Habla del Mar de Bodegas Habla, el vino submarino que fermenta bajo el mar

El revo­lu­cio­na­rio vino Habla del Mar de Bode­gas Habla de Tru­ji­llo (Extre­ma­du­ra) abre una nue­va cate­go­ría a los vinos tra­di­cio­na­les que esta­mos acos­tum­bra­dos. Su fer­men­ta­ción se rea­li­za a 15 metros bajo el mar en la bahía de San Juan de Luz, en el País Vas­co fran­cés.

Este vino per­ma­ne­ce 6 meses con sus lías, a una tem­pe­ra­tu­ra media de 8 gra­dos Cen­tí­gra­dos, con una pre­sión atmos­fé­ri­ca de 3 bares y some­ti­do a un agi­ta­do con­ti­nuo por los movi­mien­tos de las mareas. Unas con­di­cio­nes total­men­te dife­ren­tes a las que se le hubie­ra some­ti­do en tie­rra.

El vino se colo­ca en depó­si­tos her­mé­ti­cos de 400 litros, impo­si­bi­li­tan­do la fuga del car­bó­ni­co duran­te su fer­men­ta­ción natu­ral, en cam­bio se disuel­ve y for­ma par­te de la nue­va per­so­na­li­dad de Habla del Mar. Cuan­do se saca del agua, el vino se fil­tra y se embo­te­lla lo más rápi­do posi­ble para que no pier­da su pun­to chis­pean­te, su fres­cu­ra y la sali­ni­dad.

El dise­ño de la esti­li­za­da bote­lla repre­sen­ta un moderno faro y la lin­ter­na que ilu­mi­na las noches de los mari­ne­ros es el tapón de cris­tal que cie­rra este mara­vi­llo­so enva­se. En la con­tra eti­que­ta hay un deta­lle del coral y que repre­sen­ta la visión tri­di­men­sio­nal del pai­sa­je sub­ma­rino que tie­ne un buzo. Un gui­ño más al carác­ter marino de este vino.

Varie­dad de uvas: ensam­bla­je de dife­ren­tes varie­da­des de uva pro­ce­den­tes de viñe­dos de la cos­ta atlán­ti­ca, espe­cial­men­te selec­cio­na­dos por los enó­lo­gos de Bode­gas Habla.

CATA

COLOR: Ama­ri­llo limón, bri­llan­te y con lige­ros mati­ces ace­ra­dos.

AROMA: Por su fer­men­ta­ción sub­ma­ri­na, des­ta­ca su aro­ma a mare­sía que recuer­da a la sen­sa­ción que deja la bri­sa mari­na en la piel en un día solea­do de verano. Una pri­me­ra nota sali­na recuer­da al maris­co para dar paso a una nota vege­tal pro­pia de algu­nas espe­cies de algas. Por últi­mo apa­re­cen mati­ces de mem­bri­llo y man­za­ni­lla.

BOCA: Al igual que la entra­da en el mar, el ini­cio es sua­ve y con un toque chis­pean­te en la pun­ta de la len­gua. Pos­te­rior­men­te apa­re­ce la aci­dez y mine­ra­li­dad mari­na. Su final nos trae sen­sa­cio­nes fres­cas y flo­ra­les con un toque salino pro­pias de sus varie­da­des atlán­ti­cas.

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