Cocina mediterránea y coctelería creativa en el restaurante La Cerda de Chueca en Madrid

Es fin de sema­na y nos hemos deja­do sedu­cir por el ambien­te fes­ti­vo del popu­lar barrio de Chue­ca que siem­pre está de moda. La noche es joven aun­que noso­tros ya no tan­to. Apro­ve­cha­re­mos para cenar en el res­tau­ran­te La Cer­da de Chue­ca.

La Cerda de Chueca

El barrio de Chue­ca guar­da curio­si­da­des como el par­king “divino” de la pla­za de Pedro Zero­lo que en las pare­des de su inte­rior inclu­ye citas de la Divi­na Come­dia de Dan­te. O que las reli­quias de San Valen­tín están en la igle­sia de San Antón, como alter­na­ti­va para los que prue­ban suer­te bus­can­do el amor en Mer­ca­do­na con la piña al revés y que des­pués de pasear­se duran­te una hora por sus pasi­llos no se han comi­do un ros­co. Qui­zás sea más efec­ti­vo poner una cin­ta en las reli­quias de San Valen­tín para que el amor no se nos mues­tre tan esqui­vo.

La Cerda de Chueca

Des­pués de esto (y hay mucho más que con­tar) nos vamos a cenar a La Cer­da de Chue­ca el res­tau­ran­te más polí­ti­ca­men­te inco­rrec­to del barrio. Deco­ra­do en rosa (muy Bar­bie) y con diver­ti­das figu­ras de cer­di­tas. Tie­ne su pun­to de des­ca­ro y atre­vi­do para empe­zar aquí la noche. Te harás miles de fotos (llé­va­te a tu ami­ga pre­fe­ri­da que sabe que una foto no es sufi­cien­te).

croquetas de pollo

Dife­ren­tes espa­cios muy ins­ta­gramea­bles: sala pezu­ñi­tas, salón pig­to­riano, sala flo­wer power o la pho­to spa­ce.

hamburguesa

La coci­na del res­tau­ran­te La Cer­da de Chue­ca es medi­te­rrá­nea, con pla­tos sin com­pli­ca­cio­nes pero con un toque de humor. Píde­te las cro­que­tas de pollo ser­vi­do en un reci­pien­te con for­ma de pata de pollo, el hot dog de cho­pi­tos rebo­za­dos en pan de brio­che, la ensa­la­di­lla rusa den­tro de una matrios­ka con for­ma de cer­di­to rosa, una deli­cio­sa bur­ger en un reci­pien­te con for­ma de ham­bur­gue­sa, los tacos pre­sen­ta­dos en un pla­to con for­ma de cer­do o la ori­gi­nal caja para la tar­ta de que­so.

tarta de queso y tiramisú

La car­ta de cóc­te­les sigue el mis­mo jue­go con suge­ren­tes nom­bres como: Peg­gie Sour, Muak Muak en un vaso con for­ma de labios, Pig­kov en vaso con la for­ma de la cer­di­ta, el Hue­vo Cer­da y el cóc­tel De la tie­rra al cie­lo en vaso con for­ma de cohe­te.

@lacerdadechueca Más infor­ma­ción y reser­vas en su web
📍Bar­bie­ri, 15 Madrid
☎️ 911 088 008

Un vino soñado y cantado por Loquillo

Gran día, un día bri­llan­te. Es la pre­sen­ta­ción en Madrid, en el cen­tro del barrio de Chue­ca, del vino de Loqui­llo, Neo.

 

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Loqui­llo con Rosa Peñue­las cola­bo­ra­do­ra de Bloghe­do­nis­ta en Madrid. Foto­gra­fía de Rosa Peñue­las

Cuan­do lle­go a Car­lo­ta, pre­cio­sí­si­ma tien­da de vinos, no me sor­pren­de ver a tan­ta gen­te espe­ran­do, son aman­tes del rock & roll y quie­ren pro­bar el vino de El Loco. Se res­pi­ra feli­ci­dad, entu­sias­mo y curio­si­dad a par­tes igua­les. El momen­to es emo­cio­nan­te como corres­pon­de a un gran vino… y se vuel­ve mági­co cuan­do con­si­go sacar una gran son­ri­sa al Loco con un “¡Son­ríe!! ¡que el vino es ale­gría!!” y comien­za el gran con­cier­to de Neo, un vino soña­do y can­ta­do por Loqui­llo.

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Car­lo­ta Wine Shop. Foto­gra­fía de Rosa Peñue­las

Abro la bote­lla y me encuen­tro con la pri­me­ra sor­pre­sa, el cor­cho, ese con el que siem­pre juga­mos mien­tras bebe­mos vino con nues­tros ami­gos. Tie­ne escri­tas pala­bras, pala­bras que defi­nen como ha naci­do este vino, por el pla­cer de crear, pala­bras fáci­les como sue­ños, amo­res, ilu­sión, fuer­za, abra­zo, beso… pala­bras fáci­les de pen­sar pero difí­ci­les de sabo­rear en un vino. Pero en este si, por­que es tin­to, muy tin­to, su color es negro y rojo san­gre, un vino sin ape­nas cla­ri­fi­car, no lo nece­si­ta. Trans­mi­te la dul­zu­ra y fuer­za de El Loco, su músi­ca, le ha dado for­ma de poe­ma.

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Neo, vino de Loqui­llo, Ribe­ra del Due­ro. Foto­gra­fía de Rosa Peñue­las

Y sigo apu­ran­do la copa, los olo­res, los sen­ti­mien­tos, los soni­dos de antes de que sal­ga al escenario…porque trans­mi­te un con­cier­to, el mejor, el más gran­de, y yo noto lo que dice en su can­ción, cada vez sien­to más, cada vez pien­so menos, y eso me hace dis­fru­tar del vien­to y de la tie­rra don­de cre­cen las viñas que paren este sue­ño de noche y are­na, de luces y de gen­te, de la emo­ción del con­cier­to.

Y sien­to que si, que este vino es la defi­ni­ción de una mane­ra de estar plan­ta­do en la exis­ten­cia, de como la anti­güe­dad de la viña don­de se cose­cha entra en cada poro de mi piel, se mez­cla con la músi­ca y explo­ta, explo­ta en mis sen­ti­dos para recor­dar­me que lle­va den­tro la esen­cia de cien­tos de con­cier­tos de rock & roll, pero sobre todo la esen­cia y los sen­ti­mien­tos de miles de per­so­nas que han vivi­do y can­ta­do sus can­cio­nes, y que esta mara­vi­llo­sa esen­cia de su vino será como su estre­lla, nun­ca deja­rá de bri­llar y bri­llar.

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