Hay debates que nunca se van a cerrar. La tortilla de patata ¿con cebolla o sin cebolla? ¿Mar o Montaña? Y en el mundo del vino, una pregunta que sigue muy presente: ¿el vino blanco está reservado únicamente para pescados y mariscos? En Bodegas Santiago Ruiz están convencidos de que las grandes respuestas nacen alrededor de una mesa. Por ello, con la nueva añada de Rosa Ruiz 2025, su albariño de cepas viejas, la bodega reivindica la extraordinaria capacidad gastronómica de un vino que destaca por su profundidad, textura y complejidad. Y para ir al fondo del debate han pedido la opinión a chefs y sumilleres de primer nivel. Sus propuestas nos abren la mente a nuevas posibilidades gastronómicas del albariño de Rías Baixas.

Muy a favor, con matices: Luis García de la Navarra, jefe de sala y sumiller de García de la Navarra, argumenta a favor del maridaje clásico: “La mayoría de las regiones guardan una relación de sus vinos con su gastronomía. En el caso de Rías Baixas domina entre ese viñedo de blanco la variedad Albariño como la reina”, señala. Sí, pero con matices, se acerca más a la postura de Miguel F. Vidal, chef de Bancal. “Evidentemente el albariño funciona de maravilla con pescados y mariscos, especialmente cuando hablamos de producto atlántico, pero reducirlo solo a eso me parece quedarse corto”. Toño de Pedro, jefe de sala de El Pedrusco de Aldealcorvo, va también en esa línea: “Totalmente de acuerdo con que el albariño siempre ha pegado con pescados y mariscos, por su zona es lo que le marida. Pero luego, lógicamente, están otras sensaciones.Y si no hay en ese momento pescados y mariscos, tomártelo maravillosamente con unos embutidos o unos quesos o solo”.
Maridajes clásicos (pero menos): Miguel F. Vidal, quien, para más señas, es de La Coruña, defiende que “si hablamos de un clásico, para mí es difícil superar una buena merluza de pincho a la gallega. Si maridas con albariño funciona porque ninguno intenta imponerse al otro. Una armonía clásica que propone Luis García de la Navarra es con “ostras o unas almejas al natural, como las del restaurante Berto. Con albariño, creo que es una fusión maravillosa”. Pero Javi Estévez, chef de La Tasquería, propone una receta clásica para maridar con albariño que no es precisamente un pescado. “Tirando un poco por Galicia, yo me iría a una oreja a la gallega. Creo que eso funcionaría muy bien con ese punto de grasa y de gelatina que tiene la oreja y la acidez del albariño”.
Y maridajes altamente inesperados en contraste con las preparaciones al natural, hay maridajes inesperados en los que el albariño juega un papel protagonista. Javi Estévez sugiere su receta de “focaccia elaborada con tendones y berberechos, en la que tienes todo ese sabor del mar, pero la textura gelatinosa de los tendones. Y esa acidez del albariño te ayuda también a limpiar”. Rasgo clave también en las propuestas de Miguel F. Vidal: “Un curry suave de pescado o incluso un pollo con una salsa ligeramente especiada. La acidez y el aroma de muchos albariños hacen un contraste muy interesante”. El jefe de sala de El Pedrusco va un paso más allá: “Albariño, con callos, con lentejas con sobrasada… Platos que tenemos en el restaurante, elaborados por mi hermano Gonzalo: sopa de cebolla – con el queso gallego galmesan ralladito-…Y me atrevería a decirte con cordero asado y con cochinillo”.
Y finalmente ¿dónde queda el debate? La conclusión es que no hay reglas para disfrutar el vino. Solo el placer de compartirlo. Aquí, Miguel F. Vidal marca su autoridad como gallego: “Tengo muchos recuerdos en torno al albariño, pero seguramente me quedo con una comida familiar en verano, en una mesa frente al mar, con unas navajas recién abiertas, una empanada gallega todavía templada y una botella de albariño bien fresca pasando de mano en mano. Más que un plato concreto, recuerdo la sensación: conversación, producto sencillo y ese punto de salinidad que parece que conecta directamente con el paisaje”.Ahora te toca vivirlo a ti. Desde Santiago Ruiz, sugieren que te inspires con su monovarietal de albariño de cepas viejas Rosa Ruiz 2025. Esencia de Rías Baixas en una botella. Bébelo como más te guste.
ROSA RUIZ 2025: es un albariño entre generaciones. Un vino que nace del recuerdo de Rosa Ruiz, hija del fundador de la bodega, Santiago Ruiz. De su infancia entre viñas, de tardes compartidas en la antigua casa- bodega con su padre. Es un albariño 100% de cepas viejas, vendimiado a mano y criado sobre lías, que expresa con autenticidad el alma de O Rosal.
NOTA DE CATA: ROSA RUIZ 2025
A la vista es limpio y brillante, con delicadas tonalidades amarillo pajizo. Aromáticamente se expresa con frescura y nitidez, donde destacan aromas florales y cítricos, acompañados de notas de fruta verde, especialmente manzana, rasgo distintivo de la variedad. Aparecen, además, sutiles matices de pastelería que reflejan su crianza sobre lías durante siete meses. En boca es complejo y estructurado, sabroso y envolvente, con un elegante toque salino. Los recuerdos de fruta, flores y cítricos percibidos en nariz se confirman en el paladar. El final es largo y persistente, sostenido por una acidez bien equilibrada.
P.V.P.: 21,50
Sobre Santiago Ruiz es la historia de amor de un hombre hacia su familia y su tierra. Una bodega pionera de la Denominación de Origen Rías Baixas que, desde 1984, elabora vinos que reflejan la esencia más pura del paisaje en el que nacen. Heredero de la tradición vinícola familiar, en la década de los 80 y ya jubilado, Santiago Ruiz decidió dedicar su vida a lo que de verdad le emocionaba: crear vinos de alta calidad elaborados con las uvas más representativas de su región. Desde entonces, cada añada ha sido un reflejo fiel de su espíritu visionario. Hoy su legado sigue vivo de la mano de Sogrape, con más de 44 ha de viñedo en propiedad en la subzona de O Rosal, presencia en más de 25 mercados y un equipo profesional que busca capturar la esencia de su creador en cada nueva cosecha de los vinos de la bodega: Santiago Ruiz, un vino fresco, elegante y complejo, elaborado con cinco variedades autóctonas de la región; Rosa Ruiz, un monovarietal de albariño procedente de cepas viejas; y el monovarietal Loureiro, que inaugura la Colección Jardín de Variedades.
Sobre Sogrape Fundada en 1942 por Fernando Van Zeller Guedes, Sogrape nació para mostrar la calidad de los vinos portugueses al resto del mundo. A partir de un único viñedo en el valle del Douro, centrado en la producción de Mateus Rosé, esta compañía se ha vuelto global, haciendo negocios en más de 120 mercados y en posesión de más de 1.600 hectáreas de viñedos en Portugal, España, Chile, Argentina y Nueva Zelanda. Movidos por el propósito de llevar Amistad y Felicidad a todos aquellos con quienes se relaciona a través de sus grandes vinos, camino de éxito que viene construyendo desde hace más de 80 años. Bajo el liderazgo de Fernando da Cunha Guedes, actual Presidente y miembro de la tercera generación de la familia fundadora, la empresa líder en Portugal quiere difundir Sograpines por todo el mundo y afirmarse como un catalizador de cambio positivo en la sociedad, respetando los límites del planeta en la construcción de un futuro más sostenible e inclusivo.