A finales de octubre del 2024 abrió Can Bo en el Grand Hotel Central de la Via Laietana, 30 de Barcelona. Este edificio con historia fue la sede del imperio financiero del político, empresario y abogado Francesc Cambó y se construyó inspirado en los edificios de Chicago. En el momento de su construcción, fue el edificio más alto de Barcelona y el primero en tener ascensor. Su fachada está dividida en secciones: en la planta baja destacan los pilares y el atrio de entrada con decoración neoclásica, el segundo piso y siguientes dedicado a oficinas de estética racionalista y el nivel superior tiene aires palaciegos rompiendo con la sobriedad de la fachada, era la casa de Cambó que además esconde un jardín privado de estilo neoclásico de 1.000 metros cuadrados. con árboles, flores, fuentes y esculturas clásicas. Un oasis privado en el centro de Barcelona. La estancia es elegante con exquisitas boiseries propias de palacios franceses, y un salón de baile que sirvió para el disfrute de la alta burguesía catalana.

Este histórico edificio, diseñado por el arquitecto Noucentista catalán Adolf Florensa, fue reconvertido en hotel en el año 2005 y completamente remodelado en 2024. Con el pedigrí que le precede de su ubicación, la carta del restaurante de tapas y platillos de Can Bo está a la altura y está firmado por el chef Oliver Peña, recientemente ganador de una estrella Michelin en el restaurante Teatro Kitchen y que ha pasado por templos gastronómicos con elBulli, Hotel Hacienda Benazuza, Comerç 24, así como los estrellados 41º Experiencia y Enigma.

Junto a Peña está acompañado por un equipo de campanillas: por un lado del chef ejecutivo del Grand Hotel Central Lorenzo Cavazzoni que eleva la oferta de tapas y platillos clásicos de la cocina española a nivel gastronómico con guiños a la italiana. Y por supuesto con el objetivo claro de trabajar con producto local en su momento óptimo de consumo procedente de pequeños productores, de proximidad para ganar en frescura y sabor que redunda en la calidad de la oferta culinaria de la carta de Can Bo. Los ingredientes tienen nombre y apellidos, es decir el pollo de payés procede de la Cerdanya, las alcachofas son del Prat, salmones de la costa de Barcelona, los mejillones y navajas del Delta de l’Ebre, y las fresas del Maresme. Y así tenemos platillos y tapas como el puerro al carbón con romero o el salpicón de serviola (pez limón) con chips, la croqueta de pollo a la catalana, el Roll de pulpo frito con mojo rojo o la tortilla de patatas hecha al momento (que recalentada no nos gusta). Por supuesto opciones vegetarianas.
El origen italiano del chef Cavazzoni se traduce en guiños al país de la bota como la tapa de presa ibérica “tonnata”, las alcachofa “cacio e pepe”, o los raviolis “plin” de ossobuco.

Y la carta líquida está a cargo de Amador Marín, que fue el jefe de Sommeliers del grupo elBarri. aquí está formado por 150 referencias cuidadosamente seleccionadas. Es un recorrido por bodegas locales y nacionales hasta referencias internacionales tanto francesas como italianas. Los vinos de mínima intervención también tienen su espacio. Y lo más loable es que ha pensado en tener una selección rotativo de 12 vinos por copa adaptada a la estación y por supuesto al menú de temporada.

Con acceso directamente desde la calle e independiente del hotel está diseñado por el estudio Sagrada que ha firmado otros proyectos como The Arts Club en Londres, Maison Breguet en París y el hotel St. Regis en Venecia, por citar algunos. Está inspirado en el Mediterráneo en tonos cálidos y serenos que mejor la representan: terracota y azul, El suelo de baldosas grandes a partir de fragmentos cerámicos es todo un tributo al trencadís catalán, tan usado por Gaudí y los modernistas catalanes, Elementos sofisticados con un guiño al chic rural junto a los grandes ventanales, que la inundan de luz natural, con vistas a los restos de la muralla romana, De ese pasado histórico que explicaba al principio se ha sabido destacar una impresionante biblioteca pero no de libros, en este caso de vinos para tener a la vista la amplia carta de vinos. Lo que más llama la atención nada más entrar es su espectacular barra, como eje protagonista de este elegante espacio y que invita a sentarse en sus taburetes a tomarse un cóctel o un vino. También es el escenario de los últimos toques de los platos que pasan de la cocina a las mesas.
Probamos en Can Bo del Grand Hotel Central Barcelona:
Gilda XXI con aceituna gordal para comer en dos bocados

Extraordinaria cecina de León.

Amamos esta ensaladilla rusa elaborada con patata, ventresca de atún y su aceite, adornado con caparrones

El salpicón de cerviola o pez limón y con chips para darle esta textura crujiente

Brioche de pulpo rebozado con col lombarda y mojo picón con choricero

Homenaje a la cocina tradicional catalana espectaculares canelones de rustido con trufa negra. Elaborado a partir de las tres carnes: pollo cerdo y ternera con un cerebro de cordero para darle melosidad al relleno.

Suquet de pescado de roca, rape y almejas con patatas. Un plato de intenso sabor al Mediterráneo (estamos a menos de 500 metros del Port de Barcelona)

Albóndigas de vaca madurada. Sencillamente espectaculares

Nuestra clásica torrija elaborada con panettone (guiño italiano) de L’Atelier y acompañado de helado de Sandro Desii.

Un flan que hace levantar suspiros

Y un clásico como las fresas del Lluís con yogur que siempre apetecen

Vinos probados durante la comida:
Levante 90

Tanca els ulls. Vino brisado.

Amaren de Luis Cañas en acertada copa para vinos de uva chardonnay

Scarpa Nebbiolo de viñas viejas

Can Bo
Via Laietana, 30 — 08003 Barcelona+34 932 957 905 info@canbo.es Reservas desde la web del Grand Hotel Central Barcelona
Horario De 12.30h a 00h. Cocina abierta de: 12.30h a 16:00h y de 19h a 22.30h.
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