Todo sobre los chocolates Bean to Bar de Blanxart y sus diferentes gamas de producto elaboradas a partir de los diversos orígenes del cacao

La his­to­ria de estos deli­cio­sos cho­co­la­tes Bean to Bar de Blan­xart se remon­ta a 1954 cuan­do el maes­tro bom­bo­ne­ro Fran­cesc Agrás qui­so cono­cer todos los secre­tos para con­se­guir la exce­len­cia en la ela­bo­ra­ción de cho­co­la­te y bom­bo­nes pasan­do por las más selec­tas pas­te­le­rías y bom­bo­ne­rías de Euro­pa.

A su regre­so de este apren­di­za­je fun­dó su obra­dor en el barrio de Les Corts de Bar­ce­lo­na. Fue un visio­na­rio al comen­zar a tra­ba­jar con cacaos de ori­gen, pro­ce­den­tes de Gha­na, Con­go y Gua­ya­quil, lo que hoy se cono­ce como Bean to bar.

Los diferentes orígenes del cacao para elaborar los apreciados chocolates y bombones de Blanxart

De Gua­ya­quil en Ecua­dor tra­ba­jan con el cacao tri­ni­ta­rio que nos impreg­na con sus notas cítri­cas de la naran­ja, tam­bién de la piña, toques de made­ra. Final mar­ca­do por mati­ces espe­cia­dos.

Del Con­go tra­ba­jan con el Cacao Foras­te­ro que se cul­ti­va a los pies de Moun­tains of the Moon y nos apor­ta notas de fru­tos rojos, cítri­cos y espe­cies. El cacao foras­te­ro es una varie­dad que repre­sen­ta alre­de­dor del 80% de la pro­duc­ción mun­dial de cacao.

De Perú obtie­nen el cacao crio­llo blan­co de la zona de Piu­ra que nos rega­la aro­mas de made­ra y taba­co y mati­ces de rega­liz. El caco crio­llo es muy apre­cia­do por su rare­za y por su deli­cio­so sabor Sólo repre­sen­ta el 5% de la pro­duc­ción mun­dial de cacao. Sus árbo­les son deli­ca­dos y difí­ci­les de cul­ti­var, por lo que la pro­duc­ción es infe­rior a la de otras varie­da­des de cacao.

Des­de Bra­sil pro­ce­de las habas del cacao tri­ni­ta­rio que se cul­ti­va en la sel­va del Ama­zo­nas que nos da notas de ave­lla­na tos­ta­da, café, cane­la y cítri­cos. Debe su nom­bre a su pro­ce­den­cia de la isla de Tri­ni­dad, en las Anti­llas, don­de se ori­gi­nó esta varie­dad. El cacao Tri­ni­ta­rio es un híbri­do naci­do en el siglo XVIII del encuen­tro de otros dos cacaos ori­gi­na­rios de Suda­mé­ri­ca: el cacao Crio­llo y el cacao Foras­te­ro. Nació por casua­li­dad, como con­se­cuen­cia de una catás­tro­fe natu­ral: en 1727, un ciclón devas­tó las plan­ta­cio­nes de Crio­llo en la isla de Tri­ni­dad, hacién­do­las prác­ti­ca­men­te des­apa­re­cer. Las pocas plan­tas que sobre­vi­vie­ron se cru­za­ron con plan­tas de Foras­te­ro recién plan­ta­das en la región. El cacao Tri­ni­ta­rio here­da las mejo­res cua­li­da­des de sus padres ama­zó­ni­cos: sus gra­nos tie­nen a la vez la finu­ra aro­má­ti­ca del Crio­llo y la robus­tez del Foras­te­ro. Esta mez­cla le con­fie­re un sabor úni­co con notas afru­ta­das, lige­ra­men­te pican­tes y menos amar­gas que las del Foras­te­ro.

Y por últi­mo de Nica­ra­gua que nace el cacao criollo/trinitario en la región de Was­la­la y nos da mati­ces cítri­cos de limón y naran­ja, piña, jaz­mín y fru­tos secos..

A las gamas tra­di­cio­na­les de pro­duc­tos se suman las table­tas eco­ló­gi­cas, y la más nue­va y adap­ta­das a los nue­vos tiem­pos y hábi­tos de 0% azú­ca­res y 0% edul­co­ran­tes.

¿Cuál es el proceso tradicional de elaboración del chocolate en Blanxart ?

Fie­les a la ela­bo­ra­ción tra­di­cio­nal todo el pro­ce­so de Blan­xart es arte­sano: reci­ben los sacos cer­ti­fi­ca­dos de los dife­ren­tes orí­ge­nes para con­se­guir los mati­ces que carac­te­ri­za a cada table­ta de cho­co­la­te. El siguien­te paso es el tues­te que el maes­tro cho­co­la­te­ro con­si­gue que en su pun­to exac­to los gra­nos libe­ren sus aro­mas. Pos­te­rior­men­te se extien­den y se dejan repo­sar. Una vez están secas las habas se pasa al des­cas­ca­ri­lla­do que con­sis­te en la agi­ta­ción de los gra­nos para obte­ner los nibs. A par­tir de aquí se mue­len los nibs para con­se­guir el licor de cacao que es de color oscu­ro marrón oscu­ro y de tex­tu­ra acei­to­sa. A esta base líqui­da se le mez­cla­rán los dife­ren­tes ingre­dien­tes como el azú­car, la ave­lla­nas, o la cane­la entro otros, para con­se­guir los diver­sos cho­co­la­tes. Se refi­na para con­se­guir una gra­nu­lo­me­tría de 22 micras para con­se­guir una uni­dad de sabor en nues­tro pala­dar.. La arte­sa­nía es pacien­cia y de eso saben un rato en Blan­xart para que así median­te el con­cha­do los cris­ta­les del cacao se aca­ben de rom­per y los aro­mas se libe­ren en toda su inten­si­dad. Una vez el líqui­do se va espe­san­do se vuel­ca en los mol­des para con­se­guir las table­tas de cho­co­la­tes y bom­bo­nes. A los cho­co­la­tes más crea­ti­vos se les aña­den los top­pings en este momen­to. Todo este pro­ce­so no sir­ve de nada sin un alma­ce­na­je correc­to con una tem­pe­ra­tu­ra per­me­nen­te entre 12º y 15º C y una hume­dad rela­ti­va infe­rior a 70%. Ya está todo lis­to para su ven­ta.

Más infor­ma­ción con toda la gama de pro­duc­tos y tien­da onli­ne en la web de Blan­xart

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