Solange Cocktails & Luxury Spirits

Ese per­so­na­je que nun­ca se des­pei­na por muy alta que sea la caí­da. Nin­gún ras­gu­ño, en el peor de los casos sólo se sacu­di­rá un poco de pol­vo de la man­ga y son­rei­rá a la cáma­ra. Sabe esquiar, bucear,  y lo que haga fal­ta. La aven­tu­ra es la aven­tu­ra y nun­ca nos va mal un poco de acción. Impo­lu­to con su paja­ri­ta a la hora de sen­tar­se en la barra de algún ele­gan­te bar y pedir su cóc­tel favo­ri­to mien­tras bus­ca su anta­go­nis­ta. Carre­ras ver­ti­gi­no­sas e impo­si­bles por los luga­res más inve­ro­sí­mi­les, solo reco­men­da­ble para exper­tos pilo­tos muy tem­pla­dos, que no sufran del cora­zón y con­fe­sos adic­tos a la adre­na­li­na. Sal­va­do in extre­mis por la cam­pa­na. Siem­pre dis­pues­to a sedu­cir y dejar­se sedu­cir por algu­na mis­te­rio­sa y bellí­si­ma dama, que es la mala de la pelí­cu­la, aun­que al final, en algu­na isla para­dí­sia­ca y con una bote­lla de Dom Perig­non se arre­glen las peque­ñas dife­ren­cias y se tri­vi­lia­ze sobre las con­ti­nuas situa­cio­nes de peli­gro en los 90 minu­tos de acción de cual­quie­ra de sus pelí­cu­las. Me lla­mo: Bond, James Bond.

El agen­te 007, al ser­vi­cio de Su Majes­tad y más con­cre­ta­men­te, Roger Moo­re, el  actor que lo encar­nó en más oca­sio­nes has­ta la fecha, 7 en total, es el pro­ta­go­nis­ta estre­lla de esta nue­va car­ta de cóc­te­les para el 2018 de Solan­ge Cock­tails & Luxury Spi­rits de Bar­ce­lo­na. Las pelí­cu­las ins­pi­ra­do­ras y pro­ta­go­ni­za­das por Roger Moo­re son: Live and Let Die, For your Eyes Only, The Spy who Loved me, A view to a kill, Moon­ra­ker, Octo­pussy, The Man whith The Gol­den Gun. De cada film se han crea­do 4 cóc­te­les que son todo un gui­ño a la pelí­cu­la en sí: bien en la pre­sen­ta­ción, en el nom­bre, en los ingre­dien­tes, o cual­quier deta­lle con el fin de recrear en con­jun­to el esce­na­rio.

Alfredo Pernías

Alfre­do Per­nia con la nue­va car­ta-maga­zi­ne en las manos. Foto­gra­fía gen­ti­le­za de Geor­ge Res­tre­po

 

Un total de 28 com­bi­na­dos ins­pi­ra­dos en los 7 fil­mes pro­ta­go­ni­za­dos por este actor inglés recien­te­men­te falle­ci­do. Pre­sen­ta­do en una car­ta-maga­zi­ne ¡No podía ser menos! ¡A la altu­ra del ido­la­tra­do per­so­na­je! Esta pri­me­ra edi­ción Maga­zi­ne-Car­ta, es des­de ya obje­to de cul­to y de colec­cio­nis­mo, reple­ta de deta­lles de un exqui­si­to gus­to. ¡Aten­ción que es una edi­ción limi­ta­da! Es para lle­var y con­ti­nuar la expe­rien­cia en casa, o para leer en el local con tran­qui­li­dad y sen­tir el pla­cer de tocar las hojas, obvia­men­te sabo­rean­do un cóc­tel de Alfre­do Per­nia y su equi­po. Sus hojas cen­tra­les son la car­ta con ilus­tra­cio­nes de Adria­na Chía, tam­bién bar­ten­der en este local jun­to a Miguel Pérez. Por­ta­da dedi­ca­da al actor con una copa y ciga­rri­llo en la mano. ¡Que nadie se ras­ge las ves­ti­du­ras por favor, que ya nos pei­na­mos canas! Pági­nas inte­rio­res en for­ma­to maga­zi­ne con entre­vis­tas a 4 des­ta­ca­dos arte­sa­nos de Bar­ce­lo­na repre­sen­ta­ti­vos en sus pro­fe­sio­nes, ena­mo­ra­dos has­ta las tran­cas de sus ofi­cios, que no esca­ti­man horas en su dedi­ca­ción a los clien­tes para con­se­guir ese ¡Wow!, y que com­par­ten con Bond los mis­mos valo­res de ele­gan­cia y refi­na­mien­to: Jor­di Rabat, cre­ció entre joyas y relo­jes de alta gama, de la joye­ría Rabat Nor­man Vilal­ta crea­dor del Ate­lier Nor­man Vilal­ta rábu­la argen­tino recon­ver­ti­do en artis­ta del zapa­to a medi­da. Lluís Sans de la tien­da de moda de lujo San­ta Eula­lia res­pon­sa­ble de la intro­duc­ción del angli­cis­mo bes­po­ke con todas sus con­se­cuen­cias en la Ciu­dad Con­dal. Por últi­mo, Toni Espuch de Azul Tie­rra un este­ta de la deco­ra­ción, impe­ni­ten­te peda­go­go de ense­ñar­nos que la belle­za está en todo lo que nos rodea.

El nom­bre de Solan­ge en sí ya es todo una decla­ra­cion de inten­cio­nes, de cla­ro home­na­je al uni­ver­so Bond. Esta mujer apa­re­ció por pri­me­ra vez en 1960 en la nove­la de Ian L. Fle­ming “Sólo para sus ojos”, vol­vien­do a apa­re­cer en 1966 en “Octo­pussy” tam­bién en papel. Final­men­te Bond, en este caso iner­pre­ta­do por Daniel Craig, cono­ce a Solan­ge Dimi­tris en 2006 “Casino Roya­le”. En defi­ni­ti­va, el lei­ti­mo­tiv de esta coc­te­le­ría de refe­ren­cia de Bar­ce­lo­na y de Espa­ña, y que está inclui­da en la lis­ta de los 100 mejo­res bares del mun­do, es que el clien­te pue­da vivir toda una expe­rien­cia Bond.

Cóc­te­les degus­ta­dos:

  • Marha­ba Mr. Bond de la pelí­cu­la For your Eyes Only: son espe­cias, made­ras, incien­sos, un eli­xir de hos­pi­ta­li­dad. Pre­pa­ra­do con Brandy Torres 15, leche de almen­dras, siro­pe de dátil y pimien­ta, agua de azahar.
Marhaba Mr. Bond

Marha­ba Mr. Bond

 

  • Soli­tai­re de Live and Let Die: seduc­ción en esta­do puro. Ela­bo­ra­do con pis­co Gober­na­dor, cor­dial de maíz mora­do y coco, zumo de lima, tin­tu­ra de cilan­tro y cla­ra de hue­vo.
  • Hai Fat de For your Eyes only: la per­fec­ta deli­ca­de­za y mis­te­rio­so. Com­bi­na­ción de whisky Nik­ka Blen­ded, puré de yuzu, zumo de lima, cer­ve­za japo­ne­sa Sap­po­ro.
Hai Fat

Hai Fat

 

  • Atlan­tis de The Spy who Loved me: ele­gan­te y sun­tuo­so mis­te­rio. Desa­rro­lla­do con Bulleit Bour­bon, miel de lavan­da, cre­ma de cas­sís, zumo de limón y cla­ra de hue­vo.
Atlantis

Atlan­tis

 

  • Miss Caru­so de Live and Let Die: es un soplo fres­co del aire de pri­ma­ve­ra. Gin G’Vi­ne Flo­rai­son, La Quin­tin­ye Ver­mouth Royal Dry, zumo de lima, cor­dial de albaha­ca, pimien­ta rosa y pome­lo.
Miss Caruso

Miss Caru­so

 

  • Meteo­ra de Mon­ra­ker: espe­cia­do y exó­ti­co, bello pero peli­gro­so. A base de Bour­bon Make­r’s Mark, cor­dial de jen­gi­bre, siro­pe de cala­ba­za, siro­pe de 5 espe­cias chi­nas, zumo de piña y de lima.
Meteora

Meteo­ra

 

Solan­ge Cock­tails & Luxury Spi­rits Ari­bau, 143 08036 Bar­ce­lo­na Telé­fono 931 643 625

Sha­ken or Sti­rred?

© 2017 José María Toro. All rights reser­ved. 

 

 

 

 

Meteora: para tocar el cielo

Lle­van más de seis­cien­tos  años rozan­do las nubes grie­gas con sus teja­dos. Los seis monas­te­rios orto­do­xos de Meteo­ra que que­dan en pie ‑en su momen­to fue­ron más de vein­te- se aga­rran a las rocas y al turis­mo que los visi­ta para seguir atra­ve­san­do el tiem­po sin   arru­gas. Cin­co horas de camino o qui­zá seis, depen­dien­do del con­duc­tor del tren que te toque (aquí todo es un poco anár­qui­co) sepa­ran Ate­nas de Kalam­ba­ka, el pue­blo más cer­cano al valle jun­to con Kas­tra­ki. La mono­to­nía de casi todo el tra­yec­to ‑mucho ver­de, galli­nas cam­pe­ras en los ande­nes des­tar­ta­la­dos y unas cuan­tas ove­jas des­pis­ta­das- sólo la rom­pe el soni­do musi­cal del nom­bre de algu­na esta­ción como Paleo­far­sa­los o el olor a los boca­di­llos de que­so feta de tus com­pa­ñe­ros de vagón.

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Meteo­ra. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

Ya des­de Kalam­ba­ka, a los pies de Meteo­ra, des­cu­bres la gran­de­za insó­li­ta del pai­sa­je roco­so for­ma­do por la ero­sión mile­na­ria del río Tesa­lia y la acti­vi­dad sís­mi­ca del lugar.                                Para ascen­der a los monas­te­rios col­ga­dos del cie­lo (cin­co de ellos mas­cu­li­nos y uno feme­nino) tie­nes dos opcio­nes. Eli­ge: hacer pier­nas y cami­nar duran­te unas horas por los sen­de­ros ver­des y escar­pa­dos que lle­van a los tem­plos o sim­ple­men­te subir en coche o bus. Lo dejo en tu mano aun­que te recuer­do que en cual­quier caso debe­rás supe­rar gran­des tra­mos de esca­le­ras has­ta alcan­zar la entra­da de cada uno de ellos. Y lue­go pagar los tres euros per­ti­nen­tes con los que con­tri­buir al man­te­ni­mien­to de estas joyas reli­gio­sas vola­do­ras. Ade­más, si eres mujer y lle­vas pan­ta­lo­nes, ten­drás que  poner­te gua­pa con una de las fal­das estam­pa­das que te faci­li­ta­rán antes de atra­ve­sar la puer­ta.

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Meteo­ra. Foto­gra­fía de Noe­mi Mar­tin

El inte­rior de todos los monas­te­rios es simi­lar: capi­lla bizan­ti­na, pin­tu­ras de gran valor, museo, vis­tas inol­vi­da­bles  y una terre­nal tien­da de sou­ve­nirs que te des­pier­ta del roman­ti­cis­mo zen que te inva­de al aspi­rar el olor a incien­so rei­nan­te. Tal vez los más lla­ma­ti­vos del sex­te­to, Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad des­de hace años, sean el del Gran Meteo­ro: el mayor de todos, cono­ci­do por tener abier­to al públi­co un peque­ño osa­rio, y el de la San­tí­si­ma Tri­ni­dad: el de más difí­cil acce­so y en el que se toma­ron imá­ge­nes para la pelí­cu­la de James Bond, “Sólo para sus ojos”. Tras la visi­ta a los monas­te­rios segu­ra­men­te te ape­te­ce­rá repo­ner fuer­zas, sobre todo si has subi­do cami­nan­do des­de Kas­tra­ki. Cuan­do lle­gues de vuel­ta de este entra­ma­do mís­ti­co  y como todo en la vida no va a ser ora­ción y reco­gi­mien­to, podrás dis­fru­tar de un buen puña­do de taber­nas tra­di­cio­na­les con sus bra­se­ros humean­tes a rit­mo de sir­ta­ki. Lle­na tu tri­pa de ensa­la­da grie­ga, mous­sa­ka calen­ti­ta o un buen tajo de car­ne. Pide una jarra de vino del lugar ‑a estas altu­ras encon­tra­rás pre­cio­sos viñe­dos- y si bri­lla la luna, des­pí­de­te del celes­tial pai­sa­je con los pies en la tie­rra y la barri­gui­ta feliz.

- Un hotel: Dou­pia­ni Hou­se, encan­ta­dor y tran­qui­lo esta­ble­ci­mien­to con estu­pen­das vis­tas a los monas­te­rios. El desa­yuno es deli­cio­sa­men­te arte­sa­nal.

- Un libro: para el tra­yec­to en tren, me lle­vé “Con­tra el vien­to del nor­te”, una nove­la  lige­ra y entre­te­ni­da escri­ta en for­ma de mails que vie­nen y van. Como la vida mis­ma.

-Una ban­da sono­ra: “Para tocar el cie­lo”. Esta can­ción de Tontxu se me metió en la cabe­za des­de que lle­gué a Meteo­ra. Muy pro­pia.

-Un sabor: yogurt grie­go con miel. Cre­mo­so, caló­ri­co y rela­jan­te. Sobran comen­ta­rios.

BSO https://youtu.be/nQuSWqoYJyE de Tontxu con Anto­nio Vega.

© 2016 Noe­mi Mar­tin. All rights reser­ved.