El restaurante Alma of Spain de Madrid se pone en modo in love para celebrar el día de San Valentín

Ale­ja­do de los men­ti­de­ros más cas­ti­zos de la capi­tal del rei­no, con­cre­ta­men­te en el efer­ves­cen­te madri­le­ño barrio de Cham­be­rí, don­de ocu­rre todo lo que tie­ne que pasar, se sitúa este res­tau­ran­te con alma y más con­cre­ta­men­te de Espa­ña, por­que éste es su leit­mo­tiv: pro­duc­tos gour­met de nues­tro país para ela­bo­rar pla­tos tra­di­cio­na­les de nues­tra gas­tro­no­mía pero con ese toque actua­li­za­do para hacer­lo más ape­te­ci­ble tan­to por la vis­ta en la pre­sen­ta­ción como por supues­to en el sabor.

Gran­des ven­ta­na­les a las calles José Abas­cal y a la San­tí­si­ma Tri­ni­dad inun­dan de luz natu­ral este res­tau­ran­te que hace esqui­na. Deco­ra­ción en blan­co y negro jun­to a una ilu­mi­na­ción cáli­da lo hacen muy aco­ge­dor cuan­do el sol se apa­ga.

 

Interior Alma of Spain

Inte­rior Alma of Spain. Foto­gra­fía gen­ti­le­za del res­tau­ran­te

 

Barra alta en la entra­da que invi­ta a com­par­tir ese tiem­po pre­vio a las comi­das y cenas, a con­ver­sar dis­ten­di­da­men­te en el ver­mut de los domin­gos y en el after­work, la ver­sión moder­na de nos vamos a tomar unas cañas al salir del tra­ba­jo, con una esco­gi­da selec­ción de con­ser­vas y vinos a copas para todos los gus­tos. La soli­ci­ta­da terra­za duran­te los meses de pri­ma­ve­ra y verano es otro plus. El res­tau­ran­te tam­bién ofre­ce jun­to a la car­ta un menú de medio­día los labo­ra­bles con pro­duc­tos de cali­dad y dedi­can­do los mar­tes al cele­bra­do cacho­po y los jue­ves al tan nues­tro coci­do madri­le­ño. En la car­ta sobre­sa­le la tar­ta de que­so, ya una leyen­da en la Villa de Madrid,  fir­ma­da por Bor­ja Segu­ra. Otro pla­to impres­cin­di­ble del elen­co que ofre­ce el res­tau­ran­te es su sopa de Idia­zá­bal sobre sal­tea­do de setas shi­ta­ke y por­to­be­llo con yema de hue­vo ela­bo­ra­da a 65ºC que con­vi­da, o mejor dicho inci­ta, a rom­per­la para que apor­te cre­mo­si­dad a este adic­ti­vo pla­to en cuan­to lo prue­bas por pri­me­ra vez. Con­tras­te de tex­tu­ras y de sabo­res para guar­dar con tin­ta inde­le­ble en la memo­ria más poé­ti­ca y hedo­nis­ta.

Se acer­ca una de esas fechas que todos/as tene­mos mar­ca­do a fue­go en el calen­da­rio ima­gi­na­rio de nues­tro múscu­lo car­día­co, ese mis­mo que nos hace vibrar, sen­tir mari­po­sas y beber los vien­tos por nues­tra per­so­na ama­da, y Alma of Spain se pone en modo in love, como no podía ser de otra mane­ra, y pre­sen­ta un menú espe­cial con sus mejo­res pla­tos para que podáis sor­pren­der a vues­tra media naran­ja. Tam­bién habrá músi­ca en direc­to y una tenue luz de román­ti­cas velas para que Cupi­do vuel­va a ayu­dar­nos, mien­tras revo­lo­tea entre las mesas.

Pla­tos pre­pa­ra­dos para el menú de San Valen­tín:

  • Habi­tas baby en sal­sa ame­ri­ca­na y lan­gos­ti­nos en tem­pu­ra.
  • Sopa tem­pla­da­da de Idia­zá­bal.
Sopa templada de Idiazábal

Sopa tem­pla­da de Idia­zá­bal

 

  • Tata­ki de atún con hela­do de mos­ta­za anti­gua.
Tataki de atún con helado de mostaza antigua

Tata­ki de atún con hela­do de mos­ta­za anti­gua

 

  • Nuez melo­sa al vino tin­to con cre­mo­so de apio­na­bo.
  • Souf­flé de ave­lla­nas.
Soufflé de avellanas

Souf­flé de ave­lla­nas

 

Pre­cio 30 euros por per­so­na del Menú de San Valen­tín y esta­rá dis­po­ni­ble el jue­ves 14, vier­nes 15 y sába­do 16.

Res­tau­ran­te Alma of Spain C/ José Abas­cal, 8 28003 Madrid Telé­fono 910 669 192. Hora­rio de mar­tes a sába­do des­de las 7:00 has­ta las 00:00h cubrien­do los dife­ren­tes momen­tos del día. Domin­gos des­de las 8:00 a las 15:00h. Lunes des­de las 7:00 a las 17:00h.

© 2019 José María Toro. All rights reser­ved

Meteora: para tocar el cielo

Lle­van más de seis­cien­tos  años rozan­do las nubes grie­gas con sus teja­dos. Los seis monas­te­rios orto­do­xos de Meteo­ra que que­dan en pie ‑en su momen­to fue­ron más de vein­te- se aga­rran a las rocas y al turis­mo que los visi­ta para seguir atra­ve­san­do el tiem­po sin   arru­gas. Cin­co horas de camino o qui­zá seis, depen­dien­do del con­duc­tor del tren que te toque (aquí todo es un poco anár­qui­co) sepa­ran Ate­nas de Kalam­ba­ka, el pue­blo más cer­cano al valle jun­to con Kas­tra­ki. La mono­to­nía de casi todo el tra­yec­to ‑mucho ver­de, galli­nas cam­pe­ras en los ande­nes des­tar­ta­la­dos y unas cuan­tas ove­jas des­pis­ta­das- sólo la rom­pe el soni­do musi­cal del nom­bre de algu­na esta­ción como Paleo­far­sa­los o el olor a los boca­di­llos de que­so feta de tus com­pa­ñe­ros de vagón.

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Meteo­ra. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ya des­de Kalam­ba­ka, a los pies de Meteo­ra, des­cu­bres la gran­de­za insó­li­ta del pai­sa­je roco­so for­ma­do por la ero­sión mile­na­ria del río Tesa­lia y la acti­vi­dad sís­mi­ca del lugar.                                Para ascen­der a los monas­te­rios col­ga­dos del cie­lo (cin­co de ellos mas­cu­li­nos y uno feme­nino) tie­nes dos opcio­nes. Eli­ge: hacer pier­nas y cami­nar duran­te unas horas por los sen­de­ros ver­des y escar­pa­dos que lle­van a los tem­plos o sim­ple­men­te subir en coche o bus. Lo dejo en tu mano aun­que te recuer­do que en cual­quier caso debe­rás supe­rar gran­des tra­mos de esca­le­ras has­ta alcan­zar la entra­da de cada uno de ellos. Y lue­go pagar los tres euros per­ti­nen­tes con los que con­tri­buir al man­te­ni­mien­to de estas joyas reli­gio­sas vola­do­ras. Ade­más, si eres mujer y lle­vas pan­ta­lo­nes, ten­drás que  poner­te gua­pa con una de las fal­das estam­pa­das que te faci­li­ta­rán antes de atra­ve­sar la puer­ta.

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Meteo­ra. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

El inte­rior de todos los monas­te­rios es simi­lar: capi­lla bizan­ti­na, pin­tu­ras de gran valor, museo, vis­tas inol­vi­da­bles  y una terre­nal tien­da de sou­ve­nirs que te des­pier­ta del roman­ti­cis­mo zen que te inva­de al aspi­rar el olor a incien­so rei­nan­te. Tal vez los más lla­ma­ti­vos del sex­te­to, Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad des­de hace años, sean el del Gran Meteo­ro: el mayor de todos, cono­ci­do por tener abier­to al públi­co un peque­ño osa­rio, y el de la San­tí­si­ma Tri­ni­dad: el de más difí­cil acce­so y en el que se toma­ron imá­ge­nes para la pelí­cu­la de James Bond, “Sólo para sus ojos”. Tras la visi­ta a los monas­te­rios segu­ra­men­te te ape­te­ce­rá repo­ner fuer­zas, sobre todo si has subi­do cami­nan­do des­de Kas­tra­ki. Cuan­do lle­gues de vuel­ta de este entra­ma­do mís­ti­co  y como todo en la vida no va a ser ora­ción y reco­gi­mien­to, podrás dis­fru­tar de un buen puña­do de taber­nas tra­di­cio­na­les con sus bra­se­ros humean­tes a rit­mo de sir­ta­ki. Lle­na tu tri­pa de ensa­la­da grie­ga, mous­sa­ka calen­ti­ta o un buen tajo de car­ne. Pide una jarra de vino del lugar ‑a estas altu­ras encon­tra­rás pre­cio­sos viñe­dos- y si bri­lla la luna, des­pí­de­te del celes­tial pai­sa­je con los pies en la tie­rra y la barri­gui­ta feliz.

- Un hotel: Dou­pia­ni Hou­se, encan­ta­dor y tran­qui­lo esta­ble­ci­mien­to con estu­pen­das vis­tas a los monas­te­rios. El desa­yuno es deli­cio­sa­men­te arte­sa­nal.

- Un libro: para el tra­yec­to en tren, me lle­vé “Con­tra el vien­to del nor­te”, una nove­la  lige­ra y entre­te­ni­da escri­ta en for­ma de mails que vie­nen y van. Como la vida mis­ma.

-Una ban­da sono­ra: “Para tocar el cie­lo”. Esta can­ción de Tontxu se me metió en la cabe­za des­de que lle­gué a Meteo­ra. Muy pro­pia.

-Un sabor: yogurt grie­go con miel. Cre­mo­so, caló­ri­co y rela­jan­te. Sobran comen­ta­rios.

BSO https://youtu.be/nQuSWqoYJyE de Tontxu con Anto­nio Vega.

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.