Nîmes, la “Roma francesa”, qué ver y hacer. Novedades para el 2021 presentadas en el Mediatour Francia

Nîmes pue­de pre­su­mir de un patri­mo­nio his­tó­ri­co excep­cio­nal­men­te con­ser­va­do, de ahí el sobre­nom­bre de la “Roma fran­ce­sa”. Su rica gas­tro­no­mía y vinos, con más de 12 pro­duc­tos con DOP, la hace muy intere­san­te para cono­cer. Su tama­ño la con­vier­te en muy acce­si­ble y ade­más su cen­tro his­tó­ri­co pea­to­nal la hace aún más aco­ge­do­ra. Ferias y fes­ti­va­les la con­vier­ten en una vibran­te ciu­dad, sin duda de las mejo­res que repre­sen­tan l’art de vivre fran­cés y medi­te­rrá­neo. Arte e his­to­ria la con­vir­tió en lugar de vera­neo apre­cia­do por escri­to­res y artis­tas. A nivel indus­trial le debe­mos la inven­ción del denim, y sí me refie­ro a la tela de los jeans. Otra de las apor­ta­cio­nes vino de par­te uno de sus hijos, Jean Nicot, que tra­jo las semi­llas del taba­co que cura­ba las migra­ñas, usán­do­la Cata­li­na de Médi­ci para su su hijo Fran­cis­co II, y de ahí que el taba­co se le cono­ció como “hier­ba de la rei­na”.

Anfiteatro de Nîmes, Arènes de Nîmes,
Arè­nes de Nîmes. Foto­gra­fía cré­di­to O. May­nard. Ofi­ci­na de turis­mo de Nímes

Historia de Nîmes

La his­to­ria de Nîmes se remon­ta a 500 a.C. cuan­do se ins­ta­ló la tri­bu cel­ta de los Vol­cas alre­de­dor de una fuen­te de agua. En el 218 a.C. el famo­so Ati­la con sus ele­fan­tes pasó por aquí. En el 120 a.C. es colo­nia de Roma. En el 118 a.C. es para­da en la Vía Domi­tia que une Ita­lia con Espa­ña. En el siglo I vive su apo­geo como ciu­dad roma­na, se cons­tru­ye el famo­so acue­duc­to Pont du Gard que tras­por­ta­ba agua has­ta Nîmes. Del triun­fo de Octa­vio sobre Cleo­pa­tra acu­ña­ron su pro­pia mone­da y que sir­vió pos­te­rior­men­te, en 1535 lo auto­ri­zó Fran­cis­co I, para cons­truir el escu­do de armas con el coco­dri­lo enca­de­na­do a una pal­me­ra y coro­na­do con lau­rel, como sím­bo­lo repre­sen­ta­ti­vo de esta vic­to­ria. En 1986 Phi­llip­pe Starck redi­se­ñó el dibu­jo y que hoy se pue­de ver por toda la ciu­dad, inclui­da en los pavi­men­tos del cen­tro his­tó­ri­co. Inclu­so hay 4 coco­dri­los dise­ca­dos en las esca­le­ras del Ayun­ta­mien­to.

En el siglo III, evan­ge­li­za­da por Saint-Bau­di­lie (San Bau­di­lio), se defien­de de las inva­sio­nes bár­ba­ras. En el 673 los visi­go­dos desa­rro­llan el comer­cio del oli­vo, la vid y el gana­do. A prin­ci­pios del siglo XV las epi­de­mias con sus con­si­guien­tes perío­dos de ham­bre y gue­rra diez­man la pobla­ción en más de la mitad del cen­so. En 1559 la Refor­ma hace cre­cer las comu­ni­da­des pro­tes­tan­tes. En 1567 masa­cre de los cató­li­cos por los pro­tes­tan­tes. Y es en 1598 con el Edic­to de Nan­tes cua­do se ins­tau­ra la paz entre ambos ban­dos reli­gio­sos. En el siglo XVII las pro­duc­cio­nes de teji­dos enri­que­cen nue­va­men­te a la ciu­dad, y de esa pros­pe­ri­dad se cons­tru­ye­ron los nume­ro­sos hôtels o pala­ce­tes par­ti­cu­la­res. En 1685 se revo­ca el Edic­to de Nan­tes por Luis XIV y se per­si­gue sin pie­dad a los pro­tes­tan­tes y el decli­ve de la ciu­dad. En el siglo XVIII la indus­tria de la seda y la proudc­ción de vino recu­pe­ra la eco­no­mía. En 1842 el ferro­ca­rril trae pros­pe­ri­dad nue­va­men­te, y en 1850 se cons­tru­yen mag­ní­fi­cos pala­ce­tes y se orde­nan los bule­va­res. Sufrió la ocu­pa­ción de los nazis en 1942 y en 1944 los bom­bar­deos de las fuer­zas alia­das.

En 1980 el Ayun­ta­mien­to pro­mo­cio­na el turis­mo y los gran­des pro­yec­tos urba­nís­ti­cos, y en la déca­da de los 90, los pri­me­ros espa­das de la arqui­tec­tu­ra, como Nor­man Fos­ter, Phi­lip­pe Starck o Jean Nou­vel fir­man pla­nos que relan­za­rán la ciu­dad. Actual­men­te se está ponien­do en valor esa gran heren­cia reoma­na como es el Anfi­tea­tro, los Allèes Jau­rès se trans­for­man en paseo urbano con los Jar­di­nes de la Fon­taig­ne y la Torre Mag­na. Inau­gu­ra­ción del Museo de la Roma­ni­dad en el 2018. Actual­men­te se ha soli­ci­ta­do su ins­crip­ción en el Patri­mo­nio Mun­dial de la UNESCO.

Monumentos Imprescindibles

La pri­me­ra para­da es visi­tar el Anfi­tea­tro, uno de los más gran­des y mejor con­ser­va­dos del mun­do romano. Se cons­tru­yó a fina­les del siglo I d.C. para aco­ger los com­ba­tes de gla­dia­do­res y de ani­ma­les. Tie­ne cabi­da para 24.000 espec­ta­do­res. En la Edad Media se usó como for­ta­le­za del poder feu­dal. A par­tir del siglo XIV se con­vir­tió en zona resi­den­cial de vivien­das, alma­ce­nes, igle­sias y cas­ti­los. En 1812 se expul­só a los últi­mos habi­tan­tes para con­ver­tir­lo en esce­na­rio de corri­das de toros y carre­ras camar­gue­sas. Se pue­de rea­li­zar una visi­ta con audio­guía duran­te una hora y media, e inclu­so un esca­pe game duran­te 1h30 por este esce­na­rio úni­co.

En el Museo de la Roma­ni­dad es todo un home­na­je a la colo­ni­za­ción por Roma. Imper­di­ble la expo­sión tem­po­ral “El empe­ra­dor romano, un mor­tal entre los dio­ses”, del 13 de mayo al 19 de sep­tiem­bre de 2021. En cola­bo­ra­ción con el Mue­so del Lou­vre se exhi­bi­rán obras dedi­ca­das al cul­to impe­rial, que fue ins­tau­ra­do por Augus­to en el siglo I a.C. Por ello la pri­me­ra par­te está dedi­ca­da a su figu­ra, como fun­da­dor del poder impe­rial, con­si­de­ra­do como el espí­ri­tu reor­ga­ni­za­dor del Esta­do y la garan­tía de su pros­pe­ri­dad, se le ve como un inter­me­dia­rio entre los hom­bres y los dio­ses. Por la roma­ni­za­ción tem­pra­na de la pro­vin­cia La Nar­bo­ne­sa gozó de favor del pro­pio Augus­to.

En la segun­da par­te se reco­rre Vien­nes, Arles, Béziers o Nar­bo­na. A la sali­dad del Museo, y para pro­lon­gar la visi­ta se pue­de pasar por los monu­men­tos reli­gio­sos de Mai­son Carrée y el Augus­teum de la Fon­tai­ne, que muchas veces pasa des­aper­ci­bi­do para el públi­co con pri­sas y poco inte­rés para la his­to­ria. Con­jun­ta­men­te con esta expo­si­ción se harán talle­res, visi­tas guia­das, con­fe­ren­cias y un catá­lo­go ilus­tra­ti­vo.

Museo de la Roma­ni­dad 16, bou­le­vart des Arè­nes. 30000 Nîmes. Telé­fono 33 (0)4 48 210 210. Más infor­ma­ción en la web de Musée de la Roma­ni­té La terra­za de la azo­tea ofre­ce una inme­jo­ra­ble pano­rá­mi­ca de Nîmes y la terra­za del res­tau­ran­te La Table du 2, del chef Franck Pute­lat, con vis­tas de las Are­nas.

Maison Carrée de Nîmes
Mai­son Carrée. Foto­gra­fía cré­di­to de la Ofi­ci­na de Turis­mo de Nîmes

Mai­son Carrée es un tem­plo romano de cul­to impe­rial, en honor a los nie­tos adop­ti­vos del empe­ra­dor Augus­to, Cayo y Lucio César, los lla­ma­dos “Prín­ci­pes de la Juven­tud”. Ha sobre­vi­vi­do en el tiem­po gra­cias a los dife­ren­tes usos que ha teni­do has­ta aho­ra. Una répli­ca de esta edi­fi­cio es el capi­to­lo de Vir­gi­nia, ya que en 1785 le pidie­ron a Tho­mas Jef­fer­son, enton­ces emba­ja­dor ame­ri­cano en París, los pla­nos de un edi­fi­cio clá­si­co y envió las de Mai­son Carrée.

Les Jar­dins de la Fon­tai­ne, cla­si­fi­ca­do entre los Jar­dins Remar­qua­bles, está con­si­de­ra­do entre los mejo­res jar­di­nes públi­cos de Euro­pa con sus 15 hec­tá­reas de exten­sión. Esta­tuas, balaus­tres, ban­cos y jarro­nes de már­mol o pie­dra blan­ca de Lens. Vege­ta­ción de tilos, pino de Ale­po, roble ver­de, ciprés, oli­vos, madro­ño y espe­cies medi­te­rrá­neas. El obje­ti­vo era des­ta­car la fuen­te y los res­tos anti­guos en una com­po­si­ción cla­ra­men­te fran­ce­sa. La grot­te com­bi­na rocas y plan­tas del medi­te­rrá­neo. La ilu­mi­na­ción noc­tur­na crea una atmós­fe­ra muy aco­ge­do­ra.

Le Tem­ple de Dia­ne se cree que tenía las fun­cio­nes de biblio­te­ca y sala de cul­to rela­cio­na­da con las cele­bra­cio­nes del cul­to impe­rial. En la Edad Media los mon­jes bene­dic­ti­nos la usa­ron como capi­ta­lla has­ta que la aban­do­na­ron.

La Tour Mag­ne es la úni­ca torre que se con­ser­va de la anti­gua mura­lla roma­na. Era la más alta y la más her­mo­sa de la ciu­dad anti­gua. Des­de aquí las vis­tas son espec­ta­cu­la­res de la ciu­dad. Los árbo­les de pinos y robles alre­de­dor de la torre le dan ese aire de jar­dín ita­liano.

Le Pont du Gard es la impre­sio­nan­te obra civil de la épo­ca roma­na para traer agua pota­ble a la ciu­dad, De 275 metros de lar­go y 48 metros de alto (el más alto del mun­do romano) con 3 nive­les de arcos super­pues­tos, le hace mere­ce­dor de estar en la lis­ta del Patri­mo­nio Mun­dial de la UNESCO. Entre junio y agos­to se ilu­mi­na crean­do un espec­tácu­lo de luces y colo­res. Más infor­ma­ción en su web

Le Cas­te­llum Aquae o cas­ti­llo de agua era el pun­to de lle­ga­da del ante­rior acue­duc­to. Las cana­li­za­co­nes con­du­cían el agua has­ta los munu­men­tos, las fuen­tes públi­cas y los dis­tin­tos barrios de la ciu­dad. Jun­to con el Cas­te­llum de Pom­pe­ya en Ita­lia son de los pocos que se con­ser­van en el mun­do.

Los pala­ce­tes pri­va­dos es otra mane­ra de sumer­gir­se en la his­to­ria de la ciu­dad. Con­ser­van los pila­res roma­nos y capi­te­les corin­tios, tam­bién los fron­to­nes trian­gu­la­res y cir­cu­la­res ins­pi­ra­dos en el Tem­ple du Dia­ne. Las gár­go­las y cabe­zas de mons­truos son par­te de la deco­ra­ción en la par­te alta de las casas. Hay un total de 59 edi­fi­cios pro­te­gi­dos en el cen­tro his­tó­ri­co. Se pue­den visi­tar pre­via reser­va en la ofi­ci­na de turis­mo. Algu­nos de ellos:

  • Hôtel Font­froi­de 14, rue de l’As­pic, en su patio de honor des­ta­ca una mara­vi­llo­sa esca­le­ra.
  • Hôtel de Ber­nis 5, rue de Ber­nis, muy des­ta­ca­ble las facha­das , el patio y la techum­bre.

Carré d’Art Jean Bous­quet es un edi­fi­cio de Nor­man Fos­ter, tras su facha­da de cris­tal escon­de una biblio­te­ca y el Museo de Arte Con­tem­po­rá­neo. En su azo­tea el res­tau­ran­te Le Ciel de Nímes rega­la vis­tas sobre la Mai­son Carrée y los teja­dos de Nîmes.

El Museo del Vieux Nîmes situa­do en un anti­guo pala­cio epis­co­pal del siglo XVII, expli­ca la vida coti­dia­na en esta ciu­dad fran­ce­sa des­de fina­les de la Edad Media.

El Museo de las Cul­tu­ras Tau­ri­nas Clau­de y Hen­riet­te Via­llat reco­ge las tra­di­cio­nes tau­ri­nas y de la Camar­gue.

El Museo de Bellas Artes guar­da pin­tu­ras fran­ce­sas, fla­men­cas, holan­de­sas e ita­lia­nas.

El Museum es el museo de His­to­ria Natu­ral con una gran colec­ción refe­ren­te a esta cien­cia.

El Pla­ne­ta­rio de Nîmes y como su nom­bre indi­ca nos acer­ca el Uni­ver­so de una for­ma muy peda­gó­gi­ca.

Pasear por Nîmes es otra gran opción:

  • La Pla­ce d’As­sas con dos cabe­zas monu­men­ta­les en ambos extre­mos: Nemau­sa la fuen­te ori­gi­na­ria de la ciu­dad y Nemau­so el dios de esta fuen­te.
  • La Pla­ce du Mar­ché, fácil­men­te reco­no­ci­ble por la pal­me­ra y la fuen­te del coco­dri­lo, está reple­ta de res­tau­ran­tes, cafe­te­rías y terra­zas para dis­fru­tar de las bue­nas tem­pe­ra­tu­ras.
  • La Pla­ce du Cha­pi­tre cer­ca de la Cate­dral, tie­ne en su cen­tro una fuen­te monu­men­tal en for­ma de esca­le­ra.
  • Les Allées Jau­rès, se la cono­ce como les Champs-Ely­sées de Nîmes y está ins­pi­ra­da en la popu­lar Ram­blas de Bar­ce­lo­na.
  • AEF- Are­nes Espla­na­de Feu­chè­res es un gran jar­dín urbano don­de se han situa­do cafe­te­rías y res­tau­ran­tes.
  • L’A­bri­bus por Starck, el famo­so dise­ña­dor cons­tru­yó una mar­que­si­na de auto­bús.
  • Le Vais­seau de Jean Nou­vel, un con­jun­to futu­ris­ta de vivien­das socia­les que cata­pul­tó a la fama a este arqui­tec­to galo.

Su gas­tro­no­mía tie­ne las influen­cias de Pro­ven­za, las Ceve­nas y el apor­te de la flor de sal de la Camar­gue. Pla­tos impres­cin­di­bles que hay que pro­bar:

Bran­da­da de Nîmes. Foto­gra­fía cré­di­to de la Ofi­ci­na de turis­mo de Nîmes
  • La Bran­da­da de Nîmes es el pla­to típi­co y la hizo famo­sa el coci­ne­ro Durand.
  • Le Petit Pâté Nîmois es una cor­te­za blan­ca con un inte­rior relleno de ter­ne­ra y cer­do, se con­su­me calien­te o tem­pla­do.
  • Cro­quant Villa­ret son unas galle­tas alar­gads y dora­das que tie­nen mucha con­sis­ten­cias.
  • El Cala­don es más blan­do y esát ela­bo­ra­do con almen­dras y miel.
  • La Fre­sa de Nîmes IGP es la pri­me­ra fre­sa de pri­ma­ve­ra fran­ce­sa.
  • La acei­tu­na picho­li­ne es lar­ga, de hue­so fino y car­ne fir­me, de la que se extrae acei­te de oli­va afru­ta­do y de boni­to color ampa­ra­dos en la AOP Hui­le d’O­li­ve de Nîmes.
  • Los vinos Cos­tiè­res de Nîmes AOC está situa­do en un terreno de can­tos roda­dos, con una inso­la­ción domi­nan­te y vien­to mis­tral que ayu­da a madu­rar y al equi­li­brio de los vinos.
  • El agua Perrier es cono­ci­da por todos y sobran pre­sen­ta­cio­nes. Debe su nom­bre a un médi­co y la fama a un inglés.

Res­tau­ran­tes con Estre­lla Miche­lin:

  • Ale­xan­dre con 2 Estre­llas es del chef Michel Kay­ser.
  • Duen­de con 1 Estre­lla es del chef Pie­rre Gag­nai­re.
  • Jérô­me Nuti­le con una estre­lla para el chef que da nom­bre al res­tau­ran­te.
  • Skab con una estre­lla para el chef Damien Sán­chez.

Coci­nas de autor:

  • Vin­cent Croi­zard.
  • La Table du 2 del chef Franck Pute­lat.

Les Tables Gour­man­des:

  • Aux Plai­sirs des Halles.
  • Le Lisi­ta.
  • La Pie qui Couet­tee.
  • La Mar­mi­te

Even­tos pro­gra­ma­dos para el 2021:

  • Abril: Los gran­des jue­gos roma­nos. Recons­tru­ción his­tó­ti­ca con la par­ti­ci­pa­ción de más de 500 par­ti­ci­pan­tes con para­das mili­ta­res, com­ba­tes de gla­dia­do­res
  • Mayo: Feria de Pen­te­cos­tés con mucho sabor espa­ñol
  • Junio: Reu­nión en los jar­di­nes.
  • Del 10 de junio al 25 de julio: Fes­ti­val de Nîmes. Con­cier­tos en la Are­na, con la pre­sen­cia de artis­tas de pri­mer nivel.
  • Julio: 7 y 8 cita con el Tour de Fran­cia.

Cómo lle­gar: en tren de alta velo­ci­dad con RENFE SNCF En Coope­ra­ción (París y Bar­ce­lo­na están a tiro de pie­dra). Aero­puer­to inter­na­co­nal de Mont­pe­llier (a 25 minu­tos) y Mar­se­lla (a 1 hora), con vue­los de Air Fran­ce y KLM . Y por supues­to por auto­pis­ta en coche.

Más infor­ma­ción en Ofic­na de turis­mo de Nîmes sobre res­to de acti­vi­da­des como turis­mo de con­gre­sos, acti­vi­da­des depor­ti­vas, shop­ping, etc.

© 2021 José María Toro. All rights reser­ved

48 horas en Carcassonne. ¿Qué ver y hacer? ¿dónde comer y dormir?

Su his­to­ria

Car­cas­son­ne en fran­cés y Car­cas­so­na en occi­tano o lengua de oc, está situa­da en el sur de Fran­cia, en la fla­man­te gran región fran­ce­sa de Occi­ta­nia, a medio camino entre Per­pig­nan y Tou­lou­se, y fácil­men­te reco­no­ci­ble des­de la auto­pis­ta que cir­cu­la entre estas dos ciu­da­des galas por su ciu­da­de­la amu­ra­lla­da, un con­jun­to medie­val res­tau­ra­do por Eugè­ne Vio­llet-le-Duc en el siglo XIX y que fue decla­ra­da en 1997 Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la Unes­co.

 

Murallas de la Cité de Carcassonne

Mura­llas de la Cité de Car­cas­son­ne

 

Su loca­li­za­ción geo­grá­fi­ca la con­vir­tió en un impor­tan­te cen­tro de inter­cam­bio comer­cial des­de la épo­ca de la colo­ni­za­ción roma­na. Para pro­te­ger­se de las inva­sio­nes la ciu­dad se pro­te­gió con la cons­truc­ción de un muro en los siglos III y IV y esa par­te de mura­lla roma­na es aún visi­ble. En el siglo V los visi­go­dos ocu­pa­ron la ciu­dad y cons­tru­ye­ron más for­ti­fi­ca­cio­nes que siguen en pie. Los musul­ma­nes tam­bién la toma­ron por bre­ve tiem­po des­de el año 725 has­ta el 759 que fue­ron expul­sa­dos por el rey Pipino el Bre­ve. Lo que hace ver­da­de­ra­men­te impor­tan­te es su cons­truc­ción en sí como for­ta­le­za y los trá­gi­cos suce­sos vivi­dos entre sus mura­llas duran­te la Edad Media en la cru­za­da con­tra los albi­gen­ses cuan­do la ciu­dad era el feu­do de los cáta­ros. En agos­to de 1209 el ejér­ci­to de los cru­za­dos al man­do de Simón de Mont­fort y des­pués de sitiar la ciu­dad duran­te 15 días con­si­guió la ren­di­ción de sus habi­tan­tes.

El cata­ris­mo fue la doc­tri­na teo­ló­gi­ca de los cáta­ros, tam­bién lla­ma­dos albi­gen­ses, y que fue un movi­mien­to reli­gio­so que se exten­dió por Euro­pa Occi­den­tal en el siglo XI y logró lle­gar has­ta el siguien­te siglo entre los luga­re­ños del Midi fran­cés, espe­cial­men­te en la zona lla­ma­da Lan­gue­doc ya que con­ta­ban con la pro­tec­ción de algu­nos seño­res feu­da­les que eran vasa­llos de la Coro­na de Ara­gón. Sus pre­di­ca­dos impli­ca­ba una vida total­men­te asce­ta y renun­cia del mun­do mate­rial para con­se­guir la sal­va­ción divi­na. La Igle­sia Cató­li­ca con­si­de­ró esta doc­tri­na como ale­ja­da de la corrien­te mar­ca­da y tras un pri­mer inten­to de con­ven­cer­los por la pala­bra y la vuel­ta a la ofi­cia­li­dad, se invo­có la ayu­da de la coro­na fran­ce­sa que tam­bién vió una ame­na­za en el poder de los cáta­ros y se erra­di­ca­ron en la men­cio­na­da Cru­za­da albi­gen­se de 1209. El movi­mien­to se fue debi­li­tan­do y se extin­guió final­men­te a fina­les del siglo XIII.

Debe­mos su con­ser­va­ción y res­tau­ra­ción al movi­mien­to artís­ti­co del Roman­ti­cis­mo que puso de moda la Edad Media y más con­cre­ta­men­te a la inter­ven­ción de varias per­so­nas: Pros­per Meri­mée, ins­pec­tor gene­ral de Monu­men­tos His­tó­ri­cos de Fran­cia y el autor de la nove­la cor­ta “Car­men”, que sir­vió de ins­pi­ra­ción para el libre­to de la ópe­ra homó­ni­ma de Geor­ges Bizet, el que se intere­só por las rui­nas de esta anti­gua for­ti­fi­ca­ción defen­si­va y que estu­vie­ron a pun­to de ser demo­li­da. Tam­bién a un arqueó­lo­go local, Cros-May­re­vie­lle y que se pasó su vida supli­can­do por la res­tau­ra­ción de su villa. Y final­men­te Vio­llet-le-Duc, arqui­tec­to, arqueó­lo­go y escri­tor, que con­si­guió que la Com­mis­sion des Monu­ments his­tó­ri­cos en 1844 apro­ba­se su recons­truc­ción como la cono­ce­mos actual­men­te. Vio­llet-le-Duc fue famo­so, y muy con­tro­ver­ti­do, por sus inter­pre­ta­cio­nes en la res­tau­ra­ción de los edi­fi­cios medie­va­les, has­ta el pun­to que fue cri­ti­ca­do dura­men­te por el atre­vi­mien­to de sus solu­cio­nes y aña­di­dos no his­tó­ri­cos como las incor­po­ra­cio­nes en la par­te supe­rior de cada una de las torres de la mura­lla de techos en for­ma de cono que en reali­dad son pro­pios del nor­te de Fran­cia. 

¿Qué ver?

Dón­de antes se oían el batir de los ace­ros aho­ra se escu­cha la ale­gría de los turis­tas que la visi­tan. Dón­de antes se tenía mie­do de los cru­za­dos al man­do de Simón de Mont­fort inclu­so entre sus mura­llas inex­pug­na­bles, aho­ra su pobla­ción por un día, de habi­tual es muy peque­ña, se divier­te reco­rrien­do esta mag­ní­fi­ca obra defen­si­va que ha que­da­do para la pos­te­ri­dad.

Hay que entrar a La Cité, la más gran­de for­ta­le­za de Euro­pa, por la por­te Nar­bon­nai­se, que es la entra­da prin­ci­pal y que tras pasar la mura­lla exte­rior de 14 torres defen­si­vas y la siguien­te mura­lla inte­rior de 24 torres defen­si­vas, nos da acce­so a la Rue Cros-May­re­vie­lle lle­na de tien­das de obje­tos arte­sa­na­les y de recuer­dos de la visi­ta, has­ta lle­gar a Le Châ­teau Com­tal con visi­ta al Museo lapi­da­rio, la Cour d’hon­neur y la Cour du midi.

Salien­do des­de le Châ­teau Com­tal hay que visi­tar la mura­lla Oes­te para dar­se cuen­ta de la mag­ni­tud de la obra defen­si­va que se cons­tru­yó cen­tu­rias atrás. La Tour de la Jus­ti­ce, la Tour de l’In­qui­si­tion que con­ser­va algún ele­men­to pro­pio de sus temi­bles tor­tu­ras por here­jía y la Tour carrée de l’E­vê­que, son de paso obli­ga­do.

Para impre­sio­nar­se con el horror dan­tes­co de la fra­tri­ci­da bata­lla vivi­da en la liza, cam­po dis­pues­to entre las dos mura­llas inte­rior y exte­rior, hay que acce­der por la Tour St-Nazai­re o la Por­te d’Au­de.

La Basi­li­que St-Nazai­re es impres­cin­di­ble de ver por su vidrie­ras o vitraux y que pro­ce­den de los siglos XIII y XIV. Fue la cate­dral de Car­cas­son­ne has­ta 1801 cuan­do fue sus­ti­tui­da por la actual Cate­dral situa­da en la villa baja o bur­go de Saint-Michel. La actual igle­sia es de ori­gen romá­ni­co del siglo XI y que fue con­sa­gra­da como tal por el Papa Urbano II en 1096. Fue cons­trui­do en el mis­mo lugar que ocu­pó una cate­dral caro­lin­gia pero que por des­gra­cia no que­da nin­gu­na hue­lla en la actua­li­dad. Amplia­da al esti­lo góti­co entre 1269 y 1330

Salien­do de la Cité hay que visi­tar la Bas­ti­de Saint-Louis man­da­da cons­truir por el rey Saint Louis y que ofre­ce un plano regu­lar de los con­si­de­ra­dos de “la ville nou­ve­lle”. La cate­dral de Saint Michel, la igle­sia de Saint Vicent y el reco­no­ci­ble Canal du Midi son algu­nos de sus prin­ci­pa­les atrac­ti­vos.

Colorida calle de paraguas de la Bastide de Saint-Louis

Colo­ri­da calle de para­guas de la Bas­ti­de de Saint-Louis

 

¿Dón­de comer?

  • L’A­te­lier de la Truf­fe 51, rue Tri­vai­lle. Telé­fono 33 4 68 25 92 65 con este escla­re­ce­dor nom­bre, en este coque­to Bar à vins tan fran­cés, su patron Phi­lip­pe Barriè­re y anti­guo res­pon­sa­ble en la Cáma­ra de Comer­cio de la tru­fi­cul­tu­ra en la zona, sir­ve este apre­cia­do oro negro en sus dife­ren­tes opcio­nes mien­tras se acom­pa­ña de alguno de los vinos de la zona. Tru­fas que pro­ce­den de la cer­ca­na Mon­tag­ne Noi­re.

L'Atelier de la Truffe

L’A­te­lier de la Truf­fe

 

L'Atelier de la Truffe

L’A­te­lier de la Truf­fe

 

  • Le jar­din en ville 5, rue des fram­boi­siers. Telé­fono 33 4 68 47 80 91. Encan­ta­dor mul­ti espa­cio con terra­za para el res­tau­ran­te y en su inte­rior en for­ma­to con­cep sto­re con mobi­lia­rio y obje­tos de deco­ra­ción.

le Jardin en Ville

Le Jar­din en Ville

 

  • La Table de Franck Pute­lat 80 Che­min des Anglais. Telé­fono 33 4 68 71 80 70 Con dos estre­llas Miche­lin des­de el año 2012, ofre­ce una coci­na crea­ti­va, res­pe­tan­do los sabo­res de cada pro­duc­to pero con ese toque crea­ti­vo pro­pio de un dos estre­llas de la famo­sa guía roja gala. Una opción más eco­nó­mi­ca es su Bras­se­rie à 4 temps tam­bién del mis­mo chef Franck Pute­lat en 2, Bou­le­vard Bar­bés.

La Table de Franck Putelat

La Table de Franck Pute­lat

 

¿Dón­de dor­mir?

  • Hôtel Ara­gon 15, Mon­tée Com­be­le­ran. Telé­fono 33 4 68 47 16 31.  Hotel de tres estre­llas a 50 metros de la puer­ta prin­ci­pal a la Cité. Habi­ta­cio­nes cómo­das con aire acon­di­cio­na­do. Pis­ci­na exte­rior pri­va­da. Apar­ca­mien­to exte­rior para los clien­tes. Es el alo­ja­mien­to ideal para rea­li­zar una visi­ta tan­to a la for­ti­fi­ca­ción como a la Ciu­dad Baja por su pro­xi­mi­dad a ambas.

Direc­cio­nes gas­tro­nó­mi­cas impres­cin­di­bles:

  • La Fer­me 55, rue de Ver­dun. Es una epi­ce­rie fine espe­cia­li­dad en que­sos de Fran­cia y pro­duc­tos gas­tro­nó­mi­cos galos. Plan­ta a nivel de calle dedi­ca­da a mer­ca­de­ría gour­met y piso supe­rior con todo lo últi­mo en gad­gets para la coci­na y para la pre­sen­ta­ción en mesa.

Surtido de quesos en La Ferme

Sur­ti­do de que­sos en La Fer­me

 

  • Fro­ma­ge­rie Bous­quet  28, rue Char­trand que­sos arte­sano de leche cru­da como el brie de Meaux, St. Feli­cien, Com­té de dife­ren­tes madu­ra­cio­nes, Coeur de Neuf­châ­tel, etc.

Surtido de quesos en Fromagerie Bousquet

Sur­ti­do de que­sos en Fro­ma­ge­rie Bous­quet

 

  • Pâtis­se­rie Remi Tou­ja 10, rue de Ver­dun Para una mira­da dul­ce a sus crea­cio­nes entrar en su web de pas­te­le­ría moder­na, cho­co­la­tes, hela­dos y mer­me­la­das. Ha sido cam­peón de Fran­ce de pos­tres.

Patisserie Rémi Touja

Pâtis­se­rie Rémi Tou­ja

 

  • Cho­co­la­tier Yves Thu­riès 27–28 Pla­ce Car­not. Telé­fono 33 4 68 71 19 81.
  • Les Halles es el mer­ca­do cubier­to en la pla­za Car­not
  •  Domai­ne de Can­ta­lau­ze a las afue­ras de Car­cas­son­ne y con­cre­ta­men­te en la ville de Trè­bes, es un viñe­do don­de ade­más cul­ti­van aza­frán y ela­bo­ran acei­te de oli­va de sus pro­pios oli­vos. Tam­bién ven­den pro­duc­tos regio­na­les, rea­li­zan catas de sus vinos y alqui­lan casas para pasar estan­cias más o menos cor­tas en este mara­vi­llo­so y bucó­li­co viñe­do.

Cata de vinos en Domaine de Cantalauze

Cata de vinos en Domai­ne de Can­ta­lau­ze

 

¿Cómo ir?

  • Sin duda y de la for­ma más rápi­da y cómo­da es a tra­vés de los tre­nes direc­tos de Ren­fe SNCF en Coope­ra­ción, que une Bar­ce­lo­na, Giro­na y Figue­res con Car­cas­son­ne duran­te el perío­do de verano. Duran­te el res­to del año hay que hacer trans­bor­do.

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