Maison Carne. El restaurador francés de Béziers que ha popularizado el chuletón en Barcelona

Paredes alicatadas de azulejo blanco apaisadas propias de una carnicería de campanillas, que desprende una higiene aséptica de quirófano. Mesas de carnicero reconvertidas para comer, con su cajón para guardar la servilleta, cubiertos, salero y pimentero y su hueco específico para el cuchillo de cortar la pieza que nos servirán.

Maison Carne

Maison Carne

 

Nos recibe en la entrada una nevera con los cortes de las piezas que se disfrutarán durante el día, no confundir con una cámara específica de maduración. La vacas son de la raza frisona que anteriormente se usaron como productoras de leche para la elaboración de los apreciados quesos parmesanos. Una vez agotadas su función inicial, pasan 12 meses en los verdes campos de hierba para su posterior sacrificio y aprovechamiento como carne.

Piezas de chuletón preparadas para su consumo

Piezas de chuletón preparadas para su consumo

 

Las piezas apenas son maduradas y en un máximo de 5 días son consumidas. Se preparan en el horno Josper que le da ese toque personal, garantizando sabor, textura y jugosidad y que se puede finalizar al gusto una vez servido en mesa.  Se acompaña de un nostálgico cucurucho de patatas fritas y de una refrescante ensalada para desengrasar. Su precio es muy competitivo de 29 euros el kilo y que se puede consumir individualmente o para un máximo de 2 personas. También existe la posibilidad de llevartelo en crudo por un precio de 20 euros con indicaciones precisas para su correcta elaboración y disfrute en casa.

chuletón de 1 kg de Maison Carne

Chuletón de 1 kg de Maison Carne

 

La oferta de este restaurante poco al uso por estas latitudes, es comenzar con un paté para tranquilizar la agitación de los jugos gástricos y que se sirve gratuitamente mientras se espera pacientemente que se cocine la carne. Este tradiconal Paté de Cabanes se elabora artesanalmente en Douzens cerca de Carcassonne.

Paté de Cabanes

Paté de Cabanes

 

Quesos franceses al peso, según consumes eso pagas, y a 6 euros los 100 gramos. Y el elenco de posibilidades son:

  • Mimolette, con su atractivo color naranja que procede del colorante natural achiote (arbusto) que se le añade durante su elaboración. Se produce con leche de vaca y es producido tradicionalmente en Lille en el norte de Francia.
  • Pérail, es un queso blando hecho con leche de oveja, originario de la región gala de Aveyron. Se produce por el método de fermentación láctica.
  • Saint-Marcellin, está elaborado con leche de vaca, de pasta blanda y corteza fermentada. Su nombre procede de la comuna homónima en el departamento de Isère.
  • Fourme d’Ambert, este queso de pasta azul, de corteza seca y enmohecida, tiene un sabor dulce con un ligero amargor.
  • Bûche de chèvre Cendrée, es un rulo de cabra con ceniza.
Tabla de quesos franceses

Tabla de quesos franceses

 

La carta de vinos y espumosos es corta pero cubre un amplio espectro para diferentes gustos y su respectivo precio (incluido un Vega Sicilia Tinto Valbuena por 110 euros), y por supuesto siempre está la opción de beber el vino de la casa servido en botella magnum de la cual pagas en función de lo que hayas bebido según un curioso centímetro que mide la cantidad restante de vino en cada ampolla (máximo 24 euros). Un vino realmente bueno para su precio y que se produce artesanalmente por la cave Coopérative d’ Embres et Castelamaure con AOC. Para los cerveceros una lager a presión seguro que los dejará satisfecho y aún más su valor de 50 cl por 4 euros.

Vino de la casa

Vino de la casa

 

Los postres se sirven a 6 euros y pueden ser tanto una mousse de chocolate, piña, crema catalana, el famoso borracho y la cheesecake de la casa.

Borracho

Borracho

 

Los niños tienen una oferta a 8 euros la hamburguesa y sus patatas fritas.

Maison Carne

  • 30, Blvd Jean Jaurès, Béziers (Francia)
  • Carrer de Mallorca, 204. Barcelona. Teléfono 934 609 745. Horarios: de martes a sábado de 12:30 a 16h y de 20 a 0h.

© 2020 José María Toro. All rights reserved

 

 

«El Bar» Barcelona

«El Bar» Barcelona C/ Calabria, 118 Barcelona 08015 Teléfono 934 260 382

Paredes alicatadas de baldosas con temática periodística que invitan a la lectura reposada de sus noticias impresas y que reproducen las hojas del diario barcelonés de tirada nacional La Vanguardia, con crónicas de épocas pretéritas que se publicaron en su momento, listas para consultar los números premiados en la lotería nacional del sorteo celebrado en febrero de 1976, programación de las dos cadenas de televisión que se podían visualizar en la época -¡los de aquella generación sobrevivimos sin ningún trauma posterior por tener sólo VHF y UHF, las dos únicas bandas del espectro electromagnético existente en aquél entonces!- y anuncios decimonónicos de enfermedades causadas por una doble moral. Casi se puede oler en los azulejos ese aroma intenso y característico de la tipografía que desprendían los antiguos rotativos y en especial los de la edición vespertina de los periódicos que se vendían por la tarde en los quioscos, con el papel todavía caliente y la tinta húmeda y fresca de recién salida de la imprenta. Noticias sorprendentes de una época en que la tiranía de la inmediatez actual no existía y todas tenían su proceso desde el momento de lo ocurrido hasta que llegaba al lector final. Un tiempo que iba más despacio y no estábamos saturados y bombardeados por una ingente cantidad de información. Un período donde las horas corrían más despacio que ahora y donde dominaba el blanco y negro.

Libros de gastronomía comparten espacio en la barra con los botes de olivas, latas de conservas y bandejas de tapas preparadas para ser degustadas. Con un horario amplio, desde las 10 horas de la mañana hasta que el día se acaba, permite disfrutar de los diferentes momentos gastronómicos de una jornada: el desayuno más ligero con un auténtico cruasán de mantequilla y una buena taza de café o té, el contundente almuerzo de cuchillo y tenedor, el deseado aperitivo y por supuesto de las horas habituales de comida y cena. Una selección variada de quesos afinados para disfrutar en cualquier instante acompañado de alguna de las referencias de vinos nacionales e internacionales. La carta está compuesta por tapas clásicas, las atrevidas y los platos, graciosamente llamados, de resistencia. Dos profesionales al frente: en los fogones el chef Brian Matic,que procedía del restaurante Saüc, y el sommelier Sergi Giménez con experiencia en el restaurante Colibrí. Dos expertos, cada uno en su materia, que buscan que los parroquianos habituales y los que por sus mesas se dejan caer, sientan las sensaciones y el cuidado por el detalle, que es el leitmotiv de este «bar» revolucionario.

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Mini coca de escalivada con ventresca y ajo negro

Un buen comienzo para disfrutones, para olvidarnos de laureles innecesarios y recuperar ese trozo de buen pan untado con tomate y aceite de oliva virgen extra -de primera presión en frío obviamente- para recordarnos sabores y aromas ya casi olvidados y como forma de engatusar al estómago en la espera del primer plato: un pan de coca con tomate de Cal Mossén. Para seguir con la muy buena interpretación de la mini coca de escalivada con ventresca acompañado del fermentado ajo negro de propiedades casi milagrosas para la salud. Ravioli de gamba con salsa ponzu de textura crujiente y ligeramente ácido en su interior para armonizar con la salada gamba. Original y particular presentación de la ensaladilla rusa de la casa: a la clásica versión le añaden finísimas láminas de atún con un toque de ahumado. Deliciosos mejillones en escabeche. Vibrante vieira con praliné de macadamia y panceta. Hasta este punto armonizado con una copa de Riesling, que con sus notas frescas y ácidas nos ayuda a limpiar la boca después de cada bocado.

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Vieira con praliné de macadamia y panceta

Con la tanda de platos más contundentes, un cambio de tercio en el vino hacia un mencía, puro perfume de flores, para acompañarlo con el arroz  mar y montaña con almejas y un curry de culto, elaborado con la variedad carnaroli de grano pequeño y muy blanco cultivado por la familia Rondolino bajo la marca Acquerello. Seleccionada pieza de secreto ibérico – de Ibéricos Maldonado como no podía ser de otra manera- acompañado de su inseparable puré de patata y ají amarillo para dar continuidad cromática al plato y contrastar con el sabor picante de este ingrediente tan importe en la gastronomía peruana.

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Surtido de quesos afinados. Foto gentileza de «El Bar»

Antesala del apartado dulce y que siempre me hace salivar -como el perro de Pavlolv- es oír el tintineo cimbreante del carrito de los quesos artesanos seleccionados por la casa. Una costumbre habitual en el país de la bota y en la de los galos pero que aquí no acaba de consolidarse y que yo personalmente reivindico esta causa. Muchas veces sacrifico mi final goloso por un buen elenco de derivados lácteos bien afinados -para evitar salir rodando del restaurante mayormente-. Ennoviado con un acertadisimo vino dulce muy glicérido, un verdejo con botritis, con los siguientes quesos: un vaca Tou de Til.lers de Sort (Lleida), uno de cabra con pimentón de Ávila «Luna roja» de Elvira García, un soberbio Comté de 18 meses, siguiendo con otro compatriota francés, un trozo de époisses au marc, de doble crema de vaca. Para finalizar, un triunfante azul de vaca Fourme d’Ambert.

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Cremoso de chocolate con cardamomo y pistacho

Para terminar – ¡con ovación en pie de este festival gastronómico!- el cremoso de chocolate escoltado por cardamomo y pistacho.

Precio medio 25 euros. Excelente relación calidad-precio.

Como homenaje a este «bar» agitador gastronómico la BSO de este post es: Revolution (Make a change) de Wally López feat. Goran Kay

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