Restaurante Los Abrigos

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C/ La Mari­na, 3 Los Abri­gos 38618 Tel. 922 170 264 Restau­rante Los Abrigos

Este restau­rante tiene el mis­mo nom­bre del pueblo que lo acoge y ocu­pa un rincón priv­i­le­gia­do, a modo de mirador, sobre este minús­cu­lo puer­to, casi de bol­sil­lo, y tam­bién hacia las bar­cas que fae­nan para ellos y les proveen de pesca­do y marisco fresco.

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Sigu­ien­do la estela de los sabios con­se­jos del difun­to cocinero San­ti San­ta­maría que quedaron inmor­tal­iza­dos en unos pequeños artícu­los pub­li­ca­dos en el 2007 en el per­iódi­co barcelonés La Van­guardia, ( un anticipo de lo que más tarde la Edi­to­r­i­al Phaidon editó en el 2013 con su guía “Where Chefs Eat” crea­da a par­tir de recomen­da­ciones de cocineros de pres­ti­gio, “los reales exper­tos” ) éste es uno de esos sitios donde se refu­gia­ba para degus­tar coci­na tradi­cional bien hecha sin arti­fi­cios innecesarios.

El local tiene una dec­o­ración muy marinera, como no podía ser de otra man­era, y aunque las mesas están cubier­tas con man­te­les de papel, que le da todavía más aut­en­ti­ci­dad, en cam­bio es muy loable su ser­vi­cio cor­rec­to de las copas ade­cuadas para cada tipo de vino, algo que muchas veces des­gra­ci­ada­mente se olvida.

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Su coci­na carece de adornos super­flu­os en pro de los sabores puros: “papas arrugás” con sus dos mojí­tos el verde y el rojo. Pulpo tier­no, tiernísi­mo, que parecía man­te­qui­l­la, sin más aliño que nue­stro oro líqui­do, el aceite de oli­va vir­gen extra ¡de ovación cer­ra­da! Rompo una lan­za por este tipo de preparación del pulpo a la man­era canaria dejan­do en segun­do lugar al pulpo a feira aunque éste sea más pop­u­lar. Unos excel­sos cala­mares a la romana y como broche final un pesca­do blan­co autóctono de la zona ¡de tirar cohetes!. Para el mari­da­je un blan­co ecológi­co de la tier­ra, Fron­tos, con mucha fru­ta trop­i­cal de papaya y maracuyá.

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En este via­je gas­tronómi­co por el mun­do muchas veces nos olvi­damos de los sabores puros y en este restau­rante lleg­amos a buen puer­to para con­vencer­nos una vez más de como algo tan sen­cil­lo se puede con­ver­tir en extra­or­di­nario. Gra­cias San­ti por dejarnos piedras blan­cas, del mis­mo modo que Pul­gar­ci­to, para guiarnos a los gastronómadas.

Pre­cio medio 30 euros.

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