Kapusta es el libro de recetas con verduras de Europa del Este

Cin­co Tin­tas publi­có el pasa­do mes de febre­ro Kapus­ta. Rece­tas con ver­du­ras de Euro­pa del Este, el libro de la auto­ra e inves­ti­ga­do­ra culi­na­ria Alis­sa Timosh­ki­na. Es una obra que rei­vin­di­ca la coci­na vege­tal de Euro­pa del Este como un patri­mo­nio cul­tu­ral vivo, diver­so y muy arrai­ga­do al terri­to­rio.

Des­pues de la caí­da del muro en Ber­lín se los abrió a los occi­den­ta­les una ven­ta­na a esa Euro­pa del Este total­men­te des­co­no­ci­da. El libro Kapus­ta nos pro­po­ne un via­je gas­tro­nó­mi­co a tra­vés de rece­tas naci­das de la nece­si­dad, la esta­cio­na­li­dad y el apro­ve­cha­mien­to, pero ricas en sabor, iden­ti­dad y memo­ria. El libro se arti­cu­la en torno a cin­co hor­ta­li­zas fun­da­men­ta­les en la región —col, remo­la­cha, pata­ta, zanaho­ria y setas—, ingre­dien­tes humil­des que han sos­te­ni­do duran­te siglos a comu­ni­da­des rura­les, diás­po­ras y mino­rías cul­tu­ra­les.

Des­de ensa­la­das cru­jien­tes, dips y encur­ti­dos has­ta sopas recon­for­tan­tes, gui­sos de lar­ga coc­ción, empa­na­di­llas, pas­te­les y fer­men­ta­dos, Kapus­ta reúne más de un cen­te­nar de rece­tas pro­ce­den­tes de Polo­nia, Ucra­nia, Ruma­nía, Hun­gría, Bul­ga­ria, Bie­lo­rru­sia, los Bal­ca­nes, Asia Cen­tral y las tra­di­cio­nes judías aske­na­zíes y tár­ta­ras, entre otras. Pla­tos emble­má­ti­cos como el borsch, el bigos pola­co, los pie­ro­gi, los rolli­tos de col, los knishes, el gou­lash hún­ga­ro o los stru­dels sala­dos de col, con­vi­ven con pro­pues­tas vege­ta­ria­nas y adap­ta­cio­nes actua­les pen­sa­das para la coci­na domés­ti­ca.

Más que un sim­ple rece­ta­rio, Kapus­ta es un ensa­yo culi­na­rio. Timosh­ki­na con­tex­tua­li­za his­tó­ri­ca­men­te qué enten­de­mos por Euro­pa del Este, sub­ra­yan­do la com­ple­ji­dad cul­tu­ral de la región y la influen­cia de impe­rios, migra­cio­nes y fron­te­ras cam­bian­tes. En un ges­to cons­cien­te, la auto­ra limi­ta las refe­ren­cias a Rusia y pone el foco en las coci­nas de las etnias y pue­blos indí­ge­nas, espe­cial­men­te a la luz de la gue­rra en Ucra­nia.

La col —kapus­ta en nume­ro­sos idio­mas esla­vos de Euro­pa del Este— es la autén­ti­ca pro­ta­go­nis­ta del libro. Se pre­sen­ta como una «super­ver­du­ra»: nutri­ti­va, resis­ten­te, eco­nó­mi­ca y extra­or­di­na­ria­men­te ver­sá­til. A su alre­de­dor se des­plie­ga una filo­so­fía culi­na­ria basa­da en la sos­te­ni­bi­li­dad, la coci­na de tem­po­ra­da, el res­pe­to al pro­duc­to y el valor de la trans­mi­sión inter­ge­ne­ra­cio­nal.

Con una cui­da­da edi­ción, foto­gra­fía evo­ca­do­ra y rece­tas acce­si­bles, Kapus­ta es una cele­bra­ción de la coci­na vege­tal, un home­na­je a las comu­ni­da­des que la han pre­ser­va­do y una invi­ta­ción a redes­cu­brir Euro­pa del Este a tra­vés de sus sabo­res más esen­cia­les

ACERCA DE LA AUTORA

Alis­sa Timosh­ki­na Naci­da en Sibe­ria y con raí­ces ucra­nia­nas, judías y pola­cas, com­bi­na inves­ti­ga­ción aca­dé­mi­ca y prác­ti­ca culi­na­ria. Su tra­ba­jo explo­ra la rela­ción entre comi­da, iden­ti­dad y polí­ti­ca cul­tu­ral. Su libro ante­rior fue fina­lis­ta en impor­tan­tes pre­mios inter­na­cio­na­les y su acti­vis­mo gas­tro­nó­mi­co ha con­tri­bui­do a recau­dar cer­ca de 3,2 millo­nes de euros en apo­yo a Ucra­nia des­de 2022. 

ACERCA DE CINCO TINTAS 

Cin­co Tin­tas es una edi­to­rial inde­pen­dien­te fun­da­da en 2015 y con sede en Bar­ce­lo­na que nace de la pasión y entu­sias­mo de dos her­ma­nos por el mun­do del libro, así como de su com­pro­mi­so con la labor edi­to­rial. Sus manua­les ilus­tra­dos ofre­cen con­te­ni­dos de cali­dad, esco­gi­dos cui­da­do­sa­men­te y edi­ta­dos con rigor y de ámbi­tos tan diver­sos como la gas­tro­no­mía y las bebi­das, el esti­lo de vida salu­da­ble, el bien­es­tar emo­cio­nal y el desa­rro­llo per­so­nal, la astro­lo­gía y la espi­ri­tua­li­dad, la jar­di­ne­ría de exte­rior y de inte­rior y la divul­ga­ción gene­ral.

De vinos y libros

Yo soy de vinos y libros. Ni cer­ve­zas arte­sa­na­les ni series de éxi­to. Creo que la últi­ma vez que me engan­ché a una fue a Hos­pi­tal Cen­tral, allá por el año 2000. Con­fie­so sin pudor que no he vis­to ni un minu­to de Jue­go de Tro­nos y tam­bién que no ten­go Net­fix. Pue­de que sea rebel­día vin­ta­ge o sim­ple igno­ran­cia. Opi­nen lo que quie­ran pero es que el tiem­po no me da para todo.

A mí me gus­ta ir de libre­rías y vino­te­cas más que de tien­das de ropa y com­ple­men­tos. Ver lo últi­mo que ha sali­do, lo que se está lle­van­do la gen­te, lo más leí­do, lo más bebi­do. Lo clá­si­co, lo de ple­na actua­li­dad.  Me encan­ta pasear entre estan­te­rías, des­cu­brir joyas, hojear libros, ima­gi­nar­me con ellos pues­tos. Catar tintos…Uno de mis múl­ti­ples ofi­cios frus­tra­dos es el de libre­ra. Y una libre­ría don­de se sir­vie­ra vino ya sería el éxta­sis.

 

La ver­dad es que encuen­tro un enor­me para­le­lis­mo entre el gus­to por el vino y la lite­ra­tu­ra. Te pue­den reco­men­dar libros y cal­dos y encon­trar­los fas­ci­nan­tes o leer dos pági­nas y parar en seco. O tomar un sor­bo y no ter­mi­nar la copa. Tam­bién ena­mo­rar­te de la por­ta­da de una obra o del dise­ño de la eti­que­ta de una bote­lla, de un títu­lo, de un nom­bre, de una deno­mi­na­ción de ori­gen, de un autor…  Al final en ambos casos,  lo que te hace feliz es lo que te toca el cora­zón y el pala­dar: lo que está bien hecho que nor­mal­men­te coin­ci­de con lo que está hecho con pasión.  Como en todo.

Otra de mis manías ina­mo­vi­bles es el papel. Qui­zá no sea la opción más eco­ló­gi­ca  pero por el momen­to no quie­ro leer en un libro elec­tró­ni­co. Bas­tan­tes pan­ta­llas tene­mos ya a nues­tro alre­de­dor. El día que me com­pre un e‑book será el mis­mo en el que beba vino en un vaso de plás­ti­co. A mí así no me sabe. Yo quie­ro sen­tar­me con mi libro, tocar­lo, oler­lo, usar mis mar­ca­do­res y sí, doblar una pagi­ni­ta cuan­do se ter­cie, pero con cari­ño. Y lo mis­mo con el vino, nece­si­to una copa de ver­dad, gran­de y bri­llan­te.

Tal vez con el tiem­po, empie­ce a ver series de madru­ga­da con un bote­llín de cer­ve­za en la mano. O me com­pre un e‑book y me des­car­gue con vora­ci­dad las últi­mas nove­da­des. Qui­zá en unos años pre­fie­ra ir a un cen­tro comer­cial en lugar de a una libre­ría. Dicen que la exis­ten­cia es puro cam­bio pero a día de hoy, 23 de abril de 2019, brin­do por los libros con una enor­me copa de vino cana­rio. Salud y lar­ga vida para ellos.

(Y mien­tras, escu­cho: Fee­ling Lonely on a Sun­day After­noon Ban­da Sono­ra de “La Libre­ría” de Isa­bel Coixet)

© 2019 Noemi Mar­tin. All rights reser­ved

 

 

Ana Vega del blog ‘Biscayenne’, publica ‘Cocina Viejuna’ de Larousse, con las recetas más características de la España de ayer y de siempre

Tene­mos por cos­tum­bre decir que el pasa­do siem­pre vuel­ve, para casi todos los ámbi­tos y lo que nos pasa en la vida, lle­gue ver­da­de­ra­men­te a vol­ver o no, y que los que nos pei­na­mos canas repe­ti­mos casi como un lati­gui­llo en nues­tras con­ver­sa­cio­nes de café. Pero aho­ra, Ana Vega Pérez de Arlu­cea nos pre­sen­ta su pri­mer libro ‘Coci­na Vie­ju­na’, don­de nos demues­tra que en la coci­na esto no sólo es que siem­pre ocu­rra, si no que exis­ten pla­tos pasa­dos que en reali­dad nun­ca lle­ga­ron a irse, y que lo ver­da­de­ra­men­te moderno es recu­pe­rar­los con un twist actual.

Cocina Viejuna

Coci­na Vie­ju­na

 

El pró­lo­go que Mikel López Itu­rria­ga le brin­da a Ana Vega ya nos hace intuir la envi­dia, como él expre­sa, que sen­ti­re­mos al leer ‘Comi­da Vie­ju­na’, no sólo por el rigor his­tó­ri­co y téc­ni­co que le reco­no­ce a la auto­ra con­tan­do los orí­ge­nes de los pla­tos, si no por el sen­ti­do del humor que Itu­rria­ga nos ade­lan­ta que se des­plie­ga a lo lar­go de toda la obra y que está segu­ro que nos engan­cha­rá con su mez­cla de dul­zu­ra sin empa­la­gue y aci­dez cons­tan­tes.

La auto­ra comien­za qui­tan­do hie­rro a la expre­sión “viejuno/a”, que en un pri­mer momen­to podría gene­rar recha­zo en el lec­tor, por poder enten­der equi­vo­ca­da­men­te que se tra­ta de un adje­ti­vo peyo­ra­ti­vo. Ana Vega, sin embar­go, uti­li­za este adje­ti­vo des­de el cari­ño, y nos hace reco­no­cer a los que vivi­mos (y comi­mos) entre los años 60 y los 90, que la coci­na era un tan­to hor­te­ra, anti­gua, ran­cia inclu­so, pero que es en esta coci­na en la que comien­za a exis­tir una gas­tro­no­mía espa­ño­la crea­ti­va, sofis­ti­ca­da, y que que­ra­mos admi­tir­lo o no, sien­ta las bases de todo lo que aho­ra en cier­ta medi­da nos aver­güen­za, pero que sin duda recor­da­mos con ter­nu­ra, sim­pa­tía y diver­sión.

El libro está divi­di­do en 6 sec­cio­nes que ya des­de el índi­ce nos pro­vo­ca varias car­ca­ja­das: i) digno de res­to­rán, ii) gua­te­ques y visi­tas, iii) merien­das infan­ti­les, iv) ico­nos del verano, vi) ban­que­te navi­de­ño y por últi­mo, el tan míti­co vii) mue­ble bar, que no hay casa de abue­los, padres, tíos y demás fami­lia, que no cuen­te con uno, y cuan­to más sur­ti­do de clá­si­cos como el anís del Mono, el gran Marie Bri­zard o el irrem­pa­za­ble pon­che Caba­lle­ro, mejor que mejor (o guay del Para­guay, que diría Ana Vega).

Receta de huevos rellenos del libro Cocina Viejuna

Rece­ta de hue­vos relle­nos del libro Coci­na Vie­ju­na

 

Espa­ña aún no intuía la pos­te­rior y tan actual apa­ri­ción de las esfe­ri­fi­ca­cio­nes y demás téc­ni­cas culi­na­rias, pero de lo que sí empe­za­ba a usar y abu­sar, es de los res­tau­ran­tes y sus rompe­doras crea­cio­nes, recrea­das pos­te­rior­men­te en nues­tras coci­nas, y con las que espe­rá­ba­mos la ova­ción de nues­tros invi­ta­dos tras lar­gas jor­na­das coci­nan­do. Con fotos de res­tau­ran­tes como el Zala­caín en Madrid en los años 80, y el Mesón de Cán­di­do en Sego­via, comien­za un reco­rri­do que comien­za con una rece­ta que era muy de tiros lar­gos de aque­lla épo­ca: el cóc­tel de gam­bas. Y es que como así nos cuen­ta Ana, no había hogar bien ave­ni­do que se pre­cia­ra que no con­ta­ra con gam­bas en sus comi­das de pos­tín, lo que supo­nía prue­ba irre­fu­ta­ble de bonan­za eco­nó­mi­ca.

Y es que hay fechas en las que nadie teme al médi­co, ni al coles­te­rol o la subi­da del áci­do úri­co, y sobre todo, hay per­so­na­jes que pro­ta­go­ni­zan las más insos­pe­cha­das inges­tas de maris­co: el cuña­do, ese fami­liar polí­ti­co que pue­de aca­bar con todas las exis­ten­cias de ese ani­mal marino inver­te­bra­do y comes­ti­ble. Tone­la­das ingen­tes que des­de la lle­ga­da del fri­go­rí­fi­co y el ultra­con­ge­la­do, y con la apa­ri­ción de los bufés en los años 80, supu­so una pla­ga de mini gam­bas con­ge­la­das, y el terror de todos los padres y sue­gros encar­ga­dos de sacar ade­lan­te las comi­das y cenas fami­lia­res en oca­sio­nes espe­cia­les.

Como gran rece­ta don­de las haya (o las hubo), Ana Vega nos mues­tra una gran foto y rece­ta de las tan afa­ma­das gam­bas a la gabar­di­na, decen­dien­tes direc­tas de la alta coci­na fran­ce­sa: las gam­bas Orly, advir­tien­do que úni­ca­men­te pue­den ser­vir­se con sal­sa tár­ta­ra o vina­gre­ta pican­te.

Como guin­da al pos­tre de este tron­chan­te libro de rece­tas, nos que­da­mos con la tan afa­ma­da como denos­ta­da tar­ta al whisky. Esa pilin­gui de medio pelo que la auto­ra nos rela­ta rele­ga­da a la com­pra rápi­da y fácil para una comi­da más que infor­mal, y cuan­to más bara­ta mejor, como bien podía ser una bar­ba­coa. O un piqui-niqui, esa comi­da cam­pes­tre que el espa­ñol medio nun­ca supo imi­tar de los veci­nos anglo­sa­jo­nes, reyes de las comi­das cam­pes­tres más sofis­ti­ca­das con cubier­tos de pla­ta y tra­jes de tweed, sus­ti­tui­dos en nues­tro país por nava­ja y palo del lugar. En todo caso, y sea como fue­re el esti­lo, supo­nía esta tar­ta una sobre­me­sa adults only, que actual­men­te ha per­di­do gran­des adep­tos y está casi en peli­gro de extin­ción ¡por favor fir­me­mos por su recu­pe­ra­ción, for­ma par­te de nues­tra memo­ria his­tó­ri­ca jun­to con las hom­bre­ras, las mele­nas al vien­to, y la enési­ma repo­si­ción de Verano Azul! Es como que­rer borrar de nues­tra mate­ria gris la tele­vi­sión en blan­co y negro, de dos cana­les, sin man­do y de sus corres­pon­dien­tes car­tas de ajus­te.

Coci­na vie­ju­na de la edi­to­rial Larous­se, a la ven­ta en El Cor­te Inglés, Fnac, La casa del libro, Ama­zon y otras libre­rías.

© 2019 Raquel Carrio. All rights reser­ved.