Traficantes de Harina. Han llegado a Barcelona las pizzas de alta calidad en versión delivery

¡Piz­za o plo­mo! La piz­ze­ría más gam­be­rra que sola­men­te envía a domi­ci­lio.

  • pása­me la direc­ción y la hora de la entre­ga
  • Calle X núme­ro 1, piso 2 a las 21h

Dos men­sa­jes de whatsapp críp­ti­cos que no pasa­ron des­aper­ci­bi­dos para los ser­vi­cios de inves­ti­ga­ción de los fede­ra­les. Si con­se­guían des­ci­frar dón­de esta­ba situa­da la calle X podrían pillar­los con las manos en la masa y por fin lle­var­le una tem­po­ra­da a la tre­na, tan­to al men­sa­je­ro como al recep­tor. En espe­cial al esqui­vo Rober­to del Nilo, más cono­ci­do como Al Capo­te en los círcu­los más oscu­ros de la ciu­dad, y que esca­pa­ba mila­gro­sa­men­te a todos los inten­tos de pillar­lo en sus tur­bios nego­cios.

Sue­na un tim­bre en el lugar esta­ble­ci­do y a la hora mar­ca­da.

  • ¿Quién es? se oye por el tele­fo­ni­llo.
  • Piz­za o plo­mo. La con­tra­se­ña esta­ble­ci­da para abrir.
  • Suba. Se escu­chó impe­ra­ti­va­men­te en el silen­cio de la noche.

El men­sa­je­ro con su jer­sey rotu­la­do no escon­día su pro­ce­den­cia “Tra­fi­can­tes de Hari­na” y al lle­gar al segun­do piso entre­gó la mer­can­cía y se mar­chó sin mediar nin­gu­na pala­bra entre ambos… (con­ti­nua­rá, o no)

Piz­za David Hock­ney y Char­lie Chee­se

Con este nom­bre de Tra­fi­can­tes de Hari­na, tan suge­ren­te como elo­cuen­te del cine negro más clá­si­co nor­te­ame­ri­cano, se escon­de LA refe­ren­cia de piz­zas de autor en Bar­ce­lo­na en ver­sión deli­very. Pro­pues­ta naci­da en pleno cri­sis del coro­no­vi­rus, y lo que para muchos fue un parén­te­sis, un bache en el camino, para Leo Che­chel­ni­nitx­kiy (Babu­la Bar 1937 y Sasha Bar — No Hay Maña­na) y Mar­tin Pimen­tel (V de Ver­mut) fue una luz en tan­ta oscu­ri­dad sani­ta­ria, una espe­ran­za, una rein­ven­tion para estar nue­va­men­te en la pales­tra.

Leo y Mar­tin cons­cien­tes de la impor­tan­cia de la hari­na para ela­bo­rar la piz­za per­fec­ta, y como si se tra­ta­se de una aven­tu­ra del tipo “En bus­ca del Arca per­di­da”, se pusie­ron como obje­ti­vo con­se­guir la mejor masa de piz­za con hari­na blan­ca inte­gral, cul­ti­va­da cer­ca de la pla­ya para con­se­guir el mejor grano posi­ble. De molien­da en molino de pie­dra a la vie­ja usan­za, y la que cada día se rei­vin­di­ca más. ¿Agua del gri­fo? No, gra­cias. Sola­men­te agua mine­ral de baja mine­ra­li­za­ción. AOVE por supues­to. El res­to de ingre­dien­tes que dan per­so­na­li­dad están selec­cio­na­dos de pro­duc­to­res loca­les y de pro­xi­mi­dad, pero eso sí, la moz­za­re­lla de Cam­pa­nia y la burra­ta de Puglia. La fer­men­ta­ción de 24 horas para con­se­guir que sea más dige­ri­ble, base cru­jien­te y de bor­des alveo­la­dos tal como mar­ca las nor­mas de un buen piz­zaio­lo

Envol­to­rios de las piz­zas

Una car­ta de piz­zas que no tie­ne des­per­di­cio:

  • Nues­tras clá­si­cas: La tra­fi­can­te, obvio ¿no?, la rei­na del sur es el gui­ño lite­ra­rio a Pérez-Rever­te en ur pos­te­rior­men­te se lle­vó a la peque­ña pan­ta­lla, el patrón ¿quién man­da aquí?, Sito Miñan­co el nar­co galle­gos, y Hei­sen­berg el pro­fe­sor de quí­mi­ca en Brea­king Bad.
  • Espe­cia­les como las cal­zo­nes de con­tra­ban­do que se se escon­den en nom­bre tan cla­ri­fi­ca­do­res como La Mula (cuan­tas vidas rotas), Al Cal­zo­ne (ese jue­go de pala­bras) , o Bon­nie Par­ker la chi­ca de la famo­sa pare­ja de cri­mi­na­les.
  • Piz­zas rojas (con base de toma­te) tri­bu­to a los pin­to­res, como la Sal­va­dor Dalí, tocán­do­se su defi­ni­do bigo­te y susu­rran­do la pala­bra “surréa­lis­te”, la Warhol del niño rebel­de del pop art, o la David Hock­ney del pin­tor inglés que va por libre aun­que está con­sa­gra­do como el artis­ta vivo más caro del mun­do por la casa de subas­tas Chris­ties.
  • las piz­zas blan­cas, (con base de moz­za­re­lla) vamos lo que vie­nen sien­do las rocks­tars, deno­mi­na­das como Char­lie Chee­se, Mick Jag­ger (los vie­jos roc­ke­ros nun­ca mue­ren, se rein­ven­tan y vuel­ven a salir a los esce­na­rios con la mis­ma fuer­za que siem­pre, así es morri­tos Jag­ger), la siem­pre eter­na Amy Winehou­se con su per­so­nal y carac­te­rís­ti­co eye­li­ner, y no podía fal­tar ese home­na­je piz­ze­ro al rompe­dor Freddy Mer­cury de The Queen.
  • Esti­mu­lan­tes de entra­da (no podía ser más apro­pia­do el títu­lo) con sus pata­tas baby espa­cia­das al horno con la legen­da­ria sal­sa de que­so tru­fa­da ¡No me pue­de gus­tar más!, gua­ca­mo­le bru­tal pre­pa­ra­do con pico de gallo y gua­ca­mo­le com­me il faut, ali­tas de pollo con adic­ti­va sal­sa BBQ de Jack Daniels que para ellos qui­sie­ran los de Wis­con­sin, y ensa­la­da de col con la sal­sa espe­cial, pero muy espe­cial, de tra­fi­can­tes.
  • pos­tres a base de hela­dos Dela­crem ¿podía ser de otra mane­ra? y coo­kie XL de Nute­lla.
  • cer­ve­zas a la altu­ra de Gara­ge IPA, Nóma­da espe­cial y Alh­ma­bra reser­va 1925.
  • bebi­das sin azú­car, off cour­se, de tés fríos 100% natu­ral, kai­li­ni negro de té ébano con limón, kai­li­ni ver­de de té del mis­mo color con lima y jen­gi­bre, y kai­li­ni blan­co de té níveo con melo­co­tón
  • cock­tails: Bloody Thur­man, Miche­la­da Star, Gin Basil, A Piñón Spritz, y Cor­leo­ni.

Más infor­ma­ción en la web de Tra­fi­can­tes de Hari­na Pedi­dos a par­tir de las 18h al telé­fono 687 23 87 66 o por men­sa­je direc­to en IG. Pre­cio medio entre 15 y 20 euros. Sola­men­te se pue­den dis­fru­tar por deli­very de Glo­vo, Deli­ve­roo o por entre­ga pro­pia.

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