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La cata del siglo en Tribut by El Petit Celler de Barcelona rinde homenaje a tres centurias de grandes vinos históricos

Un paseo por el tiempo a lo largo de tres siglos de la mano de grandes vinos que se guardan en la memoria más poética y hedonista. Comenzando en el siglo XIX y concretamente en 1830 con PX Alvear Solera pasando de puntillas por el siglo XX con Clos de l’Obac en 1993 y para finalizar en el actual siglo XXI, en el año 2011, con Milmanda de la Familia Torres. Un recorrido por los avatares de la historia de la humanidad que estos vinos han sido testigos mudos de todo lo acontecido en este tiempo. Cata dirigida y comentada por Sebastià Lozano, propietario y  alma mater de El Petit Celler.

La Cata del Siglo en Tribut by El Petit Celler

La Cata del Siglo en Tribut by El Petit Celler

 

El PX Alvear Solera 1830 puede vanagloriarse que es anterior a la plaga de la filoxera que atacó a las viñas españolas en la década de 1870. Por otro lado, representa a un año convulso en Europa con su revolución burguesa o liberal también llamada, y el cuadro tantas veces admirado y socorrido de “La libertad guiando al pueblo” de Delacroix. Volviendo al vino que nos ocupa, esta solera es la más antigua de Alvear, y recoge toda la influencia de los rayos del astro rey concentrado en una copa, una vez pasificada la uva Pedro Ximénez al sol, ofreciendo una alta concentración de azúcares y 15 grados alcohólicos como el que no quiere la cosa. Bodegas Alvear está dentro de la DO Montilla Moriles, y es la decana de las bodegas en Andalucía ya que data de 1729, elabora ese vino siguiendo los pasos de la crianza oxidativa, por el sistema tradicional de soleras y criaderas propias del Marco de Jerez, acumulando añadas históricas y sacando muy poca cantidad cada año. Color magnéticamente negro que atrae casi de la misma forma e intensidad que un agujero negro del espacio y hermosos ribetes caobas. Notas de uvas pasas, dátiles, miel y cacao. Me lo puedo imaginar en una sobremesa larga con una selección de chocolates y una buena compañía para conversar. Vino que no se comercializa y que tiene un precio, de 275 euros, ridículamente bajo para todo lo que representa.

PX Alvear Solera 1830

PX Alvear Solera 1830

 

Un solo representante del siglo XX y tenía que ser muy relevante para esta cata del siglo: Clos de L’Obac 1993. Año maldito, económicamente hablando, porque se inició una recesión en España, y de esta crisis poca gente se acuerda ¡Qué poca memoria histórica tenemos! Veníamos de vivir exultantes los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, grandes motores de nuestra riqueza y que fue entrar en este año y pararse de golpe como si les faltase la energía que los movía. Considerado uno de los prioratos más valorados a nivel internacional, esta añada en concreto es muy difícil de encontrar. Este vino representa el esfuerzo de dos soñadores Carles Pastrana y Mariona Jarque que a finales de los años setenta creyeron en el gran potencial de esta zona y que el tiempo les dió la razón. Precio 2.990 euros.

Clos de L'Obac

Clos de L’Obac 1993

 

Ya entrado en el siglo XXI el primer vino catado fue Barón de Chirel 2006, el precursor de los vinos modernos de Rioja que en 1986 rompió una lanza por acabar con los cánones establecidos en la DOCa Rioja. Elaborado a partes iguales con uva tempranillo y cabernet sauvingnon fue aceptado excepcionalmente por el Consejo Regulador como vino experimental ya que la foránea cabernet sauvignon no es una variedad autorizada en esta DO. La bodeguera Marqués de Riscal, la misma del emblemático e icónico edificio vanguardista diseñado por el arquitecto Frank Gehry, sólo elabora este vino, ya un clásico, en las grandes añadas. Aromas de cueros hasta aparecer fruta negra y roja. Precio 75 euros. 

Barón de Chirel

Barón de Chirel 2006

 

Vega Sicilia Único 2007, de la bodega mítica de la DO Ribera del Duero, fundada en 1864 se convirtió en leyenda cuando en 1915 las botellas de esa añada se regalaron a amigos y aristócratas creándose el halo de exclusivo porque el resto de mortales no podían comprarlo. Los premios conseguidos le fueron dando alas al imaginario colectivo sobre este vino, otorgándole el título de vino de culto.  A título de recordatorio, la añada de 1970 consiguió la consideración de mejor vino de España de todos los tiempos. Aromas a fruta pasificada y en boca excelente textura. Precio 450 euros.

Vega Sicilia Único 2007

Vega Sicilia Único 2007

 

Milmada 2011 de la Familia Torres en la DO Conca de Barberà, procede de unas viñas plantadas en 1980 y elaborado como en la zona de Borgoña y dándole el tratamiento que se merece así como su pertinente envejecimiento para conseguir que la chardonnay luzca en toda su elegancia y majestuosidad. La viña rodea al castillo de Milmanda del siglo IX y está situado muy cerca del Monasterio de Poblet. La Familia Torres tiene una gran sensibilidad por recuperar espacios que forman parte de nuestra historia y es todo un homenaje a los monjes cistercienses que en el siglo XII procedentes de Borgoña plantaron sus viñas en esta zona, por dos motivos principales: necesitaban vino para la Santa Misa y porque era una manera de delimitar el territorio cristiano del musulmán en la época de la Reconquista de la Península Ibérica. Aromas a albaricoque y frutas exóticas. En boca a aromas lácticos de mantequilla. Precio 100 euros.

Milmanda

Milmanda 2011

 

El orden de degustación fue el siguiente: Barón de Chirel, Milmanda, Vega Sicilia, Clos de L’Obac, Alvear PX 1830.

Esta cata del siglo se realizó en Tribut by El Petit Celler. Lo que fuera en un tiempo pretérito una tienda de vinos y productos gourmet se transformó tiempo atrás en un wine bar experience exclusivo donde se sirven escogidos vinos de todo el mundo, los mejores de toda España, y muy especialmente vinos muy buscados de coleccionista. Ofrecen la posibilidad de degustación a copas, gracias al ingenioso sistema de Coravin, y que está compuesto por un elenco total de 250 referencias, de los cuales 60 son vinos generosos y 20 añadas del legendario “Vega Sicilia”. Disponen de 12 modelos de copas diferentes, entre Riedel y Zalto, para lograr toda la expresividad de cada vino. Los precios venta al público son de bodega más 6 euros por el descorche si se consume allí. Diversos ambientes: terraza exterior, terraza interior, barra para el vermut, la tienda propiamente dicha con más de 3.000 referencias, la biblioteca, la zona acristalada donde reposan los vinos de culto con control de temperatura y humedad, destacando al final una caja fuerte en desuso que recuerda la anterior ocupación de este local, el almacén con ese aire de speakeasy entre cajas de vinos y bebidas espirituosas, y el hall con cómodos sofás y mesas para pedir tablas de seleccionados embutidos, quesos y conservas, en servicio de lunes a sábado a media tarde. Algunas de las ofertas Wine Xperience ya preparadas para disfrutar son: “Sé Generoso”, “Vuelta por Catalunya”, “Vuelta por España”, “Los 5 Magníficos”, y la última “Tribut” para tocar con los dedos de la mano el cielo más hedonista. Abiertos a cualquier petición, ofrecen su equipo de sumilleres para vivir una experiencia más personalizada.

Más información en la web de Tribut by El Petit Celler Carrer Beethoven, 8 08021 Barcelona. Teléfono 932 008 260.

© 2018 José María Toro. All rights reserved.

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Los quesos artesanos de la Sierra de Cádiz

El pasado 25 de noviembre y en las instalaciones del Auditorio de la Casa de las Letras del antiguo Matadero de Madrid, se presentó el libro “Los quesos artesanos de la Sierra de Cádiz” de los autores Irene Golden, escritora, y Antonio Orozco Guerra, cocinero gaditano de Villamartín.

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Portada del libro “Los quesos artesanos de la Sierra de Cádiz” Fotografía gentileza de RB Comunícalo

Tras la introducción realizada por D. Jaime Armario Limón, Responsable del Área de Desarrollo Económico y Servicios a la Ciudadanía de la Diputación de Cádiz, a la sazón editora del libro, que expuso el gran interés que tiene dicha institución en promocionar una zona de Andalucía poco conocida, y alejada de los tópicos de sol y playa, con unos atributos climáticos muy característicos como se dan en la Sierra de Cádiz, y que además tiene que  servir para defender y conservar la actividad artesanal del sector ganadero de dicho territorio. A continuación tomó la palabra Antonio Orozco, quien tras una pequeña intervención más formal, bajó a pie de escenario, y nunca mejor dicho pues descendió del mismo, para realizar la presentación propiamente dicha y hacerla más cercana.

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Fotografía gentileza de RB Comunícalo

Antonio actualmente es profesor de cocina, a quien en esta ocasión acompañaron 4 de sus alumnos de 2º año. Él vive su profesión y transmite con pasión su amor por el campo gaditano y por sus quesos, así como su interés en reivindicar y reconocer la gran labor desarrollada por tantas generaciones de hombres y mujeres que en silencio y con escaso apoyo han conseguido mantener el patrimonio histórico y cultural, así como las tradiciones ligadas a la actividad agraria de esta parte de Cádiz. De los restos arqueológicos encontrados en la serranía gaditana queda constancia de que esta actividad quesera se remonta a más de mil años atrás. Gracias a esos pastores anónimos que recorrían arriba y abajo en busca de pasto para sus ovejas merinas grazalemeña y sus cabras payoyas, que encontraron la elaboración de quesos como alimento y moneda de intercambio con otros productores, hoy podemos disfrutar de ese legado gastronómico único y con personalidad. Agradecimientos también a esos elaboradores, que lejos de caer en el victimismo propio de la impronta judeocristiana que nos caracteriza, y no queriendo renunciar a la tierra que los vió nacer, conscientes del gran producto que tenían en sus manos, se ocuparon por mejorar la calidad y han promocionado sus productos mediante la presentación a concursos nacionales e internacionales como forma de revitalizar económicamente esta parte de la provincia de Cádiz.

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Fotografía gentileza de RB Comunícalo

Se enriqueció con su paso por Cantabria y Extremadura, en las que por motivos profesionales vinculados a la cocina pasó varios años, aunque le continuaron persiguiéndole sus recuerdos de sabor a pan y queso de la niñez, y en esas regiones se encontró también con una muy importante producción de leche de vaca y oveja y, como es lógico, con variedades de queso totalmente distintas entre sí y diferentes de las que conocía hasta ese momento. Siendo por tierras extremeñas donde realizó su primer queso y después de 18 años de andares por toda España regresó a su tierra natal de la Sierra de Cádiz.
De entre las 14 queserías existentes en la provincia de Cádiz, casi todas ellas representadas en esta presentación arropando a sus autores, se eligieron para la cata los 4 quesos siguientes:
www.bloghedonista.com

Los 4 quesos degustados de la Sierra de Cádiz. Fotografía gentileza de RB Comunícalo

Queso curado de oveja payoya artesano, con dos años y medio de curación elaborado por la quesería Pajarete de Villamartin, premiado recientemente en el certamen mundial World Champioship Cheese Contest como “Best of Class” en el apartado de queso curado de oveja con 9 ó más meses de curación, maridado con un excelente espumoso Barbadillo.

2º. Quesería Madrigueras de Algodonales presentó un queso elaborado con leche de cabra cruda con 60 días de maduración, acompañado de un vino tinto de uva Tintilla de Rota caracterizado por un reposo largo en barro y solo unos meses en barrica.

3º Por su parte la quesería Montealva de San José del Valle sorprendió con un queso que resultó ser un gran desconocido para la mayoría de los asistentes al evento, en particular y del gran público en general: un queso azul curado de cabra payoya con más de 70 días de curación, hasta hace poco el único queso azul que se elaboraba en Andalucía, siendo ésta una de las tres únicas queserías que lo elabora con queso de cabra, armonizado con un tinto dulce de uva tintilla de Rota.

4º. Y para finalizar, la quesería el Bucarito de Rota trajo un queso láctico de cabra, de pasta blanda cubierto por ceniza vegetal, que permite su consumo a los dos días de su elaboración, pero que a su vez, asumiendo la correspondiente reducción en volumen, podría ser consumido igualmente tras dos años, emparejado con un caldo ecológico blanco de la sierra, elaborado con uva perruna, variedad autóctona casi en peligro de extinción.
© 2016 Antonio Mata. All rights reserved
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