Vivir es urgente

“Vivir es urgen­te” es el lema de la nove­la “Muje­res que com­pran flo­res” de Vanes­sa Mont­fort. Segu­ra­men­te habrán escu­cha­do hablar de ella por­que en menos de cua­tro años de vida, se han ven­di­do más de 150.000 ejem­pla­res.

Me gus­ta el leit­mo­tiv, sin duda. Y me gus­tan las seis muje­res fan­tás­ti­cas y dife­ren­tes que pro­ta­go­ni­zan la his­to­ria y que, a tro­pe­zo­nes, logran con­ver­tir­lo en su ban­de­ra. Des­de la cen­te­na­ria flo­ris­te­ría “El Jar­dín del Ángel” (tris­te­men­te des­man­te­la­da hace unos meses), en el Barrio de las Letras de Madrid, Mont­fort dibu­ja con acier­to poé­ti­co las aris­tas y carac­te­res de Oli­via, Mari­na, Casan­dra, Gala, Auro­ra y Vic­to­ria. Pro­ba­ble­men­te nos iden­ti­fi­que­mos con algu­na de ellas, al menos a gran­des ras­gos, por­que repre­sen­tan par­te de las for­mas de vivir y amar de las muje­res actua­les. Entre copas de vino y flo­res, se suce­den muchas de las con­ver­sa­cio­nes que cam­bia­rán el futu­ro de estas lucha­do­ras. Por­que las bata­llas se ganan con apo­yo. O, al menos, es más fácil.

Mujeres que compran flores

Muje­res que com­pran flo­res de Vanes­sa Mont­fort

 

Está cla­ro que somos el resul­ta­do de los ingre­dien­tes con los que coci­na­mos. El pro­duc­to de nues­tra edu­ca­ción, de nues­tras vic­to­rias y fra­ca­sos, de la fami­lia, de los amores…Pero hay una bue­na noti­cia que nos anun­cia esta obra: el rece­ta­rio se pue­de cam­biar. Es posi­ble apren­der de nue­vo, sen­tir de nue­vo. Por­que vivir es urgen­te.

He leí­do las más de cua­tro­cien­tas pági­nas de “Muje­res que com­pran flo­res”, entre son­ri­sas y algu­na lágri­mas. Como la pelí­cu­la. Y tam­bién con un mar­ca­dor fluo­res­cen­te al lado. No quie­ro que se me olvi­den fra­ses tan con­tun­den­tes como éstas con las que ter­mino la rese­ña:

-”¿Por qué nadie nos ense­ña a comer con ganas, follar con ganas, a amar sin mie­do? Eso sí que era pro­te­ger (…)”.

-“Si las muje­res cono­cié­ra­mos nues­tra ver­da­de­ra capa­ci­dad para el cam­bio, nues­tro bru­tal ins­tin­to de super­vi­ven­cia y de recu­pe­ra­ción, nos sen­ti­ría­mos indes­truc­ti­bles”.

-“Que menos que lle­gar has­ta nues­tros últi­mos días y decir­nos: encan­ta­da de haber­te cono­ci­do”.

Apo­ye­mos a las demás muje­res. Com­pren­da­mos y cele­bre­mos las dife­ren­cias. Com­pre­mos flo­res. Viva­mos.

© 2020 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

Esta Navidad no te deseo felicidad

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Sí, has leí­do bien. Soy rotun­da. Esta Navi­dad me nie­go a desear­te feli­ci­dad sim­ple e inge­nua cayen­do del cie­lo. No quie­ro efí­me­ra feli­ci­dad para ti, como si fue­ra un bote de cara­me­los. Pre­fie­ro que encuen­tres la rece­ta y apren­das a coci­nar­la con rea­lis­mo y en medio de los pro­ble­mas que se pre­sen­ten. Por­que va a haber­los, te gus­te o no.

Esta Navi­dad te deseo cora­je y valen­tía para afron­tar los días nubla­dos. Y tam­bién luz bri­llan­te en las noches oscu­ras. Mi rega­lo navi­de­ño te exi­gi­rá abrir los ojos y tener en aler­ta al res­to de los sen­ti­dos para encon­trar la direc­ción correc­ta en medio del caos. Para ver las seña­les y la ver­dad en cada situa­ción. Tam­bién te lle­va­rá a dar las gra­cias cada maña­na y cada noche por el rega­lo de un día más vivi­do.

En estas fechas me encan­ta­ría que con­si­guie­ras hacer de la empa­tía tu car­ta de pre­sen­ta­ción, que supe­ra­ras tus mie­dos más anti­guos y tam­bién los de recien­te adqui­si­ción: esas limi­ta­cio­nes que nada te apor­tan. Esta Noche­bue­na pido para ti un saco de pala­bras que te nutran: gra­cias, te quie­ro, perdona…y una caja de adje­ti­vos que te hagan cre­cer como un árbol fuer­te y enrai­za­do. No como los de Navi­dad, tem­po­ra­les y volá­ti­les.

En estos días lumi­no­sos te deseo que apren­das a dejar que las emo­cio­nes te atra­vie­sen. Que llo­res y rías. Que conoz­cas en pro­fun­di­dad el tér­mino acep­ta­ción cuan­do sea nece­sa­rio. Tam­bién que te rodees de natu­ra­le­za y de gen­te que sume en tu vida, que no ten­ga la que­ja con­ti­nua en los labios. Que vivas en el pre­sen­te sin que las obli­ga­cio­nes aho­guen tu día a día. Que seas cons­truc­ti­vo y cari­ño­so. Que des y reci­bas abra­zos a dies­tro y sinies­tro. Que te ilu­sio­nes con las cosas peque­ñas, que apren­das a res­pi­rar y sen­tir­te cómo­do en medio de la inse­gu­ri­dad. Que con­fíes en la vida. Que bai­les las difi­cul­ta­des y que can­tes en la ducha a voz en gri­to.

En esta Navi­dad te deseo unas gafas de colo­res para ver la reali­dad que no te gus­ta. Y tam­bién mucha fe: segu­ro que te espe­ran muchí­si­mas cosas fan­tás­ti­cas en el año que lle­ga. Te deseo sere­ni­dad y entu­sias­mo en tus retos. Y apren­di­za­je y humil­dad en cada fallo que come­tas. Ade­más, espe­ro que des­cu­bras que eres una per­so­na úni­ca y excep­cio­nal y que lo que los demás pien­sen de ti, no es asun­to tuyo. Tam­bién que el amor y la ale­gría no se ago­tan cuan­do lo rega­las sino que, por el con­tra­rio, se hacen más abun­dan­tes.

De ver­dad sien­to muchí­si­mo no desear­te feli­ci­dad a ti y a tu fami­lia en esta Navi­dad. Espe­ro que no te lo tomes a mal y me guar­des ren­cor has­ta el 2030. Aun­que… pen­sán­do­lo bien: si lo que te deseo no es feli­ci­dad. Enton­ces, ¿qué es?

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

LA RAÍZ DE TODOS LOS PROBLEMAS ES LA DESHUMANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

EL DR. MARIO ALONSO PUIG AFIRMA QUE LA GESTIÓN CORRECTA DE LA ANSIEDAD PASA POR NO RESISTIRSE A ELLA

Doctor Mario Alonso Puig
Foto cedi­da por el Dr. Mario Alon­so Puig

“Vivi­mos en el sótano de la men­te y no se nos ha ocu­rri­do pen­sar que nues­tra casa tie­ne más pisos”. Para apren­der a subir en ascen­sor has­ta la zona más lumi­no­sa de la vida hay que leer y escu­char a per­so­nas como el Dr. Mario Alon­so Puig. Médi­co, ciru­jano y escri­tor, el currí­cu­lum de este fan­tás­ti­co doc­tor es tan bri­llan­te como cada una de las pala­bras que salen de su boca. En su últi­ma obra, “Tus tres super­po­de­res para lograr una vida sana, prós­pe­ra y feliz” nos ense­ña que la ins­pi­ra­ción, la estra­te­gia y el entre­na­mien­to son fun­da­men­ta­les para con­se­guir mate­ria­li­zar nues­tros sue­ños. Pero antes, ¿qué tal, si como apun­ta el Dr. Mario Alon­so Puig, empe­za­mos por huma­ni­zar nues­tra socie­dad? No es tan difí­cil.

La con­fe­ren­cia magis­tral que impar­ti­rá el sába­do 16 de noviem­bre en Tene­ri­fe se titu­la “El poder del len­gua­je”. Las pala­bras que ele­gi­mos son poten­tes tan­to para el que las pro­nun­cia como para el que las reci­be, ¿ver­dad?

Sí, cuan­do habla­mos de las pala­bras tene­mos que entrar en un nivel más pro­fun­do del que habi­tual­men­te mane­ja­mos. Des­de un pun­to de vis­ta super­fi­cial, una pala­bra es algo que alguien dice y que otro escu­cha pero ¿y si esto solo fue­ra la envol­tu­ra y por den­tro nos encon­trá­ra­mos con una for­ma de ener­gía que tuvie­ra un impac­to de mucha más hon­du­ra del que ima­gi­na­mos? Por ejem­plo, en estu­dios que se han rea­li­za­do en entor­nos hos­pi­ta­la­rios de Esta­dos Uni­dos, se ha obser­va­do que cuan­do se ponía a una serie de volun­ta­rios fren­te a una pan­ta­lla don­de se pro­yec­ta­ban pala­bras, solo pala­bras no his­to­rias, de tipo nega­ti­vo: difi­cul­tad, peli­gro, pro­ble­ma, dolor, etc… , resul­ta­ba que al con­tem­plar­las se pro­du­cía una ele­va­ción de una hor­mo­na en la san­gre que se lla­ma cor­ti­sol y que es la hor­mo­na del mie­do. Cuan­do esta hor­mo­na se acti­va sig­ni­fi­ca que algo fisio­ló­gi­ca­men­te está cam­bian­do. Si a esto le aña­di­mos el tono de voz, que es otra for­ma de ener­gía, pode­mos ima­gi­nar el enor­me impac­to que tie­nen las pala­bras para curar o para enfer­mar.

Y al res­pec­to de esto, usted que pre­ci­sa­men­te es médi­co y ciru­jano, ¿con­si­de­ra que la comu­ni­dad médi­ca se está abrien­do a enten­der que no todo es tan­gi­ble y que una pala­bra de áni­mo, una son­ri­sa de nues­tro doc­tor o todo lo con­tra­rio tie­nen un enor­me poder sobre los pacien­tes?

Sí, creo que en la comu­ni­dad médi­ca hay un anhe­lo y un pro­fun­do inte­rés en comu­ni­car cada vez mejor. La comu­ni­ca­ción en un entorno de salud pre­ci­sa de un tipo de fór­mu­las que los médi­cos no apren­den a lo lar­go de sus seis años de carre­ra. Esto inclu­ye cómo dar una noti­cia difí­cil o expli­car lo que ocu­rre de una for­ma cla­ra. Por eso, por la fal­ta de for­ma­ción, muchos médi­cos se sien­ten inse­gu­ros den­tro de un tipo de comu­ni­ca­ción más cer­ca­na. Pero yo sí he encon­tra­do a un mon­tón de espe­cia­lis­tas de dis­tin­tas ramas con un ver­da­de­ro inte­rés e inquie­tud por apren­der los prin­ci­pios fun­da­men­ta­les de una comu­ni­ca­ción pode­ro­sa. Pero, cla­ro, es un tema de acti­tud. Siem­pre nos encon­tra­re­mos a un médi­co cerra­do que no quie­ra saber nada de esto. Como en cual­quier pro­fe­sión.

Sería fan­tás­ti­co tener la opor­tu­ni­dad de escu­char­le hablar sobre la impor­tan­cia del len­gua­je en direc­to pero siem­pre nos que­da la posi­bi­li­dad de acer­car­nos a uno de sus libros. El últi­mo: “Tus tres super­po­de­res para lograr una vida sana, prós­pe­ra y feliz”. ¿Cuá­les son esos super­po­de­res?

La ins­pi­ra­ción, la estra­te­gia y el entre­na­mien­to. Para que una per­so­na acti­ve los super­po­de­res que tie­ne y que todos tene­mos nece­si­ta ins­pi­ra­ción, nece­si­ta encon­trar algo que le ayu­de a pen­sar y soñar en gran­de. Tam­bién pre­ci­sa de una estra­te­gia, no vale solo con el entu­sias­mo: hay que saber como diri­gir y cana­li­zar la ins­pi­ra­ción. Por su par­te, el entre­na­mien­to supo­ne que no solo es sufi­cien­te tener los con­cep­tos y la ins­pi­ra­ción si uno no lo inte­gra prac­ti­can­do cier­tas cosas. Así que la ins­pi­ra­ción sería la fuer­za del cora­zón, la estra­te­gia sería la fuer­za de la cabe­za y el entre­na­mien­to, la fuer­za de las célu­las y de los múscu­los, es decir, la capa­ci­dad de poner­se en mar­cha.

Y para poner en fun­cio­na­mien­to estos super­po­de­res tene­mos que esfor­zar­nos por man­te­ner una bue­na salud, ade­más de cui­dar la men­te y el alma. Leía en su libro que el depor­te nos hace más inte­li­gen­tes y empá­ti­cos…

Sí, así es. Es otra pers­pec­ti­va de los tres super­po­de­res. La ver­dad es que no todo el mun­do sabe que el ejer­ci­cio físi­co redu­ce la posi­bi­li­dad de tener un alzhéi­mer, un cán­cer o los nive­les de ansie­dad y depre­sión. El depor­te pro­du­ce una libe­ra­ción en el cere­bro de una serie de sus­tan­cias de nom­bres com­ple­jos que favo­re­cen que las neu­ro­nas se comu­ni­quen entre sí, inter­cam­bien infor­ma­ción y se ayu­den unas a otras. Por eso ade­más de pre­ve­nir enfer­me­da­des, aumen­ta la inte­li­gen­cia y mejo­ra la memo­ria y la crea­ti­vi­dad.

La ali­men­ta­ción y el pen­sa­mien­to son tam­bién pun­tos fun­da­men­ta­les en nues­tro bien­es­tar. Me gus­ta cuan­do dice que con el pen­sa­mien­to pasa lo mis­mo que con la comi­da, no hay que obse­sio­nar­se pero sí esco­ger la mejor opción. ¿Se pue­den ele­gir los pen­sa­mien­tos como en un bufet?

Sí, el gran neu­ró­lo­go por­tu­gués Anto­nio Dama­sio, para mí el núme­ro uno del mun­do en neu­ro­cien­cia afec­ti­va, ha mos­tra­do cla­ra­men­te como los pen­sa­mien­tos se con­vier­ten en sen­ti­mien­tos y los sen­ti­mien­tos en emo­cio­nes. Cuan­do una per­so­na empie­za a pen­sar que no pue­de o que no se pue­de, inevi­ta­ble­men­te acti­va unos mapas que se lla­man los mapas de los sen­ti­mien­tos que gene­ran, a nivel del cuer­po, la inca­pa­ci­dad para poder. Esto es tre­men­do por­que una cosa es pen­sar que no se pue­de, otra sen­tir que no se pue­de y otra más com­ple­ja y nega­ti­va es real­men­te no poder. Por eso tene­mos que ser muy cui­da­do­sos con el tipo de pen­sa­mien­tos que ele­gi­mos.

Sí por­que pare­ce que siem­pre esco­ge­mos los pen­sa­mien­tos más nega­ti­vos y, como usted afir­ma, “el mun­do real es más bene­vo­len­te que el men­tal”…

Lo cier­to es que hay una afir­ma­ción que he oído en mul­ti­tud de oca­sio­nes e inclu­so a varios cien­tí­fi­cos y que a mí me pare­ce ver­dad pero solo par­cial­men­te. Es esa de que el cere­bro humano siem­pre está bus­can­do lo nega­ti­vo. No cabe duda de que el cere­bro le da más impor­tan­cia a la ame­na­za que a la opor­tu­ni­dad por­que ances­tral­men­te era más impor­tan­te des­cu­brir a un leo­par­do escon­di­do que encon­trar un mara­vi­llo­so raci­mo de uvas. Lo que ocu­rre es que sobre esta ten­den­cia natu­ral para la super­vi­ven­cia que tie­nen tam­bién los ani­ma­les, se aña­den los pro­ce­sos men­ta­les don­de se exa­ge­ra esa bús­que­da de lo nega­ti­vo. Ya no es sim­ple­men­te por un tema de super­vi­ven­cia físi­ca sino por otras razo­nes que serían lar­gas de expli­car. Eso es lo que hace que la ima­gi­na­ción sea secues­tra­da por esta for­ma de pen­sa­mien­to y empie­ce a crear una serie de imá­ge­nes que vivi­mos como reales sin que lo sean. Y así al final damos más peso a este espe­jis­mo fru­to de una ima­gi­na­ción dis­tor­sio­na­da que a la reali­dad.

De ahí sur­ge, por ejem­plo, la ansie­dad y lue­go la lucha por des­ha­cer­nos de ella cuan­do pare­ce que lo mejor es abrir­le las puer­tas y acep­tar­la como com­pa­ñe­ra de piso…

Cla­ro. Es que lo que fun­cio­na es con­tra­in­tui­ti­vo. Es decir, va al revés. Voy a poner un ejem­plo: hace tiem­po vi una pelí­cu­la de fic­ción don­de había que hacer una carre­ra para con­se­guir una lla­ve que abría una puer­ta, todo en un mun­do vir­tual. En el camino apa­re­cen una serie de mons­truos que van eli­mi­nan­do a los con­trin­can­tes has­ta que uno de ellos des­cu­bre que la carre­ra se gana no yen­do hacia ade­lan­te sino hacia atrás. Y esto es por­que cuan­do se diri­ge hacia atrás se abre una com­puer­ta que va a dar a un nivel sub­te­rrá­neo pasan­do por deba­jo de los otros coches sin que los mons­truos le vean. Pues pasa igual con la ansie­dad: la for­ma de ges­tio­nar­la es con­tra­in­tui­ti­va. Uno cree que tie­ne que luchar con­tra ella y el pro­pio Rumi, un ver­da­de­ro sabio del siglo XII, dijo que hay que dar­le la bien­ve­ni­da. Por­que el pro­ble­ma no está en la ansie­dad. El pro­ble­ma está en la resis­ten­cia a ella, en nues­tra lucha desen­fre­na­da para inten­tar qui­tar­la de nues­tra vida. Lo que se resis­te per­sis­te.

Pues tene­mos que apren­der mucho… De hecho usted ha plan­tea­do la exis­ten­cia de cua­tro zonas vita­les, dos bue­nas (alto ren­di­mien­to y reno­va­ción) y dos malas (super­vi­ven­cia y hun­di­mien­to) y resul­ta que muchí­si­ma gen­te, a la pre­gun­ta de cómo está, res­pon­de que sobre­vi­vien­do. ¿Por qué ocu­rre esto en una socie­dad como la nues­tra? ¿Qué esta­mos hacien­do mal?

Yo creo que en la raíz de todos los pro­ble­mas que se pue­den evi­tar hay solo uno: la des­hu­ma­ni­za­ción de la socie­dad. La socie­dad se des­hu­ma­ni­za a una velo­ci­dad tre­men­da. Hay dema­sia­da riva­li­dad y enfren­ta­mien­to por­que no esta­mos vien­do a los demás como a noso­tros mis­mos. No vemos lo que nos une a los otros seres huma­nos sino lo que nos sepa­ra. Y, cla­ro, si uno se per­ca­ta de lo que une es más fácil coope­rar pero si solo encuen­tras lo que te sepa­ra es sen­ci­llo riva­li­zar. Por eso, en la medi­da de mis posi­bi­li­da­des, inten­to hacer lo que está en mi mano para ayu­dar a des­per­tar a esta reali­dad evi­den­te: nece­si­ta­mos huma­ni­zar esta socie­dad y tra­tar­nos con más res­pe­to, empa­tía, cor­dia­li­dad y com­pa­sión.

Apar­te de la des­hu­ma­ni­za­ción, otro de los vene­nos que nos atur­de es el mie­do. Pare­ce que cada vez tole­ra­mos menos la incer­ti­dum­bre…

El prin­ci­pal mie­do que tie­ne el ser humano es mie­do al otro. De hecho, tene­mos todo un sis­te­ma, el de neu­ro­cep­ción, tre­men­da­men­te com­ple­jo y apa­sio­nan­te que se dedi­ca a inten­tar des­cu­brir más allá de cual­quier facha­da, más­ca­ra o repre­sen­ta­ción si la per­so­na que tene­mos enfren­te es ami­ga o enemi­ga. Esto quie­re decir que el mayor mie­do que tie­ne el ser humano es al otro. No solo a la vio­len­cia sino tam­bién a su crí­ti­ca y jui­cio. Por otra par­te, tene­mos mie­do a la incer­ti­dum­bre deri­va­do de nues­tra obse­sión por con­tro­lar todo, inclu­so la vida. La vida es lo que es, no lo que noso­tros que­re­mos que sea. Y eso hace que nos enfren­te­mos a ella y a los cam­bios por­que que­re­mos tener­lo todo con­tro­la­do: es la expre­sión típi­ca de un yo arro­gan­te y sober­bio que quie­re estar por enci­ma de todo.

Qui­zá esta­ría bien en esos momen­tos de mie­do seguir su reco­men­da­ción de abrir­nos al “kin­tsu­gi” japo­nés y acep­tar nues­tras heri­das y grie­tas…

Así es, el “kin­tsu­gi” es abrir­nos a la vul­ne­ra­bi­li­dad que tene­mos, con­fiar en que hay fuer­zas muy pode­ro­sas que pue­den sanar nues­tras heri­das y ofre­cer este ges­to de res­pe­to, cor­dia­li­dad, empa­tía y com­pa­sión ante las heri­das de los demás.

Y para eso nece­si­ta­mos el silen­cio que tan­to nos fal­ta, ¿ver­dad?

Sí, solo cuan­do uno entra en silen­cio pue­de apar­tar­se del rui­do. Y solo en el silen­cio, uno des­cu­bre su ver­da­de­ra iden­ti­dad.

Así que des­de el silen­cio y tras des­cu­brir­nos pode­mos pasar de vivir en el sótano de la men­te a un glo­rio­so áti­co…

Efec­ti­va­men­te. Nues­tra casa tie­ne dis­tin­tos nive­les. Nos hemos creí­do que solo exis­te el sótano y en el sótano hay oscu­ri­dad, frial­dad, inco­mo­di­dad y poca ilu­sión. No se nos ha ocu­rri­do pen­sar que nues­tra casa tie­ne más pisos, por eso no bus­ca­mos el ascen­sor. Cuan­do se encuen­tra el ascen­sor y empie­zas a subir y lle­gas a la azo­tea te das cuen­ta de cosas que des­de el sótano es impo­si­ble ver. Y enton­ces comien­za a haber más ilu­sión, com­pren­sión, crea­ti­vi­dad y entu­sias­mo.

¿El mun­do es de los que se deci­den a coger ese ascen­sor?

El mun­do es de los que tie­nen la humil­dad sufi­cien­te para que­rer apren­der y des­cu­brir. De los que tie­nen valen­tía sufi­cien­te para explo­rar y con­fian­za en que antes o des­pués van a des­cu­brir.

¿Y qué hace­mos cuan­do hay esca­le­ras impo­si­bles en cier­tos aspec­tos de nues­tra vida? Cuan­do, por ejem­plo, tene­mos un tra­ba­jo que no nos apa­sio­na ¿es posi­ble apren­der a amar­lo cual matri­mo­nio de con­ve­nien­cia?

Solo cuan­do cam­bia­mos la for­ma en la que nos rela­cio­na­mos con ese tra­ba­jo. Es decir, cuan­do mi rela­ción con el tra­ba­jo es de abso­lu­to recha­zo, obvia­men­te no habrá mane­ra de encon­trar nada valio­so. Sin embar­go, cuan­do mi rela­ción con ese tra­ba­jo o esa situa­ción cam­bia y me pre­gun­to en qué me pue­de ayu­dar a mejo­rar esto por difí­cil que sea, no digo que se pase a una esta­do de fies­ta pero se encuen­tra un sen­ti­do dis­tin­to a lo que nos ocu­rre. Y cuan­do esto suce­de, inclu­so en su sitio abso­lu­ta­men­te difí­cil, se pue­de alcan­zar un gra­do impor­tan­te de entu­sias­mo y sere­ni­dad. En esta línea, como ejem­plo, están los des­cu­bri­mien­tos del psi­quia­tra aus­tria­co Vik­tor Frankl que estu­vo en cua­tro cam­pos de con­cen­tra­ción pasan­do ham­bre, frío, sien­do humillado…Pues bien, a pesar de este infierno de dolor, con­si­guió esta­ble­cer una rela­ción tan dife­ren­te con su situa­ción que logró que algo nue­vo, mági­co y trans­for­ma­dor se abrie­ra en su cora­zón. Tan­to que creó toda una escue­la de psi­co­te­ra­pia, la logo­te­ra­pia, que ha ayu­da­do a muchí­si­mas per­so­nas a salir de los pozos de la frus­tra­ción y la des­es­pe­ran­za.

Al final pare­ce que, como usted tam­bién pro­po­ne, en la adver­si­dad más que negar los sen­ti­mien­tos hay que evi­tar ser arras­tra­dos y posi­cio­nar­se con­ven­ci­dos de que encon­tra­re­mos la solu­ción.

Así es. Cuan­do Rumi habla de dejar entrar en tu casa sen­ti­mien­tos que no te gus­tan, como la ira o la frus­tra­ción, lo que vie­ne a decir de una for­ma bellí­si­ma y sabia es que no luches con ellos, que no nie­gues que están ahí, que les dejes pasar, que reco­noz­cas su exis­ten­cia. Lo que Rumi no te dice es que te pon­gas a hablar con ellos, que comas con ellos, que cenes con ellos. Es decir, reco­no­cer los sen­ti­mien­tos es acep­tar que me pasa algo aun­que no me agra­de. Y una vez que has hecho esto, esos sen­ti­mien­tos reco­no­ci­dos pier­den fuer­za. Es la resis­ten­cia la que los empo­de­ra. A par­tir de ahí, hay que lle­var el foco a otra cosa, a bus­car lo que pue­des hacer para gene­rar otro tipo de sen­ti­mien­tos. Esa es la cla­ve.

Para saber más del Dr. Mario Alon­so Puig, visi­tar en twit­ter e ins­ta­gram: @MarioAlonsoPuig y @marioalonsopuig

Sus libros por orden de apa­ri­ción son los siguien­tes:

Made­ra de líder
Vivir es un asun­to urgen­te
Rein­ven­tar­se: tu segun­da opor­tu­ni­dad
Aho­ra yo
El Cocien­te Aga­llas
Tóma­te un res­pi­ro. Mind­ful­ness.
El Guar­dián de la Ver­dad y la Ter­ce­ra Puer­ta del Tiem­po
Tus tres super­po­de­res para lograr una vida más sana, prós­pe­ra y feliz
© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

Sandra Sánchez: el kárate es un arte lleno de sentimiento, garra, fuerza y corazón

“ESTAMOS RODEADOS DE PERSONAS INSPIRADORAS, NO HACE FALTA QUE SEAN CONOCIDAS” 

sandra sánchez foto

Foto cedi­da por San­dra Sán­chez

 

San­dra Sán­chez (1981) es la mejor kara­te­ca en la moda­li­dad de kata de todos los tiem­pos. Sí, la mejor del mun­do y de la his­to­ria. Con 153 cen­tí­me­tros y 48 kilos de fuer­za, tena­ci­dad y humil­dad, la kara­te­ca que lo gana todo y que entró en la Selec­ción Espa­ño­la con 33 años, ha demos­tra­do que los sue­ños pue­den cum­plir­se cuan­do se tra­ba­ja con dis­ci­pli­na. Soli­da­ria y gene­ro­sa (recien­te­men­te ha dona­do el dine­ro de un pre­mio para cons­truir un gim­na­sio para niños en un Hos­pi­tal) apun­ta con ilu­sión a su pró­xi­mo des­tino: Tokio 2020. Así es nues­tra cam­peo­na y Pre­mio Nacio­nal del Depor­te: una cabe­zo­ta genial. 

Aun­que empe­zas­te a hacer kara­te con cua­tro años, entras en la Selec­ción Espa­ño­la con trein­ta y tres y te con­vier­tes en la mejor kara­te­ca en katas de todos los tiem­pos. ¿Dón­de esta­ba meti­da esta joya?

En Tala­ve­ra de la Rei­na, jaja, y algu­nos via­jes por el mun­do… Yo había esta­do com­pi­tien­do toda la vida pero los dife­ren­tes selec­cio­na­do­res que hubo cre­ye­ron que no que tenía el nivel para entrar en la Selec­ción. Posi­ble­men­te tenían razón y seguí mejo­ran­do cada año, a ver si les hacía cam­biar de opi­nión.

Supon­go que eso solo lo con­si­gue alguien tenaz y un poqui­to cabe­zo­ta…

Sí, no pue­do negar que soy muy cabe­zo­ta. Me empe­ño en hacer algo y no paro, pero es que no me gus­ta dejar las cosas a medias.

Ade­más, a tus trein­ta y ocho años desa­fías el con­cep­to edad, depor­ti­va­men­te hablan­do. 

La edad en el depor­te está cam­bian­do. Cada vez los entre­na­mien­tos son de mejor cali­dad, se cono­ce más sobre pre­ven­ción y recu­pe­ra­ción de lesio­nes, ali­men­ta­ción, etc… Y todo eso suma.

Y eso de ser la mejor kara­te­ca en katas de todos los tiem­pos, ¿es una res­pon­sa­bi­li­dad o un ali­cien­te?

No es algo que pien­se, ni siquie­ra que crea. Me fal­ta mucho por mejo­rar y seguir apren­dien­do.

Por cier­to, ¿qué tal con la japo­ne­sa, tu rival en todas las fina­les ?

Muy bien, la riva­li­dad es algo que que­da en el tata­mi. Esta­mos vivien­do una eta­pa depor­ti­va muy inten­sa y emo­cio­nan­te para las dos coin­ci­dien­do en tan­tas fina­les. Al final se crea una admi­ra­ción y un res­pe­to que ade­más de hacer­nos ami­gas aho­ra, cuan­do todo esto pase, nos uni­rá de for­ma espe­cial.

Ade­más, como he oído decir a tu entre­na­dor, al final tu máxi­mo rival eres tú.

Exac­ta­men­te. En el tata­mi estás solo, inten­tan­do ser una mejor ver­sión que el día ante­rior y tra­tan­do de supe­rar­te. Pero es que cada día que te levan­tas y tie­nes que dar el 100% en los entre­nos, eres tú solo y tu men­te quien se pone excu­sas y jus­ti­fi­ca­cio­nes para no hacer­lo o saca fuer­zas y razo­nes para dar el máxi­mo.

¿Y cómo se lle­va que tu entre­na­dor sea tam­bién tu pare­ja?

Me sien­to afor­tu­na­da de poder vivir todo esto con él, nadie me cono­ce mejor. Ha sabi­do dar­me con­fian­za y segu­ri­dad, algo que es impor­tan­te trans­mi­tir en el tata­mi. Pero como es tan duro entre­nan­do y man­da tan­to, fue­ra del tata­mi man­do yo para com­pen­sar, jaja.

Eres una mujer ins­pi­ra­do­ra en todos los sen­ti­dos pero, ¿quién te ins­pi­ra a ti?

Nun­ca he teni­do un per­so­na­je úni­co por­que me ins­pi­ró en mucha gen­te, en his­to­rias de vida y de supera­ción. Esta­mos rodea­dos de per­so­nas ins­pi­ra­do­ras, no hace fal­ta que sean cono­ci­das.

¿Qué es un kata? Segu­ro que para ti es algo más que una secuen­cia de pos­tu­ras o téc­ni­cas ¿Cómo logras que parez­ca magia?

El kata es par­te de ti. Ade­más del sig­ni­fi­ca­do que tie­nen cada una de sus téc­ni­cas, está todo lo que expre­sas y que sale de lo más pro­fun­do de tu inte­rior. El kara­te es un arte y como arte está lleno de sen­ti­mien­to, garra, fuer­za y cora­zón.

Está cla­ro que el kara­te es más que un depor­te. ¿Cómo pue­de influir en la per­so­na­li­dad de los niños y jóve­nes que lo prac­ti­can?

Siem­pre digo que el kara­te me ha hecho ser como soy, te incul­ca dis­ci­pli­na, tra­ba­jo duro, supera­ción y fomen­ta valo­res que por supues­to deben estar en tu inte­rior pero que a tra­vés del kara­te y de un buen maes­tro se desa­rro­llan. Y todo eso tie­ne trans­fe­ren­cia a tu vida y tu día a día.

El depor­te al más alto nivel supo­ne la máxi­ma dis­ci­pli­na y enci­ma el kara­te es dis­ci­pli­na en esta­do puro. ¿Que­da algún res­qui­cio para una tra­ve­su­ri­lla? Yo que sé, una copi­ta de vino un día. Una sali­da noc­tur­na

Jajaja…Yo no bebo, no lo he hecho nun­ca. Sin embar­go, tra­vie­sa he sido siem­pre.. Jaja­ja­ja. No sal­go de fies­ta y soy bas­tan­te dis­ci­pli­na­da pero hay espa­cio para des­co­nec­tar.

¿Y cómo con­tro­las los ner­vios antes de una com­pe­ti­ción? ¿Tie­nes algu­na ruti­na de rela­ja­ción o apro­ve­chas el subi­dón de adre­na­li­na?

Con­fío en todo el tra­ba­jo que hay detrás pero eso no sig­ni­fi­ca que los ner­vios des­apa­rez­can, he apren­di­do a con­vi­vir con mis ner­vios, siem­pre están ahí y como no pue­do hacer que des­apa­rez­can me he hecho ami­ga de ellos.

Por cier­to, para poner­se ner­vio­sa es que en las Olim­pia­das de París 2024 no haya kara­te ¿Qué cri­te­rio es el que lle­va a hacer que el break­dan­ce sea depor­te olím­pi­co y se eli­mi­ne al kara­te? ¿Esta­mos a tiem­po de que se dé mar­cha atrás?

Los cri­te­rios son alea­to­rios, no hay nada escri­to. No exis­te algo que fede­ra­cio­nes y depor­te pue­dan seguir y cum­plir y si lo hacen, no depen­der de otras cir­cuns­tan­cias para ser o no depor­te olím­pi­co. No sé si hay mar­cha atrás por­que no sé qué es lo que hemos hecho mal ni bien. A nivel de fede­ra­dos, ran­go de edad, paí­ses que prac­ti­can kara­te, etc, cum­pli­mos todo. Lo que hay más allá de eso, no lo sé.

Con todos los títu­los que tie­nes (inclui­do el Pre­mio Nacio­nal del Depor­te el mis­mo año que Rafa Nadal) se te cono­ce más en Japón don­de te paran por la calle que en tu país. ¿Es por qué es Espa­ña? ¿Por qué es Kara­te? ¿Por qué eres mujer?

Bueno eso habría que pre­gun­tar­le a la gen­te, medios de comu­ni­ca­ción, etc… Aun­que me sien­to muy que­ri­da en gene­ral, qui­zá si hubie­ra más foco en todo lo que esta­mos con­si­guien­do podría­mos lle­gar a más gen­te y trans­mi­tir todo nues­tro tra­ba­jo y nues­tro kara­te.

Pre­ci­sa­men­te, antes de entrar en la Selec­ción Espa­ño­la, estu­vis­te vivien­do y entre­nan­do en Dubai don­de te aco­gie­ron fan­tás­ti­ca­men­te, ¿cómo fue la expe­rien­cia? 

Fue una gran opor­tu­ni­dad en mi carre­ra depor­ti­va. Yo com­pe­tía en algu­nos cam­peo­na­tos inter­na­cio­na­les don­de podía ir por mi club (no como fede­ra­ción nacio­nal) y fue gra­cias a Driss, un téc­ni­co, y al Dr Alaa y Zitou­ni. Ellos me vie­ron y pen­sa­ron que tenía cua­li­da­des y pro­yec­ción. De repen­te, me vi vivien­do en Dubai, pudien­do com­pe­tir en todo el cir­cui­to mun­dial y con un club que con­fia­ba en mí y en lo que podía con­se­guir. Fue la opor­tu­ni­dad que nece­si­ta­ba.

Y aho­ra, ¿has­ta cuan­do vas a estar com­pi­tien­do?

Mien­tras dis­fru­te de esta par­te com­pe­ti­ti­va y ten­ga mar­gen de mejo­ra, no me pon­go fechas.

Para ter­mi­nar, un libro y un depor­tis­ta…

Libros muchos. Te digo uno pero hay cien­tos… Por ejem­plo: “El Gue­rre­ro a la Som­bra del Cere­zo”. Depor­tis­tas: todos los que des­de una pers­pec­ti­va humil­de luchan por mejo­rar y per­si­guen sus sue­ños.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

Serafín Zubiri: la vida es música y la música es vida

BLAS CANTÓ ES LA MEJOR ELECCIÓN QUE HA HECHO ESPAÑA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

Foto cedida por Serafín Zubiri

Foto cedi­da por Sera­fín Zubi­ri

Sera­fín Zubi­ri (1964) es un hom­bre todo­te­rreno. Ser invi­den­te no le ha impe­di­do esca­lar el Acon­ca­gua o correr en la mara­tón de La Haba­na o Nue­va York. Dos veces en Euro­vi­sión, vice­pre­si­den­te duran­te cua­tros años de la Fede­ra­ción Inter­na­cio­nal de Depor­tes para cie­gos, locu­tor o actor, Zubi­ri sigue en la músi­ca rein­ven­tán­do­se con valen­tía y sen­ti­do de humor. Pró­xi­ma­men­te le escu­cha­re­mos con su piano en un espec­tácu­lo sobre Euro­vi­sión que reco­rre­rá toda Espa­ña.

Músi­co, locu­tor, actor, depor­tis­ta… Eres un hom­bre impa­ra­ble, ¿siem­pre has sido un terre­mo­to?

La ver­dad es que siem­pre he sido una per­so­na con muchas inquie­tu­des y me ha gus­ta­do diver­si­fi­car mi vida en dis­tin­tos ámbi­tos. Pro­bar sen­sa­cio­nes dife­ren­tes… De algu­na mane­ra, esto vie­ne con­mi­go de serie.

Por cier­to, en esas aven­tu­ras depor­ti­vas que has pro­ta­go­ni­za­do (mara­to­nes por todo el mun­do, pati­na­je, esca­la­da…) me lla­ma la aten­ción la subi­da al Acon­ca­gua y sus 6.960 metros de altu­ra. ¿Cómo es esa expe­rien­cia? ¿Cómo lo con­si­gues?

Lo logra­mos con un equi­po de mon­ta­ñe­ros pro­fe­sio­na­les con los que entre­na­mos duran­te un tiem­po y fui­mos adqui­rien­do la des­tre­za de movi­li­dad den­tro de la mon­ta­ña con los bas­to­nes que uti­li­za todo el mun­do. Y lue­go usan­do el res­to de los sen­ti­dos para lle­var a buen puer­to la haza­ña. Lo con­se­gui­mos, y tam­bién el Kili­man­ja­ro en Áfri­ca o el Mont Blanc en Euro­pa, entre otros.

Has via­ja­do muchí­si­mo. ¿Qué expe­rien­cias sen­so­ria­les bus­cas cuan­do ate­rri­zas en una ciu­dad?

Soni­dos, olo­res, comi­das… lo que per­ci­bo con el res­to de los sen­ti­dos. Tam­bién me gus­ta pre­gun­tar mucho para cono­cer a fon­do el entorno en el que estoy y hacer­me una ima­gen más o menos apro­xi­ma­da de los sitios que visi­to.

Tal vez has­ta te abres más a la gen­te…

No sé, yo creo que eso va más con la per­so­na. No tie­ne por­qué estar deter­mi­na­do por la caren­cia, en mi caso, de la vis­ta. Depen­de del carác­ter más o menos abier­to de cada uno.

Ade­más de ese carác­ter impa­ra­ble y extro­ver­ti­do, otra de las cosas que te carac­te­ri­zan es la ale­gría y el sen­ti­do del humor. Te ríes has­ta de ti mis­mo sin nin­gún pro­ble­ma. ¿Te ayu­da­do en momen­tos difí­ci­les esta for­ma de enten­der la vida?

Bueno, el sen­ti­do del humor es un indi­ca­dor cla­ro de afron­ta­mien­to posi­ti­vo ante los pro­ble­mas. Y para mí el sen­ti­do del humor es fun­da­men­tal: hay que tomar­se la vida con la serie­dad que requie­re pero sin dar­le tan­ta impor­tan­cia a las cosas. Es decir, todo en su jus­ta medi­da y siem­pre con un sen­ti­do posi­ti­vo.

Tie­nes dotes de psi­có­lo­go. De hecho, has esta­do estu­dian­do psi­co­lo­gía e impar­tien­do char­las de moti­va­ción…

Sí, esa es otra de las par­tes de mi vida. Lle­vo cator­ce o quin­ce años dan­do char­las de moti­va­ción.

Y pasan­do al tema Euro­vi­sión, que supon­go que es uno de los pun­tos fun­da­men­ta­les en tu carre­ra con dos par­ti­ci­pa­cio­nes en 1992 y en el año 2000, ¿qué es lo más que recuer­das de estos momen­tos?

La ver­dad es que fue­ron dos expe­rien­cias muy intere­san­tes y yo me lo pasé muy bien. Todo en gene­ral fue posi­ti­vo, no recuer­do nada nega­ti­vo. Sobre todo a mí me lle­gó muchí­si­mo la segun­da vez cuan­do fui ele­gi­do por vota­ción popu­lar en un momen­to en el que esta­ba a pun­to de dejar la músi­ca. Fue muy espe­cial, un deto­nan­te cla­ro en mi vida. Si no hubie­ra sido por aque­lla can­ción posi­ble­men­te yo no esta­ría aho­ra hablan­do con­ti­go.

Te atre­ve­rías con una ter­ce­ra, ¿ver­dad?

Nun­ca me lo he plan­tea­do pero tam­po­co lo con­tra­rio. No es algo que pien­se pero tal vez si se die­ran las cir­cuns­tan­cias y apa­re­cie­ra una can­ción fan­tás­ti­ca… ¿Por qué no? La ver­dad es que no com­pren­do a la gen­te que ha esta­do en Euro­vi­sión y renie­ga del Fes­ti­val. Es poco cohe­ren­te. Hay que ser con­se­cuen­te con lo que uno hace. Si en el momen­to en el que estu­vis­te, lo hicis­te sin que nadie te obli­ga­ra, no se entien­de que lue­go renie­gues de tu paso por Euro­vi­sión.

¿Y que te pare­ce Blas Can­tó?

La ver­dad es que creo que este año hemos hecho una gran elec­ción. Me pare­ce per­fec­ta. Posi­ble­men­te la mejor elec­ción que ha hecho Espa­ña en los últi­mos años, sin duda. Blas es un gran artis­ta, can­ta muy bien, es un chi­co joven, gua­po… Lo tie­ne todo para triun­far. Aho­ra fal­ta la can­ción que es muy impor­tan­te.

Por cier­to, estás pre­pa­ran­do un musi­cal sobre Euro­vi­sión que se estre­na el año que vie­ne.

Sí, estoy muy con­ten­to con este tema. Lle­va­ba muchos años con la idea en la cabe­za y hace dos empe­cé a pre­pa­rar­lo. Van a ser cua­tro déca­das en cua­tro blo­ques: años 60, 70, 80 y 90. Den­tro de cada déca­da esta­rá lo más repre­sen­ta­ti­vo de las actua­cio­nes espa­ño­las y cada blo­que se cerra­rá con los núme­ros más impor­tan­tes del Fes­ti­val. Creo que va que­dar bien por­que tie­ne un hilo muy cohe­ren­te. Ade­más, en los bises mete­re­mos cosas más con­tem­po­rá­neas, temas del siglo XXI como la últi­ma can­ción gana­do­ra por Por­tu­gal, el “Rise like a Phoe­nix” de Con­chi­ta Wurst , “Eupho­ria” o “Qué­da­te con­mi­go”. Y todo ello con Ana­bel Con­de (segun­da posi­ción en 1995) y su her­ma­na que tam­bién es can­tan­te.

Se estre­na el pró­xi­mo 1 de mar­zo, ¿ver­dad?

Sí, en el Pala­cio Eus­kal­du­na en Bil­bao. Y lue­go esta­re­mos por todo el país. Va a ser un espec­tácu­lo de lar­go reco­rri­do y espe­ro que dure muchos años. Igual que lo que estoy hacien­do aho­ra: sie­te años ya con Nino Bra­vo. A mí me gus­ta desa­rro­llar espec­tácu­los atem­po­ra­les que val­gan para este año y para den­tro de cin­co. En el caso de Euro­vi­sión iré intro­du­cien­do las nue­vas can­cio­nes que vayan sonan­do.

Por ejem­plo, si gana Blas Can­tó…

Por supues­to, ahí esta­ría.

Está cla­ro que sigues en la músi­ca rein­ven­tán­do­te y bus­can­do cosas nue­vas. ¿Es difí­cil con­ti­nuar ahí a tra­vés de los años?

Es com­pli­ca­do pero yo estoy tenien­do la suer­te de poder con­se­guir­lo. Me sien­to pri­vi­le­gia­do y afor­tu­na­do por lograr­lo. Hay que estar al día, pelean­do muchí­si­mo, reinventándose…Pero ahí estoy, en la pelea y no me va mal. Así que estoy con­ten­to.

La ver­dad es que eres un hom­bre ins­pi­ra­dor. ¿Tú tam­bién te ins­pi­ras en algo o alguien?

Sí cla­ro. Sobre todo en la vida en gene­ral, en los momen­tos o situa­cio­nes per­so­na­les que vas pasan­do. La vida es músi­ca y la músi­ca es vida. “Todo esto es la músi­ca”, como decía mi can­ción en 1992. Al final, uno refle­ja lo que es y lo que sien­te a tra­vés de lo que mejor sabe hacer. En mi caso, la músi­ca. Otros lo podrán plas­mar en otro tipo de artes.

“Col­ga­do de un sue­ño” es la can­ción con que repre­sen­tas a Espa­ña en el año 2000 y es la que te devuel­ve al mun­do de la músi­ca cuan­do ibas a aban­do­nar­lo. ¿Sera­fín sigue soñan­do?

Creo que ya no soy tan soña­dor como enton­ces. Qui­zá soy más prag­má­ti­co. Aun­que bueno, mi sue­ño es seguir hacien­do lo que hago, dis­fru­tar de lo que ten­go y man­te­ner una bue­na salud. No pido más.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

María José Flaqué: “El gran aprendizaje de estos tiempos es desconectar sin tener que irse al Tíbet”

Se pue­de medi­tar a tra­vés del bai­le, la cone­xión con la natu­ra­le­za o la crea­ti­vi­dad

foto maría josé flaqué

Foto gen­ti­le­za de María José Fla­qué

 

María José Fla­qué (1981) es una refe­ren­cia espi­ri­tual en las redes socia­les. Con más de un millón de segui­do­ras, esta cos­ta­rri­cen­se empren­de­do­ra y valien­te es la crea­do­ra de la pla­ta­for­ma “Mujer Holís­ti­ca”: un lugar en el que ins­pi­ra a las muje­res para atre­ver­se a tener una vida lle­na de pasión, amor, bien­es­tar y abun­dan­cia. Con dos exi­to­sos libros en el mer­ca­do, una de las “health coach” y maes­tra de medi­ta­ción más cono­ci­das del mun­do vir­tual, reco­rre el pla­ne­ta apren­dien­do y ense­ñan­do a vivir conec­ta­das con nues­tro cen­tro. Para ello es fun­da­men­tal dar­se cuen­ta de que, des­de el pun­to de vis­ta holís­ti­co, todas las par­tes del ser y las áreas de la vida están conec­ta­das. Pro­te­ger nues­tro espa­cio y ener­gía es fun­da­men­tal para encon­trar el equi­li­brio inte­rior.

¿Por qué “mujer holís­ti­ca” y no per­so­nas o seres holís­ti­cos? ¿Tu tra­ba­jo se cen­tra en las muje­res por­que son dife­ren­tes a los hom­bres en cuan­to a bien­es­tar o espi­ri­tua­li­dad?

Cuan­do comen­cé con Mujer Holís­ti­ca el lla­ma­do fue a tra­ba­jar con muje­res. El nom­bre lle­gó a mí de la nada y nun­ca me cues­tio­né por qué solo con muje­res, sim­ple­men­te sabía que ese era mi lugar, mi ámbi­to. Creo que los hom­bres tie­nen un camino igual de impor­tan­te que el nues­tro pero no con­tro­la­ría tan bien los deta­lles como en el caso de las muje­res por­que soy una de ellas. Mujer Holís­ti­ca siem­pre ha sido un refle­jo de mi evo­lu­ción y, por tan­to, de las prác­ti­cas que las muje­res nece­si­tan para conec­tar­se con su cen­tro.

¿Cómo se pue­de man­te­ner la salud físi­ca y men­tal en una socie­dad tan exi­gen­te? ¿Por qué hay tan­ta gen­te enfer­ma?

Hay muchos fac­to­res impor­tan­tes a la hora de man­te­ner la salud físi­ca y men­tal, no se pue­den redu­cir a una línea. Sin embar­go, creo que la cone­xión inte­rior con el Ser y regre­sar a prác­ti­cas que nos conec­ten con el silen­cio interno, como la medi­ta­ción, son el pilar fun­da­men­tal de una bue­na salud. En tér­mi­nos de la enfer­me­dad, en mi opi­nión, el cuer­po refle­ja todo lo que suce­de inter­na­men­te. Así como es afue­ra, es aden­tro. El cuer­po habla a tra­vés de sín­to­mas y cuan­do no escu­cha­mos, con­ti­núa hablan­do has­ta que nos lle­va a dete­ner­nos y ver qué está pasan­do. Esto nos con­du­ce a la intros­pec­ción y a traer más cons­cien­cia sobre el esti­lo de vida que esta­mos lle­van­do. Nos lle­va a cono­cer­nos mejor.

Le das una gran impor­tan­cia a la medi­ta­ción y a muchí­si­mas muje­res (y hom­bres) les cues­ta medi­tar en el sen­ti­do más for­mal de la pala­bra. ¿No todo es sen­tar­se, ver­dad? ¿Hay otras for­mas de apa­gar el rui­do interno y hacer espa­cio entre los pen­sa­mien­tos?  

No, la medi­ta­ción no es sen­tar­se. Medi­tar es entre­nar la men­te uti­li­zan­do un estí­mu­lo en par­ti­cu­lar para que ésta no se deje dis­traer por pen­sa­mien­tos, emo­cio­nes o cual­quier inco­mo­di­dad físi­ca. En otras pala­bras: medi­tar es poder sen­tir la infi­ni­dad de la men­te y del espí­ri­tu sin que domi­nen los pen­sa­mien­tos. Muchas veces esto es refe­ri­do como “poner la men­te en blan­co”, o libe­rar­la de pen­sa­mien­tos, pero en reali­dad es sim­ple­men­te no iden­ti­fi­car­se con los pen­sa­mien­tos.

Hay muchas for­mas de medi­tar, hay tan­tos cami­nos de cone­xión inter­na como seres huma­nos sobre el mun­do. Pue­des entrar en esta­dos de medi­ta­ción a tra­vés del bai­le, la con­tem­pla­ción, la natu­ra­le­za o expre­sio­nes de crea­ti­vi­dad. Cual­quier acti­vi­dad que ayu­de a des­co­nec­tar­se de los pen­sa­mien­tos y entrar al silen­cio interno es una prác­ti­ca de medi­ta­ción.

Te defi­nes como nóma­da digi­tal. Via­jas, vives y tra­ba­jas en dife­ren­tes paí­ses. ¿Via­jar con mayús­cu­las, esto es, no solo hacer turis­mo, te ha ayu­da­do a ver la vida y los pro­ble­mas de otra for­ma?  

Sí, total­men­te. El tener la ben­di­ción de haber vivi­do y cono­ci­do tan­tos paí­ses y cul­tu­ras me ha ayu­da­do a abrir la men­te y poder ver que no hay una sola for­ma de vivir. Tam­bién a cues­tio­nar mis creen­cias y las de la socie­dad en la que cre­cí. Ade­más, me ha per­mi­ti­do enten­der que no hay una sola for­ma correc­ta de vivir, que cada ser humano es un ser sobe­rano de luz que pue­de esco­ger su sis­te­ma de creen­cias y como quie­re per­ci­bir el mun­do.

¿Y qué me dices de los este­reo­ti­pos? Por ejem­plo el de la mujer con pare­ja e hijos. Aún hoy en día, en el siglo XXI, muchas muje­res pre­gun­tan a otras por qué están solas o no son madres. A veces has­ta en tono inqui­si­to­rial. Y a los hom­bres nadie les cues­tio­na…

Te voy a res­pon­der esto con mi ver­dad. Siem­pre he creí­do que cuan­do hay algo en la reali­dad inter­na de uno, un sis­te­ma de creen­cias, se ve refle­ja­do en el mun­do externo. A mí nun­ca me cues­tio­nan por qué estoy sola o no soy madre. No es algo que per­mi­to en mi cam­po. Yo cui­do mucho mi ener­gía, a quién pres­to aten­ción y de quién me rodeo. Ten­go una vida que amo y no dejo espa­cio ni ener­gía para este tipo de con­ver­sa­cio­nes y por ende, no entran a mi espa­cio.

Des­de lue­go eres una mujer de refe­ren­cia: valien­te, libre, espi­ri­tual… ¿Cómo has con­se­gui­do tener más de un millón de segui­do­res en redes socia­les? ¿Te has sen­ti­do abru­ma­da en algún momen­to de esta expe­rien­cia mediá­ti­ca?

Los segui­do­res lle­ga­ron de mane­ra natu­ral, creo que todos tene­mos un camino en esta vida y un pro­pó­si­to y el mío es com­par­tir­lo con miles de per­so­nas. Hace unos años jamás me hubie­ra ima­gi­na­do que Mujer Holís­ti­ca cre­ce­ría de esta for­ma, pero suce­dió. Y sí, he teni­do muchos retos a lo lar­go del tiem­po. Ser líder te hace enfren­tar­te con tu som­bra, tus mie­dos y tam­bién tus inse­gu­ri­da­des de una for­ma muy fuer­te. Ser empren­de­do­ra y tener una pla­ta­for­ma en el mun­do espi­ri­tual es todo un apren­di­za­je. Me he sen­ti­do abru­ma­da muchas veces pero tam­bién sé res­pe­tar mis espa­cios y mi ener­gía. Mis prác­ti­cas per­so­na­les son lo que me han ayu­da­do a man­te­ner­me salu­da­ble, cen­tra­da y feliz.

Y al hilo de lo ante­rior, ¿No crees que es insano vivir con tan­tos estí­mu­los? ¿Cómo pode­mos empe­zar a des­co­nec­tar sin nece­si­dad de mar­char­nos a un monas­te­rio en el Tíbet?  

Apa­gar el celu­lar o des­co­nec­tar­se de las redes socia­les es un buen pun­to de par­ti­da. Es impor­tan­te sacar tiem­po para uno mis­mo, entrar al silen­cio interno y encon­trar prác­ti­cas de cone­xión, como cami­nar en la natu­ra­le­za. El gran apren­di­za­je de estos tiem­po es ese, como poder balan­cear todo y des­co­nec­tar sin tener que irse al Tíbet, hacien­do de nues­tro bien­es­tar una prio­ri­dad. Y tie­nes que ser tú el que se deci­da. Nadie lo hará por ti.  

Afir­mas que nues­tro esta­do natu­ral es la abun­dan­cia e impar­tes for­ma­ción para muje­res empren­de­do­ras. Sin embar­go, pare­ce que nos cues­ta hablar de espi­ri­tua­li­dad y salud inte­gral al mis­mo tiem­po que de bien­es­tar eco­nó­mi­co y empren­de­du­ría…         

Creo que es nues­tra res­pon­sa­bi­li­dad lim­piar el sis­te­ma de creen­cias que rige la socie­dad en la que vivi­mos. La creen­cia de que la espi­ri­tua­li­dad y el dine­ro no van de la mano está obso­le­ta. El dine­ro es ener­gía divi­na y sagra­da que nos ayu­da a mani­fes­tar cosas mate­ria­les en el mun­do y cum­plir con nues­tro pro­pó­si­to. Ade­más, sin dine­ro, es más difí­cil lle­gar a más per­so­nas con nues­tro men­sa­je. Para mí, el dine­ro va de la mano con nues­tra misión de vida.

¿Hay luz den­tro del caos?  

La luz está pre­sen­te en todo. La divi­ni­dad y la crea­ción son la fuen­te de todo. Detrás de la pola­ri­dad, de lo que nos gus­ta o no nos gus­ta, está la crea­ción abso­lu­ta. No exis­ti­ría el orden sin el caos, pero detrás de esos dos jun­tos siem­pre está la Ver­dad, la crea­ción abso­lu­ta.

¿Cuá­les son los pró­xi­mos retos de Mujer Holís­ti­ca? 

Estoy en el pro­ce­so de traer más prác­ti­cas ener­gé­ti­cas a mi tra­ba­jo. Este año esta­ré incor­po­ran­do un tra­ba­jo mucho más pro­fun­do a nivel ener­gé­ti­co y menos de la men­te. Creo que la nue­va vibra­ción y nivel de cons­cien­cia que esta­mos vivien­do requie­re que tra­ba­je­mos des­de un plano más ener­gé­ti­co y menos men­tal. Es pre­ci­so regre­sar al cuer­po físi­co y a las prác­ti­cas de cone­xión con la natu­ra­le­za y la ener­gía feme­ni­na.

Cada día es un rega­lo aun­que a veces lo olvi­da­mos, ¿ver­dad?

Correc­to.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

 

Córcega: no se lo digas a nadie.

Sen­ta­da fren­te a un mar lleno de vetas tur­que­sa. Aquí estoy, en una pla­ya pre­cio­sa: la Cala Ros­sa en Cór­ce­ga. Algo así como el Bora Bora euro­peo. No se lo digas a nadie, por favor. La isla fran­ce­sa me ha sor­pren­di­do des­de el prin­ci­pio por su cal­ma y ampli­tud. Espa­cios lle­nos de oxí­geno que se vuel­ven espa­cio men­tal. Sep­tiem­bre es un buen mes para visi­tar Cór­ce­ga. Hay turis­mo como en casi todos los luga­res del pla­ne­ta pero no hemos vis­to un espa­ñol des­de que baja­mos del avión y esta­mos tran­qui­los y cómo­dos en las terra­zas y res­tau­ran­tes.

Córcega

Cór­ce­ga. El con­tras­te del ver­de con el azul del Mar Medi­te­rrá­neo

 

La patria de Napo­león tie­ne de todo: pla­yas para­di­sía­cas, sen­de­ros ver­des, mon­ta­ñas escar­pa­das, pue­blos de color cara­me­lo y bue­na gas­tro­no­mía. La vida aquí no es bara­ta pero tam­po­co prohi­bi­ti­va. Es inter­me­dia. Como el carác­ter de los cor­sos: ama­bi­li­dad sere­na entre la for­ma­li­dad fran­ce­sa y la alga­ra­bía ita­lia­na.

Puerto de Bastia

Puer­to de Bas­tia

 

De las ciu­da­des que visi­ta­mos en nues­tro peri­plo cor­so: Bas­tia, Ajac­cio, Cal­vi, Por­to- Vec­chio y Boni­fa­cio, me que­do con sus cas­cos his­tó­ri­cos y sus entra­ma­dos de calle­jue­las pla­ga­das de terra­ci­tas mul­ti­co­lo­res. Tam­bién con sus puer­tos anti­guos y res­guar­da­dos y sus fan­tás­ti­cas mura­llas.

Porto-Vecchio

Por­to-Vec­chio

 

Los pue­blos del inte­rior a los que se acce­de a tra­vés de labe­rín­ti­cas carre­te­ras son una mez­cla pecu­liar, a caba­llo entre la Tos­ca­na y la cam­pi­ña fran­ce­sa. Sal­pi­ca­dos por dece­nas de bode­gas, muchas de ellas eco­ló­gi­cas, se con­vier­ten en luga­res deli­cio­sos para per­der­se y res­pi­rar pro­fun­do. Hay nue­ve deno­mi­na­cio­nes de ori­gen y una gas­tro­no­mía rica en la que des­ta­can sus mara­vi­llo­sos que­sos y sus tra­di­cio­na­les embu­ti­dos.

La playa de Porto luce la bandera azul

La pla­ya de Por­to luce la ban­de­ra azul

 

Si bien las pla­yas de la cos­ta oes­te no son tan famo­sas como las de la este, sor­pren­den por su belle­za apa­ci­ble y lim­pia. Calas por doquier don­de que­dar­se a vivir para siem­pre, al menos en los sue­ños más via­je­ros.

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Pla­ya de Cala Ros­sa

 

Des­pués de una sema­na reco­rrien­do Cór­ce­ga, la cuar­ta isla más gran­de del Medi­te­rrá­neo, me mar­cho con el pro­pó­si­to fir­me de vol­ver algún día no muy lejano. El cora­zón pal­pi­ta melan­có­li­co como corres­pon­de a una bue­na “isla­dic­ta” pero la mochi­la del alma pesa más. Aho­ra está lle­na de viven­cias y recuer­dos lumi­no­sos:

  1. El pri­mer baño en la Isla: una cala de pie­dre­ci­tas blan­cas a la entra­da de Saint Flo­rent.
  2. El Prin­ci­pi­to en len­gua cor­sa que com­pré en Ajac­cio. Esta isla fue el últi­mo lugar don­de se vio con vida a Antoi­ne de Saint-Exupéry. Del aero­puer­to de Bas­tia par­tió el avia­dor el 31 de julio de 1944 para nun­ca regre­sar.
  3. Un extra­or­di­na­rio gui­so de jaba­lí, la car­ne típi­ca de la Isla, en A Piaz­ze­ta, una ani­ma­da terra­za de Cal­vi.
  4. Nadar en la pla­ya con ban­de­ra azul de Por­to y almor­zar tor­ti­lla cor­sa con men­ta en Calan­ques de Pia­na: un lugar fan­tás­ti­co en las mon­ta­ñas.
  5. Un baño y un almuer­zo en la fron­do­sa cala de San­ta Guiu­lia. Por cier­to, los perros son bien­ve­ni­dos en las pla­yas cor­sas.
  6. Una bol­sa de nec­ta­ri­nas jugo­sas recién reco­gi­das que com­pré en un pues­to de carre­te­ra.
  7. Un día sin móvil en la Cala Ros­sa. Almuer­zo jun­to al mar en Le Ranch´ y mi libro “Mind­ful­ness: aten­ción ple­na”.
  8. Las cenas con vino cor­so en Le Figuier, en Cala Ros­sa.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

Durmiendo en una casa del siglo XII

En el her­mo­so pue­blo sego­viano de Sepúl­ve­da es posi­ble sen­tir el romá­ni­co inclu­so mien­tras duer­mes. La Posa­da de San Millán es una fabu­lo­sa casa de hués­pe­des lle­na de his­to­ria y un ejem­plo de como con­ser­var con buen gus­to un teso­ro arqui­tec­tó­ni­co del siglo XII.

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Las pre­cio­sas habi­ta­cio­nes, que están abier­tas al públi­co des­de el año dos mil, se sitúan en torno a un patio cen­tral en for­ma de U con gale­ría infe­rior por­ti­ca­da con colum­nas de pie­dra don­de anta­ño se dis­po­nían las cua­dras, bode­gas y dor­mi­to­rios de ser­vi­cio. En la par­te supe­rior, sobre sopor­tes de made­ra con zapa­tas que man­tie­nen el poli­cro­ma­do ori­gi­nal, se dis­tri­buían las habi­ta­cio­nes fami­lia­res, hoy dedi­ca­das a los hués­pe­des.

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Ade­más de en el inte­rior, don­de todo está dis­pues­to para man­te­ner en armo­nía his­to­ria, esté­ti­ca y como­di­dad, es pre­ci­so posar un ins­tan­te la mira­da en el pór­ti­co de entra­da. El arco de medio pun­to orna­men­ta­do con una arqui­vol­ta aje­dre­za­da típi­ca del siglo XII le otor­ga la cata­lo­ga­ción como pala­cio caso­na romá­ni­ca reco­no­ci­da uná­ni­me­men­te por los his­to­ria­do­res. A su lado, el escu­do de los Proaño, des­cen­dien­tes del míti­co con­de Fer­nán Gon­zá­lez.

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Jun­to a los ele­men­tos his­tó­ri­cos que defi­nen el per­fil de la casa, no pue­de obviar­se el talan­te aco­ge­dor que se res­pi­ra entre sus muros de pie­dra y que lle­ga ale­gre y ama­ble de la mano de su estu­pen­do per­so­nal. Des­pués de una cena copio­sa en cual­quie­ra de los mag­ní­fi­cos y típi­cos res­tau­ran­tes de Sepúl­ve­da y un sue­ño repa­ra­dor en una de las estan­cias de la casa, la maña­na te reci­bi­rá con un sen­ci­llo pero abun­dan­te desa­yuno. Si eres celía­co, no te preo­cu­pes, para ti tam­bién habrá pan hor­nea­do y galle­ti­tas de cho­co­la­te.

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Tras una bue­na taza de café, sólo que­da tomar unos rayos de sol en los amplios jar­di­nes de la Posa­da y dis­fru­tar un rati­to más de un encan­ta­dor via­je al romá­ni­co espa­ñol. Aquí en Sepúl­ve­da, hemos encon­tra­do una espec­ta­cu­lar máqui­na del tiem­po. ¿Te subes?

-Una lec­tu­ra: Todo el romá­ni­co de Sego­via. José Luis Her­nan­do Garri­do.

-Un pai­sa­je: Par­que Natu­ral de las Hoces del río Dura­tón (la mayor colo­nia de bui­tres leo­na­dos de Euro­pa).

-BSO: Mis­mo sitio, dis­tin­to lugar de Vetus­ta Mor­la

La Posa­da de San Millán C/ del Vado, 12. 40300 Sepúl­ve­da (Sego­via)

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

El yoga te ayuda a vivir desde la felicidad plena y auténtica

Según Blanca Balaga “la respiración es la clave”

Fotografía gentileza de Blanca Balaga

Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Blan­ca Bala­ga

 

Blanca Balaga desprende honestidad, sensatez e inspiración en sus palabras y en su práctica. Empezó en el yoga de manera autodidacta, buscando mejorar una escoliosis muy severa que la ha acompañado desde los trece años. Con más de veinticinco mil seguidores en instagram (@almadeindali) y un fantástico libro titulado “Yoga para una vida feliz”, Blanca deja claro que no hay excusas para comenzar a sentir desde el alma poderosa que llevamos dentro. Y para ello, el yoga como forma de vida, es el mejor instrumento.

-¿Por qué el títu­lo de tu libro: “Yoga para una vida feliz”? ¿Qué pue­de hacer el yoga para mejo­rar o cam­biar nues­tras vidas?

Es una mane­ra de decir que el yoga te ayu­da a vivir des­de la feli­ci­dad ple­na y autén­ti­ca, la que se sien­te des­de el inte­rior. Esa feli­ci­dad sur­ge de un esta­do de pre­sen­cia y reco­ne­xión con nues­tra esen­cia más pura, lo que real­men­te somos. Ese es el gran rega­lo de la prác­ti­ca: sen­tir que estás pre­sen­te en cada situa­ción, per­mi­tién­do­te ges­tio­nar mejor las emo­cio­nes, pen­sa­mien­tos y accio­nes. Dejar de vivir de for­ma auto­má­ti­ca e incons­cien­te.

-¿El yoga se prac­ti­ca, se sien­te, se vive…? ¿Es lo mis­mo hacer yoga que ser un yogui?

El yoga se prac­ti­ca, se sien­te y se vive, a ser posi­ble las 24 horas. Des­pués, ambos con­cep­tos son rela­ti­vos, todo depen­de de la per­cep­ción de cada uno. Hacer yoga es rea­li­zar las prác­ti­cas opor­tu­nas para des­ple­gar con­cien­cia, cada uno las que nece­si­te. Pero tam­bién se pue­de estar prac­ti­can­do asa­nas (pos­tu­ras) o pra­na­ya­mas (prác­ti­ca de res­pi­ra­ción) y estar pen­san­do en el tra­ba­jo, la pare­ja, hijos, lis­ta de la com­pra, etc.. Eso no es “hacer yoga”, aun­que tam­bién se con­vier­te en una prác­ti­ca útil si aca­bas dán­do­te cuen­ta de ello. Ser yogui tam­bién es algo sub­je­ti­vo. La defi­ni­ción de yogui es “aque­lla per­so­na que ha alcan­za­do el esta­do de Yoga” y eso no pasa des­de la pri­me­ra prác­ti­ca, de hecho habrá per­so­nas que no lo alcan­cen en años o en esta vida. Hoy en día segui­mos deján­do­nos lle­var por las eti­que­tas y des­de la pri­me­ra cla­se ya nos auto­de­no­mi­na­mos yoguis…Como te decía al prin­ci­pio, es rela­ti­vo.

-Estar pre­sen­tes en el aquí y aho­ra no solo sobre la este­ri­lla. ¿Cómo se con­si­gue en este día a día que muchas veces nos zaran­dea del pasa­do al futu­ro? ¿Es la res­pi­ra­ción el timón para que­dar­nos en el pre­sen­te?

Sin duda la res­pi­ra­ción es muy impor­tan­te, se podría decir que es la cla­ve de todo. Diri­gir nues­tra aten­ción a ella nos sir­ve de enfo­que, nos cen­tra. Tam­bién nos ayu­da a reco­ger datos de qué nos pasa o cómo nos sen­ti­mos y al cen­trar­nos cal­ma­mos el posi­ble baru­llo de pen­sa­mien­tos que poda­mos tener, ayu­dán­do­nos a ges­tio­nar mejor cada situa­ción. Todo esto solo res­pi­ran­do pro­fun­do y sin­tien­do esa acción. Ade­más de la res­pi­ra­ción hay que ampliar cono­ci­mien­to sobre el fun­cio­na­mien­to de nues­tra men­te para enten­der de dón­de vie­nen las dife­ren­tes ten­den­cias de pen­sa­mien­to, ya sean hacia el pasa­do o el futu­ro. Pero sin duda sí: la res­pi­ra­ción es la cla­ve.

-Por cier­to, ¿cual­quie­ra pue­de prac­ti­car yoga inclu­so los que se con­si­de­ran rígi­dos como palos de esco­ba? ¿A par­tir de qué edad y has­ta cuán­do?

La prác­ti­ca de yoga es para todos. Sobre todo para las per­so­nas dis­pues­tas a empren­der este tra­ba­jo per­so­nal con com­pro­mi­so. El pun­to de par­ti­da pue­de ser muy dife­ren­te para cada uno pero todos son váli­dos. Qui­zá sí remar­ca­ría que para la com­pren­sión de la filo­so­fía yogui haga fal­ta cier­to gra­do de madu­rez. Pero todo está en adap­tar la for­ma de tra­ba­jo.

-Uti­li­zas las redes socia­les para difun­dir tu prác­ti­ca pero lo haces des­de la humil­dad y la sen­ci­llez. ¿Qué opi­nas del exhi­bi­cio­nis­mo con­tor­sio­nis­ta que a veces vemos en las redes socia­les? ¿Y de las moda­li­da­des cool que se ale­jan del yoga tra­di­cio­nal?

Gra­cias por tus pala­bras. A estas altu­ras de uso de las redes y prác­ti­ca a tra­vés de ellas, más de seis años, sé que cada per­so­na lo hace lo mejor que pue­de en cada momen­to y que todo está bien. No somos quie­nes para juz­gar lo que poda­mos inter­pre­tar a tra­vés de una ima­gen o la lec­tu­ra de un tex­to. Al fin y al cabo la vida es un cam­bio cons­tan­te. Quién sabe lo que pen­sa­rían hace cien­tos de años (sobre el s.Xlll) cuan­do tuvo lugar la apa­ri­ción de las pri­me­ras asa­nas (pos­tu­ras), tenien­do en cuen­ta que los tex­tos sagra­dos más anti­guos solo hablan de pad­ma­sa­na, pos­tu­ra del loto y varian­tes para la prác­ti­ca de meditación…A la hora de usar las redes tene­mos que ser hones­tos con la inten­cio­na­li­dad de nues­tras publi­ca­cio­nes y tam­bién a la hora de seguir per­fi­les. Lo que vea­mos al abrir ins­ta­gram (por ejem­plo) es cosa nues­tra. Si no nos gus­ta siem­pre pode­mos dejar de seguir a quien sea.

-Rami­ro Calle, uno de los más repu­tados maes­tros de yoga de este país, dice que el yoga es básica­men­te éti­ca…

Se podría decir así. En base a los valo­res que te mue­ven, pien­sas y actúas de una for­ma u otra. A mí me gus­ta decir que es una for­ma de vivir la vida.

-Y siguien­do con más citas, la auto­ra de “Yoga para la depre­sión”, Amy Wein­tra­ub, apun­ta que “a veces es impor­tan­te no apar­tar­nos de las situa­cio­nes difí­ci­les sino sen­tir­las en nues­tros cuer­pos, reco­no­cer el estrés, ver­lo”…

Así es, recha­zar el dolor, el ren­cor, la tris­te­za o lo que sea, te pro­vo­ca una situa­ción estre­san­te que refuer­za esas emo­cio­nes. Una emo­ción es una ener­gía que cir­cu­la por nues­tro cuer­po y que sen­ti­mos. Si esa ener­gía no aca­ba de salir por­que la hemos recha­za­do o apar­ta­do, pue­de lle­gar a enquis­tar­se en nues­tro cuer­po, pro­vo­can­do un des­equi­li­brio y lle­gan­do a des­en­ca­de­nar una enfer­me­dad. Tene­mos que apren­der a vivir las situa­cio­nes con las emo­cio­nes que se des­pier­ten en noso­tros, obser­var y aco­ger a esas sen­sa­cio­nes y apren­der a ges­tio­nar­las para que aca­ben su fun­ción y poda­mos dejar­las ir. Es lo que se lla­ma fluir.

-Por cier­to, ¿cómo se ali­men­ta un yogui?

Pues bási­ca­men­te se ali­men­ta lo mejor que pue­de, como todos. La cla­ve del tra­ba­jo per­so­nal está en poner con­cien­cia en todo aque­llo que haces, en la ali­men­ta­ción tam­bién. Pero somos per­so­nas con sus días mejo­res y peo­res. Si algo he apren­di­do en este pro­ce­so de tra­ba­jo per­so­nal es que todos los extre­mos son malos. He pasa­do por épo­cas en las que úni­ca­men­te me ali­men­ta­ba de for­ma vege­ta­ria­na, he pasa­do por otras en las que medía con lupa la can­ti­dad de pro­teí­na, car­bohi­dra­tos, gra­sas y vege­tal, etc. A día de hoy sigo la nor­ma que nos invi­tó a prac­ti­car uno de mis pro­fe­so­res: “come de todo, en la can­ti­dad jus­ta y nece­sa­ria y en bue­na com­pa­ñía”. A ver, sí que es cier­to que des­de la filo­so­fía yógui­ca se invi­ta a una ali­men­ta­ción vege­ta­ria­na, por el prin­ci­pio de ahim­sa: no dañar a todo ser vivo que nos rodea. Hoy en día, ade­más, se suma la rela­ción entre la ali­men­ta­ción y la eco­lo­gía, algo para refle­xio­nar seriamente…Aunque insis­to en que no hay que radi­ca­li­zar nada. Sim­ple­men­te hay que estar aten­tos a que el ali­men­to que entre por nues­tra boca sea el más ade­cua­do en cada momen­to, el que nos vaya a nutrir mejor. Y si un día nos ape­te­ce comer­nos una bol­sa de chu­ches pues no sen­tir­nos cul­pa­bles por ello tam­po­co.

-¿Qué sig­ni­fi­ca “Alma de Inda­li”, tu nom­bre en las redes socia­les y el títu­lo de tu blog?

Inda­li es el nom­bre sáns­cri­to que se me otor­gó en la for­ma­ción de pro­fe­so­res. Era algo opcio­nal a lo que yo qui­se acce­der ya que me impli­qué al cien por cien en el pro­ce­so de for­ma­ción. Su sig­ni­fi­ca­do es “mujer pode­ro­sa” o “pode­ro­so” y has­ta don­de he podi­do ave­ri­guar es una pala­bra indi que toda­vía está en uso. “Alma de” es una refe­ren­cia a que todos tene­mos un alma pode­ro­sa que tene­mos que cono­cer, con la que tene­mos que reco­nec­tar­nos y des­de la que debe­mos vivir. Así pues, se podría decir que el sig­ni­fi­ca­do del blog es ese: reco­nec­tar con el alma pode­ro­sa que lle­va­mos den­tro.

-¿La prác­ti­ca físi­ca siem­pre tie­ne que ir de la mano de la medi­ta­ción para poder hablar de yoga o bas­ta con eje­cu­tar las asa­nas?

La ver­da­de­ra meta del tra­ba­jo del yoga es alcan­zar el esta­do de medi­ta­ción. Así que se podría decir que ni siquie­ra es nece­sa­rio prac­ti­car asa­nas. Las pos­tu­ras, la res­pi­ra­ción cons­cien­te, los mudras, los man­tras, todo son herra­mien­tas que nos faci­li­tan el camino hacia la medi­ta­ción. Así que creo que con esto que­da cla­ro qué es lo real­men­te impor­tan­te.

-Ya, pero hay per­so­nas que en tres meses están hacien­do pos­tu­ras inver­ti­das y otros que tar­dan años, ¿cómo hace­mos para que la prácti­ca no nos frus­tre?

Tra­ba­jan­do el des­ape­go por el fru­to de la acción. Siem­pre tene­mos que man­te­ner la inten­ción de dar lo mejor de noso­tros mis­mos en cada ins­tan­te y saber la pro­gre­sión en el tra­ba­jo que este­mos desem­pe­ñan­do, sean asa­nas u otra cosa. Aun­que tam­bién tene­mos que saber que es posi­ble que no lle­gue­mos a alcan­zar aque­llo por lo que esta­mos tra­ba­jan­do. Bien sea por­que nues­tro camino no es el ade­cua­do (lo sabre­mos con el tiem­po) o por­que no ten­ga que ser, sin más. Para pro­fun­di­zar en estos con­cep­tos es nece­sa­rio ahon­dar en el estu­dio de la filo­so­fía yógui­ca o cual­quier otra fuen­te que pro­mue­va el auto­co­no­ci­mien­to

-Tú empe­zas­te de mane­ra auto­di­dac­ta pero ¿no crees que hay que tener cui­da­do a la hora de ele­gir a nues­tro maes­tro de yoga? Una mala prác­ti­ca pue­de per­ju­di­car­nos en vez de ayu­dar­nos…

Es muy difí­cil saber qué, cómo y cuán­to sabe un pro­fe­sor has­ta que no lle­vas un tiem­po en las cla­ses. Más que cui­da­do tene­mos que ser hones­tos con lo que real­men­te es ade­cua­do para noso­tros en cada momen­to y con­ti­nuar por la sen­da que mejor nos haga sen­tir. Es cier­to que en pocos años la deman­da de cla­ses ha aumen­ta­do y en pro­por­ción se están for­man­do muchas per­so­nas como pro­fe­so­res de yoga. ¿Cómo saber si en la cla­se que hemos ele­gi­do se prác­ti­ca de for­ma segu­ra? Es algo deli­ca­do de expli­car. Exis­ten muchas “for­mas” de prác­ti­ca, sobre todo la físi­ca, y todas fun­cio­nan. La cues­tión es que los pro­fe­so­res no sien­ten el cuer­po de sus alum­nos. Por mucho que un alumno advier­ta de sus limi­ta­cio­nes a un pro­fe­sor, este podrá saber lo que le va mejor o no, pero no esta­rá en su cuer­po ni sabrá la aten­ción que pres­ta el alumno a las indi­ca­cio­nes o la inten­si­dad que apli­ca en cada prác­ti­ca. Des­de lue­go que una mala prác­ti­ca pue­de per­ju­di­car­nos, inclu­so cau­sar lesio­nes. Pero solo cada uno sabe lo que está hacien­do y cómo lo hace. Por lo que hay que enten­der que es una res­pon­sa­bi­li­dad com­par­ti­da.

- ¿Y qué opi­nas de la ense­ñan­za del yoga a los más peque­ños? ¿No crees que el yoga debe­ría estar más pre­sen­te en la edu­ca­ción de los niños?

El yoga apli­ca­do en niños es dife­ren­te. Des­de lue­go que es una for­ma mara­vi­llo­sa de que comien­cen su vida con una visión dis­tin­ta a la habi­tual, con herra­mien­tas para des­cu­brir quie­nes son real­men­te y vivir la vida des­de “otro lugar”. Pero siem­pre he pen­sa­do que los niños tie­nen que ser niños y que su esca­la de valo­res y ges­tión per­so­nal tam­bién mejo­ra­ría si estu­vie­ran rodea­dos de adul­tos sanos y equi­li­bra­dos que les die­ran el amor y com­pren­sión nece­sa­rios para cre­cer con una buen auto­es­ti­ma, entre otras cosas.

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved

 

¡La vida actual es un chollo!

Según Rafael Santandreu “hay que dejar de quejarse por estupideces” 

Rafael Santandreu

Foto cor­te­sía de Rafael San­tan­dreu

Rafael Santandreu, psicólogo superventas y hombre libre y auténtico donde los haya, lo tiene claro: “está chupado ser megafeliz en esta sociedad”. “Nos basta con tener la comida y la bebida del día”, recuerda en sus intervenciones, convencido de lo sencillo que es renunciar a todo.  Mientras prepara su quinto libro, después de los exitosos  “El arte de no amargarse la vida”, “Ser feliz en Alaska”, “Las gafas de la felicidad” y  “Nada es tan terrible”, sigue disfrutando de cada  instante desde la alegría y la diversión. Lo importante ‑afirma Santandreu con desparpajo- “es saber darle un sentido chulo a las cartas que te reparta la vida en cada momento”. Lo que piensen los demás, por cierto, se la trae al pairo.

-Leí el otro día una fra­se del poe­ta Kar­me­lo Iri­ba­rren: “tan­to ame­na­zar y asus­tar y el futu­ro era esto”. Al final nada es tan terri­ble, ¿no?

Si tú quie­res, nada será terri­ble. Pero si te empe­ñas, todo pue­de ser un infierno. Como sólo depen­de de ti, hay para todos los gus­tos (o sis­te­ma de creen­cias). Lo esen­cial es que apren­das que las emo­cio­nes las pro­du­ce tu men­te con tus ideas, tus creen­cias. ¿Toda­vía no te has dado cuen­ta?

-Hace­mos mil cosas para encon­trar la paz inte­rior: pro­ba­mos méto­dos orien­ta­les, lee­mos libros de auto­ayu­da a man­sal­va, nos damos baños de agua helada…¿Tan com­pli­ca­do es vivir en esta socie­dad con un poco de tran­qui­li­dad?

Para nada. ¡Está chu­pa­do ser mega feliz en esta socie­dad! Es pre­ci­sa­men­te la creen­cia ésa de que “es difí­cil” la que te lo hace difí­cil. Pero es que es has­ta ridícu­lo pen­sar que esta vida “es difí­cil”. ¡Dios mío! ¿Pero no ves que es un cho­llo?

-Por cier­to, ¿los inge­nuos son más feli­ces?

Estar bien de la cabe­za y ser feliz no tie­ne nada que ver con la inge­nui­dad. Son dos con­cep­tos que ni se tocan. Hay gen­te inge­nua muy infe­liz y, al con­tra­rio, gen­te muy pers­pi­caz y pro­fun­da, mega feliz (como yo). Por ahí no va la cosa y repi­to: ” la vida actual es un cho­llo”.

-Y siguien­do con el tema: a muchas per­so­nas les moles­ta la gen­te feliz (o al menos los que no se que­jan con­ti­nua­men­te de sus pro­ble­mas). ¿Es mejor ser dis­cre­to en esto de la feli­ci­dad  para no levan­tar ampo­llas?  

Per­so­nal­men­te, toda esa gen­te me la trae al pai­ro. Yo inten­to rela­cio­nar­me solo con per­so­nas guays. Cuan­do me tro­pie­zo con ese tipo de per­so­nas neu­ró­ti­cas, pues nada, pacien­cia con ellos: pero yo no varío un ápi­ce mi ale­gría. La ver­dad es que es un tema que me afec­ta “cero”

-¿No es dema­sia­do pre­ten­cio­so inten­tar ser fuer­tes con­tra vien­to y marea? ¿Igual hay que per­mi­tir­se un poco de debi­li­dad de vez en cuan­do para lue­go vol­ver a la car­ga?   

Tú mis­ma. Su quie­res guar­dar­te una ración de neu­ras, sufri­mien­to, rabia, tris­te­za, ver­güen­za o ansie­dad, eres libre para hacer­lo. Yo, como ya sé que todo eso no es nece­sa­rio, pues me lo aho­rro. En mi opi­nión, la vida es dema­sia­do cor­ta para des­per­di­ciar­la con ese “poco de debi­li­dad (neu­ró­ti­ca)”.

 -Pues a mí me rela­ja mucho saber que, como leí en algu­na de tus obras, “pode­mos aspi­rar a tener una salud men­tal pero no com­ple­ta. Lo otro es un des­ca­la­bro”…   

A ver: pun­tua­li­ce­mos. Nun­ca sere­mos 100% no neu­ró­ti­cos por­que los huma­nos falla­mos, pero las neu­ras se pue­den redu­cir tan­to que la vida se con­vier­ta en un des­fi­le de ale­gría prác­ti­ca­men­te cons­tan­te. Para con­se­guir­lo: a) date cuen­ta pro­fun­da­men­te de que “tú” creas tus emo­cio­nes con “tu” diá­lo­go interno, b) deja de que­jar­te por estu­pi­de­ces, y c) fli­pa con lo que te rodea.

 ‑En las con­fe­ren­cias y cur­sos rela­cio­na­dos con el desa­rro­llo per­so­nal siem­pre hay más muje­res que hom­bres. ¿Los hom­bres están más satis­fe­chos con sus vidas, tie­nen mejor salud men­tal o es que pasan más del tema?

Mis datos me dicen que exis­te más o menos la mis­ma can­ti­dad de neu­ro­sis en hom­bres que en muje­res (aun­que varía un poco el tipo). Las muje­res acu­den más al médi­co, bus­can más ayu­da, lo hablan más, no se sien­ten mal por ser vul­ne­ra­bles… Solo eso.

-Nos damos dema­sia­da impor­tan­cia. A veces has­ta somos escla­vos de lo que pien­san los demás de noso­tros cuan­do los demás ni nos pien­san. ¿No debe­ría­mos ser un poco más cons­cien­tes de nues­tra insig­ni­fi­can­cia?

Sí, jeje. Eso es algo diver­ti­do: cree­mos que somos TAN impor­tan­tes. Mira, hace como un par de años, me hizo una entre­vis­ta Andreu Bue­na­fuen­te que no salió muy bien. Más bien fatal (se pue­de ver en you­tu­be). ¡¿Y qué?! Aquí estoy tan pan­cho en el Piri­neo, res­pon­dién­do­te a estas pre­gun­tas, más feliz que una codor­niz. Por los cas­cos escu­cho “A hou­se in the midd­le of the street” de Mad­ness y me acuer­do de cuan­do vivía en Ingla­te­rra y lo fli­po yo solo. ¿Qué nari­ces me impor­tan esas cosas: lo que pue­dan pen­sar de mí o hacer las cosas siem­pre bien o cum­plir con unos están­da­res socia­les u otros? Yo solo soy un ser humano que no pier­de el tiem­po en cho­rra­das por­que ahí afue­ra me está espe­ran­do la VIDA, el Piri­neo, mucha bue­na músi­ca y tan­tas cosas guays… ¿Para qué cara­jo que­rría ser impor­tan­te? ¿Para qué nari­ces nece­si­to la apro­ba­ción de los demás? Los que se quie­ran diver­tir com­par­tien­do con­mi­go la vida, aquí estoy. Los que no, ¿qué nari­ces tie­nen que ver con­mi­go? Sim­ple­men­te, no me intere­san.

¿ Y por qué hay tan­to odio en las redes socia­les? ¿Esto de insul­tar a des­ta­jo es    into­le­ran­cia, envi­dia, abu­rri­mien­to, mal­dad…?    

Un poco de todo eso pero hay que sub­ra­yar que casi todo el mun­do (el 98%) es mara­vi­llo­so, capaz de increí­bles mues­tras de gene­ro­si­dad y amor. Inclu­so de dar su pro­pia vida por los demás. Sim­ple­men­te, cuan­do hace­mos algo mal es por neu­ro­sis, igno­ran­cia de dón­de se encuen­tra la ver­da­de­ra fuen­te de feli­ci­dad: en el amor. Pero no es nada que no se pue­da arre­glar dán­do­les más amor.

-Me preo­cu­pan los niños y niñas de hoy en día. ¿Logra­rán ser feli­ces en medio de tan­to rui­do o ten­drán más herra­mien­tas de las que ha teni­do nues­tra gene­ra­ción?

No hay rui­do inven­ta­ble por el hom­bre capaz de impe­dir a nadie estar increí­ble­men­te genial. Así que no hay nada de lo que preo­cu­par­se.

 -Por cier­to, nos cuen­tas que “el esta­do natu­ral del ser humano es el ocio”. Eso no se lo diría nin­gún padre o madre a sus hijos. Gran error, ¿ver­dad?

Al con­tra­rio de lo que se pien­sa, los padres no tie­nen tan­ta influen­cia en sus hijos. Nues­tra filo­so­fía de vida es algo muy per­so­nal, con­for­ma­da por muchas influen­cias: pro­fe­so­res, ami­gos, pelí­cu­las, nove­las, nues­tra pro­pia lógi­ca, etc. Des­de niños vamos hacien­do un mega-revo­lu­tum con todo eso y al final sale un sis­te­ma de valo­res, una visión del mun­do úni­ca y, muy mayor­men­te, escul­pi­da por noso­tros mis­mos. Así que no hay de lo que preo­cu­par­se como padres.

 -Los cemen­te­rios de las mon­jas de clau­su­ra están lle­nos de nona­ge­na­rias. Siem­pre me ha lla­ma­do la aten­ción la lon­ge­vi­dad de estas seño­ras…   

Tie­nen una filo­so­fía de vida mejo­ra­ble pero mucho mejor que la media de la gen­te de la calle. Por eso viven tan­to y lo que es más impor­tan­te, son tan feli­ces. Pode­mos apren­der un mon­tón de cosas de ellas.

 -Dices que para hacer­se fuer­tes hay que saber crear paraí­sos en ver­te­de­ros. ¿Es posi­ble encon­trar la glo­ria ben­di­ta en todo tipo de ver­te­de­ros? ¿Inclu­so en los que hue­len peor?

Sí por­que la diver­sión, la ale­gría, el jue­go… depen­de de que no te que­jes nun­ca y sepas dar­le un sen­ti­do chu­lo a las car­tas que te repar­ta la vida en cada momen­to. Mi ami­go Jau­me San­llo­ren­te vive en un barrio cha­bo­lis­ta de Bom­bay y es mega feliz. No es tan difí­cil: abre tu men­te.

 -Esta­mos de acuer­do en que uno de los pri­me­ros y mejo­res “manua­les de auto­ayu­da” que se ha escri­to son las Medi­ta­cio­nes de Mar­co Aure­lio hace casi dos mil años. Mira que lle­va­mos tiem­po apren­dien­do a vivir…    

Sí. Era un tipo extre­ma­da­men­te inte­li­gen­te y, de hecho, es para muchos el mejor gober­nan­te que tuvo el Impe­rio Romano en todos los siglos de su his­to­ria.

 -¿ Y para cuán­do el pró­xi­mo libro de Rafael San­tan­dreu?

Espe­ro que antes de verano de 2020 apa­rez­ca mi nue­vo libro que será el mejor que he escri­to has­ta aho­ra. Estoy en ple­na redac­ción del mis­mo. Igual lo titu­lo: “Casi Magia: ni te ima­gi­nas el poder de tu men­te para hacer­te feliz”

© 2019 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved