Pomaterra es el nuevo restaurante en el barrio de Gràcia de Barcelona que convierte la patata en el protagonista de un viaje gastronómico por todo el mundo

La humil­de pata­ta ha sal­va­do a la huma­ni­dad del ham­bre. Fue denos­ta­da por muchos gober­nan­tes (estu­vo prohi­bi­da en Fran­cia por ley en varias regio­nes por­que se creía que cau­sa­ba la lepra y el tifus) y es gra­cias a Par­men­tier que se pre­sen­tó delan­te del rey Luis XVI y le rega­ló un ramo de flo­res de pata­ta. El monar­ca se la colo­có en la sola­pa y la rei­na María Anto­nie­ta se la puso en el pelo, ponien­do de moda su plan­ta entre la aris­to­cra­cia. La his­to­ria de Par­men­tier y su rela­ción con la pata­ta se remon­ta a la gue­rra de los Sie­te Años cuan­do fue cap­tu­ra­do por el ejér­ci­to pru­siano y en pri­sión fue ali­men­ta­do exclu­si­va­men­te con pata­tas, des­cu­brien­do que no solo era nutri­ti­va sino que no cau­sa­ba nin­gu­na enfer­me­dad. Para con­ven­cer al pue­blo y a la noble­za usó téc­ni­cas con muy inge­nio como plan­tar pata­tas y poner guar­dias para vigi­lar­las y hacer creer que era algo valio­so. Por la noche la guar­dia se reti­ra­ba y los ciu­da­da­nos pica­dos por la curio­si­dad las roba­ron y las plan­ta­ron en sus casas. Para la noble­za lle­gó a cele­brar cenas con per­so­nas influ­yen­tes y todos los pla­tos se ela­bo­ra­ban con pata­tas.

Poma­te­rra le coge el tes­ti­go a Par­men­tier y toda la ofer­ta gas­tro­nó­mi­ca se basa en la pata­ta en sus dife­ren­tes ver­sio­nes según las diver­sas cul­tu­ras. De esta mane­ra sin salir de este ori­gi­nal res­tau­ran­te en el barrio de Grà­cia pode­mos cono­cer pro­pues­tas gas­tro­nó­mi­cas de Méxi­co a Tai­lan­dia.

Este pro­yec­to está fir­ma­do por Ana Díaz de León y Eduar­do Durand. Comen­za­ron como take away y deli­very, y se deci­die­ron a abrir­lo como res­tau­ran­te y reto­ma­rán el deli­very duran­te el oto­ño para dis­fru­tar­lo en casa. Ana vie­ne del Arte Dra­má­ti­co y Direc­ción Escé­ni­ca, pasan­do por la pres­ti­gio­sa escue­la de coci­na Hof­mann, siem­pre con la memo­ria de los sabo­res de su Méxi­co natal. La cono­ce­mos por su ante­rior pro­yec­to Dip Dum­pling todo un refe­ren­te por su carác­ter arte­sa­nal con mucho sabor. Por su par­te, Eduar­do pro­ce­de del mun­do audio­vi­sual y con dila­ta­da expe­rien­cia en hos­te­le­ría, apor­ta la ges­tión y la crea­ción de expe­rien­cias. Ambos ges­tio­nan tam­bién Cana­na, bar de coc­te­le­ría y tapas del barrio

En el res­tau­ran­te Poma­te­rra la pata­ta adquie­re el pro­ta­go­nis­mo del pla­to y ya no es un acom­pa­ña­mien­to. La pro­pues­ta par­te de pata­tas al horno con man­te­qui­lla que se relle­na con gui­sos y ela­bo­ra­cio­nes ins­pi­ra­das en coci­nas de toto el mun­do. Y así nos encon­tra­mos con pla­tos como la cau­sa lime­ña, le ensa­la­da capre­se, la buti­fa­rra espa­rran­ca­da, chi­li Beans, rata­toui­lle, pollo Thai, cochi­ni­lla pibil, cevi­che medi­te­rrá­neo, ensa­la­da de melón y que­so Hallou­mi, cal­do Thai, cre­mas de tem­po­ra­da y pos­tres case­ros como el bonia­to con cre­ma cata­la­na, el pump­kin pie o el Pay de man­za­na. Todas las ela­bo­ra­cio­nes son pro­pias que se nota cuan­do prue­bas alguno de sus pla­tos. Ade­más su tic­ket medio de unos 20 euros ofre­ce una expe­rien­cia gas­tro­nó­mi­ca com­ple­ta y acce­si­ble con todos los núme­ros para con­ver­tir­se en tu lugar favo­ri­to en Grà­cia.

Poma­te­rra Res­tau­ran­te. C/ Torrent d’en Vida­let, 7 esqui­na on Ramón y Cajal. Bar­ce­lo­na. Hora­rio de coci­na de mar­tes a domin­go de 18h a 23h. Take away y deli­very C/ Ramón y Cajal, 61. Bar­ce­lo­na. Deli­very pró­xi­mo lan­za­mien­to en oto­ño 2026.

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