María José Flaqué: “El gran aprendizaje de estos tiempos es desconectar sin tener que irse al Tíbet”

Se pue­de medi­tar a tra­vés del bai­le, la cone­xión con la natu­ra­le­za o la crea­ti­vi­dad

foto maría josé flaqué

Foto gen­ti­le­za de María José Fla­qué

 

María José Fla­qué (1981) es una refe­ren­cia espi­ri­tual en las redes socia­les. Con más de un millón de segui­do­ras, esta cos­ta­rri­cen­se empren­de­do­ra y valien­te es la crea­do­ra de la pla­ta­for­ma “Mujer Holís­ti­ca”: un lugar en el que ins­pi­ra a las muje­res para atre­ver­se a tener una vida lle­na de pasión, amor, bien­es­tar y abun­dan­cia. Con dos exi­to­sos libros en el mer­ca­do, una de las “health coach” y maes­tra de medi­ta­ción más cono­ci­das del mun­do vir­tual, reco­rre el pla­ne­ta apren­dien­do y ense­ñan­do a vivir conec­ta­das con nues­tro cen­tro. Para ello es fun­da­men­tal dar­se cuen­ta de que, des­de el pun­to de vis­ta holís­ti­co, todas las par­tes del ser y las áreas de la vida están conec­ta­das. Pro­te­ger nues­tro espa­cio y ener­gía es fun­da­men­tal para encon­trar el equi­li­brio inte­rior.

¿Por qué “mujer holís­ti­ca” y no per­so­nas o seres holís­ti­cos? ¿Tu tra­ba­jo se cen­tra en las muje­res por­que son dife­ren­tes a los hom­bres en cuan­to a bien­es­tar o espi­ri­tua­li­dad?

Cuan­do comen­cé con Mujer Holís­ti­ca el lla­ma­do fue a tra­ba­jar con muje­res. El nom­bre lle­gó a mí de la nada y nun­ca me cues­tio­né por qué solo con muje­res, sim­ple­men­te sabía que ese era mi lugar, mi ámbi­to. Creo que los hom­bres tie­nen un camino igual de impor­tan­te que el nues­tro pero no con­tro­la­ría tan bien los deta­lles como en el caso de las muje­res por­que soy una de ellas. Mujer Holís­ti­ca siem­pre ha sido un refle­jo de mi evo­lu­ción y, por tan­to, de las prác­ti­cas que las muje­res nece­si­tan para conec­tar­se con su cen­tro.

¿Cómo se pue­de man­te­ner la salud físi­ca y men­tal en una socie­dad tan exi­gen­te? ¿Por qué hay tan­ta gen­te enfer­ma?

Hay muchos fac­to­res impor­tan­tes a la hora de man­te­ner la salud físi­ca y men­tal, no se pue­den redu­cir a una línea. Sin embar­go, creo que la cone­xión inte­rior con el Ser y regre­sar a prác­ti­cas que nos conec­ten con el silen­cio interno, como la medi­ta­ción, son el pilar fun­da­men­tal de una bue­na salud. En tér­mi­nos de la enfer­me­dad, en mi opi­nión, el cuer­po refle­ja todo lo que suce­de inter­na­men­te. Así como es afue­ra, es aden­tro. El cuer­po habla a tra­vés de sín­to­mas y cuan­do no escu­cha­mos, con­ti­núa hablan­do has­ta que nos lle­va a dete­ner­nos y ver qué está pasan­do. Esto nos con­du­ce a la intros­pec­ción y a traer más cons­cien­cia sobre el esti­lo de vida que esta­mos lle­van­do. Nos lle­va a cono­cer­nos mejor.

Le das una gran impor­tan­cia a la medi­ta­ción y a muchí­si­mas muje­res (y hom­bres) les cues­ta medi­tar en el sen­ti­do más for­mal de la pala­bra. ¿No todo es sen­tar­se, ver­dad? ¿Hay otras for­mas de apa­gar el rui­do interno y hacer espa­cio entre los pen­sa­mien­tos?  

No, la medi­ta­ción no es sen­tar­se. Medi­tar es entre­nar la men­te uti­li­zan­do un estí­mu­lo en par­ti­cu­lar para que ésta no se deje dis­traer por pen­sa­mien­tos, emo­cio­nes o cual­quier inco­mo­di­dad físi­ca. En otras pala­bras: medi­tar es poder sen­tir la infi­ni­dad de la men­te y del espí­ri­tu sin que domi­nen los pen­sa­mien­tos. Muchas veces esto es refe­ri­do como “poner la men­te en blan­co”, o libe­rar­la de pen­sa­mien­tos, pero en reali­dad es sim­ple­men­te no iden­ti­fi­car­se con los pen­sa­mien­tos.

Hay muchas for­mas de medi­tar, hay tan­tos cami­nos de cone­xión inter­na como seres huma­nos sobre el mun­do. Pue­des entrar en esta­dos de medi­ta­ción a tra­vés del bai­le, la con­tem­pla­ción, la natu­ra­le­za o expre­sio­nes de crea­ti­vi­dad. Cual­quier acti­vi­dad que ayu­de a des­co­nec­tar­se de los pen­sa­mien­tos y entrar al silen­cio interno es una prác­ti­ca de medi­ta­ción.

Te defi­nes como nóma­da digi­tal. Via­jas, vives y tra­ba­jas en dife­ren­tes paí­ses. ¿Via­jar con mayús­cu­las, esto es, no solo hacer turis­mo, te ha ayu­da­do a ver la vida y los pro­ble­mas de otra for­ma?  

Sí, total­men­te. El tener la ben­di­ción de haber vivi­do y cono­ci­do tan­tos paí­ses y cul­tu­ras me ha ayu­da­do a abrir la men­te y poder ver que no hay una sola for­ma de vivir. Tam­bién a cues­tio­nar mis creen­cias y las de la socie­dad en la que cre­cí. Ade­más, me ha per­mi­ti­do enten­der que no hay una sola for­ma correc­ta de vivir, que cada ser humano es un ser sobe­rano de luz que pue­de esco­ger su sis­te­ma de creen­cias y como quie­re per­ci­bir el mun­do.

¿Y qué me dices de los este­reo­ti­pos? Por ejem­plo el de la mujer con pare­ja e hijos. Aún hoy en día, en el siglo XXI, muchas muje­res pre­gun­tan a otras por qué están solas o no son madres. A veces has­ta en tono inqui­si­to­rial. Y a los hom­bres nadie les cues­tio­na…

Te voy a res­pon­der esto con mi ver­dad. Siem­pre he creí­do que cuan­do hay algo en la reali­dad inter­na de uno, un sis­te­ma de creen­cias, se ve refle­ja­do en el mun­do externo. A mí nun­ca me cues­tio­nan por qué estoy sola o no soy madre. No es algo que per­mi­to en mi cam­po. Yo cui­do mucho mi ener­gía, a quién pres­to aten­ción y de quién me rodeo. Ten­go una vida que amo y no dejo espa­cio ni ener­gía para este tipo de con­ver­sa­cio­nes y por ende, no entran a mi espa­cio.

Des­de lue­go eres una mujer de refe­ren­cia: valien­te, libre, espi­ri­tual… ¿Cómo has con­se­gui­do tener más de un millón de segui­do­res en redes socia­les? ¿Te has sen­ti­do abru­ma­da en algún momen­to de esta expe­rien­cia mediá­ti­ca?

Los segui­do­res lle­ga­ron de mane­ra natu­ral, creo que todos tene­mos un camino en esta vida y un pro­pó­si­to y el mío es com­par­tir­lo con miles de per­so­nas. Hace unos años jamás me hubie­ra ima­gi­na­do que Mujer Holís­ti­ca cre­ce­ría de esta for­ma, pero suce­dió. Y sí, he teni­do muchos retos a lo lar­go del tiem­po. Ser líder te hace enfren­tar­te con tu som­bra, tus mie­dos y tam­bién tus inse­gu­ri­da­des de una for­ma muy fuer­te. Ser empren­de­do­ra y tener una pla­ta­for­ma en el mun­do espi­ri­tual es todo un apren­di­za­je. Me he sen­ti­do abru­ma­da muchas veces pero tam­bién sé res­pe­tar mis espa­cios y mi ener­gía. Mis prác­ti­cas per­so­na­les son lo que me han ayu­da­do a man­te­ner­me salu­da­ble, cen­tra­da y feliz.

Y al hilo de lo ante­rior, ¿No crees que es insano vivir con tan­tos estí­mu­los? ¿Cómo pode­mos empe­zar a des­co­nec­tar sin nece­si­dad de mar­char­nos a un monas­te­rio en el Tíbet?  

Apa­gar el celu­lar o des­co­nec­tar­se de las redes socia­les es un buen pun­to de par­ti­da. Es impor­tan­te sacar tiem­po para uno mis­mo, entrar al silen­cio interno y encon­trar prác­ti­cas de cone­xión, como cami­nar en la natu­ra­le­za. El gran apren­di­za­je de estos tiem­po es ese, como poder balan­cear todo y des­co­nec­tar sin tener que irse al Tíbet, hacien­do de nues­tro bien­es­tar una prio­ri­dad. Y tie­nes que ser tú el que se deci­da. Nadie lo hará por ti.  

Afir­mas que nues­tro esta­do natu­ral es la abun­dan­cia e impar­tes for­ma­ción para muje­res empren­de­do­ras. Sin embar­go, pare­ce que nos cues­ta hablar de espi­ri­tua­li­dad y salud inte­gral al mis­mo tiem­po que de bien­es­tar eco­nó­mi­co y empren­de­du­ría…         

Creo que es nues­tra res­pon­sa­bi­li­dad lim­piar el sis­te­ma de creen­cias que rige la socie­dad en la que vivi­mos. La creen­cia de que la espi­ri­tua­li­dad y el dine­ro no van de la mano está obso­le­ta. El dine­ro es ener­gía divi­na y sagra­da que nos ayu­da a mani­fes­tar cosas mate­ria­les en el mun­do y cum­plir con nues­tro pro­pó­si­to. Ade­más, sin dine­ro, es más difí­cil lle­gar a más per­so­nas con nues­tro men­sa­je. Para mí, el dine­ro va de la mano con nues­tra misión de vida.

¿Hay luz den­tro del caos?  

La luz está pre­sen­te en todo. La divi­ni­dad y la crea­ción son la fuen­te de todo. Detrás de la pola­ri­dad, de lo que nos gus­ta o no nos gus­ta, está la crea­ción abso­lu­ta. No exis­ti­ría el orden sin el caos, pero detrás de esos dos jun­tos siem­pre está la Ver­dad, la crea­ción abso­lu­ta.

¿Cuá­les son los pró­xi­mos retos de Mujer Holís­ti­ca? 

Estoy en el pro­ce­so de traer más prác­ti­cas ener­gé­ti­cas a mi tra­ba­jo. Este año esta­ré incor­po­ran­do un tra­ba­jo mucho más pro­fun­do a nivel ener­gé­ti­co y menos de la men­te. Creo que la nue­va vibra­ción y nivel de cons­cien­cia que esta­mos vivien­do requie­re que tra­ba­je­mos des­de un plano más ener­gé­ti­co y menos men­tal. Es pre­ci­so regre­sar al cuer­po físi­co y a las prác­ti­cas de cone­xión con la natu­ra­le­za y la ener­gía feme­ni­na.

Cada día es un rega­lo aun­que a veces lo olvi­da­mos, ¿ver­dad?

Correc­to.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

 

El yoga te ayuda a vivir desde la felicidad plena y auténtica

Según Blanca Balaga “la respiración es la clave”

Fotografía gentileza de Blanca Balaga

Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Blan­ca Bala­ga

 

Blanca Balaga desprende honestidad, sensatez e inspiración en sus palabras y en su práctica. Empezó en el yoga de manera autodidacta, buscando mejorar una escoliosis muy severa que la ha acompañado desde los trece años. Con más de veinticinco mil seguidores en instagram (@almadeindali) y un fantástico libro titulado “Yoga para una vida feliz”, Blanca deja claro que no hay excusas para comenzar a sentir desde el alma poderosa que llevamos dentro. Y para ello, el yoga como forma de vida, es el mejor instrumento.

-¿Por qué el títu­lo de tu libro: “Yoga para una vida feliz”? ¿Qué pue­de hacer el yoga para mejo­rar o cam­biar nues­tras vidas?

Es una mane­ra de decir que el yoga te ayu­da a vivir des­de la feli­ci­dad ple­na y autén­ti­ca, la que se sien­te des­de el inte­rior. Esa feli­ci­dad sur­ge de un esta­do de pre­sen­cia y reco­ne­xión con nues­tra esen­cia más pura, lo que real­men­te somos. Ese es el gran rega­lo de la prác­ti­ca: sen­tir que estás pre­sen­te en cada situa­ción, per­mi­tién­do­te ges­tio­nar mejor las emo­cio­nes, pen­sa­mien­tos y accio­nes. Dejar de vivir de for­ma auto­má­ti­ca e incons­cien­te.

-¿El yoga se prac­ti­ca, se sien­te, se vive…? ¿Es lo mis­mo hacer yoga que ser un yogui?

El yoga se prac­ti­ca, se sien­te y se vive, a ser posi­ble las 24 horas. Des­pués, ambos con­cep­tos son rela­ti­vos, todo depen­de de la per­cep­ción de cada uno. Hacer yoga es rea­li­zar las prác­ti­cas opor­tu­nas para des­ple­gar con­cien­cia, cada uno las que nece­si­te. Pero tam­bién se pue­de estar prac­ti­can­do asa­nas (pos­tu­ras) o pra­na­ya­mas (prác­ti­ca de res­pi­ra­ción) y estar pen­san­do en el tra­ba­jo, la pare­ja, hijos, lis­ta de la com­pra, etc.. Eso no es “hacer yoga”, aun­que tam­bién se con­vier­te en una prác­ti­ca útil si aca­bas dán­do­te cuen­ta de ello. Ser yogui tam­bién es algo sub­je­ti­vo. La defi­ni­ción de yogui es “aque­lla per­so­na que ha alcan­za­do el esta­do de Yoga” y eso no pasa des­de la pri­me­ra prác­ti­ca, de hecho habrá per­so­nas que no lo alcan­cen en años o en esta vida. Hoy en día segui­mos deján­do­nos lle­var por las eti­que­tas y des­de la pri­me­ra cla­se ya nos auto­de­no­mi­na­mos yoguis…Como te decía al prin­ci­pio, es rela­ti­vo.

-Estar pre­sen­tes en el aquí y aho­ra no solo sobre la este­ri­lla. ¿Cómo se con­si­gue en este día a día que muchas veces nos zaran­dea del pasa­do al futu­ro? ¿Es la res­pi­ra­ción el timón para que­dar­nos en el pre­sen­te?

Sin duda la res­pi­ra­ción es muy impor­tan­te, se podría decir que es la cla­ve de todo. Diri­gir nues­tra aten­ción a ella nos sir­ve de enfo­que, nos cen­tra. Tam­bién nos ayu­da a reco­ger datos de qué nos pasa o cómo nos sen­ti­mos y al cen­trar­nos cal­ma­mos el posi­ble baru­llo de pen­sa­mien­tos que poda­mos tener, ayu­dán­do­nos a ges­tio­nar mejor cada situa­ción. Todo esto solo res­pi­ran­do pro­fun­do y sin­tien­do esa acción. Ade­más de la res­pi­ra­ción hay que ampliar cono­ci­mien­to sobre el fun­cio­na­mien­to de nues­tra men­te para enten­der de dón­de vie­nen las dife­ren­tes ten­den­cias de pen­sa­mien­to, ya sean hacia el pasa­do o el futu­ro. Pero sin duda sí: la res­pi­ra­ción es la cla­ve.

-Por cier­to, ¿cual­quie­ra pue­de prac­ti­car yoga inclu­so los que se con­si­de­ran rígi­dos como palos de esco­ba? ¿A par­tir de qué edad y has­ta cuán­do?

La prác­ti­ca de yoga es para todos. Sobre todo para las per­so­nas dis­pues­tas a empren­der este tra­ba­jo per­so­nal con com­pro­mi­so. El pun­to de par­ti­da pue­de ser muy dife­ren­te para cada uno pero todos son váli­dos. Qui­zá sí remar­ca­ría que para la com­pren­sión de la filo­so­fía yogui haga fal­ta cier­to gra­do de madu­rez. Pero todo está en adap­tar la for­ma de tra­ba­jo.

-Uti­li­zas las redes socia­les para difun­dir tu prác­ti­ca pero lo haces des­de la humil­dad y la sen­ci­llez. ¿Qué opi­nas del exhi­bi­cio­nis­mo con­tor­sio­nis­ta que a veces vemos en las redes socia­les? ¿Y de las moda­li­da­des cool que se ale­jan del yoga tra­di­cio­nal?

Gra­cias por tus pala­bras. A estas altu­ras de uso de las redes y prác­ti­ca a tra­vés de ellas, más de seis años, sé que cada per­so­na lo hace lo mejor que pue­de en cada momen­to y que todo está bien. No somos quie­nes para juz­gar lo que poda­mos inter­pre­tar a tra­vés de una ima­gen o la lec­tu­ra de un tex­to. Al fin y al cabo la vida es un cam­bio cons­tan­te. Quién sabe lo que pen­sa­rían hace cien­tos de años (sobre el s.Xlll) cuan­do tuvo lugar la apa­ri­ción de las pri­me­ras asa­nas (pos­tu­ras), tenien­do en cuen­ta que los tex­tos sagra­dos más anti­guos solo hablan de pad­ma­sa­na, pos­tu­ra del loto y varian­tes para la prác­ti­ca de meditación…A la hora de usar las redes tene­mos que ser hones­tos con la inten­cio­na­li­dad de nues­tras publi­ca­cio­nes y tam­bién a la hora de seguir per­fi­les. Lo que vea­mos al abrir ins­ta­gram (por ejem­plo) es cosa nues­tra. Si no nos gus­ta siem­pre pode­mos dejar de seguir a quien sea.

-Rami­ro Calle, uno de los más repu­tados maes­tros de yoga de este país, dice que el yoga es básica­men­te éti­ca…

Se podría decir así. En base a los valo­res que te mue­ven, pien­sas y actúas de una for­ma u otra. A mí me gus­ta decir que es una for­ma de vivir la vida.

-Y siguien­do con más citas, la auto­ra de “Yoga para la depre­sión”, Amy Wein­tra­ub, apun­ta que “a veces es impor­tan­te no apar­tar­nos de las situa­cio­nes difí­ci­les sino sen­tir­las en nues­tros cuer­pos, reco­no­cer el estrés, ver­lo”…

Así es, recha­zar el dolor, el ren­cor, la tris­te­za o lo que sea, te pro­vo­ca una situa­ción estre­san­te que refuer­za esas emo­cio­nes. Una emo­ción es una ener­gía que cir­cu­la por nues­tro cuer­po y que sen­ti­mos. Si esa ener­gía no aca­ba de salir por­que la hemos recha­za­do o apar­ta­do, pue­de lle­gar a enquis­tar­se en nues­tro cuer­po, pro­vo­can­do un des­equi­li­brio y lle­gan­do a des­en­ca­de­nar una enfer­me­dad. Tene­mos que apren­der a vivir las situa­cio­nes con las emo­cio­nes que se des­pier­ten en noso­tros, obser­var y aco­ger a esas sen­sa­cio­nes y apren­der a ges­tio­nar­las para que aca­ben su fun­ción y poda­mos dejar­las ir. Es lo que se lla­ma fluir.

-Por cier­to, ¿cómo se ali­men­ta un yogui?

Pues bási­ca­men­te se ali­men­ta lo mejor que pue­de, como todos. La cla­ve del tra­ba­jo per­so­nal está en poner con­cien­cia en todo aque­llo que haces, en la ali­men­ta­ción tam­bién. Pero somos per­so­nas con sus días mejo­res y peo­res. Si algo he apren­di­do en este pro­ce­so de tra­ba­jo per­so­nal es que todos los extre­mos son malos. He pasa­do por épo­cas en las que úni­ca­men­te me ali­men­ta­ba de for­ma vege­ta­ria­na, he pasa­do por otras en las que medía con lupa la can­ti­dad de pro­teí­na, car­bohi­dra­tos, gra­sas y vege­tal, etc. A día de hoy sigo la nor­ma que nos invi­tó a prac­ti­car uno de mis pro­fe­so­res: “come de todo, en la can­ti­dad jus­ta y nece­sa­ria y en bue­na com­pa­ñía”. A ver, sí que es cier­to que des­de la filo­so­fía yógui­ca se invi­ta a una ali­men­ta­ción vege­ta­ria­na, por el prin­ci­pio de ahim­sa: no dañar a todo ser vivo que nos rodea. Hoy en día, ade­más, se suma la rela­ción entre la ali­men­ta­ción y la eco­lo­gía, algo para refle­xio­nar seriamente…Aunque insis­to en que no hay que radi­ca­li­zar nada. Sim­ple­men­te hay que estar aten­tos a que el ali­men­to que entre por nues­tra boca sea el más ade­cua­do en cada momen­to, el que nos vaya a nutrir mejor. Y si un día nos ape­te­ce comer­nos una bol­sa de chu­ches pues no sen­tir­nos cul­pa­bles por ello tam­po­co.

-¿Qué sig­ni­fi­ca “Alma de Inda­li”, tu nom­bre en las redes socia­les y el títu­lo de tu blog?

Inda­li es el nom­bre sáns­cri­to que se me otor­gó en la for­ma­ción de pro­fe­so­res. Era algo opcio­nal a lo que yo qui­se acce­der ya que me impli­qué al cien por cien en el pro­ce­so de for­ma­ción. Su sig­ni­fi­ca­do es “mujer pode­ro­sa” o “pode­ro­so” y has­ta don­de he podi­do ave­ri­guar es una pala­bra indi que toda­vía está en uso. “Alma de” es una refe­ren­cia a que todos tene­mos un alma pode­ro­sa que tene­mos que cono­cer, con la que tene­mos que reco­nec­tar­nos y des­de la que debe­mos vivir. Así pues, se podría decir que el sig­ni­fi­ca­do del blog es ese: reco­nec­tar con el alma pode­ro­sa que lle­va­mos den­tro.

-¿La prác­ti­ca físi­ca siem­pre tie­ne que ir de la mano de la medi­ta­ción para poder hablar de yoga o bas­ta con eje­cu­tar las asa­nas?

La ver­da­de­ra meta del tra­ba­jo del yoga es alcan­zar el esta­do de medi­ta­ción. Así que se podría decir que ni siquie­ra es nece­sa­rio prac­ti­car asa­nas. Las pos­tu­ras, la res­pi­ra­ción cons­cien­te, los mudras, los man­tras, todo son herra­mien­tas que nos faci­li­tan el camino hacia la medi­ta­ción. Así que creo que con esto que­da cla­ro qué es lo real­men­te impor­tan­te.

-Ya, pero hay per­so­nas que en tres meses están hacien­do pos­tu­ras inver­ti­das y otros que tar­dan años, ¿cómo hace­mos para que la prácti­ca no nos frus­tre?

Tra­ba­jan­do el des­ape­go por el fru­to de la acción. Siem­pre tene­mos que man­te­ner la inten­ción de dar lo mejor de noso­tros mis­mos en cada ins­tan­te y saber la pro­gre­sión en el tra­ba­jo que este­mos desem­pe­ñan­do, sean asa­nas u otra cosa. Aun­que tam­bién tene­mos que saber que es posi­ble que no lle­gue­mos a alcan­zar aque­llo por lo que esta­mos tra­ba­jan­do. Bien sea por­que nues­tro camino no es el ade­cua­do (lo sabre­mos con el tiem­po) o por­que no ten­ga que ser, sin más. Para pro­fun­di­zar en estos con­cep­tos es nece­sa­rio ahon­dar en el estu­dio de la filo­so­fía yógui­ca o cual­quier otra fuen­te que pro­mue­va el auto­co­no­ci­mien­to

-Tú empe­zas­te de mane­ra auto­di­dac­ta pero ¿no crees que hay que tener cui­da­do a la hora de ele­gir a nues­tro maes­tro de yoga? Una mala prác­ti­ca pue­de per­ju­di­car­nos en vez de ayu­dar­nos…

Es muy difí­cil saber qué, cómo y cuán­to sabe un pro­fe­sor has­ta que no lle­vas un tiem­po en las cla­ses. Más que cui­da­do tene­mos que ser hones­tos con lo que real­men­te es ade­cua­do para noso­tros en cada momen­to y con­ti­nuar por la sen­da que mejor nos haga sen­tir. Es cier­to que en pocos años la deman­da de cla­ses ha aumen­ta­do y en pro­por­ción se están for­man­do muchas per­so­nas como pro­fe­so­res de yoga. ¿Cómo saber si en la cla­se que hemos ele­gi­do se prác­ti­ca de for­ma segu­ra? Es algo deli­ca­do de expli­car. Exis­ten muchas “for­mas” de prác­ti­ca, sobre todo la físi­ca, y todas fun­cio­nan. La cues­tión es que los pro­fe­so­res no sien­ten el cuer­po de sus alum­nos. Por mucho que un alumno advier­ta de sus limi­ta­cio­nes a un pro­fe­sor, este podrá saber lo que le va mejor o no, pero no esta­rá en su cuer­po ni sabrá la aten­ción que pres­ta el alumno a las indi­ca­cio­nes o la inten­si­dad que apli­ca en cada prác­ti­ca. Des­de lue­go que una mala prác­ti­ca pue­de per­ju­di­car­nos, inclu­so cau­sar lesio­nes. Pero solo cada uno sabe lo que está hacien­do y cómo lo hace. Por lo que hay que enten­der que es una res­pon­sa­bi­li­dad com­par­ti­da.

- ¿Y qué opi­nas de la ense­ñan­za del yoga a los más peque­ños? ¿No crees que el yoga debe­ría estar más pre­sen­te en la edu­ca­ción de los niños?

El yoga apli­ca­do en niños es dife­ren­te. Des­de lue­go que es una for­ma mara­vi­llo­sa de que comien­cen su vida con una visión dis­tin­ta a la habi­tual, con herra­mien­tas para des­cu­brir quie­nes son real­men­te y vivir la vida des­de “otro lugar”. Pero siem­pre he pen­sa­do que los niños tie­nen que ser niños y que su esca­la de valo­res y ges­tión per­so­nal tam­bién mejo­ra­ría si estu­vie­ran rodea­dos de adul­tos sanos y equi­li­bra­dos que les die­ran el amor y com­pren­sión nece­sa­rios para cre­cer con una buen auto­es­ti­ma, entre otras cosas.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

 

¡La vida actual es un chollo!

Según Rafael Santandreu “hay que dejar de quejarse por estupideces” 

Rafael Santandreu

Foto cor­te­sía de Rafael San­tan­dreu

Rafael Santandreu, psicólogo superventas y hombre libre y auténtico donde los haya, lo tiene claro: “está chupado ser megafeliz en esta sociedad”. “Nos basta con tener la comida y la bebida del día”, recuerda en sus intervenciones, convencido de lo sencillo que es renunciar a todo.  Mientras prepara su quinto libro, después de los exitosos  “El arte de no amargarse la vida”, “Ser feliz en Alaska”, “Las gafas de la felicidad” y  “Nada es tan terrible”, sigue disfrutando de cada  instante desde la alegría y la diversión. Lo importante ‑afirma Santandreu con desparpajo- “es saber darle un sentido chulo a las cartas que te reparta la vida en cada momento”. Lo que piensen los demás, por cierto, se la trae al pairo.

-Leí el otro día una fra­se del poe­ta Kar­me­lo Iri­ba­rren: “tan­to ame­na­zar y asus­tar y el futu­ro era esto”. Al final nada es tan terri­ble, ¿no?

Si tú quie­res, nada será terri­ble. Pero si te empe­ñas, todo pue­de ser un infierno. Como sólo depen­de de ti, hay para todos los gus­tos (o sis­te­ma de creen­cias). Lo esen­cial es que apren­das que las emo­cio­nes las pro­du­ce tu men­te con tus ideas, tus creen­cias. ¿Toda­vía no te has dado cuen­ta?

-Hace­mos mil cosas para encon­trar la paz inte­rior: pro­ba­mos méto­dos orien­ta­les, lee­mos libros de auto­ayu­da a man­sal­va, nos damos baños de agua helada…¿Tan com­pli­ca­do es vivir en esta socie­dad con un poco de tran­qui­li­dad?

Para nada. ¡Está chu­pa­do ser mega feliz en esta socie­dad! Es pre­ci­sa­men­te la creen­cia ésa de que “es difí­cil” la que te lo hace difí­cil. Pero es que es has­ta ridícu­lo pen­sar que esta vida “es difí­cil”. ¡Dios mío! ¿Pero no ves que es un cho­llo?

-Por cier­to, ¿los inge­nuos son más feli­ces?

Estar bien de la cabe­za y ser feliz no tie­ne nada que ver con la inge­nui­dad. Son dos con­cep­tos que ni se tocan. Hay gen­te inge­nua muy infe­liz y, al con­tra­rio, gen­te muy pers­pi­caz y pro­fun­da, mega feliz (como yo). Por ahí no va la cosa y repi­to: ” la vida actual es un cho­llo”.

-Y siguien­do con el tema: a muchas per­so­nas les moles­ta la gen­te feliz (o al menos los que no se que­jan con­ti­nua­men­te de sus pro­ble­mas). ¿Es mejor ser dis­cre­to en esto de la feli­ci­dad  para no levan­tar ampo­llas?  

Per­so­nal­men­te, toda esa gen­te me la trae al pai­ro. Yo inten­to rela­cio­nar­me solo con per­so­nas guays. Cuan­do me tro­pie­zo con ese tipo de per­so­nas neu­ró­ti­cas, pues nada, pacien­cia con ellos: pero yo no varío un ápi­ce mi ale­gría. La ver­dad es que es un tema que me afec­ta “cero”

-¿No es dema­sia­do pre­ten­cio­so inten­tar ser fuer­tes con­tra vien­to y marea? ¿Igual hay que per­mi­tir­se un poco de debi­li­dad de vez en cuan­do para lue­go vol­ver a la car­ga?   

Tú mis­ma. Su quie­res guar­dar­te una ración de neu­ras, sufri­mien­to, rabia, tris­te­za, ver­güen­za o ansie­dad, eres libre para hacer­lo. Yo, como ya sé que todo eso no es nece­sa­rio, pues me lo aho­rro. En mi opi­nión, la vida es dema­sia­do cor­ta para des­per­di­ciar­la con ese “poco de debi­li­dad (neu­ró­ti­ca)”.

 -Pues a mí me rela­ja mucho saber que, como leí en algu­na de tus obras, “pode­mos aspi­rar a tener una salud men­tal pero no com­ple­ta. Lo otro es un des­ca­la­bro”…   

A ver: pun­tua­li­ce­mos. Nun­ca sere­mos 100% no neu­ró­ti­cos por­que los huma­nos falla­mos, pero las neu­ras se pue­den redu­cir tan­to que la vida se con­vier­ta en un des­fi­le de ale­gría prác­ti­ca­men­te cons­tan­te. Para con­se­guir­lo: a) date cuen­ta pro­fun­da­men­te de que “tú” creas tus emo­cio­nes con “tu” diá­lo­go interno, b) deja de que­jar­te por estu­pi­de­ces, y c) fli­pa con lo que te rodea.

 ‑En las con­fe­ren­cias y cur­sos rela­cio­na­dos con el desa­rro­llo per­so­nal siem­pre hay más muje­res que hom­bres. ¿Los hom­bres están más satis­fe­chos con sus vidas, tie­nen mejor salud men­tal o es que pasan más del tema?

Mis datos me dicen que exis­te más o menos la mis­ma can­ti­dad de neu­ro­sis en hom­bres que en muje­res (aun­que varía un poco el tipo). Las muje­res acu­den más al médi­co, bus­can más ayu­da, lo hablan más, no se sien­ten mal por ser vul­ne­ra­bles… Solo eso.

-Nos damos dema­sia­da impor­tan­cia. A veces has­ta somos escla­vos de lo que pien­san los demás de noso­tros cuan­do los demás ni nos pien­san. ¿No debe­ría­mos ser un poco más cons­cien­tes de nues­tra insig­ni­fi­can­cia?

Sí, jeje. Eso es algo diver­ti­do: cree­mos que somos TAN impor­tan­tes. Mira, hace como un par de años, me hizo una entre­vis­ta Andreu Bue­na­fuen­te que no salió muy bien. Más bien fatal (se pue­de ver en you­tu­be). ¡¿Y qué?! Aquí estoy tan pan­cho en el Piri­neo, res­pon­dién­do­te a estas pre­gun­tas, más feliz que una codor­niz. Por los cas­cos escu­cho “A hou­se in the midd­le of the street” de Mad­ness y me acuer­do de cuan­do vivía en Ingla­te­rra y lo fli­po yo solo. ¿Qué nari­ces me impor­tan esas cosas: lo que pue­dan pen­sar de mí o hacer las cosas siem­pre bien o cum­plir con unos están­da­res socia­les u otros? Yo solo soy un ser humano que no pier­de el tiem­po en cho­rra­das por­que ahí afue­ra me está espe­ran­do la VIDA, el Piri­neo, mucha bue­na músi­ca y tan­tas cosas guays… ¿Para qué cara­jo que­rría ser impor­tan­te? ¿Para qué nari­ces nece­si­to la apro­ba­ción de los demás? Los que se quie­ran diver­tir com­par­tien­do con­mi­go la vida, aquí estoy. Los que no, ¿qué nari­ces tie­nen que ver con­mi­go? Sim­ple­men­te, no me intere­san.

¿ Y por qué hay tan­to odio en las redes socia­les? ¿Esto de insul­tar a des­ta­jo es    into­le­ran­cia, envi­dia, abu­rri­mien­to, mal­dad…?    

Un poco de todo eso pero hay que sub­ra­yar que casi todo el mun­do (el 98%) es mara­vi­llo­so, capaz de increí­bles mues­tras de gene­ro­si­dad y amor. Inclu­so de dar su pro­pia vida por los demás. Sim­ple­men­te, cuan­do hace­mos algo mal es por neu­ro­sis, igno­ran­cia de dón­de se encuen­tra la ver­da­de­ra fuen­te de feli­ci­dad: en el amor. Pero no es nada que no se pue­da arre­glar dán­do­les más amor.

-Me preo­cu­pan los niños y niñas de hoy en día. ¿Logra­rán ser feli­ces en medio de tan­to rui­do o ten­drán más herra­mien­tas de las que ha teni­do nues­tra gene­ra­ción?

No hay rui­do inven­ta­ble por el hom­bre capaz de impe­dir a nadie estar increí­ble­men­te genial. Así que no hay nada de lo que preo­cu­par­se.

 -Por cier­to, nos cuen­tas que “el esta­do natu­ral del ser humano es el ocio”. Eso no se lo diría nin­gún padre o madre a sus hijos. Gran error, ¿ver­dad?

Al con­tra­rio de lo que se pien­sa, los padres no tie­nen tan­ta influen­cia en sus hijos. Nues­tra filo­so­fía de vida es algo muy per­so­nal, con­for­ma­da por muchas influen­cias: pro­fe­so­res, ami­gos, pelí­cu­las, nove­las, nues­tra pro­pia lógi­ca, etc. Des­de niños vamos hacien­do un mega-revo­lu­tum con todo eso y al final sale un sis­te­ma de valo­res, una visión del mun­do úni­ca y, muy mayor­men­te, escul­pi­da por noso­tros mis­mos. Así que no hay de lo que preo­cu­par­se como padres.

 -Los cemen­te­rios de las mon­jas de clau­su­ra están lle­nos de nona­ge­na­rias. Siem­pre me ha lla­ma­do la aten­ción la lon­ge­vi­dad de estas seño­ras…   

Tie­nen una filo­so­fía de vida mejo­ra­ble pero mucho mejor que la media de la gen­te de la calle. Por eso viven tan­to y lo que es más impor­tan­te, son tan feli­ces. Pode­mos apren­der un mon­tón de cosas de ellas.

 -Dices que para hacer­se fuer­tes hay que saber crear paraí­sos en ver­te­de­ros. ¿Es posi­ble encon­trar la glo­ria ben­di­ta en todo tipo de ver­te­de­ros? ¿Inclu­so en los que hue­len peor?

Sí por­que la diver­sión, la ale­gría, el jue­go… depen­de de que no te que­jes nun­ca y sepas dar­le un sen­ti­do chu­lo a las car­tas que te repar­ta la vida en cada momen­to. Mi ami­go Jau­me San­llo­ren­te vive en un barrio cha­bo­lis­ta de Bom­bay y es mega feliz. No es tan difí­cil: abre tu men­te.

 -Esta­mos de acuer­do en que uno de los pri­me­ros y mejo­res “manua­les de auto­ayu­da” que se ha escri­to son las Medi­ta­cio­nes de Mar­co Aure­lio hace casi dos mil años. Mira que lle­va­mos tiem­po apren­dien­do a vivir…    

Sí. Era un tipo extre­ma­da­men­te inte­li­gen­te y, de hecho, es para muchos el mejor gober­nan­te que tuvo el Impe­rio Romano en todos los siglos de su his­to­ria.

 -¿ Y para cuán­do el pró­xi­mo libro de Rafael San­tan­dreu?

Espe­ro que antes de verano de 2020 apa­rez­ca mi nue­vo libro que será el mejor que he escri­to has­ta aho­ra. Estoy en ple­na redac­ción del mis­mo. Igual lo titu­lo: “Casi Magia: ni te ima­gi­nas el poder de tu men­te para hacer­te feliz”

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

¡ES HORA DE DISOLVER TODAS LAS ANSIEDADES!

Según Curro Cañe­te, “el opti­mis­mo se entre­na y desa­rro­lla”
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Fotografía gentileza de Curro Cañete

Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Curro Cañe­te

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Curro Cañe­te es un hom­bre mági­co. Su segun­do libro: “El poder de con­fiar en ti” está entre los más ven­di­dos del momen­to en Ama­zon y Casa del Libro. Curro cree en la magia que se tra­ba­ja cada día por­que así ha crea­do el futu­ro que soña­ba y pre­ten­de que todos haga­mos lo mis­mo. Si lees sus refle­xio­nes, pen­sa­rás que es total­men­te posi­ble y que éste no es un libro más de cre­ci­mien­to per­so­nal. Es una obra bri­llan­te para releer y sub­ra­yar. Titu­la­do en Dere­cho y Perio­dis­mo y Más­ter en Coaching Per­so­nal y Pro­fe­sio­nal, Curro derro­cha sen­ci­llez, ama­bi­li­dad, ale­gría y opti­mis­mo. Es el ami­go-guía que todos qui­sié­ra­mos tener. Su pro­pó­si­to es cla­ro: que cada vez más per­so­nas sean feli­ces. Y pare­ce que no es tan com­pli­ca­do si nos enfo­ca­mos y, por fin, nos atre­ve­mos a vivir.
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-Dices en tu últi­mo libro que para ser feliz es nece­sa­rio mirar a la vida sin mie­do. ¿Crees que el mie­do es el prin­ci­pal obs­tácu­lo al que nos enfren­ta­mos cada día? ¿Es posi­ble vivir sin mie­do en cual­quier cir­cuns­tan­cia?
El mie­do pue­de ser un impe­di­men­to muy gran­de para que pue­das hacer tu vida. Lo mejor es enfren­tar­se a él con deci­sión y deter­mi­na­ción por­que en el momen­to en que lo haces obser­vas cómo se disuel­ve mági­ca­men­te. Con res­pec­to a la segun­da pre­gun­ta, vivir con muchí­si­mo menos mie­do es posi­ble, pero vivir sin mie­do es más com­pli­ca­do. Si lo logras te con­ver­ti­rías en Dios, en Jesu­cris­to o en Buda por lo menos, y pasa­rías a la his­to­ria, jeje.
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-¿La ansie­dad es mie­do a vivir?
 La ansie­dad es mie­do a que suce­da una fan­ta­sía catas­tró­fi­ca que está en nues­tra men­te o a que se repi­ta algo del pasa­do que nos hizo sufrir. ¡Es hora de disol­ver todas las ansie­da­des!
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-Soy una cobar­di­ca que se empe­ña en ser valien­te. ¿cómo lo con­si­go? ¿Se podría luchar con­tra una “gené­ti­ca ansio­sa o nega­ti­va”?
Los genes pue­den influir pero jamás tie­nen la últi­ma pala­bra.  Tu pode­ro­sa inten­ción de ser valien­te, si es ver­da­de­ra, te lle­va­rá a ser­lo. Y lo serás. Y recuer­da lo que dijo Aris­tó­te­les: “Si quie­res lle­gar a ser valien­te, actúa como si lo fue­ras”.
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-¿Por qué casi siem­pre pen­sa­mos que los demás son más afor­tu­na­dos que nosotros?¿Fomentan las redes socia­les una “fal­sa feli­ci­dad”?
No siem­pre pen­sa­mos eso. Pue­des dejar de com­pa­rar­te con los demás si te lo pro­po­nes. Y serás mucho más feliz si lo haces. Si nadie está cami­nan­do sobre tus zapa­tos y nadie tie­ne tu des­tino, ¿para qué vas a mirar el des­tino de otros?
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-¿Sere­ni­dad o feli­ci­dad? ¿Es la pri­me­ra sólo una par­te de la segun­da?
Creo que estás en lo cier­to: la feli­ci­dad es algo más gran­de, incon­men­su­ra­ble, que efec­ti­va­men­te está por enci­ma de la sere­ni­dad y del sufri­mien­to.
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-¿Se pue­de supe­rar cual­quier expe­rien­cia vital por muy dra­má­ti­ca que sea?
Cual­quier cosa que suce­da en la vida, por dra­má­ti­ca que sea, pode­mos enfo­car­la de un modo que nos haga menos daño. Hay gen­te que ha supe­ra­do cosas que pare­cían muy difí­ci­les de supe­rar. Por ejem­plo, Ire­ne Villa está hacien­do una vida extra­or­di­na­ria e inclu­so per­do­nó a quie­nes le habían arre­ba­ta­do sus pier­nas. Me cons­ta que es muy muy feliz.
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-Curro, has cam­bia­do de vida varias veces bus­can­do tu camino. De abo­ga­do a perio­dis­ta. De perio­dis­ta de éxi­to a “coach” en feli­ci­dad y escri­tor. ¿Qué hace­mos cuan­do hay aspec­tos de nues­tra vida que es impo­si­ble cam­biar (tra­ba­jo, enfer­me­da­des, “fami­lia­res impo­si­bles”) y que nos roban ener­gía? ¿Entra en jue­go la acep­ta­ción?
Para mí no hay nada impo­si­ble pero me pare­ce que antes de cam­biar algo hay que acep­tar­lo, sí. Cuan­do acep­tas algo tie­nes paz y cla­ri­dad de ideas y des­de ahí es mucho más fácil hacer reali­dad tus nue­vos deseos.
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-La gene­ro­si­dad for­ma par­te del camino hacia la feli­ci­dad. ¿Cómo pode­mos ser bue­nos sin caer en el “bue­nis­mo”?
Hay gen­te que con­fun­de ser gene­ro­so con com­por­tar­se de una mane­ra ton­ta. El que se com­por­ta de for­ma ton­ta es fácil­men­te mani­pu­la­ble. El que es gene­ro­so es cons­cien­te. Deci­de cons­cien­te­men­te con qué y con quié­nes quie­re ser gene­ro­so. Y has­ta dón­de.
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-¿ Y por qué nos impor­ta tan­to lo que opi­nen los demás? Tan­to como para cerrar la boca o apa­gar nues­tros sue­ños.
En mis talle­res Inten­si­vos, sesio­nes y con mi libro lo que más he bus­ca­do con­se­guir es una cosa: que la gen­te se libe­re del qué dirán. Es posi­ble libe­rar­se. Te lo pro­me­to. Y solo cuan­do te libe­ras pue­des hacer de ver­dad tu camino de vida. Y en tu camino de vida está tu feli­ci­dad.
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- No ten­go cla­ro si el opti­mis­ta nace o se hace…
El opti­mis­mo se entre­na y se desa­rro­lla. Has­ta la per­so­na más pesi­mis­ta pue­de apren­der a ser más opti­mis­ta si se deci­de a tomar­se el tra­ba­jo en serio.
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-¿Es más fácil ser­lo con­fian­do o cre­yen­do en la vida aun­que haya cosas que resul­ten inex­pli­ca­bles?
Efec­ti­va­men­te. Las per­so­nas ver­da­de­ra­men­te inte­li­gen­tes son las que con­fían en ellos y en la vida. Y con eso son feli­ces.
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-Y hablan­do de todo un poco ¿Se pue­de ser espi­ri­tual sin poner veli­tas o músi­ca new age?
Todos somos seres espi­ri­tua­les pero no todos lo sabe­mos. Des­cu­brir­lo for­ma par­te de uno de los apren­di­za­jes de la vida. Y como tú lle­ves tu espi­ri­tua­li­dad es cosa tuya. ¡Tie­nes liber­tad para hacer lo que quie­ras! ¿No es mara­vi­llo­so?
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-Abso­lu­ta­men­te, aun­que hay quien dice que el cre­ci­mien­to per­so­nal es una moda…
Hablar de cre­ci­mien­to per­so­nal es hablar de la vida pues todos esta­mos en per­ma­nen­te cam­bio y evo­lu­ción. El cre­ci­mien­to per­so­nal nació con todas las filo­so­fías y reli­gio­nes del mun­do, así que ha exis­ti­do toda la vida. Cada pelí­cu­la que ves, can­ción que escu­chas y libro que lees escon­de den­tro cre­ci­mien­to per­so­nal. Y el mayor genio del cre­ci­mien­to per­so­nal fue Jesu­cris­to. Otros gran­des genios del cre­ci­mien­to per­so­nal fue­ron Buda, Sócra­tes, Aris­tó­te­les, Pla­tón, Gandhi… por poner unos cuan­tos ejem­plos. Pero hay muchí­si­mas men­tes bri­llan­tes que nos han ayu­da­do a cre­cer.
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-¿Para crear un pre­sen­te dis­tin­to hay que mirar al pasa­do y lim­piar­lo de algu­na for­ma, por ejem­plo per­do­nan­do, o sim­ple­men­te olvi­dar­lo?
Lo impor­tan­te es que logres enfo­car­te en el pre­sen­te y en lo que quie­res crear a par­tir de aho­ra. En este sen­ti­do hacer las paces con el pasa­do y libe­rar­nos del ren­cor nos ayu­da muchí­si­mo a lograr más foco.
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Pare­ce que nos han edu­ca­do para repri­mir las emo­cio­nes. Aho­ra se habla de “ges­tio­nar­las” o sim­ple­men­te de sen­tir­las. ¿Qué hace­mos con nues­tro saco de emo­cio­nes?
Yo voto por lo que decían los gran­des filó­so­fos grie­gos: cul­ti­var las vir­tu­des. Es decir, voto por cul­ti­var las emo­cio­nes posi­ti­vas que tú sien­tes que te dan fuer­za y poder.
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-Des­pués de leer tu libro ten­go cla­ro que quie­ro cam­biar. ¿Cómo medi­mos el tama­ño de nues­tras metas y sue­ños sin pasar del cero al impo­si­ble?
Creo que la mane­ra de medir­lo es con la con­cien­cia. Tie­nes que lle­gar a ser cons­cien­te de lo que ver­da­de­ra­men­te deseas. Así podrás con­se­guir­lo.
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- ¿Al final el secre­to es el amor con mayús­cu­las?   
El amor es una mara­vi­lla. Estar ena­mo­ra­do de la vida es lo mejor que le pue­de suce­der a una per­so­na. Por amor esta­mos aquí y hacia el amor vamos. Tene­mos mucha suer­te. ¡No pudo nadie inven­tar un des­tino mejor!
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© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved
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Entrevista Hedonista a la escritora Sara Herrera Peralta

 

“ME GUSTA COCINAR PARA LOS AMIGOS” 

 

Sara Herre­ra Peral­ta es una de las poe­tas espa­ño­las de mayor pro­yec­ción. Gana­do­ra de pre­mios tan pres­ti­gio­sos como el Car­men Con­de, cuen­ta ya con una amplia obra que ha sido tra­du­ci­da par­cial­men­te al inglés, fran­cés, por­tu­gués, espe­ran­to e ita­liano. Gadi­ta­na de naci­mien­to y ciu­da­da­na del mun­do de adop­ción, esta mujer: inte­li­gen­te, ama­ble y sere­na ofre­ce una poe­sía ori­gi­nal lle­na de pro­fun­di­dad y gra­fis­mo. Una poe­sía nóma­da y en oca­sio­nes ple­na de dolor que se plas­ma en los ver­sos de su últi­ma obra: “Hom­bres que can­tan nanas al ama­ne­cer y comen cebo­lla” (La Bella Var­so­via). Nos acer­ca­mos a Sara ‑que aho­ra vive en Cazals, un peque­ño pue­blo de seis­cien­tos habi­tan­tes en el sudes­te de Fran­cia- para cono­cer su día a día y su face­ta más hedo­nis­ta. Por­que la poe­sía no está reñi­da con el vino tin­to. El res­to en www.saraherreraperalta.com

 

Sara Herrera

Sara Herre­ra por Samuel Cap­de­vi­lle

 

  1. Empe­za­re­mos por la hora de levan­tar­nos, ¿qué desa­yu­na Sara un día en el que se tie­ne que poner las pilas para escri­bir? ¿Y qué toma un día espe­cial, de fies­ta?

Desa­yuno sala­do. Pan sin glu­ten con acei­te de oli­va, una lon­cha de jamón y una pie­za de fru­ta. Y café, siem­pre un café solo. A veces, los fines de sema­na, hue­vos revuel­tos con tos­ta­das y zumo natu­ral.

  1. ¿Silen­cio, músi­ca, con­ver­sa­ción, noti­cias al levan­tar­se de la cama?

Silen­cio. Cuan­do vivía en la ciu­dad me levan­ta­ba escu­chan­do la radio y las noti­cias o leía la pren­sa digi­tal mien­tras desa­yu­na­ba delan­te del orde­na­dor. Aho­ra la pren­sa la leo en el móvil pero nun­ca al levan­tar­me. Pre­fie­ro la cal­ma de la casa por las maña­nas.

  1. Des­pués de la ducha, abres el arma­rio: ¿color o blan­co y negro?

Color. Rara vez el negro, casi nun­ca el blan­co.

  1. Se acer­ca la hora de comer, ¿un lugar ideal, real o ima­gi­na­rio, para que­dar con los ami­gos?

Des­de que vivo en el cam­po, en un pue­blo de seis­cien­tos habi­tan­tes, que­dar con los ami­gos se limi­ta a los fines de sema­na o a las vaca­cio­nes. Cuan­do nos visi­tan, ese lugar ideal es nues­tra casa, rodea­dos de árbo­les y de terre­nos de hier­ba, plan­tas y ani­ma­les. Me gus­ta coci­nar para los ami­gos.

  1. ¿Pos­tre o café para una sobre­me­sa de ter­tu­lia?

Casi nun­ca tomo pos­tre des­pués del almuer­zo, pre­fie­ro un café.

  1. ¿Qué tal se te da el depor­te? ¿For­ma par­te de tu ruti­na o lo tie­nes olvi­da­do en un cajón?

No me gus­ta hacer depor­te, pero para la can­ti­dad de horas que paso al día delan­te de un orde­na­dor me obli­go a hacer ejer­ci­cios de car­dio de vez en cuan­do o camino.

  1. ¿Músi­ca en el coche? ¿en el móvil? ¿mien­tras tra­ba­jas o escri­bes? ¿qué estás escu­chan­do en los últi­mos días?

No sue­lo tra­ba­jar o escri­bir con músi­ca de fon­do, me cues­ta con­cen­trar­me, nece­si­to el silen­cio. Pon­go músi­ca cada vez que en casa hago algo que no requie­re una acti­vi­dad men­tal. En el móvil estos días sue­nan en bucle Pero­ta Chin­go, Leo­nard Cohen o Estre­lla Moren­te. En el toca­dis­cos, Geor­ge Mous­ta­ki.

  1. Te rega­la­mos un via­je con todos los gas­tos paga­dos, ¿a qué poé­ti­co lugar via­ja­rías?

A Nepal o a Islan­dia: dos des­ti­nos pen­dien­tes des­de hace años, dos sue­ños que siguen ahí.

  1. Y como somos gene­ro­sos, a la sema­na siguien­te te man­da­mos a un con­cier­to. ¿A quién te gus­ta­ría escu­char, así cer­qui­ta?

A José Gon­zá­lez, a Sil­via Pérez Cruz… y vol­ve­ría feliz a un con­cier­to de Tom Waits o Tune-Yards (pura magia).

  1. Lle­ga la noche, que­da­mos con unos ami­gos para tomar algo. ¿Cer­ve­za o vino para acom­pa­ñar la con­ver­sa­ción?

Siem­pre vino tin­to.

  1. ¿Eres de las que leen, ven la tele, se ponen una peli antes de dor­mir? ¿Qué nos encon­tra­mos en tu mesi­lla de noche?

Pelí­cu­la, docu­men­tal o lec­tu­ra. En la mesi­ta de noche aho­ra mis­mo están John Ber­ger (“Tri­lo­gía de sus fati­gas” en Debol­si­llo), Mar­ta Sanz (“Cla­ví­cu­la” en Ana­gra­ma) y Ama­lia Andra­de (“Cosas que pien­sas cuan­do te muer­des las uñas” en Pla­ne­ta).

  1. ¿Con qué sue­ñas cuan­do te pones en modo avión?

Con tener más tiem­po libre para poder hacer con las manos, via­jar, leer o escri­bir, con poder tra­ba­jar en muchos pro­yec­tos pen­dien­tes, con poder tener cer­ca a algu­nas de las per­so­nas a las que amo y echo de menos.

  1. ¿Qué poe­ma te gus­ta­ría haber escri­to?

El poe­ma “Coreo­gra­fía”, de Mía Galle­gos, o muchos de Wis­la­wa Szym­bors­ka.

  1. Y para ter­mi­nar, ¿Qué es lo que te hace más feliz en este momen­to de tu vida?

La son­ri­sa de mi hijo, la cal­ma de la con­cien­cia tran­qui­la, la natu­ra­le­za que nos rodea, la sere­ni­dad pre­sen­te.

 

© 2018 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.

 

Entrevista a Espido Freire

Espido Freire: “Me hace feliz la sensación de encontrarme a gusto conmigo”

 

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©Espi­do Frei­re

 

A la escri­to­ra le ha cos­ta­do sen­tir que le agra­da su com­pa­ñía pero el logro se per­ci­be en su ener­gía des­bor­dan­te. Espi­do Frei­re crea his­to­rias y ensa­yos, impar­te con­fe­ren­cias y cur­sos, acu­mu­la segui­do­res en ins­ta­gram (@espidofreire) y, ade­más, dis­fru­ta de la vida con la con­cien­cia tran­qui­la. Han pasa­do die­cio­cho años des­de que se publi­ca­ra su pri­me­ra nove­la “Irlan­da”. Con los cua­ren­ta ya cum­pli­dos y un Pre­mio Pla­ne­ta en su enor­me mochi­la de éxi­tos, Espi­do Frei­re ha apren­di­do mucho de sí mis­ma.  Su blog es un ejem­plo cla­ro de que la lite­ra­tu­ra no está reñi­da con la moda, la gas­tro­no­mía y la feli­ci­dad. Cer­ca­na, sen­ci­lla y com­pro­me­ti­da con los pro­ble­mas de nues­tra socie­dad, pre­sen­ta su nue­vo ensa­yo: “La vida fren­te al espe­jo”. Así es el día a día de una escri­to­ra que cami­na jun­to a sus lec­to­res.      

Empe­za­re­mos por la hora de levan­tar­nos, ¿qué desa­yu­nas un día de tra­ba­jo? ¿Y qué tomas un día espe­cial, de fies­ta?

A dia­rio desa­yuno sala­do, por lo gene­ral, y de mane­ra con­sis­ten­te. Una tor­ti­lla de cla­ra de hue­vo, sal­món ahu­ma­do, o jamón de pavo, o tos­ta­da de acei­te, con o sin jamón ibé­ri­co; o con que­so. Una qui­che del día ante­rior… Hay muchas opcio­nes: fru­ta, té, pan inte­gral, zumo de ver­du­ras o fru­tas… Los días de fies­ta, si desa­yuno fue­ra, tomo algún dul­ce o chu­rros, o una cha­pa­ta con acei­te, toma­te y jamón en un lugar en el que las bor­dan. O migas de pas­tor. No soy muy escru­pu­lo­sa, como se ve.

¿Eres de las que pones músi­ca nada más sal­tar de la cama o te tomas el cafecito/té escu­chan­do las noti­cias?

Nin­gu­na de las dos cosas (por lo gene­ral, ten­go que sacar­me a las gati­tas de enci­ma, pri­me­ro), pero des­pier­to nor­mal­men­te con ener­gía alta y de buen humor.

Des­pués de la ducha, abres el arma­rio de par en par. ¿Qué encon­tra­mos? 

De todo. ¿Qué nece­si­tas? Lo ten­go. Mi arma­rio es la envi­dia de mis ami­gas.

La maña­na se va rápi­da­men­te y se acer­ca la hora de comer, des­cú­bre­nos un lugar ideal para que­dar con ami­gos. No pien­ses ni un minu­to en die­ta o comi­da sana. ¿Qué te pides?

Sue­lo comer en un res­tau­ran­te japo­nés cer­ca de mi casa, el Aya­la Japón. Sashi­mi, tem­pu­ra de ver­du­ras y una lubi­na al pon­zu. Si estoy en puer­to de mar, y hay maris­co, me pier­de. Sobre todo el buey de mar.

¿Pos­tre o café para una sobre­me­sa de ter­tu­lia?

Más un té que un pos­tre. Pre­fie­ro comer a tomar pos­tre. Qui­zás lue­go merien­de algo, un boca­di­to de algo rico.

Hemos comi­do, char­la­do… ¿Eres de las que si pue­den, se enro­llan en la man­ti­ta des­pués de almor­zar? ¿Te pone la sies­ta?

Sí, con la edad, y esto es muy deca­den­te, valo­ro cada vez más la sies­ta. Y me sien­ta muy bien (antes no).

¿Y qué tal se lle­va Espi­do Frei­re con el depor­te? ¿For­ma par­te de su ruti­na o está olvi­da­do en un cajón?

Pues odio el depor­te con todo mi cora­zón pero no me que­da más reme­dio de hacer una ruti­na de ejer­ci­cio y esti­ra­mien­tos dia­rios, por­que padez­co de la espal­da. Tam­bién sal­go a cami­nar y a veces nado.

Pasa­mos al “momen­to músi­ca”. ¿La escu­chas en el coche? ¿En el móvil? ¿Mien­tras escri­bes? Cuén­ta­nos. ¿Qué sue­na en tu día a día en los últi­mos tiem­pos?

Músi­ca casi siem­pre, sí, me hace com­pa­ñía. Aho­ra escu­cho inten­si­va­men­te  a Arvo Pärt. No es pre­ci­sa­men­te ale­gre, pero me gus­ta.

Pues bien, una vez com­pro­ba­do que eres aman­te de la músi­ca, hemos deci­di­do invi­tar­te a buen con­cier­to. Eli­ge: pue­des volar al pasa­do y esco­ger un clá­si­co impo­si­ble o que­dar­te en el pre­sen­te. El pla­ne­ta musi­cal está a tu dis­po­si­ción.

Pues a uno de Bowie, que aca­ba­mos de per­der­lo. Y nun­ca le vi en con­cier­to, aun­que lo cono­cí muy bre­ve­men­te en Lon­dres, hace muchos años.

Ade­más, el Blog Hedo­nis­ta te rega­la un via­je de una sema­na con todos los gas­tos paga­dos para des­co­nec­tar. ¿A dón­de te vas sin pen­sar dema­sia­do?

A Nue­va York. Sin dudar­lo. Aun­que ten­go pen­dien­te Islan­dia, que no conoz­co y me encan­ta­ría, una sema­na en Nue­va York resul­ta irre­sis­ti­ble.

A la vuel­ta de tu esca­pa­da, que­das con unos cole­gas para tomar algo. ¿Cer­ve­za o vino para acom­pa­ñar la con­ver­sa­ción?

Vino, nun­ca he bebi­do cer­ve­za. Aun­que serían ellos los que lo dis­fru­ta­rían, yo no bebo alcohol des­de hace un par de años.

Ya estás en casi­ta. Antes de irte a la cama, ¿te emba­dur­nas de cre­ma, rezas, medi­tas? ¿Sal­tas sobre el col­chón como una tigre­sa?

Me des­ma­qui­llo, medi­to sobre lo ocu­rri­do duran­te el día, hago una bre­ve lis­ta de los pen­dien­tes para el día siguien­te, mimo un poco a las gati­tas, por tur­nos, y me acues­to.

A la hora de dor­mir, un rati­to antes, ¿eres de las que leen, ven la tele…? ¿Qué nos encon­tra­mos en tu mesi­lla de noche?

Siem­pre, sal­vo que esté ago­ta­da, leo. Si duer­mo en un hotel pue­de que vea la tele, en mi habi­ta­ción no la ten­go. En mi mesi­ta hay cre­ma de labios, una bote­lla de agua, el móvil, pañue­los de papel, varios libros, y un bote­lli­ta de mi per­fu­me Hallo­ween.

Por fin apa­gas la luz has­ta el día siguien­te. ¿Es tem­prano o ya han sona­do las cam­pa­na­das? ¿Duer­mes de un tirón o a tro­pe­zo­nes?

Inten­to acos­tar­me pron­to, pero casi nun­ca lo con­si­go antes de las cam­pa­na­das… qui­zás hoy o maña­na. Duer­mo bas­tan­te bien, no impor­ta dón­de ni cómo.

¿Con qué sue­ñas cuan­do te pones en modo avión?

Sue­ño todas las noches y recuer­do bas­tan­te bien los sue­ños. Depen­de, cla­ro: a veces resuel­vo pro­ble­mas mien­tras duer­mo, otras regre­san los con­flic­tos de otras épo­cas que no he logra­do resol­ver… pero por lo gene­ral, son sue­ños agra­da­bles.

Nos des­pe­di­mos, Espi­do. ¿Qué es lo que te hace más feliz en este momen­to de tu vida?

La con­cien­cia tran­qui­la, la sen­sa­ción de encon­trar­me a gus­to con­mi­go. De haber apren­di­do mucho de mí y sen­tir que me agra­da mi com­pa­ñía. A mí me ha cos­ta­do mucho lograr eso que, para mucha gen­te, resul­ta muy sen­ci­llo.

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