Les Grands Buffets à Narbonne

El leit­mo­tiv de este tem­plo culi­na­rio à la Ville de Nar­bon­ne, con más de 25 años de exis­ten­cia, es recu­pe­rar las rece­tas de la coci­na tra­di­cio­nal, el de las grands-mères, cuan­do se esme­ra­ban para cele­brar un jour de fête. Les Grands Buf­fets hacen suyo el prin­ci­pio de la tra­di­tion a volon­té, de tal for­ma que pre­sen­tan un amplio elen­co de pla­tos para dis­fru­tar, y dón­de la cali­dad de sus pro­duc­tos y su pre­pa­ra­ción es la mejor tar­je­ta de visi­ta y de reco­men­da­ción, de tal suer­te que ade­más del boca ore­ja entre nues­tros veci­nos galos, han supe­ra­do fron­te­ras y sal­ga reco­men­da­do en las más influ­yen­tes guías turís­ti­cas del mun­do, con­vir­tién­do­se en san­tua­rio de pere­gri­na­ción por gour­mets del mun­do. El sen­ti­do que los fran­ce­ses le dan al bufet es dife­ren­te al espa­ñol, ya que para ellos, des­de tiem­pos pasa­dos esta­ba reser­va­do para las recep­cio­nes ofi­ca­les, y por lo tan­to tie­ne un aire dis­tin­gui­do.

El plan­tea­mien­to de este gran bufet es un reco­rri­do por 5 uni­da­des temá­ti­cas: Le Fro­ma­ge, capaz de poner en sus lími­tes nor­ma­les a cual­quier enfer­mo de insu­fi­cien­cia de caseí­na en san­gre (como el que redac­ta este post que nun­ca tie­ne bas­tan­te) Camem­bert, Saint Nec­tai­re, Com­té, Brie, el bus­ca­dí­si­mo camem­bert tru­fa­do, y así has­ta lle­gar a un total de 45.  En bre­ve alcan­za­rán has­ta 108 refe­ren­cias que­se­ras para con­se­guir ser el más gran­de bufet del mun­do en este apar­ta­do.

La Rôtis­se­rie, ocu­pa un lugar prin­ci­pal en este res­tau­ran­te con un inmen­so asa­dor pano­rá­mi­co don­de se coci­nan los pla­tos al momen­to y según las pre­fe­ren­cias de los clien­tes. Cas­sou­let, Coqui­lle de Saint Jac­ques gra­ti­né, y el tra­di­cio­nal Steak Tar­tar de buey y de caba­llo, que es tra­di­cio­nal de esta région, lla­man la aten­ción de los clien­tes.

Tartare Boeuf

Tar­ta­re Boeuf

 

La Mer, sor­pren­de a todos por la espec­ta­cu­lar cas­ca­da de boga­van­te. A su alre­de­dor, y sin des­me­re­cer, se alter­nan pie­zas de gam­bas, lan­gos­ti­nos, alme­jas, ostras de Thau y 6 varie­da­des de sal­món de Norue­ga.

Cascada de bogavantes

Casa­ca­da de boga­van­tes

 

Les vins, son un capí­tu­lo apar­te, no sola­men­te por cons­tar de una selec­ción de 70 refe­ren­cias de los mejo­res vinos del sur de Fran­cia, sino por­que apues­tan por el pro­duc­tor de pro­xi­mi­dad. Ofre­cen la posi­bi­li­dad de que se pue­dan degus­tar por bote­llas o a copas, y dan una vuel­ta de tuer­ca en el esme­ra­do ser­vi­cio del vino con la colo­ca­ción de las copas idó­neas para cada tipo de vino con su corres­pon­dien­te eti­que­ta para evi­tar con­fu­sio­nes, ¡de ova­ción en pie! la impor­tan­cia de la copa en el con­su­mo del vino hace que lo mag­ni­fi­que­mos o lo envie­mos a los infier­nos direc­ta­men­te. Aquí lo lle­van al altar del máxi­mo hedo­nis­mo.

Copas de vinos

Copas de vinos

 

 

La Pâtis­se­rie, más de 100 ela­bo­ra­cio­nes arte­sa­nas salen de su obra­dor pre­pa­ra­das con mucho amor por un maes­tro pas­te­le­ro, y su equi­po, siguien­do la línea clá­si­ca de la pas­te­le­ría fran­ce­sa. Todo situa­do alre­de­dor de una espec­ta­cu­lar fuen­te de cho­co­la­te, que hará las deli­cias de ese Char­lie Buc­ket, el niño pro­ta­go­nis­ta de la pelí­cu­la Char­lie y la fábri­ca de cho­co­la­te, que todos (o casi todos) lle­va­mos den­tro.

macarons

maca­rons

 

Tartaletas de chocolate y finger de choco caramelo

Tar­ta­le­tas de cho­co­la­te y fin­ger de cho­co cara­me­lo

 

 

Una son­ri­sa fran­ca de ore­ja a ore­ja es la tar­je­ta de pre­sen­ta­ción de los cama­re­ros de Les Grands Buf­fets à la ville de Nar­bon­ne. El buen rollo que habi­ta entre ellos, lo con­ta­gian a sus clien­tes deseo­sos de pro­bar muchas cosas tan ape­ti­to­sas y bien pre­sen­ta­das.

La coci­na tie­nen una asep­sia dig­na de un pres­ti­gio­so qui­ró­fano, dise­ña­da con mucho esme­ro para evi­tar cual­quier tipo de con­ta­mi­na­ción ali­men­ti­ca. Los coci­ne­ros tra­ba­jan con luz natu­ral y den­tro de este cen­tro neu­rál­gi­co de ope­ra­cio­nes hay dis­tri­bui­das varias obras de arte. El jar­dín es el cui­da­do refle­jo de un pai­sa­jis­ta inter­na­cio­nal de renom­bre para crear un espa­cio úni­co don­de cenar a la luz de la luna y de las velas, entre escul­tu­ras de Her­vé Di Rosa, con­ci­bien­do un ambien­te don­de los focos de colo­res le dan un aire mági­co que con­ti­nua encan­di­lan­do a Jane y Louis Pri­vat, due­ños de Les Grands Buf­fets. Este res­tau­ran­te con­si­guió ser selec­cio­na­do como pla­tó impro­vi­sa­do para gra­bar un capí­tu­lo de Mas­ter­chef Espa­ña.

Com­ple­men­ta­ria­men­te tie­nen una sala de jue­gos ambien­ta­da en un pobla­do afri­cano para los más peque­ños, inso­no­ri­za­da y visi­ble des­de la sala.

Pre­cio: adul­tos a 35,90 euros (bebi­das no inclui­das), niños/as de 6 a 10 años a 17,90 euros y niños/as de 0 a 5 años gra­tui­to. Impres­cin­di­ble su reser­va pre­via. Más infor­ma­ción en Les Grands Buf­fets Espa­ce de Liber­té. Rond Point de la Liber­té 11100 Nar­bon­ne. Fran­ce.

Con­se­jo: rea­li­zar pri­me­ro una visual para ele­gir que que­re­mos comer y lue­go ele­gir aque­llos pla­tos que más nos hacen sali­var.

Cómo lle­gar a Nar­bon­ne:  en auto­mó­vil, está situa­da a esca­sos 100 kiló­me­tros de la fron­te­ra espa­ño­la,  pero sin duda con la opción más rápi­da y cómo­da que es el Train à Gran­de Vites­se que une Bar­ce­lo­na y Nar­bon­ne en menos de 2 horas, fru­to de la cola­bo­ra­ción Ren­fe-SNCF. La esta­ción de tren se encuen­tra a 10 minu­tos a pie de Les Grands Buf­fets.

Qué visi­tar: Nar­bon­ne es una ciu­dad his­tó­ri­ca con monu­men­tos como la Cathé­dra­le St-Just,   le Palais des Arche­vê­ques, y el Canal de la Robi­ne. En los alre­de­do­res tene­mos a 15 kms. la Reser­va Afri­ca­na de Sigean que hará las deli­cias de todos los públi­cos (visi­tar pre­fe­ri­ble­men­te fue­ra de los meses de calor). A la mis­ma dis­tan­cia Nar­bon­ne-Pla­ge dón­de dis­fru­tar de unos días de relax y de esa dul­ce hol­ga­za­na­ría del dol­ce far nien­te. A 10 km. la Aba­día Cis­ter­cien­se de Font­froi­de, y por últi­mo Car­cas­so­ne que está a 45 minu­tos. Más infor­ma­ción en Ofi­ci­na de Turis­mo de Nabron­ne

Narbonne

Nar­bon­ne

 

Narbonne

Nar­bon­ne

 

Narbonne

Nar­bon­ne

 

 

RENFE-SNCF en Coope­ra­ción, une la Alta Velo­ci­dad entre Espa­ña y Fran­cia. Cua­tro fre­cuen­cias conec­tan 21 des­ti­nos en tre­nes direc­tos en invierno, seis en pri­ma­ve­ra y has­ta sie­te en la épo­ca esti­val. Inau­gu­ra­do en Diciem­bre 2013 conec­ta el cen­tro de ciu­da­des espa­ño­las como Madrid, Zara­go­za, Llei­da, Tarra­go­na, Bar­ce­lo­na, Giro­na y Figue­res con las fran­ce­sas de Per­pi­ñán, Nar­bo­na, Béziers, Agde, Sète, Car­ca­so­na, Tou­lou­se, Mont­pe­llier, Nimes, Avi­ñón, Aix-en-Pro­ven­ce, Mar­se­lla, Valen­ce, Lyon y Paris. Des­de el 2013 al 2016 más de 2,5MM de via­je­ros has apos­ta­do por este tipo de trans­por­te rápi­do, cómo­do, fia­ble y rela­ja­do mien­tras se admi­ra los dife­ren­tes pai­sa­jes por los cua­les trans­cu­rre su reco­rri­do. Más infom­ra­ción de hora­rios y pre­cios en Ren­fe SNCF

BSO Voya­ge Voya­ge el éxi­to ochen­te­ro de la can­tan­te fran­ce­sa Desire­less.

© 2018 José María Toro. All rights reser­ved.

 

 

“El Bar” Barcelona

“El Bar” Bar­ce­lo­na C/ Cala­bria, 118 Bar­ce­lo­na 08015 Telé­fono 934 260 382

Pare­des ali­ca­ta­das de bal­do­sas con temá­ti­ca perio­dís­ti­ca que invi­tan a la lec­tu­ra repo­sa­da de sus noti­cias impre­sas y que repro­du­cen las hojas del dia­rio bar­ce­lo­nés de tira­da nacio­nal La Van­guar­dia, con cró­ni­cas de épo­cas pre­té­ri­tas que se publi­ca­ron en su momen­to, lis­tas para con­sul­tar los núme­ros pre­mia­dos en la lote­ría nacio­nal del sor­teo cele­bra­do en febre­ro de 1976, pro­gra­ma­ción de las dos cade­nas de tele­vi­sión que se podían visua­li­zar en la épo­ca -¡los de aque­lla gene­ra­ción sobre­vi­vi­mos sin nin­gún trau­ma pos­te­rior por tener sólo VHF y UHF, las dos úni­cas ban­das del espec­tro elec­tro­mag­né­ti­co exis­ten­te en aquél enton­ces!- y anun­cios deci­mo­nó­ni­cos de enfer­me­da­des cau­sa­das por una doble moral. Casi se pue­de oler en los azu­le­jos ese aro­ma inten­so y carac­te­rís­ti­co de la tipo­gra­fía que des­pren­dían los anti­guos rota­ti­vos y en espe­cial los de la edi­ción ves­per­ti­na de los perió­di­cos que se ven­dían por la tar­de en los quios­cos, con el papel toda­vía calien­te y la tin­ta húme­da y fres­ca de recién sali­da de la impren­ta. Noti­cias sor­pren­den­tes de una épo­ca en que la tira­nía de la inme­dia­tez actual no exis­tía y todas tenían su pro­ce­so des­de el momen­to de lo ocu­rri­do has­ta que lle­ga­ba al lec­tor final. Un tiem­po que iba más des­pa­cio y no está­ba­mos satu­ra­dos y bom­bar­dea­dos por una ingen­te can­ti­dad de infor­ma­ción. Un perío­do don­de las horas corrían más des­pa­cio que aho­ra y don­de domi­na­ba el blan­co y negro.

Libros de gas­tro­no­mía com­par­ten espa­cio en la barra con los botes de oli­vas, latas de con­ser­vas y ban­de­jas de tapas pre­pa­ra­das para ser degus­ta­das. Con un hora­rio amplio, des­de las 10 horas de la maña­na has­ta que el día se aca­ba, per­mi­te dis­fru­tar de los dife­ren­tes momen­tos gas­tro­nó­mi­cos de una jor­na­da: el desa­yuno más lige­ro con un autén­ti­co crua­sán de man­te­qui­lla y una bue­na taza de café o té, el con­tun­den­te almuer­zo de cuchi­llo y tene­dor, el desea­do ape­ri­ti­vo y por supues­to de las horas habi­tua­les de comi­da y cena. Una selec­ción varia­da de que­sos afi­na­dos para dis­fru­tar en cual­quier ins­tan­te acom­pa­ña­do de algu­na de las refe­ren­cias de vinos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les. La car­ta está com­pues­ta por tapas clá­si­cas, las atre­vi­das y los pla­tos, gra­cio­sa­men­te lla­ma­dos, de resis­ten­cia. Dos pro­fe­sio­na­les al fren­te: en los fogo­nes el chef Brian Matic,que pro­ce­día del res­tau­ran­te Saüc, y el som­me­lier Ser­gi Gimé­nez con expe­rien­cia en el res­tau­ran­te Coli­brí. Dos exper­tos, cada uno en su mate­ria, que bus­can que los parro­quia­nos habi­tua­les y los que por sus mesas se dejan caer, sien­tan las sen­sa­cio­nes y el cui­da­do por el deta­lle, que es el leit­mo­tiv de este “bar” revo­lu­cio­na­rio.

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Mini coca de esca­li­va­da con ven­tres­ca y ajo negro

Un buen comien­zo para dis­fru­to­nes, para olvi­dar­nos de lau­re­les inne­ce­sa­rios y recu­pe­rar ese tro­zo de buen pan unta­do con toma­te y acei­te de oli­va vir­gen extra ‑de pri­me­ra pre­sión en frío obvia­men­te- para recor­dar­nos sabo­res y aro­mas ya casi olvi­da­dos y como for­ma de enga­tu­sar al estó­ma­go en la espe­ra del pri­mer pla­to: un pan de coca con toma­te de Cal Mos­sén. Para seguir con la muy bue­na inter­pre­ta­ción de la mini coca de esca­li­va­da con ven­tres­ca acom­pa­ña­do del fer­men­ta­do ajo negro de pro­pie­da­des casi mila­gro­sas para la salud. Ravio­li de gam­ba con sal­sa pon­zu de tex­tu­ra cru­jien­te y lige­ra­men­te áci­do en su inte­rior para armo­ni­zar con la sala­da gam­ba. Ori­gi­nal y par­ti­cu­lar pre­sen­ta­ción de la ensa­la­di­lla rusa de la casa: a la clá­si­ca ver­sión le aña­den finí­si­mas lámi­nas de atún con un toque de ahu­ma­do. Deli­cio­sos meji­llo­nes en esca­be­che. Vibran­te viei­ra con pra­li­né de maca­da­mia y pan­ce­ta. Has­ta este pun­to armo­ni­za­do con una copa de Ries­ling, que con sus notas fres­cas y áci­das nos ayu­da a lim­piar la boca des­pués de cada boca­do.

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Viei­ra con pra­li­né de maca­da­mia y pan­ce­ta

Con la tan­da de pla­tos más con­tun­den­tes, un cam­bio de ter­cio en el vino hacia un men­cía, puro per­fu­me de flo­res, para acom­pa­ñar­lo con el arroz  mar y mon­ta­ña con alme­jas y un curry de cul­to, ela­bo­ra­do con la varie­dad car­na­ro­li de grano peque­ño y muy blan­co cul­ti­va­do por la fami­lia Ron­do­lino bajo la mar­ca Acque­re­llo. Selec­cio­na­da pie­za de secre­to ibé­ri­co — de Ibé­ri­cos Mal­do­na­do como no podía ser de otra mane­ra- acom­pa­ña­do de su inse­pa­ra­ble puré de pata­ta y ají ama­ri­llo para dar con­ti­nui­dad cro­má­ti­ca al pla­to y con­tras­tar con el sabor pican­te de este ingre­dien­te tan impor­te en la gas­tro­no­mía perua­na.

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Sur­ti­do de que­sos afi­na­dos. Foto gen­ti­le­za de “El Bar”

Ante­sa­la del apar­ta­do dul­ce y que siem­pre me hace sali­var ‑como el perro de Pavlolv- es oír el tin­ti­neo cim­brean­te del carri­to de los que­sos arte­sa­nos selec­cio­na­dos por la casa. Una cos­tum­bre habi­tual en el país de la bota y en la de los galos pero que aquí no aca­ba de con­so­li­dar­se y que yo per­so­nal­men­te rei­vin­di­co esta cau­sa. Muchas veces sacri­fi­co mi final golo­so por un buen elen­co de deri­va­dos lác­teos bien afi­na­dos ‑para evi­tar salir rodan­do del res­tau­ran­te mayor­men­te-. Enno­via­do con un acer­ta­di­si­mo vino dul­ce muy gli­cé­ri­do, un ver­de­jo con botri­tis, con los siguien­tes que­sos: un vaca Tou de Til.lers de Sort (Llei­da), uno de cabra con pimen­tón de Ávi­laLuna roja” de Elvi­ra Gar­cía, un sober­bio Com­té de 18 meses, siguien­do con otro com­pa­trio­ta fran­cés, un tro­zo de épois­ses au marc, de doble cre­ma de vaca. Para fina­li­zar, un triun­fan­te azul de vaca Four­me d’Am­bert.

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Cre­mo­so de cho­co­la­te con car­da­mo­mo y pis­ta­cho

Para ter­mi­nar — ¡con ova­ción en pie de este fes­ti­val gas­tro­nó­mi­co!- el cre­mo­so de cho­co­la­te escol­ta­do por car­da­mo­mo y pis­ta­cho.

Pre­cio medio 25 euros. Exce­len­te rela­ción cali­dad-pre­cio.

Como home­na­je a este “bar” agi­ta­dor gas­tro­nó­mi­co la BSO de este post es: Revo­lu­tion (Make a chan­ge) de Wally López feat. Goran Kay