Presentación turística en Barcelona de la vibrante Buenos Aires: ofertas para todos los viajeros. ¿Qué ver y hacer? ¿Dónde comer y dormir?

Bue­nos Aires es una ciu­dad cos­mo­po­li­ta que siem­pre ha aco­gi­do a mul­ti­tud de via­je­ros con los bra­zos abier­tos, y algo ten­drá que todo el mun­do (o casi) se han que­da­do allí para vivir. El idio­ma jue­ga a nues­tro favor, tam­bién lazos fami­lia­res y amis­ta­des que vinie­ron y se fue­ron o que qui­zás cono­ci­mos en algún otro des­tino via­je­ro. La regu­la­ri­dad de vue­los direc­tos con la aero­lí­nea LEVEL tam­bién nos lo ha pues­to muy fácil para que Bue­nos Aires sea nues­tra pró­xi­ma para­da. Su ofer­ta de asien­tos y la per­so­na­li­za­ción de la expe­rien­cia a bor­do son fac­to­res tam­bién para tener en cuen­ta.

Momen­to de la pre­sen­ta­ción

Bue­nos Aires es ideal para todas las per­so­nas por su ofer­ta cul­tu­ral de museos, tea­tros y salas de con­cier­to. Para los fans del depor­te podréis dis­fru­tar des­de mara­to­nes has­ta tor­neos de polo y por supues­to el fút­bol y ya sabéis que aquí es una reli­gión. Para dis­fru­tar de par­ti­dos en La Bom­bo­ne­ra o El. Monu­men­tal. Los aman­tes de la gas­tro­no­mía tie­nen bas­tan­tes tem­plos que visi­tar. Pasear por los vibran­tes barrios emer­gen­tes es otro ali­cien­te. La comu­ni­dad LGBT tam­bién tie­ne su ofer­ta pro­pia para que la ciu­dad por­te­ña sea la pri­me­ra elec­ción para las pró­xi­mas vaca­cio­nes. Y ¿qué decir de asis­tir a unas cla­ses de tan­go?

Pare­ja bai­lan­do un tan­go

En la pre­sen­ta­ción, el Sr. Fer­nan­do Amer, Direc­tor de Pro­mo­ción Turís­ti­ca y Comu­ni­ca­ción de Visit Bue­nos Aires, des­ta­có sus dife­ren­tes atrac­ti­vos y recal­có que el mer­ca­do espa­ñol es cla­ve para el turis­mo en Bue­nos Aires. Citó cifras elo­cuen­tes como: “En 2023, más de 103.000 turis­tas espa­ño­les visi­ta­ron la ciu­dad, lo que repre­sen­ta un 4% del total de visi­tan­tes inter­na­cio­na­les y un cre­ci­mien­to del 53% con res­pec­to a las cifras del 2022”, y remar­có que “solo en los meses de enero, febre­ro y mar­zo del 2024, se regis­tró un incre­men­to del 38% res­pec­to a los mis­mos meses del año ante­rior”, Lo que sig­ni­fi­ca un dato muy posi­ti­vo para dar­le prio­ri­dad al via­je­ro espa­ñol.

Fer­nan­do Amer en la pre­sen­ta­ción

¿Que visitar en Buenos Aires? 12 sitios turísticos imprescindibles

  1. Obe­lis­co
  2. Pla­za de Mayo
  3. Cami­ni­to
  4. Puen­te de la Mujer
  5. Con­gre­so
  6. Jar­dín Japo­nés
  7. Tea­tro Colón
  8. Pla­ne­ta­rio
  9. Ate­neo Grand Splen­did
  10. Cemen­te­rio de Reco­le­ta
  11. Museo de Bellas Artes
  12. Cen­tro Cul­tu­ral Reco­le­ta

Si eres una fashion vic­tim no te pue­des per­der el Dis­tri­to BAFA (Bue­nos Aires Fashion) en el barrio de Reco­le­ta. Está for­ma­do por más de 200 loca­les que pro­mo­cio­nan el arte, la moda, la joye­ría y por supues­to la gas­tro­no­mía. De esta for­ma Bue­nos Aires se con­vir­tió en la pri­me­ra ciu­dad de la región con una zona espe­cí­fi­ca dedi­ca­da a la moda como ocu­rre con el “Qua­dri­la­te­ro della Moda” de Milán o el Mia­mi Design Dis­trict.

¿Dónde comer en Buenos Aires?

Otra ruta es cono­cer esos bares que for­man par­te de la memo­ria colec­ti­va bonae­ren­se y que es impres­cin­di­ble sen­tar­se en ellos para obser­var, y cono­cer de pri­me­ra mano el pul­so de la capi­tal argen­ti­na. Y por supues­to hacer­se una foto con los inmor­ta­les Bor­ges y Bioy Casa­res en La Bie­la en Reco­le­ta. Parar­se a comer en los popu­la­res Bode­go­nes con su ofer­ta de pla­tos que cum­plen las 3B y den­tro de un ambien­te incon­fun­di­ble­men­te por­te­ño. Los 10 impres­cin­di­bles los encon­tra­rás en este artícu­lo de Cla­rín

Te gus­te o no la car­ne, no te pue­des per­der visi­tar una parri­lla y en el siguien­te artícu­lo encon­tra­rás las mejo­res Time Out Bue­nos Aires para que eli­jas tu pre­fe­ri­da. La guía Tas­teatlas sitúa en el núme­ro 31 Gue­rrín, en el 53 El Cuar­ti­to y en el 57 Don Julio. Den­tro de la Latin Ame­ri­ca’s 50 Best Res­tau­rants encon­tra­mos las siguien­tes posi­cio­nes: 3 Don Julio, 17 El Pre­fe­ri­do, 26 Gran Daban, 30 Julia, 32 Mishi­gue­ne, 38 Alo’s, 41 Cri­zia y 43 Niño Gor­do.

Por últi­mo la famo­sa guía fran­ce­sa de tapas rojas tie­ne con­ce­di­das 2 Estre­llas Miche­lin al Res­tau­ran­te Aram­bu­ru de Bue­nos Aires, y con 1 estre­lla a Don Julio y Tre­cha en Bue­nos Aires. La mis­ma dis­tin­ción de una estre­lla en Men­do­za se la da a Zon­da, Casa Vigil, Brin­di­llas y Aza­frán. Ade­más hay 57 res­tau­ran­tes reco­men­da­dos para el 2024, de los cua­les 42 están ubi­ca­dos en Bue­nos Aires y 15 en Men­do­za.

Las coc­te­le­rías no se que­dan atrás y den­tro de la pres­ti­gio­sa lis­ta The Worl­d’s 50 Best Bars se sitúan en la núme­ro 18 a Flo­re­ría Atlán­ti­co, 27 Tres Monos y la 42 Cochin­chi­na.

¿Dónde dormir en Buenos Aires?

En la pági­na de Miche­lin encon­tra­rás una selec­ción de hote­les en Bue­nos Aires.

Más infor­ma­ción y deta­lles para pla­ni­fi­car tu via­je entra en la web de Visit Bue­nos Aires

 

Aprovecha mientras dure la mecha

Fort Rose­crans Natio­nal Ceme­tery (San Die­go-USA)

Siem­pre he sen­ti­do un pavor des­me­su­ra­do por los cemen­te­rios. No pue­do evi­tar sufrir esca­lo­fríos por todo el cuer­po cuan­do paso cer­ca de una tum­ba. Según he leí­do, lo que me ocu­rre, como todo mal que se pre­cie, tie­ne un nom­bre pro­pio: “coime­tro­fo­bia”. Aun­que lite­ral­men­te arras­tra­da por mis com­pa­ñe­ros de via­je, he visi­ta­do algu­nos cam­po­san­tos memo­ra­bles como el Père Lachai­se de Paris, el Cemen­te­rio Monu­men­tal de Milán o el de La Reco­le­ta en Bue­nos Aires, he sali­do de todos ellos con la piel de galli­na y sudor en la fren­te. Sí, está muy bien cono­cer la últi­ma mora­da de Oscar Wil­de, Jim Morri­son o Evi­ta Perón pero sin­ce­ra­men­te la expe­rien­cia no com­pen­sa el mal tra­go que paso. Des­pués de los últi­mos inten­tos, deci­dí fir­me­men­te que nichos y mau­so­leos no vol­ve­rían a for­mar par­te de mis reco­rri­dos turís­ti­cos. Mejor espe­rar con una café calen­ti­to, bien lejos de la entra­da.

Sin embar­go, la vida o en este caso la muer­te, a veces te sor­pren­de. Y, por supues­to, sin pla­near­lo, me encon­tré cara a cara con el cemen­te­rio más boni­to en el que jamás haya esta­do. Fort Rose­crans en San Die­go (USA) es uno de esos luga­res úni­cos e ines­pe­ra­dos que invi­tan a quedarse…si no fue­ra un cemen­te­rio, cla­ro.

www.bloghedonista.com

Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin en Fort Rose­crans Natio­nal Ceme­tery

Situa­do en Pun­ta Loma, de camino al monu­men­to más famo­so de la ciu­dad, el Cabri­llo, este cam­po­san­to mili­tar sor­pren­de por su armo­nía y belle­za inusual.  Cien­tos de lápi­das blan­cas, como inma­cu­la­dos Gue­rre­ros de Xian,  se ali­nean sobre la hier­ba ver­de con el Océano Pací­fi­co y la ciu­dad de San Die­go de fon­do. La sen­ci­llez del espa­cio, los árbo­les fron­do­sos y la bri­sa colán­do­se entre ellos ofre­cen un atar­de­cer espe­cial y un boca­do de la his­to­ria de Esta­dos Uni­dos. En las más de cien mil tum­bas que alber­ga el cemen­te­rio está ente­rra­da par­te de las dos Gue­rras Mun­dia­les o de los con­flic­tos béli­cos de Viet­nam y Corea. El recuer­do de los que lucha­ron en el fren­te y tam­bién de sus espo­sas e hijos ‑los  úni­cos que a día de hoy aún pue­den reci­bir sepul­tu­ra en el lugar- está sem­bra­do para siem­pre en este cemen­te­rio  vir­gi­nal.

La visi­ta a Fort Rose­crans Natio­nal Ceme­tery supu­so un giro impor­tan­te en mi con­cep­ción sobre los cemen­te­rios. Jamás ima­gi­né que lle­ga­ría a pasear sere­na y vale­ro­sa entre las lápi­das de un cam­po­san­to. Es más, podría haber pasa­do horas y horas miran­do al mar y leyen­do un libro en la más abso­lu­ta quie­tud. Así que, al menos para esto, es una pena no haber naci­do “héroe de gue­rra ame­ri­cano”.

Un dato curio­so de esta necró­po­lis es que des­de su pági­na web pue­des acce­der al lugar don­de están las tum­bas ponien­do el nom­bre del falle­ci­do. Así que si cono­ces a algún vete­rano esta­dou­ni­den­se, aquí tie­nes la direc­ción elec­tró­ni­ca del famo­so cam­po­san­to. Ade­más a tra­vés del enla­ce pue­des iden­ti­fi­car el lugar de yaci­mien­to de otros mili­ta­res ame­ri­ca­nos.

Dejan­do ya los temas téc­ni­co-luc­tuo­sos y si me per­mi­tes un con­se­jo, la pró­xi­ma vez que pases por un cemen­te­rio, aun­que no sea tan per­fec­to como el de Fort Rose­crans, haz como yo: Pien­sa en posi­ti­vo, séca­te el sudor de la fren­te con natu­ra­li­dad  y no olvi­des el lema de este Blog, que en tér­mi­nos fune­ra­rios, sería algo así como: “Apro­ve­cha mien­tras dure la mecha”.

Un apun­te final: el cemen­te­rio más bello que he cono­ci­do se alza en una ciu­dad de belle­za igual­men­te impre­de­ci­ble, de pla­yas reple­tas de come­tas ondean­tes, par­ques amplios y pul­cros, un pre­cio­so cen­tro his­tó­ri­co pla­ga­do de joyas arqui­tec­tó­ni­cas vic­to­ria­nas y una radian­te vida cul­tu­ral que harán de tu paso por San Die­go una “expe­rien­cia inmor­tal”.

La BSO ele­gi­da para este post Born in the U.S.A de “The BossBru­ce Springs­teen

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