Les Grands Buffets convierte a Narbonne en la capital mundial del queso

Si Fran­cia es, por méri­tos pro­pios, el país que­sero por exce­len­cia, había que nom­brar a la cap­i­tal del mun­do den­tro de sus fron­teras y la elegi­da no ha sido ni París, ni Toulouse (Xavier) ni tam­poco Bor­deaux (Jean D’A­los) sino la sim­páti­ca y mediter­ránea ciu­dad de Nar­bonne, y con­seguir ese hon­or ha sido gra­cias a que des­de el 4 de Diciem­bre su rep­re­sen­tante más cono­ci­do inter­na­cional­mente, Les Grands Buf­fets, ha reunido una colec­ción de 110 que­sos en la ofer­ta de su restau­rante, la may­or reg­istra­da a niv­el mundial.

Monsieur Louis Privat

Mon­sieur Louis Pri­vat direc­tor de Les Grands Buffets

 

Louis Pri­vat, direc­tor del restau­rante Les Grands Buf­fets y uno de los creadores de este desafío, explicó a la pren­sa nacional e inter­na­cional pre­sente en el acto de inagu­ración de tal récord, el pasa­do 4 de los cor­ri­entes, con su incon­fundible acen­to galo, que se sen­tía muy orgul­loso de haber situ­a­do su restau­rante y la ciu­dad de Nar­bonne en el mapa mundi­al de los que­sos por este hecho tan difer­en­cial. Insis­tió, y así se pudo com­pro­bar, en la cal­i­dad de la selec­ción y la diver­si­dad de este elen­co no solo de que­sos regionales, sino tam­bién nacionales e inter­na­cionales de recono­ci­do pres­ti­gio. El leit­mo­tiv de la recopi­lación de esta enver­gadu­ra, explicó Mon­sieur Pri­vat,  era hac­er ped­a­gogía de la cul­tura que­sera del país galo y así mis­mo traer grandes rep­re­sen­tantes de otros país­es con gran tradi­ción que­sera, para que sus clientes pudier­an via­jar gas­tronómi­ca­mente hablan­do, sin moverse de los asien­tos de Les Grands Buf­fets situ­a­do en esta antigua ciu­dad romana.

Les Grands Buffets

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Fran­cia pre­sume de ten­er en su haber más de 500 denom­i­na­ciones de que­sos y la edi­ción del 2018 de la Guía de que­sos de leche cru­da tiene reg­istra­do 2.380 que­sos. No podía ser de otra man­era, y si Mon­sieur Pri­vat había con­segui­do crear un restau­rante de ref­er­en­cia inter­na­cional (ver post pub­li­ca­do el pasa­do 28 de Febrero de este mis­mo año sobre Les Grands Buf­fets ) sigu­ien­do el patrón de bufet según la tradi­ción france­sa de ser­vi­cio à volon­té de las grandes pre­senta­ciones en tiem­pos pasa­dos de monar­cas y nobles galos donde los anfitri­ones ofrecían los mejores platos para agasa­jar a los invi­ta­dos con los mejores pro­duc­tos prepara­dos para la ocasión, aspira­ba ¡y lo ha con­segui­do! difer­en­ciar su restau­rante aún más después de con­seguir ser el primer restau­rante de Fran­cia en vol­u­men de nego­cio, con­sigu­ien­do un catál­o­go tan exten­so en can­ti­dad como de cal­i­dad en que­sos y poder lucir el títu­lo de: le plus grand plateau de fro­mages du monde dans un restau­rant, ase­quible a todo el mun­do ya que está inclu­i­do en el pre­cio fijo marcado.

Les Grands Buffets

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Además de pri­mar la selec­ción de que­sos regionales como Pelar­don des Cévennes, Picodon, Brique la Bèrg­ere, etc. este paseo con­tinúa por las difer­entes regiones france­sas y sus mejores emba­jadores: Roque­fort, Comté du Haut-Doubs, Can­tal, Salers, Reblo­chon Fer­mi­er de la Haute-Savoie (Alta Saboya), Camem­bert, Brie, Saint-Mar­cellin, Saint-Féli­cien, etc. Y más allá de los límites ter­ri­to­ri­ales han traí­do los que­sos Feta, Ladotiri y Graviera de Gre­cia, Gou­da al comi­no de los País­es Bajos, Gor­gonzo­la, Taleg­gio, Pecori­no con pimien­ta y Roc­col­i­no Nero del país mediter­rá­neo de la bota, el respeta­do Stil­ton de Gran Bre­taña, el suizo de la pre­sentación en for­ma de flor Tête de Moine, y de España dos grandes clási­cos que nun­ca fal­lan: Manchego y Cabrales.

Les Grands Buffets

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La pro­celosa selec­ción no ha sido fácil porque ten­er una bue­na rep­re­sentación de que­sos de pas­ta blan­da, pren­sa­da, azul , corteza flori­da o lava­da, de cabra o de ove­ja, etc. ha sido una tarea ardúa ges­tion­a­da por el pro­pio M. Louis Pri­vat, David Mar­rand, mae­stro que­sero del restau­rante y Xavier Thuret, Mejor Arte­sano Que­sero de Fran­cia, jun­to al equipo de L’Affineur du Chef de  Casa Pomona. En total se ded­i­can 4 per­sonas exclu­si­va­mente a esta sec­ción que­sera del restaurante.

Les Grands Buffets

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Obvi­a­mente jun­to con los que­sos, todo el resto de la car­ta (huîtres, steak tar­tar, etc.) está inclu­i­do en el pre­cio fijo para adul­tos de 35,90 euros, excep­to las bebidas. Niños has­ta 5 años es gra­tu­ito, y de 6 a 10 años por 17,90 euros. Vinos servi­dos a copas o en botel­la a pre­cio de bode­ga, con 70 ref­er­en­cias de las difer­entes zonas de la región.

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Los números con una fac­turación anu­al de 14,5MM de euros en el 2018, su acer­camien­to de la alta coci­na y grandes vinos a todos los  públi­cos, su mod­e­lo económi­co de gestión y su políti­ca de pro­mover pro­duc­tos biológi­cos y de prox­im­i­dad en su restau­rante, avalan las direc­tri­ces mar­cadas por Mon­sieur Pri­vat. Solo un con­ven­ci­do gran líder como él, con su savoir-faire con­sigue ser el primer restau­rante de la France en vol­u­men de nego­cio con 342.000 cubier­tos servi­dos en el 2018 y dan­do empleo a 120 colab­o­radores, como le gus­ta lla­mar car­iñosa­mente a sus com­pañeros, con­sciente de que el tri­un­fo es de todos y que reconoce la labor de cada uno de ellos para que esto fun­cione. Un mod­e­lo a seguir y enseñar en las mejores escue­las de nego­cio del mundo.

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Nar­bonne tiene una situación priv­i­le­gia­da en la región de la Occ­i­tanie. Los romanos ya conocieron sus bon­dades y aquí se asen­taron. A 15 kilómet­ros Nar­bonne-Plage es una estación bal­n­earia para dis­fru­tar de su cli­ma cáli­do baña­do por las aguas del Mediter­rá­neo. A 15 kms. la espec­tac­u­lar Reser­va Africana de Sigean, a 10 kms. de la Abadía Cis­ter­ciense de Font­froide, y a unos 45 min­u­tos Car­cas­sonne. Todo ello suma­do a que está a menos de 2 horas des­de Barcelona en el cómo­do tren de alta veloci­dad Renfe-SNCF y que la estación de tren, la gare, está a solo 15 min­u­tos en un diges­ti­vo paseo de Les Grands Buf­fets con lo cual podemos olvi­darnos de coger el coche. Igual­mente tiene un gran aparcamien­to gratuito.

Más infor­ma­ción y la impre­scindible reser­va en Les Grands Buffets

Sobre pre­cios, des­cuen­tos del 5ª aniver­sario del 11 al 14 de Diciem­bre de 2018 y horar­ios de tren en Renfe-SNCF en Cooperación

© 2018 José María Toro. All rights reserved.

 

 

Toscana Blues

-Estoy estu­pen­da­mente. Te lo prome­to. ¿Cómo no voy a estar bien en la mar­avil­losa Toscana? Ya no soy la mujer-dra­ma que cono­ciste, broth­er. Relax. Om.

Cuel­go el telé­fono. Me ase­guro de que mi her­mano ya no está al otro lado. Toco tres veces la tecla roja y lloro has­ta que el móvil se empa­pa de arri­ba a aba­jo. Y luego limpio las lágri­mas de la pan­talla con el rever­so de la camise­ta de Ale­jan­dro Sanz que me pon­go para dormir.

Lle­vo cua­tro días entre viñe­dos y tor­res medievales y me sien­to en el infier­no, quemán­dome cual piz­za mar­gari­ta. Otro desen­gaño pueril. Y enci­ma me duele la tri­pa de hin­charme a pecori­no y nue­ces. Creo que he subido como cin­co kilos des­de que llegué a Cortona.

Hace un par de sem­anas reservé una habitación “deluxe” en un vil­la pre­ciosa y alquilé un “Bee­tle cabrio” en el aerop­uer­to de Pisa dis­pues­ta a com­erme el mun­do y al gas­trochef ital­iano con el que llev­a­ba “insta­grame­an­do” des­de hace seis meses. Sor­pre­sa, con­mo­ción: Piero Del­la Francesca, el chico con nom­bre de pin­tor que sólo sube impre­sio­n­antes imá­genes de vinos caros, platos divi­nos y rutas en bici­cle­ta, tiene mujer y unos fenom­e­nales tril­li­zos de siete años. Pequeños detalles que no vale la pena men­cionar y mucho menos fotografiar.

-Vente a la Toscana, te lle­varé a los mejores restau­rantes y beberás  vinos increíbles, “bel­lisi­ma mia”. Que ganas de cono­certe, Martita.

Y claro. Aho­ra o nun­ca. Soy una mujer auto­su­fi­ciente, soltera y en la flor de la vida. Y cuan­do proyec­to una idea, la hago real­i­dad. Tal cual. El prob­le­ma vino después de tomar mi azarosa decisión: cuan­do cuel­go la foto de mis bil­letes de avión hace dos días en plan cam­pana­da, mi queridísi­mo chef me blo­quea en todas las redes sociales posi­bles, además del whatsapp.

-¿Ha pasa­do algo, Pier­i­to? ¿Estás bien, cielo? Lan­zo mi tur­ba­do mail y espero respues­ta mien­tras sobre­salta­da me arran­co las cejas una a una.

-Sí, sí queri­da,  “tut­to bene. Pero es que jus­to me voy con mi mujer y los tril­li­zos a pasar una sem­ana a Suiza y nece­si­to desconec­tar del mun­do. Dis­fru­ta de mis paisajes. Una pena no poder acom­pañarte en tu escapa­da italiana”

Pues nada. Con los ojos como un pulpo y la male­ta llena de camisones sexys, vesti­dos ajus­ta­dos y cul­lotes de lo más fash­ion para recor­rer en bici las praderas ital­ianas, me subo en el avión sin deshac­er­la. No ten­go fuerzas después de tan­to “tran­quiman­iz” con té verde. Mi psicól­o­go me ha recomen­da­do que vaya de via­je y coja aire. Que no me quede con el ansia de hac­er las cosas. Pero… si es que no ten­go puñeteras ganas. Aún así hago aco­pio de energía y par­to en vue­lo direc­to hacia la ciu­dad de la torre incli­na­da. Sí, tor­ci­da: más o menos como yo y mi cabeza de chorlito.

En el Aerop­uer­to Galileo Galilei (nom­bre ide­al para recibir a una lunáti­ca estrel­la­da) me espera mi dis­cre­to “escaraba­jo” rojo y unos cuan­tos kilómet­ros has­ta lle­gar al román­ti­co puebli­to donde se rodó “Bajo el sol de la Toscana”: lugar donde me encuen­tro des­de hace cua­tro días en modo “com­er-dormir-llo­rar”. Y todavía me quedan tres más has­ta tomar mi “ryanair” de vuelta a la vida.

Aunque son las seis de la tarde, me voy quedan­do traspues­ta con el móvil en la mano cuan­do sue­na un avi­so de insta­gram. Un “me gus­ta” en la foto de mi bil­lete a Pisa y un comen­tario de…”Camarón92”:

-Ando abur­ri­do por estos valles toscanos. Mi novia me dejó antes de venir. ¿Cómo va tu via­je? Abro los ojos de golpe. ¿Quién es este ser espon­tá­neo que aca­ba de entrar en esce­na? Acto segui­do cotilleo su colec­ción de fotos. El tal Camarón ‑que es de Conil de la Fron­tera– debe ten­er unos quince años menos que yo y es un surfero con un cuer­po de escán­da­lo. Y enci­ma está quedán­dose en el pueblo de al lado, a cin­co min­u­tos en coche.

-Pues, Camarón92, mi via­je va de lujo… Si quieres quedamos aho­ra mis­mo y nos echamos una copa de Chi­anti en la Plaza del cen­tro de Cor­tona,  antes de que el sol de la Toscana nos abandone.

Respon­do atre­v­i­da sin pen­sar­lo demasi­a­do, eso sí, en abier­to no vaya a ser que el surfero aban­don­a­do sea un psicó­pa­ta. Que nun­ca se sabe. Y de paso para que lo vea Piero Del­la Francesca,  si es que algún día vuelve a seguirme en el instagram.

Trein­ta segun­dos de inqui­etud y Camarón92 me con­tes­ta: ‑estoy ahí en media hora, encanto.

En menos que can­ta un gal­lo me quito la camise­ta de Ale­jan­dro Sanz y me cal­zo mis tacones y un vesti­da­zo rosa chi­cle bien ajus­ta­do. No sé si es un poco exager­a­do para la ocasión pero es que en mi male­ta ital­iana sólo he meti­do piezas extremas. Como yo. De repente me imag­i­no feliz bebi­en­do cerveza fresqui­ta y comien­do tor­tilli­tas de camarones en un kiosko playero de Tar­i­fa. En la var­iedad está el gus­to pien­so mien­tras sil­bo “Quién me va a curar el corazón partío” y empiezo a olvi­dar al gas­trochef toscano.

BSO Corazón partío de Ale­jan­dro Sanz.

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reserved.

 

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