Ruta Modernista por León. Sorprendente ruta que te encantará

La Ruta Mod­ernista por León es aden­trarse en la idios­in­cra­cia de esta ciu­dad cruce de caminos, cono­cer sus mon­u­men­tos y mien­tras tan­to mezclarse con sus amables gentes, su coci­na y sobre todo sus bul­li­ciosas dos zonas clási­cas de tapas: el Bar­rio Húme­do y el Román­ti­co, porque entre tan­ta visi­ta habrá que hac­er una para­da para picar algo. 

El inmor­tal arqui­tec­to Gaudí se desplazó has­ta la cap­i­tal leone­sa por el encar­go de dos famil­ias bur­gue­sas (Simón Fer­nán­dez y Mar­i­ano Andrés), pertenecientes a esa flo­re­ciente clase media aco­moda­da, para con­stru­ir un pala­cio difer­ente a lo estable­ci­do y que alber­garía un com­er­cio, el primer cen­tro com­er­cial de la época: sin tabiques, sep­a­ra­da por colum­nas y grandes ven­tanas por las que entra­ba luz. Ese edi­fi­cio es el pop­u­lar Casa Botines. Gaudí, un priv­i­le­gia­do obser­vador de esa pujante necesi­dad de pro­gre­so en esta ciu­dad ancla­da en el pasa­do por la inmovilista nobleza y por la Igle­sia. La lle­ga­da del fer­ro­car­ril trae via­jeros y aires de mod­ernidad, así como nuevas man­eras de inter­pre­tar la arqui­tec­tura tradi­cional. Una escul­tura de San Jorge y su dragón nos recuer­da el ori­gen catalán de Gaudí. 

Edificio modernista. Casa Botines o Casa Fernández. Museo Gaudía Casa Botines. Ruta Modernista en León
Casa Botines y Museo Gaudí

La Calle Ancha nació por la ley estatal que oblig­a­ba a las ciu­dades a que fuer­an lugares salud­ables y orde­na­dos, donde se puediesen insta­lar fábri­c­as y la creación de bar­rios obreros. Y jus­to es en ese momen­to de recon­struc­ción de esta arte­ria prin­ci­pal de la cap­i­tal leone­sa, cuan­do llegó Gaudí en 1892. 

¿Por qué fue Gaudí a León?

Esta bur­guesía se quiere dis­tin­guir con edi­fi­cios sin­gu­lares, por tan­to la arqui­tec­tura se con­vierte en el nue­vo vehícu­lo de expre­sivi­dad de esta pujante clase social. Y en este perío­do de con­struc­ción de nuevos edi­fi­cios se mezclaron esti­los como el His­tori­cis­mo, Eclec­ti­cis­mo y Mod­ernismo y por supuesto el Roman­ti­cis­mo del siglo XIX. Gaudí no es ajeno a esta mez­cla y tam­bién hizo en sus obras guiños al medie­vo, al góti­co y al barroco. 

En este paseo urbano mod­ernista hay que estar aten­to y mirar a la altura de nue­stros ojos. Tam­bién para arri­ba y des­cubrir la arqui­tec­tura “fer­ro-vítrea” de bal­cones de reja en hier­ro y sus miradores de vidrio. Estos espa­cios aumen­tan la super­fi­cie de los pisos, dan­to la sen­sación de volar sobre la calle. Le da un val­or inno­vador así como de ostentación del poder económi­co y social de sus propi­etar­ios. Atrás quedaron los bal­cones de celosía de madera y se sigue la moda mar­ca­da en Lon­dres con su Crys­tal Palace en hier­ro y vidrio. 

En esta Ruta Mod­ernista por León pasare­mos por edi­fi­cios como el edi­fi­cio Café Vic­to­ria que per­manece abier­to des­de 1886 con el mis­mo nom­bre y ded­i­cación. El edi­fi­cio ecléc­ti­co-mod­ernista con­stru­i­do por Cár­de­nas en 1902 en la Calle Ancha 10 y 12. Sus miradores de for­ja car­ac­terís­ti­cos les per­mite ver a sus habi­tantes lo que pasa en la calle pero sin moverse de sus cómodas casas. En la Calle Ancha número 8 nos econ­tramos con otro edi­fi­cio de Cár­de­nas y segu­ra­mente el más mod­ernista de este arqui­tec­to. Aquí su chaflán con fina carpin­tería de hier­ro está ador­na­do con ban­das de azule­jo poli­cro­ma­do de motivos geométri­cos y vegetales. 

El modernismo en León

El edi­fi­cio de Corre­os y Telé­grafos es el edi­fi­co más inflen­ci­a­do por la obra de Gaudí, su proyec­to ini­cial era neogóti­co y se mod­i­ficó para acer­carse al medieval­is­mo. Los por­tales mar­ca­ba tam­bién la economía de la famil­ia propi­etaria, y de esa época ten­emos el por­tal de Zuloa­ga con sus murales de azule­jos con detalles como flo­res o pavos, tan pro­pios de este movimien­to artís­ti­co tan a la moda de entonces. La arqui­tec­tura de ladrillo tam­bién está pre­sente en edi­fi­cios ador­na­dos con bal­cones de “dibu­jo”. El edi­fi­cio y far­ma­cia Meri­no sigue intac­to des­de su con­struc­ción en esti­lo mod­ernista e his­tori­cis­mo neoplateresco.

Sin duda es Casa Botines, el edi­fi­cio de Fer­nán­dez y Andrés la que más nos impre­sion­ará en este con­jun­to urbano de mod­ernismo. Gaudí creó una facha­da en piedra a modo de for­t­aleza medieval. Sus ven­tanas estilizadas y los torre­ones se inspi­ran en la cer­cana Cat­e­dral. Tuvo 16 vivien­das y en sus bajos y semi­só­tanos alber­garon la tien­da y almacén de teji­dos entre 1893 y 1929, año en el cual cam­bió de manos y pasó a ser propiedad del Monte de Piedad y Caja de Ahor­ros.

Sin duda hay mucho más que des­cubrir en esta Ruta Mod­ernista en León, porque cada rincón de esta ciu­dad esconde un tro­zo de Gaudí y de la influ­en­cia modernista. 

Puedes hac­er la Ruta “El León de Gaudí” por cuen­ta propia o con ser­vi­cio de guía ofic­i­nal. Más infor­ma­ción y reser­vas en el Museo Gaudí Casa Botines Plaza de San Marce­lo, 5. 24002 León. Tel. 987 353 247.

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48 horas en Carcassonne. ¿Qué ver y hacer? ¿dónde comer y dormir?

Su his­to­ria

Car­cas­sonne en francés y Car­cas­sona en occ­i­tano o lengua de oc, está situ­a­da en el sur de Fran­cia, en la fla­mante gran región france­sa de Occ­i­ta­nia, a medio camino entre Per­pig­nan y Toulouse, y fácil­mente recono­ci­ble des­de la autopista que cir­cu­la entre estas dos ciu­dades galas por su ciu­dadela amu­ral­la­da, un con­jun­to medieval restau­ra­do por Eugène Vio­l­let-le-Duc en el siglo XIX y que fue declar­a­da en 1997 Pat­ri­mo­nio de la Humanidad por la Unesco.

 

Murallas de la Cité de Carcassonne

Mural­las de la Cité de Carcassonne

 

Su local­ización geográ­fi­ca la con­vir­tió en un impor­tante cen­tro de inter­cam­bio com­er­cial des­de la época de la col­o­nización romana. Para pro­te­gerse de las inva­siones la ciu­dad se pro­te­gió con la con­struc­ción de un muro en los sig­los III y IV y esa parte de mural­la romana es aún vis­i­ble. En el siglo V los visigo­dos ocu­paron la ciu­dad y con­struyeron más for­ti­fi­ca­ciones que siguen en pie. Los musul­manes tam­bién la tomaron por breve tiem­po des­de el año 725 has­ta el 759 que fueron expul­sa­dos por el rey Pipino el Breve. Lo que hace ver­dadera­mente impor­tante es su con­struc­ción en sí como for­t­aleza y los trági­cos suce­sos vivi­dos entre sus mural­las durante la Edad Media en la cruza­da con­tra los albi­gens­es cuan­do la ciu­dad era el feu­do de los cátaros. En agos­to de 1209 el ejérci­to de los cruza­dos al man­do de Simón de Mont­fort y después de sitiar la ciu­dad durante 15 días con­sigu­ió la ren­di­ción de sus habitantes.

El cataris­mo fue la doc­t­ri­na teológ­i­ca de los cátaros, tam­bién lla­ma­dos albi­gens­es, y que fue un movimien­to reli­gioso que se extendió por Europa Occi­den­tal en el siglo XI y logró lle­gar has­ta el sigu­iente siglo entre los lugareños del Midi francés, espe­cial­mente en la zona lla­ma­da Langue­doc ya que con­ta­ban con la pro­tec­ción de algunos señores feu­dales que eran vasal­los de la Coro­na de Aragón. Sus pred­i­ca­dos implic­a­ba una vida total­mente asc­eta y renun­cia del mun­do mate­r­i­al para con­seguir la sal­vación div­ina. La Igle­sia Católi­ca con­sid­eró esta doc­t­ri­na como ale­ja­da de la cor­ri­ente mar­ca­da y tras un primer inten­to de con­vencer­los por la pal­abra y la vuelta a la ofi­cial­i­dad, se invocó la ayu­da de la coro­na france­sa que tam­bién vió una ame­naza en el poder de los cátaros y se erradi­caron en la men­ciona­da Cruza­da albi­gense de 1209. El movimien­to se fue debil­i­tan­do y se extin­guió final­mente a finales del siglo XIII.

Debe­mos su con­ser­vación y restau­ración al movimien­to artís­ti­co del Roman­ti­cis­mo que puso de moda la Edad Media y más conc­re­ta­mente a la inter­ven­ción de varias per­sonas: Pros­per Mer­imée, inspec­tor gen­er­al de Mon­u­men­tos Históri­cos de Fran­cia y el autor de la nov­ela cor­ta “Car­men”, que sirvió de inspiración para el libre­to de la ópera homón­i­ma de Georges Bizet, el que se interesó por las ruinas de esta antigua for­ti­fi­cación defen­si­va y que estu­vieron a pun­to de ser demol­i­da. Tam­bién a un arqueól­o­go local, Cros-Mayre­vielle y que se pasó su vida supli­can­do por la restau­ración de su vil­la. Y final­mente Vio­l­let-le-Duc, arqui­tec­to, arqueól­o­go y escritor, que con­sigu­ió que la Com­mis­sion des Mon­u­ments históri­cos en 1844 aprobase su recon­struc­ción como la cono­ce­mos actual­mente. Vio­l­let-le-Duc fue famoso, y muy con­tro­ver­tido, por sus inter­preta­ciones en la restau­ración de los edi­fi­cios medievales, has­ta el pun­to que fue crit­i­ca­do dura­mente por el atre­vimien­to de sus solu­ciones y aña­di­dos no históri­cos como las incor­po­ra­ciones en la parte supe­ri­or de cada una de las tor­res de la mural­la de techos en for­ma de cono que en real­i­dad son pro­pios del norte de Francia. 

¿Qué ver?

Dónde antes se oían el batir de los aceros aho­ra se escucha la ale­gría de los tur­is­tas que la vis­i­tan. Dónde antes se tenía miedo de los cruza­dos al man­do de Simón de Mont­fort inclu­so entre sus mural­las inex­pugnables, aho­ra su población por un día, de habit­u­al es muy pequeña, se divierte recor­rien­do esta mag­ní­fi­ca obra defen­si­va que ha queda­do para la posteridad.

Hay que entrar a La Cité, la más grande for­t­aleza de Europa, por la porte Nar­bon­naise, que es la entra­da prin­ci­pal y que tras pasar la mural­la exte­ri­or de 14 tor­res defen­si­vas y la sigu­iente mural­la inte­ri­or de 24 tor­res defen­si­vas, nos da acce­so a la Rue Cros-Mayre­vielle llena de tien­das de obje­tos arte­sanales y de recuer­dos de la visi­ta, has­ta lle­gar a Le Château Com­tal con visi­ta al Museo lap­i­dario, la Cour d’hon­neur y la Cour du midi.

Salien­do des­de le Château Com­tal hay que vis­i­tar la mural­la Oeste para darse cuen­ta de la mag­ni­tud de la obra defen­si­va que se con­struyó cen­turias atrás. La Tour de la Jus­tice, la Tour de l’In­qui­si­tion que con­ser­va algún ele­men­to pro­pio de sus temi­bles tor­turas por here­jía y la Tour car­rée de l’Evêque, son de paso obligado.

Para impre­sion­arse con el hor­ror dan­tesco de la frat­ri­ci­da batal­la vivi­da en la liza, cam­po dis­puesto entre las dos mural­las inte­ri­or y exte­ri­or, hay que acced­er por la Tour St-Nazaire o la Porte d’Aude.

La Basilique St-Nazaire es impre­scindible de ver por su vidri­eras o vit­raux y que proce­den de los sig­los XIII y XIV. Fue la cat­e­dral de Car­cas­sonne has­ta 1801 cuan­do fue susti­tu­i­da por la actu­al Cat­e­dral situ­a­da en la vil­la baja o bur­go de Saint-Michel. La actu­al igle­sia es de ori­gen románi­co del siglo XI y que fue con­sagra­da como tal por el Papa Urbano II en 1096. Fue con­stru­i­do en el mis­mo lugar que ocupó una cat­e­dral car­olin­gia pero que por des­gra­cia no que­da ningu­na huel­la en la actu­al­i­dad. Ampli­a­da al esti­lo góti­co entre 1269 y 1330

Salien­do de la Cité hay que vis­i­tar la Bastide Saint-Louis man­da­da con­stru­ir por el rey Saint Louis y que ofrece un plano reg­u­lar de los con­sid­er­a­dos de “la ville nou­velle”. La cat­e­dral de Saint Michel, la igle­sia de Saint Vicent y el recono­ci­ble Canal du Midi son algunos de sus prin­ci­pales atractivos.

Colorida calle de paraguas de la Bastide de Saint-Louis

Col­ori­da calle de paraguas de la Bastide de Saint-Louis

 

¿Dónde com­er?

  • L’Ate­lier de la Truffe 51, rue Trivaille. Telé­fono 33 4 68 25 92 65 con este esclare­ce­dor nom­bre, en este coque­to Bar à vins tan francés, su patron Philippe Bar­rière y antiguo respon­s­able en la Cámara de Com­er­cio de la tru­fi­cul­tura en la zona, sirve este apre­ci­a­do oro negro en sus difer­entes opciones mien­tras se acom­paña de alguno de los vinos de la zona. Tru­fas que proce­den de la cer­cana Mon­tagne Noire.

L'Atelier de la Truffe

L’Ate­lier de la Truffe

 

L'Atelier de la Truffe

L’Ate­lier de la Truffe

 

  • Le jardin en ville 5, rue des fram­boisiers. Telé­fono 33 4 68 47 80 91. Encan­ta­dor mul­ti espa­cio con ter­raza para el restau­rante y en su inte­ri­or en for­ma­to con­cep store con mobil­iario y obje­tos de decoración.

le Jardin en Ville

Le Jardin en Ville

 

  • La Table de Franck Pute­lat 80 Chemin des Anglais. Telé­fono 33 4 68 71 80 70 Con dos estrel­las Miche­lin des­de el año 2012, ofrece una coci­na cre­ati­va, respetan­do los sabores de cada pro­duc­to pero con ese toque cre­ati­vo pro­pio de un dos estrel­las de la famosa guía roja gala. Una opción más económi­ca es su Brasserie à 4 temps tam­bién del mis­mo chef Franck Pute­lat en 2, Boule­vard Barbés.

La Table de Franck Putelat

La Table de Franck Putelat

 

¿Dónde dormir?

  • Hôtel Aragon 15, Mon­tée Combel­er­an. Telé­fono 33 4 68 47 16 31.  Hotel de tres estrel­las a 50 met­ros de la puer­ta prin­ci­pal a la Cité. Habita­ciones cómodas con aire acondi­ciona­do. Pisci­na exte­ri­or pri­va­da. Aparcamien­to exte­ri­or para los clientes. Es el alo­jamien­to ide­al para realizar una visi­ta tan­to a la for­ti­fi­cación como a la Ciu­dad Baja por su prox­im­i­dad a ambas.

Direc­ciones gas­tronómi­cas imprescindibles:

  • La Ferme 55, rue de Ver­dun. Es una epicerie fine espe­cial­i­dad en que­sos de Fran­cia y pro­duc­tos gas­tronómi­cos galos. Plan­ta a niv­el de calle ded­i­ca­da a mer­cadería gourmet y piso supe­ri­or con todo lo últi­mo en gad­gets para la coci­na y para la pre­sentación en mesa.

Surtido de quesos en La Ferme

Sur­tido de que­sos en La Ferme

 

  • Fro­magerie Bous­quet  28, rue Char­trand que­sos arte­sano de leche cru­da como el brie de Meaux, St. Feli­cien, Comté de difer­entes madu­ra­ciones, Coeur de Neufchâ­tel, etc.

Surtido de quesos en Fromagerie Bousquet

Sur­tido de que­sos en Fro­magerie Bousquet

 

  • Pâtis­serie Remi Tou­ja 10, rue de Ver­dun Para una mira­da dulce a sus crea­ciones entrar en su web de pastel­ería mod­er­na, choco­lates, hela­dos y mer­me­ladas. Ha sido campeón de France de postres.

Patisserie Rémi Touja

Pâtis­serie Rémi Touja

 

  • Choco­lati­er Yves Thuriès 27–28 Place Carnot. Telé­fono 33 4 68 71 19 81.
  • Les Halles es el mer­ca­do cubier­to en la plaza Carnot
  •  Domaine de Can­ta­lauze a las afueras de Car­cas­sonne y conc­re­ta­mente en la ville de Trèbes, es un viñe­do donde además cul­ti­van azafrán y elab­o­ran aceite de oli­va de sus pro­pios olivos. Tam­bién venden pro­duc­tos regionales, real­izan catas de sus vinos y alquilan casas para pasar estancias más o menos cor­tas en este mar­avil­loso y bucóli­co viñedo.

Cata de vinos en Domaine de Cantalauze

Cata de vinos en Domaine de Cantalauze

 

¿Cómo ir?

  • Sin duda y de la for­ma más ráp­i­da y cómo­da es a través de los trenes direc­tos de Renfe SNCF en Coop­eración, que une Barcelona, Girona y Figueres con Car­cas­sonne durante el perío­do de ver­a­no. Durante el resto del año hay que hac­er transbordo.

Más infor­ma­ción

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