Tres hoteles boutique en Sóller para vivir y descubrir Mallorca sin prisas y lejos del ruido, para que practiques el Slow Travel

Toda­vía exis­ten luga­res en los que el verano trans­cu­rre sin pri­sas; don­de los desa­yu­nos se alar­gan bajo la som­bra de un patio inte­rior, las calles de pie­dra invi­tan a pasear sin rum­bo o el soni­do más habi­tual es el de una con­ver­sa­ción tran­qui­la. Y sí estoy hablan­do de Mallor­ca. Hay otra isla que res­pi­ra cal­ma y tran­qui­li­dad, des­co­no­ci­da, bueno ya no en cuan­to leas este post por­que ya ten­drás ganas de des­cu­brir esa otra Mallor­ca la que poca gen­te cono­ce.

Por­que si algo defi­ne el lujo en 2026 es la capa­ci­dad de encon­trar cal­ma. Des­co­nec­tar del rit­mo fre­né­ti­co, dis­fru­tar de entor­nos con per­so­na­li­dad y redes­cu­brir des­ti­nos con alma. Estas son las nue­vas prio­ri­da­des de quie­nes entien­den el via­je como una for­ma de bien­es­tar, más allá de las pla­yas aba­rro­ta­das, las lar­gas colas o los encla­ves satu­ra­dos pro­pios de las tem­po­ra­das altas. Lo que vie­ne sien­do el Slow Tra­vel que comien­zas a leer en muchas revis­tas. Éste es el autén­ti­co lujo silen­cio­so y tran­qui­lo.

En el cora­zón del valle de Sóller, uno de los muni­ci­pios más bellos y autén­ti­cos de Mallor­ca, Can Abril, Casa Bou­gain­vi­llea y Solle­ric Petit Hotel repre­sen­tan, pre­ci­sa­men­te, esa mane­ra de via­jar. Tres peque­ños hote­les bou­ti­que del gru­po Sara­to­ga Tra­mun­ta­na Hotels que per­mi­ten des­cu­brir la isla des­de otro rit­mo: el de los pue­blos con alma, los comer­cios de pro­xi­mi­dad, los pai­sa­jes que invi­tan a dete­ner­se y los alo­ja­mien­tos don­de cada deta­lle está pen­sa­do para des­co­nec­tar del rui­do.

Can Abril, Casa Bougainvillea y Solleric Petit Hotel invitan a descubrir una Mallorca más pausada, auténtica y alejada de las aglomeraciones

Lejos de la Mallor­ca más con­cu­rri­da, estos tres refu­gios ofre­cen una expe­rien­cia ínti­ma y sere­na, per­fec­ta para quie­nes bus­can recu­pe­rar algo cada vez más esca­so duran­te el verano: tiem­po, silen­cio y auten­ti­ci­dad.

Can Abril, un reman­so de paz en el cora­zón de Sóller

Ubi­ca­do en una tran­qui­la calle del cas­co his­tó­ri­co de Sóller, Can Abril es un peque­ño hotel bou­ti­que que ocu­pa una casa tra­di­cio­nal mallor­qui­na cons­trui­da en el año 1900. Un edi­fi­cio his­tó­ri­co, que anta­ño per­te­ne­ció a la fami­lia Pas­tor, pro­pie­ta­rios de la fábri­ca de teji­dos situa­da jus­to al lado, y que ha sido trans­for­ma­do en alo­ja­mien­to con encan­to, con­ser­van­do nume­ro­sos ele­men­tos arqui­tec­tó­ni­cos ori­gi­na­les y man­te­nien­do intac­to el espí­ri­tu art nou­veau que carac­te­ri­za a muchas de las casas seño­ria­les de la loca­li­dad.

Can Abril. Espacios comunes
can abril para brid­ge — 10

Con ape­nas diez habi­ta­cio­nes, este hotel se arti­cu­la alre­de­dor de un patio inte­rior ajar­di­na­do que fun­cio­na como autén­ti­co cora­zón de la casa. Allí, entre plan­tas medi­te­rrá­neas y pare­des cen­te­na­rias, se sir­ven los desa­yu­nos con pro­duc­tos loca­les cuan­do el tiem­po lo per­mi­te, con­vir­tien­do cada maña­na en un peque­ño ritual de cal­ma. 

Las habi­ta­cio­nes, amplias y lumi­no­sas, com­bi­nan el carác­ter de la arqui­tec­tu­ra mallor­qui­na con como­di­da­des con­tem­po­rá­neas como terra­zas pri­va­das, zonas de estar, deta­lles de made­ra y una deco­ra­ción que res­pe­ta el esti­lo tra­di­cio­nal de la isla para con­ver­tir la estan­cia en una expe­rien­cia ínti­ma y liga­da al espí­ri­tu de Mallor­ca.

Casa Bou­gain­vi­llea, para des­cu­brir la Tra­mun­ta­na a otro rit­mo

Aco­ge­dor y fun­cio­nal, Casa Bou­gain­vi­llea repre­sen­ta otra for­ma de vivir Sóller: más pau­sa­da, casi como alo­jar­se en una casa medi­te­rrá­nea. Una vivien­da his­tó­ri­ca cons­trui­da a fina­les del XIX, en una de las calles más arbo­la­das de la loca­li­dad. Tras su res­tau­ra­ción, el edi­fi­cio con­ser­va sus ele­men­tos arqui­tec­tó­ni­cos ori­gi­na­les, como muros de pie­dra, vigas de made­ra y sue­los mallor­qui­nes, de esti­lo sen­ci­llo y ele­gan­te. 

Casa Bougainvillea

Las habi­ta­cio­nes, lumi­no­sas y aco­ge­do­ras, se orien­tan hacia el jar­dín o las mon­ta­ñas de la Tra­mun­ta­na, lo que con­vier­te cada des­per­tar en una invi­ta­ción a explo­rar el entorno. Siem­pre que el tiem­po lo per­mi­te, el desa­yuno en su terra­za inte­rior, reple­ta de vege­ta­ción medi­te­rrá­nea, es una de las expe­rien­cias más autén­ti­cas de este peque­ño  hotel. Un momen­to que resu­me per­fec­ta­men­te su espí­ri­tu: tran­qui­li­dad, cer­ca­nía y una hos­pi­ta­li­dad que pone el acen­to en los peque­ños deta­lles.

Solle­ric Petit Hotel, un alo­ja­mien­to para vivir Sóller des­de den­tro

En la ani­ma­da calle Sa Llu­na, la prin­ci­pal arte­ria comer­cial del cas­co his­tó­ri­co, Solle­ric Petit Hotel es un peque­ño hotel bou­ti­que que per­mi­te vivir el pul­so coti­diano de la loca­li­dad. Rodea­do de tien­das, res­tau­ran­tes y cafe­te­rías, com­bi­na la vita­li­dad urba­na del cen­tro con el encan­to sereno del cas­co anti­guo. 

Solleric Petit Hotel

Ubi­ca­do en un edi­fi­cio del año 1900 que en sus orí­ge­nes per­te­ne­ció a la fami­lia Mas­ca­ró, el Solle­ric Petit Hotel ofre­ce un con­cep­to de hotel bou­ti­que pen­sa­do para via­je­ros que bus­can como­di­dad, fun­cio­na­li­dad y una cone­xión direc­ta con el entorno local. 

Sus amplias y lumi­no­sas habi­ta­cio­nes com­bi­nan tra­di­ción y moder­ni­dad, y apues­tan por los tonos cáli­dos y natu­ra­les. Algu­nas cuen­tan con terra­zas pri­va­das o zonas de estar, crean­do espa­cios aco­ge­do­res don­de des­can­sar des­pués de explo­rar las calles de Sóller o las mon­ta­ñas de la Tra­mun­ta­na. 

 La terra­za, don­de se sir­ve cada maña­na el desa­yuno, es una vez el cora­zón del alo­ja­mien­to y des­de don­de se arti­cu­la la tran­qui­li­dad dia­ria. Los espa­cios comu­nes refuer­zan una filo­so­fía basa­da en la liber­tad, la cer­ca­nía y el rit­mo pau­sa­do del via­je.

¿Qué hacer en Sóller? Expe­rien­cias para vivir el valle de Sóller

Sóller no solo es uno de los encla­ves más bellos de la Serra de Tra­mun­ta­na, tam­bién es un pun­to estra­té­gi­co para los via­je­ros que quie­ran des­cu­brir una Mallor­ca que com­bi­na natu­ra­le­za, cul­tu­ra y tra­di­ción medi­te­rrá­nea. La ofer­ta de expe­rien­cias es tan varia­da como autén­ti­ca. La pro­pia loca­li­dad invi­ta a pasear sin pri­sa por su cen­tro his­tó­ri­co, entre calles empe­dra­das, edi­fi­cios moder­nis­tas y pla­zas lle­nas de vida, como la Pla­za de la Cons­ti­tu­ción. La dimen­sión cul­tu­ral del des­tino tam­bién tie­ne un peso espe­cial. Espa­cios como el museo moder­nis­ta Can Pru­ne­ra, el Jar­dí Botà­nic de Sóller o el Museo del Mar per­mi­ten aden­trar­se en su his­to­ria artís­ti­ca, natu­ral. 

Uno de los gran­des ico­nos de Sóller es su his­tó­ri­co tran­vía de made­ra, una peque­ña joya ferro­via­ria que conec­ta el cen­tro del pue­blo con el puer­to en un reco­rri­do de pocos kiló­me­tros pero lleno de encan­to (10 euros por tra­yec­to) que atra­vie­sa huer­tos de naran­jos, calles del cas­co urbano y el paseo marí­ti­mo. Tam­po­co hay que olvi­dar­se del emble­má­ti­co Tren de Sóller, inau­gu­ra­do en 1912 y una de las for­mas más evo­ca­do­ras de lle­gar a este muni­ci­pio des­de Pal­ma. Un ferro­ca­rril his­tó­ri­co, con vago­nes de made­ra, que atra­vie­sa la Serra de Tra­mun­ta­na entre túne­les exca­va­dos en la mon­ta­ña, via­duc­tos y pai­sa­jes de oli­va­res y almen­dros, ofre­cien­do un reco­rri­do pano­rá­mi­co que for­ma par­te del pro­pio atrac­ti­vo del des­tino (el tra­yec­to dura apro­xi­ma­da­men­te una hora y tie­ne un cos­te de 23 a 30 euros por via­je).

Patios interiores, desayunos tranquilos, calles de piedra y la Serra de Tramuntana como telón de fondo de un verano diferente

La gas­tro­no­mía y los pro­duc­tos loca­les cons­ti­tu­yen otra de las gran­des razo­nes para dete­ner­se en Sóller. El valle es cono­ci­do por sus naran­jos, oli­va­res y peque­ños pro­duc­to­res, que ofre­cen expe­rien­cias como visi­tas a huer­tos tra­di­cio­na­les, catas de acei­te o paseos entre oli­vos cen­te­na­rios. Entre las excur­sio­nes más reco­men­da­das, el agro­tu­ris­mo Eco­vin­yas­sa, que ofre­ce una visi­ta guia­da por los naran­ja­les, expli­ca­ción del cul­ti­vo tra­di­cio­nal, reco­lec­ción de fru­tas en tem­po­ra­da y degus­ta­ción de zumo fres­co (18 euros por per­so­na). Tam­bién la alma­za­ra y casa de Can Det, un oleo­tu­ris­mo en el cen­tro de Sóller cuya pro­pues­ta inclu­ye la visi­ta a una moli­ne­ría de acei­te local, expli­ca­ción de la pro­duc­ción tra­di­cio­nal y degus­ta­ción de AOVES mallor­qui­nes (25 euros por per­so­na).

Sobre Sara­to­ga Tra­mun­ta­na Hotels

Sara­to­ga Tra­mun­ta­na Hotels es una peque­ña colec­ción de hote­les bou­ti­que en Mallor­ca dedi­ca­da a la recu­pe­ra­ción y pues­ta en valor de casas tra­di­cio­na­les de la isla. Con pro­pie­da­des como Can Abril, Casa Bou­gain­vi­llea y Solle­ric Petit Hotel, situa­das en el his­tó­ri­co valle de Sóller, el pro­yec­to apues­ta por pre­ser­var la arqui­tec­tu­ra y el carác­ter de las anti­guas vivien­das mallor­qui­nas, com­bi­nán­do­las con una hos­pi­ta­li­dad con­tem­po­rá­nea y cer­ca­na. Vin­cu­la­da al his­tó­ri­co Hotel Sara­to­ga, la colec­ción pro­po­ne una for­ma más autén­ti­ca y pau­sa­da de des­cu­brir la isla, en cone­xión con el pai­sa­je y la cul­tu­ra de la Serra de Tra­mun­ta­na.

Sobre Hotel Sara­to­ga

Situa­do en el cora­zón de Pal­ma, Sara­to­ga Hotel ha sido reco­no­ci­do des­de su cons­truc­ción, en el año 1962, por su ele­gan­cia clá­si­ca y su ser­vi­cio excep­cio­nal. La his­to­ria de este emble­má­ti­co alo­ja­mien­to se entre­la­za con la de Pal­ma, de cuya evo­lu­ción y trans­for­ma­ción ha sido (y es) tes­ti­go des­de hace sie­te déca­das, has­ta con­ver­tir­se en uno de sus refe­ren­tes. 

Su nom­bre hace refe­ren­cia al famo­so por­ta­avio­nes de la IV flo­ta nor­te­ame­ri­ca­na que solía atra­car en el puer­to de Pal­ma.

Dis­po­ne de 180 mag­ní­fi­cas habi­ta­cio­nes y sui­tes, lumi­no­sas y amplias, deco­ra­das con colo­res sua­ves, mate­ria­les natu­ra­les y equi­pa­mien­to de máxi­mo nivel. Ade­más, cuen­ta con tres pis­ci­nas: la pri­me­ra, en la plan­ta baja (rodea­da de tum­bo­nas); la segun­da (solo para adul­tos), en el roof top (con increí­bles vis­tas a la Cate­dral de Pal­ma), y la ter­ce­ra (cli­ma­ti­za­da) se encuen­tra en la zona Well­ness, con zona de jacuz­zi, gim­na­sio y spa. 

Can Abril. Carrer de Pas­tor, 26 — 07100, Sóller (Balea­res)

www.hotelcanabril.com

Reser­vas: contact@hotelcanabril.com. Telé­fono: 633 155 456

Habi­ta­cio­nes: des­de 185 euros (IVA inclui­do)

Hotel Casa Bou­gain­vi­llea. Carrer de Sa Mar, 81 – 07100 Sóller (Balea­res)

www.hotelcasabouganvillea.com 

Reser­vas: contact@hotelcasabougainvillea.com. Telé­fono: 622 357 885

Habi­ta­cio­nes: des­de 148 euros (IVA inclui­do)

Solle­ric Petit Hotel. Carrer Sa Llu­na, 81 – 07100 Sóller (Balea­res)

www.sollericpetithotel.com 

Reser­vas: contact@sollericpetithotel.com. Telé­fono: 633 155 456

Habi­ta­cio­nes: des­de 127 euros (IVA inclui­do) 

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