Tanto el Hotel Wittmore como su restaurante Contraban representan ese lujo silencioso y discreto que tanto me gusta. Sus cualidades que mejor lo definen son: elegancia, buen gusto, belleza y creatividad (colaboran con artistas y proyectos locales).

Entrar por la puerta del Hotel Wittmore es pasar a un oasis de paz en el centro del popular barrio de Ciutat Vella de Barcelona. Este hotel boutique con una Llave Michelin tiene 22 habitaciones para sus huéspedes, además de sus espacios públicos como son su encantador The Library ideal para un cóctel o un café a cualquier hora del día, la propuesta gastronómica del restaurante Contraban firmada por el chef Alain Guiard en su carta inspirada en las emociones de la creatividad y su patio con jardín vertical que le da belleza y frescor en los calurosos días de verano y lo convierten en un espacio único, cute, nice como dirían las generaciones más jóvenes. Compromiso con la sostenibilidad con acciones como espacios neutros en carbono o el no uso de plásticos y la reducción de residuos entre otras, así como el cumplimiento de los diferentes ODS. Tienes todos los detalles en el apartado que encontraréis en su web

Lo más nuevo del restaurante Contraban es la incorporación del brunch los sábados y domingos para que te sientes en su agradable comedor o patio y construyas tu propio brunch a partir de elegir las diferentes elecciones por bloques: Despertar, brindar, disfrutar, gozar y saborear.

Para comenzar un café, un dulce y un plato de fruta del apartado Despertar.



En el bloque Disfrutar: Platos salados como los huevos Benedictine en pan de brioche, la tortilla de patatas, la tostada de berenjena, ricotta y tomate confitado, los quesos o los embutidos artesanos catalanes y por supuesto jamón ibérico entre otros platos.



Del apartado Gozar: los míticos macarrones del cardenal con secreto ibérico, las zanahorias a la brasa con arroz basmati o la hamburguesa de ternera, queso, bacon, tomate y lechuga con pan de brioche son algunas de sus opciones.


En el apartado dulce, el de Saborear, el gofre de manzana y chantilly de canela, la cheesecake semisalada, mermelada de frutos rojos y caramelo de cardamomo o la torrija caramelizada.


Más detalles estéticamente bonitos que vale la pena fijarse: vajilla de la marca portuguesa Vista Alegre, los simpáticos saleros y pimentero con forma de perrito. Sus cortinas de terciopelo rojo desde el techo y que arrastran suavemente por el suelo, chimenea, tentadora librería para coger un libro y leer tranquilamente en alguno de sus confortables sillones dispuestos como si estuviéramos en algún selecto club inglés y mucho más para que observes con atención en tu próxima visita a este restaurante.
Más información y reservas en la web del restaurante Contraban carrer de Riudarenes, 7. Barcelona.