ago­tar­nos. Sol­tar. Dejar pasar. Con un “abra­ca­da­bra”, mis mejo­res deseos: Muy Feliz Año Nue­vo.

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

Cómete el mundo

No entien­do muy bien a la gen­te que atra­vie­sa un océano enor­me y al lle­gar a su des­tino bus­ca deses­pe­ra­da­men­te un res­tau­ran­te espa­ñol para comer­se una pae­lla o una tor­ti­lla patria. ¡Qué me lo expli­quen, por favor!. Una cosa es que lle­ves dos meses en Viet­nam sobre­vi­vien­do con arroz y ver­du­ras y de repen­te divi­ses “Casa Mano­lo” y rom­pas a llo­rar de emo­ción. Otra es que ate­rri­ces en San­tia­go de Chi­le y no des­can­ses has­ta encon­trar unas cro­que­tas ibé­ri­cas y un bar de tapas.

La gas­tro­no­mía, ami­gos, for­ma par­te del pai­sa­je, del alma de los luga­res y ten­go cla­ro que pre­fie­ro gas­tar­me los cuar­tos en un buen res­tau­ran­te de comi­da tra­di­cio­nal que tres euros en una ham­bur­gue­sa de plás­ti­co y un refres­co para irme de tien­das. Por supues­to que cada uno es libre de hacer lo que quie­ra con su pre­su­pues­to y su pala­dar pero, en mi caso, cuan­do repa­so las fotos de mis via­jes no sue­lo son­reír cuan­do me veo en la puer­ta de una igle­sia de la que no recuer­do el nom­bre dos días des­pués. Lo hago cuan­do me reco­noz­co feliz toman­do unos vinos en aquel res­tau­ran­te per­di­do de un pue­ble­ci­to del nor­te de Argen­ti­na o pro­ban­do el mejor sushi que he comi­do en mi vida en el Mer­ca­do de Pes­ca­do de Tokio.

Que que­de cla­ro que cuan­do hablo de dis­fru­tar de la gas­tro­no­mía de un país o de una zona no me refie­ro a que­mar la visa en un res­tau­ran­te con tres estre­llas Miche­lin (qué tam­po­co está mal algu­na vez en la vida si pue­des per­mi­tír­te­lo) hablo de sitios con encan­to, con olo­res y sabo­res típi­cos, con luga­re­ños ama­bles que te expli­quen sus cos­tum­bres y te ense­ñan sus coci­nas. Me refie­ro a los gui­sos de esa mara­vi­llo­sa seño­ra ves­ti­da de negro con manos de oro y mira­da ama­ble o del coci­ne­ro joven que ha res­ca­ta­do las rece­tas de sus abue­los. No te pido que cuan­do via­jes comas gui­so de perro o sesos de mono. Tam­po­co que renun­cies a tus prin­ci­pios si eres vegano o pasas del azú­car. No quie­ro que vayas a res­tau­ran­tes lujo­sos, si como yo, eres de gus­tos sen­ci­llos. Tam­po­co es pre­ci­so que cru­ces la fron­te­ra por­que en nues­tro país encon­tra­rás una coci­na increí­ble­men­te vario­pin­ta. Bas­ta con que empie­ces a ser un poqui­to curio­so y que con­si­de­res que cono­cer y dis­fru­tar de la gas­tro­no­mía de un lugar es casi tan impor­tan­te o en algu­nos casos inclu­so más, que visi­tar sus museos y pai­sa­jes. El pla­ne­ta está reple­to de sabo­res por con­quis­tar. ¡Cóme­te el mun­do!

BSO Me como el mun­do ali­ñao de Car­los Chaouen

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

 

 

Viaje por Sierra de Gata (Extremadura)

En esa esqui­na del noroes­te de la pro­vin­cia de Cáce­res, lin­dan­do con las pro­vin­cia de Sala­man­ca por el nor­te, con Por­tu­gal por el oes­te, y con la otra comar­ca extre­me­ña de Las Hur­des, se escon­de Sie­rra de Gata, un peque­ño paraí­so en Extre­ma­du­ra, de una gran rique­za pai­sa­jís­ti­ca, de pue­blos de pie­dra con mucho encan­to casi sali­dos de algún cuen­to román­ti­co, y pro­duc­tos con mucho sabor por la esca­sa con­ta­mi­na­ción del aire de este lugar pri­vi­le­gia­do.

En ese rin­cón extre­me­ño con­vi­ven per­fec­ta­men­te el cas­te­llano con otras len­guas roman­ces “a fala” que depen­dien­do del pue­blo se lla­ma val­ver­dei­ru (Val­ver­de del Fresno), lagar­tei­ru (Eijas)  o mañe­gu (San Mar­tin de Tre­ve­jo) . El ori­gen de esta len­gua se cree que pro­vie­ne de las migra­cio­nes astur­leo­ne­sas de la recon­quis­ta de la Penín­su­la Ibé­ri­ca cuan­do se repo­bla­ba el cen­tro y sur con la gen­te del nor­te. Si le aña­di­mos su cer­ca­nía a Por­tu­gal y su estre­cha rela­ción comer­cial y matri­mo­nial a un lado y otro de la fron­te­ra, se pue­de enten­der que se ha segui­do man­te­nien­do viva esta len­gua y trans­mi­ti­da de padres a hijos “a fala”.

Has­ta casi las pos­tri­me­rías del siglo XX la poca o nula indus­tria­li­za­ción, la fal­ta de carre­te­ras y los pocos medios edu­ca­ti­vos y sani­ta­rios, fue­ron moti­vos del éxo­do masi­vo,  de la emi­gra­ción de sus gen­tes. Esa situa­ción de esca­so desa­rro­llo en tiem­pos pasa­dos ha per­mi­ti­do que ese espa­cio natu­ral se haya con­ser­va­do vir­gen con una muy baja con­ta­mi­na­ción, con­vir­tién­do­la en una autén­ti­ca y pri­vi­le­gia­da far­ma­cia natu­ral. Peque­ñas empre­sas agro­ali­men­ta­rias de empren­de­do­res, han sabi­do dar­le una vuel­ta de tuer­ca a esa situa­ción y cons­cien­tes de que cada vez se bus­ca más los pro­duc­tos eco­ló­gi­cos y natu­ra­les, han crea­do en este entorno pro­duc­tos exce­len­tes como la miel de Val de Xáli­ma, en la cual sus arte­sa­nos api­cul­to­res José Anto­nio Rodrí­guez y Ali­cia Berrio cono­ce­do­res de la zona y de la impor­tan­te colo­nia de abe­jas saben enso­le­rar correc­ta­men­te sus col­me­nas para que extrai­gan toda la esen­cia de las flo­res de este jar­dín que es Sie­rra de Gata. La esca­sa con­ta­mi­na­ción per­mi­te que las abe­jas loca­li­cen los men­sa­jes quí­mi­cos de esas flo­res para comer bien. Y al mis­mo tiem­po éstas se repro­duz­can al poli­ni­zar­se por estos insec­tos tan bene­fi­cio­sos para el ser humano.

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En la tien­da de Miel y Polen Val de Xáli­ma.

La acei­te­ra y alma­za­ra As Pon­tis, pue­de pre­su­mir con mucho orgu­llo de con­se­guir pre­mios en repu­tados con­cur­sos inter­na­cio­na­les de AOVE eco­ló­gi­co. Como alma­za­ra, y gra­cias a su higie­ne asép­ti­ca de qui­ró­fano está con­si­de­ra­da como una refe­ren­cia en Espa­ña y no es de extra­ñar que reci­ba encar­gos para mol­tu­rar y extraer el oro líqui­do de esco­gi­das pro­duc­cio­nes del res­to de la Penín­su­la Ibé­ri­ca. Sabe­do­res de los nue­vos gus­tos de los con­su­mi­do­res fina­les han crea­do una línea de AOVE aro­ma­ti­za­dos como el de cho­co­la­te, de hon­gos, etc.

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AOVE Viei­ru de As Pon­tis.

La Que­se­ria Us Tres Luga­ris que con­tro­la toda la tra­za­bi­li­dad de sus pro­duc­tos ya que tie­nen gana­de­ría pro­pia de cabras y bus­can con esme­ro ese pas­to que dé de comer a sus ani­ma­les. Se encar­gan del orde­ño y de la ela­bo­ra­ción de los dife­ren­tes tipos de que­sos: semi cura­do, cura­do, en acei­te y con pimen­tón de Jaraiz de la Vera.

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Que­se­ria Us Tres Luga­ris.

Qué ver:

El soli­ta­rio cas­ti­llo de Tre­ve­jo que resis­te numan­ti­na­men­te los azo­tes del vien­to des­de su ata­la­ya pri­vi­le­gia­da que domi­na toda la comar­ca. Per­te­ne­ce al pue­blo del mis­mo nom­bre que está decla­ra­do de Inte­rés Turís­ti­co por su bien con­ser­va­da arqui­tec­tu­ra de pie­dra que le da per­so­na­li­dad.

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Cas­ti­llo de Tre­ve­jo.

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Tre­ve­jo.

El Cas­ta­ñar del Puer­to de San­ta Cla­ra con sus mara­vi­llo­sos colo­res ocres y roji­zos de la colec­ción Pan­to­ne para todos los oto­ños. El momen­to ópti­mo para cono­cer este mila­gro de la natu­ra­le­za es cuan­do el mer­cu­rio ini­cia su cur­va des­cen­dien­te hacia el frío.

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Subien­do has­ta el Puer­to de San­ta Cla­ra des­de San Mar­tin de Tre­ve­jo.

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Estam­pa imbo­rra­ble en el inte­rior del cas­ta­ñar del Puer­to de San­ta Cla­ra.

San Mar­tín de Tre­ve­jo galar­do­na­do como “Bien de Inte­rés cul­tu­ral con la cate­go­ría de Con­jun­to His­tó­ri­co” por la bue­na con­ser­va­ción de su arqui­tec­tu­ra. Casas seño­ria­les con­de­co­ra­dos en el exte­rior con sus escu­dos de armas que recuer­dan un pasa­do noble,  alter­nan con casas tra­di­cio­na­les de pie­dra a las que se acce­de a la vivien­da median­te poyos de can­te­ría. Pla­za Mayor con por­ches. Un sim­pá­ti­co rega­to atra­vie­sa este pue­blo por sus callis  para que cir­cu­le el agua y apro­ve­char­se para el rega­dío de las huer­tas cer­ca­nas.

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Pla­za Mayor de San Mar­tín de Tre­ve­jo.

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Los por­ches de la Pla­za Mayor.

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Una de las calles de San Mar­tín de Tre­ve­jo.

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Calle de San Mar­tín de Tre­ve­jo.

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Tien­da de pro­duc­tos de la comar­ca en San Mar­tín de Tre­ve­jo.

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Dul­ces de San Mar­tín de Tre­ve­jo.

 

Cuán­do ir: en oto­ño y pri­ma­ve­ra.

Dón­de comer y dor­mir:

El Buen Avío en Tre­ve­jo, con sus bue­nos vinos natu­ra­les de Villa­miel de viñe­dos his­tó­ri­cos, acei­te de oli­va vir­gen extra de la Hacien­da Navas del Rey que en 1900, el abue­lo del actual pro­pie­ta­rio,  puso una pica en Flan­des, con­si­guien­do meda­lla de pla­ta en la Expo de París para su man­za­ni­lla cace­re­ña. Migas extre­me­ñas, y tapas con pro­duc­tos de pro­xi­mi­dad como el que­so de Val­ver­de, el toma­te seco y los pimien­tos asa­dos o las con­ser­vas de setas de Nava­fría. Tam­bién cer­ve­zas arte­sa­nas.

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AOVE de man­za­ni­lla cace­re­ña Hacien­da Nava del Rey.

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Vinos natu­ra­les de viñe­dos his­tó­ri­cos.

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Migas.

 

Bar Res­tau­ran­te El Capri­cho, C/Darío Bacas, 5 de Villa­miel tel. 927 513109. Menú medio­día y buen coci­do extre­me­ño con todos sus pasos.

Hotel A Velha Fábri­ca C/ Miguel Roble­do Carras­co, 24 Val­ver­de del Fresno Tel. 927 511 933 Una anti­gua fábri­ca tex­til de man­tas y alma­za­ra recon­ver­ti­do en un encan­ta­dor hotel rural. De ese pasa­do indus­trial con­ser­va una alta chi­me­nea. Su inte­rior de pare­des de pie­dra se ver­te­bra en su pasi­llo con sus esti­li­za­das colum­nas de gra­ni­to que suje­tan el teja­do.. La Sala prin­ci­pal es cáli­da y gira alre­de­dor de la chi­me­nea, con mue­bles libre­ría que invi­tan a la lec­tu­ra en sus con­for­ta­bles sofás o para alar­gar la sobre­me­sa con una bue­na con­ver­sa­ción. Deta­lles de fósi­les de todos los tama­ños y for­mas ador­nan las estan­cias comu­nes. Dis­po­ni­bles apar­ta­men­tos inde­pen­dien­tes y cómo­das habi­ta­cio­nes en for­ma­to dúplex. Acti­vi­da­des para des­cu­brir Sie­rra de Gata: sen­de­ris­mo, a caba­llo, etc.

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Inte­rior A Velha Fábri­ca.

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Sala común de A Velha Fábri­ca.

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Deco­ra­ción con fósi­les.

El Duen­de del Cha­fa­ril C/ Los Caños, 29 San Mar­tín de Tre­ve­jo Tel. 927 513 051. Una anti­gua casa seño­rial de 1822 recon­ver­ti­da en hotel rural con spa. Un lugar con mucho encan­to que guar­da su pro­pio “duen­de” y que habi­ta en cada una de sus 10 habi­ta­cio­nes para con­ver­tir­las en expe­rien­cias úni­cas e irre­pe­ti­bles.

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Ensa­la­da de naran­ja y fru­tos rojos.

Agra­de­ci­mien­tos a la Aca­de­mia Extre­me­ña de Gas­tro­no­mía por la orga­ni­za­ción y a Alber­to Díaz de Trip Extre­ma­du­ra por hacer más fácil y cómo­do todo el via­je.

© 2016 José María Toro. All rights reser­ved

 

 

Los quesos artesanos de la Sierra de Cádiz

El pasa­do 25 de noviem­bre y en las ins­ta­la­cio­nes del Audi­to­rio de la Casa de las Letras del anti­guo Mata­de­ro de Madrid, se pre­sen­tó el libro “Los que­sos arte­sa­nos de la Sie­rra de Cádiz” de los auto­res Ire­ne Gol­den, escri­to­ra, y Anto­nio Oroz­co Gue­rra, coci­ne­ro gadi­tano de Villa­mar­tín.

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Por­ta­da del libro “Los que­sos arte­sa­nos de la Sie­rra de Cádiz” Foto­gra­fía gen­ti­le­za de RB Comu­ní­ca­lo

Tras la intro­duc­ción rea­li­za­da por D. Jai­me Arma­rio Limón, Res­pon­sa­ble del Área de Desa­rro­llo Eco­nó­mi­co y Ser­vi­cios a la Ciu­da­da­nía de la Dipu­tación de Cádiz, a la sazón edi­to­ra del libro, que expu­so el gran inte­rés que tie­ne dicha ins­ti­tu­ción en pro­mo­cio­nar una zona de Anda­lu­cía poco cono­ci­da, y ale­ja­da de los tópi­cos de sol y pla­ya, con unos atri­bu­tos cli­má­ti­cos muy carac­te­rís­ti­cos como se dan en la Sie­rra de Cádiz, y que ade­más tie­ne que  ser­vir para defen­der y con­ser­var la acti­vi­dad arte­sa­nal del sec­tor gana­de­ro de dicho terri­to­rio. A con­ti­nua­ción tomó la pala­bra Anto­nio Oroz­co, quien tras una peque­ña inter­ven­ción más for­mal, bajó a pie de esce­na­rio, y nun­ca mejor dicho pues des­cen­dió del mis­mo, para rea­li­zar la pre­sen­ta­ción pro­pia­men­te dicha y hacer­la más cer­ca­na.

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Foto­gra­fía gen­ti­le­za de RB Comu­ní­ca­lo

Anto­nio actual­men­te es pro­fe­sor de coci­na, a quien en esta oca­sión acom­pa­ña­ron 4 de sus alum­nos de 2º año. Él vive su pro­fe­sión y trans­mi­te con pasión su amor por el cam­po gadi­tano y por sus que­sos, así como su inte­rés en rei­vin­di­car y reco­no­cer la gran labor desa­rro­lla­da por tan­tas gene­ra­cio­nes de hom­bres y muje­res que en silen­cio y con esca­so apo­yo han con­se­gui­do man­te­ner el patri­mo­nio his­tó­ri­co y cul­tu­ral, así como las tra­di­cio­nes liga­das a la acti­vi­dad agra­ria de esta par­te de Cádiz. De los res­tos arqueo­ló­gi­cos encon­tra­dos en la serra­nía gadi­ta­na que­da cons­tan­cia de que esta acti­vi­dad que­se­ra se remon­ta a más de mil años atrás. Gra­cias a esos pas­to­res anó­ni­mos que reco­rrían arri­ba y aba­jo en bus­ca de pas­to para sus ove­jas meri­nas gra­za­le­me­ña y sus cabras payo­yas, que encon­tra­ron la ela­bo­ra­ción de que­sos como ali­men­to y mone­da de inter­cam­bio con otros pro­duc­to­res, hoy pode­mos dis­fru­tar de ese lega­do gas­tro­nó­mi­co úni­co y con per­so­na­li­dad. Agra­de­ci­mien­tos tam­bién a esos ela­bo­ra­do­res, que lejos de caer en el vic­ti­mis­mo pro­pio de la impron­ta judeo­cris­tia­na que nos carac­te­ri­za, y no que­rien­do renun­ciar a la tie­rra que los vió nacer, cons­cien­tes del gran pro­duc­to que tenían en sus manos, se ocu­pa­ron por mejo­rar la cali­dad y han pro­mo­cio­na­do sus pro­duc­tos median­te la pre­sen­ta­ción a con­cur­sos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les como for­ma de revi­ta­li­zar eco­nó­mi­ca­men­te esta par­te de la pro­vin­cia de Cádiz.

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Foto­gra­fía gen­ti­le­za de RB Comu­ní­ca­lo

Se enri­que­ció con su paso por Can­ta­bria y Extre­ma­du­ra, en las que por moti­vos pro­fe­sio­na­les vin­cu­la­dos a la coci­na pasó varios años, aun­que le con­ti­nua­ron per­si­guién­do­le sus recuer­dos de sabor a pan y que­so de la niñez, y en esas regio­nes se encon­tró tam­bién con una muy impor­tan­te pro­duc­ción de leche de vaca y ove­ja y, como es lógi­co, con varie­da­des de que­so total­men­te dis­tin­tas entre sí y dife­ren­tes de las que cono­cía has­ta ese momen­to. Sien­do por tie­rras extre­me­ñas don­de reali­zó su pri­mer que­so y des­pués de 18 años de anda­res por toda Espa­ña regre­só a su tie­rra natal de la Sie­rra de Cádiz.
De entre las 14 que­se­rías exis­ten­tes en la pro­vin­cia de Cádiz, casi todas ellas repre­sen­ta­das en esta pre­sen­ta­ción arro­pan­do a sus auto­res, se eli­gie­ron para la cata los 4 que­sos siguien­tes:
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Los 4 que­sos degus­ta­dos de la Sie­rra de Cádiz. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de RB Comu­ní­ca­lo

Que­so cura­do de ove­ja payo­ya arte­sano, con dos años y medio de cura­ción ela­bo­ra­do por la que­se­ría Paja­re­te de Villa­mar­tin, pre­mia­do recien­te­men­te en el cer­ta­men mun­dial World Cham­pioship Chee­se Con­test como “Best of Class” en el apar­ta­do de que­so cura­do de ove­ja con 9 ó más meses de cura­ción, mari­da­do con un exce­len­te espu­mo­so Bar­ba­di­llo.

2º. Que­se­ría Madri­gue­ras de Algo­do­na­les pre­sen­tó un que­so ela­bo­ra­do con leche de cabra cru­da con 60 días de madu­ra­ción, acom­pa­ña­do de un vino tin­to de uva Tin­ti­lla de Rota carac­te­ri­za­do por un repo­so lar­go en barro y solo unos meses en barri­ca.

3º Por su par­te la que­se­ría Mon­teal­va de San José del Valle sor­pren­dió con un que­so que resul­tó ser un gran des­co­no­ci­do para la mayo­ría de los asis­ten­tes al even­to, en par­ti­cu­lar y del gran públi­co en gene­ral: un que­so azul cura­do de cabra payo­ya con más de 70 días de cura­ción, has­ta hace poco el úni­co que­so azul que se ela­bo­ra­ba en Anda­lu­cía, sien­do ésta una de las tres úni­cas que­se­rías que lo ela­bo­ra con que­so de cabra, armo­ni­za­do con un tin­to dul­ce de uva tin­ti­lla de Rota.

4º. Y para fina­li­zar, la que­se­ría el Buca­ri­to de Rota tra­jo un que­so lác­ti­co de cabra, de pas­ta blan­da cubier­to por ceni­za vege­tal, que per­mi­te su con­su­mo a los dos días de su ela­bo­ra­ción, pero que a su vez, asu­mien­do la corres­pon­dien­te reduc­ción en volu­men, podría ser con­su­mi­do igual­men­te tras dos años, empa­re­ja­do con un cal­do eco­ló­gi­co blan­co de la sie­rra, ela­bo­ra­do con uva perru­na, varie­dad autóc­to­na casi en peli­gro de extin­ción.
© 2016 Anto­nio Mata. All rights reser­ved

Restaurante El Caldero y Taberna Murciana

El tra­di­cio­nal cal­de­ro, para pre­pa­rar un buen arroz, ocu­pa un lugar pri­vi­le­gia­do en el inte­rior de este madri­le­ño res­tau­ran­te, emba­ja­dor de la gas­tro­no­mía y de los ali­men­tos mur­cia­nos des­de 1973 en Madrid. Fun­da­do por Anto­nio Vale­ro, hace más de 40 años, la nos­tal­gia de su tie­rra, de sus pro­duc­tos, tan­to de la huer­ta como del Mar Medi­te­rrá­neo que baña sus cos­tas, le ani­mó a empren­der un nego­cio de res­tau­ra­ción que die­ra de comer a su fami­lia, a sus pai­sa­nos y a todo aquél que año­ra­se este pri­vi­le­gia­do terri­to­rio de Espa­ña.

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Inte­rior del Res­tau­ran­te. Foto­gra­fía gen­ti­le­za del Res­tau­ran­te El Cal­de­ro

Des­de enton­ces, y sema­nal­men­te reci­be mate­ria pri­ma de altí­si­ma cali­dad para ser­vir pla­tos del rece­ta­rio tra­di­cio­nal ela­bo­ra­do con mucho cari­ño y siem­pre a fue­go len­to. De aquél pri­mer res­tau­ran­te en la cén­tri­ca calle de Huer­tas, del Barrio de Las Letras,  la fami­lia Vale­ro ha abier­to una taber­na, en Tra­ve­sía de Téllez cer­ca de la Esta­ción de Ato­cha, dón­de se sir­ven los mis­mos pro­duc­tos pero en un for­ma­to más infor­mal. El tes­ti­go lo han toma­do ya sus hijos Alfre­do y Ser­gio que están al fren­te de ambos nego­cios.

El pla­to más popu­lar y deman­da­do es por supues­to el arroz al cal­de­ro, ser­vi­do en el tra­di­cio­nal trí­po­de y que se ela­bo­ra según la anti­gua rece­ta mari­ne­ra, con ajo, toma­te, ñoras y pes­ca­do del Mar Menor. Den­tro del elen­co de arro­ces son des­ta­ca­bles: a ban­da, el cie­go, con ver­du­ras de la huer­ta, con cos­ti­llar de cha­to mur­ciano (cer­do autóc­tono de esta región que feliz­men­te está en pro­ce­so de recu­pe­ra­ción y que estu­vo a pun­to de su extin­ción por meros intere­ses comer­cia­les sin valo­rar la cali­dad de su car­ne) o con boni­to del Medi­te­rrá­neo y gam­bas entre otros.

Pla­tos tam­bién de la zona como el zaran­go­llo (es una fri­ta­da de cala­ba­za, cebo­lla y toma­te prin­ci­pal­men­te) mur­ciano con gam­ba roja, cara­co­les a la men­ta, dora­da a la sal del Mar Menor y los papa­ra­jo­tes como pos­tre típi­co.

La car­ta de vinos está muy cui­da­da con expli­ca­cio­nes deta­lla­das de la pro­ce­den­cia y fichas de cata para su selec­ción. Espe­cial­men­te des­ta­ca­ble dos vinos ela­bo­ra­dos exclu­si­va­men­te para El Cal­de­ro: AV 100% Monas­trell, un tin­to de Bode­gas Casa Cas­ti­llo de la DO Jumi­lla y que su nom­bre res­pon­de a las ini­cia­les del fun­da­dor de este res­tau­ran­te, rin­dién­do­le home­na­je con este gui­ño.  En blan­co tie­nen Sara Vale­ro, ela­bo­ra­do con uva ver­de­jo, de Bode­gas Seño­río de Barahon­da de la D.O. Yecla y que reci­be el nom­bre de una de sus nie­tas de la pro­fun­da admi­ra­ción que tie­ne por su fami­lia como pun­to de apo­yo.

Pla­tos degus­ta­dos:

Ensa­la­da Mur­cia­na.

Habi­tas tier­nas a la Huer­ta­na, que se des­ha­cen en la boca

Pul­po asa­do al esti­lo Mur­ciano

Alca­cho­fas al ajo Caba­ñil.

Zaran­go­llo Mur­ciano con gam­bas, a base cebo­lla, toma­te, hue­vo.

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Zaran­go­llo mur­ciano con gam­bas rojas. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Res­tau­ran­te El Cal­de­ro

Arroz Cha­to y Arroz al cal­de­ro (alio­li nor­mal, de ñora y de aje­te)

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Arroz al cal­de­ro. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Res­tau­ran­te El Cal­de­ro

Papa­ra­jo­tes, que son un pos­tre típi­co de la huer­ta mur­cia­na hechos con hojas de limo­ne­ro recu­bier­tas con una masa hecha bási­ca­men­te con hari­na y hue­vo que se fríen y se espol­vo­rean con azú­car en pol­vo y cane­la.

Res­tau­ran­te El Cal­de­ro Calle Huer­tas, 15 Madrid Telé­fono 914 295 044

Taber­na Mur­cia­na Tra­ve­sía de Téllez, 2 Madrid Telé­fono 914 295 044

© 2016 José María Toro. All rights reser­ved

Para Iván desde la Isla de Mamma Mia

Que­ri­do Iván, te escri­bo este mail des­de Skó­pe­los, una mara­vi­llo­sa isla grie­ga don­de se rodó la ver­sión cine­ma­to­grá­fi­ca del famo­so musi­cal de Abba, “Mam­ma Mia”, con Meryl Streep y Pier­ce Bros­nan. Segu­ro que la has vis­to. Real­men­te, este lugar es de pelí­cu­la. Al poco de des­em­bar­car en Skó­pe­los y reco­rrer su ver­de y para­di­sia­ca cos­ta, empe­cé a son­reír ima­gi­nan­do el guión de mi futu­ra vida “slow”: reti­rar­me en unos años y arren­dar un hote­li­to a pie de pla­ya don­de pre­pa­rar desa­yu­nos bio con mucho yogurt grie­go. Ade­más, ofre­cer cla­ses de yoga y medi­ta­ción a los hués­pe­des. ¿Qué te pare­ce la idea? ¿Estoy muy loca? Des­de lue­go, soñar es fácil y más en un sitio de ensue­ño. Viva la redun­dan­cia y la fan­ta­sía. 
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Cos­ta de Skó­pe­los. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Skó­pe­los es una de las joyas del Egeo y for­ma par­te, con unas cuan­tas her­ma­nas más, del casi des­co­no­ci­do archi­pié­la­go de las Espó­ra­das. Ade­más de Skó­pe­los,  tam­bién dis­fru­ta­mos de unos días en la veci­na Skíathos, a don­de lle­ga­mos en avión des­de Ate­nas en sólo media hora. Des­de allí toma­mos un ferry has­ta Skó­pe­los. Unos cua­ren­ta y cin­co minu­tos para arri­bar en un nir­va­na  de tra­zos ver­des y azu­les.
La capi­tal de la Isli­ta (y digo Isli­ta por­que sólo tie­ne noven­ta y seis km2 y cin­co mil habi­tan­tes) se lla­ma tam­bién Skó­pe­los y está pre­si­di­da por un puer­to ani­ma­do pla­ga­do de tien­de­ci­llas coque­tas y res­tau­ran­tes aco­ge­do­res. Uno de ellos es el Kiratso Kit­chen Taver­na: coci­na tra­di­cio­nal reco­men­da­da por el mediá­ti­co chef inglés, Jamie Oli­ver. Otro, el con­cu­rri­do Anna’s, con un pre­cio­so patio con aro­ma a azahar y deli­cio­sa músi­ca en vivo ade­re­zan­do humean­tes gui­sos case­ros. Si, ade­más, quie­res que te reco­mien­de un hote­li­to cer­ca del puer­to, ano­ta aho­ra mis­mo: Thea Home Hotel: tra­to fami­liar, posi­bi­li­dad de tomar cla­ses de pin­tu­ra, habi­ta­cio­nes lumi­no­sas y desa­yu­nos fan­tás­ti­cos (prue­ba el pas­tel de que­so de Skó­pe­los). Sólo una adver­ten­cia: los gallos te des­per­ta­rán muy tem­prano, aun­que para un búho como yo, no es pro­ble­ma. Abrir los ojos con un estruen­do­so “kiki­ri­ki” me pro­por­cio­na un subli­me pla­cer infan­til.  
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Vis­ta sobre Skó­pe­los des­de el Thea Home Hotel. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ade­más de la capi­tal, la Isla tie­ne pue­bli­tos pin­to­res­cos y un mon­tón de anti­guos monas­te­rios y ermi­tas que aso­man sus teja­dos en medio de una exu­be­ran­te vege­ta­ción. La pla­ya de Sta­fi­los, muy cer­ca del pue­blo, es la pri­me­ra de las mara­vi­llo­sas sor­pre­sas natu­ra­les que te espe­ran en Skó­pe­los. Para reco­rrer sus para­jes, lo mejor es alqui­lar un todo­te­rreno: la úni­ca for­ma de lle­gar a pla­yas desier­tas y alcan­zar pai­sa­jes úni­cos, sal­vo que seas afi­cio­na­do al sen­de­ris­mo, como es tu caso. Ten en cuen­ta que muchas de las carre­te­ras  son intran­si­ta­bles con un sim­ple turis­mo. Otra opción es alqui­lar un bar­qui­to y bor­dear la cos­ta cual apa­ci­ble “lobezno de mar”. ¿Tú no habías saca­do el títu­lo de patrón? 
El segun­do des­tino que esco­gi­mos den­tro de la Isla para vivir unos días de relax abso­lu­to fue la casi desier­ta pla­ya de Panor­mos. Un fle­cha­zo en toda regla. ¿Oyes mi cora­zón? Creo que es lugar más boni­to en el que he pasa­do unas mini­va­ca­cio­nes. ¿Has esta­do algu­na vez jun­to al mar, olien­do una mez­cla de sal y bos­que? El encan­ta­dor hotel Blue Green Bay se encuen­tra en  ple­na pla­ya, rodea­do de un esplén­di­do bos­que de pinos. Tomar una copa de vino en la terra­za de la habi­ta­ción es una “expe­rien­cia reli­gio­sa”. Amén. 
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Terra­za del Hotel Blue Green Bay. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Cer­ca de Panor­mos se encuen­tran las pla­yas de Milia y Kas­ta­ni, bas­tan­te más con­cu­rri­das y turís­ti­cas de lo que espe­ra­ba. De hecho, a esta últi­ma, al ser unos de los esce­na­rios natu­ra­les de Mam­ma Mia, sue­len lle­gar bar­cos car­ga­dos de visi­tan­tes pro­ce­den­tes de otras islas, a pasar el día. Así que, sal­vo que ten­gas un “momen­to chi­rin­gui­to”, eví­ta­la por la maña­na y dis­fru­ta de sus aguas trans­pa­ren­tes cuan­do cai­ga la tar­de y Kas­ta­ni, como una ceni­cien­ta del revés, vuel­va a su ori­gi­na­ria con­di­ción para­di­sia­ca.  
El últi­mo de los luga­res impres­cin­di­bles en Skó­pe­los es la capi­lla de Agios Ioa­nis. Enca­ra­ma­da en la cima de una enor­me roca sobre el mar, la ima­gen de la igle­sia entre las nubes con el mar de fon­do, se dibu­ja como un pai­sa­je irreal. Si has vis­to, Mam­ma Mia, te darás cuen­ta de que es el lugar don­de al final se casan los pro­ta­go­nis­tas, al menos por fue­ra. El ver­da­de­ro inte­rior de la capi­lla, al que lle­ga­rás sudan­do des­pués de subir los esca­lo­nes que lle­van a la entra­da, es mucho más peque­ño y sen­ci­llo pero igual­men­te bello. 
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Capi­lla de Agios Ioa­nis. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Como habrás com­pro­ba­do por mis pala­bras, me he ena­mo­ra­do loca­men­te de Skó­pe­los. Espe­ro que se me pase pron­to o me veo bus­can­do bille­tes para regre­sar en las pró­xi­mas vaca­cio­nes en cuen­to lle­gue a casa. Esta Isli­ta es mági­ca, te lo pro­me­to, Iván. No te olvi­des de apun­tar­la en tu plan de via­je por­que estoy segu­ra de que tú tam­bién cae­rás ren­di­do ante sus encan­tos y que, como a mí, te hará excla­mar varias veces: “Mam­ma Mia”.
Nos vemos pron­to. I love you, my friend.   
BSO Mam­ma Mia de Abba
 © 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

Cena Homenaje a Mey Hofmann

En el res­tau­ran­te homó­ni­mo de Bar­ce­lo­na, fun­da­do por la malo­gra­da chef, con una estre­lla Miche­lin, se cele­bró el pasa­do 30 de Noviem­bre una emo­ti­va cena home­na­je de recor­da­to­rio de su gran figu­ra como la gran coci­ne­ra que fue, por su labor edu­ca­ti­va y tam­bién por su gran huma­ni­dad. El menú esco­gi­do para la oca­sión fue ela­bo­ra­do por los chefs y alum­nos de su repu­tada escue­la jun­to con la cola­bo­ra­ción de Que­sos de Sui­za. El leit­mo­tiv de los dife­ren­tes pla­tos fue el fan­ta­sio­so y mági­co libro de “Ali­cia en el país de las mara­vi­llas”, actuan­do, como pro­ta­go­nis­ta prin­ci­pal e hilo con­duc­tor de las suce­si­vas eta­pas del menú, las dife­ren­tes varie­da­des de que­sos de este país cen­tro­euro­peo.

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Foto­gra­fía de José María Toro

La uni­ver­sal obra de Lewis Carroll se trans­for­mó en un ver­da­de­ro reto para los sen­ti­dos de la vis­ta, del olfa­to y del gus­to. De tal mane­ra que se hizo un reco­rri­do por los capí­tu­los de ese libro icono, con gui­ños con­ti­nuos a su temá­ti­ca: una Rei­na de Cora­zo­nes que que­ría teñir todo de rojo, una poción mági­ca que con­vier­te a Ali­cia de gigan­te a niña dimi­nu­ta, un jue­go de nai­pes que defien­de a su rei­na, un hon­go mági­co que enga­ña­ba al pala­dar, un cone­jo blan­co obse­sio­na­do con el tiem­po y por últi­mo un bos­que encan­ta­do don­de vol­ver a ser niños.

Pla­tos degus­ta­dos:

  • Ape­ri­ti­vos de Le Gru­yè­re AOP Réser­ve, un que­so de sabor pro­nun­cia­do y que par­ti­ci­pa­ba en dos de los 3 ele­men­tos ins­pi­ra­dos en la Rei­na de Cora­zo­nes. Los maca­rons relle­nos de este que­so para dis­fru­tar de su per­so­na­li­dad y para comer en un solo boca­do. Deli­cio­sos bas­to­nes sala­dos que se des­ha­cían en la boca, y los cora­zo­nes de la rei­na de color rojo, como no podía ser de otra mane­ra, ela­bo­ra­dos con remo­la­cha cara­me­li­za­da, para jugar a con­tras­tes de sabo­res dul­ces y sala­dos en este pri­mer paso del menú. Acom­pa­ña­do del Cava Mas­ti­nell Brut Rosé, para crear una armo­nía cro­má­ti­ca del color rosa­do inten­so de este cava mono­va­rie­tal, ela­bo­ra­do con la uva tre­pat,  con los cora­zo­nes de remo­la­cha.
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Ape­ri­ti­vos. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Con­so­mé de cebo­lla con biz­co­chos de Le Gru­yè­re AOP Réser­ve. Ins­pi­ra­do en la poción mági­ca que con­vier­te a Ali­cia de gigan­te a niña dimi­nu­ta. Baña­dos en esta sopa oto­ñal dos biz­co­chos y un hue­vo ahu­ma­do con un poten­te aro­ma del soto­bos­que del tomi­llo infu­sio­na­do al momen­to para no per­der sus aro­mas. Recor­da­to­rio una vez más del cuen­to cuan­do pre­pa­ra esta hier­ba en una bol­sa de té. Mari­da­do con Cava Mastinell Natu­re Gran Reser­va que tie­ne las varie­da­des xarel.lo, pare­lla­da y maca­beu.
  • Milho­jas de sal­món y espá­rra­gos econ L’E­ti­vaz AOP. Este que­so que pro­vie­ne de las altas mon­ta­ñas sui­zas con un toque de ave­lla­nas, se pre­pa­ró inter­ca­lan­do con las lámi­nas de sal­món y de los espá­rra­gos. Ador­na­do en su par­te supe­rior con una car­ta con la “H” de Hof­mann ela­bo­ra­do con pan áci­mo, que se pre­pa­ra sin leva­du­ra y que le da ese pun­to cru­jien­te para con­tras­tar con las lámi­nas. Empa­re­ja­do con Mas­ti­nell Gise­le 2014 blan­co, su aci­dez y sus notas cítri­cas lim­pian la boca tras cada boca­do.
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Milho­jas. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Fal­sa seta con cre­ma de Tête de Moi­ne AOP. Otro sím­bo­lo más del cuen­to que recor­da­ba a los hon­gos mági­cos. El pie esta­ba pre­pa­ra­do con pata­ta coro­na­do con un cep con­fi­ta­do y rodea­do de una cre­ma de este pecu­liar que­so “cabe­za de mon­je”. Enno­via­do con Cava Mas­ti­nell Car­pe Diem 2007, con la locu­ción lati­na que acu­ñó el poe­ta romano Hora­cio, se quie­re home­na­jear al cava exce­len­te, a ese cava que nace en aña­das con uvas de extra­or­di­na­ria cali­dad, para “dis­fru­tar del momen­to”.
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Fal­sa seta. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Steak tar­tar con Sbrinz AOP y sus doces sabo­res. Pre­sen­ta­do en un pla­to que simu­la­ba un reloj, gui­ño al cone­jo blan­co obse­sio­na­do con el tiem­po, para apro­ve­char cada hora dón­de situar las dife­ren­tes sal­sas que pue­den acom­pa­ñar a un steak tar­tar. Armo­ni­za­do con Mas­ti­nell Arte 2013. Este tin­to es el pro­duc­to de la unión de las uvas caber­net sau­vig­non, mer­lot y caber­net franc.
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Steak tar­tar. Foto­gra­fía de José María Toro

  • El árbol de Appen­ze­ller del bos­que encan­ta­do. Este que­so tie­ne su per­so­na­li­dad debi­do a un secre­to ado­bo de 25 hier­bas que úni­ca­men­te cono­cen dos per­so­nas en el mun­do y está con­si­de­ra­do el enig­ma mejor guar­da­do del país hel­vé­ti­co. Aso­cia­do con el mos­ca­tel Clos Sant Pau 2015 de Mas­ti­nell, mono­va­rie­tal que se hace con la mus­cat de Fron­tig­nan.
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Foto­gra­fía de José María Toro

El reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal de los fro­ma­ges de este país de los Alpes se debe a estric­tos con­tro­les de cali­dad, a su pro­ce­so arte­sa­nal, al pas­to­reo de las vacas por sus altas mon­ta­ñas, a la prohi­bi­ción del uso de hor­mo­nas y anti­bió­ti­cos en la crian­za así como no poder usar nin­gún adi­ti­co quí­mi­co en su ela­bo­ra­ción. Otro fac­tor impor­tan­te es el uso de leche cru­da, no pas­teu­ri­za­da, que per­mi­te que no se pier­dan sus micro­or­ga­nis­mos que le dan su sabor tan per­so­nal a los pas­tos en los cua­les se ali­men­tan. Se orde­ñan las vacas dos veces al día y se usa el doble de leche que en su uso indus­trial. La tra­za­bi­li­dad y cer­ti­fi­ca­ción de sus pro­duc­tos es res­pon­sa­bi­li­dad de la Ofi­ci­na Fede­ral de Agri­cul­tu­ra de Sui­za.

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Petits fours. Foto­gra­fía de José María Toro

Mey, ade­más de gran coci­ne­ra, maes­tra y men­to­ra de gran­des coci­ne­ros, no dudó en 1983 de crear la Escue­la de Hos­te­le­ría Hof­mann para trans­mi­tir sus cono­ci­mien­tos y con­so­li­dar­se como gru­po empre­sa­rial dedi­ca­da a la res­tau­ra­ción de cali­dad en sus dife­ren­tes ver­tien­tes: Taver­na Hof­mann, Hof­mann Bis­trot, Racó Hof­mann y final­men­te el Res­tau­ran­te Hof­mann, gala­dor­na­do por la biblia gala de la gas­tro­no­mía con 1 estre­lla Miche­lin.

Hof­mann

© 2016 José María Toro. All rights reser­ved

Sensi Mezzanine Tapas

En tiem­pos pre­té­ri­tos, el Carrer Ample de Bar­ce­lo­na fue cono­ci­da, y de ahí su nom­bre, por la anchu­ra sig­ni­fi­ca­ti­va con res­pec­to al res­to de calles del barrio de Ciu­tat Vella, y dón­de se cons­tru­ye­ron una gran can­ti­dad de pala­cios para los nobles bar­ce­lo­ne­ses de la épo­ca. De esa heren­cia del pasa­do que­dó como calle de paseo y tam­bién con comer­cios que daban ser­vi­cio a los veci­nos de la barria­da. No es casua­li­dad que este gru­po de empre­sa­rios de la res­tau­ra­ción eli­jie­ran, para dar a cono­cer su pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca, este carrer dón­de abrir su pri­mer local por estar bien comu­ni­ca­da y situa­da en el cen­tro his­tó­ri­co de la ciu­dad, que actúa como imán para los turis­tas y tam­bién para lo bar­ce­lo­ne­ses. De esto ya han pasa­do 10 años y su ofer­ta de tapas con­ti­núa gene­ran­do inte­rés entre luga­re­ños y forá­neos. Y del pri­mer local que inau­gu­ra­ron en el 2006, Sen­si Tapas,  ya con­ta­bi­li­zan el cuar­to res­tau­ran­te abier­to por este gru­po de ami­gos ena­mo­ra­dos de la gas­tro­no­mía.

Sen­si Mez­za­ni­ne Tapas es un local que mues­tra sin rubor las vigas de made­ra y sus pare­des des­nu­das de cuan­do los edi­fi­cios, de esta barria­da his­tó­ri­ca de la Ciu­dad Con­dal, se cons­truían con pie­dras y se rema­ta­ban con ladri­llos de color rojo. Luz tenue que lo con­vier­te en el esce­na­rio ideal para citas román­ti­cas y tam­bién para fami­lias o peque­ños gru­pos.

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Inte­rior de Sen­si Mez­za­ni­ne Tapas. Foto­gra­fía de José María Toro

Coci­ne­ros ins­trui­dos con los pri­me­ros espa­das en los fogo­nes de Osmo­sis o Racó de Can Fabes. Su pro­pues­ta está basa­da en tapas o racio­nes para com­par­tir entre los comen­sa­les de una mis­ma mesa. Divi­di­da entre las clá­si­cas, las vege­ta­ria­nas, de pes­ca­do, de car­ne, arroz, y de pas­ta fres­ca.

Pla­tos degus­ta­dos:

  • Tapa vege­ta­ria­na con­sis­ten­te en una ensa­la­da de qui­noa con bro­co­li, rábano, toma­tes cherry y cre­ma de agua­ca­te.
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Colo­ri­da ensa­la­da de qui­noa. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Pata­tas bra­vas con una sal­sa muy espe­cial que incor­po­ra el anís como ingre­dien­te sor­pren­den­te y que no deja indi­fe­ren­te por sus sabor tan carac­te­rís­ti­co.
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Pata­tas bra­vas. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Pata de pul­po sobre base de puré de beren­je­na ahu­ma­da, pimien­to y cebo­lla.
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Pul­po. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Cre­ma de cham­pi­ño­nes, con hue­vo poché y acei­te tru­fa­do. Un pla­to para cerrar los ojos y sabo­rear con los sen­ti­dos del gus­to y del olfa­to.
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Cre­ma de cham­pi­ño­nes. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Risot­to de remo­la­cha con mas­car­po­ne y remo­la­cha cru­jien­te. Un pla­to para dis­fru­tar del color mora­do de su prin­ci­pal ingre­dien­te y tam­bién por los dife­ren­tes sabo­res y tex­tu­ras reu­ni­dos en un mis­mo pla­to.
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Risot­to de remo­la­cha. Foto­gra­fía de José María Toro

  • Pas­tel de que­so con dul­ce de leche.
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Pas­tel de que­so. Foto­gra­fía de José María Toro

Car­ta de vinos muy selec­cio­na­da con refe­ren­cias de altu­ra como Domi­nio de Atau­ta de la DO Ribe­ra del Due­ro o Pai­xar de la DO Bier­zo ela­bo­ra­do con viñas vie­jas y con la ayu­da del gran enó­lo­go Mariano Gar­cía de Vega Sici­lia. El elen­co de cal­dos se acom­pa­ña de una cla­ra y muy bue­na des­crip­ción.

Sen­si Mez­za­ni­ne Tapas Carrer Ample, 24 08002 Bar­ce­lo­na Telé­fono 935 414 459

© 2016 José María Toro. All rights reser­ved

 

Ruta gastronómica por Barcelona con la ginebra MOM: Gin and Fish by MOM Royal Menu

El pasa­do 1 de Diciem­bre, y coin­ci­dien­do con la Shop­ping Night, se pre­sen­tó en la tien­da de Anto­nio Miró de Bar­ce­lo­na, la ruta gas­tro­nó­mi­ca MOM Royal Menú. Duran­te un mes, has­ta el pró­xi­mo 1 de Enero, la gine­bra MOM será la estre­lla de los menús crea­dos para la oca­sión por 10 res­tau­ran­tes selec­cio­na­dos en la Ciu­dad Con­dal. Se podrá degus­tar en dife­ren­tes y varia­das for­mas crea­ti­vas como en gela­ti­na, caviar, chu­che­rías, sal­sas, y por supues­to en la ver­sión cóc­tel.

MOM The Queen of the gins, comer­cia­li­za­da y dis­tri­bui­da por Gon­zá­lez Byass, repre­sen­ta como nadie el espí­ri­tu bri­tá­ni­co dual, por un lado res­pe­ta la tra­di­ción y los valo­res, y por otro lado sim­bo­li­zan la moder­ni­dad crea­do­ra de ten­den­cias mun­dia­les que vie­nen para que­dar­se. Con un dise­ño entre clá­si­co y trans­gre­sor, con una coro­na real de pro­vo­ca­dor color magen­ta sobre blan­cas letras y fon­do negro de toda la bote­lla. De sabor sua­ve, esta gine­bra Pre­mium, está ela­bo­ra­da con fru­tos rojos y exó­ti­cos botá­ni­cos. Tras cua­tro des­ti­la­cio­nes en alam­bi­que de cobre se con­si­gue un gin aro­má­ti­co y fru­tal. 

Res­tau­ran­tes par­ti­ci­pan­tes y pro­pues­tas del Menú Gin & Fish para todos los públi­cos:

  • Malo­ca.  Menú Gin & Fish com­pues­to de “Moque­ca de pes­ca­do mari­na­do con gine­bra MOM y limón, acom­pa­ña­do de arroz blan­co y pirao de pei­xe” , “Bana­na cara­me­li­za­da al horno con azú­car, cane­la y gine­bra MOM, acom­pa­ña­do de hela­do de vai­ni­lla”. Cóc­tel: “cai­pi­ri­ña de lima con gine­bra MOM, pul­pa de san­día y men­ta”. Pre­cio 18 euros.
  • Bras­se­rie Flo. “Fla­men­ku­che de sal­món ahu­ma­do”, “tar­tar de pez espa­da MOM con fru­tas de invierno”, “ostra fran­ce­sa núme­ro 3”, “tour­ne­dos de rape con taglia­te­lle de cala­ba­cín al per­fu­me MOM”,  “Mous­se de gin MOM con fru­tos rojos y mano de buda” Cóc­tel Gin MOM con hibis­co. Pre­cio 35,90 euros.
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Ostra fran­ce­sa núme­ro 3 de Bras­se­rie Flo. Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor

  • Tin­ga­na. ” Sal­món mari­na­do y cura­do en gine­bra MOM”, “Atún teri­ya­ki con mayo­ne­sa de jen­gi­bre”, “Sor­be­te de gin tonic MOM”. Cóc­tel mini gin MOM. Pre­cio 27 euros.
  • Cor­chos Bar­ce­lo­na. “Oli­vas esfe­ri­fi­ca­das al esti­lo del chef en acei­te de anchoas y gine­bra MOM”, “Coca de sar­di­nas mari­na­das con cítri­cos y pimen­tón ahu­ma­do­con reduc­ción de gine­bra MOM”, “Buñue­los de baca­lao con alio­li de fram­bue­sa y gine­bra MOM”, “Zam­bu­ri­ña con alio­li gra­ti­na­do y sal de gine­bra MOM”, “Meda­llo­nes de rape al esti­lo de San­tur­ce con gine­bra MOM”, “Brow­nie en tex­tu­ra de pis­ta­cho al toque de gine­bra MOM”. Cóc­tel Cor­chos. Pre­cio 25 euros.
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Oli­vas esfe­ri­fi­ca­das de Cor­chos Bar­ce­lo­na. Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor

  • Due Spaghi. “Dora­da mari­na­da con gin MOM, limón, cebo­lla de Figue­res y albaha­ca”, “Spaghet­ti con ragú de pes­ca­do de roca y gin MOM”, “Gin tonic al pla­to”. Cóc­tel gin tonic. Pre­cio 35 euros.
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Dora­da mari­na­da de Due Spaghi. Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor

  • Matsu­ri. “Sopa de lar­ga vida con miso y pas­ta de somem”, “Sashi­mi de sal­món con rúcu­la ser­vi­do con sal­sa cítri­ca del chef”, “Gun­kan de pepino con sal­món y caviar flam­bea­do con gine­bra MOM y gun­kan de sal­món con tar­tar de sal­món e iku­ra ser­vi­do con sal­sa teri­ya­ki y gine­bra MOM”, “Maki espe­cial Tok­yo de gam­bas lan­gos­ti­ne­ras y agua­ca­te cubier­to con atún blue­fin”, “Ris­sot­to de setas enir­je con aro­ma de gine­bra MOM, mai­ta­ke y shi­ta­ke fres­co ser­vi­co con que­so”, “yaki­so­bra de fru­tos del mar, gam­bas y sepia con ver­du­ra varia­da”, “Hela­do de té ver­de con azu­ki”. Cóc­tel gin tonic MOM ser­vi­do con fram­bue­sas y lichis”. Pre­cio 33 euros.
  • The Mar­ket Perú. “Cevi­che clá­si­co, cubos de cor­vi­na mari­na­do en leche de tigre” o  “Pez empe­ra­dor con sal­sa anti­cu­che­ra” o “dúo de cau­sas mari­nas con pul­po al oli­vo y cor­vi­na cru­jien­te”, “lomo sal­ta­do (solo­mi­llo de ter­ne­ra flam­bea­da con gine­bra MOM, toma­tes y cebo­llas” o “sal­tea­do Tok­yo (gam­bas, ter­ne­ra y shi­ta­kes sal­tea­dos con gine­bra MOM)” o “ají de galli­na”, “cho­sus­pi­ro de lúcu­ma” o “tex­tu­ra de mara­cu­yá con espu­ma de gine­bra MOM”. Cóc­tel gin tonic MOM de fru­tos de la pasión. Pre­cio 45 euros.
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Cevi­che clá­si­co de The Mar­ket Perú. Foto­gra­fía de Nuria Teje­dor

  • Acqua e Sale. “Pata de pul­po a la bra­sa con ver­du­ras en agri­dul­ce mari­na­das al MOM”, “Car­pac­cio de atún Acqua e Sale”, “Ravio­li de pes­ca­do al negro de sepia con sal­sa put­ta­nes­ca”, “Gnoc­chi de pata­tas con baca­lao, pasas, cebo­lla y pimien­to cru­jien­te”, “Len­gua­do con reduc­ción de MOM y alca­pa­rras”. Cóc­tel gin tonic MOM.  Pre­cio 50 euros.
  • 3 Nusos. “Ensa­la­da de toma­te raf y ven­tres­ca de atún”, “alca­cho­fas con foie”, “tor­ti­tas de cama­rón” y “pan con toma­te”. De segun­do a ele­gir: “Cor­vi­na a la sal flam­bea­da con gine­bra MOM” o “File­tes de lubi­na con wok de ver­du­ras y sal­sa de gine­bró con MOM” o “Arroz soca­rrat”. De pos­tre a ele­gir: “Sor­be­te de Gin Lemon MOM” o “tar­ta Sacher”. Cóc­tel 3 Nusos con gine­bra MOM. Pre­cio 32 euros.
  • La Roba­do­ra. “Cro­que­tas del Leo­pol­do”, “Bra­vas con espu­ma de allio­li”, “Esca­li­va­da con ali­ño de miso”, “Ensa­la­di­lla rusa y ven­tres­ca”, “pan con toma­te”, “Bran­da­da de baca­lao con kala­ma­ta”, “cevi­che fres­co de cor­vi­na”, “Mar y mon­ta­ña de pul­po teri­ya­ki con papa­da”, “torri­ja con hela­do y cre­ma ingle­sa” y “Cre­mo­so de cho­co­la­te con acei­te y sal”. Cóc­tel gin tonic MOM con tóni­ca Sch­wep­pes. Pre­cio 35 euros (Míni­mo 4 per­so­nas)

God Save the Gin!

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