Zagarafoodbox las cajas mediterráneas de gastronomía

Todo comen­zó como el poé­ti­co via­je a Íta­ca. Boris y Gio­van­ni, los crea­do­res de Zaga­ra­food­box, las cajas medi­te­rrá­neas de gas­tro­no­mía, lle­van des­de el 2007 orga­ni­zan­do via­jes a la car­ta en Zaga­ra­tra­vel. Y como el poe­ma de Kava­fis pidie­ron que el camino fue­ra lar­go, lleno de aven­tu­ras, y de expe­rien­cias. De todo lo apren­di­do y vivi­do en Zaga­ra­tours, crea­ron estas caja gas­tro­nó­mi­cas de recuer­dos feli­ces de sus via­jes por el Medi­te­rrá­neo, para que aho­ra tú los vivas con la mis­ma inten­si­dad en tu casa.

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Viaje a ítaca. Kavafis

Zagarafoodbox la caja gastronómica del Mediterráneo

Impreg­na­dos del men­sa­je de Kava­fis, Zaga­ra­food­box es el resul­ta­do de las expe­rien­cias vivi­das de estos jóve­nes empren­de­do­res con la empre­sa de via­jes per­so­na­li­za­dos y a medi­da de Tri­na­kria Tours, dón­de cono­cie­ron y vivie­ron en pri­me­ra per­so­na, his­to­rias úni­cas en hote­les y res­tau­ran­tes con encan­to, por ese lar­go peri­plo por Ita­lia y todo el Medi­te­rrá­neo.

pasta con salsa de tomate, albahaca y parmigiano reggiano,
Pas­ta con sal­sa de toma­te, albaha­ca y par­mi­giano reg­giano. Acom­pa­ña­do de tos­ta­das con car­pac­cio de espá­rra­gos blan­co en acei­te y per­las de vina­gre bal­sá­mi­co IGP

Encon­tra­ron rin­co­nes don­de la son­ri­sa sin­ce­ra de sus habi­tan­te es tu pri­mer reci­bi­mien­to. Dón­de te sien­tes a gus­to y quie­res vol­ver con­ti­nua­men­te. Dón­de se prac­ti­ca real­men­te la filo­so­fía del Slow Food del gran Car­lo Petri­ni. Por­que se usan pro­duc­tos autén­ti­ca­men­te de pro­xi­mi­dad, sin ese for­za­do pos­tu­reo de algu­nos. Don­de la mam­ma te ense­ña­rá las higue­ras de la fin­ca que rodea al hotel rural don­de esta­rás alo­ja­do. De esas higue­ras, te con­ta­rá, coge­rán los higos para hacer esa deli­cio­sa mer­me­la­da que desa­yu­na­rás cada maña­na. Y de las oli­ve­ras que ves al fon­do, de esas extraen el olio para untar el pan.

Y lle­gó la terri­ble pan­de­mia del coro­na­vi­rus, que nos para­li­zó todo, como si un gigan­te freno de mano se hubie­ra acti­va­do en la Tie­rra, y así se paró la eco­no­mía, el via­jar, y casi el vivir. Momen­tos difí­ci­les, de duda, pero como dijo Dar­win, el que se ada­pa­ta a las cir­cuns­tan­cias es el que sobre­vi­ve. ¿Qué hicie­ron en Zaga­ra­food­box? apro­ve­char para dar a cono­cer todos esos pro­duc­tos que ellos han cono­ci­do duran­te estos años, para que pudié­ra­mos hacer ese via­je a esos aro­mas, sabo­res y colo­res que nos recuer­dan esos via­jes que ellos vivie­ron en un tiem­po pre­té­ri­to. Vamos todo lo que habían dis­fru­ta­do en su par­ti­cu­lar via­je a Íta­ca por el Medi­te­rrá­neo.

Piz­za con tru­fa negra hecha en casa y acei­te de tru­fa negra. Detrás piz­za case­ra de 4 que­sos y oré­gano sil­ves­tre

Un viaje gastronómico por Sicilia, Cerdeña, Puglia, Italia y Grecia

Zaga­ra, o lo que es lo mis­mo azahar en ita­liano, es el nom­bre ele­gi­do por los sici­lia­nos Boris y Gio­van­ni, para esta empre­sa que te lle­va de via­je gas­tro­nó­mi­co. Es todo un gui­ño a la flor repre­sen­ta­ti­va de los naran­jos y limo­ne­ros que ador­nan y embe­lle­cen el Medi­te­rrá­neo y nos embria­gan cada pri­ma­ve­ra con su per­fu­ma­do aro­ma. Zaga­ra es, por tan­to, la con­se­cuen­cia de ese her­mo­so via­je a íta­ca, y que nació en el 2007 como Zaga­ra Tra­vel, agen­cia de via­jes a medi­da por el Mare Nos­trum. La pri­me­ra para­da fue la isla de Sici­lia, segu­ra­men­te el Cen­tro di gra­vi­tà per­ma­nen­te que can­ta­ba el malo­gra­do Bat­tia­to, natu­ral de la sici­lia­na pro­vin­cia de Cata­nia. Des­pués fue­ron los des­ti­nos de Cer­de­ña, Cre­ta, Mal­ta, Pelo­po­ne­so y Puglia, el tacón de la bota. La cul­tu­ra, el arte y la gas­tro­no­mía son las señas de iden­ti­dad de esta agen­cia de via­jes arte­sa­nal.

pasta italina trafilata al bronzo, bacon,  y parmigiano reggiano.  Zagarafoodbox las cajas mediterráneas de gastronomía
Pas­ta Tra­fi­la­ta al Bron­zo alla car­bo­na­ra

Zaga­ra­food­box es la reco­pi­la­ción de pro­duc­tos encon­tra­dos, que con­ser­van el autén­ti­co sabor, el aro­ma y el color que gra­ba­mos en nues­tra memo­ria más poé­ti­ca (y hedo­nis­ta) en cada para­da de nues­tro via­je por la vida. Ellos se encar­gan de recu­pe­rar­los y colo­car­los en una caja gas­tro­nó­mi­ca para dis­fru­tar en casa, con la fami­lia o con los ami­gos. Es como vol­ver a via­jar sin salir de casa. Para que vivas ese momen­to de la mag­da­le­na de Proust, o del más recien­te y cine­ma­to­grá­fi­co Anton Ego en Rata­toui­lle. Seguir nues­tro camino hacia Íta­ca aun­que sea des­de nues­tro domi­ci­lio por­que tene­mos que seguir apren­dien­do y dis­fru­tan­do, y Zaga­ra­food­box nos los pone fácil.

Zagarafoodbox está disponible por destinos

Zaga­ra­food­box las cajas medi­te­rrá­neas de gas­tro­no­mía están dis­po­ni­bles por los des­ti­nos de Sici­lia, Cer­de­ña, Puglia, Ita­lia o Gre­cia. Tam­bién encon­ta­rás cajas para pre­pa­rar pas­ta, o qui­zás un ape­ri­ti­vo para dis­fru­tar del dol­ce far nien­te. Ade­más de con­ser­vas y patés a base de anchoas de la Cos­ta Bra­va, cajas con rece­tas para que sea todo más fácil, y por supues­to para que lo pue­das per­so­na­li­zar a tu gus­to con sus acei­tes, vinos, que­sos, mer­me­la­das, pas­tas y mucho más.

Más infor­ma­ción y tien­da on line en la web de la tien­da de pro­duc­tos gour­met Zaga­ra­food­box

Más infor­ma­ción de via­jes boni­tos y para recor­dar, entra en la web de Via­jes por el Medi­te­rrá­neo Zaga­ra Tra­vel

© 2021 José María Toro. All rights reser­ved

Para Iván desde Creta

Hola Iván. ¿Qué tal sigue todo? Espe­ro que estés mejor de la espal­da. Está cla­ro que es el estrés del des­pa­cho de abo­ga­dos. Ten­drás que cui­dar­te mucho si quie­res estar un año con la mochi­la a cues­tas. Apro­ve­cha a “tu pro­fe­sor de yoga par­ti­cu­lar”.

Por aquí todo genial. Segun­da isla grie­ga y ter­ce­ra en camino. Esta vez te escri­bo des­de el Aero­puer­to de Hera­klion en Cre­ta. La ver­dad es que la Isla da para mucho más que las cua­tro noches que pasé en ella. Debe­rías dedi­car­le al menos una sema­ni­ta para ver­la con un poco de  tran­qui­li­dad.

Sien­do sin­ce­ra, la capi­tal, Hera­klion, no mere­ce mucho la pena. No obs­tan­te, pue­des pasear por la ciu­dad de “El Gre­co” una tar­de, cenar en uno de sus pin­to­res­cos res­tau­ran­tes jun­to al mar y dar un paseo por el  puer­to anti­guo y la For­ta­le­za de Kou­les. Una reco­men­da­ción si no quie­res aca­bar “empa­cha­do”: mesu­ra gas­tro­nó­mi­ca. Cuan­do pidas tus pla­tos, ten pre­sen­te que los cre­ten­ses son tre­men­da­men­te gene­ro­sos. Las racio­nes sue­len ser enor­mes y ade­más nor­mal­men­te te invi­ta­rán a san­día, uvas y algún dul­ce, ade­más del con­si­guien­te licor, el típi­co ouzo o un mas­ti­ka. Inclu­so a veces, por la cer­ca­nía geo­grá­fi­ca, te ponen raki, un diges­ti­vo tur­co  pare­ci­do a los ante­rio­res. Si al final pasas por Hera­klion, prue­ba el res­tau­ran­te Kas­te­lla: deli­cio­so pes­ca­do y buen vino de la casa. En cuan­to a hote­les, si bus­cas bue­na rela­ción cali­dad-pre­cio y un desa­yuno abun­dan­te en pleno cen­tro vete al Kas­tro y pide habi­ta­ción en la últi­ma plan­ta. Te sor­pren­de­rá la terra­za y el jacuz­zi pri­va­dos.

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Pala­cio de Cno­sos. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Cer­ca de Hera­klion, a sólo cin­co kiló­me­tros de la ciu­dad, tie­nes una cita impres­cin­di­ble con la his­to­ria y la mito­lo­gía: el Pala­cio minoi­co de Cno­sos. Con­fie­so que fue el momen­to más apa­sio­nan­te de mi visi­ta a la Isla. Sólo pen­sar que esta­ba ante colum­nas de más de cua­tro mil años de vida y pie­dras que for­ma­ban par­te del Labe­rin­to del Mino­tau­ro fue increí­ble. Recor­dar cuan­do leía de peque­ña sobre Ica­ro, Déda­lo, Ariad­na y Teseo, y estar aho­ra res­pi­ran­do el mis­mo aire que mis per­so­na­jes mito­ló­gi­cos me resul­tó una expe­rien­cia abso­lu­ta­men­te emo­cio­nan­te.

Dejan­do atrás el Pala­cio de Cno­sos, nos diri­gi­mos a una de las ciu­da­des más boni­tas de Cre­ta, Rethy­mno. Encla­va­da a pie de cos­ta, sus edi­fi­cios mez­clan ele­men­tos vene­cia­nos y tur­cos en un pre­cio­so cas­co his­tó­ri­co por el que pasear y en el que sen­tar­se a dis­fru­tar un buen café espe­cia­do. El mejor yogurt grie­go del via­je, sin duda, en el Soho­ra Hotel Bou­ti­que, un pre­cio­so y fami­liar hote­li­to lleno de deta­lles. Y no de los lujo­sos sino de los que te lle­gan al cora­zon­ci­to y te hacen son­reír, como la mesi­lla de noche hecha con una anti­gua máqui­na de coser Sin­ger o el apa­ra­dor de la abue­la don­de sir­ven el desa­yuno.

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Soho­ra Hotel Bou­ti­que. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

De camino a Rethy­mno, no olvi­des parar a dar­te un baño en cual­quie­ra de las pla­yas de la cos­ta. Noso­tros nos dimos un buen remo­jón en “Bali”. Te lo pro­me­to. Mira el mapa. Lue­go, en tu honor, nos toma­mos una caña en un chi­rin­gui­to que se lla­ma “La vida loca” y comi­mos vien­do el mar en la fan­tás­ti­ca  Taver­na Liva­di (aquí las Taber­nas van con v de via­jar).

La siguien­te para­da des­pués de Rethy­mno fue la bulli­cio­sa ciu­dad de Cha­nia, anti­gua capi­tal de Cre­ta, tam­bién lla­ma­da La Canea. Sus barrios vario­pin­tos, en uno de ellos nació la can­tan­te Nana Mous­kou­ri, el pre­cio­so faro que la ilu­mi­na y su ani­ma­do puer­to vene­ciano atraen a un mon­tón de turis­tas. Fue curio­so encon­trar­nos pasean­do por sus tien­de­ci­llas a nues­tros com­pa­ñe­ros de vagón en el tren a Meteo­ra. No será gran­de Gre­cia y sus dos­cien­tas vein­ti­sie­te islas habi­ta­das para coin­ci­dir en este pun­to una sema­na des­pués.  De Cha­nia me que­do con sus calle­ci­tas  estre­chas, su estu­pen­da gas­tro­no­mía y vida noc­tur­na y, sobre todo, con el bal­cón de mi apar­ta­men­ti­to (Era­to Sui­tes) sobre el puer­to. Para ti, te dejo la mar­cha noc­tur­na y como buen ciné­fi­lo, la Taver­na Ades­po­to, don­de se roda­ron esce­nas de “Las dos caras de Enero”, con Vig­go Mor­ten­sen y Kirs­ten Dunst.

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Vis­ta sobre el puer­to de Cha­nia. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

La ver­dad Iván es que Cre­ta tie­ne muchí­si­mo más de lo que te he con­ta­do. Es una Isla enor­me, la más gran­de de Gre­cia. Me que­dó pena de no poder visi­tar  la famo­sa Gar­gan­ta de Sama­ria y la cos­ta sur. En otra oca­sión será, supon­go. Un beso gran­de para ti y salu­dos a Dani.

PD: Ojo cuan­do con­duz­cas en Cre­ta. En las carre­te­ras de doble sen­ti­do, los coches más len­tos cir­cu­lan por el arcén para dejar paso a los más lan­za­dos. Aun­que cono­cién­do­te no te veo por el arcén ni de lejos.

BSO: Liber­tad Nana Mous­kou­ri

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.

Para Iván desde Rodas

Que­ri­do Iván, te escri­bo este mail des­de el aero­puer­to de Ate­nas. El móvil en una mano y mi peque­ño tro­lley azul a los pies.

Tal como me pedis­te, apro­ve­cho cada rati­to que ten­go para hacer aco­pio de impre­sio­nes y rega­lár­te­las. Segu­ro que entre todos los ami­gos que te vamos con­tan­do deta­lles de pri­me­ra mano de nues­tras esca­pa­das vera­nie­gas, orga­ni­za­rás el año sabá­ti­co per­fec­to. Tu sue­ño está a la vuel­ta de la esqui­na des­pués de tan­tos años ima­gi­nán­do­lo.

Aca­bo de bajar­me del avión pro­ce­den­te de Rodas, feliz de haber encon­tra­do  rin­con­ci­tos genia­les para mi archi­vo via­je­ro. Me pre­gun­tas­te el pri­mer día que lle­gué si te reco­men­da­ría la Isla para gas­tar una sema­na de tu gran sue­ño. Era muy pron­to. Aún no sabía que el secre­to de la coque­ta Rodas esta­ba en olvi­dar­se de la pri­me­ra impre­sión y sobre todo de las guías y los apun­tes aje­nos. El de tu ami­ga no cuen­ta, por supues­to.

Sé que, como a mí, no te gus­tan las aglo­me­ra­cio­nes ni los luga­res pla­ga­dos de turis­tas. Por eso, te ordeno que apar­tes de tu plan­ning la “imper­di­ble” visi­ta a Lin­dos o a la famo­sa pla­ya de Anthony Quinn, aun­que hayan sido los esce­na­rios de Zor­ba el Grie­go. Si quie­res, por curio­si­dad,  echa un ojo des­de arri­ba y lue­go sal huyen­do en bus­ca de las cali­tas y pue­ble­ci­llos inte­rio­res de los que casi nadie habla. Los hay. Pura paz.

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Klimt Pen­sion den­tro de la Ciu­dad Vie­ja de Rodas. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Mi reco­men­da­ción es que alqui­les un coche al lle­gar al aero­puer­to y des una vuel­ta a la Isla. De pun­ta a pun­ta. En un día pue­des hacer­lo. Te darás cuen­ta de que el este está un poco masi­fi­ca­do. Dema­sia­dos hote­les y bas­tan­te caos, des­de lue­go mucho más que en la cos­ta oes­te. Así todo ale­ján­do­te de los  “hor­mi­gue­ros” podrás encon­trar autén­ti­cas joyas como las casi desier­tas pla­yi­tas  de Cha­ra­ki o el Moji­to Beach en Laha­nia: un chi­rin­gui­to fan­tás­ti­co con habi­ta­cio­nes y pla­ya pro­pia don­de comer a rit­mo de blues, hacer yoga y escu­char músi­ca en vivo al atar­de­cer.

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Moji­to Beach. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Hablan­do de luga­res de esos que nos gus­tan, con jazz y buen vino: en la Ciu­dad Vie­ja fren­te al Puer­to de Man­dra­ki, des­cu­brí un res­tau­ran­te que me encan­tó. Tan­to que cené dos noches en él. Es el Auver­gne Café jun­to a unas de las puer­tas de entra­da. No te olvi­des de apun­tar­lo en tu Moles­ki­ne azul. Tam­po­co te que­des sin calle­jear por los peque­ños pasa­di­zos medie­va­les de la par­te más ale­ja­da de las tien­das de sou­ve­nirs. Hay rin­con­ci­tos encan­ta­do­res y hote­li­tos coque­tos don­de pasar una noche román­ti­ca o feroz. A tu elec­ción que­da.

Por la par­te oes­te de la Isla, como te con­ta­ba, encon­tra­rás un mar más sal­va­je que en el este, igual que en la pun­ta sur. Qui­zá por eso la cos­ta está menos cons­trui­da y es más tran­qui­la. Si lle­vas tu inse­pa­ra­ble tabla de surf, como supon­go que harás, te chi­fla­rá pasar por el cabo de Pra­so­ni­si: un paraí­so para los aman­tes del vien­to que me recor­dó mucho a nues­tras pla­yas de Fuer­te­ven­tu­ra. Ade­más, en el desér­ti­co oes­te podrás reco­brar la cal­ma per­di­da en el bulli­cio, reco­rrien­do para­jes insó­li­tos como el Cas­ti­llo de Mono­lithos y dán­do­te un baño en algu­na de las pla­yi­tas medio soli­ta­rias con taber­na incor­po­ra­da y tum­bo­nas gra­tui­tas que verás jun­to a la carre­te­ra. Por cier­to, el mar está calen­ti­to.

Para fina­li­zar tu reco­rri­do por Rodas, recuer­da visi­tar Kami­ros, un espec­ta­cu­lar yaci­mien­to arqueo­ló­gi­co de más de tres mil años enmar­ca­do por el Egeo. Segu­ro que te emo­cio­nas tan­to como lo hacía la Puri, nues­tra pro­fe de His­to­ria del Arte del Ins­ti­tu­to. ¿Te acuer­das como fli­pa­ba cuan­do habla­ba de Gre­cia?

Bueno, has­ta aquí mi peque­ño resu­men de Rodas. Ya te con­ta­ré en per­so­na, tene­mos una cena pen­dien­te en La Noria. Un besi­to fuer­te y recuer­dos a tu chi­co. A ver si me lo pre­sen­tas de una vez.

PD: no espe­res encon­trar el famo­so Colo­so de Rodas. Se lo lle­vó un terre­mo­to cuan­do ni Jesu­cris­to había naci­do.

BSO Zor­ba el grie­go de Mikis Theo­do­ra­kis

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.